SPIDERMAN Y LA GATA NEGRA: UN ADOLESCENTE EN BRAZOS DE LA MUJER FATAL

Las relaciones sentimentales de Peter Parker siempre han sido una parte esencial del interés de los lectores hacia la figura de Spiderman. Cuesta encontrar un periodo en la historia del héroe en que no haya estado saliendo con alguna chica o tratando de que hacerlo. De todas las novias con las que ha contado el Hombre Araña, una de ellas podría calificarse como diferente a las demás, y no hablamos de Mary Jane, sino de la mujer que se enamoró del héroe, y no de la persona de a pie. Y esa mujer es la Gata Negra.

Felicia Hardy, la ladrona de buen corazón, la escultural aventurera de melena plateada, la sensual dama que recorre los tejados del Universo Marvel, vino al mundo de la mano del guionista Marv Wolfman y el dibujante Keith Pollard, quienes narraban las andanzas de Spiderman a finales de los años setenta. Wolfman disfrutaba mucho con Bad Luck Blackie (1949), un corto animado de Tex Avery en el que un gato negro atraía la mala suerte de quienes le rodeaban, e incluso llegaban a pagarle por ello. En esencia, la Gata Negra mantiene esa característica, de manera que en su primer encuentro con el trepamuros, que tuvo lugar en The Amazing Spider-Man #194 y 195 USA (1978), éste no dejaba de padecer infortunios aparentemente casuales, que permitían a su enemiga burlarle una y otra vez, al tiempo que surgía una mutua atracción, con un primer beso incluido.

 

Aunque la Gata Negra moría, en apariencia, al final de la historia, no tardó en convertirse en un personaje recurrente. Para Spidey, suponía todo un desafío moral, puesto que Felicia Hardy seguía siendo una delincuente a la que llevar a la cárcel… De no ser porque resultaba más sencillo caer en sus brazos. El punto de inflexión se produjo cuando ella aceptó reformarse, tras lo que comenzaría un tórrido romance caracterizado por un importante detalle: la Gata Negra no estaba en absoluto interesada en Peter Parker, y de hecho no permitía que se desenmascarara ante su presencia. Ello no impidió que continuara un tórrido y tumultuoso romance que se desarrollaría durante buena parte de los años ochenta, con rupturas y reconciliaciones incluidas. En Marvel sólo apartaron a la pareja después de que se decidiera que Peter se casara con Mary Jane Watson. Así fue como se dejó atrás una relación adulta como no había ninguna otra en el Universo Marvel. La Gata Negra seguiría apareciendo ocasionalmente en las aventuras arácnidas, e incluso gozaría de su propia miniserie, hasta que cayó en el olvido, para ser recuperada ya en el siglo XXI, a través de una alucinante historia escrita nada menos que por el director de cine Kevin Smith, que reavivó el interés por la ladrona.

 

La edición original de Spider-Man / Gata Negra: El mal que hacen los hombres se extendió nada menos que de 2002 a 2006, cuatro años para apenas seis episodios, un retraso debido a la lentitud de Smith a la hora de entregar sus guiones. No es extraño que, en esa época, con Felicia Hardy de nuevo en el ojo del huracán, Brian Michael Bendis se planteara trasladarla al Universo Ultimate, algo que haría coincidiendo con una ocasión tan especial como la publicación del Ultimate Spider-Man #50 USA. En su versión definitiva, La Gata Negra mantendría la esencia del original. Al fin y al cabo, un concepto tan puro como el de una ladrona divertida y de curvas imposibles que vuelve loco al héroe lleva dándose en los cómics desde que Will Eisner cruzaba a Spirit con todo tipo de mujeres fatales. ¿Qué había cambiado que pudiera llamar la atención de los lectores? Pues la gran variación estaba en el propio Spiderman. Cuando el Hombre Araña clásico se cruzó por primera vez en el camino de Felicia Hardy, ambos eran dos personas adultas y experimentadas. En el Universo Ultimate, el caso es radicalmente distinto, puesto que aquí Spidey sigue siendo un adolescente de apenas quince años que no ha pasado de los besos y achuchones con su novia. ¿Qué hacer ante una chica tan atractiva y sexualmente abierta como la Gata Negra? ¿Y qué pensaría Mary Jane de todo ello? Mark Bagley, que había tenido oportunidad de dibujar a la Gata Negra a principio de los años noventa, durante su etapa como dibujante de Amazing, lleva a cabo un rediseño del personaje que ofrece ecos de aquella primera toma de contacto.

 

Por si las complicaciones fueran pocas, el arco argumental con el que se celebraba la llegada al medio centenar de entregas del Spiderman definitivo también contaría con la presencia de Elektra, otra peligrosa mujer con la que el trepamuros se había encontrado brevemente en el pasado, pero a la que tendría que enfrentarse de manera directa, después de que se hubiera puesto a las órdenes de Kingpin, siguiendo también la música, que no la letra, de viejas aventuras pertenecientes al Universo Marvel convencional. De nuevo, Bendis recurría a la mezcla de conceptos procedentes de diversos momentos de la historia de La Casa de las Ideas. Si las dos aventureras entre las que se sitúa el Hombre Araña enclavan su mayor época de popularidad en los años ochenta, el objeto de interés a partir del cual se desencadenan los acontecimientos, una tablilla que La Gata Negra roba a Kingpin, encuentra su origen en los años sesenta.

 

“La saga de la tablilla” original se desarrolló en The Amazing Spider-Man #68-77 USA (1969. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y fue la más compleja trama tejida por Stan Lee como guionista arácnido, con John Romita y John Buscema como dibujantes. La tablilla del título contenía nada menos que el secreto de la inmortalidad, lo que desataba la codicia de Kingpin, pero también de Cabello de Plata, su rival mafioso. No se vayan todavía, que aún hay más, parece decirnos Bendis, ya que todo ello se cruza con la candidatura de Sam Bullit a la alcaldía o los problemas de Mary Jane con su padre. En el primer caso, estamos ante una historia que originalmente fue narrada por Stan Lee y Gil Kane en The Amazing Spider-Man #91 y 92 (1971) y a cuya literalidad casi se ceñiría Bendis: Sam Bullit se presentaba como un político corrupto que desataba una campaña de prensa contra Spiderman de la que se beneficiaba electoralmente. El trepamuros, junto al Hombre de Hielo, conseguía mostrar la verdad ante la opinión pública y la policía, que detenía a Bullit al final de la historia. En el segundo caso, el del trágico pasado familiar de Mary Jane, habría que avanzar más de diez años en el tiempo para encontrar el referente: hasta The Amazing Spider-Man #259 USA (1984), la alegre pelirroja no desvelaría a Peter sus problemas de niñez, en un relato presentado por Tom DeFalco y Ron Frenz.

 

Una vez más, Brian Michael Bendis recogía todos esos argumentos, surgidos de los más diversos puntos de la biografía clásica del personaje, para actualizarlos, reinterpretarlos y ofrecerlos a los lectores actuales como si fueran totalmente nuevos, para dar lugar a una sólida trama, ejemplo de la época dorada que atravesaba Ultimate Spider-Man cincuenta entregas después de su nacimiento.

 

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 11.

PLAN EDITORIAL 2018: MILES MORALES

Gracias a esta serie, muchos descubrieron al que está llamado a ser una auténtica estrella, Nico León. El caso es que, después de que se ocupara de los números relacionados con “Civil War II”, le perdimos de vista, ya que fue requerido para llevar a cabo el relanzamiento de Hulka. Una vez concluido ese trabajo, el artista argentino regresa con nosotros, para una pequeña aventura de apenas dos entregas en la que continúa la deriva existencialista de Miles Morales, y nada mejor que un largo viaje para aclararse las ideas. Es así como ha aparecido en Tokio, donde se encuentra con Tomoe, una villana creada por Brian Michael Bendis y David Marquez para nutrir la caterva de enemigos de Iron Man y que también se ha estado enfrentando contra Riri Williams. En cualquier caso, nuestro protagonista está rumiando importantes decisiones acerca de su futuro. Será algo que a buen seguro se desentrañará a lo largo de este año que aquí comienza, y sobre el que nos gustaría darte algunas pistas en relación al joven trepamuros. ¡Empezamos!

 

LA ACTUALIDAD Como apuntábamos más arriba, las vacaciones arácnidas en Japón apenas nos ocuparán un número más, el del mes que viene. En marzo, damos el salto a Marvel Legacy, con el regreso de Óscar Bazaldúa, la presentación de los nuevos Seis Siniestros, un nuevo diseño y, en lo que respecta a la edición americana, el regreso a la numeración histórica de la serie… espera, ¿de qué serie? De Ultimate Spider-Man, por supuesto. ¿Ya se te ha olvidado que éste es el Hombre Araña Definitivo? Cuando llegue el momento, trataremos de explicar en detalle la suma que lleva a colocarnos en el Spider-Man #234 USA. Poco más que añadir al respecto de esta colección propiamente dicha, pero Miles no se limita sólo a estas páginas. Apunta que Spidermen II continuará en estos primeros meses del 2018, hasta su quinto y último número, a la venta en marzo. Este enero se publica además Generaciones, el tomo que reúne todos los especiales que transcurren en el “Punto de fuga” de “Imperio Secreto”. En su interior, entre otros encuentros entre héroes de legado y sus contrapartidas veteranas, podrás ver el viaje de Miles hasta los tiempos en que Peter Parker tenía su edad y estaba en el Instituto Midtown. Atención, porque en esa historia se avanza la decisión que podría tomar nuestro héroe al respecto de su futuro como superhéroe, por lo que se trata de un relato trascendental. Y, como habrás podido suponer, Miles también seguirá siendo uno de los miembros de Los Campeones, así que cuenta con él en su colección mensual, que el mes que viene inicia un crossover con Vengadores.

UN ENCUENTRO PROVIDENCIAL

Juntos de nuevo por primera vez

 

LOS CLÁSICOS Sí, habrá reediciones clásicas vinculadas a esta cabecera, y ahí un buen motivo para hacerlo. Este diciembre, se estrena la primera película animada del trepamuros, que cuenta precisamente con Miles Morales como protagonista. Podríamos haber aprovechado para recuperar sus primeras historias, pero ya sabes que nos gusta hacer las cosas en orden, así que hemos acudido al amanecer de los tiempos… en concreto, al amanecer de Ultimate Spider-Man. Porque este clásico moderno de Marvel siempre ha de estar disponible en todas las librerías, este año arranca su recopilación en Marvel Integral, con dos primeros tomos: el primero, a la venta en junio, contará con los trece primeros números de la cabecera original, mientras que el siguiente, disponible en octubre, reunirá los siguientes, hasta quedarse en Ultimate Spider-Man #27 USA.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Porque nunca nos cansamos de este clásico

Spot On perteneciente a Spider-Man nº 20

PLAN EDITORIAL 2018: LA ACTUALIDAD

Estrenamos año y estrenamos colección americana arácnida. En este número irrumpe Peter Parker, el Espectacular Spiderman, la cabecera con la que Chip Zdarsky y Adam Kubert buscan recuperar el sabor clásico del personaje, mientras Dan Slott sigue en paralelo con su particular epopeya. Hablaremos con más detalle al respecto de ello, pero ahora nos toca adelantar las claves del año que empezamos. Dado que Spidey es uno de los personajes con mayor número de lanzamientos, ¿qué te parece si repartimos el esfuerzo entre las dos colecciones protagonizadas por sendos Peter Parker? Aquí nos quedamos con la actualidad, mientras que en Renueva tus votos te contamos los clásicos.

 

EL ASOMBROSO SPIDERMAN Ya tenemos bastante cerrado el calendario para todo el año de la principal cabecera del trepamuros en España. En enero y febrero, el primer arco de la nueva Spectacular; en marzo y abril pasamos al final de la etapa de Kelly y McGuinness en Spiderman / Masacre, para ya en mayo meternos de lleno en Marvel Legacy. Durante los primeros tres meses, acogeremos una aventura completa en cada tomo, siguiendo el orden de Amazing, Spectacular y la colección compartida con Wade. Agosto y septiembre quedan reservados para “Veneno Inc”, el cruce entre Amazing y la nueva colección del Protector Letal. Y atención, porque si nada se tuerce nuestra previsión señala los tres últimos meses del año como un “todo Amazing”, que conduciría al #800 USA en diciembre.

EL PERSONAJE DEL AÑO

Veneno regresa a los orígenes

 

VENENO Una de nuestras grandes apuestas para el año. Veneno ha dado el campanazo como no ocurría desde los años noventa. El personaje ha vuelto a las raíces en su nueva cabecera, cortesía de Mike Costa, primero con Gerardo Sandoval a los lápices, luego nada menos que con Mark Bagley. Se trata de la primera colección de toda Marvel en recuperar la numeración clásica y además se situará en el centro de atención gracias a la película que protagonizará Veneno y que se estrenará a comienzos de octubre. Nuestro planteamiento para la grapa es el de ofrecerte entregas dobles, durante todo el año, de manera que nos permita sincronizarla con El Asombroso Spiderman y dejarlo todo listo para el cruce que acogeremos aquí durante el verano. Mientras tanto, el prólogo de “Universo Veneno” lo verás recogido en un 100 % Marvel de tapa blanda, idéntico formato en que lanzaremos la saga propiamente dicha. Las fechas de salida son febrero y abril, respectivamente. No obstante, y dada la importancia que tendrá el Protector Letal a lo largo del año, no descartamos otras publicaciones a su alrededor.

 

UNA HIJA ADOLESCENTE

Annie crecerá con Marvel Legacy

 

OTROS HOMBRES ARAÑA Tanto Renueva tus votos como Spider-Man saltarán a Marvel Legacy este marzo. La primera con un salto de nada menos que ocho años para sus protagonistas y un nuevo equipo creativo, el formado por Jody Houser y Nick Roche; la segunda con la presentación de unos nuevos Seis Siniestros. Apunta además que sigue adelante Spidermen II, hasta su final natural, en marzo. Y en el apartado de formatos recopilatorios, apunta detalles, todos en 100 % Marvel de tapa blanda: Spiderman 2099 termina en el sexto tomo (enero), para ser sustituida por Ben Reilly: Araña Escarlata en abril, con segundo tomo en julio. Se mantiene así la ración arácnida de Peter David. Y Spider-Gwen regresa además en mayo, con su tercer tomo.

 

Spot On perteneciente a El Asombroso Spiderman nº 135

LOS SEIS SINIESTROS DEL UNIVERSO ULTIMATE: ESPECTÁCULO SIN IGUAL

Cada aventura de la línea Ultimate se construye sobre la premisa de que se trata de una gran superproducción en la que todo ha de ser espectacular y grandilocuente. Sin embargo, no se trata de un concepto desconocido en La Casa de las Ideas: todo lo contrario. Cuarenta años antes, en el amanecer del Universo Marvel, Stan Lee decidió lanzar una serie de especiales con idénticas pretensiones. Se trataba de los Annuals, números al margen de las colecciones mensuales que ofrecían el doble de páginas y estaban destinados a relatar acontecimientos tan destacados que debían rodearse de un halo de excepcionalidad.

Con el paso del tiempo, los Annuals acabarían desvirtuándose, conforme la inercia llevó a hacer la fórmula reiterativa… Pero, en estos primeros años de la Era Marvel de los Cómics, aquellos mágicos sesenta, los Annuals constituían una cita ineludible. En Fantastic Four Annual #1 USA (1963) se narró la invasión del mundo de la superficie por parte de la Atlantis de Namor; en Avengers Annual #1 USA (1967) los fundadores del grupo se unían a los miembros modernos frente a una coalición de sus peores enemigos… y en Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964) el trepamuros trataba de encontrar a su tía May y a su novia de entonces, Betty Brant, secuestradas por una coalición de sus principales villanos: Los Seis Siniestros. Bajo el liderazgo del Doctor Octopus, se agrupaban Electro, Mysterio, El Buitre, El Hombre de Arena y Kraven El Cazador.

 

Entre todos los contrincantes de importancia a los que se había enfrentado Spidey, sólo faltaban El Duende Verde, a quien Stan Lee y Steve Ditko reservaban empresas mayores, y El Lagarto, que estaba curado y en la distante Florida, lo que habría dificultado su inclusión en la trama. Ditko reservó a cada uno de Los Seis Siniestros un combate singular con el trepamuros, durante el cual insertaba una viñeta a toda página, algo verdaderamente único en la época. Stan Lee, por su parte, procuró que no faltara ninguno de los héroes de la ciudad durante la búsqueda que lleva a cabo Spiderman. Las 41 páginas de las que constaba la historia principal se complementaban con otras 31 planchas, con fichas de los villanos (incluso de aquellos que no formaban parte de Los Seis Siniestros), los secretos de Spiderman, los personajes secundarios y una historieta humorística en la que se describía la manera en la que Lee y Ditko concebían cada aventura. En definitiva, aquel número extraordinario obedecía, por encima de cualquier otra consideración, a aquel adjetivo.

 

Saltamos ahora al siglo XXI, para encontrarnos con una situación que arrastraba paralelismos con aquélla. Estamos en 2003. Unos meses antes, Ultimate War, el choque entre los Ultimates y La Patrulla-X que en realidad formaba parte del hilo narrativo de la serie de estos, había constituido un campanazo comercial. Para que siguiera en marcha la rueda, el Director Editorial de Marvel, Joe Quesada, y el editor de las series Ultimate, Ralph Macchio, buscaban un producto equivalente, esta vez con Spidey y los Ultimates como protagonistas. Esto permitía que, pese a los muchos retrasos que acumulaba la realización de la cabecera de estos, a causa de la lentitud de Bryan Hitch, nunca dejaran de estar presentes en las librerías. Para Brian Michael Bendis, la idea encajaba con algunas tramas que venía desarrollando en Ultimate Spider-Man, con una presencia cada vez mayor de SHIELD y de Nick Furia en la vida del trepamuros, y con un creciente número de enemigos a los que el joven héroe había enviado a las celdas del Triskelion. Allí estaban ya el Doctor Octopus, el Hombre de Arena, Electro, el Duende Verde y Kraven. ¡Parecía como si el destino hubiera colocado en el mismo lugar y a la misma hora a una posible versión definitiva de Los Seis Siniestros! Aunque había algunas diferencias sustanciales con respecto a la situación original: en aquel caso, los villanos se unían bajo el liderazgo de Octopus, pero en el Universo Ultimate, su consideración de mayor enemigo de Spidey se había trasladado hasta el Duende Verde, que por lo tanto pasaba de no estar en el grupo en el Amazing Spider-Man Annual #1 USA a liderarlo en la versión definitiva. También faltaba el Buitre y Mysterio en la formación moderna, pero había un importante motivo para esas ausencias concretas: Bendis todavía no había encontrado la manera de adaptarlos, y tardaría en hacerlo. Tampoco estaba Veneno en la alineación, pero, al igual que les ocurrió a Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta con el Duende Verde, el guionista de Ultimate Spider-Man prefería dejarlo al margen.

 

Con todos esos condicionantes, el número de villanos que quedaban en sus manos era cinco, y aunque en ningún momento se mentaría a “Los Seis Siniestros”, el título de la miniserie ya estaba decidido: Ultimate Six. Pero, ¿quién sería el sexto miembro? Esa incógnita permanecería oculta hasta bien avanzada la historia. Desde el aparato publicitario de Marvel, coquetearían con la respuesta, que supondría toda una sorpresa para los lectores, ya que el misterioso sexto integrante de Los Seis Siniestros Definitivos sería quien menos se esperaban.

La semilla de la aventura fue plantada en Ultimate Spider-Man #46 USA, con Mark Bagley a las viñetas, pero, dado que esta colección seguiría publicándose durante los meses en que Ultimate Six viera la luz, surgió la necesidad de que fuera otro dibujante quien encarara el proyecto. En aquellos momentos, el británico Trevor Hairsine había destacado por el gran parecido de su estilo con el de Bryan Hitch, por lo que se antojaba como la elección correcta para una aventura en que la participación de los Ultimates sería crucial. También en esos meses la revista Wizard preparaba un “número cero”, con el que renovaban su diseño y buscaban atraer nuevos lectores. Joe Quesada, que sabía que la rival DC Comics haría lo mismo con el Batman de Jim Lee, les ofreció la posibilidad de publicar un prólogo de Ultimate Six en su interior, con el valor añadido de que él mismo se ocuparía de ilustrarlo, lo que suponía su regreso al tablero de dibujo,  del que había permanecido alejado en los tres años anteriores, desde que asumiera la posición de cabeza visible de la compañía.

 

El proyecto, más allá de lograr su objetivo de emular aquel lejano, pero inolvidable Annual, acabó por convertirse en uno de los capítulos más valiosos dentro de la cronología del Spiderman Definitivo, e incluso sería determinante en el destino del personaje, pero para eso faltaban todavía muchos años y muchas aventuras.

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 10

EL VALOR DE LA EXCEPCIÓN: CREANDO UN NUEVO VILLANO PARA ULTIMATE SPIDERMAN

Tres años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis y Mark Bagley ya habían reciclado a la inmensa mayoría de los villanos clásicos del trepamuros, hasta el punto de que no se habían detenido en los años fundacionales de Stan Lee y Steve Ditko, sino que habían llegado hasta los tiempos modernos, al presentar la versión definitiva de Veneno. Mientras calentaba motores para la reunión de todos esos villanos en una única historia, Bendis decidió tomarse un respiro, mediante el arco argumental incluido en este tomo, donde haría algo inédito hasta el momento en el Universo Ultimate: ¡presentar un villano de nueva creación!

 

Si algo había aprendido Bendis después de escribir cuatro docenas de episodios de Ultimate Spider-Man, más los dieciséis de los que constó Ultimate Marvel Team-Up, es que la importancia de la serie no residía en los villanos a los que se enfrentaba el héroe, sino en los conflictos que tenía que afrontar en las relaciones con su entorno y la manera en que la actividad justiciera de Peter Parker las dificultaba. Para entonces, de una forma u otra Spiderman le había traído problemas en casa y fuera de ella. Tía May no dejaba de sospechar del comportamiento de su sobrino y de sus cada vez más inconsistentes excusas para estar llegar tarde o incluso desaparecer. Mary Jane sabía la verdad, casi desde el principio, pero eso no servía para mejorar las cosas, más bien al contrario: la novia de Peter no sólo tenía que contemplar cómo su chico quedaba cada vez más magullado por los encuentros con sus enemigos, sino que ya se había visto envuelta en alguno de ellos, con peligro incluso de morir, un miedo que le había llevado a romper la relación… Lo que por otra parte dejaba vía libre a Peter por primera vez desde que comenzara la serie. ¡Y por allí pululaba Gwen Stacy!

 

Ahí había suficiente material para toda una saga, pero la clave de la misma no surgiría hasta que Bendis dio con el villano apropiado sobre el que construir su discurso. Ése sería el enemigo que crearía expresamente para Ultimate Spider-Man: ¡Un personaje que construiría desde la nada, sin apoyarse en un modelo propuesto previamente en el Universo Marvel convencional! La idea permanecía intocable hasta ese momento. Manteniéndose cercanos o distanciándose de los clásicos, cada héroes y villano de la línea Ultimate había tenido una vida previa en los cómics clásicos. Lo más parecido era Ultimate Adventures, una miniserie de seis números que había aparecido al margen de las colecciones principales del sello y que estaba protagonizada por Búho-Halcón y Woody, dos personajes que parodiaban a Batman y Robin. El proyecto pasó casi inadvertido, hasta el punto de que puede considerarse apócrifo, pero lo cierto es que abrió una puerta que en muy pocas ocasiones se atravesaría. El caso de Bendis en Ultimate Spider-Man sería, por lo tanto, muy excepcional, por motivos que luego abordaremos.

 

El guionista construiría su tesis alrededor del gran tema central de Spiderman: “Un gran poder conlleva una responsabilidad”. El trepamuros lo había aprendido por las malas, a consecuencia de la muerte del tío Ben a manos del ladrón que hubiera podido detener. Pero, ¿y si alguien que gozara de todo ese poder desconociera la lección moral de la responsabilidad? La idea era buena, sin duda. Si además Bendis llevaba a ese alguien al terreno del Instituto Midtown, podía jugar con todo eso en el mundo de Peter, antes de saltar al de Spiderman. Porque, ¿qué puede ser peor cuando tu novia te ha dejado que aparezca un tipo carismático que parece capaz de ligar con ella y con cualquier otra chica que te pueda interesar? Fue así como surgió Geldoff, el tipo en el que podría haberse convertido Peter Parker de no haberle agarrado el destino por el cuello.

 

La experiencia, sin embargo, no sedujo a algunos lectores, que escribieron a Marvel para mostrar su desagrado, mientras que las reseñas en prensa especializada tampoco acompañaron. Años más tarde, incluso el propio Bendis reconocería que ni siquiera a él le convencieron los resultados, de manera que en lo sucesivo acotaría los nuevos enemigos del trepamuros a la fórmula de versionear a los más viejos del lugar.

 

Y sin embargo… El arco argumental en el que se presenta a Geldoff tiene un buen número de elementos que destacan con luz propia: el humor es tan sobresaliente como en el resto de la serie, hay situaciones extraordinariamente divertidas, como la que rodea al traje de repuesto de Spidey, inspirada en algunos memorables momentos pertenecientes a las mejores etapas del trepamuros clásico. Y por supuesto, tenemos a La Patrulla-X. Antes, Spidey se había cruzado en el camino de Lobezno o se había encontrado en el centro comercial con algunos de sus compañeros de la escuela de mutantes del Profesor Charles Xavier, pero aquí está la primera aventura compartida entre las versiones Ultimate de Spidey y La Patrulla.-X, en la que se sembrarían semillas que tiempo después germinarían, para dar lugar a sorprendentes historias que nadie hubiera imaginado.

 

Con el tiempo, Bendis acabó por coger cariño a Geldoff, ese personaje que tanto le criticaron, hasta el punto que en el videojuego de Ultimate Spider-Man, también escrito por él, puede leerse una pintada en una pared del Instituto Midtown en la que proclama “Geldoff Rules!!”: ¡Geldoff mola! Lo mismo debieron pensar los guionistas Dan Slott y Christos Gage, quienes le trasladaron al Universo Marvel convencional, dentro de la serie Los Vengadores: La Iniciativa, lo que convierte a Geldoff en el primer personaje en llevar a cabo el viaje en el sentido contrario: de la línea Ultimate a la Marvel clásica, en lugar de al revés.

 

Mucho tiempo después de la primera edición de esta historia, quizás haya llegado la hora de valorarla en su medida. Puede que Geldoff no estuviera hecho para situarse entre el Doctor Octopus y el Duende Verde, pero las circunstancias han permitido que se le recuerde como una rara avis: un personaje verdaderamente excepcional.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable

ULTIMATE SPIDER-MAN: LA REFORMULACIÓN DE VENENO

El trabajo de los creadores de Spiderman llevado a cabo en su primera década de existencia, en los años sesenta, fue tan deslumbrante que oscureció cualquier logro que pudieran acometer sus sucesores. Por muchos años que pasen, los clásicos como el Duende Verde, el Doctor Octopus, El Buitre, El Lagarto, Electro, Mysterio o El Hombre de Arena se sitúan siempre a la cabeza. Habría que citar dos excepciones: dos enemigos que, habiendo sido creados mucho tiempo después, sí conseguirían colarse en esos primeros puestos. Uno de ellos fue El Duende, sorprendente actualización del concepto de villano de identidad desconocida que fuera Norman Osborn en sus inicios. El otro, que destacó de tal manera que muchos llegarían a posicionarlo como el peor enemigo de Spiderman, respondía al nombre de Veneno.

 

Veneno fue presentado en Amazing Spider-Man #299 USA (abril de 1988), como una versión oscura del propio trepamuros. Sin embargo, para precisar su origen, hay que retroceder a algunos años antes, hasta 1984, fecha en las que se publicó un evento que reunió a los grandes héroes de Marvel y recibió el nombre de Secret Wars. En estas Guerras Secretas, Los Vengadores, La Patrulla-X, Los 4 Fantásticos y, por supuesto, Spiderman, eran enviados por un misterioso ser llamado el Todopoderoso hasta un remoto planeta, donde todos ellos se veían obligados a luchar contra sus peores contrincantes. Durante la saga, Spidey se hacía con un misterioso traje que respondía a sus órdenes, cambiaba de aspecto y creaba sus propias telarañas. Decidió traérselo de vuelta a la Tierra… Sólo para descubrir, una vez en casa, que se trataba de un ser vivo, un simbionte que trataba de poseerle. Separado del mismo gracias a la intervención de Reed Richards, todavía habría de encontrarse con el traje maldito en un par de ocasiones, hasta que consiguió vencerle en lo alto de un campanario. Parecía que nunca volvería a saberse de él.

 

Por aquel entonces, también tuvo lugar otra aventura significativa, en la que Jean DeWolff, el contacto de Spidey en la policía, era violentamente asesinada por un misterioso psicópata llamado El Comepecados. En el curso de la historia, el Daily Globe señaló a un individuo como culpable, pero la noticia resultó ser falsa, ya que el trepamuros atrapó al verdadero criminal. Tampoco nadie podía imaginar que esta segunda historia tuviera continuidad, o que llegase a entrar en relación con la primera.

 

El guionista David Michelinie, en cambio, sí logró una manera de conectarlas, mediante la creación de la figura de Eddie Brock, el periodista del Globe que hubiera sido quien escribió la falsa noticia y cayó por ello en desgracia. Encolerizado con el trepamuros y fanatizado por la religión, había acudido a la iglesia donde tuvo lugar la batalla final contra el simbionte… Y allí, una vez que éste había abandonado a Peter Parker, Eddie se uniría con la criatura, para dar vida a Veneno. La complejidad del concepto, unida a la contundencia gráfica que le supo dar el dibujante Todd McFarlane, sirvió para que Veneno alcanzara una increíble fama desde el primer encuentro con Spiderman. Cada una de las siguientes apariciones fue celebrada con alboroto y subida de ventas, un fenómeno que no hizo más que crecer cuando el personaje también fue llevado a la pequeña pantalla, en la teleserie animada de Spidey, o consiguió a raíz de esto último sus propios muñecos.

 

Llegados a Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis sabía que, tarde o temprano, abordaría la figura de Veneno, lo que nadie imaginaba era la manera en la que lo haría. El problema principal residía en que el villano había sido construido a partir de historias previas anteriores, Secret Wars y la saga del Comepecados, demasiado complicadas como para incluirlas dentro del mundo del Spiderman Definitivo, además de que esto no supondría sino una lamentable repetición de aventuras ya narradas en la continuidad clásica. Aquí fue cuando Bendis optó por recurrir a una subtrama que venía trabajando casi desde los inicios de la colección, con insinuaciones que sólo captaron los lectores que estuvieran suficientemente atentos: la de los padres de Peter.

 

En el Universo Marvel tradicional, Stan Lee tuvo la ocurrencia de que Richard y Mary Parker fueran en realidad agentes secretos que habían sido desacreditados y asesinados por Cráneo Rojo, una intriga que salió a flote en el Amazing Spider-Man Annual #5 USA (1968. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y que apenas impactó en la tradición del personaje, debido a lo rocambolesca que resultaba. Bendis sin embargo estimó oportuno que ahí había algunos detalles interesantes que podían encajar muy bien en la teoría de la conspiración que estaba construyendo junto con Mark Millar en el Universo Ultimate. De esta forma, había ido dejando caer que Richard Parker fue un brillante científico admirado incluso por Mister Fantástico, cuya muerte y la de su esposa estaba sumida en la bruma y llenaba de pesar a Peter.

 

¿Y si alguien hubiera tenido buenos motivos para hacer desaparecer a los Parker? ¿Y si Richard había creado algo revolucionario que podría cambiar el curso de la historia? Las semillas para crear al Veneno Definitivo, partiendo de un origen diferente al establecido por los cómics clásicos, pero llegando a unas conclusiones similares, ya estaban ahí plantadas. Faltaba sólo acudir a la figura de Eddie Brock. ¿Quién sería en realidad? En Ultimate Spider-Man #17 USA (Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4), durante la conferencia de prensa de Justin Hammer, había aparecido fuera de plano un tal Eddie Brock, reportero del Globe. El detalle llamó la atención de los lectores, que se apresuraron a anunciar la inminente irrupción de Veneno, pero… o se trataba de una pista falsa o Bendis cambió luego de idea y decidió ignorarla. El verdadero Eddie Brock sería un amigo de la infancia de Peter, lo que lo relacionaría con una época en la que sus padres estaban todavía vivos. Para que se desataran los acontecimientos sólo hacía falta que el joven lanzarredes se encontrara en el trastero de su casa con una caja llena de recuerdos.

 

La saga, contenida en este volumen, sabría aunar todas las nuevas ideas de Bendis con la esencia de los cómics en los que se había fraguado el Veneno original, hasta dar lugar a una trama que aunaba a partes iguales intriga, espectacularidad y terror. No sólo conquistaría a las nuevas generaciones de lectores, sino que abriría una nueva puerta, cuando años después el director de cine Marc Webb y los guionistas James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves recurrieron en gran medida a ella para construir el argumento de The Amazing Spiderman (2012), reinicio de las aventuras cinematográficas del trepamuros en el que el misterio alrededor de la muerte de los padres de Peter tendría una relevancia absoluta y seguiría muy de cerca los parámetros establecidos por Brian Michael Bendis en Ultimate Spider-Man.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 8: Veneno

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL IMPOSTOR

Acostumbrados como estamos hoy en día a la presencia de superhéroes que escapan al canon tradicional del género, cuesta imaginar la conmoción que supuso la irrupción de Spidey en 1962. Baste señalar dos importantes circunstancias que hasta entonces en rara ocasión se llegaban a encontrar. La primera, el trepamuros usaba un traje que evitaba todos los elementos tradicionales. No había ni calzones por fuera y la máscara tapaba su cara al completo. La segunda, las autoridades públicas le perseguían con ahínco, por mucho que demostrara estar entre los buenos chicos.

 

El aislamiento social e incluso el enfrentamiento a los poderes establecidos fue, desde el primer número, características inherentes a Spiderman. Cada vez que ocurría algo malo y él estaba cerca, los agentes o cualquier ciudadano que estuviera allí le culpaban, a lo que se añadía la feroz campaña de prensa desatada por J. Jonah Jameson desde los titulares a cinco columnas del Daily Bugle, que ayudaría a formar la imagen negativa del héroe entre la población. De hecho, la primera página de Amazing Spider-Man #1 USA (1062), estaba dedicada a reflejar tal circunstancia. Por si fuera poco, en aquel comienzo de la serie mensual arácnida, el villano no era otro que El Camaleón, un maestro del disfraz que se hacía pasar por Spiderman para perpetrar sus crímenes. Aunque el verdadero lanzarredes conseguía destapar el engaño, los recelos hacía su figura continuarían de manera indefinida.

 

En su translación al Universo Ultimate, Brian Michael Bendis puso especial énfasis en mantener ese rasgo definitorio, que adquirió elevado protagonismo en “Escrutinio público”. Bendis ofrecería su propia versión del relato en el que El Camaleón viera la luz, pero añadiría otros elementos asociados a diversas etapas del trepamuros original que hicieron que la historia fuera completamente diferente y encajara de manera lógica en el desarrollo de Ultimate Spiderman.

 

Había llegado el momento de dar más protagonismo a Gwen Stacy, cuya inesperada irrupción todavía permanecía en la memoria de los lectores como uno de los mejores momentos de la colección. Poco a poco, Gwen se había ido introduciendo en la vida de Peter, hasta el punto de competir en cuanto a presencia con la que hasta ahora había sido “la chica” de la serie, Mary Jane. Pese a que la personalidad de esta moderna Gwen era poco menos que opuesta a la del dulce amor trágico del Peter Parker original, Bendis quiso ofrecer algunas matizaciones al respecto, toda vez que explicaba la naturaleza de su Gwen. Como la clásica, ésta también era hija de un capitán de policía, un George Stacy mucho más activo y joven que el que los lectores veteranos conocían y que se situaría en posición destacada dentro de la caza policial contra Spiderman… Una vez que alguien que se hace pasar por él le coloque al margen de la ley.

 

De nuevo, Bendis tomaba su propio camino a la hora de presentar al padre de Gwen en una línea contrapuesta a la del personaje que tomaba como referencia. No sólo peinaba menos canas, estaba en el servicio activo y su carrera le había alejado de su mujer, de la que estaba separado o divorciado. Tampoco se convertiría en el defensor número uno de Spidey, mucho menos llegaría a sospechar que Peter era en realidad Spiderman, y lo último que se le pasaba a los lectores por la cabeza es que el nuevo Capitán Stacy compartiera el destino del original, morir heroicamente mientras salvaba la vida de un niño de los daños colaterales del ataque de un villano, un momento mítico en la historia del trepamuros de toda la vida, que tuvo lugar en Amazing Spider-Man #90 USA (1070). Con estas pequeñas variaciones, Bendis conseguía algo que ya era básico en la serie: cualquier cosa podía ocurrir.

¿Y en cuanto al impostor? De nuevo Bendis se movió con la habilidad suficiente para presentar sucesos de la continuidad clásica recombinados de tal manera que resultaron novedosos. Ante su debut, algunos aficionados llegaron a plantearse que el Spidey definitivo contaba con un clon. La explicación sería mucho más sencilla, y de nuevo recurriría a un detalle de la colección original cambiado de lugar y utilizado, por lo tanto, de la más original de las maneras. Tiene que ver con la obsesión de Steve Ditko, el primer dibujante que tuviera Spiderman, de que los villanos no tuvieran relación alguna con el héroe, e incluso fueran tipos desconocidos, algo que suscitaría controversias con Stan Lee y que supondría finalmente la ruptura del equipo, cuando llegó la hora de desenmascarar al Duende Verde.

 

Además de contener la historia antes comentada, el volumen se abre con el que fue el primer número especial fuera de colección publicado dentro de la línea definitiva. Respondió al título de Ultimate Spider-Man Super Special, lo que venía a recordar a los Annuals que hubiera tenido La Casa de las Ideas durante buena parte de su existencia y que en ese momento se encontraban poco menos que proscritos, ante la degeneración, en cuanto a contenidos y resultados comerciales, que venían padeciendo en los últimos años. Por contra, Brian Michael Bendis se planteó este Super Special como una gran fiesta, una ocasión muy importante que había que celebrar a lo grande. Pese a encuadrarse dentro de la colección propiamente dicha del trepamuros, se trata de la despedida por todo lo alto de Ultimate Marvel Team-Up, ya que contiene las dos máximas que guiaron a aquella cabecera de corto recorrido dentro de la línea Ultimate, y que nosotros recogimos en el tercer y sexto volumen del lanzarredes: héroes y dibujantes invitados, pero no sólo uno de cada, sino muchísimos. Para la ocasión, Bendis se hizo acompañar de amigos que habían estado con él en las páginas de Ultimate Marvel Team-Up, a los que añadió nuevos nombres entre los que cabía encontrar verdaderas leyendas del cómic, como John Romita, el que hubiera sido el más célebre dibujante de Spidey en su etapa clásica, o Dave Gibbons, el co-autor de Watchmen. Entre los héroes con los que se cruzaba Spidey, se encontraban todos los que ya conocía, junto con otros que todavía no habían irrumpido en la Línea Definitiva, como Blade o Elektra, quien luego acabaría compartiendo dos miniseries con Daredevil.

 

Pero el Ultimate Spider-Man Super Special es importante por otro motivo más: la mención, y sobre todo la importancia, que adquiere la figura del padre de Peter Parker. En la continuidad tradicional, después de años en que los progenitores del trepamuros permanecían en la nebulosa, Stan Lee se atrevió con una abracadabrante historia, según la cual habrían sido en realidad agentes secretos asesinados nada menos que por Cráneo Rojo, el enemigo del Capitán América. Tal retruécano narrativo dio pie a todo un Annual de Spiderman que alcanzó cierta categoría mítica en el imaginario de los aficionados, pero supuso también un quiebro en la verosimilitud de la que se había rodeado al entorno familiar del protagonista durante todos esos años. Ese Annual también abrió la puerta a que Brian Michael Bendis abordara el tema en Ultimate Spider-Man… Y vaya si lo haría, pero eso es una historia para tratar en nuestro próximo volumen.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público

UNA TRANSICIÓN COMPLICADA: MÁS ALLÁ DE McFARLANE Y LARSEN

1992 fue un año de vértigo para Marvel en general y para la Franquicia Arácnida en particular. La creación de Image había dejado de un plumazo sin las dos figuras artísticas más importantes con las que contaba Spiderman en esos momentos. Todd McFarlane y Erik Larsen se habían marchado para lanzar sus propios cómics fuera de la órbita de las grandes editoriales. El mercado se rompería como nunca lo había hecho, pero en La Casa de las Ideas todavía no eran conscientes del golpe que habían recibido. Bien al contrario, las imágenes creadas por McFarlane se siguieron utilizando en los elementos distintivos del personaje. El dibujo del hijo pródigo que nunca regresaría estaba en la logoforma que decoraba las portadas de la que había sido su cabecera y otra de sus figuras también aparecía en el logotipo del Treinta Aniversario del nacimiento de Spiderman, que se celebraba ese mismo año.

 

Habían pasado tres décadas desde que Stan Lee y Steve Ditko hubieran creado al Hombre Araña en Amazing Fantasy #15 USA (1962. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Poder y responsabilidad), el último número de una serie que a nadie importaba y con el que se dio inicio a un mito de la cultura popular. Treinta años después de aquel revelador momento, el trepamuros vivía su momento comercial más dulce. Danny Fingeroth, el recién estrenado editor de la franquicia, la había heredado de las manos de Jim Salicrup en unas condiciones inmejorables. El trabajo de McFarlane y Larsen, primero en The Amazing Spider-Man y luego en Spider-Man, había puesto de nuevo de moda al personaje, y en Marvel no entendieron por qué habrían de cambiar las cosas ahora que ellos ya no estaban. De hecho, Mark Bagley, el nuevo dibujante de Amazing, conseguía mantener el impulso que habían conferido sus predecesores al principal título arácnido, mientras que David Michelinie continuaría escribiéndola, lo que posibilitaría la continuidad en el tono. Spectacular y Web of, las otras dos colecciones que figuraban junto a Amazing, no habían sufrido cambio alguno por la espantada de los dos dibujantes, lo que aparentemente acotaba el problema.

 

La única de las colecciones en la que había que tomar medidas era ese cuarto título que Salicrup habría creado para uso y disfrute exclusivo de McFarlane y que, tras su salida, Fingeroth había cedido a Larsen, esperando repetir el esquema de dibujante comercial que escribía también sus historias. No había, sin embargo, un tercer autor en liza que pudiera mantener una fórmula que estaba cosechando ventas millonarias. De hecho, la plana mayor de las estrellas de la compañía había optado por sumarse a la aventura de Image. Después de aquello, Marvel estaba quemada de estrellas y nombres que vendían por sí mismos. La política que a partir de ese momento sería decretada desde la cúspide de la editorial iría en sentido contrario: ya no tenían a Jim Lee, Todd McFarlane, Erik Larsen, Rob Liefeld o Marc Silvestri, pero podían recurrir a imitadores que copiaran su estilo, dibujantes sin personalidad que no dieran problemas, bajo la atenta mirada de sus editores, que serían en definitiva los que llevaran la voz cantante a partir de ese momento, aunque en realidad no harían sino plegarse a las demandas del departamento de marketing, que trataría de repetir todos los trucos que durante los años pasados habían traído las ventas millonarias. Se resumían en portadas múltiples, en cartoncillo, con tintas metálicas, relieves u hologramas, además de crossovers siempre que fuera posible, y que darían lugar a nuevas cabeceras pertenecientes a las franquicias de éxito, la arácnida y la mutante en primer término, la cósmica o la sobrenatural en segundo plano. En el departamento de marketing de aquellos primeros noventa nunca habían oído hablar de buenos cómics. En realidad, no hubieran reconocido uno de haberlo visto.

 

Ya no había estrellas a la que encumbrar, pero Fingeroth creyó que, para Spider-Man, seguía valiendo el planteamiento inicial, que mimetizaba la estructura de arcos argumentales con equipos creativos rotantes de Batman: Legends Of The Dark Knight. Siempre sería fácil encontrar guionistas o dibujantes que se quisieran hacer cargo del trepamuros durante unos pocos episodios por un sustancial sueldo. Quizás no serían tan llamativos como McFarlane o Larsen, pero a cambio tampoco serían problemáticos. Para el primero de esos arcos en la era posterior al ocaso de los dioses, Fingeroth se hizo con los servicios de dos autores de peso que nunca habían dejado su impronta en el Hombre Araña. El guionista era Don McGregor, acreedor de una mítica etapa en los años setenta al frente de Pantera Negra, con un toque muy político que había fascinado a un puñado de entusiastas lectores, pero de la que nada sabía buena parte del fandom. McGregor había regresado periódicamente a Marvel, y además de volver el héroe de Wakanda también acometía pequeños encargos con personajes menores, como Blade o Morbius. Para Spider-Man, se encargaría de un relato en dos partes, centrado en el acoso infantil y la facilidad de acceso a las armas que existe en Estados Unidos. Se trataba de una pequeña historia de contenido social como no se veía en las aventuras arácnidas desde mucho tiempo atrás, en la época de la Marvel relevante y con resonancia en la realidad. De dibujarla se ocuparía nada menos que Marshall Rogers, el hombre que había redefinido a Batman o al Doctor Extraño, y cuyos días de gloria también parecían ya olvidados.

 

Con McGregor y Rogers empezaría la nueva etapa del cuarto y más independiente de los títulos arácnidos, pero antes de su llegada, Fingeroth haría tiempo con tres episodios autoconclusivos, realizados por otros tantos equipos. Howard Mackie, firmando como H. Austin Mackie, el que era por aquel entonces escritor de Web of Spider-Man, se haría cargo del primero de ellos, una historia ligada a “La guerra del Infinito”, que era el crossover cósmico que Jim Starlin abanderaba en esos precisos momentos. Mackie optó por El Duende y El Demoduende como villanos, algo que le resultaba sumamente sencillo, puesto que pronto recurriría a ellos en Web of. La trama continuaba en la serie troncal de “La Guerra del Infinito”, donde Spidey no pasaría de tener un papel de mera comparsa. El segundo número de relleno contaría con Excalibur como héroes invitados y estaría escrito por Terry Kavanagh, el editor de los mutantes británicos, que empezaba a hacer sus pinitos ante el procesador de textos. Para esa misma colección, Kavanagh había escrito también una pequeña aventura en dos partes, como complemento del arco de Larsen. Al cabo de un tiempo, pasaría a encargarse de manera continuada de una de las series del trepamuros.

 

El tercer y último episodio de relleno fue el más especial de todos, no por el holograma de portada, tan del gusto de los chicos de marketing, sino porque era el que específicamente celebraba el trigésimo aniversario del personaje. Tom DeFalco y Ron Frenz, que habían compuesto el equipo de Amazing durante buena parte de los añorados ochenta, volvieron a casa para una historia conmemorativa que seguía las reglas no escritas de este tipo de eventos, pero que resultaba especialmente interesante, puesto que Frenz, un discípulo aventajado de Steve Ditko, recreaba los lápices de éste para el debut del trepamuros. La grandeza de antaño seguía ahí, sólo era necesario encontrarla de nuevo.

 

Artículo aparecido originalmente en Spider-Man nº 5: Una gran responsabilidad

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL PRIMER REGRESO DEL DUENDE VERDE

Cuando abordó la creación de Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis recurrió a todo tipo de influencias, pero, por encima de cualquier otra consideración, pesó el tono y el espíritu, que no necesariamente la literalidad, de la etapa del trepamuros firmada por Stan Lee y John Romita en los años sesenta. Esa época, que lanzó a Spidey al estrellato, la serie pasó a ser una agridulce comedia romántica.

Bendis estaba prendado del equilibrio perfecto que tuvieran aquellos cómics, en los que los devaneos amorosos y la vida social de Peter Parker llegó a superar en importancia a las por otra parte fabulosas aventuras de Spiderman: Romita era tan bueno dibujando mujeres bellas y seductoras como villanos terribles y amenazantes. Durante su estancia en la cabecera, dos chicas adquirieron una importancia vital. La primera era Gwen Stacy, que evolucionó de la femme fatale que había presentado Steve Ditko a la dulce novia fiel de Peter. La segunda era Mary Jane Watson, una vecina de Peter con la que tía May no dejaba de prepararle citas a ciegas, de manera que los autores jugaban a ocultar su apariencia, hasta que por fin llegó el momento de mostrarla a todos, y Romita realizó una de las más célebres viñetas de la historia de Marvel, en la que Mary Jane se presentaba en la casa de Peter, que se quedaba atónito ante su belleza. Desde ese momento, la presencia de la una y la otra fue continua en la serie. Peter, y por extensión los lectores, veían en Gwen a la compañera perfecta, la mujer que querrían para ser la madre de sus hijos, mientras que Mary Jane representaba el sueño imposible, la amante ardiente, la belleza carnal.

 

Puesto a elegir entre una y otra, Gwen se alzó victoriosa en el corazón de Peter… Hasta que, ya superada la etapa Lee/Romita, encontraría la muerte, a manos del Duende Verde, en el mítico Amazing Spider-Man #122 USA (1973. Marvel Gold. El Sombroso Spiderman: La muerte de Gwen Stacy). Paradójicamente, al cabo de un tiempo, Peter comenzaría una relación amorosa con Mary Jane, y sería ella quien se convertiría en su esposa, según la continuidad clásica, en Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987). La pareja permanecía unida desde entonces, afianzándose en el imaginario colectivo gracias a su existencia también en la teleserie de dibujos animados de los años noventa o en las películas de Sam Raimi. Influido por todo esto, de cara a Ultimate Spider-Man, Bendis asumió desde el principio la presencia activa de Mary Jane, circunstancia que no se había dado en la continuidad clásica, otorgándole a su personalidad rasgos más propios de Gwen que de la desinhibida pelirroja con la que todos los lectores de cómics estaban familiarizados, algo que también se produciría en los filmes de Raimi.

 

Sin embargo, llegado un determinado momento, el guionista del trepamuros definitivo decidió hacer suyo el binomio introducido durante la época de Romita, aunque dándole una divertida vuelta de tuerca. En Ultimate Spider-Man #14 USA (el cuarto tomo de nuestra colección), los lectores se quedaron boquiabiertos cuando apareció en escena… ¡Gwen Stacy! Una Gwen que en nada se parecía a la clásica: llena de piercings, ligera de ropa, condenadamente atractiva, con una actitud desafiante ante todos y con opiniones muy claras acerca del mundo. Su debut tenía lugar apenas un episodio después de que Peter y Mary Jane se hubieran convertido, oficialmente, en pareja.

 

Fue entonces cuando las mentes calenturientas de los lectores empezaron a dejarse llevar, algo que entraba en las previsiones de Bendis y que él mismo había alentado. Si en el Universo Definitivo algunas cosas habían sido alteradas con respecto a la Tierra-616, de manera que Mary Jane Watson y Gwen Stacy parecían haberse intercambiado los papeles, ¿ocurriría lo mismo con su destino? ¿Acabaría la pelirroja asesinada a manos del Duende Verde y Gwen se alzaría como nueva chica de Peter? Todas las posibilidades se encontraban abiertas, especialmente conforme la serie comenzó a acercarse al final de su segundo año de existencia.

 

Para entonces, el Spiderman Definitivo había luchado contra el Duende Verde, en su aventura iniciática, para luego enfrentarse a Kingpin, Los Forzadores, Electro, el Doctor Octopus, Kraven el Cazador, El Lagarto… Se aproximaba un número tan significativo como el #25 USA, y Bendis quería hacer algo de verdad especial: la vuelta del Duende Verde, el que seguía siendo el más terrible enemigo contra el que hubiera luchado nunca su lanzarredes y precisamente aquél con el que más licencias se había tomado a la hora de versionearlo.

 

En la continuidad clásica, La fórmula química que había transformado en villano a Norman Osborn le dotaba de superfuerza y le desequilibraba mentalmente, pero no cambiaba su aspecto en lo más mínimo. En el primer episodio dibujado por John Romita, descubrió la identidad secreta de Spidey, pero sus episodios psicóticos le hacían olvidarla, hasta que algún suceso puntual le devolvía la conciencia de quién era realmente. El truco acabó por resultar repetitivo, de manera que la muerte de Gwen Stacy sería también utilizada en aquella época para librarse de Osborn, que también encontraría el final, insertado en su propio deslizador (sí, a imagen y semejanza de lo que ocurrió luego en la película).

 

En cambio, en el Universo Ultimate, Norman se transformaba en una terrible bestia que no necesitaba recurrir a ningún tipo de artilugio para luchar contra su enemigo y recordaba perfectamente todo, de manera que sabía que Peter y Spiderman eran la misma persona. Había, no obstante, un rasgo que compartía con su encarnación clásica: la capacidad para hacer daño a su peor enemigo a través de sus seres queridos, y ése sería el aspecto a explorar en su regreso.

 

La aventura comenzó antes de cumplirse el segundo aniversario de la serie, con un espectacular número doble, y alcanzaría hasta incluso después de esa celebración. Durante la misma, es cuando los lectores tomarían conciencia del enorme peligro que el Duende Verde suponía para Spidey. No sólo era el villano al que se había enfrentado por primera vez, sino también el único que tenía motivos personales para acabar con él y la determinación para hacerlo. Por fin, Ultimate Spider-Man #25 USA sería un episodio especial, no por su extensión, dado que tenía la que de cualquier otro número, sino porque allí estaban el Duende Verde, Mary Jane, el mismo puente desde el que Norman había arrojado a Gwen en la continuidad clásica… ¡Y los lectores, con el corazón en un puño!

 

Hasta ese momento, más allá de las diferencias puntuales en las características de algunos personajes y la modernización de los detalles propios de la época, Brian Michael Bendis y Mark Bagley se habían mantenido increíblemente fieles al espíritu del Spiderman clásico. Pero, por contradictorio que pareciera, estaban construyendo unos cómics en los que el lector tenía la impresión de que nada estaba cerrado, en uno u otro sentido. Y eso es lo que hace de Ultimate Spiderman un cómic imprescindible.

 

Texto procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 5

LOS TENTÁCULOS DE OCTOPUS

Al igual que Sam Raimi supo ver sin ningún género de dudas que Spiderman debía enfrentarse al Doctor Octopus en la segunda entrega de la saga cinematográfica del trepamuros, Brian Michael Bendis intuyó que ése sería el villano con el que se cruzaría el Hombre Araña definitivo en una de sus primeras aventuras, una vez establecido el origen del personaje. No en vano, de los enemigos clásicos de Spiderman, Octopus ha sido siempre uno de los más queridos por los lectores, quizás tan sólo por debajo del Duende Verde.

 

Stan Lee y Steve Ditko lo crearon en The Amazing Spider-Man #3 USA (1963), partiendo de una idea muy común en aquel entonces: el científico que juega con fuego y acaba quemándose. Tras un accidente radiactivo, los tentáculos artificiales que utilizaba para manipular sustancias peligrosas quedan adheridos al cuerpo de Otto Octavius, cuya mente también se ve irremediablemente dañada. Frente a la alegría juvenil de Spidey, el Doctor Octopus aparece como un adulto siniestro que utiliza la ciencia con propósitos terroríficos. Esa dicotomía entre un personaje y otro es la que hace su rivalidad tan atractiva. Bendis la quiso mantener intacta, solo que trasladando el origen del villano al contexto conspirativo del Universo Ultimate, que se apuntaba en algunas historias previas y que viene a decirnos que hay unos pocos individuos muy poderosos moviendo los hilos, manipulando a la opinión pública y diseñando el mundo en el que vivimos sin que los ciudadanos tengan la menor idea de su existencia.

Lo cierto es que los lectores de Ultimate Spiderman ya conocían a Octavius. Le habían visto desde el comienzo de la serie, como parte del equipo científico que trabajaba para Norman Osborn: un tesoro escondido, un “huevo de pascua”, para aquellos que supieran darse cuenta de que estaba ahí. De hecho, en el tercer número, puede contemplarse cómo Octavius utiliza los brazos mecánicos en el experimento que transforma a Norman en el Duende Verde, durante el que tiene lugar una explosión a la que el científico que apenas sobrevive. De esta manera, Bendis permanece fiel al concepto original que utilizaran Lee y Ditko cuatro décadas atrás, pero introduce una sutil diferencia: el nacimiento del Doctor Octopus está ligado también al del Duende Verde, que a su vez enlaza con el del propio Spiderman.

 

Frente a Norman, quien ha buscado convertirse en un monstruo, Octavius es, por tanto, una víctima de lo ocurrido… Una víctima colérica dispuesto a emprender el camino de la venganza contra uno de esos hombres que mueve los hilos, sólo para encontrarse también con Spiderman. No es el único enemigo de la historia: en un ejercicio de acumulación que señala el caos en que se ha convertido la vida del héroe, Spidey ha de luchar también contra Kraven El Cazador. De nuevo, se está reciclando un personaje de la época clásica, concebido por Lee y Ditko en Amazing Spider-Man #34 USA (1966). Lejos de la relevancia que tuvo Octopus desde el principio, Kraven se mantendría en una discreta posición hasta bien entrados los años ochenta, cuando J. M. DeMatteis y Mike Zeck lo transformaron en un oscuro y fascinante adversario. De cara a su reinvención, Bendis juega a la intriga, de manera que los lectores se pregunten cuáles serían sus rasgos definitorios y hacia qué lado de la balanza se inclinaría.

 

 

Aunque el Doctor Octopus se alza por derecho propio como el elemento de peso en este arco argumental, con Kraven en un segundo plano, Bendis procura que su llegada encaje en un momento particularmente complejo de la existencia de Peter Parker, donde ya empiezan a surgir interesantes diferencias con respecto al original. La confesión ante Mary Jane de la doble vida del héroe acaba de abrir todo un nuevo campo de exploración al que el guionista saca un rendimiento gigantesco. Lejos de quedarse en la mera interacción entre la pareja, para la que se basa fundamentalmente en su propio noviazgo de instituto, Bendis amplía el reparto, dando importancia a secundarios que no la habían tenido hasta entonces e introduciendo otros nuevos, como es el caso de Gwen Stacy.

 

En la continuidad tradicional, Gwen fue, durante buena parte de los años sesenta, el contrapunto de la superficial M.J. y la dulce novia de Peter. De hecho, se hubiera casado con él de no encontrar la muerte a manos del Duende Verde, en uno de los momentos definitorios de la saga del trepamuros. En los primeros números de Ultimate Spiderman, algunos rasgos de la personalidad de la Gwen clásica habían recaído sobre Mary Jane, de tal forma que la llegada de una Gwen moderna y transgresora permite un interesante cambio de roles, además de abrir las puertas de la especulación. ¿Será esta mucho más asequible y cercana M. J. la destinada a morir en la nueva versión? El guionista deja que los aficionados especulen, mientras él se limita a sacar el máximo partido a esta y otras situaciones, conforme la serie se aproxima al fin de su segundo año de publicación y se sitúa, por derecho propio, en la categoría de clásico del cómic moderno.

 

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4

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