THE AVENGERS: INFINITY WAR – TRAILER OFICIAL

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 15: CUANDO TODAS LAS FRASES DEBÍAN TERMINAR CON !

Así manifestó The Man su manera de proceder, en las páginas del correo de los lectores del Amazing #59 (abril de 1968): “Los representamos porque son personas. Para nosotros no existe algo así como ‘el negro característico’. Cada persona es un individuo. Y no sentimos que ninguna raza particular deba ser englobada en un determinado grupo para decir que todos son lo mismo” (p 98).

Romita diseñó al Capitán George Stacy tomando como referencia a su actor favorito de todos los tiempos, Charles Bickford, que en su madurez lucía un cabello plateado similar al del capitán: “No creo que hubiera durado tanto si yo me hubiera preocupado por él. Añadí muchos detalles de personalidad en los que Stan no podía ayudar. A veces, ponía tanta personalidad en los personajes secundarios que Stan tenía que hacerlos principales” (p 98).

 

“Pensé que parecía el traje de Halloween de un chaval y me sentí avergonzado”, dice Romita, quien por un momento estuvo tentado de desechar el boceto y tirarlo a la basura. Antes de que eso ocurriera, Marie Severin, que también formaba parte del Bullpen y había sido una de las pocas personas en tratar más en profundidad con Ditko, hizo un rapidísimo boceto de cómo sería el personaje en acción: estaba cargando a toda velocidad contra un objetivo (p 99).

 

John Jameson se alzó como contrincante del lanzarredes, después de que unas esporas espaciales le dotaran de superfuerza. Romita optaba por vestirle con un traje que recordaba al de astronauta y enfrentarlo a Spidey a cuenta de un malentendido, hasta que la transformación le volvía mentalmente inestable (p 99).

 

Romita diseñó su traje acolchado, a partir de la representación gráfica de ondas de choque y absorción: “La gente no tenía idea de por qué lo hice así. ¡De hecho, la gente creía que el nombre original de El Conmocionador era El Vibrador! Yo explicaba que no, que esa forma de V no tenía nada que ver con el nombre. Nunca me creyeron” (p 100).

 

“Sentíamos que necesitábamos hacer más joven a El Buitre”, sostuvo Romita. “Parecía más realista que un hombre joven fuera ese tipo de villano, en lugar de quedarnos con alguien tan mayor como había imaginado Ditko. A pesar de ello, su versión también era llamativa”. Pese a las impresiones del dibujante, El Buitre perdía gran parte de su atractivo con el cambio (p 100).

 

En un principio, el dibujo que debía haber figurado en cubierta consistía en un primer plano de un cubo de basura en la calle, con el traje del trepamuros sobresaliendo de él y un Peter Parker cabizbajo dándole la espalda bajo la lluvia. A Stan Lee le gustó tanto que, después de pensárselo un tiempo, decidió que prefería utilizar la ilustración, a página completa, dentro del cómic (p 101).

 

Romita se vio obligado a crear una nueva portada. “Tuve que inventármela en el último momento”, rememora. “Y fue esa con Peter caminando y Spider-Man mirando por encima del hombro. Hice el nuevo boceto en cosa de un cuarto de hora, se lo llevé y dijo que estaba bien. Fue como una tortura, pero conseguí acabarlo” (p 101).

 

La deficiente reproducción obligaba a que todas las frases que se escribieran en un cómic, ya fueran diálogos o textos de apoyo, terminaran en admiración o interrogante. No podía haber puntos finales, ya que se corría el peligro de que no quedaran bien impresos y por lo tanto se perdieran por el camino. Para la ocasión, Lee sorteó el problema mediante el uso de puntos suspensivos, lo que dio lugar a uno de los pocos monólogos de Marvel en que quien lo pronunciaba no era preso de la excitación o la duda (p 101).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

VENENO 3: EL REGRESO MÁS DESEADO DEL UNIVERSO DEL PROTECTOR LETAL

Parece que hubiera pasado ayer, pero el caso es que nos hemos pasado los últimos catorce años sin que el huésped por antonomasia de Veneno estuviera unido al simbionte. ¡Habrá aficionados que nunca hayan visto tal cosa! Pero en el Universo Marvel, y en el cómic de superhéroes en general, a qué negarlo, todos los personajes tienden a recuperar su carácter icónico al cabo de una época de cambios que puede ser más larga o más corta. Son las reglas del juego, así que quien pensara que Eddie Brock y el simbionte no volverían a unirse jamás estaba cayendo en la ingenuidad. En el año en que Veneno protagonizará su primera película en solitario, el personaje vuelve a sus raíces.

 

EL PESO DEL ÉXITO

¿Echabas esto de menos?

 

NECESITAMOS A EDDIE EN SU LUGAR Lo hemos visto como agente del gobierno, como enfermo terminal de cáncer, como Anti-Veneno… no puede decirse que Eddie Brock haya estado durante todos estos años inactivo. En Marvel han sido muy conscientes de la importancia del personaje y han tratado de buscarle acomodo en todo momento. El problema es que cualquier destino se antojará siempre como provisional, dado que todo el mundo tiene en la cabeza el papel que le corresponde.

 

SPIDERMAN NECESITA A VENENO El que el Protector Letal se alzara como el único gran villano que se incorporó a la franquicia arácnida en el periodo moderno no es un dato, en absoluto, trivial que pueda dejarse de lado, máxime cuando, al margen de los gloriosos antagonistas de Spiderman creados por Stan Lee y Steve Ditko, tengamos una lista tan corta de villanos carismáticos y populares. Sí, podemos mencionar a Matanza, Morlun o El Duende, pero cualquier lista que nos propongamos hacer relativa a enemigos que se labró Spidey más allá de sus años fundacionales estará, forzosamente, encabezada por Veneno.

 

NECESITAMOS TAMBIÉN A FLASH Sí, porque la consecuencia de que Eddie vuelva a ser el huésped del simbionte es que Eugene pierde la posibilidad de recuperar su papel de Agente Veneno. Fue una época distinta, muy interesante y provechosa, pero que sin duda había ya quedado atrás. Eso no quiere decir que debamos olvidarnos de un secundario arácnido tan destacado. En Marvel podrían optar por el camino fácil, que sería buscar alguna manera absurda de devolverle sus piernas, pero estamos convencidos de que hay mejores soluciones para mantener a Flash entre nosotros.

 

EDDIE, FLASH, PETER…

…Volveremos con ellos en “Veneno Inc.”

 

ESTAMOS EN MEDIO DE UN PROCESO Es algo que intentábamos comunicar en esta sección en los dos números anteriores, pero no podíamos ser demasiado claros al respecto, puesto que desvelar el regreso de Eddie hubiera chafado la sorpresa. ¿Se entiende ahora mejor? El proceso consiste, ni más ni menos, que en devolver a Veneno la posición de importancia dentro de Marvel que tuviera en sus primeros años. Mike Costa ha ido quemando etapas en esa misión: primero, devolver el simbionte a la Tierra; luego, que regresara Eddie… ¿y ahora? Por lo pronto, el mes que viene asumimos ya la numeración histórica, algo que se ensayó primero en esta serie, antes de extenderlo al resto de Marvel, y esto no es más que el principio. Cuando te dijimos que el 2018 era el año de Veneno… ¡íbamos muy en serio!

 

Spot On originalmente aparecido en Veneno nº 3

SPIDERMEN II 5: EL REGALO DE DESPEDIDA DE BENDIS QUE NADIE ESPERABA

Pero, pero, pero… ¿qué ha pasado? Sí, antes de arrojar el micrófono, Brian Michael Bendis nos deja un regalo: la recuperación del Ultimate Spiderman original y del Universo Ultimate, que fundara y ayudara a construir. Estamos flipándolo tanto como tú, Verdadero Creyente.

 

ANTECEDENTE 1: EL REGRESO DE PETER Todos recordamos que el Peter Parker del Universo Ultimate murió heroicamente en lucha contra El Duende Verde, sacrificio que inspiró a Miles Morales… pero quizás se recuerde mucho menos que ese mismo Peter Parker volvió a la vida tiempo después, en Ultimate Spider-Man #200 USA (2014). Allí veníamos a descubrir que, tras morir, Peter había despertado, de nuevo en forma. Alguien había sacado su cuerpo de la tumba y lo había dejado en la mesa de un laboratorio abandonado. Se podía concluir que la picadura de la araña había proporcionado a Peter habilidades regenerativas, algo similar a lo que ocurría con Norman Osborn, quien también había despertado: héroe y antagonista parecían virtualmente inmortales y condenados a seguir luchando entre ellos para siempre. Al final del cómic, Peter y Mary Jane se marchaban para iniciar una nueva etapa.

 

EL REGRESO DE PETER

La resurrección del trepamuros definitivo

 

ANTECEDENTE 2: EL FIN Las incursiones, el fenómeno que acabó con el Multiverso Marvel tal y como lo conocíamos hasta hace tres años, irrumpieron en la Tierra-1610 en Miles Morales: Ultimate Spider-Man #12 USA (2015). En este punto de la historia, las anteriores incursiones que habían tenido lugar dejaban únicamente dos tierras: ésta y la Tierra-616, el Universo Marvel convencional. A continuación, en Secret Wars nº 1, asistimos al proceso de esta incursión final, dando lugar a la destrucción de ambas realidades. Todo parecía perdido, pero Mundo de Batalla ocupó el hueco: un nuevo planeta compuesto por fragmentos de algunos de los mundos desaparecidos. Así descubrimos que la mitad de Manhattan conservaba partes de la Tierra-616… y la otra mitad partes de la Tierra-1610. Y a esta última estuvo dedicada la miniserie Ultimate End. En ella, podíamos ver de nuevo a personajes como el Capitán América Ultimate, que murió en el curso de “Cataclismo”. Hay que tener en cuenta que ésta era una realidad reconstruida por el Doctor Muerte, y no necesariamente igual a la que existía antes de la última Incursión. Al final de la miniserie, todos los héroes de ambas realidades se unían en la batalla contra Muerte, tenía lugar la destrucción de Mundo de Batalla y Miles y los suyos amanecían en la ahora conocida como Tierra Primordial.

 

LA INCURSIÓN FINAL

La despedida del Universo Ultimate

 

ANTECEDENTE 3: LA RECONSTRUCCIÓN En las últimas páginas de Secret Wars nº 9, Mister Fantástico, La Mujer Invisible y los chicos de la Fundación Futuro comenzaban la reconstrucción del Multiverso, con Franklin Richards creando los nuevos mundos. Detalle extraordinariamente importante, porque en el tiempo que ha transcurrido desde entonces, Franklin podría haber devuelto la vida al Universo Ultimate, o al menos a una versión optimizada del mismo: la que encontramos en este cómic. “En Spidermen II nº 5 encontramos una de las cosas que más me han pedido en Internet”, declaraba Bendis a Dominic Griffin, de Marvel.com. “No sabía, cuando lo estaba escribiendo, que sería una de mis últimas historias de Spidey. Pero estoy feliz, porque mis instintos me llevaron a hacer algo tan atrevido y porque incluí a mi querido amigo Mark Bagley en el proceso. Es un maravilloso momento culminante para mi etapa de 18 años con el trepamuros”.

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 5

SPIDER-MAN 22: ASÍ SON LOS NUEVOS SEIS SINIESTROS

La llegada de Marvel Legacy coincide con el último arco que escribirá Bendis. ¿Recuerdas cuando presentó la versión Ultimate de Los Seis Siniestros? Pues ahora repite jugada en el Universo Marvel, con una formación peculiar, donde destaca esa nueva Araña de Hierro, el traje que tuviera Peter Parker en el comienzo de la Civil War original, y que ahora ha pasado a manos de quien menos esperábamos: Aaron Davis. Por lo demás, tenemos proveyendo la tecnología a Ceres, la versión femenina y joven de El Chapucero que se presentara hace tres números, y en el grupo en sí, además del tío de Miles, están La Mancha, El Duende, Bomba madre, la nueva Electro (presentada durante “La conspiración del clon”) y El Hombre de Arena. Su objetivo de dar el golpe del Helitransporte es consecuencia de algo de lo que se ha hablado muy poco en este escenario posterior a “Imperio Secreto”: SHIELD está desmantelada. Ah, y apunta también que tenemos ya por aquí a Barbara Rodriguez, recién venida de Spidermen II, causando conmoción en la cuchipanda de Miles. ¡

 

 

LA ARAÑA DE HIERRO ORIGINAL

Tal y como la imaginó Joe Quesada

 

LAS MATEMÁTICAS DEL LEGADO Hemos recuperado la numeración real de la cabecera, pero en unas colecciones es más fácil que en otras, y nos atreveríamos a decir que aquí es donde más difícil ha sido. Lo primero a destacar: no sumamos a partir de la serie Spider-Man sin adjetivos, la que le hicieran para Todd McFarlane a comienzos de los noventa… ¡sumamos a partir de Ultimate Spider-Man! Y la suma no es nada fácil:

 

#1-53 – Ultimate Spider-Man #1-53 USA

#54-60 – Ultimate Six #1-7 USA

#61-140 – Ultimate Spider-Man #54-133 USA

#141 y 142 – Ultimatum: Spider-Man Requiem #1 y 2 USA

#143-158 – Ultimate Comics: Spider-Man #1-15 USA

#159-168 – Ultimate Spider-Man #150-160 USA

#169-196 – Ultimate Comics. All-New Spider-Man #1-28 USA

#197-196 – Cataclism. Ultimate Comics. Spider-Man #1-3 USA

#200 –Ultimate Spider-Man #200 USA

#201-212 –Miles Morales: The Ultimate Spider-Man #1-12 USA

#213-233 –Spider-Man vol. 2, #1-21 USA

 

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Spider-Man #234 USA

 

Se nota mucho que el apaño lo ha hecho Bendis, porque va a su bola de lo que se ha hecho en el resto de los casos Aquí sí se incluyen algunas miniseries, transcurrieran o no en paralelo (Six fue en paralelo; Requiem no, por ejemplo), y se dejan fuera especiales, Annuals, Ultimate Marvel Team-Up, la trilogía del Enemigo Definitivo, Ultimate Fallout, Spider-Men y Spider-Men II y, lo que parece un poco absurdo, Ultimate End, la miniserie que puso final al Universo Ultimate y donde Miles jugaba un papel decisivo. Además, esta suma se contradice con la otra vez que se hizo algo similar, y nos colocamos entonces en el Ultimate Spider-Man #150 USA. Nuestro guionista viene a confesar que entonces la operación no era correcta. Parece todo un poco aleatorio, aunque quizás obedeciera a un plan de Bendis de cara al Spider-Man #250 USA… que ahora sabemos que no escribirá él. Ay, lo dejamos aquí, que ya se nos han vuelto a saltar las lágrimas.

 

EL HOMENAJE AL PASADO

Nuestra variant cover rinde tributo a esta cubierta

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man 22

LA HISTORIA DETRÁS DEL NACIMIENTO Y EL DESARROLLO DE SPIDER-GIRL: UN PEQUEÑO MILAGRO FEMENINO ARÁCNIDO

En 1998, Tom DeFalco, veterano escritor y guionista del trepamuros que vivió sus días de mayor gloria en los años ochenta, encontró la manera de seguir escribiendo historias de Spider-Man sin que tuviera que responder a nadie y continuando en el punto en el que había dejado de participar en la franquicia. Él y su amigo Ron Frenz estaban buscando una excusa para volver a trabajar juntos, después de que el artista hubiera estado un tiempo dibujando Superman, y la encontraron con el What If #105 (febrero de 1998), un cómic que viajaba quince años en el futuro para mostrar un universo alternativo en el que Bob Harras nunca había dado la orden de resucitar a Tía May y Peter había luchado una última vez con El Duende Verde, había perdido una pierna y había rescatado a su hija, a la que llamó May en recuerdo de su ahora definitivamente fallecida figura materna. Al cabo de tres lustros May Mayday Parker era una jovencita tan inteligente como su padre y tan extrovertida como su madre. De Peter había heredado también sus poderes arácnidos, y un buen día tomaba el traje del Tío Ben Reilly para convertirse en Spider-Girl y salvar la vida de su progenitor, amenazado por una nueva encarnación de El Duende Verde, que resultaba ser Normie, el hijo de Harry y nieto de Norman. Al final de la historia, Mayday quemaba el traje, tal y como había hecho su padre en la continuidad tradicional, y al igual que él, también volvería a actuar como superheroína al cabo de un tiempo.

 

 

“Quería hacer un What If que fuera diferente a la mayoría, que suelen acabar en muerte y destrucción, para probar que el Universo Marvel es el mejor de los posibles”, comenta Tom D. “Aspiraba a crear una historia que diera la esperanza de un futuro mejor”. Cuando el escritor se aproximó a Frenz con la idea, éste dudó de que el nombre fuera el más apropiado, e incluso preguntó si no estaba disponible el de Spider-Woman. Lo estaba, pero a juicio de DeFalco olía a muerte. “Confía en mí. Debe ser Spider-Girl”, aseguró. Frenz, como había ocurrido en los anteriores proyectos conjuntos, no sólo se encargaría de dibujar la aventura, sino que además participó de su desarrollo argumental. Fue él quien sugirió que adaptaran el traje arácnido de Ben Reilly a la anatomía femenina de Spider-Girl, porque estaba convencido que era perfecto para tal circunstancia. Juntos, abordaron el proyecto como si ninguna aventura de Spidey se hubiera publicado desde finales de los ochenta, y ahora la editorial estuviera relanzando el concepto a través de la siguiente generación. Tomaron la medida de que el cómic pareciera el piloto de una serie de televisión, aunque no barajaran que se presentara la posibilidad de continuarlo. Había una conexión emocional con los personajes, porque era como reencontrarse con Peter y Mary Jane al cabo de todo ese tiempo y descubrir que habían tenido una niña. “Originalmente, estaba basada en mi sobrina”, comenta el guionista. “Su padre, mi hermano, luchó en Vietnam y cuando ella quiso convertirse en policía, él estaba hecho un manojo de nervios. Decía: ‘Ella es una niña, ¿cómo puede pensar en arriesgar su vida?’ Y yo le contestaba: ‘Pero John, tú tenías dieciocho años cuando fuiste a Vietnam’. Me respondía que eso era diferente, que él sabía lo que estaba haciendo y ella no. Siempre me ha gustado ese conflicto entre padres con vida aventurera que temen que sus hijos sigan sus pasos. Cuando tuve que crear a Spider-Girl, pensé que por fin podría usar esas discusiones que mantenían ellos dos todo el tiempo”.

 

 

El debut de la hija de Spider-Man se agotó en pocas horas, lo que nadie se esperaba. En Marvel, felicitaron a DeFalco, porque muchos consideraban el cómic extraordinario, pero lo más sorprendente de todo fue que Bob Harras le llamó un buen día, y le dijo: “Escucha. La cosa esta de Spider-Girl… Entiendo que querrás hacer una serie, ¿verdad?”. Había visto los bocetos trazados por Frenz para establecer al personaje, y asumió que se trataba de una propuesta para un cómic mensual, pero a Tom D nada de eso se le había pasado por la cabeza, por más que la cantidad de material de background que llegaron a hacer estaba por encima de lo habitual. “Bien, he tenido esta idea”, respondió Harras. “Queremos hacer una bolsa con cómics que vendamos en grandes almacenes, pero gran parte del material que hacemos no es apropiado para eso, así que algunos autores clásicos nos harán algo para ese mercado. ¿Estarías interesado?”.

DeFalco dijo que sí. Marvel Comics 2 había nacido.

Para el guionista, y al contrario de lo que no demasiado tiempo atrás había supuesto la línea 2099, el futuro de Marvel no debía ser apocalíptico ni pesimista, sino un tiempo muy parecido al actual en el que los hijos de los antiguos superhéroes aceptaron la herencia de sus padres y siguieron adelante, sin coches que volaban ni tecnología imposible, porque las películas de 1983 no mostraban un mundo muy distinto al que existía en 1998. El MC2 enseñaba cómo habría evolucionado el propio Universo Marvel tal y como él lo entendía.

 

 

El lanzamiento simultáneo del primer número de Spider-Girl, A-Next y J2 (octubre de 1998) marcó el comienzo de todo. Estaba previsto que, al cabo de doce números, sustituirían las tres series por otras nuevas, salvo que alguna de ellas funcionara y mereciera una “segunda temporada”. Frenz se involucró, como director artístico no oficial, y tendría que haber dibujado Spider-Girl, mientras que Pat Olliffe se ocuparía de A-Next, pero en cuanto Frenz supo que en esa colección iba a estar el hijo de Thunderstrike, un personaje que había creado él mismo y que estaba deseando utilizar, pidió el cambio. Tras su paso por Untold Tales, Olliffe parecía la elección perfecta para la Chica Araña.

De cara al plan de Harras, Spider-Girl y A-Next se posicionaron enseguida como las destinadas a sobrevivir, pero la hija de Spider-Man ganó la partida. A-Next fue reemplazada por Fantastic Five y J2 por Wild Thing, pero entonces el acuerdo de distribución que se había apalabrado no pudo cerrarse, por lo que en Marvel prefirieron cancelar la línea al completo. Fantastic Five y Wild Thing cayeron tras apenas unos pocos números publicados, mientras que el Spider-Girl #17 se programó como el último.

Fue la primera vez que el título se vio al borde del abismo. La primera de muchas. En esta ocasión, alguien dentro de la editorial comprobó que las ventas estaban siendo buenas, lo que supuso una prórroga. Para las siguientes amenazas, los grupos de fans saltaron a la palestra, con intensas campañas de Internet que se saldaron en victoria. “Cada vez que Spider-Girl fue cancelada, yo no hice nada. Sólo asumí que se había acabado”, aseguraba Tom D. “Fueron los fans quienes, sin que yo les animara a hacerlo, hicieron oír su desaprobación”.

 

En el cómic propiamente dicho, DeFalco alternaba elementos conocidos con otros nuevos, aunque siempre con un aire nostálgico. De esta forma, May asistía al Instituto Midtown, como hiciera Peter, si bien ella resultaba popular entre sus compañeros y jugaba al baloncesto como una estrella. En el elenco de secundarios abundaban las caras conocidas, incluidos J. Jonah Jameson, Phil Urich, Flash Thompson y Felicia Hardy (estos dos emparejados y también con una hija) o el resto de los héroes del MC2. Los compañeros de instituto se dividieron entre los populares, que enlazaban con el lado más abierto de la protagonista, y los empollones, que apelaban a su corazón nerd. La serie siguió un esquema que evocaba los tiempos gloriosos de la Franquicia Arácnida, con gran parte de la atención descansando sobre la relación de Mayday con sus amigos del Midtown y con su familia, poniendo el acento sobre los conflictos que acarreaba su actividad superheroica. Tom D ya había cumplido los cincuenta cuando empezó a escribir las andanzas de la quinceañera. Sus adolescentes recordaban más a los de veinte años atrás que a los que poblaban los institutos en la primera década del siglo XXI, pero al menos sí consiguió dotarles de una enorme diversidad, e incluso se atrevió con temas polémicos, que no solían encontrarse en un cómic dirigido a todos los públicos.

Al igual que le ocurriera al trepamuros original, Spider-Girl sufría su condición de heroína novata; luchaba con un buen número de villanos peculiares que luego formaron su grupo de supercriminales, Los Seis Salvajes; perdía los poderes durante una pequeña temporada; peleaba una y otra vez con El Duende Verde, quien acababa por reformarse e incluso por caer enamorado de ella; se encontraba con los hijos de la primera Spider-Woman o de Ben Reilly, y se veía frente a su propio clon, April Parker. De hecho, las alusiones a “El retorno del clon” fueron en aumento conforme avanzaba la cabecera; inicialmente, bajo la orden de ignorar la existencia de Ben Reilly, eran escasas y veladas, pero al cabo de los años se hicieron más presentes, hasta que los autores llegaron a recuperar a Kaine o los Scrier.

DeFalco cerraba cada hipotético último número con una splash de despedida, pero luego se encontraba con un cambio de planes de última hora. Tras una sucesión de tentativas de cierre, el Spider-Girl #60 (julio de 2003), en el que acababa de nacer Benjamin Richard Parker, el segundo hijo de Peter y Mary Jane, debía ser el último con total seguridad. Olliffe incluso tenía ya un nuevo encargo y para los tres números finales se había requerido la vuelta de Frenz. A Tom D le aseguraron hasta en tres ocasiones que no habría vuelta atrás. En aquel entonces y desde hacía mucho tiempo, Spider-Girl era ya el único título que seguía escribiendo para Marvel. Una vez cerrase, su relación con la editorial habría acabado para siempre. Se acercó a las oficinas para despedirse de todo el mundo y, apenas dos semanas después, Andy Schmidt, el editor de Spider-Girl, le telefoneó para decirle que la cabecera se había ganado otra oportunidad más. “¿Puedes tener un argumento para el viernes?”, preguntó.

 

Era el 1 de abril de 2003 y el guionista entendió que se trataba de una broma del April Fool’s Day. “Oh, ¿sólo necesitas uno? Puedo hacer cuatro o cinco para el viernes”, respondió, siguiendo la supuesta broma. Y colgó. Schmidt, por entonces un recién llegado a Marvel, hablaba en serio. Insistió, pero DeFalco colgó un par de veces más, igual que colgó a todo el mundo que, a petición del editor, le vino con la misma cantinela. Finalmente, Tom Brevoort llamó. “Son las siete y media de la tarde, todavía estoy en la oficina y eres la última persona con la que quiero hablar”, le dijo. “La serie no está cancelada. Sé que es el 1 de abril. Voy a llamarte mañana y a recordarte esto. Pero de verdad que necesitamos ese argumento para el viernes. Créeme, te lo pagaremos”. Por fin convencido, a DeFalco sólo le quedó por decir una última cosa: “Si lo necesitas para el viernes, lo tendrás el viernes”. Acto seguido, habló con Frenz y le confesó que no tenía ni idea de qué clase de historia podía contar. Sólo se le ocurrió el título, “Marcada por la muerte”, de lo más apropiado dadas las circunstancias. Sería una historia de misterio en varios números, algo inusual para la serie, pero en aquel momento estaba claro que Mayday Parker tenía dos tipos de seguidores, los que no se perdían ningún episodio y los que leían sus aventuras a través de los tomos recopilatorios. La estructura en sagas beneficiaría a éstos. Tras el Spider-Girl #60, Frenz se quedó como dibujante fijo, con puntuales regresos de Olliffe y, un poco más adelante, con Sal Buscema a las tintas, lo que hizo de la colección el título más eminentemente clásico de Marvel, una especie extraña que no tenía con qué equipararse. Incluso nacieron productos derivados a su alrededor, como las miniseries Last Hero Standing (2005) y Last Planet Standing (2006), microeventos a cargo de DeFalco y Olliffe de los que participaban todos los héroes del MC2 y que llegaron a vender por encima de la propia Spider-Girl.

 

 

En todos los años en los que la hija de Spider-Man se mantuvo a salvo, Marvel no publicaba nada tan remotamente nostálgico y orgullosamente retro, plagado de alusiones a cómics con décadas de antigüedad que sólo podían pillar los más entregados fans, y a su vez imbuido de un espíritu para todos los públicos que sirvió a La Casa de las Ideas para reciclar el producto fuera de las librerías especializadas, mediante tomos en formato digest que alcanzaron cifras sorprendentes y permitieron el rescate, en el mismo formato, de otros títulos del MC2 originario. Paso a paso, Spider-Girl llegó a convertirse en la superheroína de Marvel con un mayor número de aventuras publicadas. Una vez que el éxito comercial dejó de acompañar, la editorial la sostuvo todavía con vida por el prestigio que eso suponía, pero la situación no pudo mantenerse eternamente.

La colección llegó al centenar de entregas publicadas (septiembre de 2006), para regresar, con una segunda serie, The Amazing Spider-Girl, un par de meses más tarde y durante treinta entregas más, la última con fecha de mayo de 2009. A continuación, DeFalco, Frenz y Buscema encontraron cobijo temporal para el personaje, como complemento de la revivida Web Of Spider-Man, pero sólo durante siete breves números. Todavía hubo un intento más, en forma de miniserie de cuatro entregas, Spectacular Spider-Girl (julio-octubre de 2010). Tras una breve existencia en cómic digital, dentro de la web de Marvel, la saga parecía destinada a terminar en Spider-Girl: The End (octubre de 2010), porque tras el lanzamiento de ese especial Marvel decidió utilizar el nombre con otro personaje, adscrito a la continuidad tradicional y cuya andadura no pasó de los ocho números, pero Mayday todavía tenía un futuro por delante.

 

Tom DeFalco terminaba cada aventura de Spider-Girl con la misma frase: “El fin… ¡Por ahora!”. En un principio, era una manera de enviar el mensaje a los lectores de que todos los episodios eran autoconclusivos, y por lo tanto podían empezar a leer por donde quisieran. Cuando la posibilidad de cierre quedó instalada en el ánimo del autor, pasó a ser una manera de cubrirse las espaldas. Pero cuando los fans contemplaron que Spider-Girl regresaba siempre, llegaron a interpretar ese “por ahora” como una promesa de que, pasara lo que pasara, habría una siguiente historia. Quizás Spider-Girl ya no cuente con una colección mensual, pero puede que esté destinada a regresar al Universo Arácnido cada cierto tiempo, al menos mientras viva su guionista, al que un día le pidieron que escribiera su propio epitafio: “Aquí yace Tom DeFalco, que trató de entretener a algunas personas. A veces lo consiguió. Gracias por estar ahí”.

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada.

MARVEL COMICS 2018: EL NUEVO COMIENZO DE C. B. CEBULSKI

Fuente: Marvel Entertainment

SPIDERMAN Y LA ANTORCHA HUMANA: EL ESTÚPIDO VIENE CONMIGO

En los inicios de sus respectivas carreras como justicieros, fueron los dos adolescentes más deslenguados y traviesos del Universo Marvel, siempre dispuestos a gastar una buena novatada a cualquiera que se le pusiera por delante. No es extraño que el Hombre Araña y la Antorcha se detestaran primero, se respetaran más tarde y se hicieran amigos al fin. El cabeza de red y la cerillita han cruzado su camino en decenas de ocasiones desde aquellas primeras escaramuzas, e incluso a punto estuvieron de compartir una colección, Marvel Team-Up, que finalmente se repartiría el lanzarredes con otros muchos colegas, aunque Johnny se dejara caer por allí de cuando en cuando, sacando muchas veces de apuros a su entrañable vecino arácnido, metiéndolo hasta las cejas en irresolubles problemas en otras tantas ocasiones, y divirtiendo al común de los aficionados siempre.

Ahora, más de cuatro décadas después del nacimiento de ambos personajes, Marvel lanza esta golosina, una miniserie muy especial, aquí reunida en un único tomo de Marvel Style, siguiendo la política de la editorial americana a la hora de utilizar este formato de cara a recopilar una historia que pretende llegar al máximo posible de fans. Otros proyectos en los que la Casa de las Ideas cruza a sus populares iconos están realizados por autores escasamente versados en la trayectoria de las criaturas con las que tratan, hasta el punto de cometer errores que provocan que los lectores se lleven las manos a la cabeza. En esta ocasión, por el contrario, el cuidado y el respeto hacia la biografía de los protagonistas es el aspecto más emblemático de la obra. Bueno, eso… ¡Y la diversión!

 

La miniserie de Spiderman y La Antorcha Humana publicada en 2005 repasa todos estos años de amistad y rivalidad entre Spiderman y la Antorcha Humana, tomando cuatro momentos concretos del pasado para rematar la faena en el presente. El timón del viaje lo lleva Dan Slott, quien, gracias a esta obra o su trabajo en Hulka, ha conseguido alzarse como el autor-revelación de la temporada. Este autor, unas veces escribe historias terriblemente ingeniosas, inteligentes y divertidas, mientras que otras se deja llevar por lo tétrico y la profundidad psicológica, pero siempre podemos encontrar un denominador común en su trabajo: Slott utiliza el pasado que cargan a cuestas sus personajes como un elemento con el que enriquecer el resultado final. Los lectores que no hayan seguido las aventuras pasadas a las que Slott se refiere se divertirán como el que más, pero el que lleve un tiempo en el mundillo probablemente no dará crédito a la capacidad del escritor para que todo encaje y todo tenga sentido. Es evidente, además, que a Slott le encanta Spiderman, cuyas bromas ganan muchos enteros cuando se las escribe un escriba con semejante bis cómica. Ya le utilizaría en un desternillante episodio de Hulka, y quizás por eso los editores de la Casa de las Ideas se fijaron en él a la hora de lanzar esta obra.

 

Al guionista le acompaña Ty Templeton, también su compañero en la maravillosa Batman Adventures, quien abandona su habitual estilo cartoon para atreverse a imitar a los artistas característicos del periodo histórico al que alude cada capítulo. Tan pronto emula a Steve Ditko, como a John Romita, Ross Andru o Ron Frenz, y eso sin renunciar a su propia huella. Puede que no resulte demasiado espectacular, pero Templeton cumple y se complementa a la perfección con la narración ágil de Slott.

 

Son, sin embargo, los pequeños detalles de este cómic los que hacen que servidor se quite el sombrero. La primera parte se ambienta en los años de instituto de Peter Parker, cuando Johnny salía con Dorrie Evans y ambos héroes, en sus identidades civiles, se habían cruzado apenas en un par de ocasiones: el Amazing Spider-Man 3, donde una conferencia del miembro más joven de los Cuatro Efe animaba a Peter Parker a continuar con su labor arácnida, después de estar a punto de colgar las redes a causa de una soberana paliza del Doctor Octopus, y en el Amazing 21, donde se veían cara a cara por primera vez. La trama que ahora nos ocupa retoma un cabo suelto, y absolutamente olvidado, perteneciente al Amazing Spider-Man 5, donde el Doctor Muerte ofrecía al lanzarredes una alianza contra los Cuatro Fantásticos. Además, Slott despeja una gran duda: ¿Por qué Pete Pote de Pasta, el más recurrente enemigo de la Antorcha en aquellos años, cambió de nombre por el mucho más respetable de “El Trampero”?

 

 

El segundo capítulo es el más romántico de todos, al trasladarnos a la época de Gwen Stacy, Crystal y el Café Bean como lugar de reunión de la panda de Peter Parker (Atentos a los carteles de las paredes, que son los mismos que dibujaba en su momento Jazzy Romita). Contrasta la alegría de esa historia, donde hasta los villanos son un poco inocentones, con la amargura de la siguiente, ambientada poco después de la muerte de Gwen y de la ruptura de Johnny con Crystal. Son los tiempos bizarros del Spider-Móvil, un utilitario de lo más ridículo diseñado por Johnny para uso y disfrute de un Hombre Araña que nunca se había sacado el carnet de conducir. El coche no escalaría paredes hasta un tiempo más tarde, después de que el Chapucero le hiciera ciertas modificaciones, pero aquí se estrena ya en tal prestación, aunque sólo momentáneamente (Slott se ha estudiado los tebeos a conciencia), gracias al genio de Reed Richards. Increíble, el cameo del joven Daniel Ketch, destinado a convertirse algún día en el segundo Motorista Fantasma, y que aquí aparece en homenaje a los lectores más avezados a la hora de pillar guiños, y de paso a Kurt Busiek y Alex Ross, quienes también lo mostraran, también de chavalín, al final de sus Marvels.

 

De ahí saltamos al cuarto capítulo, ya ambientado en los años ochenta, con Spidey luciendo su traje negro, antes de que supiera que se trataba de un simbionte alienígena, y ennoviado con la Gata Negra, algo que despertaba los celos de Johnny Storm, quien tampoco daba crédito a la llegada de cierto bellezón verde para sustituir a la adorable Cosa de los ojos azules dentro de la Primera Familia. Los tiempos estaban cambiando, e incluso el lanzarredes ya no se llevaba tan mal con la policía. No en vano anda por ahí la capitana Jean DeWolff, mirando a la Gata con muy malos ojos.

 

El final de la historia pasa por alto los noventa (aunque no falte una descacharrante alusión a La saga de Ben Reilly, en la que Spiderman era sustituido por su clon) y nos deja en el presente, un tiempo en el que Peter Parker ya no es un estudiante de secundaria, sino un respetable profesor; y en el que Johnny Storm ya no es un adolescente irresponsable, sino un adulto… irresponsable. No nos engañemos: el primero ha llegado a casarse con una supermodelo y fabrica ahora sus propias telarañas sin necesidad de ningún lanzarredes mecánico, mientras que el segundo se ha hecho cargo de algunas tareas empresariales dentro de los Cuatro Fantásticos, además de tener un par de sobrinos, pero básicamente siguen siendo los mismos personajes que nacieron hace cuarenta años.

 

Aquí es donde Slott aprovecha una excusa argumental para dar un salto cualitativo en la relación entre los dos héroes, haciendo que la miniserie se salde con un importante suceso a recordar en el futuro y a sumarse a la continuidad que han ido apuntalando los primeros cuatro episodios. El guionista matiza así todo lo leído en las páginas precedentes, pero también viene a hacer una reivindicación pública acerca de la necesidad de mantener cierto sentido en torno a las cosas que ocurren en el Universo Marvel. Probablemente, Slott andaba espantado al contemplar cómo todo el mundo parecía haber descubierto quién se ocultaba bajo la máscara de Spiderman, mientras que el superhéroe que más merecía conocer esa información continuaba, y nunca mejor dicho, a dos velas. Es de justicia ese gesto final que hace un guionista consciente de los personajes con los que está tratando, de su historia pasada, de su presente y su posible futuro. Ojalá ese futuro esté lleno de tebeos tan condenadamente buenos como éste. Dicen en la contraportada del recopilatorio americano que es la mejor aventura de Spiderman de los últimos diez años. De la Antorcha también, añado yo. Y en este caso no es una frase publicitaria.

 

 

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Style. Spiderman y La Antorcha Humana

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 11: DETRÁS DE LA LLEGADA DE JOHN ROMITA

En 1949, John Romita comenzó a dibujar en secreto para Lester Zakarin, un entintador que necesitaba hacerse pasar por dibujante para conseguir trabajo en Timely. Era una práctica habitual en aquel entonces, de manera que Romita hizo sus primeras historias para Stan Lee sin que éste lo supiera. Cuando el artista le confesó la verdad, ni siquiera pestañeó: le dio el guión de un relato de cuatro páginas, sobre un alienígena que se hacía pasar por un bebé, que debía dibujar y entintar (pp. 79).

 

Cualquier intento de pasar al género superheroico dentro de la editorial de Superman y Batman chocaba con lo que definió como un muro de cristal. Los departamentos estaban acotados y un artista que dibujara historias románticas no podía hacerlas de tipos en mallas. “Era agotador. Fueron ocho años de tortura. Las historias eran estúpidas”, afirmaba (pp. 80).

 

A los postres, y después de tres horas abrumado por la palabrería de Stan, Romita ya había cambiado de idea, especialmente una vez que el editor le prometiera que allí ganaría 275 pavos a la semana, lo que superaba la oferta de la agencia de publicidad y era también el mayor sueldo dentro de Marvel, aunque, para justificar aquella cifra ante el puño cerrado de Martin Goodman, tendría un estatus un tanto diferente al de otros artistas. Su primer trabajo fue entintar The Avengers #23 (pp. 81).

 

Romita le hizo un dibujo del personaje a vuela pluma, sin sospechar las razones por las que le preguntaba, y al editor se le desencajó la mandíbula. Era perfecto para hacerlo, pero todavía tenía que acostumbrarse al estilo Marvel (pp. 82).

 

Stan Lee tenía ya perfectamente claro que quería a John Romita para sustituir a Steve Ditko en Amazing: no sólo era excelente a la hora de abordar un aventurero con traje ajustado que se moviera por Nueva York, sino que también era el mejor artista que podía imaginar para plasmar chicas guapas. Era capaz de dibujar cualquier cosa. Con él en la serie, podía acometer los cambios que venía pidiendo Martin Goodman y conducir las historias hacia un tono más amable, romántico y culebronesco que el que ofrecía Ditko (pp. 82).

 

La aventura con Daredevil era, en realidad, una prueba. No se lo dijo, porque no quería condicionarle o que hubiera algún problema en caso de que los resultados no fueran tan buenos como esperaba. El dibujante no sospechó lo más mínimo. Sencillamente, daba por hecho que Stan utilizaba la presencia de Spidey para mejorar las ventas de Daredevil. Por eso, la sorpresa cuando le pidió que se encargara de la serie del trepamuros fue mayúscula. “¿Quieres encargarte de Spider-Man durante un tiempo?”, le preguntó The Man (pp. 82).

 

El mismo Bullpen Bulletin del Amazing #38 en que se anunciaba la marcha de Ditko saludaba la llegada de su sustituto (pp. 83).

 

En el correo de los lectores se volvía a insistir sobre el cambio, pero también se adelantaba lo que los lectores encontrarían en la siguiente entrega “¡El más esperado evento de la era arácnida! ¡El regreso de El Duende Verde!!” (pp. 83).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

INTERCAMBIO DE MENTES: EL TEMOR AL SALTO DEL TIBURÓN DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte de Gwen Stacy, ocurrida en Ultimate Spiderman: Matanza, sumergió la serie en una oscuridad que ya venía creciendo desde varias aventuras atrás, con la aparición de Veneno y la ruptura temporal entre Peter y Mary Jane. Las aventuras de Spiderman siempre han sido característicamente agridulces, por lo que una excesiva carga negativa podía alejar demasiado al personaje de su espíritu fundacional. Brian Michael Bendis necesitaba romper la inercia en la que parecía haber caído su encarnación del Hombre Araña y para hacerlo optó por una idea que había tenido su editor Nick Lowe y que le pareció fundamentalmente estúpida. Al menos la primera vez que la escuchó.

 

¿Has visto cualquiera de esas películas en que un adulto se mete en la cabeza de un niño y viceversa? Causaron sensación en los años ochenta, hasta casi convertirse en un género en sí mismas. Todo empezó con De tal astilla, tal palo (1987), con la entonces estrella adolescente Kirk Cameron en el papel de un chaval que intercambiaba el cuerpo con su padre, encarnado por Dudley Moore. El filme estaba ligeramente inspirado por Viernes loco (1975), largometraje en el que también se producía un embrollo similar, aunque en este caso era con madre e hija. Fue precisamente esta última película la que usó Nick Lowe, el coordinador de la edición americana de Ultimate Spiderman, para comentarle a Brian Michael Bendis que, de cara a dejar atrás la tristeza imperante tras la muerte de Gwen, no estaría mal hacer algo similar entre el trepamuros… y Lobezno. El guionista, al que nunca antes le había propuesto una trama ningún editor, tuvo palabras amables con Nick, de quien estaba convencido que algún día llegaría incluso a ocupar el puesto de Joe Quesada… Pero la idea le parecía horrible.

 

Solo que en aquel entonces, una de sus hijas pasaba por el periodo que suelen atravesar en algún momento todos los niños, cuando se obsesionan por alguna película y no dejan de verla una vez tras otra. Lo más divertido es que la cinta que tanto le gustaba a la pequeña no era otra que Viernes loco. La ponía constantemente, y en muchas ocasiones estaba su padre junto a él. Tras repasar el filme hasta la extenuación, Bendis tuvo que dar su brazo a torcer y reconocer que la ocurrencia de Lowe no era tan mala, después de todo, y que incluso podría dar para unas cuantas situaciones bastante alocadas y divertidas. Sería la manera adecuada de poner de nuevo el tren sobre los raíles.

 

Los lectores necesitaban y anhelaban un giro inmediato. La muerte de Gwen, que había cogido con la guardia baja, les disgustó tanto que muchos no dudaron en enviar sus quejas a la editorial, tal y como había ocurrido con la historia clásica en que el Duende Verde asesinaba a la entonces novia de Peter Parker. Al contrario que lo sucedido en el cómic que escribiera Gerry Conway y dibujara Gil Kane en 1973, la tragedia carecía de cualquier rasgo de épica o de cualquier posibilidad de desquite. A la Gwen original la asesinaba el Duende Verde, que quería así dañar al trepamuros, y tenía como consecuencia, en último término, el fallecimiento de éste. La historia, por triste y difícil de aceptar que fuera, se orquestaba como una fábula moral. La muerte de la Gwen de Ultimate Spiderman, en cambio, tenía una aleatoriedad total que la hacía mucho más cruda. Gwen había encontrado la parca porque estaba en el lugar y en el momento equivocados. Matanza tampoco era un villano convencional que llevara a cabo una acción consciente: tan sólo era una criatura amorfa que deseaba convertirse en humana. Más allá de que el método respondiera a las herramientas del buen escritor naturalista que es, Bendis tenía sus razones para que el fin de Gwen fuera así de cruel y sin sentido. Lo necesitaba para llevar la colección y la vida de Peter por la dirección que se disponía a tomar, pero muchos lectores, sin la visión de conjunto, no quisieron tener en cuenta nada de todo eso. Perdieron parte de la confianza que habían depositado en la que, hasta ese momento, era una serie muy especialmente querida por ellos. Algunos identificaron la muerte de Gwen como “el salto del tiburón”, una expresión propia del medio televisivo que se usa para señalar el momento en que una serie que entusiasma a multitud de seguidores pierde su esencia y comienza su decadencia, en muchos casos hasta finalizar con la cancelación.

 

Como demostraría el paso del tiempo, Ultimate Spiderman no sólo había evitado el salto del tiburón, sino que nunca lo llegaría a conocer. Brian Michael Bendis reivindicaría el producto una y otra vez, de las más imaginativas maneras, y la irreverente aventura de Spidey y Lobezno sería el detonante de uno de esos cambios inesperados. La historia, de apenas dos episodios, no sólo insuflaría nueva vida a la cabecera, sino que sería recibida con alborozo por los aficionados, que no esperaban nada similar. Joe Quesada se acercó para felicitar a Bendis, que no acababa de creerse la reacción, proponiéndole que cada año repitieran la broma, hasta convertirla en una tradición, a lo que el guionista respondió con una sonora negativa: ¡jamás repetiría aquello!

 

Se equivocaba: ocho años después, el relato sería adaptado por el propio Bendis, para materializarse como el décimo episodio en la primera temporada de la teleserie de dibujos animados de Ultimate Spider-Man. Ésta a su vez estaba influida por el tono absurdo y endiablado de aquel intercambio de cuerpos entre Spidey y Lobezno. Apenas fueron dos números, pero quedaron grabados en el recuerdo de los lectores como algo muy especial.

 

En los siguientes episodios, siguiendo con la recepción de invitados especiales, y después de que la saga con Lobezno hubiera dado también pie a la aparición de La Patrulla-X, entraba en juego La Antorcha Humana. En los cómics clásicos, Spidey y el más joven de Los 4 Fantásticos siempre han mantenido una profunda amistad que ha ido creciendo con el paso de las décadas. Bendis trasladaba la relación hasta el Universo Ultimate, pero poniendo el acento en las identidades civiles de los héroes. A renglón seguido, La Antorcha cedería el testigo al Doctor Extraño, otro personaje con fuertes lazos con Spidey no siempre explorados en profundidad. Por debajo de todas esas historias, latía el sentimiento de Peter, Mary Jane y todos los demás secundarios, tratando de superar la pérdida de Gwen, cada uno a su manera. Estaban creciendo y, en palabras de Bendis, comprendiendo que las cosas cada vez serían más duras.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 14

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