UN NUEVO DÍA TRAS EL RASTRO DE LA ARAÑA: ENTRE LA NOSTALGIA Y EL SALTO ADELANTE

La paradoja fue una de los retos al que se enfrentaron constantemente los guionistas coordinados por Stephen Wacker durante el desarrollo de “Un nuevo día”. Tenían el mandato de apostar por las esencias de Spiderman al tiempo que apuntaban hacia el futuro del personaje; habían dejado atrás un cambio radical sobre el que Marvel no quería dar demasiadas explicaciones, pero las circunstancias les obligaban a entrar en detalles a cada paso que daban. Esos condicionamientos no se metamorfosearon en piedras en los zapatos, sino en herramientas que utilizar para un objetivo que estaba por encima de cualquier otro: el de ofrecer cómics divertidos.

 

EL LADO OSCURO DE LO ESTRAFALARIO

Tras “El rastro de la araña” arrancaba la que extraoficialmente se definía como segunda temporada de “Un nuevo día”. Stephen Wacker continuaba preocupado por reforzar sus efectivos con talento literario. Mark Waid había cubierto el hueco dejado por Zeb Wells, pero la apretada cadencia de publicación exigía más madera. El presupuesto no daba para grandes estrellas, pero en su lugar el editor optó por recurrir a un perfil de guionista en que la profesionalidad estuviera en el primer puesto de la lista de méritos. Fred Van Lente, un estadounidense que llevaba un tiempo en Marvel haciendo dignos trabajos discretos con algún éxito puntual, fue requerido para unirse a la fiesta. Hasta entonces solía estar presente en proyectos ligeros, desde versiones infantiles de los héroes de siempre a The Incredible Hercules, donde había compartido tareas con Greg Pak, pero lo que pocos sabían es que Van Lente tenía una especial atracción por lo siniestro, que apenas había dejado entrever en sus últimas notas bibliográficas: una miniserie de Marvel Zombies y una versión noir de La Patrulla-X. Dentro de la Oficina Arácnida, dio rienda suelta a esa vertiente. Su carta de presentación fue The Amazing Spider-Man #589 USA, un cómic autoconclusivo para el que eligió como villano a La Mancha, criminal de tercera fila del que habitualmente se hacían chanzas. Pero Van Lente dejó congelada la sonrisa del lector veterano que recordaba aquellas ridículas historias del pasado. Las habilidades de La Mancha, abordadas desde una nueva perspectiva, tenían aplicaciones tan retorcidas como mortíferas. Ya nadie se burlaría de él. “Steve Wacker me pidió que le hiciera menos divertido y más digno de pertenecer a la galería de enemigos de Spidey”, dijo el autor. “La Mancha puede aparecer desde arriba, por detrás… En cualquier sitio en el que estés. A cualquier persona le debería resultar aterrador, por muy tonto que sea el personaje”,

 

LA CUESTIÓN DE LA IDENTIDAD SECRETA

Era una de las incógnitas que había dejado el ambiguo final de “Un día más”. Joe Quesada había pretendido, en un primer momento, que no hubiera nada que explicar. El matrimonio nunca había existido, Harry Osborn, los lanzarredes y la identidad secreta estaban de vuelta y había que echar la culpa de todo a la magia, pero una vez que el equipo de “Un nuevo día” tuvo que bajar al barro y escribir, una detrás de otra, cada historia del trepamuros, quedó en evidencia que las explicaciones eran necesarias para contar con un terreno firme sobre el que moverse. Amante de la continuidad y del uso de sus libretos como instrumento para ordenar la casa, Dan Slott se había erigido como el principal responsable de dar contenido a todo ese cúmulo de inconsistencias que dejó el choque con Mefisto. Cuando Quesada optó por éste, eligió también la opción sencilla, porque el diablo parecía capaz de alterar lo que fuera necesario sin mayores problemas. En la letra pequeña se evidenció que no había sido buena idea acudir a lo sobrenatural para reconfigurar a un héroe tan urbano y pegado a tierra como Spiderman. Por eso, cuanto más estuviera alejado el demonio de lo que había ocurrido, más verosímil sería el mundo arácnido construido tras su intervención. Cada nueva respuesta que ofrecía Slott restaba importancia a Mefisto, acotando cada vez más su intervención en lo ocurrido. Sí, Harry había vuelto, pero el motivo estaba en los efectos secundarios de la Fórmula Duende, no en ningún pacto con el demonio. Ésa era sencilla, pero, ¿qué pasaba con la identidad secreta, que Peter hubiera destruido ante las cámaras de todo el mundo durante “Civil War”? Es más, ¿qué ocurría con todos aquellos que, antes de la salida arácnida del armario, ya conocían el verdadero rostro de Spiderman? Brian Michael Bendis, que trabajaba con el personaje en Los Nuevos Vengadores, optó por la solución práctica, un desenmascaramiento en privado ante los miembros del grupo, pero Slott no era amigo de la simplicidad. En “Nuevas maneras de morir” insinuó que el trepamuros, junto a alguien que todavía no identificaba, habían hecho algo al respecto, pero no entró en más detalles sobre el qué o con quién. “Cuando Peter pensó eso de ‘lo que hicimos sigue funcionando’, algunos lectores asumieron que se refería a Mefisto”, explicaba a la prensa. “Pero no es así. Hay una historia por contar que ocurrió antes de que nosotros llegáramos. Una historia secreta en la que Peter y otra persona hicieron algo para borrar la mente de todos”. Los impacientes tendrían que esperar un tiempo para leer esa historia, pero mientras tanto el guionista sí podía darles otra cosa: podía explicarles cómo funcionaba eso que había hecho Peter junto a su misterioso benefactor. A tal efecto se consagró una saga con Los 4 Fantásticos como invitados especiales. El escritor siempre se había mostrado favorable a que la identidad de Spidey volviera a ser secreta, pero no ocultaba una espinita: que una vez conseguido eso, la excelente miniserie que había desarrollado acerca de la relación a lo largo de los años del trepamuros y la Antorcha Humana quedaba un tanto invalidada, ya que descansaba en buena parte sobre la amistad de ambos superhéroes y la confianza que Peter había tenido hacia Johnny al quitarse la máscara ante él y haberle dejado entrar en su vida privada. La nueva historia que ahora construía descansaba sobre aquel relato. “En realidad, no es que no hubiera pasado”, comentaba el guionista. “Simplemente, Johnny no recordaba lo que había ocurrido. Es algo de las nuevas reglas que mucha gente no acaba de entender. Todo ocurrió, pero los personajes no lo recuerdan”.

 

CAMBIO EN EL TABLERO

La tercera gran historia contenida en este volumen deja de lado las incógnitas del pasado para dar solución a una de las que habían sobrevolado el escenario en el presente. ¿Quién sería el futuro alcalde o alcaldesa de Nueva York? La subtrama, que venía desarrollándose desde los primeros momentos de “Un nuevo día” con no pocos giros, por fin se iba a resolver mediante una sorpresa mayúscula. Los guionistas ya la habían cocinado en sus reuniones iniciales, pero prefirieron retrasarla para que ocurriera de manera natural. De cara a la aplicación de la idea, tuvieron que convencer a Joe Quesada de que rompiera con la regla de que el Universo Marvel debía reflejar la realidad, pero lo consiguieron, ya que aquel cambio abría innumerables posibilidades. “Era una manzana demasiado jugosa como para no hincarle el diente”, llegó a decir JoeQ al respecto.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 21

EL RASTRO DE LA ARAÑA: LOS DETALLES SOBRE EL FIN DE TEMPORADA PARA “UN NUEVO DÍA”

En los meses iniciales de “Un nuevo día”, los guionistas y editores que conformaban la Oficina Arácnida plantearon una gran cantidad de subargumentos llamados a desarrollarse como trasfondo de muchos meses de cómics. Los dos misterios más importantes que lanzaba el nuevo landscape del trepamuros giraban alrededor de la identidad de Amenaza, una villana heredera de algunas de las características de El Duende Verde, y de la aparición de multitud de cadáveres con una rastreadora arácnida. En paralelo, se desarrollaba la campaña electoral destinada a elegir nuevo alcalde de Nueva York y el asunto venía impactando en el día a día del trepamuros. Cuando se cumplía un año del arranque de la etapa, “El rastro de la araña” arrojó luz sobre esos grandes misterios, mientras daba la vuelta al mundo de Spiderman.

 

Numerosas salidas cada mes, equipos de guionistas y dibujantes rotantes, una intensa coordinación por parte del editor, reuniones interminables para estructurar al detalle cada argumento, de manera que el público disfrutase de un resultado con la consistencia que hubiera tenido de estar realizado por un único escritor… el sistema de trabajo de “Un nuevo día” era lo más parecido que ha habido jamás en el mundo del cómic a la writer’s room de una teleserie. Tanto que llegó a incorporar un elemento tan característico de éstas como pueda serlo la “season finale”: un gran episodio en el que culminen las más importantes tramas que se han desarrollado a lo largo de la temporada.

 

Con ese espíritu nació “El rastro de la araña”, un arco argumental de importancia, cuyo origen hay que buscarlo en la segunda gran reunión de los guionistas de Amazing. Fue durante la misma cuando surgió la posibilidad de que las tres grandes tramas que tenían abiertas confluyeran en una única aventura. Entre todos los participantes trazaron las líneas maestras que tendría la historia, pero Marc Guggenheim fue el elegido para materializarlas en un guión completo, en el que dio vueltas al esqueleto original, cambió, añadiría y quitó cosas, para luego devolverlo a las manos del editor Stephen Wacker, responsable de dar un lavado de cara a la última versión. “He intentado que parezca que la historia se cuenta por sí misma”, comentaba Guggenheim a la prensa especializada. “Quiero dar a los lectores la mejor representación posible de lo que ocurre, aunque no deja de ser un tremendo esfuerzo de grupo”.

 

Había muchos motivos para que fuera él, y no otro, quien afrontara la tarea. Dan Slott ya había escrito demasiadas historias de trascendencia dentro del proyecto. Pese a que sus libretos despuntaran por encima de los del resto, Wacker quería procurar un cierto equilibrio entre sus chicos. ¿Por qué Guggenheim en concreto? En primer lugar, porque era él quien había creado a Amenaza y más se había concentrado en el desarrollo de su figura criminal. En segundo lugar, porque conocía perfectamente el mecanismo que hacía funcionar a esas “season finale”, ya que había trabajado para el medio televisivo durante años, todavía lo estaba haciendo y más que lo haría luego. En tercer lugar, porque su labor en la pequeña pantalla le había posibilitado escribir muchos procedimentales de temática judicial, como Ley y Orden. Esa clase de series implican la utilización de legalismos, términos jurídicos y trucos de abogados… y es que por ahí precisamente iba a ir la historia.

 

“Character Assassination”, el título original de la aventura, es una expresión, carente de traducción literal adecuada, que hace referencia al proceso deliberado de destruir la reputación de una persona, recurriendo para ello a rumores, acusaciones falsas o informaciones manipuladas. En este cómic, alude a la aparición repetida de rastreadoras arácnidas de nuestro trepamuros en cuerpos de personas fallecidas en misteriosas circunstancias. Ocurrió por primera vez nada más arrancar “Un nuevo día”, y se venía repitiendo desde entonces con cierta asiduidad, sin que apenas hubiera pistas sobre quién se ocultaba detrás de todo esto… sólo un caso policial por resolver, el de los “asesinatos de las rastreadoras arácnidas”. El propio lanzarredes era el más interesado en resolverlo, no sólo porque alguien estaba utilizando sus gadgets para cometer crímenes abominables, sino también porque muchos ciudadanos, incluida la policía, le señalaban como el principal sospechoso.

 

“El rastro de la araña” también abordaba uno de los tópicos que ha tenido el mundo de Spiderman casi desde sus comienzos, y es el relativo a la identidad secreta de algún villano de relieve, asociado a la estirpe de El Duende Verde. Todo había comenzado en la época de Stan Lee y Steve Ditko, cuando el verdadero rostro de este villano despertó la duda entre los lectores durante meses. Norman Osborn, el padre de Harry, quien a su vez era el amigo de universidad de Peter Parker, se ocultaba bajo la capucha, y los episodios en que al fin se descubrió tal cosa supusieron una conmoción entre el fandom, ya que además coincidieron con la histórica llegada de John Romita. Tras la muerte de Norman, Marvel había repetido el esquema en tantas ocasiones como para convertirlo en rito. La identidad de El Duende Verde fue retomada siempre por individuos ligados al mundo de Peter, de forma que su desenmascaramiento se alzaba como un momento de máximo interés. Amenaza no representaba sino el siguiente nombre en sumarse a una larga lista. ¿Y qué mejor que fuera John Romita Jr., el hijo del gran Jazzy Romita, quien lo plasmara en viñetas? “Habrá gente que dirá que desde el primer número sabía quién era Amenaza”, dijo el guionista al respecto de la revelación. “Si hay algo que he aprendido, no sólo de Ley y Orden, sino también como guionista de cómics, es que puedes engañar a la gente durante un tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Sabía que esto no iba a ser una sorpresa para absolutamente todos los lectores. No voy a engañar a miles de personas. No soy un político”.

 

La tercera de las tramas que coleaban desde la salida a la calle de “Un nuevo día” y que también encontró solución en “El rastro de la araña” fue la de la elección del nuevo alcalde de Nueva York. Spidey había sido incapaz de impedir que Amenaza asesinara a una de las candidatas y Bill Hollister, el padre de la que ahora era novia de Harry, también se postulaba para el argo. La aventura se desarrolló en plenos comicios, lo que añadía un punto de complicación. Al llegar a las últimas páginas, habría un ganador… pero no todo sería tan sencillo como pudiera parecer. Y es que “El rastro de la araña” no sólo culminaba un año de intrincadas aventuras de Spiderman: también lanzaba las primeras pistas acerca de por dónde iría la siguiente temporada.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 20

UN NUEVO DÍA: MODELO EN PERFECCIONAMIENTO

Los estertores de 2008 marcaron la conclusión del primer año de “Un nuevo día”, el landscape tanto editorial como argumental que había marcado el mayor cambio en la vida de Spiderman en décadas. Stephen Wacker afinaba al máximo los equipos creativos de los que disponía, introduciendo algunos pequeños cambios que iban en la buena dirección. La salida de Zeb Wells, uno de los cerebros que se sentaban cada mes en la mesa de redacción, fue inmejorablemente suplida con la incorporación de nada menos que Joe Kelly, guionista soñado por muchos aficionados arácnidos desde hacía años. Mientras, Marc Guggenheim demostraba que no había que perder de vista los trabajos que estaba realizando, como demostró con una conmovedora y dramática historia protagonizada por Flash, el viejo abusón de Peter Parker en el instituto.

 

 

LA SOLUCIÓN DEL MISTERIO

Jackpot fue una de las sorpresas que trajo “Un nuevo día” desde su comienzo, ya que fue introducida en el especial que dio paso a la iniciativa. ¿Una pelirroja escultural que se hacía llamar con el mismo término que había utilizado Mary Jane cuando conoció a Peter? De inmediato, una gran mayoría de los lectores, espoleados desde los mentideros online, dieron por hecho que la que acababa de dejar de ser la esposa del trepamuros seguía presente en la serie, de la manera más inesperada que cabía imaginar. Pero poco después, en el arco argumental de Muñeca de Papel, Dan Slott confirmaba lo contrario. Había sido él quien sugiriera la posibilidad de jugar con la identidad de la justiciera, pero el objetivo primordial de los guionistas no era otro que introducir una vigilante callejera en la línea de El Merodeador o de La Gata Negra. Fue Marc Guggenheim quien más partido sacó al personaje y, en buena lógica, tenía que ser Guggenheim el encargado de descubrir la verdad sobre Jackpot. El autor aprovechó además para recuperar a Walter Declun, el ejecutivo corrupto de Control de Daños que aparentemente muriera en los cruces de Lobezno con “Civil War”, pero también a la olvidadísima Commanda, una villana de la que no sabíamos nada desde los tiempos de Spiderman: Las historias jamás contadas. El relato de Jackpot, con el que se inicia este tomo, conformaba el Amazing Spider-Man Annual #1 USA, publicado en 2008. En realidad, aquel especial hacía la entrega treinta y cinco en los Annuals que había recibido la principal colección arácnida, un detalle que podía descubrirse mediante la doble numeración que Marvel incluyó en la cubierta.

 

LLAMADLE FLASH

Era el tipo sonriente, despreocupado y presuntuoso que estaba en primer plano y se burlaba del apocado Peter Parker en aquella viñeta del origen de Spiderman (Amazing Fantasy #15 USA. 1962. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1). Desde entonces, Flash Thompson se había quedado en la memoria colectiva de los fans como la bestia parda de Pete en el instituto, a la par que el mayor fan de Spidey. Pero el Midtown High School había quedado atrás, antes incluso de que Steve Ditko dejara de dibujar la serie, y luego serían diversos los papeles que asumiera Eugene Thompson. Ya en la época dorada de John Romita, cuando se vistió de uniforme y viajó para luchar en la guerra del Vietnam (referencia histórica que, forzosamente habrá que dejar de lado), creció de caricatura a personaje con cara y ojos. En sus intermitentes apariciones en la serie, se convertiría en uno de los mejores amigos de Peter, al tiempo que quedaba al descubierto una infancia difícil, llena de abusos. Años más tarde, algunos guionistas reincidirían en el Flash abusón y descerebrado. ¿Y después? El viento, y el inicio de “Un Nuevo Día”, se llevaron a Flash de regreso al olvido, hasta que llegó la hora de saber de él. Ocurrió en un número autoconclusivo de Amazing, también escrito por Guggenheim, que lo situaba como combatiente en Irak y para el que el guionista se documentó con la ayuda de soldados que habían estado sobre el terreno. Era algo a lo que el comité de guionistas llevaba dando vueltas desde el comienzo, devolver a Flash al ejército y allí hacer algo radical con él. La historia, que cambió de manera radical la vida de Flash, llegaría a ser objeto de polémica dentro del correo de lectores de la edición americana. Hubo soldados que se identificaron con la historia y dieron las gracias por ella mientras que otros aficionados se escandalizaron por el tomo militarista de la misma o que se abordara exclusivamente desde el punto de vista de los estadounidenses. Guggenheim se defendió afirmando que él se había opuesto a la invasión de Irak y criticado la guerra de Afganistán, pero igual que no estaba de acuerdo con cada afirmación que hacían sus personajes, tampoco tenía por qué estarlo con las declaraciones políticas de éstos. Y añadía: “Para ese número, hice una meticulosa investigación que me permitiera mostrar las acciones de americanos e iraquíes de la manera más realista posible. Sin embargo, no hubo la oportunidad de contar la historia desde la perspectiva iraquí. Tampoco para expresar mi opinión de que, aunque apoyo a las tropas americanas, no creo que sus vidas deban desperdiciarse en una guerra más o menos bien planificada. Como escritor, a veces sólo puedes contar la historia que te han contado”. Wacker por su parte dijo al guionista que era el mejor número que había escrito.

 

NACIDO PARA ESCRIBIR SPIDERMAN

En la segunda parte del volumen, damos la bienvenida a un escritor que recordarán con inmenso cariño muchos fans. Se trata de Joe Kelly, excelente guionista de diálogos chispeantes y tramas densas y complejas que empezara su carrera profesional en Marvel durante la segunda mitad de los años noventa, en series como La Patrulla-X y Masacre, y que luego saltaría a DC para realizar, entre otras cosas una más que estimable etapa de Action Comics, una de las colecciones de Superman. Kelly volvió a La Casa de las Ideas de la mano de su antiguo editor en DC Stephen Wacker, para unirse al equipo de guionistas del Hombre Araña, personaje que parece fabricado a su medida, como ya demostrara en aquel inolvidable episodio de Masacre en el que Wade retrocedía en el tiempo para introducirse en la trama de un Amazing de la época Romita. En aquel entonces también desarrolló un pequeño arco de Webspinners, una serie compuesta por aventuras cerradas del trepamuros, pero no tuvo ocasión de abordar el personaje desde sus colecciones principales.

 

LA DESPEDIDA DE ZEB WELLS

La incorporación de Joe Kelly coincidió en el tiempo con la marcha de Zeb Wells, uno de los fundadores del concepto que latía detrás de “Un nuevo día”. Wells se marchaba con la que quizás fuera su mejor intervención: una aventura larga que Spiderman compartía con El Castigador y que destacó especialmente por la labor del dibujante Paolo Rivera, un extraordinario artista que también sería el encargado de revisar el origen del trepamuros, dentro de una iniciativa titulada Mithos. Rivera volvería más adelante a figurar en Amazing, con nada menos que la segunda parte de “Un día más”, pero eso es historia para otra ocasión.

 

EL CANDIDATO MARVEL

Todas estas historias se publicaban originalmente en 2008, coincidiendo con el enfrentamiento por La Casa Blanca entre Barack Obama y John McCain. En Marvel, tuvieron la ocurrencia de introducir un tercer candidato en liza: Stephen Colbert. Se trata de un humorista que cuenta con su propio programa de televisión en el canal Comedy Central, por el que ha ganado multitud de premios. La candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos fue impulsada desde la pequeña pantalla en octubre de 2007. Aunque nunca pasó de ser una pequeña broma, en Marvel decidieron reflejarla dentro de su propio mundo de ficción, a través de carteles, pegatinas y anuncios que pudieron encontrarse en las viñetas a lo largo de varios meses. Incluso siguieron adelante con ella una vez que, en nuestra realidad, quedó certificado que Colbert nunca optaría a la Casa Blanca. El mayor acto de esta campaña imaginaria tendría lugar en la pequeña historia con la que se cierra este tomo, aparecida como complemento del Amazing Spider-Man #573 USA, que incluso contaría con una portada alternativa dibujada por Joe Quesada con Colbert como protagonista. Por fin, el 5 de noviembre, el Daily Bugle proclamó que, al menos en el Universo Marvel, Colbert había ganado en votos populares, mientras Obama había alcanzado el mayor número de votos electorales. Meses después, La Casa de las Ideas pondría corolario a tan divertida ocurrencia, con la asistencia de Spiderman a la toma de posesión de Obama, la cual también podremos leer en esta misma colección.

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 18

SLOTT Y ROMITA JR. EN “UN NUEVO DÍA”: NUEVAS FORMAS DE EPATAR

2008 fue un año relativamente tranquilo para el trepamuros. No había película a la vista y la recién estrenada estructura de publicación de los cómics estaba en periodo de consolidación. Mientras, el Universo Marvel vivía un momento de impasse, consecuencia del final de la Guerra Civil Superheroica. Los héroes que se habían negado a firmar el Acta de Registro seguían en la clandestinidad, mientras que villanos como Norman Osborn habían pasado a trabajar para el gobierno, algo que no parecía incidir demasiado en el mundo de Spidey. El periodo de aventuras de “Un nuevo día” estaba tan desconectado de la actualidad que hubo lectores que incluso dudaron de que aquellas historias tuvieran lugar en una realidad alternativa. Eso cambió con una espectacular saga orquestada para reconectar al personaje con el resto de La Casa de las Ideas: “Nuevas formas de morir”

 

Stephen Wacker, el coordinador de los títulos arácnidos, sabía que los aficionados necesitaban un blockbuster arácnido, y ya que el cine no estaba dispuesto a dárselo esa temporada, tendrían que ser él y los suyos quienes lo procuraran. El equipo de Amazing había demostrado que estaba bien engrasado: cumpliendo las fechas de entrega, sin problemas de coordinación y con unas ventas consistentes, pese a que el coro de plañideras que seguían sin superar “Un día más” cargasen una y otra vez contra ellos. Con todo, faltaba una historia verdaderamente carismática y excepcional, que atrajera la atención más allá del día a día, y esa historia fue “Nuevas formas de morir”.

 

No bastaba con un título que parecía sacado de las películas de James Bond, y quizás tampoco fuera suficiente con que Dan Slott, el que se estaba alzando como la estrella literaria del braintrust arácnido, se encargara de escribir. Para esos seis episodios en los que se desarrollaría la acción, Wacker consiguió que se cumpliera una promesa hecha a los lectores largo tiempo atrás. Que John Romita Jr., el hombre que había nacido para dibujar a Spiderman, la leyenda viviente que había tenido que dejar Amazing de manera abrupta, a mitad de la época escrita por Joe Michael Straczynski, regresara a casa y lo hiciera por la puerta grande. Ya lo había hecho, en cierta forma, meses atrás, en la presentación de “Un nuevo día”, cuando fue requerido para ilustrar la doble página en que se presentaba la situación que tendría Peter Parker a partir de ese momento, pero no era en absoluto suficiente, y los lectores por fin tendrían la opinión de resarcirse.

 

Entre esos fanboys se encontraba el propio Dan Slott. “Necesito que Romita Jr. cuente el origen de Spidey”, fue lo primero que pensó en cuando supo del regreso del artista. No importó que su colega de mesa de guionistas, Bob Gale, protestara enérgicamente, aduciendo que ya habíamos visto muchas veces eso. Era un sueño de fan que debía hacerse realidad, pero la escena, con la que comenzó la aventura, era mucho más que eso: buscaba conectar el pasado con la actualidad. La tercera página contextualizaba el mundo de Peter Parker tal y como se había establecido durante “Un nuevo día”. Eran muchos los lectores que volverían junto a Romita Jr. y era necesario ponerlos al día con rapidez.

 

“Nuevas formas de morir” tenía también como objetivo recordar a todos que Spiderman formaba parte del Universo Marvel. A ese respecto, resultaba sangrante la escasa incidencia que para el trepamuros había tenido la ascensión de Norman Osborn, y que además hubiera elegido a otro de sus peores enemigos, Veneno, entre sus colaboradores más cercanos. Lo cierto es que a Norman le sentaba bien alejarse del entorno arácnido, donde la fórmula de batalla decisiva entre El Duende Verde y Spiderman había alcanzado su apoteosis con el Marvel Knights: Spider-Man de Mark Millar, Terry Dodson y Frank Cho, a partir de lo que sólo restaba la repetición agotadora de tópicos. La ruptura se había producido cuando Warren Ellis lo reclamó para dirigir una nueva fase de los Thunderbolts. Su etapa, junto a Mike Deodato Jr., apenas abarcó doce números, pero representó una verdadera hecatombe dentro de Marvel, que acabaría por producir, meses más tarde, un cambio de escenario como hacía mucho tiempo que no tenía lugar. Ellis nunca llegó a considerar la posibilidad de que su escuadrón de villanos al servicio del poder establecido se cruzara en el camino de aquel con el que tanto habían batallado algunos de los integrantes, pero Slott supo ver la incoherencia y convertirla en motor de su relato. Por debajo del choque, latía además una cuestión. Aquello que había hecho Peter Parker para que su identidad volviera a ser secreta, ¿afectaba también a Norman Osborn, el hombre que primero había descubierto el verdadero rostro de Spiderman? El braintrust arácnido todavía no iba a aclarar todas las dudas al respecto, puesto que era una cuestión a resolver en profundidad más adelante, aunque sí aportaría importantes pistas con las que dejar al fan haciendo conjeturas.

 

Veneno figuraba de manera destacada en las filas de los Thunderbolts, aunque desde los tiempos de Marvel Knights: Spider-Man no era Eddie Brock quien vestía el simbionte, sino Mac Gargan, en antiguo Escorpión, lo que había llevado a que el personaje diera rienda suelta a su salvajismo, con toques abiertamente gores. Mientras tanto, Eddie llevaba a cuestas un cáncer terminal, pero todavía estaba vivo. Coincidió que, en aquel momento, Activision se disponía a lanzar un videojuego arácnido, titulado Spider-Man: Web Of Shadows (Spiderman: El reino de la oscuridad en España), en el que se presentaba una nueva especie de simbiontes, con un diseño en que el color negro y el blanco intercambiaban su lugar. Slott encontró una imaginativa manera de incorporar a la aventura aquel detalle. Así nació Anti-Veneno, el hallazgo que, una vez asentado el polvo, quedó para la posteridad.

 

“Nuevas formas de morir” matizó el modo de estructurar las historias dentro de la Franquicia Arácnida, en el contexto de un Amazing como hilo conductor de todas las aventuras del personaje. Aunque el seguimiento de las tramas fuera más lineal que nunca, a partir de ese momento algunas sagas en concreto tendrían una importancia superior a las del resto. En el Universo Marvel, estaban teniendo lugar eventos que requerían de serie principal, serie complementaria e innumerables tie-ins. Stephen Wacker y su equipo demostró en The Amazing Spider-Man que, para montar un gran espectáculo, que a ellos les bastaba con disponer de la historia y los autores apropiados.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 17

SPIDERMAN Y “UN NUEVO DÍA”: LOS DÍAS QUE VINIERON DESPUÉS

Los cuatro primeros arcos argumentales que se plantearon en el Amazing Spider-Man de “Un nuevo día” sirvieron de carta de presentación a los diferentes autores que había fichado Stephen Wacker para que narraran la vida del trepamuros en esa fase trascendental. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, y todavía con la furia desatada por “Un día más” resonando entre los fans, llegaba el momento mirar hacia delante y desarrollar la fórmula elegida. Wacker era el director de orquesta de un puñado de guionistas y dibujantes con los que enseguida tocó hacer permutaciones. Aunque en muchas ocasiones éstas fueran consecuencia de las circunstancias, darían lugar a interesantes resultados.

 

 

LA MAGIA DE LA CÁMARA

La presencia de Steve McNiven y Salvador Larroca, dos de los artistas con los que se puso en marcha “Un nuevo día”, estaba sólo contemplada para esos sendos arcos argumentales, de manera que Wacker se vio en la necesidad de cubrir sus huecos. A tal efecto, había contratado tanto a Marcos Martín como a Barry Kitson, dos profesionales que, pese a su excelencia, no gozaban de la categoría de estrella que se merecían. Fue el español Martín, de trazo limpio, narrativa elegante y con una tendencia a establecer interesantes juegos de composición en cada página, quien acompañó a Dan Slott en su segunda intervención en “Un nuevo día”. Si bien haber sido el responsable de trazar las líneas maestras del escenario y el que para ello contara con alguien de la relevancia de McNiven a su lado ya habían colocado a Slott como el más destacado de los autores de la serie, la lectura de “Peter Parker, paparazzi” vino a confirmarlo. La base del relato se encontraba en la deriva amarillista que había tomado el Daily Bugle, ahora DB, tras la salida de Jonah J. Jameson y su sustitución por el poco escrupuloso Dexter Bennet. En esas circunstancias, Peter debía reciclarse laboralmente, y pasar de hacer fotos a su alter ego arácnido a perseguir famosos, como ya adelantaba el título. Slott abordaba los límites éticos de ese oficio de rapiña, lo cual no dejaba de ser interesante ante un personaje con tendencia a caer en el error para luego rectificar, como es el caso de Spidey, pero los verdaderos atractivos de la historia estaban en el regreso de un importante secundario, en cuyos diálogos el guionista deslizaba llamativas indirectas acerca no sólo de la polémica surgida alrededor de “Un día más”, sino de la manera en que la editorial, en especial Joe Quesada, había manejado el asunto. El segundo punto de interés estaba en la villana, Muñeca de Papel. De todos los nuevos enemigos arácnidos surgidos durante “Un nuevo día”, quizás fuera la más original, con un toque escalofriante muy bien representado por Martín.

 

ESPERANDO A LOS CLONES

El relevo de Slott y Martín lo tomaban Bob Gale y el mencionado Barry Kitson, con una trama centrada en el bar de apuestas frecuentado por villanos de segunda categoría que ya venía apareciendo en números anteriores y que ahora saltaba a primer plano. A priori, se presentaba como una oportunidad para dar algo de brío a viejas caras, como las de Los Forzadores, que tenían pocas ocasiones de brillar. Spidey se había nutrido en muchas ocasiones de esa clase de amenazas a pie de suelo, que no significarían ningún problema para otros héroes, pero que a él podían darle dificultades. Frente a la trascendencia de tipos como Morlum o El Duende Verde, esos villanos aportaban una ligereza propia del mundo arácnido. Desde la portada, además, se jugaba al despiste, planteando la posibilidad de que los clones volvieran a entrar en la vida del Hombre Araña, como ya había ocurrido en los años noventa. ¿Qué opciones reales había de que tal cosa ocurriera? Muy pocas, pero aquí Wacker y los suyos jugaron por primera vez con la idea. No sería la última.

 

AHORA TODOS JUNTOS

El Amazing Spider-Man #564 USA (2008) fue la prueba de que las estructuras de “Un nuevo día” eran moldeables y Wacker jugaría con ellas siempre que tuviera oportunidad. “¡Colisión a tres bandas!” permitía a Guggenheim, Gale y Slott, tres de los cuatro guionistas de la writer’s room arácnida, tejer a seis manos una frenética historia, en la que Spidey perseguía a Turbo, otra de las incorporaciones criminales a la franquicia, durante todo el cómic. El editor estaba ensayando fórmulas por el sistema de prueba y error. Ésta, por las razones que fueran, no cuajó más allá del episodio en concreto y nunca volvería a repetirse, pese al ambiente cordial que se respiraba en la oficina. Así lo contaba Slott en aquel entonces: “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo. Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Y ENTONCES, LLEGARON LOS KRAVEN

La aventura que da título a este volumen es la que lo cierra, y tuvo una importancia determinante, más de lo que podría imaginarse con su mera lectura. Desde el título “La primera cacería de Kraven” evocaba a la que muchos consideraban como la mejor historia de Spiderman de todos los tiempos, “La última cacería de Kraven”, con la que J. M. DeMatteis y Mike Zeck habían llenado de oscuridad el mundo del trepamuros a finales de los años noventa. La mítica historia había supuesto también la muerte del villano, pero desde entonces, de cuanto en cuanto, ya fuera el propio DeMatteis, ya fueran otros autores, habían recurrido a la familia de Sergei Kravinoff como sustituta del difunto. En esta historia en concreto, se presentaba a Ana, la más joven del clan, que trataba de repetir la hazaña del patriarca. Daredevil también se veía envuelto en la refriega, lo que permitía a los fans continuar con su especulación alrededor de en qué consistía exactamente que la identidad de Spidey volviera a ser secreta. “La primera cacería” podía haberse quedado en anécdota, pero en realidad fue la primera semilla de la más importante saga que llegaría a narrarse durante “Un nuevo día”.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16