A CAMINO ENTRE LA LUZ Y LA OSCURIDAD: EL ORIGEN DE CAPA Y PUÑAL

A principios de los años ochenta, el tráfico de drogas en Estados Unidos alcanzó la categoría de epidemia. La cocaína se abarató un ochenta por ciento, lo que facilitó su acceso a las clases marginadas de las grandes ciudades, mientras que los excedentes eran reciclados para dar lugar a una nueva sustancia, el crack, que podía adquirirse por apenas dos dólares y medio. Las calles se llenaron de yonquis y las familias de muertos, cundió la inseguridad ciudadana y los medios de comunicación lanzaron alarmistas mensajes que alcanzaron a toda la población. En paralelo, en la cultura popular, en los cómics de Marvel, irrumpieron dos personajes que nacían de esa ebullición: Capa y Puñal.

 

Bill Mantlo fue el guionista machaca por antonomasia de Marvel durante toda la primera parte de su carrera. Todoterreno capaz de componer historias competentes en tiempo récord, por sus manos pasó la plana mayor de los iconos de la editorial en algún momento dado, junto a los personajes que no quería nadie. Lo mismo se encargaba de Hulk, Iron Man o Spiderman que asumía la difícil tarea de dar trasfondo e interés a licencias jugueteras compradas por la editorial, como Rom o Los Micronautas, o firmaba decenas de números de relleno. Era prolífico, era rápido, era correctísimo y la chavalería disfrutaba de sus historias sin que llegaran a alcanzar la categoría de brillantes, encuadradas en la más pura ortodoxia superheroica.

 

Asentada su carrera, sin embargo, agudizó su narrativa y se atrevió a abordar temas que le preocupaban de manera personal. En la colección secundaria de Spiderman, mientras hacía vibrantes sagas en las que el trepamuros se enfrentaba contra Electro o el Doctor Octopus, introdujo pequeños capítulos que abordaban problemas del mundo real, como la facilidad con la que podía comprarse un arma en Estados Unidos, el vigilantismo ciudadano o el tráfico de estupefacientes. Sus protagonistas eran siempre individuos marginales, que se escurrían por las fisuras del sistema o habían sido injustamente tratados por él, cuando no se habían convertido en sus víctimas.

Fue en esa época en la que creó a Capa y Puñal, un concepto que aunaba este último tema, el empobrecimiento de la infancia y la fuga de adolescentes de su casa. Se trataba de dos adolescentes, Ty Johnson y Tandy Bowen, el primero de raza negra y extracción humilde, la segunda blanca y nacida en una familia adinerada, que se habían fugado de casa y acababan en manos de las mafias del narcotráfico. Los experimentos con drogas que llevaban a cabo con ellos les transformaban en superhumanos, pero siguiendo la tradición atormentada que abanderaban los mutantes por aquel entonces, o el propio Spidey desde dos décadas antes, esos poderes no suponían sino una maldición para ellos, además de acarrear una dependencia el uno del otro, lo que no era sino una bastante explícita metáfora acerca de la adicción que causaban las drogas.

Resueltos a que otros escaparan a su destino, Capa y Puñal atacaban a los narcos, pero también a los adictos, que caían en una insondable oscuridad al enfrentarse a él o alcanzaban la purificación tras sufrir los puñales de ella. Donde la prensa y la policía veía a dos nuevos individuos tomándose la justicia por su mano, Spiderman contemplaba a un par de chiquillos que necesitaban ayuda. En el proceso, el lector del trepamuros, en su mayor parte adolescente, contemplaba escenarios, personajes y actitudes que no solían ser propias del entorno del Hombre Araña: callejones cubiertos de basura, vagones de metro cubiertos de pintadas, edificios abandonados, menudeo de drogas… eran cómics duros, que mostraban la cara más terrible de América y que nunca terminaban con un final feliz.

 

 

El debut de la pareja se produjo en Peter Parker, The Spectacular Spider-Man #64 USA (1982). Como expresó el autor en un artículo publicado en la revista oficial Marvel Age, era el resultado de un largo paseo impulsado por un bloqueo literario, que le llevó hasta la Isla de Ellis, la cual había servido de puerta de entrega a Estados Unidos para millones de inmigrantes, entre ellos sus propios abuelos. “Capa y Puñal vinieron a mí”, explicaba Mantlo, “Llegaron de noche, cuando todo estaba en silencio y mi mente estaba en blanco. Llegaron completos, definidos con sus poderes y atributos, su origen y sus motivaciones. Estaban llenos de ese miedo y miseria, hambre e impotencia que me había asustado en la Isla de Ellis. Escribí el guión y, al día siguiente, llamé a Tom DeFalco. ‘Escucha’, dije, ‘acabo de terminar la mejor historia que he escrito nunca’. No estaba impresionado. Hasta que la leyó. La reacción de Ed Hannigan fue similar. Me alegro de que fuera Ed quien dibujó mi trabajo. Los primeros bocetos atraparon el sentido de los personajes y lo que trataba de expresar en el guión. Por su visualización y por el impulso creativo que imprimió al diseño de Capa y Puñal, Ed Hannigan será siempre acreditado como cocreador de los personajes. Se lo merece”.

Con Capa y Puñal, llegaba a La Casa de las Ideas una nueva generación de vigilantes callejeros, producto de la década de los ochenta, en que la heroína arrasaba los barrios marginales de las grandes urbes, como El Castigador había sido fruto de la Guerra de Vietnam. La crudeza, autenticidad y dramatismo de la pareja caló entre los lectores, mientras que Mantlo permaneció enamorado del concepto. Tras su excelente debut, en forma de historia completa y cerrada de apenas un único número, Capa y Puñal regresaron unos pocos meses después, en los Spectacular #69 y 70 USA (1982), para entrar en conflicto con el mundo del héroe y atacar a uno de sus más olvidados villanos, Cabello de Plata, que llevaba largo tiempo sin aparecer. Una tercera aventura involucró a la pareja de vigilantes, en Spectacular #81 y 82 USA (1983), esta vez envueltos en la caza de una pieza mayor, nada menos que Kingpin, mientras que El Castigador, también entraba en escena, en un ejercicio con el que Mantlo estableció diferencias con la pareja de adolescentes. Mientras El Castigador se significaba como un despiadado asesino más allá de toda redención, Capa y Puñal seguían siendo, a ojos de Spiderman, dos niños necesitados de cariño, perdidos, víctimas de su destino y que todavía podían salvarse.

Antes de que acabara 1983, Mantlo continuó la saga de Capa y Puñal en una fascinante serie limitada de cuatro números, ya sin Spiderman y con Rick Leonardi como dibujante, ante la imposibilidad de que Hannigan pudiera abordar el proyecto. La miniserie dotaba a los protagonistas de individualidad, más allá del entorno arácnido, a la par que construía su universo de secundarios y recontaba el origen de la pareja, de cara a aquellos que no lo hubieran leído en Spectacular. El de las miniseries era un formato en alza dentro de Marvel. Había comenzado a emplearse apenas un año antes, a mediados de 1982, y desde entonces se había popularizado de cara a lanzar historias cerradas de héroes que, en un principio, no podían sostener una colección abierta por sí mismos, o como método para sondear el mercado de cara a la posterior cabecera sin fecha de finalización.

 

Rick Leonardi también estuvo presente, junto a Tony Salmons, en un largo número de la revista Marvel Fanfare, que editaba Milgrom, y que vino a extender el interés hacia el dúo protagonista. A su vez, Capa y Puñal continuaron siendo habituales en Spectacular, pasaron por las páginas de Power Pack y Chris Claremont y Bill Sienkiewicz los tomaron prestados para una aventura de The New Mutants que amplió aún más su público potencial. Apenas unos meses después de esto último, a mediados de 1985, estrenaron por fin su título abierto, de nuevo con Mantlo y Leonardi al frente. Su empuje comercial no fue, por desgracia, el esperado, y la colección cerró tras once entregas bimestrales, antes de reciclarse en una nueva cabecera, Strange Tales, donde compartió espacio con el Doctor Extraño, y una tercera colección, de nuevo en solitario, pero con el significativo título de “The Mutant Misadventures of Cloak And Dagger” (Las desventuras mutantes de Capa y Puñal), que trataba de explotar la pertenencia de la pareja al Homo superior. Para entonces Bill Mantlo y Rick Leonardi hacía mucho tiempo que no estaban presentes, los años noventa habían llegado y estos personajes parecían, en definitiva, un recuerdo de otro tiempo.

Con todas las circunstancias adversas, a través de apariciones especiales aquí y allá, algún especial voluntarioso, miniseries ligadas a eventos puntuales y larguísimas ausencias, Capa y Puñal han llegado hasta la actualidad, para transmutarse incluso en teleserie. Bien metidos en el siglo XXI, estamos ante un concepto que muy pocos conocen, pero quienes lo hacen guardan un inmenso cariño hacia este dúo de contrastes y contradicciones, noble representante de aquella época en que el cómic de superhéroes daba tímidos pasos a la búsqueda de ese otro público y esas otras historias que acabó encontrando no mucho más tarde. Por eso es buen momento para (re)descubrir tanto el debut de Capa y Puñal como aquella mítica miniserie, por no hablar de su especial en Marvel Fanfare, hasta ahora inédito en España. Además de un perfecto medio de acercamiento a sus protagonistas, estas páginas siguen suponiendo una sugestiva lectura que, tanto tiempo después, mantiene su fuerza y vigencia.

 

artículo originalmente aparecido en 100 % Marvel HC. Capa y Puñal: sombras y luz

SPIDERMEN II 5: EL REGALO DE DESPEDIDA DE BENDIS QUE NADIE ESPERABA

Pero, pero, pero… ¿qué ha pasado? Sí, antes de arrojar el micrófono, Brian Michael Bendis nos deja un regalo: la recuperación del Ultimate Spiderman original y del Universo Ultimate, que fundara y ayudara a construir. Estamos flipándolo tanto como tú, Verdadero Creyente.

 

ANTECEDENTE 1: EL REGRESO DE PETER Todos recordamos que el Peter Parker del Universo Ultimate murió heroicamente en lucha contra El Duende Verde, sacrificio que inspiró a Miles Morales… pero quizás se recuerde mucho menos que ese mismo Peter Parker volvió a la vida tiempo después, en Ultimate Spider-Man #200 USA (2014). Allí veníamos a descubrir que, tras morir, Peter había despertado, de nuevo en forma. Alguien había sacado su cuerpo de la tumba y lo había dejado en la mesa de un laboratorio abandonado. Se podía concluir que la picadura de la araña había proporcionado a Peter habilidades regenerativas, algo similar a lo que ocurría con Norman Osborn, quien también había despertado: héroe y antagonista parecían virtualmente inmortales y condenados a seguir luchando entre ellos para siempre. Al final del cómic, Peter y Mary Jane se marchaban para iniciar una nueva etapa.

 

EL REGRESO DE PETER

La resurrección del trepamuros definitivo

 

ANTECEDENTE 2: EL FIN Las incursiones, el fenómeno que acabó con el Multiverso Marvel tal y como lo conocíamos hasta hace tres años, irrumpieron en la Tierra-1610 en Miles Morales: Ultimate Spider-Man #12 USA (2015). En este punto de la historia, las anteriores incursiones que habían tenido lugar dejaban únicamente dos tierras: ésta y la Tierra-616, el Universo Marvel convencional. A continuación, en Secret Wars nº 1, asistimos al proceso de esta incursión final, dando lugar a la destrucción de ambas realidades. Todo parecía perdido, pero Mundo de Batalla ocupó el hueco: un nuevo planeta compuesto por fragmentos de algunos de los mundos desaparecidos. Así descubrimos que la mitad de Manhattan conservaba partes de la Tierra-616… y la otra mitad partes de la Tierra-1610. Y a esta última estuvo dedicada la miniserie Ultimate End. En ella, podíamos ver de nuevo a personajes como el Capitán América Ultimate, que murió en el curso de “Cataclismo”. Hay que tener en cuenta que ésta era una realidad reconstruida por el Doctor Muerte, y no necesariamente igual a la que existía antes de la última Incursión. Al final de la miniserie, todos los héroes de ambas realidades se unían en la batalla contra Muerte, tenía lugar la destrucción de Mundo de Batalla y Miles y los suyos amanecían en la ahora conocida como Tierra Primordial.

 

LA INCURSIÓN FINAL

La despedida del Universo Ultimate

 

ANTECEDENTE 3: LA RECONSTRUCCIÓN En las últimas páginas de Secret Wars nº 9, Mister Fantástico, La Mujer Invisible y los chicos de la Fundación Futuro comenzaban la reconstrucción del Multiverso, con Franklin Richards creando los nuevos mundos. Detalle extraordinariamente importante, porque en el tiempo que ha transcurrido desde entonces, Franklin podría haber devuelto la vida al Universo Ultimate, o al menos a una versión optimizada del mismo: la que encontramos en este cómic. “En Spidermen II nº 5 encontramos una de las cosas que más me han pedido en Internet”, declaraba Bendis a Dominic Griffin, de Marvel.com. “No sabía, cuando lo estaba escribiendo, que sería una de mis últimas historias de Spidey. Pero estoy feliz, porque mis instintos me llevaron a hacer algo tan atrevido y porque incluí a mi querido amigo Mark Bagley en el proceso. Es un maravilloso momento culminante para mi etapa de 18 años con el trepamuros”.

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 5

EL ASOMBROSO SPIDERMAN 136: ¿POR QUÉ TANTA SERIEDAD?

Con todo el lío del Plan Editorial, el mes pasado apenas nos dio tiempo a contar nada sobre nuestra recién estrenada serie arácnida. ¡Ha vuelto un clásico! Peter Parker, The Spectacular Spider-Man fue la segunda colección abierta mensual que lanzó Marvel con el trepamuros como protagonista, allá por 1976. Más de cuarenta años han pasado, mira que somos viejos. Este nuevo volumen viene a ser continuador de aquella cabecera, algo que ha reconocido la propia editorial con el salto a Marvel Legacy, puesto que asumirá la numeración histórica de la misma. Concentrados en el presente, algunos detalles a tener en cuenta.

 

LOS AUTORES Escribe Chip Zdarsky, cuyo verdadero nombre es Steve Murray. Periodista canadiense de 41 años, Zadarsky se ha hecho muy popular como artista de la estupenda serie Sex Criminals. En Marvel, aunque ha dibujado alguna cosita puntual, se ha concentrado en su talento literario. Ha escrito las últimas series de Howard El Pato y Starlord, ambas muy frescas y divertidas. Adam Kubert por su parte es un veterano artista que, al igual que su hermano, se dio a conocer en Marvel en los años noventa, donde realizó portentosas etapas en Wolverine, The Uncanny X-Men o The Incredible Hulk. Tras un tiempo en DC, regresó a casa para encargarse, entre otras cosas, de la miniserie principal del trepamuros durante las Guerras Secretas. Con este nuevo proyecto ha renovado su atención hacia Spidey.

 

ESTE TÍO ES NUESTRO GUIONISTA

Está claro que es muy de Spidey

 

LA ORIENTACIÓN No ha cambiado nada: The Amazing Spider-Man sigue siendo la serie principal del Hombre Araña y el destino de éste lo continuará guiando Dan Slott, pero en Spectacular nos encontraremos con una vertiente más clasicista de sus aventuras. Olvídate aquí de los líos empresariales del lanzarredes o de las aventuras internacionales a lo James Bond. Nuestro foco estará sobre el día a día de Peter Parker en Nueva York y de cómo afecta eso a su identidad secreta. Hay mucho humor, mucha nostalgia por el pasado y mucha ligereza. Es una serie luminosa y clasicista, pensada en consonancia con el giro que está dando Marvel en estos momentos. “Quiero crear un cómic divertido al que cualquiera que le guste el personaje entre sin problemas, pero también un cómic en que las cosas se van enseguida de madre”, asegura el guionista. Se enganchó al personaje en los tiempos gloriosos de los ochenta y eso se nota en cada viñeta.

 

LAS SORPRESAS La primera en la frente fue el regreso de Teresa, la mujer que en Spiderman: Negocios familiares afirmaba ser la hermana perdida de Peter Parker. Dado que esa Original Graphic Novel se publicó hace unos tres años y que su trama no había tenido impacto posterior, casi nos habíamos olvidado por completo de ella. La otra gran sorpresa la tenemos en el último episodio de este mes. J. Jonah Jameson ahora sabe que Peter es Spiderman y las consecuencias se harán sentir por todo lo alto. Basta repasar lo que ocurrió con el bueno de Jameson después de que Peter saliera del armario durante “Civil War” para imaginarse lo que nos espera. Este episodio en concreto corre a cargo del también canadiense Michael Walsh (Vengadores Secretos), pero Kubert estará listo para volver en el siguiente. Será ya en junio, dentro de Marvel Legacy y por lo tanto con la numeración clásica reactivada. ¡Y eso quiere decir que nos lanzaremos a por el #300 USA en ese mismo tomo!

 

¿RECORDABAS A TERESA?

Así fue su espectacular debut

 

Spot On aparecido originalmente en El Asombroso Spiderman nº 136

PACTO INTERGENERACIONAL: MARVEL ANTE EL RETO DEL LEGADO

Desde los tiempos de Marvel Now! hasta la actualidad, La Casa de las Ideas se ha atrevido a potenciar un conjunto de nuevos personajes derivados de algunos de sus más clásicos y respetados iconos. El objetivo no era, en absoluto, sustituir a Thor, Hulk o el Capitán América, sino introducir jóvenes héroes que conectaran con la diversidad, complejidad y riqueza del siglo XXI. Desde La Antorcha Humana de Los 4 Fantásticos hasta La Patrulla-X de la Segunda Génesis, desde James Rhodes en el papel de Iron Man a Ben Reilly como Spiderman, la editorial siempre ha buscado dar continuidad a sus personajes mediante versiones puestas al día de los mismos que, en muchas ocasiones, ponían el acento en minorías étnicas. La fuerza centrífuga del Universo Marvel termina por colocar las cosas en su sitio y tras “Imperio Secreto” ese momento parece haber llegado: Con Marvel Legacy, ha llegado la hora del back to the basics, y una pregunta resuena en el ambiente. ¿Seguirán adelante esos nuevos héroes, como Kamala Khan, Miles Morales, Riri Williams o Amadeus Cho, o por contra caerán en el olvido?

Generaciones es un proyecto inusual. Lo podemos definir por lo que es, un conjunto de especiales autoconclusivos en que los héroes de legado entran en contacto con sus respectivas contrapartidas adultas en un momento del pasado de éstas, pero también por lo que no es: no estamos ante un evento por sí mismo, aunque parte de los acontecimientos que han tenido lugar en el evento de mayor envergadura que ha tenido lugar en el último ciclo editorial; los especiales tampoco forman parte específica de las colecciones de ninguno de sus protagonistas, pero impactarán en el futuro de todas; no encajan en la filosofía seguida por La Casa de las Ideas en estos años, pero tampoco terminan de hacerlo en la anunciada Marvel Legacy. Generaciones surgió del discurrir de “Imperio Secreto”. Al comienzo de la saga, mientras un corrompido Capitán América arrasaba con su país, sus amigos y todo lo que hasta entonces representaba, el auténtico Steve Rogers, con sus principios morales y su heroísmo intactos, se materializaba en un misterioso lugar, conocido como Punto de Fuga, donde parecían terminar amigos y enemigos que habían sido afectados por el Cubo Cósmico, ya fuera de manera directa o por las acciones llevadas a cabo por el Capi después de haber sido afectado por este artefacto. En el décimo capítulo, Steve lograba acceder a nuestra realidad y enfrentarse a su yo alterado. Tras la batalla final, algunos de los héroes que habían participado de la misma se veían transportados al Punto de Fuga. El hecho ocurría en una viñeta, y en la siguiente ya estaban de vuelta, al más puro estilo de las clásicas Guerras Secretas. ¿Qué había ocurrido entre una y otra viñeta? La respuesta está en estos especiales, originalmente publicados en Estados Unidos durante los dos últimos meses de “Imperio Secreto”. De cara a este volumen, y aunque la lectura de cada episodio funcione de manera autónoma, hemos optado por el orden de publicación seguido en Estados Unidos.

 

HULKS: AMADEUS Y BRUCE

En el primer especial de Generaciones, el actual Piel Verde retrocede a los tiempos del Hulk iracundo de pantalones morados siempre perseguido por el ejército. Greg Pak, guionista que alcanzara la fama con una de las aventuras más celebradas de Bruce Banner, “Planeta Hulk”, pero que también está detrás de la creación de Amadeus Cho, con la ayuda de Matteo Buffagni en los lápices, afronta este encuentro de sus dos personajes fetiche, que encaja a la perfección en las tribulaciones que ha venido padeciendo El Alucinante Hulk. Al contrario que su antecesor, Amadeus se caracteriza por mantener un estricto control sobre sus transformaciones y controlar así a la bestia interior. Sin embargo, algunas circunstancias ocurridas durante sus aventuras, especialmente después de que Banner fuera asesinado en el curso de “Civil War II”, le están empujando por una senda incierta. La criatura furiosa, hasta ahora confinada en el maletero de un coche metafórico conducido por Cho, está ahora libre y condicionará su futuro. Con toda probabilidad, su destino se verá alterado tras “Imperio Secreto”, una vez responda a la llamada de socorro que llega de Sakaar.

CHICAS MARAVILLOSAS: JEAN Y FÉNIX

Venida desde el pasado junto al resto de sus compañeros de los Cinco Originales, nadie como la joven Jean Grey ha luchado para escapar de su destino: el de transformarse en huésped y víctima de la entidad cósmica todopoderosa que conocemos como la Fuerza Fénix. Con esos condicionantes, la actual Jean se cruza en el camino de su equivalente adulta en un momento muy concreto de su existencia, el periodo que va desde que La Patrulla-X es dada por muerta, al final de The X-Men #113 USA (1978), hasta el reencuentro de Jean con sus compañeros, en The X-Men #126 USA (1979). Es también el periodo en que Mente Maestra trataba de corromperla, de cara a que se uniera al Club Fuego Infernal. Falta, por lo tanto, muy poco tiempo para que sufra su primera muerte, en el curso de “La saga de Fénix Oscura”. Cullen Bunn, guionista de Jean en Patrulla-X Azul, y R. B. Silva, uno de los dibujantes de la misma, con un estilo que fusiona elementos de Stuart Immonen y Frank Cho, conducen la experiencia, que tendrá continuidad tanto en la serie propiamente dicha de Jean como en La resurrección de Fénix, acontecimiento a publicar en los primeros estadios de Marvel Legacy.

 

LOBEZNOS: LAURA Y LOGAN

Desde que sustituyera a Lobezno tras la muerte de éste, Laura Kinney ha protagonizado una excelente colección con guiones de Tom Taylor, quien ahora escribe este especial en que la mutante se encuentra con su mentor en un contexto familiar, el de Tokio y las luchas contra interminables legiones de ninjas, para componer una trama sencilla, con predomino de la acción, pero bajo la que late un subtexto poderoso, centrado sobre la relación paterno-filial de los protagonistas. El español Ramón Rosanas (Hombre Hormiga) ilustra esta historia, en la que encontramos unos pocos detalles que permiten contextualizarla durante un amplio periodo. Lobezno viste su uniforme amarillo, pero estamos en una época en la que ya ha adoptado a Akiko y todavía está viva Mariko, por lo que cabe situar el relato entre la recuperación del traje clásico y la muerte del gran amor de Logan.

 

THORS: JEAN Y ODINSON

Jason Aaron, el autor que escribiera las aventuras del Hijo de Odín durante una aclamada etapa y lleva un tiempo equiparable narrando la saga de la mujer digna de sostener Mjolnir, procura la reunión de ambos, en una época a la que ya se ha aproximado antes en sus relatos: cuando la humanidad era joven y Odinson todavía no era capaz todavía de blandir Mjolnir. Dibuja Mahmud Asrar, un profesional todoterreno, injustamente minusvalorado, que después de pasar tanto por Vengadores como por Patrulla-X, tendría que haber alcanzado ya la categoría de estrella. En estas páginas, combina su personal lápiz con claras influencias tanto del Thor de Simonson como del de Coipel. El cómic toma también como referencia el enfrentamiento que tuviera este Thor primigenio con Apocalipsis, en un episodio retrospectivo de Imposibles Vengadores, para luego apuntar, más que ningún otro de los especiales aquí reunidos, hacia el futuro inmediato: las últimas páginas enlazan directamente con Marvel Legacy: Alfa.

 

OJOS DE HALCÓN: KATE Y CLINT

Durante la unánimemente aclamada etapa de Matt Fraction y David Aja, Kate Bishop se situó como la perfecta compañera de batallas del Ojo de Halcón original, un papel en el que ha ido ganando importancia, hasta quedarse ella como única protagonista de la más reciente temporada de la serie, con Kelly Thompson (Fuerza-V) como guionista. Esta misma autora encara el cruce entre Kate y un Clint Barton en los inicios de la carrera de él, cuando todavía no había completado el viaje que le llevaría desde su ambivalente posición de los primeros tiempos hasta las filas de Los Vengadores. Stefano Raffaele, sólido dibujante que al igual que Asrar merecería mayor consideración, coreografía un especial que pone el acento sobre la complicidad de ambos héroes y que nos deja unos cuantos momentos deliciosos y un final memorable.

 

IRON MEN: TONY Y RIRI

Quizás el especial más extraño de todos los aquí reunidos.  Brian Michael Bendis fue el guionista de que, después de haber escrito sus aventuras durante una temporada, se atrevió a sustituir al Hombre de Hierro original por una adolescente superdotada con muy mala suerte en la vida. Aquí, se permite el lujo de romper con la estructura utilizada por el resto de sus colegas. Hubiera sido muy sencillo conducir a Riri, por ejemplo, a la época en la que Tony estaba inmerso en una de sus crisis alcohólicas, pero en lugar de eso ha optado por llevársela a un posible futuro lejano y enseñarnos qué ocurre allí. Como efecto secundario, el guionista arroja jugosas pistas, no sólo acerca de lo que aguarda a Riri a la vuelta de la esquina, sino sobre lo que cabría esperar de otros actores fundamentales del Universo Marvel. El viaje está parcialmente ilustrado por Marco Rudy, un singular artista, en las antípodas de lo que cabe esperar en un cómic de superhéroes, con el que ya coincidiera Bendis durante su etapa en La Patrulla-X.

 

CAPITANES MARVEL: CAROL Y MAR-VELL

De todos los héroes de legado con que cuenta La Casa de las Ideas, la Capitana Marvel quizás sea la que tenga su papel más consolidado. El Capitán Marvel, héroe de quien ha tomado su manto, lleva muerto y enterrado desde 1982, y pese a que su resurrección se haya insinuado en muchas ocasiones, lo cierto es que Mar-Vell parece haber adquirido la condición de muerto intocable, con mayor utilidad en la tumba que fuera de ella. En el otro extremo, Carol Danvers está muy asentada como Capitana Marvel, hasta el punto de que va a protagonizar la primera película de Marvel Studios con una mujer como cabeza de cartel. La guionista de su actual colección, Margareth Stohl, ha escrito una aventura en la que Carol se une a Mar-Vell en el periodo en que éste se encontraba confinado en la Zona Negativa y sólo podía escapar de allí cambiando su posición con Rick Jones. Dibuja Brent Schoonover, con un peculiar lápiz con trazas clásicas y al mismo tiempo underground.

 

MS. MARVELS: CAROL Y KAMALA

En esta historia, Carol Danvers repite protagonismo, pero ahora es ella quien recibe la visita de su sucesora. Kamala Khan probablemente sea el personaje de la factoría que durante la actual década haya alcanzado una mayor relevancia, capacidad para construir legiones de lectores y solidez para garantizar su permanencia. G. Willow Wilson la creó, junto a la editora Sana Amanat, sin tener para ello que quitarse de en medio a la heroína de la que tomaba su nombre, lo que le garantizó la confianza del fandom. La acción se enmarca en el contexto de la primera serie abierta que protagonizara la Ms. Marvel original, allá por la segunda mitad de los setenta, y tanto el lápiz de Paolo Villanelli (Escuadrón Supremo) como la paleta de color de Ian Herring así lo refrendan. Para la ocasión, se ha recuperado a Ave de Muerte, una de las villanas que se enfrentara con Ms. Marvel en sus años dorados, así como el genuino sabor del Daily Bugle de aquel entonces.

 

SPIDERMAN: MILES Y PETER

Brian Michael Bendis se mantiene como narrador fundamental de las andanzas del joven trepamuros e incorpora este especial a su discurrir biográfico, de tal manera que funciona en conjunción con recientes números de la serie abierta o con la miniserie Spidermen II. El autor, esta vez sí, se ciñe a la estructura de la mayor parte de especiales del proyecto, con Miles Morales aterrizando en la Universidad Empire State cuando Peter Parker acababa de matricularse y todavía no había establecido lazos con Harry Osborn o Liz Allan. La visita al pasado, centrada de manera casi total en los héroes bajo la máscara y con escenas de acción meramente testimoniales, nos recuerda las partes menos amables del Peter Parker primigenio, deja un poso agrio en el sentir de Miles y abre las puertas a un importante cambio en su vida. Ramón Pérez, un indie captado por Marvel hace algunos años y que sigue colaborando intermitentemente con la editorial, se mimetiza con la época evocada en el cómic, hasta el punto de casi calcar algunas icónicas viñetas de Steve Ditko o acudir en unas pocas páginas a su célebre plancha dividida en nueve viñetas.

 

CAPITANES AMÉRICA: SAM Y STEVE

Marvel dejó para el final la que probablemente sea la mejor pieza del proyecto, una épica odisea protagonizada por Sam Wilson que hace las veces de epílogo a la larga etapa escrita por Nick Spencer en los últimos años y que ha encontrado su cénit en “Imperio Secreto”. Al tiempo que nos presentaba un Capitán América corrupto, el Steve Rogers pervertido por Kobik, Spencer también ofrecía otro Capitán América: Sam Wilson, sustituto del original, que ha mantenido una fidelidad inquebrantable a los ideales del mito y ha pagado un alto precio por ello. Este relato, con un lápiz muy inspirado a cargo de Paul Renaud, que ya acompañara a Spencer en momentos puntuales de su etapa en el abanderado, ensalza aún más si cabe la figura de Sam, a la par que subraya el verdadero significado del héroe de las barras y estrellas. Una verdadera joya.

 

Marvel presento Generaciones como un derivado de “Imperio Secreto”, pero también como una avanzadilla de Marvel Legacy: el proceso por el que tendrá lugar la progresiva vuelta de los héroes clásicos. Generaciones se erige como una celebración del pasado de la factoría, pero también como una afirmación de la importancia que han adquirido los jóvenes héroes en estos años. El compromiso de la editorial pasa por mantener a los unos por más que regresen los otros. Es ahora, por tanto, cuando Miles, Kamala, Riri, Amadeus y todos los demás serán puestos a prueba como nunca antes. ¿Perdurarán por sí mismos, mientras conviven con los iconos que tomaron como modelo? El futuro de Marvel, su capacidad para mantenerse fresca y espontánea, para acoplarse al sentir de los tiempos y atraer al nuevo público llamado a renovar las canteras de aficionados quizás dependan de que esa respuesta sea afirmativa.

 

Artículo originalmente aparecido en 100 % Marvel HC. Generaciones.

EL SPIDER-MAN DE STRACZYNSKI: EL FIN DE LA INDEPENDENCIA

En el arranque de la etapa de Joe Michael Straczynski y John Romita Jr. en The Amazing Spider-Man, el guionista introdujo a Ezequiel Sims, un misterioso personaje con habilidades arácnidas similares a las de Peter Parker que le hizo saber acerca de la herencia totémica que conllevaban sus poderes. La saga de Ezequiel se desarrolló durante los dos años siguientes, hasta alcanzar su final, quizás un tanto prematuro, pero que coincidió con dos hechos que cambiarían radicalmente la configuración de las aventuras del trepamuros hasta entonces: la marcha de John Romita Jr. a otra serie y la decisión de integrar a Spidey en Los Vengadores y, de esa manera, hacerle partícipe de las grandes decisiones que se tomaran en el corazón del Universo Marvel. Hasta entonces, JMS había desarrollado las historias sin tener en cuenta otros parámetros que los de su imaginación, pero ese tiempo se agotaba…

Afirman los eruditos de la Biblia que El Libro de Ezequiel se diferencia de otros pasajes en que apela a la responsabilidad individual de cada persona, lo que marca una distinción significativa con respecto a la culpa y los castigos colectivos que pueblan las versiones más primitivas del judaísmo y el cristianismo. No es extraño que Joe Michael Straczynski recurriera al profeta para nombrar su más significativa aportación al mito de Spiderman. Porque la responsabilidad es el tema central que rodea al trepamuros, sobre el que pivota toda la etapa del escritor.

 

Al respecto, conviene hacer una importante acotación. Cuando JMS se convirtió en el guionista del trepamuros, allá por el año 2000, Marvel en general y la Franquicia Arácnida en particular arrastraban una merecida fama de abuso de la injerencia editorial. Abundaban los casos en que para escribir personajes de elevada importancia se escogía un guionista de perfil bajo. Así el editor podía moldear a su antojo el rumbo de la serie, llegando incluso a reescribir los guiones. Las consecuencias de esta política fue la desbandada de todas las firmas de calidad con las que pudiera contar la compañía, un importante bajón en la calidad de esos cómics “escritos al dictado” y el abandono de los propios lectores, en un círculo vicioso que no parecía tener fin.

 

La revolución de Joe Quesada consistía en romper con las inercias del pasado y recuperar el prestigio que nunca debería haber perdido La Casa de las Ideas, de ahí que se buscaran los autores más punteros del medio, pero también que se les diera carta blanca para acometer su trabajo, puesto que esos grandes nombres se hubieran negado a trabajar bajo las condiciones de la anterior administración.

 

Joe Michael Straczynski en The Amazing Spiderman y Grant Morrison en New X-Men fueron los pesos pesados con cuyos servicios se hizo Quesada. El Director Editorial les prometió que nadie tocaría una coma de lo que escribieran. En el caso del trepamuros, esa promesa se extendió durante cuatro largos y fructíferos años, quizás los mejores de los que gozó Spiderman durante la primera década del siglo XXI, lo que coincidió con la presencia como dibujante de John Romita Jr. y con la desvinculación del lanzarredes del resto del Universo Marvel. Bien es cierto que Straczynski recurrió durante ese tiempo a un buen número de invitados especiales, desde el Capitán América a su favorito, el Doctor Extraño; que Spidey siguió gozando de otras series paralelas a Amazing, aunque fueran a remolque de lo que se cociera en ésta; y que el héroe continuó visitando multitud de títulos… Pero JMS gozó de una autonomía tal que nada de eso importaba: sus historias seguían un camino al margen del resto.

 

En 2004 se decidió recuperar la intensa estructura de universo compartido que hubiera sido moneda común durante buena parte de la historia de Marvel. Se trataba de que el lector fuera consciente de que todos esos héroes viven en el mismo escenario y en la misma época. Para ello, resultó fundamental la creación de Los Nuevos Vengadores, una formación en la que, junto a miembros clásicos del equipo, como Iron Man y Capitán América, también estarían algunos héroes olvidados (Spiderwoman, Luke Cage, El Vigía…), así como los dos iconos más comerciales de Marvel: Lobezno y, por supuesto, Spiderman. La consecuencia de esto último es que sus aventuras cada vez estarían más imbricadas en las de estos.

 

El cambio de rumbo coincidiría además con una destacable circunstancia artística: John Romita Jr. abandonaría Amazing Spider-Man, para acometer otros proyectos que la editorial estimara oportunos. Con todos esos condicionantes encima de la mesa, Joe Michael Straczynski decidió que estaba lo suficientemente satisfecho como para continuar al frente del barco. Sabía que todo iba a cambiar, que ya no sería él quien eligiera el rumbo a seguir, pero aceptó el reto, hasta el punto que todavía escribiría la serie durante tres largos años en los que mantuvo un inmenso nivel de calidad.

 

No obstante, antes de dar ese giro a su manera de abordar al trepamuros y de decir adiós a Romita Jr, Straczynski quiso cerrar la trama de Ezequiel Sims. Fue este misterioso Hombre Araña quien apuntó que las habilidades de Peter no son el resultado de la picadura de la araña radiactiva, sino que proceden de una herencia totémica que se transmite desde tiempo inmemorial: habría habido otros Hombres Araña a lo largo de la historia y otros más que tendrían que venir algún día. ¿Es esto cierto y hasta qué punto debe hacer que Peter reconsidere su posición en el mundo? En todo este tiempo, Ezequiel ha ejercido la posición de mentor: un maestro sabio que ofrece al trepamuros nuevas revelaciones, toda vez que le ayuda a vencer a los enemigos que se encuentra en su camino y que están, precisamente, ligados a los poderes totémicos, como Morlum y Shathra. Mientras tanto, el mayor misterio no es otro que el propio Ezequiel Sims. ¿Quién es realmente? ¿Por qué ha permanecido fuera de la vida de Peter hasta ahora? ¿Cuáles son sus auténticos objetivos?

 

La gran diferencia entre un Hombre Araña y el otro radica en la manera en que encaran la existencia. Spiderman asumió la culpa por la muerte de tío Ben y se convirtió en un gran superhéroe; Ezequiel ha usado sus poderes para el bien personal, para amasar una enorme fortuna, en lugar de para el bien general. Cuando contempla a Peter, ve al hombre en que podría haberse convertido de seguir otro camino. A la hora de abordar la historia definitiva alrededor de Ezequiel Sims, la pregunta que lanza JMS es qué camino elegirá éste, si abrazará la responsabilidad individual proclamada por el libro del profeta o continuará adelante con la vida que ha llevado hasta ahora. En la respuesta, claro está, se encontraba implícito el destino de Peter Parker y el final de una época de excelencia irrepetible y, a día de hoy, insuperable.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 5: El libro de Ezequiel.

 

SPIDERMEN II: COMO DECÍAMOS EN 2012…

A veces en Marvel se toman su tiempo para hacer las cosas. Nos hemos pasado siete años esperando para descubrir qué significaba aquella ensoñación de Steve Rogers con los héroes aniquilados por unas naves que parecían sacadas de La guerra de los mundos de H. G. Wells. Han pasado ya cinco años desde que SHIELD quedara inconclusa, y por lo que nos olemos todavía habrá que esperar más. Y han pasado también cinco años, hay que ver lo deprisa que corre el tiempo, desde la publicación de Spidermen, la miniserie que, con motivo del quincuagésimo aniversario del nacimiento del Hombre Araña, ofreciera el encuentro de los Hombres Araña de dos mundos. La miniserie nos dejó con un continuará de campeonato, que puedes encontrar reproducido en la página de recap de este mismo número, así que asumimos que Brian Michael Bendis lo resolvería más pronto que tarde. ¡Éramos tan jóvenes e ilusos en 2012! Pero nunca es tarde que la dicha es buena, si se nos permite el tópico manido, porque cuando ya no contábamos en absoluto con ella, tanto Bendis como su compañera de viaje en aquel entonces, Sara Pichelli, e incluso el colorista Justin Ponsor, regresan para la segunda parte. Los únicos que faltan son los editores Marc Paniccia y Sana Amanat, que se encargaron de la historia original y que, como dice el coordinador Nick Lowe, están muy ocupados revigorizando la Franquicia Mutante y conduciendo el destino de Ms. Marvel, respectivamente.

El primer número de Spidermen

PETER Y MILES, AHORA Muchos habían desistido ya de la posibilidad de un Spidermen II por la promesa que nos dejó la llegada de Miles Morales a la Tierra Primordial Marvel. Si recuerdas el comienzo de la nueva etapa del joven Hombre Araña, desde Marvel se nos prometió que el contacto de Miles con Peter Parker sería habitual, de manera que éste actuaría como una especie de mentor de su equivalente. Sin embargo, tal promesa se quedó en el vacío después de alguna aparición muy puntual y anecdótica de Peter en la colección de Miles, y de que éste le devolviera la cortesía en alguna aventura concreta. Al margen de esos detalles accesorios, ambos trepamuros han mantenido su independencia, de manera que, por más que habiten en el mismo mundo e incluso en la misma ciudad, sus agendas han seguido estando separadas. Bendis podía haber reclamado un crossover con Amazing para llevar a cabo este proyecto, pero su literatura no parece llevarse demasiado bien con la de Dan Slott, además de que prefiere mantener el control total sobre una obra por la que nunca han dejado de preguntarle los lectores en todo este tiempo. La miniserie, tal y como desvela el mismo autor, no había tenido lugar hasta ahora porque se interpusieron en el camino dos sagas en las que Miles tendría una importancia vital: “Secret Wars” y “Civil War II”. Ahora ambas han terminado, y con ellas también las excusas.

 

ESTO LO CAMBIÓ TODO El gran cambio que trajo “Secret Wars”

 

EL OTRO MILES MORALES La cuestión estaba ahí en el anti-cliffhanger, como le gusta a Bendis llamarlo, de la anterior miniserie, vuelve a estar en portada de este primer número y sólo se responde al llegar a la última página… aunque parcialmente. Vale, ya le hemos puesto rostro al Miles Morales de la Tierra-616, ahora Tierra Primordial, pero no sabemos nada más de él. Dentro de treinta días, prometemos que sí habrá más detalles.

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II

EL DILEMA DE PETER Y MARY JANE

En el momento en que Joe Michael Straczynski comenzó su etapa como guionista de El Asombroso Spider-Man, Marvel había dejado despejado el terreno de juego. No había tramas colgadas de épocas anteriores y el asunto que más había complicado la Franquicia Arácnida durante años estaba más o menos resuelto. Ese asunto era la relación de Peter Parker con Mary Jane Watson. Se trataba de un matrimonio forzado por las circunstancias editoriales que nunca había funcionado bien en el día a día de las viñetas: o bien suponía un lastre para los autores o bien anulaba buena parte de la tensión romántica que siempre habían ofrecido las aventuras del trepamuros. Fue así como JMS se hizo cargo de un Peter separado. Faltaba por dilucidar si esa circunstancia se mantendría en el tiempo o si bien la pareja volvería a estar unida.

El primer año largo de Joe en The Amazing Spider-Man estuvo consagrado a la caracterización del protagonista y la reconstrucción de su entorno, a partir de dos circunstancias determinantes: la aparición de Ezequiel Sims, el hombre que le revelaba que sus poderes y su destino estaba unido a un tótem arácnido del que nunca había oído hablar, y el descubrimiento por parte de Tía May de su identidad secreta. Ambas circunstancias obligaron a Peter a crecer, tanto como persona como superhéroe. Había aceptado un trabajo como profesor en su viejo instituto, se había enfrentado, y vencido, a la primera de las amenazas que Ezequiel le anunciara que tratarían de acabar con él y se había sincerado con la mujer que le criara como una madre, desvelándole toda la verdad acerca de su actividad como superhéroe.

 

¿Cuál era el siguiente paso? El escritor lo tenía muy claro: era necesario despejar la duda acerca de Mary Jane. Una separación no era equivalente a un divorcio, sino un estado intermedio, a partir del cual se podía avanzar o se podía retroceder. Con esa idea en mente, ya desde The Amazing Spider-Man vol. 2, #39 (2002) JMS mostró la solitaria vida de ella en Los Ángeles, y cómo era incapaz de dejar de pensar en Peter. Apenas unos números después, empezó a jugar con la posibilidad de que la pelirroja regresara a primer plano, recurriendo para ello a los mejores instrumentos de comedia romántica que estaban al alcance de un guionista televisivo tan brillante como él. Un viaje de Peter y Tía May hasta la Costa Oeste, al encuentro de la pelirroja, además de una ácida mirada al Hollywood comercial, certificó que Peter podía estar separado de su esposa, pero la seguía amando. La amaría, como decía el título del tomo anterior a éste, hasta que las estrellas se congelaran.

 

Straczynski anunció en público que la solución al dilema llegaría con un número redondo, The Amazing Spider-Man #50 (2003), y se negó a posicionarse al respecto de lo que ocurriría en sus páginas, para que nadie intuyera en qué sentido se decantaría la historia. Unos meses antes, se había estrenado al fin la ansiada película del lanzarredes, en la que la Mary Jane encarnada por Kirsten Dunst quedaba entronizada como la pareja por excelencia de Peter. Marvel había hecho seguidismo del largometraje en algunos aspectos, como la vuelta a primer término del Duende Verde, pero JMS continuaba gozando de carta blanca, por lo que cualquier opción estaba sobre la mesa. Tampoco era necesario que la pareja volviera a estar unida: como se venía demostrando en números anteriores, Mary Jane podía formar parte del elenco de secundarios sin necesidad de unir el destino al de su todavía marido.

 

Las circunstancias fueron propiciadas por la llegada de un segundo enemigo de los tótems arácnidos, que trataba de vencer allí donde Morlum había fracasado. La saga de dicho villano había sido tan apabullante que el guionista difícilmente podría ofrecer algo que estuviera a la misma altura emocional y dramática. En lugar de buscar la superación de unos parámetros que se antojaban inmejorables, decidió irse al extremo opuesto: Shathra, la nueva amenaza que sustituía al vampiresco individuo, atacaba en una esfera distinta de la vida de Spiderman, al tiempo que Ezequiel reaparecía en escena para ofrecer más detalles sobre la naturaleza totémica de los poderes arácnidos y desmentía que entrasen en contradicción con el origen establecido del superhéroe, una queja que habían lanzado algunos aficionados. Shathra no llegó en absoluto a epatar a la audiencia de la manera que lo hiciera Morlum, pero supuso una interesante vuelta de tuerca, además de aportar uno de los escasos villanos femeninos del protagonista. Por si fuera poco, sirvió de catalizador para el regreso de Mary Jane. El episodio estaba en su mayor parte compuesto por una larga conversación entre ella y Peter. “Traté de imaginar cómo sería si yo estuviera en su lugar”, explicó el guionista al respecto de cómo había desarrollado la historia. “Luego hice que Peter fuera más listo que yo, porque siempre estropeo las cosas cuando estoy en ese lugar”.

 

Sin duda era necesario reexaminar la relación. ¿En qué había fallado? Por mucho que ambos se quisieran, ¿había alguna manera de hacer funcionar el día a día? Todos los anteriores guionistas del trepamuros se negaban a abordar el verdadero problema: que la relación no estaba cimentada sobre base real alguna, sino que era el resultado de una operación de marketing editorial que había tenido cierto sentido en el momento de llevarse a cabo, pero que no estaba pensada para seguir adelante más allá de ese trance. La que fuera una chica imprevisible, seductora y alocada en los gloriosos años sesenta, una vez firmados los papeles, había quedado como una esposa antipática y aguafiestas, que se mostraba disconforme con que su marido fuera Spiderman y que le había rogado en multitud de ocasiones que colgara las redes. Su presencia era un lastre de negatividad para las historias, que anulaba además cualquier ingrediente romántico, un elemento clave en la trayectoria del lanzarredes. La cuestión resultaba realmente endiablada y muy difícil de abordar.

 

Por suerte, JMS encontró una brillante solución para todo ello, que encajaba como un guante en cuanto venía construyendo desde su llegada. ¿En qué consistía? Y sobre todo, ¿de qué lado se decantaría, a favor del regreso o la marcha de Mary Jane? La respuesta se encuentra en las siguientes páginas.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 3

LA CONSTRUCCIÓN DE UN TRIBUTO

A lo largo de su historia, Marvel ha intentado en varias ocasiones recontar el origen de sus personajes clásicos, sin que los resultados fueran especialmente alentadores. Ante los precedentes conocidos, la llegada de la línea Ultimate produjo algunos ataques por parte de aficionados que ni siquiera habían leído el producto, pero que temían por la posibilidad de que la nueva versión terminara por sustituir a la ya conocida.

Ajenos a esas críticas, los artífices del nuevo sello no querían ni barrer a unos personajes que habían seguido desde niños ni repetir sus andanzas al pie de la letra. Su objetivo auténtico consistía en reimplantar en el siglo XXI conceptos que tenían ya a sus espaldas cuatro décadas de existencia, y para ello se podía partir del original, pero tomando la perspectiva del tiempo transcurrido desde su publicación y teniendo en cuenta las inconsistencias surgidas durante tantos años de aventuras. En el caso de Ultimate Spider-Man, el objetivo prioritario de Brian Michael Bendis consistía en hacer un tributo a Stan Lee y Steve Ditko (los creadores del personaje), y, sobre todo, a John Romita, con cuya llegada la franquicia arácnida adquirió un tono romántico indudable. Se trataba de reinterpretar el sabor de aquellos cómics y que los fans neófitos degustaran el resultado como si acabara de cocinarse.

 

¿En qué cambia el nuevo Peter Parker en relación al antiguo? La diferencia fundamental es que, si Pete en sus orígenes era un ratón de biblioteca, un tipo introvertido y poco dado a relacionarse con las chicas, el Definitivo, sin alcanzar el calificativo de popular, se desenvuelve mucho mejor en su entorno. No es un nerd, no pasa su vida encerrado en un laboratorio ni es incapaz de acercarse al sexo opuesto. Al nuevo Pete le gustan las ciencias, sí, pero no tiene problemas a la hora de tener vida social propia.

 

Como consecuencia de esa búsqueda del “chico corriente”, este Pete carece de la inteligencia superior de la que siempre ha hecho gala el Spiderman tradicional. Es tan listo, estudioso y brillante como pueda serlo alguien de su edad, pero no es un superdotado. De hecho, suele ir a remolque de lo que ocurre, y rara vez demuestra cierta iniciativa ante sus enemigos, que en ocasiones se burlan de él y le manipulan. Hay quien pudiera pensar que tal situación no es propia de un héroe, pero ahí radica uno de los detalles más coherentes del planteamiento de Bendis. Su Spiderman está aprendiendo y comete errores. Está construyendo su vida y, como puede pasar a cualquiera, se equivocará mil veces antes de tomar las decisiones correctas.

 

Desde el punto de vista argumental, Bendis parte de muchos de los elementos que se estaban utilizando en el guión de la película de Sam Raimi, por entonces en periodo de producción. Coincide con él a la hora de utilizar desde el primer momento tanto a Mary Jane como al Duende Verde. En la versión tradicional, Mary Jane no apareció hasta que Peter ya estaba en la Universidad, para mucho más tarde convertirse primero en su novia y más tarde en su esposa. En los años noventa, la serie de animación de Spidey la entronizó como el gran amor de Peter también en sus inicios como superhéroe, circunstancia adoptada luego en el cine y que Bendis hace suya. El guionista ha desnudado a la Mary Jane clásica de gran parte de su exuberancia, para hacer lo mismo que con Pete: mostrarla como “la chica de la puerta de al lado”. En cuanto al Duende Verde, el guionista une su destino al del héroe desde el primer momento, toda vez que prescinde del misterio que rodeara a su identidad durante largo tiempo, para pasar directamente al duelo personal. Para el segundo arco argumental, el recogido en este tomo, Bendis opta por Kingpin, uno de los villanos clave de la época de Romita, a la par que añade a Los Forzadores, esbirros de la etapa fundacional dibujada por Steve Ditko en los primeros años sesenta. Una anécdota graciosa es que, apenas unos pocos años antes, cuando John Byrne trató de actualizar las historias de Ditko en su Spiderman: Chapter One, renunció expresamente a utilizar a Los Forzadores porque los consideraba “demasiado antiguos”. Bendis no tiene inconveniente en recurrir a ellos e integrarlos en su visión del trepamuros, que pulveriza a la de Byrne en todos los aspectos, pero sobre todo en el de la batalla por la modernidad.

 

En el terreno estético, Mark Bagley se merece una medalla. Dibujó a Spiderman a lo largo de los años noventa, hasta convertirse en uno de sus artistas fundamentales. Luego abandonó al personaje, para retomarlo algún tiempo después, pero en su nueva versión. En lugar de remedar éxitos pasados, Bagley cambia de arriba abajo la manera de abordar al icono. Su Peter es delgado en extremo, con un cuerpecillo propio del chaval que todavía no ha terminado de formarse, y lo mismo puede decirse de Mary Jane. Echando un vistazo alrededor, nos encontramos con que tía May es más joven y más fuerte, igual que tío Ben, quien lucía una coleta que revelaba su pasado beatnick. El hecho de que Bendis dotara al patriarca Parker de un carisma inédito hasta entonces, produjo que muchos lectores llegaran a pensar que quien moriría sería May, en lugar de Ben. Tal cosa no ocurrió, desde luego, pero es un detalle que ilustra el talento de los autores de Ultimate Spiderman para presentar como nueva una saga contada mil veces en el pasado.

 

No ya para burlarse amistosamente de los aficionados que esperan que tal cosa ocurra en un sentido o en otro, sino para ser consecuente con el personaje que está construyendo, Bendis tomó una importante decisión nada más concluir el primer año de la serie, en una historia autoconclusiva con la que el guionista daba un giro radical a la relación entre el héroe y la chica. No era nada que se hubiera hecho antes en los cómics clásicos, pero sí era lo natural que debía ocurrir en Ultimate Spiderman tal y como se venían desarrollando las tramas. Aquel cómic, incluido en este tomo, se ganó el aplauso unánime de los lectores y multitud de premios.

 

Ha cambios más superficiales, como el trabajo que consigue Peter en el Daily Bugle: un chaval no va por ahí vendiendo a un periódico fotografías que ninguna persona consigue, estima Bendis, quien opta por algo mucho más sencillo, como una beca en la página web del periódico. La decisión tampoco supone una ruptura radical con la imagen que tenemos del héroe. Propicia además una escena memorable, la de J. Jonah Jameson enjuiciando como basura cada una de las fotos que le muestra Peter, y que los guionistas de la película no tuvieron inconveniente en calcar, para orgullo y sorpresa de Bendis y Bagley.

 

Y por mucho que éste sea un universo nuevo y brillante destinado a la captación de adeptos, los guiños al pasado campan a sus anchas, certificando un cariño y un respeto absoluto hacia los que estuvieron antes. Atención a la ropa que viste Peter (una de sus camisetas muestra el símbolo de los Thunderbolts, el supergrupo que dibujara Bagley durante años), a los personajes que aparecen en segundo plano (están desde los agentes Mulder y Scully hasta el protagonista de Powers, otra gran serie de Bendis), a la mención de otros héroes (con los cuales Spidey se cruzará dentro de muy, muy poco tiempo), al nick que utiliza Peter cuando navega por Internet y al de aquél que le responde (son los nombres de los rotulistas que trabajaron en el cómic original: Artie Simek y Sam Rosen). Y es que los tesoros escondidos en estas páginas se cuentas por decenas.

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 2: Curva de aprendizaje

Y AHORA, VENENO

Hay que reconocer a Gerry Conway que le tiene tomada la medida al concepto de comercialidad. Estrena una serie con un concepto tan potente como el que tiene Renueva tus votos y ya sólo con eso tiene asegurado el éxito del primer arco argumental. ¿Y luego? ¡Bumba! La Patrulla-X de Jim Lee. Consecuencia: se mantiene el efecto positivo. ¿Y a continuación? ¡Bumba! El Veneno que le mola a todos los chavales de los años noventa: el de toda la vida, el de McFarlane. Y además tiene sentido argumental. ¿Qué más se puede pedir? ¿Te hemos contado que esta serie nos tiene alucinados y que no hacemos más que recomendársela a todo el mundo? ¡No dejes de hacerlo tú!

 

¿DÓNDE HABÍAMOS VISTO ESTO? Ah, sí: en la saga original del traje negro

 

LOS PROBLEMAS CON MARY JANE

Conseguir que la esposa de Peter Parker se hiciera con poderes arácnidos era algo que se podía hacer de muchas maneras. Todo se pega, menos la belleza, y estar tanto tiempo en contacto con Spiderman alguna consecuencia tenía que tener. Conway y Stegman tiraron por el camino fácil, que no era otro que mantener aquello que ya le había ofrecido la miniserie original de “Secret Wars”: la tecnología de Regente para drenar los poderes de otros superhumanos allí tenía un componente negativo, pero ellos podían darle uno positivo. ¿Y si en vez de tomar todas las habilidades del trepamuros, sirvieran sólo para tomar un poquito y así conferírselo a su santa esposa? Check. Pero claro, reducir los poderes de Peter podía poner en peligro a éste, lo que da pie a buscar soluciones alternativas… y de ahí pasamos al simbionte. Nos reconocerás que la justificación no sólo es buena, sino que además se ha hecho de manera muy orgánica con respecto a la trama de la cabecera. El único punto flaco, del que esperamos pronta explicación, está en el hecho de que a Mary Jane le aterraba Veneno: Peter incluso tuvo que volver al traje clásico a causa del trauma que le dejó a su esposa su primer encuentro con Eddie Brock. ¿Lo ha superado hasta el punto de vestirse de negro, aunque no sepa todavía de qué va la cosa? Por cierto, la trama recuerda en cierta manera a aquella vez, en los años ochenta, en que La Gata Negra compartía aventuras con Spidey, pero su falta de superpoderes hacía que se metieran en problemas. Como consecuencia de ello, Felicia buscó desesperadamente la ayuda de Kingpin… y bueno, si no sabes cómo acabó la cosa, te recomiendo que le eches un vistazo al Marvel Héroes. Peter Parker, El Espectacular Spiderman: punto de ruptura, cuyo título es más que ilustrativo.

¿A QUIÉN YA LE HABÍA PASADO ESTO? Ah, sí: a la pobre Felicia

 

NARRADORES

Así se definen a partir de este momento Conway y Stegman en los créditos de la colección. Es algo que nos viene heredado de la edición americana, así que con toda seguridad lo habrán pedido ellos mismos. Se trata de una manera de glosar a los autores que suele usarse en muy pocas ocasiones, y siempre en casos en que la compenetración del guionista y del dibujante es tan profunda que el primero suele hacer recomendaciones y comentarios sobre la labor del segundo y el segundo se mete hasta la cocina a la hora de elaborar la historia. Por ejemplo, era algo que solían hacer Stan Lee y John Romita, y también es muy frecuente con los trabajos de Tom DeFalco y Ron Frenz, en ambos casos equipos clásicos de la franquicia arácnida. Atención, porque la cosa no se va a quedar ahí. Desde Marvel, los siguientes números que se anuncian de Renueva tus votos están escritos y dibujados, en su totalidad, por Ryan Stegman, sin que haya rastro alguno de Conway. ¿Acaso se acerca su salida de la colección, o se trata solamente de una medida provisional, de cara a una aventura aislada en la que su colega pudiera desplegar a fondo las habilidades literarias? No lo sabemos todavía, pero a buen seguro que nos enteraremos y te lo contaremos.

Spot On Aparecido originalmente en El Asombroso Spiderman: Renueva tus votos nº 8

LA MARCA DEL DESTINO

Sorprende que la vida de uno de los personajes Marvel que más se prestan al humor esté tan salpicada por la tragedia. Es uno de los elementos que articulan la grandeza y complejidad de Spiderman, cuya existencia, desde su nacimiento, va de la mano, y encuentra sentido, en la muerte de un ser querido. El tío Ben fue asesinado por la inacción del imprudente Peter Parker, que pudo haber detenido al ladrón que luego perpetraría el crimen, pero no lo hizo. Lección moral, casualidad aparentemente simple, pero que encierra la fatalidad del destino: un destino al que el Hombre Araña, a partir de entonces, nunca ha conseguido escapar.

De manera periódica, la parca volvería a cebarse con diversos integrantes del elenco de personajes que aparecían en las aventuras de Spiderman, siempre envueltos tanto en las andanzas del trepamuros como en las de su alter ego. En Amazing Spider-Man #10 (1964), Bennet Brant, el hermano de Betty, la entonces novia del joven héroe, moría en el marco de una batalla entre el trepamuros y los delincuentes con quienes Bennet tenía cuentas por saldar. La ocasión se repetiría unos pocos años más tarde, con Frederick Foswell, periodista del Daily Bugle y criminal arrepentido, que fallecía en un fuego abierto contra Spidey por los subalternos de Kingpin, el Rey del Crimen de Nueva York (Amazing Spider-Man #52. 1967).

 

Pero las aventuras del lanzarredes están presididas por el contrapeso y el equilibrio de elementos. Las muchas meteduras de pata del protagonista, la mala suerte que le persigue allá donde se dirige, los conflictos, en definitiva, que inundan su vida privada al chocar con su vida de superhéroe, se contrarrestan gracias a otras circunstancias de cariz positivo y enriquecedor. El Peter Parker al que las chicas rechazaban en su adolescencia encuentra, llegada la edad adulta, al gran amor de su vida, una belleza cargada de dulzura y comprensión llamada Gwen Stacy. A su vez, el Peter Parker que había perdido a una figura paterna con la muerte de tío Ben haya un cierto equivalente en el veterano capitán de policía George Stacy, padre de Gwen y el único dentro de los adultos que aparecen en la serie que confía en la condición heroica de Spiderman.

 

Aunque Gwen ya había aparecido en la recta final de la etapa dibujada por Steve Ditko, el creador gráfico del personaje, sería tras su sustitución por John Romita cuando ella adquiriría un papel preponderante, momento en que su progenitor también se sumaría a los secundarios. De una época dominada por lo extraño y por una alegoría del aislamiento del adolescente, las aventuras de Spiderman pasarían a convertirse en una suerte de comedia romántica, en la que el peso recaía sobre las posibilidades amorosas que se presentaban ante un protagonista que debía elegir entre la ardiente y dispuesta Mary Jane, estupenda vecinita de al lado con la que cualquier mortal le hubiera gustado acostarse, y la encantadora y angelical Gwen, la novia que todos los jóvenes que leían las aventuras del lanzarredes hubieran querido tener, y por la que finalmente acabaría decidiéndose Peter.

 

¿Llegaba entonces la plenitud para el atormentado superhéroe? No, nunca llega, porque toda serie necesita de conflictos para seguir adelante, y la de Spiderman los concentra en cuanto sucede alrededor del hombre bajo la máscara. El noviazgo con Gwen estaría impregnado de ellos: de escapadas de Peter en momentos de peligro en que debía dar paso a Spiderman, pero que le dejaban como un cobarde ante su amada; de circunstancias comprometidas para las que no podía dar ninguna explicación sin revelar su identidad secreta. Y mientras tanto, ahí estaba el capitán Stacy, ya retirado, demasiado inteligente para estarse quieto, que llenaba su tiempo libre con deducciones acerca de quién era Spiderman y por qué se comportaba como lo hacía. Stacy era, junto con Robbie Robertson, el amable redactor jefe del Daily Bugle, un hombre bueno en un mundo lleno de oportunistas en quien no se puede confiar. Era un héroe esperando a mostrarse como tal, y esa oportunidad le llegaría, en la primera de las aventuras recogidas en este volumen, aquella que, una vez más, y con mayor intensidad que nunca antes, tiñó de negro la trayectoria de Spiderman.

 

La vida sigue en ausencia de los que no están, y los lazos establecidos entre los que han de continuar adelante se hacen más fuertes, si cabe. Fue lo que ocurrió entre Peter y Gwen, cuya relación se volvía más seria, más estable, más abocada a donde acababan todas las relaciones en una época en la que no había, al menos no en los cómics, alternativas. Ella se había convertido en la novia eterna del héroe, y de ahí al matrimonio sólo había un paso. Pero tal alteración en el escenario del Hombre Araña hubiera certificado, en cierta forma, su final. Sus aventuras tratan, en cierta forma, de un chaval al que el destino ha señalado con el dedo, que no puede llevar el tipo de vida que llevaría cualquier otra persona, porque cualquier intento de hacerlo siempre choca con la responsabilidad que supone ser Spiderman.

 

Stan Lee había cumplido las cien entregas publicadas como guionista del trepamuros, para ceder el testigo a un joven llamado Gerry Conway, que con apenas diecinueve años conectaba con el personaje mejor todavía de lo que lo hubiera hecho su creador. Conway comprendió que Peter Parker estaba en la encrucijada. Podría casarse con Gwen Stacy, pero tal opción le empujaba a un callejón sin salida. Había otra opción, a la que nadie se atrevía, pero que había sido propuesta por John Romita, que ya no dibujaba las aventuras arácnidas, ahora en manos del virtuoso Gil Kane, pero que seguía presente en la toma de decisiones, desde el cargo de Director Artístico de Marvel.

 

Y entonces, dieron un paso hacia delante, y decidieron romper las reglas del juego. La decisión fue tomada, a iniciativa de Romita, con la aquiescencia de Roy Thomas, segundo al mando de la editorial, y la aceptación de Stan Lee, al que se le presentó la idea con suficiente convicción. Conway y Kane serían los responsables de llevarla a cabo, en Amazing Spider-Man #122 y 123 (1973), y consiguieron producir un relato irrepetible, que señaló el fin de una época y marcó para siempre a cuantos la leyeron. Porque el héroe siempre está ahí para rescatar a su novia. Porque Superman nunca deja caer a Lois Lane… Pero Superman no es un personaje Marvel, y Marvel es el lugar donde ocurren las cosas que no suceden en ninguna otra parte.

 

Los ecos de aquella historia todavía resuenan en la actualidad, y muchos elementos se han venido a sumar a los hechos narrados entonces. También a los que supusieron la despedida del Capitán Stacy. De todos ellos destaca, en especial, una miniserie acometida por el guionista y dibujante Lee Weeks en el año 2000, en la que se profundizaba en las consecuencias de lo ocurrido, completando el relato, aumentando aún más si cabe el insondable pozo de oscuridad.

 

Ambos relatos originales, así como Muerte y destino, la mencionada historia posterior, componen este volumen de Marvel Héroes. Son las aventuras que terminaron de definir al Hombre Araña, aquellas sobre las que siempre se vuelve, porque, después de ellas, nada puede ser más demoledor ni terrible. Son también las historias que cerraron las ventanas de la inocencia y abrieron la puerta de la oscuridad en el cómic de superhéroes. Nada volvió a ser igual. Ni para Spiderman, ni para el mundo de las viñetas, pero tampoco sus seguidores.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Spiderman: La muerte de los Stacy

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