SPIDER-MAN: EL BALANCE DEL AÑO

Vamos con algo que ya hicimos hace doce meses y que queremos convertir en una tradición que se repita cada diciembre: la de fijarnos en cómo nos ha ido el ciclo que cerramos, poner en una balanza lo bueno, lo menos bueno e incluso lo malo y prepararnos así para tomar un nuevo impulso. ¡Le toca el turno a nuestro querido Miles Morales!

 

EL CONTEXTO La colección arrancó 2017 sumergida en los cruces con “Civil War II”, que eran especialmente importantes para el protagonista de esta serie, ya que él formaba parte de la más ominosa profecía de Ulysses. Esta serie se detuvo en los aspectos más personales del conflicto en lo que a Miles se refiere, con especial atención al impacto que la acción tenía sobre los más cercanos al héroe. La saga tuvo como consecuencias que Jefferson regresara a SHIELD, y esto a su vez nos empujó al crossover con Spider-Gwen, con viaje interdimensional incluido. El regreso nos trajo el drama con Rio Morales, así como que retomáramos la trama de La Gata Negra y Cabeza de Martillo, con la que arrancara la colección y que a día de hoy parece muy lejos de haberse saldado. Por el camino, tuvimos a Miles integrado en Los Campeones, el gran grupo del año, pero fue algo que apenas sí se reflejó en estas páginas.

 

GANKE NO PARECE UN NED Probablemente, el mejor chiste del año

 

LOS PUNTOS FUERTES Nadie como Brian Michael Bendis domina el mundo de Miles Morales. Sabe introducir la sorpresa, hacer interesante al entramado de personajes secundarios y, por si fuera poco, el guionista sigue ejerciendo como imán de nuevos dibujantes con talento. Los latinos Nico León y Óscar Bazaldúa aportaron excelencia a la cabecera, mientras que Sara Pichelli apenas tuvo tiempo para pasar por aquí durante unos pocos números, antes de saltar a la segunda parte de Spider-Men, que por fin arrancaba en estos últimos meses. Salvo por el Spider-Man nº 15, con ese Szymon Kudranski que no pegaba lo más mínimo con el tono del cómic (aunque Bendis procuró escribirle un guión acorde con su toque oscuro), hemos mantenido una coherencia estilística dentro del por otra parte ya habitual baile de dibujantes que suele ofrecer Marvel en casi todas sus series. 2017 ha sido también el año en que Miles ha visto puesta a prueba su rectitud ética, con situaciones que le habrían podido enviar hacia zonas oscuras pero que consiguió evitar con la ayuda de su familia y sus amigos, a la postre el gran armazón sobre el que se sostiene tanto el personaje como la colección. Además de que Ganke y Fabio ya forman parte imprescindible de ese entorno, en estos meses se nos ha unido Danika. Está por ver hacia dónde se encaminará su creciente amistad con Ganke y cómo influirá sobre Miles.

 

EL PESO DE LA RESPONSABILIDAD La importancia de ser un Spider-Man negro

 

LOS PUNTOS DÉBILES Estamos en una colección escrita por el rey de la narrativa descomprimida, así que quizás no deberíamos quejarnos de que pasen pocas cosas, pero lo cierto es que la trama ha avanzado todavía más despacio de a lo que estamos acostumbrados. El crossover con Spider-Gwen parecía una aventura forzada por la necesidad de atraer atención hacia ella, no por los propios requerimientos narrativos de la serie que nos ocupa. Casi nos ha sobrado esa historia, pero lo que sin duda nos ha faltado es ver aquí el impacto en Miles de “Imperio Secreto”, que es donde se ha explicado la mencionada profecía de Ulysses. Los villanos también nos fallan: ninguno de los que hemos tenido por aquí estos meses ha representado una verdadera amenaza para el protagonista, más angustiado por sus demonios internos. ¡Que vengan ya esos Seis Siniestros!

 

Spot On de Spider-Man nº 19 (diciembre de 2017)