Ultimate Comics: Reinventando la esencia

Por Julián M. Clemente
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Oigo a mi alrededor gritos de horror y espanto: ¡No! ¡Ya viene! ¡El fin se acerca! ¡Al Universo Marvel le quedan dos años de vida como mucho! ¡Van a acabar con nuestros héroes para sustituirlos por estos tipos! ¡Peter Parker jamás llevaría ese flequillo! Y yo, que entoné lloros similares hace unos no tan lejanos años (con ocasión del desastroso Heroes Reborn) sólo puedo decir algo:
Calma.


Cuando oí hablar por primera vez de la línea Ultimate, yo, como otros muchos, mantuve una postura escéptica. Estaba reciente el horror del Chapter One de Byrne y, en mi fuero interno, le daba al experimento un año de vida. Como casi todo lo que salía de la Marvel de Bob Harras, Ultimate olía mal, muy mal. Otra forma más de hundir a la Casa de las Ideas en su miseria. Pero se me escapaba un pequeño dato: Harras no estaba detrás de Ultimate. Estaba Bill Jemas, el nuevo presidente de Marvel, aconsejado por Joe Quesada, el tipo que a los pocos meses sustituiría al mismo Harras.
Sólo una persona, un fan de toda la vida de Spider-Man, un fan de los que tienen TODOS los números de la colección en su edición americana, me dijo: va a molar. No le creí hasta que tuve el primer número en la mano. Cómo molaba. Spider-Man Ultimate no tenía nada que ver con Chapter One. Era, y el mismo Brian Michael Bendis ha utilizado la comparación, la mejor película posible sobre el personaje. Me lo pareció entonces, tras leer aquellas veintidós primeras páginas, y me lo sigue pareciendo ahora, concluido el primer arco argumental.
Algo similar ocurre con Ultimate X-Men. Se trata del tebeo perfecto para quienes hayan disfrutado con la película sin saber nada de la Patrulla-X, algo que en estos momentos no ofrece ninguno de los títulos mutantes, demasiado metidos en si mismos como para permitir el acceso de foráneos. Ultimate X-Men es un cómic salvaje y endemoniadamente divertido. A diferencia de lo que hace Bendis (mucho más cercano al modelo tradicional de Spider-Man) la Patrulla-X de Millar va un paso más allá de lo que han ido los mutantes desde que dejaron de evolucionar allá por los primeros noventa, con la marcha de Claremont. Tal vez cueste juzgarlo con tan sólo tres números publicados y muchas sorpresas en la recámara, pero lo leído hasta ahora me hace pensar que este tebeo marcará, junto al Ultimate Spider-Man, a toda una generación de lectores, tanto o más como pudo marcar, en su momento, Batman Dark Knight.
¿Cuál es entonces el problema?
El problema es que la línea Ultimate ha prescindido de la continuidad Marvel para instaurar su propia continuidad. Ahí le duele a muchos fans y ahí podría llegar a doler a un servidor… si existiera el peligro de que la continuidad Ultimate reemplazara a la de toda la vida. Un peligro que no existe.
Tanto Joe Quesada como Bill Jemas han reiterado su deseo de que ambas líneas editoriales convivan sin problemas. Esa afirmación, viniendo de quienes no dejan de ser, a pesar de que cuenten con todas mis simpatías, ejecutivos de una empresa, no tiene por qué ser creída. Lo que cuenta son los hechos. Y los hechos indican lo siguiente: Al tiempo que Marvel apoya la línea Ultimate, también contrata autores como Grant Morrison o J. M. Straczynski para ocuparse de sus series clásicas. No se puede decir precisamente que las estén “dejando de lado”.
La línea Ultimate nació con la vocación de hacer accesibles los tebeos a nuevos públicos, necesarios para que la industria del cómic logre sobrevivir. El mercado, parafraseando a cierto editor español, necesitaba la línea Ultimate, ya que el Universo Marvel parecía el coto privado de un puñado de fans cada vez más reducido que seguían sus series favoritas más por inercia y amor hacia los personajes que por su calidad. Los tebeos de Spider-Man escritos por Howard Mackie o de X-Men a cargo de Scott Lobdell no les gusta ni siquiera al que los compra. ¿Cómo van a resultar atractivos para el que no los compra? Y no basta con poner buenos autores. Hay también que ponérselo fácil al público.
Con Ultimate, no hace falta haber leído un solo tebeo para disfrutar con ambas colecciones. Ninguno. Bienvenido a tu nueva casa: Nadie ha vivido aquí antes. No es un piso viejo que necesite reformas, ni siquiera un apartamento que hayamos pintado y decorado con muebles nuevos. Es una magnífica casa de nueva construcción inspirada en un verdadero palacio. ¿Quieres vivir en ella? Perfecto, acostúmbrate a tu nuevo hogar. También tienes a tu disposición el palacio, y puede que algún día te apetezca visitarlo, o incluso pasar largas temporadas en él.
Pienso, sinceramente, que si la línea Ultimate cumple sus objetivos, los nuevos lectores que consiga no sólo desearán visitar el palacio: querrán instalarse en él.
Allá va un dato que posiblemente se le escape a muchos de los críticos hacia Ultimate. Dark Knight también es una historia que transcurre en un “universo alternativo”. ¿Alguien podría citar una aventura de Batman que recoja mejor su esencia? Un par de ejemplos más: ¿No os resultó mucho más auténtica la Patrulla-X de la película que la que hemos leído en los últimos diez años? ¿Y qué me decís del primer filme de Superman? También transcurre en un “universo imaginario”, fuera de continuidad. Estoy convencido de que esa cinta consiguió más adeptos a los cómics de Superhéroes que los descafeinados tebeos del Hombre del Mañana publicados en su fecha de estreno.
En el peor de los casos ¿Qué pasaría si Marvel reemplazara su Universo oficial por el Universo Ultimate? Pues no pasaría nada. ¿Qué nos perderíamos? ¿Tal vez nunca veríamos madurar a Spider-Man, acercarse a los cuarenta años, por ejemplo? A Spider-Man ya lo hemos visto con esa edad (en Spider-Girl) e incluso mucho mayor y gordinflón (en Tierra-X). Ah, me dirán muchos. Pero ese no es “nuestro” Spider-Man. ¿Seguro que no? Pues yo reconozco a Peter Parker en ambos. Por mucho que “vivan” en sendos “universos alternativos”. Que despierten los lectores de toda la vida. Nunca veréis a vuestro Spider-Man envejecer. NUNCA. No en ninguna continuidad oficial. No sé si habéis visto una estupenda peli titulada Robin y Marian. Relata los últimos días de Robin Hood. Ese largometraje, por apócrifo que resulte, me sigue emocionando mucho más que la tontería de Kevin Reynolds, qué queréis que os diga.
A mi me parece mucho más auténtico el Spider-Man Ultimate que el de Mackie. La Patrulla-X de Millar me la creo mucho más que la mierda de Lobdell. Y las continuidades tanto de Spidey como de los hombres-X hace muchos, muchos años que perdieron cualquier credibilidad posible. Si la continuidad Marvel actual es un desastre difícil de entender incluso por todos aquellos que vienen siguiéndola desde hace años, la culpa no es de Quesada y Jemas; la culpa tampoco es de los lectores atraídos por unos personajes que, cuando intentan leer sus aventuras, no comprenden ni una línea. Las responsabilidades habría que buscarla entre los que, durante demasiados años, han cavado a conciencia la tumba de Marvel. A un paso de esa tumba hemos estado durante mucho tiempo. Y sin renunciar a continuidad alguna. Los mediocres no necesitan ni siquiera eso.
Artículo aparecido originalmente en la revista Dolmen, poco después del comienzo del Universo Ultimate.

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