VENENO 4: UN REGALO PARA TODOS

 

Con este número, el editor Nick Lowe se atrevió con un movimiento a contracorriente: recuperar la numeración original de la colección en curso, lo que le permitió dar el salto hasta el Venom #150 USA. Todavía faltaban meses para que arrancara Marvel Legacy, de manera que este cómic sirvió para indicar a La Casa de las Ideas el camino a seguir. Pero no bastaba con colocar una cifra elevada en portada. Era necesario ofrecer algo que los lectores quisieran leer. ¿Y qué querían? A juicio de Lowe, muchas cosas diferentes, porque había muchos lectores diferentes de Veneno ahí fuera, pero a cada uno de ellos podía satisfacer de alguna manera. Así, dentro de la gran restitución de Eddie Brock como Protector, nos encontramos con un guiño hacia los Venenos pasados, desde Mac Gargan a Lee Price, pasando por Flash Thompson con un episodio que nos descubre cómo se separó del simbionte. Además, ítem para nostálgicos de los noventa: un flashback (¡con el mismo logotipo del “Mes Flashback” de 1997!) para el que regresa parte del equipo creativo, sin Mark Bagley, de la primera miniserie: David Michelinie, creador además del personaje, y Ron Lim, dibujante de Venom: Lethal Protector #4-6 USA (1993)

 

AQUÍ EMPEZÓ TODO

La primera mini de Veneno

 

EL SUMATORIO DE VENENO El editor asociado Devin Lewis sumó todas las series que había tenido el personaje, con el detalle de que, entre 1993 y 1997, la colección de Veneno consistió en encadenar pequeñas miniseries. Por lo tanto, hay un montón de títulos en esta suma… y un poco de truco, ya que se añade un Annual, el Venom Super Special #1 USA, pero falta una miniserie de dos números, Venom: Sign of the Boss. Nosotros aquí hemos aprovechado además para ordenarlas cronológicamente, que en la galería hay algún desaguisado en ese sentido:

 

#1-6 – Venom: Lethal Protector #1-6 USA

#7-9 – Venom: Funeral Pyre #1-3 USA

#10-12 – Venom: The Madness #1-3 USA

#13-15 – Venom: The Enemy Within #1-3 USA

#16-18 – Venom: The Mace #1-3 USA

#19-22 – Venom: Nights of Vengeance #1-4 USA

#23-26 – Venom: Separation Anxiety #1-4 USA

#27-30 – Venom: Carnage Unleashed #1-4 USA

#31 – Venom Super Special #1 USA

#32-36 – Venom: Sinner Takes All #1-5 USA

#37-40 – Venom: Along Came A Spider #1-4 USA

#41-43 – Venom: The Hunted #1-3 USA

#44-47 – Venom: The Hunger #1-4 USA

#48-50 – Venom: Tooth And Claw #1-3 USA

#51-53 – Venom: On Trial #1-3 USA

#54-56 – Venom: License to Kill #1-3 USA

#57 – Venom: Seed of Darkness One-Shot USA

#58-60 – Venom: The Finale #1-3 USA

#61-78 – Venom #1-18 USA

#79-83 – Venom: Dark Origin #1-5 USA

#84-130 – Venom vol. 2, 1-47 USA

#131-143 – Venom: Space Knight #1-13 USA

#144-149 – Venom vol. 3, #1-6 USA

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Venom #150 USA

 

LA MINISERIE OLVIDADA

Marvel se olvidó de meterla en la suma

LAS INFLUENCIAS INCONFESABLES: LOS AMAZING FRIENDS DEL UNIVERSO ULTIMATE

La inmensa popularidad de Spiderman le ha llevado a ser un personaje que sobrepasa a los cómics y cuya vida se extiende hasta los más insospechados lugares: juguetes, libros infantiles, videojuegos, películas, series de animación… Cualquiera de estos productos puede ser la puerta de entrada de nuevos fans en el Universo Arácnido. Y cuando uno de esos aficionados casuales se convierte en permanente, suele recordar su entrada a este mágico mundo con especial cariño, aunque se trata a través de un programa de televisión demencial. Porque hay lectores que conocieron a Spiderman por las obras maestras de Steve Ditko o John Romita, pero también los hay que lo descubrieron gracias a un cartel de circo en el que aparecía un equilibrista disfrazado del trepamuros, por unos cromos de bollería en que ni siquiera los colores del traje eran los correctos… o por Spiderman y sus asombrosos amigos.

 

El canal estadounidense NBC puso en marcha Spider-Man And His Amazing Friends como respuesta a Super Friends, el programa que reunía a la Liga de la Justicia de DC Comics, que estaba logrando excelentes audiencias en la competidora ABC. La visión de los superhéroes que existía fuera de la industria, unida a los tópicos que eran comunes en el terreno de la animación, daría pie a una singular propuesta, en la que Peter Parker estaba conviviendo, además de con su tía May, junto a Bobby Drake, el miembro más joven de La Patrulla-X, y con una pelirroja que recordaba lejanamente a Mary Jane, pero que en realidad era una superheroina llamada Estrella de Fuego. En otras series era habitual que hubiera mascotas por medio, así que los asombrosos amigos también tenían una, Ms. Lion, una perrita con trenzas. Y como la alta tecnología fascinaba a los niños, el salón de tía May se transformaba en una base de superhéroes llena de todo tipo de trastos, con solo mover una figura de adorno.

 

Bajo un concepto tan inclasificable, Spider-Man And His Amazing Friends, que permaneció en antena durante tres temporadas, de 1981 a 1983, sirvió para que una nueva generación de chavales descubriera al trepamuros, y con él a muchos de los superhéroes y supervillanos Marvel. Por allí pasaron, entre los primeros, el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Daredevil, el Doctor Extraño o La Patrulla-X de la segunda génesis (en su primera aparición audiovisual), mientras que entre los segundos se dejaron caer El Camaleón, Electro, el Duende Verde, Kingpin, Kraven, El Hombre de Arena, El Conmocionador, Mysterio e incluso gran número de villanos del resto de la editorial, como Loki, Cráneo Rojo, Magneto y el Doctor Muerte. La popularidad de la serie impactó en los cómics, de forma que en 1981 apareció una adaptación del episodio piloto, que contaba con una estupenda portada de John Romita Jr., seguido de otro especial, que se vendió como suplemento del Denver Post. Además, Estrella de Fuego saltaría a las viñetas para convertirse en personaje habitual del Universo Marvel, con debut en The Uncanny X-Men #193 USA (1985), y meses más tarde con una miniserie que narraba su origen y que se derivaba en cierta manera de la aventura de La Patrulla-X. Al cabo del tiempo, formaría parte de Los Nuevos Guerreros, el grupo adolescente por antonomasia de los noventa, e incluso de Los Vengadores.

 

El recuerdo de Spiderman And His Amazing Friends se mantendría latente a través de las décadas. En 2006, como celebración del cuarto de siglo de su estreno, la editorial ofreció un especial en el que reunía a los tres amigos. Quizás fue ese repentino arranque nostálgico el que animó a Brian Michael Bendis a llevar el concepto hasta el Universo Ultimate. Como tantos otros chavales de principios de los ochenta, había disfrutado con la teleserie pese a ser consciente que era bastante estúpida y escasamente próxima al espíritu del Hombre Araña. “Pero había algo alrededor de la camarería que Peter Parker tenía con su pequeño grupo de colegas que molaba mucho”, declararía al respecto. “Y creo que a todo el mundo le gustaba eso de la serie, porque el resto era lamentable. Lo que ha quedado es la camarería entre los tres, la imagen chula del grupo”.

 

La intención de Bendis venía de largo. En concreto, de la época inicial de Ultimate Spider-Man, cuando una vez publicado el primer número pasó de ser un experimento en forma de miniserie a una colección abierta. En ese momento, el guionista escribió una lista de las cosas que le gustaría hacer si se conseguía mantener al frente del proyecto, y allí estaban ya El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego. La gran duda consistía en cómo podría llegar a introducir a Bobby Drake. Por aquel entonces, ni siquiera había comenzado a publicarse Ultimate X-Men, así que la cuestión no era irrelevante. Bendis deseaba que, cuando tuviera lugar aquello, fuera el resultado natural de la evolución de los personajes, y no la mera reunión de un equipo absurdo. Pasó el tiempo, sin que volviera a surgir el tema… hasta que Kitty Pryde se incorporó al elenco de secundarios y abrió la posibilidad a aquel pequeño sueño inconfesable. Y en cuanto a Estrella de Fuego… Bendis quería que fuera, como la original, una mutante, pero también tenía que estar relacionada de alguna manera con el mundo de Peter Parker. Su verdadera identidad quedaría en la incógnita hasta que se revelara en las páginas del cómic, y supondría una sorpresa para muchos. La nueva mutante serviría además para atraer a Magneto, un villano de altura con el que el Spidey adolescente no se había encontrado hasta entonces, y por supuesto para una nueva visita de La Patrulla-X. Con la cercanía de “Ultimatum” en el horizonte, Bendis estaba plantando algunas de las semillas que luego germinarían en la etapa posterior a este evento.

 

Además del ciclo de los asombrosos amigos, este tomo contiene dos historias más. La primera es un episodio autoconclusivo que puede calificarse de prodigio de la narración secuencial. Bendis e Immonen transforman al Conmocionador, un villano ocasional que servía para liberar tensiones, en la causa de la peor pesadilla que pudiera tener Peter Parker. ¿Qué sucede cuando uno de sus enemigos consigue capturarle, mantenerle indefenso y torturarle durante horas, sin otro final previsible más que una muerte segura? Bajo esa premisa asfixiante, el relato trasmite que Peter Parker vive cada día al límite, enfrentado a la opción cierta de que podría ser el último.

 

Y para cerrar al volumen asistimos al tercer Annual, centrado en la relación de Peter con Mary Jane y en un tema pocas veces tratado en un cómic de superhéroes: el sexo entre adolescentes. Bendis había llegado a insinuar alguna historia en esa dirección, pero nunca de manera tan abierta, fresca y natural como en esta pequeña joya, inspirada en parte por sus vivencias juveniles. Para ella, contó con el ilustrador español David Lafuente, cuyo estilo decididamente influido por el cómic independiente y costumbrista estadounidense, se adaptaba a la perfección a los propósitos de la historia. El Annual servía como test para averiguar si David estaría preparado para hacerse cargo del apartado gráfico de la cabecera en caso de que ésta diera un giro radical en sus planteamiento. Por supuesto, el dibujante pasó la prueba con nota.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 22

LA MUERTE DEL DUENDE: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA DEL UNIVERSO ULTIMATE

Con “Muerte de un Duende” se materializaba el cambio creativo que había tenido lugar en Ultimate Spider-Man después de los 111 episodios dibujados por Mark Bagley. Su sustituto, Stuart Immonen, había tenido oportunidad de compartir las labores artísticas de dicho número, pero sería a partir del capítulo siguiente cuando tendría que ganarse a una afición que, hasta ese momento, no concebía al Hombre Araña Definitivo sin el estilo característico de Bagley. Para Brian Michael Bendis, el director de orquesta de la serie, llegaba también el momento de poner en marcha el mundo de Peter Parker tal y como quedó tras los cambios demoledores que habían tenido lugar en los pasados meses.

 

En números anteriores, Peter Parker había arreglado las cosas con su tía, que ahora comprendía su actividad superheroica; había rehecho su relación con Mary Jane, con la que volvía a salir; tenía una exnovia, llamada Kitty Pryde, que también era la nueva heroína del barrio; había mandado un montón de criminales a la cárcel… Muchos elementos con los que jugar y todo un statu quo que poner a prueba. Pero, ¿cuál podría ser el elemento desestabilizador por excelencia, después de haberse quedado atrás crisis como la de la muerte de Gwen, los clones o el ataque de Kingpin? Para Bendis, pasaba por recuperar la gran amenaza a la que estaba ligada la existencia de Spiderman desde el minuto uno: la amenaza del Duende Verde. El guionista consideraba que la trama de este villano, junto con la que había venido desarrollando alrededor del amo del crimen de Nueva York, era la más relevante construida desde el lanzamiento del personaje. Mucho había cambiado en aquellos más de cien números, pero Kingpin y Norman Osborn estaban allí desde el principio, volviéndose cada vez más peligrosos.

 

A lo largo de la serie, y mirando de lejos las circunstancias que habían acompañado a la historia del Duende Verde en la continuidad tradicional, pero evitando caer en las inconsistencia que décadas de historia dejaron en ésta, Bendis había establecido a Norman Osborn como el enemigo por antonomasia del Hombre Araña. Fue él quien cambió su vida para siempre, cuando creo la araña genéticamente modificada que transformaría a Peter en Spiderman; fue él, ya como Duende Verde, el primer villano al que se enfrentó (Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad). Fue él, una vez reapareció en escena, el que a punto estuvo de asesinar a Mary Jane, lo que acabaría por desencadenar, al cabo de un tiempo, la ruptura de la pareja (Ultimate Spiderman nº 5: Legado). Fue él el que puso en jaque al gobierno de Estados Unidos, con Peter como rehén (Ultimate Spiderman nº 10: Los Seis Siniestros). Y Fue él el que arrastró a Harry, su propio hijo y amigo de Peter, a la locura que le hizo convertirse en el segundo Duende (Ultimate Spiderman nº 15: El Duende). Conclusión: En los momentos más dramáticos de la historia de Spiderman, en esos instantes decisivos que actuarían como mecanismo de resorte para lo que habría de venir a continuación, siempre estaba la presencia de Norman Osborn.

 

Mientras que en el Universo Marvel tradicional Norman murió tras asesinar a Gwen, Harry siguió con su legado de Duende Verde, para luego curarse, y a partir de ahí terceras personas retomaron la identidad del villano, en el Universo Ultimate Bendis había optado por mantener el terreno acotado a la familia Osborn y al patriarca de la misma con vida. En el momento de iniciarse esta historia, nos encontramos a Norman pasó bajo custodia de SHIELD, igual que Harry, junto a otros muchos criminales puestos a buen recaudo en la prisión del Triskelion. ¿Era buena idea encerrarles a todos juntos? Pronto quedaría claro que no. Con este relato, Bendis aspiraba a narrar una gran epopeya dramática alrededor de la familia Osborn: una tragedia griega en toda regla, en la que Peter se ve implicado aunque no quiera y en la que una sensación preside cada viñeta, la de que “esto no puede acabar bien”. La oscuridad que rodea a la aventura queda puesta de manifiesto desde su título. Eso de “Muerte de un Duende” es una declaración de intenciones para un escritor que siempre se ha enorgullecido de no mentar en vano a la parca. Sin embargo, hasta las últimas páginas de la historia no adquiere naturaleza plena y no puede ser comprendida por los lectores.

 

En menor medida, el escritor preparaba el terreno de cara a “Ultimatum”, un acontecimiento que uniría todas las series del Universo Ultimate y en el que inicialmente pensaba dejar al margen al trepamuros, hasta que comprendió que tal posibilidad no era asumible. A ese respecto, los efectos colaterales que tienen lugar en el segundo capítulo, durante la escena del Triskelion, así como cuanto sucede con la base de operaciones de los Ultimates propiamente dicha, serían los sucesos que mayor impacto tendrían en otras colecciones.

 

Y junto a todo ello destaca el impresionante trabajo de Stuart Immonen, al que Bendis le dedica una gran escena de acción en las primeras páginas, con la que lucirse y demostrar a los lectores que nada habían perdido con el cambio. El recurrente enfrentamiento con El Conmocionador, un villano de segunda contra el que Spidey había luchado muchas veces en el pasado, siempre en pequeñas escenas de desahogo en las que librarse del criminal en pocas viñetas, sirve de excusa para realizar unas páginas trepidantes, verdadero catálogo de lo que Immonen es capaz de plasmar sobre el papel, con un homenaje a Spiderman 2 inclusive (ese coche cazado al vuelo en una telaraña). Esto supone apenas un aperitivo, en comparación con lo que aguarda en las páginas siguientes, pasando por una apoteósica batalla en Times Square, hasta el choque final sobre el Helitrasporte de SHIELD. El artista conserva idéntica fuerza en las viñetas de tratamiento de personajes, plenas de dramatismo, intensidad y urgencia. Hasta entonces, sólo los aficionados con gusto de gourmet percibían a Stuart Immonen como un grandísimo dibujante. A partir de ese momento, la plana mayor de los lectores le situarían, con todo merecimiento, entre las grandes estrellas del género.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 21

LOS MARVEL KNIGHTS DEL UNIVERSO ULTIMATE: PACTO ENTRE CABALLEROS

Cuando surgió la idea de hacer Ultimate Spider-Man, nadie creía en el proyecto. En un primer momento, iba a ser una miniserie de seis números, y cualquiera que hubiera conocido anteriores intentos de recontar el origen del héroe icónico de la factoría de Stan Lee podía apostar a que se quedaría como tal, en mera anécdota. Por eso, a Mark Bagley, un artista tradicional, un hombre de empresa poco dado a los fuegos artificiales, no le pareció mal hacerse cargo del dibujo, porque sabía que aunque no le convenciera el proyecto, al cabo de medio año volvería a lo de siempre. A veces, por suerte, los planes salen al revés de como se prevén.

 

Ultimate Spider-Man se convirtió en uno de los mayores éxitos de la Marvel del arranque del siglo XXI, de manera que de inmediato se transformó en serie regular. Lo más sorprendente es que Bagley se dio cuenta de lo mucho que estaba disfrutando del trabajo, así que decidió quedarse. Ya entonces atesoraba una fama de dibujante fiable, de los que en raras ocasiones faltan a su cita mensual con los lectores, pero con el Spiderman Definitivo llevó tales principios a sus últimas consecuencias. Conforme pasaron los años, Bagley siguió y siguió inamovible en su puesto, sin dar señales de agotamiento, sin importar que durante una buena temporada Marvel decidiera lanzar 18 entregas al año de la serie y sin que el hecho de que fuera requerido para colaboraciones puntuales en otros cómics hiciera mella en él. Brian Michael Bendis, el guionista, tampoco estaba dispuesto a abandonar al personaje, por más que, en un momento dado, Robert Kirkman, el único autor que hubiera podido sustituirle, se señalara a sí mismo como su sucesor natural.

 

En un momento dado, alguien se acordó que había un récord por superar, el de Stan Lee y Jack Kirby en The Fantastic Four. Los padres fundadores habían permanecido en el cómic que lo empezó todo durante la mágica cifra de 102 números. A ellos se les podían sumar los seis primeros Annuals, que también dibujó Kirby. En total, nada menos que 108 episodios. Era un prodigio, una maravilla a la que ningún equipo creativo había conseguido acercarse. En editoriales independientes, Dave Sim con Cerebus y Erik Larsen con Savage Dragon, sí habían alcanzado semejante proeza, pero era algo a lo que nadie estaba acostumbrado en las majors. Dentro de Marvel, se podía encontrar la larga permanencia de Chris Claremont en Uncanny X-Men o de Peter David en Incredible Hulk, pero ambos se apoyaron en diversos dibujantes durante los años que estuvieron en dichas cabeceras.

 

Ultimate Spider-Man #102 USA, en plena saga del clon, señaló el punto en que Bendis y Bagley cumplieron aquel ambicioso objetivo de igualarse con los pioneros de La Casa de las Ideas. El artista permanecería todavía nueve episodios más, hasta que en Marvel encontraran el sucesor apropiado, pero luego cambiaría de aires. Al respecto de su marcha, después de tantos años, diría lo siguiente: “Brian y Ralph [Macchio, el coodinador de la serie] lloraron, y me ofrecieron favores sexuales para que me quedara. Joe [Quesada] se lo tomo como un hombre, se quejó una vez y luego se fue a casa a patear al perro. En serio, todos entendieron mis razones y respetaron mi decisión. A Ralph le habría encantado que me quedara, ya que se trabaja muy bien conmigo. Brian todavía disfruta con lo que aporto y creo que trabajaría conmigo siempre, de lo cual estoy muy orgulloso. Para ser honesto, cuando hice mi última página, me puse a temblar. Ya he dejado títulos antes para trabajos de más nivel, y me han sacado educadamente de un proyecto cuando la editorial ha querido un cambio. Pero esta es la primera vez que me he marchado de un trabajo tan maravilloso por razones que son sólo mías”. Esas razones, por cierto, llevarían a Bagley hasta DC Comics, de donde regresaría a Marvel apenas tres años más tarde.

 

Mientras tanto, Stuart Immonen sería el llamado a sustituirle. Este dibujante de origen canadiense compartía algunas de las mejores cualidades de Bagley. Su fiabilidad, rapidez y dominio de la narrativa eran equiparables, pero Immonen se diferenciaba de su antecesor en soltura y espontaneidad, lo que le hacía estar menos pendiente de seguir un modelo preestablecido de cada personaje. Immonen era además un artista en constante evolución. Había pasado de una puesta en escena sencilla, basada en la iluminación de la escena, a un realismo idealizado heredero de Norman Rockwell, con el que destacaría por la que fue su obra maestra en DC Comics, Superman: Identidad Secreta (2004). De ahí, pasó a una simplificación máxima de la línea, con la que ganó en espectacularidad, y que luciría en sus proyectos para Marvel, la transgresora Nextwave (2006-07), junto a Warren Ellis, y las dos cabeceras del Universo Definitivo por las que ya había pasado, Ultimate Fantastic Four (2004) y Ultimate X-Men (2005-06). Podría haberse mantenido en tales parámetros para Ultimate Spider-Man, pero optó por dar un paso más hacia delante, por añadir mayor cantidad de detalles en cada viñeta. Así empezaría el camino que le llevaría a alzarse como una nueva estrella. En tal posición, ilustraría Ultimate Spider-Man durante los años posteriores y se mantendría próximo a Brian Michael Bendis, con quien estaba llamado a acometer otros ambiciosos proyectos.

 

Algunos apuntes que merece tener en cuenta al respecto de la saga con la que Bagley concluyó su larga etapa junto al joven trepamuros y que se recopila en este volumen: Bendis recuperaba la larga rivalidad entre Spiderman y Kingpin, en forma de secuela a los acontecimientos narrados en Coleccionable Ultimate nº 36. Ultimate Spiderman nº 16: Guerreros. El puñado de justicieros callejeros que allí se había presentado aumentaba sus filas, con las incorporaciones de Daredevil, el Doctor Extraño y Ronin, este último un personaje fetiche de Bendis en el Universo Marvel tradicional, que en su viaje al cosmos Ultimate contó con una orientación radicalmente distinta. El grupo, a su vez, actualizaba a los Marvel Knights, formación de superhéroes callejeros que habían contado con una corta serie en la Tierra-616, a caballo entre 2000 y 2001, con la que se quería aglutinar a los representantes de la línea editorial del mismo nombre, apadrinada en sus orígenes por Joe Quesada y, por lo tanto, predilecta del Director Editorial de Marvel. La saga se coronó con un extraordinario epílogo, una conversación entre tía May y Peter, necesitados de sincerarse después de que ella hubiera descubierto la identidad secreta del héroe en el anterior tomo. Bendis daba respuesta a una historia similar, narrada por Joe Michael Straczynski y John Romita Jr. en el Universo Marvel clásico, pero también fue la ocasión perfecta para que Bagley cediera el testigo a Immonen de manera orgánica y natural. 111 números y siete años después del comienzo, el mayor cambio de Ultimate Spider-Man se había consumado.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 20

VIAJE A LAS ESTRELLAS: EL INESPERADO ASCENSO DE GUARDIANES DE LA GALAXIA

Aunque la inmensa mayoría de sus personajes habitan en la Tierra, Marvel siempre ha dedicado una especial atención a las sagas ambientadas en el espacio y enmarcadas en el género de la ciencia ficción. Los Cuatro Fantásticos, con los que Stan Lee y Jack Kirby empezaron todo, allá por 1961, enseguida entraron en contacto con razas alienígenas, dando lugar a muchos de los conceptos a partir de los que luego se expandiría La Casa de las Ideas, como fueron los Kree, los Skrull, Galactus, Estela Plateada y muchos otros. En los años setenta, el extraordinario guionista y dibujante Jim Starlin dio un gran impulso a la épica cósmica dentro de Marvel, introduciendo en el proceso un villano capital, Thanos. En la retaguardia, Arnold Drake y Gene Colan crearon un supergrupo, los Guardianes de la Galaxia, que en un principio pasó casi inadvertido, pero que mucho tiempo después llegó a transformarse en uno de los modernos éxitos trasmedia de la factoría. Esta es la historia de cómo los Guardianes de la Galaxia pasaron de la insignificancia al estrellato, y de las más de cuatro décadas que transcurrieron entre un estado y otro.

 

 

1969-1980: EL FUTURO EMPIEZA AYER

Los Guardianes de la Galaxia nacieron en una cabecera que inicialmente se llamaba Fantasy Masterpieces y se nutría de reediciones. Cambió de título por el de Marvel Super-Heroes, para acoger fundamentalmente historias autoconclusivas que se completaban con las socorridas reimpresiones. Era un contenedor en el que te podías encontrar cualquier cosa, desde una aventura de Spiderman que no tenía cabida en ningún otro lugar al debut del Capitán Marvel, pasando por los orígenes del Águila Fantasma o del Caballero Negro. De esta forma, en Marvel Super-Heroes #18 USA (1969), Arnold Drake y Gene Colan dieron vida a los Guardianes de la Galaxia, a partir de una interesante idea de Roy Thomas, por la cual, en un futuro lejano, Estados Unidos había sido conquistado por Rusia y China mientras una resistencia formada por un puñado de héroes trataba de liberar el país.

 

A la hora de desarrollar el guión, Drake cambió sustancialmente la premisa de Thomas, de manera que quienes se habían hecho con el control de la nación en el siglo XXXI eran los Badoon, una siniestra especie alienígena que Stan Lee y John Buscema habían desarrollado para enfrentarse con Estela Plateada. Del dibujo se encargaba Gene Colan, uno de los grandes artistas de la época, y en la aventura finalmente publicada se presentaba a un inusual cuarteto, formado por el terráqueo Vance Astro, y los alienígenas Charlie-27, Yondu y Martinex. El final quedaba abierto, con los héroes prometiendo que salvarían el planeta, pero lo cierto es que la historia no se completó hasta nada menos que un lustro más tarde, cuando los Guardianes de la Galaxia aparecieron como invitados especiales en Marvel Two-In-One #4 y 5 USA (1974), y derrotaron a los Badoon con la ayuda de La Cosa y el Capitán América. El grupo viajó al presente y apareció junto a Los Defensores, y en el proceso se unió un nuevo miembro, Halcón Estelar. Entre 1976 y 1977 lograron incluso protagonizar un serial, aparecido en la serie Marvel Presents y ambientado de nuevo en el futuro. Al comienzo del mismo se incorporaba Nikki, la primera chica de los galácticos.

 

Ya en 1978, los Guardianes alcanzaron una mayor cota de popularidad gracias a su intervención destacada en “La saga de Korvac”, una épica aventura de Los Vengadores por la que los Guardianes vivieron una temporada en la Tierra. Concebida por Jim Shooter con dibujo de George Pérez y David Wenzel, “La saga de Korvac” ofrecía todo aquello que se esperaba de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, con grandes batallas, un elenco numeroso y una amenaza más allá de toda medida, la del villano del título. Quedó gravada a fuego en la mente de los lectores, mientras que los Guardianes de la Galaxia quedaban como una suerte de contrapartida futurista de Los Vengadores. A esa misma época, también pertenecen apariciones puntuales, en títulos como Marvel Team-Up o Marvel Two-In-One y que llegan hasta 1980. Es en este periodo en el que se asentó tanto la pertenencia de los Guardianes de la Galaxia al Universo Marvel como su relación con Los Vengadores, dos circunstancias que tendrían una gran importancia más adelante.

 

1990-1995: EL CÓSMICO DE LOS NOVENTA

El buen sabor de boca dejado por la alianza con Los Vengadores frente a Korvac acabó siendo desperdiciado, de manera que los Guardianes cayeron en el olvido durante toda una década. Su regreso, en el arranque de los noventa, vino en el lote de un revival de diversos conceptos de los setenta. En esa época volvieron también Luke Cage, el Caballero Luna o el Motorista Fantasma, entre otros. Jim Valentino, un autor de cierta popularidad que luego participó en la fundación de Image Comics, se hizo cargo de la primera colección que llevaba el nombre de los personajes y trasladó una vez más la acción hacia el futuro. En tareas tanto de guionista como de dibujante, permaneció durante más de dos años al frente de la serie, construyendo sus historias a partir de los trabajos de sus predecesores e introduciendo gran cantidad de conexiones con la continuidad del Universo Marvel, sin que el hecho de que la acción estuviera ambientada en el futuro le supusiera otra cosa que mayor libertad a la hora de recurrir a tal o cual elemento propio de la editorial. La primera saga se centraba en la búsqueda del escudo del Capitán América, un ejemplo de la manera de hacer las cosas de Valentino, que encontraba en el siglo XXXI las huellas dejadas por los héroes del XX. Los Badoon, además, se consolidaron como los archienemigos del equipo, que continuó adelante mucho tiempo después de la marcha de su impulsor, en manos, fundamentalmente, del guionista Michael Gallaher y del dibujante Kevin West, cuyos nombres en la actualidad resultan bastante lejanos y desconocidos, pero que sostuvieron la colección durante un extensísimo periodo, hasta que fue cancelada, dentro de la debacle en la que se sumió el cómic de superhéroes a mediados de los noventa, con Guardians Of The Galaxy #62 USA (1995).

 

 

2005-2010: SEGUNDA GÉNESIS

Y de nuevo pasó una década en blanco, hasta 2005. Marvel se encontraba entonces inmersa en una ambiciosa recuperación de sus Poderes Cósmicos, aquellos personajes de naturaleza alienígena o que desarrollaban sus andanzas mayoritariamente fuera de la Tierra. Todo empezó con el inesperado éxito de “Aniquilación”, una excelente saga que recolocó en el mapa héroes y conceptos que llevaban mucho tiempo en el olvido. Entre ellos se encontraba Drax El Destructor, una vieja creación de Starlin, que fue reinventado por Keith Giffen y Mitch Breitweiser, mediante la miniserie que condujo a “Aniquilación”. Se recuperó también a Thanos, aunque en un papel secundario, quizás para hacer valer la autonomía de la nueva empresa más allá de la cosmogonía establecida por el mencionado Starlin.

 

Para la secuela, “Aniquilación: Conquista”, aparecida en 2007, Marvel recurrió a los servicios de dos guionistas que solían trabajar unidos: Dan Abnett y Andy Lanning. Una de las atracciones que introdujeron fue la del renacimiento de los Guardianes de la Galaxia, pero tras pasar por sus manos del viejo concepto no quedaba más que el nombre. La acción se había trasladado a la actualidad y ninguno de los integrantes originales estaba presente. DnA, como solía conocerse a la pareja literaria, recurrió al mencionado Drax, a Warlock y a Gamora, también procedentes del Panteón Starlin, pero una vez más renunciando a las esencias de éste, a la búsqueda de la novedad. Además, añadieron a tres personajes que hasta entonces no habían tenido conexión alguna. El primero de ellos era Starlord, aventurero espacial creado por Steve Englehart y Steve Gan en 1976 que había contado con varios magazines en blanco y negro en aquella época, destacando los de Chris Claremont y John Byrne. El segundo era Mapache Cohete, un extraterrestre con aspecto de mapache antropomórfico, nacido de igual manera en un magazine, de manos de Bill Mantlo y Keith Giffen. Había llegado a contar con una miniserie en 1985, dibujada por Mike Mignola. Y por último, estaba Groot, personaje maldito entre los malditos, que fue inventado por Stan Lee y Jack Kirby para una de sus relatos cortos de monstruos anteriores a la venida de los superhéroes y que apenas había vuelto a dejarse ver, en un Annual de Hulk.

 

Más que partir de la compleja y a veces contradictoria cronología previa de todos ellos, Abnett y Lanning se quedaron con la imagen icónica y a partir de ahí construyeron una pandilla de antihéroes que vivían aventuras espaciales con un toque pulp y un lenguaje moderno, de diálogos chispeantes. Estos nuevos Guardianes de la Galaxia estrenaron serie nada más terminar “Aniquilación: Conquista”. Durante los dos años que sobrevivió la cabecera en activo, fueron la pieza central de las sagas cósmicas orquestadas por Abnett y Lanning, lo que incluyó nuevos eventos, como “Guerra de Reyes” o “El Imperativo Thanos”. Este último acababa de manera trágica para los Guardianes, con la supuesta muerte de Starlord y la disolución del equipo, lo que en cierta forma marcó el final de una etapa. Pero entonces ocurrió algo que nadie hubiera imaginado…

 

2010-2014: EL CAMINO AL CINE

La primera vez que Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, dejó caer la posibilidad de que los Guardianes de la Galaxia se sumaran al Universo Cinemático Marvel fue en la San Diego Comic-Con de 2010 y costaba dar crédito a sus palabras. Todavía faltaban dos años para que se completara la llamada “primera fase”, pero ya Feige buscaba la manera de expandir la franquicia. Consciente de que no podían contar con Los Cuatro Fantásticos o con La Patrulla-X, puesto que sus derechos estaban en manos de 20th Century Fox, el líder de la Marvel cinematográfica concluyó que era necesario acudir a otro tipo de licencias, que permitieran ampliar el ámbito de actuación de los cineastas. La elección de los Guardianes de la Galaxia era extremadamente arriesgada, puesto que nadie, fuera de los cómics, conocía a aquellos tipos, pero también muy inteligente, dado que la escasa trayectoria del equipo permitía moldearlo en función de las necesidades del estudio. Veinticuatro meses más tarde, de nuevo en la Comic-Con, Feige enseñaba una ilustración promocional de Ryan Meinerding, el jefe de desarrollo visual de Marvel Studios, en la que aparecían Drax, Groot, Starlord, Mapache Cohete y DnA: se confirmaba así que un equipo de superhéroes nacido apenas cuatro años antes y que en aquel momento no contaba ni siquiera con cómic en curso iba a convertirse en la siguiente apuesta para la gran pantalla de La Casa de las Ideas.

 

Y así fue como los engranajes se pusieron en marcha. La excelente serie de dibujos animados Los Vengadores: Los Héroes Más Poderosos de la Tierra enseñó por primera vez a los Guardianes de la Galaxia en movimiento, en un episodio, el sexto de la segunda temporada, que escribieron Abnett y Lanning y que adaptaba “La saga de Korvac”, con la diferencia de que, en lugar del grupo clásico, figuraba el moderno, el mismo que se preparaba para saltar a los cines. Pero faltaban, claro está, las viñetas. Los Guardianes debían volver al papel impreso, y debían hacerlo a lo grande.

 

 

La misión de restaurar a los héroes cósmicos dentro del Universo Marvel propiamente dicho quedó en manos de Brian Michael Bendis. Aclamado autor de procedencia indie que había dado a la compañía éxitos como Jessica Jones y Ultimate Spider-Man, largas etapas de Daredevil y Los Vengadores o eventos como “Dinastía de M” o “Invasión Secreta”, Bendis tenía un plan que, sin que los lectores lo sospecharan, desenbocaba en los Guardianes. Coincidiendo con el estreno de la película de Los Vengadores, el guionista iba a estar al frente de una nueva cabecera de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra junto a su socio de Ultimate Spider-Man, Mark Bagley. Se trataba de Avengers Assemble, un título que se puso a la venta en paralelo en mayo de 2012, a tiempo para el filme. Teniendo esto en cuenta, la alineación era idéntica a la de los cines y el argumento simplificaba al máximo las cosas, para facilitar la captación de nuevos lectores. Con todo eso, en el primer arco argumental, el único que realizaron finalmente Bendis y Bagley, se ofrecían un par de sorpresas significativas.

 

 

Por un lado estaba el villano, que no era otro sino Thanos, la gran amenaza en la sombra que se había presentado a los espectadores en la escena post créditos de la película. Bendis era una de las pocas personas para las que esa aparición no había supuesto la menor sorpresa, al haber participado en la cinta de Whedon dentro del “Think Tank” de asesores. Por otro lado, brillaban con fuerza los grandes invitados especiales de la historia, nada menos que los Guardianes de la Galaxia. En el momento en que se presentaron ante Los Vengadores, quedó claro que aquello no era sino el prólogo de una futura colección más, en esta ocasión dedicada en exclusiva a los héroes cósmicos, y a la que saltó Bendis nada más terminar con sus ocho números de Assemble.

 

La nueva vida de papel de los Guardianes de la Galaxia se inauguró, por fin, a comienzos de 2013, con el añadido de Steve McNiven (Civil War) a los dibujos. Todo empezaba con un número especial de “Punto de arranque”, que ponía al día los orígenes de Starlord, para a continuación saltar al momento presente y abrir una espectacular aventura por la que se alteraba el estatus de los Guardianes y su posición dentro del organigrama cósmico. Además de aquellos héroes que iban a estar en la película, en la formación había alguna que otra sorpresa con la que el guionista buscaba mantener lazos con Los Vengadores. El segundo arco, para el que Sara Pichelli sustituyó a McNiven, supuso la llegada de Angela, una creación de Neil Gaiman y Todd McFarlane para Image que acababa de pasar a formar parte del Universo Marvel. El año inaugural de la serie se coronó mediante un cruce con “Infinito”, el evento en el que estaban envueltos Los Vengadores en aquel momento, y con un episodio autoconclusivo, para el que se reclutó al mítico dibujante Kevin Maguire, famoso por su interpretación en clave de humor de La Liga de Justicia.

 

Al contrario que había ocurrido con la serie de Abnett y Lanning, que tuvo excelentes críticas, pero unas ventas discretas que la abocaron, en último término, a la cancelación, estos renovados Guardianes de la Galaxia se posicionaron enseguida como uno de los títulos imprescindibles de Marvel, más allá de que la inminencia primero y el estreno después del filme sirvieran como impulso evidente. El secreto estaba en unas historias que Bendis construía alrededor de la interacción entre los protagonistas, con unos diálogos espontáneos, ágiles, certeros y canallas. Los Guardianes de la Galaxia eran un puñado de rebeldes que desafiaban a la autoridad y vivían sin otro apoyo que el que se proporcionaban los unos a los otros, en un tono muy similar al que Joss Whedon había imprimido en su teleserie de culto Firefly, y que también iba a estar en la propia película.

 

Este volumen contiene tanto el prólogo de Avengers Assemble como los diez primeros números de la larga etapa de Brian Michael Bendis, así como unos pequeños relatos de los distintos miembros del equipo que aparecieron primero en formato digital y que servían como precuela.  En su conjunto, componen un espectacular nuevo comienzo para los grandes héroes cósmicos de Marvel, a los que nadie esperaba y que quizás por eso nos atraparon a todos para siempre.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Integral. Guardianes de la Galaxia: Vengadores cósmicos

EL RETO DEL CLON: DE CÓMO REPETIR LA SAGA DEL CLON Y SALIR AIROSO

Cuando Marvel tomó la decisión de lanzar Ultimate Spider-Man, hacía falta una reinvención completa del personaje, destrozado por el maltrato que sufrió durante buena parte de los años noventa. El estado de desamparo en que se encontraba el Hombre Araña era el resultado de un conjunto de causas: el matrimonio con Mary Jane había abocado al personaje a un callejón sin salida del que los guionistas y editores trataron de sacarlo una y otra vez, sin conseguirlo, pero con perjuicios todavía mayores.

 

 

Una de esas intentonas consistió en traer de vuelta al clon de Peter Parker, un personaje olvidado, que había aparecido al final de una dramática saga publicada a mediados de los años setenta y que en realidad era a su vez consecuencia de las peticiones de muchos lectores de que volviera Gwen Stacy. Para ello, el guionista Gerry Conway había optado por recurrir a una versión clonada de la trágicamente fallecida novia de Peter. La mano negra detrás de todo era Miles Warren, profesor de ciencias del protagonista, enamorado en secreto de la joven y que había desarrollado una personalidad psicótica, bajo la identidad del Chacal. Al final de la historia, publicada en The Amazing Spider-Man #144-150 USA (1975), el clon de Gwen optaba por desaparecer de la vida de Peter, mientras que éste arrojaba a una chimenea industrial el cuerpo de su propio clon, aparentemente muerto. Puesto que el héroe y su doble se habían encontrado y confundido entre ellos durante una épica batalla, la duda de si el superviviente era el auténtico o el clon quedaba en el aire, a modo de recurso dramático.

 

Esa duda permitió en los años noventa que ese clon regresara, bajo el nombre de Ben Reilly, y se reclamara como el auténtico Hombre Araña, lo que llevaría a una larguísima aventura, que se extendió durante más de dos años, entre 1994 y 1996, conllevó gran número de decisiones inapropiadas, alienó a los autores, enfureció a los lectores y se saldó con la aniquilación definitiva del clon, con la reafirmación de que Peter Parker era el único, el auténtico y el original Spiderman y con una orden incontrovertible: a partir de entonces, no se volvería a hablar jamás de los clones arácnidos. Era un tabú. Un tema radiactivo.

 

Ocurre que no hay mal que mil años dure y con el paso del tiempo hasta el más siniestro de los recuerdos encuentra algún aspecto agradable. Transcurrida una década de “La saga de Ben Reilly”, algunos pocos autores se atrevieron a recuperar elementos puntuales de aquella historia, que seguía desatando la polémica entre los lectores tan pronto se mencionaba.

 

Ultimate Spiderman representaba la revitalización llevada a cabo con el personaje a partir de la llegada de Joe Quesada a la dirección editorial de La Casa de las Ideas. En el fondo, su nacimiento era consecuencia directa de la búsqueda de un Spiderman comprensible para todo tipo de lectores y que huyera, por tanto, de todo lo malo que había representado “La saga de Ben Reilly”. Pero, una vez consolidado el proyecto de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, los lectores empezaron a preguntarse cómo sería una versión Ultimate de la dichosa aventura. Bendis no era ajeno a la polémica, de manera que, cuando la portada de Ultimate Spider-Man #32 USA (2003. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público) mostró a dos Hombres Araña luchando entre ellos, Internet ardió ante la posibilidad de que los clones ya estuvieran aquí. Fue una falsa alarma, puesto que se trataba de un mero impostor.

 

Lo que nadie sabía es que Bendis no había descartado en absoluto hacer ese remake maldito. Sólo que lo haría en sus propios términos: cuando tuviera sentido argumental llevarlo a cabo. De hecho, sería la más ambiciosa historia jamás publicada en la cabecera, de manera que llevaría hasta Ultimate Spider-Man #100 USA y, no contento el autor con ello, lo superaría con creces, hasta convertirse en la saga más extensa que hubiera escrito Bendis para el Hombre Araña Definitivo. El plan fue cuidadosamente trazado, de manera que el germen estaría, como en la continuidad clásica, en la muerte de Gwen. Tal cosa había ocurrido a manos de Matanza, una criatura creada accidentalmente a partir de la sangre de Peter (Coleccionable Ultimate nº 29. Ultimate Spiderman nº 13: Matanza). Una muestra de aquella sangre acabaría en manos del ayudante de laboratorio de Curt Conners, al que Bendis había llamado Ben Reilly, por un lado para hacer saltar de nuevo las alarmas de los lectores, pero por el otro porque él sería el detonante de los acontecimientos.

 

La nueva historia pondría además el foco en el misterio alrededor de los padres de Peter, un tema en el que Bendis se había concentrado desde el comienzo. En la continuidad tradicional, poco antes de “La saga de Ben Reilly”, habían tenido la ocurrencia de resucitarlos, sólo para luego explica que se trataba de un par de androides controlados por un villano: un pequeño sinsentido argumental que sólo fue olvidado por los lectores porque el desastre del clon fue todavía mayor. Bendis tomó buena nota: incorporaría aquello a su historia. Incluso sacaría partido a la idea de Joe Michael Straczynski de que Peter y tía May tuvieran una larga conversación al respecto de las actividades superheroicas del sobrino, una vez ella descubriera su identidad secreta. Bendis no estaba muy conforme con la manera en que había reaccionado la anciana. De haber ocurrido en su serie, lo habría manejado de una manera radicalmente distinta. Ahora podría demostrarlo. Por si fuera poco, también habría homenajes a la mítica historia del Amazing Spider-Man #100 USA (1971), en la que Peter conseguía seis brazos extra. “Esto es el Universo Ultimate y estamos en posición de partir de muchas cosas de la continuidad tradicional y construir con ellas nuestra propia leyenda de Spiderman, de una manera que nunca se ha hecho anteriormente”, declararía Bendis al respecto.

 

Los ingredientes, por más que hubieran surgido de los más insospechados lugares, no pendían del vacío, sino que eran la consecuencia natural de cuanto había tenido lugar en la serie hasta entonces: hilos narrativos que se enhebrarían en los nueve capítulos de una historia que rondaría las 230 páginas. Son muchas, desde luego, más que ninguna otra aventura de Ultimate Spiderman, pero la cifra estaba muy alejada de las más de 5.000 planchas que había abarcado “La saga de Ben Reilly” de los noventa, y lo que es más importante, mantenían una coherencia y una planificación irreprochable de principio a fin. Sí, Ultimate Spider-Man por fin se había atrevido con los clones, pero esta vez el resultado no podía haber sido mejor. La aventura representó otro hito para Brian Michael Bendis y Mark Bagley, puesto que con ella superaron el récord de permanencia ininterrumpida del mismo equipo creativo en una serie Marvel, que hasta entonces lo tenían nada menos que Stan Lee y Jack Kirby, con sus 102 entregas continuadas de The Fantastic Four. Y superados semejantes retos, cualquier cosa era posible.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 19

LA PAREJA ADOLESCENTE PERFECTA: PETER PARKER Y KITTY PRYDE

“Masacre”, el decimo octavo volumen de la colección de Ultimate Spider-Man, marca el comienzo de una nueva época para el trepamuros definitivo de Marvel. En el tomo inmediatamente anterior, este se había echado una nueva novia, nada menos que Kitty Pryde, el miembro más joven de La Patrulla-X. ¿Qué les depararía el futuro? ¿Qué aventuras llegarían a vivir juntos? ¿Y cómo se orientaría la relación del trepamuros con alguien que también poseía poderes y los utilizaba para luchar contra villanos? Brian Michael Bendis quiso explorar la situación desde el primer momento, y bajo tales preceptos lanzó al trepamuros a una arriesgada aventura lejos de casa.

 

 

En la continuidad clásica, Spiderman y Kitty Pryde apenas habían llegado a cruzarse en unas cuantas ocasiones, pero ninguna de ellas especialmente significativa. Puede que de haber coincidido en la época de instituto quizás las cosas hubieran sido diferentes, pero a Spidey y Gatasombra les separaban al menos dos generaciones. Él, Peter, había sido el superhéroe adolescente por excelencia de los años sesenta, el marginado, el nerd, el empollón. Ella, Kitty Pryde, también sería la superheroína adolescente por excelencia… pero de los años ochenta, una época distinta, en que ser un genio de la informática ya no estaba tan mal visto, en que no era tan raro que a una chica le gustasen los videojuegos o las películas de Star Wars.

 

Pero, ¿qué hubiera ocurrido si ambos personajes hubieran tenido la misma edad y se hubieran conocido? ¿Acaso no se sentirían inmediatamente identificados el uno con el otro, no se verían como una versión de sí mismos en el sexo opuesto? Tal situación nunca pudo plantearse en el Universo Marvel clásico, pero el Universo Ultimate es diferente. Allí, Kitty había irrumpido durante el segundo año de existencia de la línea, en Ultimate X-Men #21 USA (2002. Coleccionable Ultimate nº 15. Ultimate X-Men nº 4: Fuego y azufre), mientras Spidey estaba instalado en los dieciséis años y sin prisas por abandonarlos. Por tanto, y a diferencia que en la Tierra-616, ambos sí pertenecían a la misma generación, sí podían mirarse como almas gemelas y sí que podían dar lugar a una interesante combinación.

 

Salvo que tampoco nadie hubiera imaginado que tal cosa ocurriría. Peter ya tenía a su Mary Jane, y todo el mundo sabía que Mary Jane es LA novia de Peter Parker. Spiderman vivía sus aventuras y La Patrulla-X las suyas, y todo el mundo sabía que ambos mundos eran muy diferentes y estaban muy alejados. Y pese a que las circunstancia fueran diferentes, a nadie se le ocurría pensar en Peter Parker y Kitty Pryde juntos.

 

Sólo que Brian Michael Bendis era diferente a todos los demás. Seis años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, seguía manteniendo la serie fresca y sorprendente. A veces pasaban cosas que nadie esperaba, a veces moría gente, y siempre parecía real como la vida misma. Precisamente porque ningún lector hubiera imaginado jamás una pareja formada por el Hombre Araña y la chica que atraviesa paredes, Bendis pudo orquestarlo todo para que ocurriera de manera sencilla y natural, como siempre pasaba todo en la colección. Conviene echar la vista atrás, hasta algunos momentos clave que el guionista había ido desgranando previamente. El primero tuvo lugar durante la que ciertos lectores llegaban a considerar la saga más irrelevante de la colección, el debut de Geldoff (2003. Coleccionable Ultimate nº 40. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable). Las chicas de La Patrulla-X irrumpían a mitad de la historia para revelar que el tal Geldoff era mutante y llevárselo, junto a Spidey, a la mansión del Profesor Xavier. Fue entonces cuando Kitty conoció a Spidey y le confesaba su admiración. A lo largo de la historia, se establecía una química muy especial entre ellos, además de que toda La Patrulla-X descubría la identidad secreta de Spidey. El segundo momento a examinar con lupa llegó a continuación de la muerte de Gwen, en la breve aventura en la que Peter y Lobezno intercambiaron sus mentes (2004. Coleccionable Ultimate nº 32. Ultimate Spiderman nº 14: Superestrellas). ¿Adivinas con qué alumno de la escuela hablaría Peter para comentarle su pequeño problema? Exacto: con Kitty.

 

Cuando finalmente estuvieron juntos, Bendis quiso que el noviazgo fuera distinto a cualquier otro que hubiera tenido el protagonista, ya fuera en esta encarnación o en la clásica. Mark Bagley diseñó un nuevo traje con máscara para que Kitty pudiera formar equipo con Spiderman sin que nadie la relacionara con la chica con la que acababa de empezar a salir Peter Parker, aunque luego se lamentaría de que apenas tuviera ocasión de dibujarlo en unas pocas viñetas… Porque la trama irían por los vericuetos inesperados. A Bendis le gustaba especialmente sacar al héroe de su entorno y llevarlo hasta escenarios que Bagley no hubiera tenido oportunidad de dibujar antes, que no todo fueran tejados de Nueva York, institutos de secundaria y almacenes abandonados. La acción se trasladaría hasta Krakoa, una jungla a la que un villano habría llevado tanto a Spidey como a La Patrulla-X, para que sirvieran de concursantes involuntarios en un reto de supervivencia al estilo del filme japonés Battle Royale (2000). Bendis estaba aprovechando una idea que había tenido el entonces guionista de Ultimate X-Men, Brian K. Vaughn, pero el villano culpable de todo sí que constituía una nueva incorporación al Universo Ultimate, puesto que era la versión definitiva de Masacre… Si bien es cierto que pocos elementos del Mercenario Bocazas original pervivirían en su puesta al día.

 

La aventura se alzó como una alucinante manera de mostrar a la nueva pareja de moda en Marvel… Y también para que los lectores especularan acerca de ese tal Miles Warren con quien la tía May había tenido una cita mientras tanto, lo que desató las especulaciones entre los lectores. A continuación, vendrían dos pequeñas historias más a través de las que Bendis volvería a cambiar radicalmente el tono de la serie: la primera, con el nacimiento de la versión Ultimate de Morbius, el vampiro con explicación científica al que había recurrido Roy Thomas a comienzos de los setenta, antes de que la censura de los cómics se relajara lo suficiente como para mostrar chupasangres sobrenaturales como es debido. Se trataba de recuperar un viejo hilo argumental perdido desde años atrás, cuando Spiderman se encontrara con Blade. Bagley actualizó la escena que hubiera dibujado Dan Brereton en el Ultimate Spider-Man Super Special (2002. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público), con resultados aterradores. Ambos autores se quedaron con ganas de hacer otras historias con Morbius y Blade, pero lo cierto que tal oportunidad nunca se plantearía de nuevo. La segunda historia también cerraba cabos pendientes, en este caso alrededor de Kingpin y la Jean DeWolfe. Estábamos ya en el segundo Annual de la serie, de nuevo dibujado por Mark Brooks. ¿Por qué dos relatos tan breves, uno a continuación de otro? La respuesta es muy sencilla: Bendis y Bagley se preparaban para la más ambiciosa epopeya jamás vivida por el joven trepamuros: la que vendría a continuación y que pondría su mundo patas arriba. Los clones se preparaban para irrumpir en el Universo Ultimate…

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 18

MARTA PLATEADA EN EL UNIVERSO ULTIMATE: LA EXTRAÑA ITINERANCIA DE UNA ANTI-HEROINA

El cómic siempre se ha dejado influir por las versiones que de sus iconos pudieran aportar otros medios. Los ejemplos más significativos podemos encontrarlos en la Distinguida Competencia. Así, la Kriptonita apareció primero en el serial radiofónico de Superman antes de saltar a las viñetas, y lo mismo ocurrió con Harley Quinn, en la excepcional serie animada de Batman que orquestara Bruce Timm. Marvel ofrece ejemplos similares en cuanto a la relación con sus adaptaciones audiovisuales. Como muestra, el caso que nos ocupa, aunque lo cierto es que con Marta Plateada nos encontramos ante un cúmulo de circunstancias extraordinarias, que lo hacen especialmente significativo y anecdótico.

 

Todo empezó donde menos podría imaginar nadie: en las tarjetas coleccionables de animales exóticos que se popularizaron durante los años setenta y ochenta y que se vendían por correspondencia junto con sus archivadores. Cada tarjeta mostraba por un lado una foto del animal en cuestión, junto a un mapa mundial que situaba su región de procedencia y algunos símbolos que informaban sobre ciertas características, mientras que por el otro lado había un largo texto divulgativo con todo lo que un chaval quisiera conocer sobre la bestia. Tom DeFalco, quien escribía The Amazing Spider-Man a mediados de los ochenta, invirtió los quince centavos más rentables de su vida en comprar un paquete de esas tarjetas, que vio anunciado en las teletiendas de madrugada. Un día, las llevó a Marvel y se las enseñó a Ron Frenz, el dibujante de la serie arácnida. De aquella reunión, salieron nada menos que tres personajes, que debutarían a lo largo del siguiente año en las aventuras de Spidey. Zorro Negro y Puma estaban además influidos por villanos clásicos, de la época dorada de Stan Lee y Steve Ditko, pero Marta Plateada era algo completamente nuevo, que no respondía a ningún planteamiento previo. De los tres, fue la que más fortuna comercial encontró. La implacable soldado de fortuna procedente del pequeño país europeo de Symkaria podía figurar tanto como enemiga de Spiderman, cuando éste interfiriera en sus asuntos, o como aliada, en tanto que ella contratara al lanzarredes para alguna peligrosa misión. Con el paso del tiempo, se fue demostrando como un personaje positivo, que se movía por un código de honor, más allá del interés por el dinero. Marta Plateada se hizo habitual de las aventuras arácnidas, lo que le llevaría a disfrutar de una colección propia, de la que se publicaron nada menos que 35 entregas, y también aparecería en la serie animada de Spiderman en los años noventa, lo que posibilitó que fuera conocida más allá de los cómics. Con el fin de esa década, iría declinando su fama, hasta casi perderse de vista. Es aquí cuando entró en acción Brian Michael Bendis.

 

El guionista de Ultimate Spider-Man fue requerido por Sony Pictures Television para producir una nueva serie de televisión basada en el héroe de las telarañas y que sería emitida por el canal juvenil MTV. La particularidad de este producto es que estaría animado por ordenador, con la técnica de cel-shading, que permitía darle un aspecto de cómic en movimiento, en una época, mediados de 2003, en que tal cosa no solía ser habitual. La trama cubriría el hueco entre la entonces recién estrenada Spider-Man y la inmediata Spider-Man 2, que llegaría un año más tarde, y aunque Bendis partía de un statu quo que era el de la película de Sam Raimi, lo cierto es que ésta coincidía bastante con Ultimate Spider-Man, de tal forma que Spider-Man: The New Animated Series tendría muchísimas semejanzas con el trepamuros definitivo: en el estilo narrativo, en la característica marca de Bendis y en el diseño de algunos personajes. La aparición de Marta Plateada tenía lugar en el tercer episodio, titulado “Spider-Man Dis-Sabled”, un intraducible juego de palabras que hacía alusión al nombre, en inglés, de Marta. Ésta se presentaba como una asesina a sueldo que sometía a Peter a una implacable persecución, de cara a recuperar unas fotos que la incriminaban.

 

Bendis volvería sobre el personaje, esta vez para integrarla en el entorno de Ultimate Spiderman, pero no sería en el cómic, sino dentro del excelente videojuego del mismo nombre, que escribió junto a Brian Reed, vio la luz en el otoño de 2005 y se integraba dentro de la continuidad de la serie mensual… De hecho, dentro de unos cuantos tomos volveremos sobre este tema para tratarlo en profundidad. El segundo acercamiento del guionista de Cleveland a la mercenaria de cabello plateado se aproximaba mucho más al personaje del Universo Marvel convencional, con un diseño prácticamente calcado del que hiciera en su momento Ron Frenz. La saga sería además generosa en la aparición de villanos, no todos ellos de extracción arácnida: la Brigada de la Demolición, Rojo Omega (de quien Bendis esperaba sacar mucho más partido del que finalmente consiguió extraer) y El Buitre. Este destacó como uno de los pocos villanos de la época Lee/Ditko que faltaban por verse en Ultimate Spider-Man, de manera que su irrupción sería acogida por los aficionados como una vieja asignatura por fin aprobada, en un arco que por lo demás suponía un buen punto de partida para subirse a la serie.

 

El motivo había que buscarlo en la historia que se situaba inmediatamente antes y con la que se abre este tomo: el Ultimate Spider-Man Annual #1 USA. Sí, es cierto que ya se había publicado un cómic al margen de la numeración, denominado Ultimate Spider-Man Super Special (Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público), pero éste había funcionado más como epílogo de Ultimate Marvel Team-Up que con el valor de excepcionalidad de los Annuals clásicos, que era lo que Bendis quería recuperar para la ocasión. Y es que, en sus páginas, Peter Parker se echaría una nueva novia. La identidad de la chica sería motivo de intriga entre los lectores, que se encontrarían con una sorpresa mayúscula al descubrir su rostro, a la altura de la expectación creada. Bendis se salía por la tangente como nadie había imaginado, y aunque él esperaba que esta relación amorosa dividiría a la audiencia, no fue así: la mayor parte de los aficionados saludaría con entusiasmo una decisión que se venía preparando desde meses antes, como resultado lógico de la muerte de Gwen y la ruptura con Mary Jane.

 

Mark Bagley hubiera dibujado el Annual, y de hecho así se le ofreció, pero para su disgusto no podría encajarlo en agenda. Al ser un número fuera de colección, mantenía intacto el objetivo de no faltar nunca a su cita con los lectores, toda vez que quedaría muy satisfecho con el trabajo que hizo en su lugar Mark Brooks, y así lo manifestaría en público. La llegada de esta novia de Peter Parker marcaría un giro interesante en la trayectoria del joven trepamuros, con un puñado de posibilidades a explorar en el futuro inmediato.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 17

GUERRA DE BANDAS EN ULTIMATE SPIDERMAN: EL NACIMIENTO DE LOS GUERREROS

Sorprende que cinco años después del comienzo de Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis y Mark Bagley no hubieran tocado todavía uno de los tópicos que han sido abordados con mayor insistencia en la colección clásica del trepamuros, el de la Guerra de Bandas. Desde Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta a Tom DeFalco y Ron Frenz en los ochenta, el conflicto entre las diversas facciones de los bajos fondos de Nueva York, con Spiderman por en medio, ha sido ese tipo de aventura de la que todo equipo creativo acaba dando su versión, y el del trepamuros definitivo no iba a ser menos.

 

Si repasamos algunos de esos conflictos intestinos entre los criminales de la Gran Manzana, nos encontramos con un denominador común: la complejidad. El choque de fuerzas criminales suele producirse entre personajes que se han presentado cuidadosamente durante largo tiempo y cuya rivalidad encuentra un foco de fricción o se va calentando a fuego lento hasta que finalmente estalla. En muchas ocasiones, no basta con un único superhéroe, como el Hombre Araña, para hacer frente al conflicto, de tal manera que se suelen implicar otros colegas de correrías, como Daredevil o El Castigador. Son aventuras difíciles de escribir y difíciles de dibujar, por el elevado número de participantes que requieren y la complejidad que llegan a adquirir. Son también un disfrute tanto para quienes las hacen como para quienes las leen, puesto que al ser el resultado de muchas tramas preexistentes se perciben como la culminación de todas ellas.

 

Decía Peter Clemenza en El Padrino que las batallas entre las diversas familias mafiosas ocurren cada cinco o diez años y sirven para dar rienda suelta a la mala sangre acumulada durante todo ese tiempo. Que lo mejor es detenerlas cuando están comenzando, igual que deberían haber detenido a Hitler en Munich en lugar de permitirle que fuera más allá. La definición se adapta al reflejo que han tenido estos conflictos en los cómics de Spiderman y el propio Bendis la abraza a la hora de orquestar su propia guerra de bandas, que funciona como catarsis de la tupida red de personajes que venía estableciendo, de manera natural y por lo tanto sin que nadie se diera apenas cuenta, durante los años pasados en Ultimate Spider-Man.

 

Para el escritor, ésta era una de las aventuras en la que se sentía más implicado a la hora de escribirla, debido a todo el tiempo que llevaba planificándola y a que llegaría a incluir en el argumento algunas vivencias propias o de algunos de sus amigos, no siempre de carácter dramático. La escena del ascensor entre Spidey y Elektra, en especial la frase que ella le dice, ocurrió realmente, en un campamento de verano, cuando el escritor apenas era un adolescente. Confiesa el escritor que la saga aquí contenida es una de sus favoritos, y que podría haberla extendido hasta los cuarenta episodios si hubiera sido necesario. También que disfrutó como nunca con las grandes escenas de lucha dibujadas por Mark Bagley en esas páginas dobles que tan espectaculares le quedan. Para Bendis, son inspiración directa de las películas de Jackie Chan.

 

La cantidad de personajes que aparecen quizás sea la mayor que se haya utilizado jamás en ningún otro arco argumental de la serie. En la cabeza de todos está, claro, Kingpin, el segundo gran villano al que se enfrentara el joven Peter Parker, que le propinó entonces la mayor derrota de su vida (en Ultimate Spiderman: Curva de aprendizaje). Kingpin fue mostrado ante todos como un cruel asesino, tuvo que abandonar durante meses el país, y sólo consiguió regresar después de haber destinado cantidades ingentes de dinero para comprar voluntades, en un gesto con el que Bendis certificaba que, por mucho que el héroe demuestre la maldad de su enemigo, éste siempre podrá escapar de la justicia gracias a un sistema corrupto. Es aquí donde la referencia no es precisamente películas ligeras de una estrella oriental, sino sus historias más oscuras y realistas, como Torso o Jinx.

 

Lo que precipita los acontecimientos es la irrupción de un nuevo gallo en el gallinero, de Cabeza de Martillo, versión Ultimate de uno de los villanos clásicos de Spidey que fuera creado por Gerry Conway y John Romita en The Amazing Spider-Man #113 USA (1972), tomando como referencia el tipo de gangsters deformados que podían verse en las tiras de prensa de Dick Tracy, aunque Romita le diera un rostro y una manera de vestir que parecían calcadas de Edward G. Robinson en sus más memorables interpretaciones de mafioso. El personaje ya había aparecido dentro del Universo Definitivo en Ultimate X-Men: Gira mundial, como malo de la historia de debut de Gambito y que terminaba con la aparente muerte de Cabeza de Martillo. Aquí regresa por la puerta grande, acabando con la vida de otro de los mafiosos recurrentes de la Franquicia Arácnida, lo que provocará que Kingpin reclame los servicios de Elektra, a la que Bendis recupera para situarla en su papel clásico de asesina de alquiler. En lo que a ella se refiere, aquí se completa el viaje a la oscuridad que comenzara en Ultimate Daredevil y Elektra, mientras que el de la Capitana Jean DeWolfe y su amistad con nuestro héroe, no por trama secundaria menos relevante en el puzle que construye Bendis, queda pendiente de seguir narrándose en futuras sagas.

 

Alrededor de la lucha entre Kingpin y Cabeza de Martillo surgen héroes que entran en conflicto o acaban colaborando con Spidey. Son los “guerreros” del título. Algunos ya habían pasado por estas páginas (Shang Chi), mientras que otros todavía tenían pendiente hacerlo (El Caballero Luna y Puño de Hierro), pero ninguno adquiere mayor importancia que La Gata Negra, a la que conocíamos desde Ultimate Spiderman: Gatas y reyes. El guionista resuelve la tensión sexual no resuelta entre ella y el lanzarredes, que se mantiene durante buena parte del tomo y desemboca en una escena deliciosa e hilarante a partes iguales que, según confesión de Mark Bagley, es su favorita de estos números. Este detalle se queda en anécdota, puesto que el drama de la ladrona se va adueñando de la historia hasta hacerla suya. Al igual que ocurría en las guerras de bandas del trepamuros clásico, aquí Spiderman juega desde la retaguardia: nada o casi nada cambia para Peter Parker, mientras todo se altera para quienes le acompañan, a veces con dramáticas consecuencias.

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 16

EL HIJO DEL DUENDE: CUANDO HARRY CONTINUÓ LA SAGA EN ULTIMATE SPIDERMAN

La figura de Harry Osborn siempre ha tenido un complejo engarce en los mitos de Spiderman, a causa de las muchas vueltas que ha dado este personaje y el terrible peso que recae sobre sus hombros. Ya sea en los cómics clásicos, en los dibujos animados de televisión o en las películas de la pantalla grande, todo empieza igual: Harry es el mejor amigo de Peter Parker, una de las pocas personas que le respeta y acepta como es, pese a que pertenezcan a estratos sociales diferentes… o tal vez por eso mismo. Pero enseguida se descubre que Harry es también el hijo del peor enemigo de Spiderman. ¡Harry Osborn es el hijo del Duende Verde!

 

En la vida, y en el cómic, es necesario dejarse sorprender, y eso es lo que le pasó a Peter, pero también a sus autores, con Harry Osborn. El debut de este personaje secundario se produjo en The Amazing Spider-Man #31 USA (1965), con Stan Lee a los guiones y todavía con Steve Ditko a los dibujos. Peter Parker acababa de pasar del instituto a la universidad y los autores estaban tratando de repetir los esquemas que tan buenos resultados les procuraran en la etapa anterior. Se trataba de cumplir con la máxima de Stan Lee de “la ilusión del cambio”: que se dieran alteraciones que a los ojos de los lectores parecieran revolucionarias, pero que a fin de cuentas se mantuviera intacta la esencia del concepto original. De esta manera, Harry no sería más que el repuesto para Flash Thompson, el tipo que se había dedicado a hacer la vida imposible de Peter durante la adolescencia, mientras que Gwen Stacy haría las veces de Liz Allan, la chica que se sentía atraída por Peter pero era demasiado orgullosa para confesarlo.

 

Quizás los derroteros de la serie hubieran ido en esa dirección prefijada, y de hecho las primeras apariciones de estos dos personajes así lo hacían entrever: Peter y Harry tuvieron encontronazos desde el primer momento en que se cruzaron el uno con el otro, y otro tanto sucedía con Gwen, pero lo imprevisto llegó entonces. Steve Ditko decidió dejar Spiderman, y lo hizo por una disputa alrededor de la identidad del Duende Verde. Mientras que Stan Lee estaba convencido de que debía ser alguien perteneciente al elenco de secundarios, Ditko consideraba que tal opción rompía la credibilidad de la serie. Ante la imposibilidad de convencer de lo contrario al que también era Director Editorial de Marvel, optó por marcharse.

 

La solución al misterio alrededor del Duende Verde marcaría un antes y un después en la historia del Hombre Araña. Se entraba en un periodo en el que sus aventuras contarían con cierto tono culebronesco, por el cual se entremezclarían sin pudor alguno la vida privada de Peter Parker y su actividad superheroica como Spiderman, como si Nueva York fuera un lugar pequeño, en el que todo el mundo se conociera y en el que todo el mundo que peleaba con el trepamuros era también amigo, familia, compañero de trabajo o mero conocido del muchacho bajo la máscara. Esta circunstancia coincidiría con la entrada en la serie de John Romita, un artista prodigioso, que además de dotar a las andanzas de Spiderman de una espectacularidad nunca antes vista concedió al mundo de Peter Parker un romanticismo que tampoco había tenido hasta entonces. Mientras que el protagonista adoptaba la fisionomía de un joven atractivo, las chicas que formaban parte de su vida se revestían de belleza sin parangón. Gwen, la mujer fatal que dibujara Ditko, pasó a ser una jovencita tierna e incapaz de romper un plato (la novia perfecta), al tiempo que descubríamos el rostro, el encanto y la alegría de Mary Jane, la despreocupada vecina de al lado, que irrumpía en la vida de Peter Parker para introducir un elemento de adorable imprevisibilidad. Ambas formarían parte de la pandilla de Pete, en la que también se integraría Flash, de vuelta a la serie, y Harry, ahora convertido en el mejor amigo de Peter.

 

¿Qué es lo que les había unido? El sentimiento de soledad. En The Amazing Spider-Man #39 USA (1966. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Días de gloria). Harry confesaba a Peter que su madre había muerto cuando era un niño y que su padre, el acaudalado Norman Osborn, no le prestaba demasiada atención. Peter había perdido a sus padres, y también a la figura paterna de tío Ben, por lo que se producía la identificación de Harry como alma gemela. Por supuesto, Stan Lee ya lo tenía todo pensado, de manera que, en ese mismo número, el Duende Verde descubría la identidad secreta de Spiderman, y a su vez éste se desvelaba como Norman, el padre de Harry. En la pelea posterior, un accidente fortuito servía para que el villano perdiera la memoria, pero desde ese preciso momento, su destino, el de Harry y el de Peter quedaron unidos y sellados para siempre.

 

Harry siguió presente en la serie durante los años posteriores, llegando a convertirse en el compañero de piso de Peter y en el novio ocasional de Mary Jane, pero su creciente inestabilidad le arrastraría a las drogas. Después de que Norman, como Duende Verde, asesinara a Gwen y muriera como consecuencia de ello, Harry averiguaba la verdad y la interpretaría a su manera, para convertirse en el segundo Duende Verde, ya en los años setenta. Como luego sostendría el guionista Roger Stern, no era en realidad un villano, sino alguien pretendiendo serlo: pronto daría con sus huesos en un psiquiátrico, del que saldría en apariencia restablecido y para formar una nueva vida junto a Liz Allan, la que pronto sería su esposa. En años posteriores, Harry sufriría diversas recaídas y recuperaciones, e incluso estaría dado por muerto durante largo tiempo. Fue Stern quien, en los años ochenta, recogería la herencia dejada por el Duende Verde en un nuevo criminal, llamado simplemente el Duende, que daba con una guarida de Norman y aprovechaba su equipo (The Amazing Spider-Man #238 USA, 1983. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman de Roger Stern y John Romita Jr.). El traje de batalla sería similar al del Duende Verde original, aunque entre los cambios más destacables estuvo la elección del dorado como color básico.

 

Para Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis cogió la esencia de Harry Osborn: el niño rico amigo de Peter que resultaba ser hijo del Duende Verde. En el curso de esta serie, hemos visto como le manipulaba éste y le sometía a diversos tratamientos de cara a borrar el recuerdo de su identidad… Y también le hemos visto revelarse contra el Duende Verde, pasar a custodia de SHIELD y prometer que, algún día, mataría a Peter, al que culpa de todas las desgracias de su vida.

 

Este volumen retoma el complejo personaje de Harry y en él Bendis juega con las diversas maneras en las que, en la versión clásica de Spiderman, se dio continuidad a la figura del Duende Verde. El guionista conjura de nuevo y de manera consciente, un arco argumental de tono oscuro, acercándose de hecho al género terrorífico y al thriller. A su vez, aborda una cuestión que está sobre la mesa desde que Norman tratara de asesinar a Mary Jane: ¿Puede Peter mantenerla en su vida y protegerla?

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 15 

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