Terminó Gata Negra / Spider-Man: El mal que hacen los hombres

Pues ya está aquí, al menos en la edición americana, el sexto número de la miniserie más controvertida de los últimos tiempos. Aprovecho para recordar que Watchmen, The Ultimates, Killing Joke y muchos más cómics legendarios tuvieron grandes retrasos, pero al final lo que queda es la obra completa, y cuando estamos ante una miniserie, todos esos retrasos se olvidan al cerrarse el ciclo.
Han sido brillantes, estos tres últimos números, que nos hemos devorado (insisto, al menos en la edición original) en apenas mes y medio. Kevin Smith se ha tomado las cosas con calma, no cabe duda, pero no por ello ha corrido a última hora, para acabar de cualquier manera. Los seis números finales que ha tenido la serie se justifican plenamente. Estamos ante, y recuerdo que originalmente esta colección sólo llevaba a Felicia Hardy en el título, la historia definitiva y definitoria de la Gata Negra. Un relato valiente (se va a llevar unos cuantos premios de algunas ONGs e instituciones) que completa lo que sabíamos de Felicia, que al mismo tiempo ejemplifica lo que es es Spider-Man, pero que también apunta hacia el futuro, con la creación (¿Recreación?) de un nuevo villano, que no podía haber sido más acertada, a tenor del guionista se ha ocupado de ello. El último número, el que acaba de salir esta semana en EE.UU., no podría haber sido mejor: las piezas de la tragedia encajan, pero también de una historia con pocas fisuras, que parecería escrita del tirón si la leyéramos sin saber todo lo que ha ocurrido con sus retrasos, y que además se entiende en su magnitud sólo cuando se termina, sobre todo en lo que al título se refiere.
Por lo demás, espero que en Marvel sepan aprovechar lo planteado aquí por Smith, ya que el final es, en cierta forma, un principio, y da pie a contar muchas, muchas más historias. De hecho, dudo mucho que Joe Quesada no quiera hacer de esta miniserie el Identity Crisis de Spider-Man: un relato, inicialmente cerrado sobre sí mismo, a partir del que contar un montón de cosas más.
Pasarán los años, y nos olvidaremos de los retrasos, y lo mucho que nos hemos metido con Smith, y de lo impresentable e informal que realmente ha sido. Definitivamente, estamos ante un magnífico tebeo llamado a figurar en una inmejorable posición en la historia de Marvel. ¡Ah, y a día de hoy todavía no entiendo cómo la editorial ha dejado escapar a esos dos maravillosos artistas que son Terry y Rachel Dodson!

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