Un paseo por las XI Jornadas del comic de Avilés


Con toda seguridad, las Jornadas del Cómic de Avilés son una de las citas clave para cualquier aficionado al mundo del cómic. Desde el momento en que fueron concebidas allá por 1996 por un grupo de apasionados lectores asturianos, fue evidente que sería una convención distinta a todas las demás, sobre todo por su estilo; humilde, acogedor y sin la presencia de editoriales que desvíen la atención de lo que realmente importa: el acercamiento entre los autores y los aficionados. Durante estos 10 años las Jornadas del Cómic de Avilés han ido creciendo sin prisa pero sin pausa, logrando atraer cada vez más la atención de los distintos medios de comunicación, llegando a equipararse en fama a otros salones en principio más grandes y con mayor presupuesto.
Si queréis saber más sobre este evento, seguid leyendo, y no os perdáis este video que resume lo que dió de sí la XI Edición.

Tras experimentar un crecimiento y un apoyo económico determinante en los dos últimos años, las XI Jornadas, celebradas los pasados días 5 a 9 de Septiembre, se presentaban como una apetitosa oportunidad para conocer a algunos grandes autores como Alan Davis y Arthur Suydam, y en mi caso, viviendo en Oviedo -que se encuentra a 30 minutos de Avilés en tren- sería una locura no acudir.

Las Jornadas del cómic de Avilés se estructuran en torno a varias actividades que se desarrollan en la Casa Municipal de la Cultura de Avilés (exposiciones, proyecciones y conferencias), en la Escuela de Arte (curso de cómic) y en la carpa (tiendas, bar, presentaciones y convivencia con los autores entre otras cosas) incluso todos los años se organiza una exposición de originales en un centro comercial. Pero la verdad es que yo este año me dediqué por completo a las conferencias. Algunos de los invitados fueron Trevor Hairsine, Dean Ormston, Phil Jiménez, Ramón Bachs, David B, Charles Adlard o Kenny Ruiz o incluso el editor de DC Eddie Berganza (que vino en busca de nuevos talentos) entre otros. Y eso sin contar con los autores que se pasaron por las jornadas como aficionados… gente de la categoría de Horacio Altuna, David LaFuente, Enrique V. Vegas, Félix Vega… y podría seguir.

Desde mi punto de vista hay que destacar las conferencias de Alan Davis, Arthur Suydam y Mike Ploog. El primero, se mostró como un autor realmente comprometido con el cómic y muy crítico con la visión que otros medios tienen de el (puso como ejemplo al dueño de la tienda de cómics de Los Simpsons). Suydam habló de su intención de continuar evolucionando como autor, revelándose como una persona inteligente y humilde, y ofreciéndonos su interesante punto de vista sobre la industria americana hoy en día. La conferencia del mítico Mike Ploog -creador gráfico del Motorista Fantasma- estuvo repleta de simpáticas anécdotas, y confesó que durante un cabreo en las oficinas de Marvel Comics, llegó a decirle a John Romita (padre) que no sabía entintar con pincel, aunque luego se arrepintió y le pidió perdón una y mil veces. Las otras mesas redondas también tuvieron su punto, aunque habría que darle un pequeño tirón de orejas a Trevor Hairsine, que entre un humor tarantiniano sin mucha gracia y unas respuestas excesivamente cortantes y escuetas, no parecía tomarse muy en serio el tema.

En cuanto a la clausura, comenzó con los premios de la crítica de la revista Dolmen, y continuó con otros premios menos… ejem, serios. Por poner un ejemplo, este año Arthur Suydam ganó el “Premio George Pérez al autor más molón” y Phil Jiménez se llevó el “Forges al autor más trotón” (por recorrerse una ingente cantidad de kilómetros para poder llegar a Avilés).

Dejando de lado las conferencias, la carpa fue como en los dos años anteriores, lo más llamativo de las jornadas. Presidida por una enorme estatua de Hulk, atrae a una gran cantidad de público y sobre todo la atención de muchos medios informativos. Os aseguro que es una auténtica gozada atravesarla: siempre esta activa y mires a donde mires hay gente interesada en el cómic, lo que ayuda a sentirte a gusto y reconfortado en un lugar donde tu afición es reconocida como algo normal. Es sorprendente, pero en las jornadas de Avilés no es raro pedir una cerveza en la barra del bar, y acabar charlando en una mesa con cualquiera de los autores (hay que saber inglés, claro), aunque lo más normal es que acabes haciendo unos cuantos amigos. Sin embargo, a pesar de todo esto, las jornadas de Avilés no son agobiantes, al menos para los aficionados, porque algunos autores se hartan a hacer dibujos durante horas y horas (impagable ver a Alan Davis firmando ejemplares con un esguince de muñeca…).

Y eso, señores y señoras, son las Jornadas del Cómic de Avilés. ¿Os han entrado ganas de ir el año que viene? ¿No? Pues cuando veáis el vídeo que resume lo que ha dado de sí esta edición, cambiaréis de opinión rápidamente.

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