SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 18: EL DÍA QUE FELLINI VISITÓ MARVEL

Romita envidiaba el desfile de habilidades pictóricas que había desarrollado Ditko en las apariciones de Mysterio, así que se concentró en llevar al villano al terreno de los efectos especiales, en lugar del de las ilusiones, en que se había concentrado su antecesor. Fue a él, y no a Stan, a quien se le ocurrió la idea de simular el empequeñecimiento del trepamuros (p 113).

 

Spidey pasaba por encima de los jóvenes que portaban pancartas y entre los que abundaba variedad racial y de género. El dibujante no los había representado como extremistas radicales, sino como personas convencionales con buenas razones para indignarse. […] En otros tiempos, el dibujante de Amazing se habría encargado de que la policía pusiera a buen recaudo a los alborotadores, pero las cosas habían cambiado (p 113).

 

“La saga de la tablilla” se extendió para cubrir casi un año de publicaciones, hasta el Amazing #77 (octubre de 1969), lo que la convirtió en la aventura más larga del trepamuros publicada hasta la fecha. “Creo que quizás lo alargamos un pelín demasiado”,

 

Cabello de Plata obligaba a Connors a sintetizar un compuesto químico rejuvenecedor basado en las inscripciones de la tablilla. Tras beberlo, pasaba de anciano a maduro, pero el proceso no acababa ahí, y seguía rejuveneciendo sin parar. “Esa idea tan tonta se me ocurrió a mí y creí que Stan no la aceptaría”, desvela Romita (p 114).

 

“Cuando Federico Fellini vino a las oficinas de Marvel a conocer a Stan Lee”, rememora Jazzy al respecto de la época, “no fue un truco publicitario. Fellini se daba cuenta de que Stan estaba haciendo algo con los cómics que era digno de elogio. No hacía falta que los llamara cómics adultos, lo estaba haciendo en el campo de los cómics infantiles, pero les estaba dando unos niveles de profundidad que nunca habían tenido” (p 115).

 

Habla Romita: “Los lectores solían escribir cosas como ‘Dejad que Peter Parker se divierta de vez en cuando’. Incluso me lo decía John Jr. cuando tenía trece años. Estábamos ideando una historia juntos y yo decía que Peter tenía problemas amorosos y él contestaba: ‘¿Por qué no le dejáis tranquilo de vez en cuando? ¡No hacéis más que meterle en problemas!’. Y esto me lo decía un crío de trece años” (p 115).

 

En verano de 1968, Eye Magazine, una revista de gran formato publicada por Hearst Corporation y destinada a cubrir los segmentos universitarios de la población, llevaba, entre artículos dedicados a los Beatles y a Bob Dylan, un largo reportaje sobre La Casa de las Ideas (p 116).

 

Eye centraba una parte del contenido del reportaje en “La saga de la tablilla”, como ejemplo del interés de Marvel por los problemas del mundo real, toda vez que se maravillaba por una discusión que había surgido en el correo de los lectores acerca de si Spidey debía acudir a filas para luchar en la guerra del Vietnam (p 116).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN POSTER EN AVENGERS: INFINITY WAR

MARVEL’S SPIDER-MAN YA TIENE FECHA DE LANZAMIENTO

DEUDAS PENDIENTES: DAREDEVIL, SPIDER-MAN… Y FRANK MILLER

EL DIABLO Y LA ARAÑA

Ésta es la historia de dos amigos. No importa que, en realidad, esos dos amigos sean personajes de ficción. Su relación ha durado más de cuarenta años. Cuatro décadas en las que ambos han pasado por una inicial colaboración y una posterior desconfianza que acabaría por convertirse en amistad. Es un relato que implica a terceras personas, y aquí está la magia del cómic, porque esas personas sí son reales, son algunos de los autores que dieron forma a dos mitos, dos iconos del siglo XX. Y es que, por compartir, estos Spider-Man y Daredevil han compartido hasta diseñador de vestuario en sus sendas películas. Pero me estoy adelantando a los acontecimientos, porque nuestra historia comienza mucho, mucho antes.

En la portada del primer número de Daredevil (abril de 1963) Spider-Man, convertido ya por aquel entonces en el gran héroe de la factoría Marvel, daba la bienvenida al justiciero ciego. Con semejante cubierta, alguien podría pensar que el lanzarredes haría acto de aparición en las páginas interiores, pero nada más lejos de la realidad. Daredevil y Spider-Man tendrían que esperar unos pocos meses, hasta el Amazing Spider-Man 16 (con fecha de portada de septiembre de 1964) para verse las caras o, mejor dicho, las máscaras. En aquel episodio, en el que el Hombre sin Miedo todavía lucía su inicial traje amarillo y rojo, ambos luchaban contra el Amo de la Pista y su Circo del Crimen, villanos a su vez nacidos en las páginas de The Incredible Hulk. El Universo Marvel comenzaba a tomar forma, y no resultaba extraño que dos personajes que habían tenido orígenes tan similares como Spider-Man y Daredevil cruzaran sus destinos y tomaban prestados enemigos.

Pero esa primera toma de contacto tan sólo tendría valor anecdótico, porque el auténtico encuentro que habría de cambiar el desarrollo de ambos héroes habría de producirse un tiempo después, en Daredevil 16 y 17 (abril y mayo de 1966). Lo verdaderamente importante de aquellos episodios no es que Spidey luchara codo a codo con el cuernecitos y contra los Forzadores, villanos a la postre nacidos en la colección del trepamuros. La trascendencia real habría que buscarla en los títulos de crédito. Allí figuraba el nombre de John Romita, dibujante regular de Daredevil desde tres números antes. Stan Lee le había rescatado de las fauces de DC Comics, donde permanecía estancado en la producción de tebeos románticos. Por aquel entonces, la relación entre Lee y Steve Ditko, el dibujante de Amazing Spider-Man no eran precisamente buenas. Apenas se dirigían la palabra, y Lee era consciente de que, en cualquier momento, Ditko podía tirar la toalla. La aparición de Spider-Man en las páginas de Daredevil no tenía en realidad otra función que la de probar la capacidad de Romita para dibujar al lanzarredes. Y el artista pasaría el examen con matrícula de honor. El Daredevil 19 sería el último episodio que dibujaría, dándole la alternativa a Gene Colan, el autor que daría con los rasgos definitivos del personaje anteriores a la llegada de Frank Miller.

Por su parte, John Romita desembarcaría en la serie del lanzarredes allá por Amazing Spider-Man 39 (agosto de 1966), donde también llevaría a cabo una revolución visual que supondría un salto cualitativo en la popularidad del alter ego de Peter Parker. Teniendo en cuenta todo esto, el Cabeza de Red debía un inmenso favor al Hombre sin Miedo. Cuesta imaginar que hubiera sido de él si un artista menos capaz que John Romita se hubiera hecho cargo de la serie. Romita procuró los rasgos de comedia romántica y juvenil que convertirían The Amazing Spider-Man en el tebeo más importante en las universidades americanas durante los años sesenta y en el más leído en todo Estados Unidos en años posteriores, hasta la llegada de la Nueva Patrulla-X. Y ese es un favor tan grande que cuesta varias décadas pagar.

 

DEVOLVIENDO FAVORES

Hete aquí que estamos a finales de los años setenta, y Daredevil tiene un nuevo encuentro con Spider-Man en las páginas de una colección arácnida. (Se vieron en otras ocasiones a lo largo de todo ese tiempo, pero éste es verdaderamente el encuentro que a nosotros nos interesa). La aventura, escrita por Bill Mantlo (por entonces escritor habitual de un buen número de las historias del trepamuros) tenía lugar en Peter Parker, The Spectacular Spider-Man 26 a 28 (enero a marzo de 1979) y su evocador título era El ciego guiando al ciego. En sus páginas, Spider-Man, cegado en el episodio anterior por el Merodeador Enmascarado, tenía que recurrir a Daredevil para que le ayudara a luchar no ya contra el villano de turno, sino contra la ceguera que le había provocado éste. La aventura causó un impacto considerable a los aficionados de la época, y más si tenemos en cuenta que estaba encuadrada en una de las más aterradoras experiencias que haya padecido el trepamuros: su enfrentamiento con Carroña, el clon sin vida del profesor Warren (a su vez, creador de los clones del mismo Spider-Man y de Gwen Stacy… aunque eso es una historia demasiado complicada como para abordarla en este artículo).

Sin embargo, no sólo el argumento quedaba fijado en la retina del lector; también el responsable gráfico de aquellos Peter Parker, The Spectacular Spider-Man 27 y 28. Se trataba de un por aquel entonces totalmente desconocido Frank Miller nacido en Olmie (Maryland) en 1957. El estilo de aquel joven artista que contaba con tan sólo veintidós años estaba repleto de errores, pero poco importaba ante su inmenso carisma, talento y capacidad de composición de página, directamente heredera de la de grandes clásicos como Will Eisner o Gene Colan, con un Spider-Man que recordaba al personaje gomoso e imposible de los primeros tiempos de Steve Ditko. Quien sabe qué hubiera pasado si Miller hubiera continuado en la serie, pero es algo que jamás podremos averiguarlo.

Probablemente fueran las semejanzas del trabajo de Miller con el de Gene Colan el rasgo que decidiera al director editorial Jim Shooter a convertirle, meses después, en el artista regular de Daredevil. En realidad, todos sabemos que el cuernecitos no pasaba por sus mejores tiempos económicos, hasta tal punto que la colección era bimensual y estaba en trance de cerrar a la mínima. Apenas dos meses después, con fecha de mayo de 1979, Miller se convertía en el dibujante regular de Daredevil, y, en poco más de un año, también en el guionista. Curiosamente, una de sus primeras decisiones importantes y que revolucionarían por completo la colección consistiría en convertir a Kingpin, hasta entonces villano eminentemente arácnido, en la némesis definitiva de Matt Murdock. Quedaba así saldada la deuda contraída por el lanzarredes después de quedarse con Romita en detrimento de su colega. El resto de la historia de Miller con Daredevil es sobradamente conocida, hasta el punto de que habéis podido vivirla página a página en este coleccionable.

 

 

UNA AMISTAD COMPLICADA

La relación de Spider-Man con Daredevil habría de evolucionar profundamente en años posteriores. De esta forma, En Marvel Team-Up 140 y 141 (abril y mayo de 1984), Matt Murdock descubriría la identidad secreta del lanzarredes, al identificar los latidos de su colega con los de Peter Parker. Poco tiempo después, durante La muerte de la Capitana Jean DeWolff (Peter Parker, The Spectacular Spider-Man 107 a 110, octubre 1985 a enero de 1986) sería Daredevil quien confesara a Spidey que conocía su identidad secreta y le revelaría también la suya. Todo eso ocurría en una historia que enfrentaba los métodos del lanzarredes con los del Hombre sin Miedo, ante las posturas adoptadas por cada uno frente al Comepecados, el psicópata responsable del asesinato a sangre fría de Jean DeWolff, una de las mejores amigas de Spider-Man.

Este último episodio provocaría tensiones entre ambos justicieros, que llegarían incluso a las manos, algo que posteriormente se repetiría durante la guerra sostenida entre Daredevil y Kingpin (Amazing Spider-Man 284 a 289, enero a junio de 1987), en la que nuevamente ambos volverían a cruzar más que palabras. No obstante, ambos acabarían superando sus diferencias y renovando su amistad, hasta el punto de que sería Spider-Man quien consolara a Daredevil tras la muerte de su novia Karen Paige (Daredevil Vol. 2 8, junio de 1999), e incluso llegarían a compartir una miniserie (Spider-Man/Daredevil: inusual Suspects, enero a abril de 2001). Por último, Misterio, otro villano de Spider-Man, se suicidaría ante los ojos de Daredevil, después de haber intentado, sin lograrlo, volverle loco (Daredevil Vol 2, mayo de 1999).

En cuanto a la mencionada coincidencia en el diseñador de vestuario de ambos personajes, me refiero, como algunos ya habréis supuesto, a James Acheson, responsable de vestir tanto a Spider-Man como a Daredevil en sus respectivas adaptaciones cinematográficas. Mientras en el primer caso optó por mantenerse absolutamente fiel al diseño original de Steve Ditko, en su adaptación del traje de Daredevil fue un poco más allá, acercándose al modelo de no-traje impuesto por otras adaptaciones de superhéroes Marvel al cine, como X-Men.

 

RETALES DE TELARAÑA

Volviendo hacia atrás en el tiempo y hasta Frank Miller, mientras éste se ocupaba de la mejor etapa que jamás haya tenido el Hombre sin Miedo, todavía le quedaba tiempo para ocuparse de algunos encargos esporádicos que tenían mucho que ver con Spider-Man. Hay que recordar que, durante los primeros meses de la etapa Miller en Daredevil, en concreto hasta bien avanzado 1981, la colección continuó apareciendo cada dos meses, lo que permitía a Miller compaginarla con otros trabajos. La mayoría de esos episodios estarían editados por Dennis O’Neil, también editor de Miller en Daredevil, y que procuraba cuidar a su pupilo con encargos de tebeos que, al fin y al cabo, se venderían tremendamente bien, teniendo en cuenta que su protagonista era el superhéroe más popular de Marvel.

Precisamente, O’Neil sería también el guionista responsable de los Amazing Spider-Man Annual 14 y 15, aparecidos en 1980 y 1981, respectivamente. Se trata de dos pequeñas joyas en las que el Miller de entonces, contemporáneo a sus primeros tiempos en Daredevil, daría lo mejor de si mismo y demostraría su inmensa capacidad para el despliegue gráfico. En el primero de ellos, nos encontramos una aventura de grandes proporciones, La noche del vuelco siniestro, que reúne al lanzarredes con el Doctor Extraño (otro personaje que guarda una importante relación con Spider-Man a través de un dibujante, en este caso Steve Ditko) en un combate espeluznante contra la alianza del Doctor Muerte y Dormammu, este último uno de los villanos clásicos de Stephen Extraño. El segundo annual cambia por completo el registro. En él, vemos a dos de los escasos personajes invitados con los que contaría Miller en Daredevil, el Castigador y el Doctor Octopus, en una divertidísima aventura que daría lugar al más acadabrante de los titulares colocados por J. J. Jameson en la portada del Daily Bugle: Spider-Man: ¿Peligro o amenaza?

O’Neil también editaría el Marvel Team-Up 100 (Diciembre 1980), escrito a su vez por Chris Claremont. De nuevo, un número especial en el que Miller ofrecería una sorprendente versión de los Cuatro Fantásticos en la que destacaba el aspecto que daba a la elasticidad de Mister Fantásticos. Además, Miller se convertía en el primer artista en dibujar a Karma, mutante que debutaba en aquel mismo número y que poco después acabaría por convertirse en uno de los miembros integrantes de los Nuevos Mutantes.

Si en ninguna de estas aventuras Miller tendría ocasión de demostrar su habilidad como guionista, eso cambiaría con el Marvel Team-Up Annual 4 (1981), en el que tan sólo escribiría la historia, probablemente por encontrarse demasiado ocupado para dibujarla debido al pase a mensual de Daredevil por aquellas mismas fechas. Al Caballero Luna, Power Man y Puño de Hierro se añadía el mismo Daredevil entre los invitados especiales, mientras que el dibujo corría a cargo de un eficaz Herb Trimpe.

A aquellos años de Miller unido a Spider-Man como dibujante esporádico, aunque de lujo, pertenecen también algunas estupendas portadas de Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. Después volvería a dibujar al trepamuros en muy pocas ocasiones. Una de ellas sería para la portada del volumen que recogería todos estos episodios: The Complete Frank Miller Spider-Man. Pero para entonces Daredevil había quedado muy atrás en la memoria de Miller, y no digamos ya aquel viejo lanzarredes con el que había debutado en la industria de la que se había convertido en leyenda viviente.

 

 

 

Artículo publicado originalmente en Daredevil coleccionable nº 25 de Forum

PORTADA PARA GAMEINFORMER DEL VIDEOJUEGO DE SPIDER-MAN, POR ALEX ROSS, Y VÍDEO DE COBERTURA INFORMATIVA

 

Fuente: gameinformer

THE AVENGERS: INFINITY WAR TV SPOT: ‘KID, YOU ARE AN AVENGER NOW’

SPIDEY: TU SPIDERMAN

Seguro que sabes que Spiderman fue creado por Stan Lee, ¿verdad? Pero a lo mejor, si no eres lector habitual de cómics, nadie te ha contado que el dibujante Steve Ditko fue también fundamental para la concepción del Mejor Personaje de Ficción Jamás Creado. Esto último es una verdad tan indiscutible que debe ponerse en mayúsculas, y por eso lo hemos hecho.

 

Lo que quizás no sepas es que el primer cómic en el que apareció Spidey se publicó en Estados Unidos… ¡en 1962! No es que no hubieras nacido en aquel entonces, es que ni siquiera había nacido yo, que a carroza no me gana ni la de La Cenicienta. En 1962 no había tele a color, ni Internet, ni pelis de superhéroes, ni móviles, ni videojuegos de ningún tipo. El mundo era totalmente distinto al que existe ahora. Era habitual que un chico de dieciséis años vistiera con corbata. Que los adultos llevaran sombrero y miraran con condescendencia a los adolescentes. Spiderman desafiaba aquello y, nada más llegar, triunfó. ¿Sabes por qué? Pues porque supo dar voz a sus lectores, hablarles de tú a tú, ser un superhéroe con el que pudieran identificarse de verdad. Porque las cosas que a ellos les pasaban eran muy parecidas a las que sufría Peter Parker… ¡y a veces incluso a Peter le iba peor que a ellos! Sí, la generación de “la década prodigiosa” se entregó en cuerpo y alma al trepamuros. ¡Era tan popular como el Che o como Bob Dylan! ¿No te suenan? ¡googlea!

 

Desde entonces, y a lo largo de todas las décadas que han pasado desde entonces, muchas otras generaciones han conectado con, repetimos, por si no te había quedado claro la primera vez, el Mejor Personaje de Ficción Jamás Creado. La manera de llegar al trepamuros no siempre es a través de la versión original del personaje, aquélla que empezó en 1962 y que todavía sigue adelante hoy en día, con un Peter Parker convertido en empresario de éxito y bien metido en la treintena: un Spiderman que dejó muy atrás sus días de aprendizaje.

 

Los hay que conocieron a ese Hombre Araña primordial por cualquiera de las series de dibujos animados con las que ha contado el personaje. Ha habido un montón, desde la primera, que era muy sencillota y que hoy probablemente provocaría que te cayeras de espaldas, pero que a mí me pilló bien pillado, porque nunca había visto a Spiderman en movimiento, hasta la actual Ultimate Spider-Man, ésa en la que hacen un montón de chistes con versiones chibi del héroe, sin olvidar un extrañísimo show de los ochenta, en que el trepamuros compartía protagonismo y casa con otros dos héroes, El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego, o la teleserie de los años noventa, que fue una fábrica de seguidores para Spidey como pocas. Y claro, los hay que su primer contacto con el trepamuros vino a través de cine: ¿Tú de quién eres, de Tobey Maguire o de Andrew Garfield? ¿Quizás de Tom Holland? ¿Hay alguien en la sala que sea de Nicholas Hammond? ¿No? Ya me figuraba. Actores muy distintos entre ellos. Más jóvenes o más mayores. Más guapos o más del montón. Y todos fueron Peter Parker, y quizás nunca dejen de serlo, aunque lleguen a cumplir los cien años.

 

Todo esto que te cuento también vale para los tebeos. Hace tres lustros, Marvel lanzó la “versión Ultimate” del trepamuros, y fue uno de los mayores éxitos de su historia. ¿Y sabes que éste no es el primer cómic en titularse Spidey? Entre 1974 y 1982, Marvel, en colaboración con el programa de televisión The Electric Company, publicó Spidey Super Stories, un tebeo orientado a que los más jóvenes se aficionaran a la lectura, en el que se ofrecían pequeñas historias del trepamuros elaboradas por expertos en pedagogía. Quizás ninguno de los relatos publicados allí llegara a la categoría de legendario, si bien solían ser bastante divertidos, pero muchos de sus compradores pasaron luego a leer las aventuras “canónicas” del lanzarredes, y a sumergirse en toda la complejidad de su rico mundo.

 

Y es así como llegamos al moderno Spidey.

 

Por lo que hemos comentado hasta aquí, seguro que ya conocías al Hombre Araña con anterioridad, ¿verdad? Pero con este cómic la factoría de Stan Lee se propone que descubras lo motivos que le hacen un personaje tan genial. Para ello, propone regresar a los días en los que Peter Parker estaba en la escuela secundaria, acababa de picarle la araña radiactiva y aprendía cómo ser un buen superhéroe. Bajo ese planteamiento, el hábil guionista Robbie Thompson nos narra historias extraordinariamente divertidas, que juegan a imaginar las andanzas de Pete en la actualidad. No es necesario que sepas mucho más, y de hecho, cuando después de leer estas aventuras te decidas a saltar a la versión central de Spiderman (porque no dudamos que vas a hacerlo), podrás comprobar que Thompson ha introducido unas cuantas diferencias en su visión del arácnido. No estamos ante tebeos que pudieran ser insertados entre las viejas historias de Stan Lee y Steve Ditko, sino frente a una curiosa fórmula en la que se mezclan aspectos de aquéllas, detalles de Ultimate Spiderman, hallazgos de las películas, porque Gwen nunca fue al instituto con Peter, etc… ¡siempre que mole, aquí lo encontrarás!

 

Enseguida te dejo que abandones estas aburridas palabras y pases a maravillarte con el cómic, pero antes quiero llamar tu atención sobre los dos artistas que lo ilustran, muy distintos entre ellos, pero capaces de dejarte con la boca abierta, por motivos también diferentes. El primero se llama Nick Bradshaw, y acomete la mitad del tomo. Fíjate detenidamente en su estilo. Nick es un loco de los pequeños detalles. Sus páginas están llenos de ellos: la arquitectura, la ropa, las facciones de los personajes, los trajes de héroes y villanos, las multitudes… el dibujante siempre toma el camino más largo, y además coloca el punto de vista de manera que produzca las viñetas más espectaculares que te puedas encontrar. En Estados Unidos, quedaron tan fascinados que ofrecieron una edición especial de estos tres números, a tamaño gigante, para que los lectores se pudieran recrear en cada escena. ¡No descartes que en España también acabemos haciéndolo!

 

A continuación, entra André Lima Araújo, con un estilo de cierta raigambre europea, algo inusual en el campo de los superhéroes. Araújo pone el acento en los elementos más extraños del héroe y su mundo, a la vez que lo humaniza. Atención a las ropas, a las texturas, a las posturas, no sólo de Spidey, sino de casi cualquier individuo que te encuentres aquí: parece como si el dibujante estuviera fotografiando la realidad. Detente también un momento a observar la manera en la que estructura las páginas. Algunas veces cuenta una historia por sí misma, otras te obliga a dirigir tu mirada por la plancha como si fuera un pinball y hay ocasiones en las que consigue clavar ambos hallazgos. No te quedes sólo en las extrañas formas de sus protagonistas: deja que conduzca tu mirada a través del papel, como si estuvieras balanceándote junto a Spidey.

 

Hay muchas maneras de mirar a Spiderman. Cada lector, cada generación, puede tener la suya propia, y cuando pasan los años, esos aficionados siempre miran con cariño a ese primer momento en que quedaron atrapados por el trepamuros. Ojalá este sea tu Spiderman. Ojalá te fascine tanto como me fascinó a mí, hace más tiempo del que quiero recordar. Ojalá te acompañe nuestro héroe a partir de este momento. Porque entonces Peter Parker será, para siempre, uno más entre tus mejores amigos.

 

Artículo publicado originalmente en 100 % Marvel. Spidey nº 1: Primer día

 

THE AVENGERS: INFINITY WAR – TRAILER OFICIAL

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 15: CUANDO TODAS LAS FRASES DEBÍAN TERMINAR CON !

Así manifestó The Man su manera de proceder, en las páginas del correo de los lectores del Amazing #59 (abril de 1968): “Los representamos porque son personas. Para nosotros no existe algo así como ‘el negro característico’. Cada persona es un individuo. Y no sentimos que ninguna raza particular deba ser englobada en un determinado grupo para decir que todos son lo mismo” (p 98).

Romita diseñó al Capitán George Stacy tomando como referencia a su actor favorito de todos los tiempos, Charles Bickford, que en su madurez lucía un cabello plateado similar al del capitán: “No creo que hubiera durado tanto si yo me hubiera preocupado por él. Añadí muchos detalles de personalidad en los que Stan no podía ayudar. A veces, ponía tanta personalidad en los personajes secundarios que Stan tenía que hacerlos principales” (p 98).

 

“Pensé que parecía el traje de Halloween de un chaval y me sentí avergonzado”, dice Romita, quien por un momento estuvo tentado de desechar el boceto y tirarlo a la basura. Antes de que eso ocurriera, Marie Severin, que también formaba parte del Bullpen y había sido una de las pocas personas en tratar más en profundidad con Ditko, hizo un rapidísimo boceto de cómo sería el personaje en acción: estaba cargando a toda velocidad contra un objetivo (p 99).

 

John Jameson se alzó como contrincante del lanzarredes, después de que unas esporas espaciales le dotaran de superfuerza. Romita optaba por vestirle con un traje que recordaba al de astronauta y enfrentarlo a Spidey a cuenta de un malentendido, hasta que la transformación le volvía mentalmente inestable (p 99).

 

Romita diseñó su traje acolchado, a partir de la representación gráfica de ondas de choque y absorción: “La gente no tenía idea de por qué lo hice así. ¡De hecho, la gente creía que el nombre original de El Conmocionador era El Vibrador! Yo explicaba que no, que esa forma de V no tenía nada que ver con el nombre. Nunca me creyeron” (p 100).

 

“Sentíamos que necesitábamos hacer más joven a El Buitre”, sostuvo Romita. “Parecía más realista que un hombre joven fuera ese tipo de villano, en lugar de quedarnos con alguien tan mayor como había imaginado Ditko. A pesar de ello, su versión también era llamativa”. Pese a las impresiones del dibujante, El Buitre perdía gran parte de su atractivo con el cambio (p 100).

 

En un principio, el dibujo que debía haber figurado en cubierta consistía en un primer plano de un cubo de basura en la calle, con el traje del trepamuros sobresaliendo de él y un Peter Parker cabizbajo dándole la espalda bajo la lluvia. A Stan Lee le gustó tanto que, después de pensárselo un tiempo, decidió que prefería utilizar la ilustración, a página completa, dentro del cómic (p 101).

 

Romita se vio obligado a crear una nueva portada. “Tuve que inventármela en el último momento”, rememora. “Y fue esa con Peter caminando y Spider-Man mirando por encima del hombro. Hice el nuevo boceto en cosa de un cuarto de hora, se lo llevé y dijo que estaba bien. Fue como una tortura, pero conseguí acabarlo” (p 101).

 

La deficiente reproducción obligaba a que todas las frases que se escribieran en un cómic, ya fueran diálogos o textos de apoyo, terminaran en admiración o interrogante. No podía haber puntos finales, ya que se corría el peligro de que no quedaran bien impresos y por lo tanto se perdieran por el camino. Para la ocasión, Lee sorteó el problema mediante el uso de puntos suspensivos, lo que dio lugar a uno de los pocos monólogos de Marvel en que quien lo pronunciaba no era preso de la excitación o la duda (p 101).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

VENENO 3: EL REGRESO MÁS DESEADO DEL UNIVERSO DEL PROTECTOR LETAL

Parece que hubiera pasado ayer, pero el caso es que nos hemos pasado los últimos catorce años sin que el huésped por antonomasia de Veneno estuviera unido al simbionte. ¡Habrá aficionados que nunca hayan visto tal cosa! Pero en el Universo Marvel, y en el cómic de superhéroes en general, a qué negarlo, todos los personajes tienden a recuperar su carácter icónico al cabo de una época de cambios que puede ser más larga o más corta. Son las reglas del juego, así que quien pensara que Eddie Brock y el simbionte no volverían a unirse jamás estaba cayendo en la ingenuidad. En el año en que Veneno protagonizará su primera película en solitario, el personaje vuelve a sus raíces.

 

EL PESO DEL ÉXITO

¿Echabas esto de menos?

 

NECESITAMOS A EDDIE EN SU LUGAR Lo hemos visto como agente del gobierno, como enfermo terminal de cáncer, como Anti-Veneno… no puede decirse que Eddie Brock haya estado durante todos estos años inactivo. En Marvel han sido muy conscientes de la importancia del personaje y han tratado de buscarle acomodo en todo momento. El problema es que cualquier destino se antojará siempre como provisional, dado que todo el mundo tiene en la cabeza el papel que le corresponde.

 

SPIDERMAN NECESITA A VENENO El que el Protector Letal se alzara como el único gran villano que se incorporó a la franquicia arácnida en el periodo moderno no es un dato, en absoluto, trivial que pueda dejarse de lado, máxime cuando, al margen de los gloriosos antagonistas de Spiderman creados por Stan Lee y Steve Ditko, tengamos una lista tan corta de villanos carismáticos y populares. Sí, podemos mencionar a Matanza, Morlun o El Duende, pero cualquier lista que nos propongamos hacer relativa a enemigos que se labró Spidey más allá de sus años fundacionales estará, forzosamente, encabezada por Veneno.

 

NECESITAMOS TAMBIÉN A FLASH Sí, porque la consecuencia de que Eddie vuelva a ser el huésped del simbionte es que Eugene pierde la posibilidad de recuperar su papel de Agente Veneno. Fue una época distinta, muy interesante y provechosa, pero que sin duda había ya quedado atrás. Eso no quiere decir que debamos olvidarnos de un secundario arácnido tan destacado. En Marvel podrían optar por el camino fácil, que sería buscar alguna manera absurda de devolverle sus piernas, pero estamos convencidos de que hay mejores soluciones para mantener a Flash entre nosotros.

 

EDDIE, FLASH, PETER…

…Volveremos con ellos en “Veneno Inc.”

 

ESTAMOS EN MEDIO DE UN PROCESO Es algo que intentábamos comunicar en esta sección en los dos números anteriores, pero no podíamos ser demasiado claros al respecto, puesto que desvelar el regreso de Eddie hubiera chafado la sorpresa. ¿Se entiende ahora mejor? El proceso consiste, ni más ni menos, que en devolver a Veneno la posición de importancia dentro de Marvel que tuviera en sus primeros años. Mike Costa ha ido quemando etapas en esa misión: primero, devolver el simbionte a la Tierra; luego, que regresara Eddie… ¿y ahora? Por lo pronto, el mes que viene asumimos ya la numeración histórica, algo que se ensayó primero en esta serie, antes de extenderlo al resto de Marvel, y esto no es más que el principio. Cuando te dijimos que el 2018 era el año de Veneno… ¡íbamos muy en serio!

 

Spot On originalmente aparecido en Veneno nº 3

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