VENENO 2: RECORDANDO EL PLANETA DE SIMBIONTES

No puede decirse que Mike Costa no se esté documentando a fondo en la exobiología de nuestra adorable criatura alienígena de cara a ponerse con los guiones de esta serie. A la hora de abordar una vuelta a las esencias de Veneno, tenía dos opciones: la que suelen elegir muchos de sus colegas, olvidarse de todo lo anterior y tirar millas… y la de dar una explicación plausible a ese giro, que es la que finalmente ha elegido. Pongámonos en situación: después de pasar por varios anfitriones, el simbionte alienígena se vio ligado a Flash Thompson, la persona a la que más tiempo ha estado vinculada después de Eddie Brock. Durante una temporada, las aventuras de Flash como el llamado Agente Veneno estuvieron restringidas fundamentalmente al planeta Tierra y se narraron en su propia colección, aquí publicada en formato 100 % Marvel. Pero entonces llegó Brian Michael Bendis y lo fichó para Guardianes de la Galaxia, donde aprovechó para hacer algo que, curiosamente, nunca se había hecho hasta entonces: narrar el origen de la especie del simbionte y explicar, de paso, los motivos de su comportamiento. Ocurrió en Guardians Of The Galaxy vol. 3, #21-23 USA (2014. Guardianes de la Galaxia 21-23), donde los chicos de Peter Quill viajaban hasta el mundo natal del ente. Era así como descubríamos que la especie a la que pertenece son los Klyntar y que, en contra de lo que pensábamos hasta entonces, ésta no es destructiva por naturaleza, sino que, cuando uno de ellos encuentra al huésped adecuado, se convierten en nobles guerreros. Esa simbiosis, no obstante, es muy difícil de conseguir, y hay ocasiones en la que los simbiontes se ligan a un anfitrión poco deseable, con los resultados que todos conocemos. Al final de esta historia, los Klyntar “arreglaban” el simbionte de Flash, para convertirlo en un Agente del Cosmos, y como tal vivió su última y breve colección… ¡está claro que los lectores prefieren al Veneno psicópata de toda la vida, y no a un bondadoso caballero del espacio!

 

UN HOGAR AL QUE VOLVER

Así es el planeta natal de Veneno

 

EL CLUB DE LOS ANFITRIONES

Se cumplen los treinta años de existencia de Veneno, y en todo este tiempo, pero especialmente en los últimos quince, el simbionte ha contado con un buen número de huéspedes. Peter Parker fue el primero, luego llegó Eddie Brock… y es ahí donde se quedó fija la imagen icónica que tenemos del personaje, por más que la criatura luego se encontrara con otros “socios”. Además de los mencionados, en la doble página del comienzo aparecen Anne Weying, la Veneno femenina, que fuera la exmujer de Eddie y a la que se uniera el simbionte para salvarle así su vida, y Angelo Fortunato, el hijo de Don Fortunato, que se hiciera con el traje en una puja y al que éste abandonó a un destino fatal al considerarlo poco digno. Más adelante, tenemos la presencia de la tercera persona que ha establecido una relación más estrecha con el simbionte, y sin duda aquel que cometió las mayores atrocidades: Mac Gargan, el hombre también conocido como El Escorpión. Gargan fue Veneno en la mítica época de Thunderbolts escrita por Warren Ellis, y luego en los Vengadores Oscuros de Brian Michael Bendis. Visto todo esto, está claro que Lee Price no es sino el último de una larga lista, y a tenor del aprecio que le tiene la criatura, no es difícil imaginar que su simbiosis no está llamada a durar demasiado tiempo… ¿o quizás será Price quien pervierta una vez más al ente y lo devuelva al estado previo al encuentro con sus semejantes? La respuesta, así como el final del primer arco, llegará en el próximo número.

 

LA VENENO FEMENINA

¿Verdad que es encantadora?

 

Spot On originalmente publicado en Veneno 2

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