SECRETOS DE CONFESIÓN: DETRÁS DE “PECADOS DEL PASADO”

Cuando John Romita Jr. fue requerido, en 2004, para encargarse del relanzamiento de Pantera Negra, esto supuso su salida de la serie que estaba dibujando desde muchos años atrás: The Amazing Spider-Man. El éxito del proyecto escrito por Joe Michael Straczynski estaba tan asentado que en Marvel bien podían permitirse la salida del dibujante que había contribuido al mismo. En su lugar, el editor Axel Alonso requirió los servicios de Mike Deodato, un dibujante de origen brasileño que había escapado de la tendencia clonificadora de los años noventa para renovar por completo su estilo en el siglo XXI y hacerlo por tanto equiparable a los cánones de la nueva época. Coincidiendo con la integración de Deodato, JMS acometió un cambio radical de rumbo que se tradujo en una aventura polémica como pocas que hubiera vivido el trepamuros.

 

Deodato había formado parte de la generación que irrumpió en el cómic estadounidense siguiendo la ola arrasadora de Jim Lee, con todos los excesos que eso significaba: viñetas rotas, posados artificiosos de los héroes, cosificación de la mujer y escasa atención a la narrativa. Tras una larga temporada desaparecido del mapa, Deodato había regresado coincidiendo con los primeros tiempos de la Neomarvel. Axel Alonso vio que todo eso había quedado atrás. El Deodato de los 2000 se apoyaba más sobre el juego de luces y sombras, la referencia fotográfica y una sobriedad en las escenas cotidianas que se compensaba con momentos de acción que se apoyaban más en la estructura de la página que en la pose de revista. Tras unos meses en The Incredible Hulk que sirvieron para señalarlo como autor hot ante el fandom, su incorporación a Amazing fue visto por la audiencia de manera neutra, cuando no favorable. El Spidey de Deodato no se parecía en nada al de Romita Jr, e incluso recuperaba cierta retorcimiento propio de la Era McFarlane, pero el tipo de historias que estaba planificando Straczynski ponían más el acento en la relación de pareja de Peter y Mary Jane, con lo que el artista podría hacer valer una habilidad que ya había demostrado en su paso por el mundo Gamma: la de que una pareja conversando en una habitación resultara algo atractivo.

 

En el primer número de Deodato, The Amazing Spider-Man #509 USA (2004), comenzaba “Pecados del pasado”, una saga en la que JMS iba a contracorriente de todo lo que él mismo venía haciendo. Si hasta ese momento había eludido tratar temas del pasado del héroe, ahora se revolcaba sobre ellos con la excitación de un colegial. La trama partía de un descubrimiento inquietante, tanto que, si algún lector de esta edición desconociera de qué se trata, recomendamos que retrase la lectura del resto del artículo hasta haber llegado a la última página de cómic.

 

Sí, porque Gwen Stacy, a la que Straczynski sólo había aludido en un par de ocasiones, y siempre para glorificarla de alguna manera, Gwen, a la que Straczynski sólo había aludido de pasada en un par de viñetas en los tres años que llevaba allí, había tenido dos hijos en secreto, en algún punto de la continuidad que el guionista trató de fijar a martillazos. Descubrir quién era el padre de esos mellizos que de alguna inexplicable manera ya eran adultos estaba entre los reclamos de la saga. La intención del autor consistía en que se tratase del propio Peter, pero los tiempos en los que en Marvel no le discutían ni una coma habían terminado ya. Joe Quesada, el Director Editorial, se opuso firmemente a la historia y como el comienzo estaba en marcha, solicitó a JMS que buscara un progenitor alternativo y sugirió que este fuera… Norman Osborn. En el curso de un tiempo en el que Gwen no estaba saliendo con Peter, o ambos estaban distanciados, había sido seducida por éste y, como consecuencia de ello, habían nacido Gabriel y Sarah. Éstos, afectados por la Fórmula Duende, habían experimentado un crecimiento acelerado, y de ahí que ahora fueran adultos.

 

Cuando el argumento completo salió a la luz, la comunidad de seguidores arácnidos cayó encima de Straczynski con una furia demoledora, como no había ocurrido desde los tiempos de “El regreso del clon”, en los aciagos noventa, sólo que ahora Internet ya era una máquina generadora de insultos y de demagogia al alcance de cualquiera. JMS cometió el error de bajar al barrizal. Se peleó con los fans y dio explicaciones de cómo todo tenía mucho sentido y lo había encajado de manera incuestionable dentro de los cómics clásicos, pero su lógica sólo funcionaba si se forzaban demasiado las cosas; si se aceptaban afirmaciones tan inexactas como que The Amazing Spider-Man #116-118 USA (1973. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 6) eran una mera reedición de The Spectacular Spider-Man #1 USA (1973. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 3), en cuyo impasse había dado tiempo a que Gwen se ausentara y diera a luz. Quien conocía esos cómics sabía que Straczynski o no los había visto realmente o se apoyaba en la ignorancia de los aficionados más jóvenes para retorcer la realidad: las modificaciones llevadas a cabo en su momento sobre el Spectacular #1 USA lo habían integrado en la continuidad actual, así que la explicación del guionista no servía. Esa historia no era ya una reedición sin más, sino una aventura que de hecho estaba contextualizada con sumo detalle en ese momento preciso y en la que podía verse a Gwen con su esbelta figura.

 

Mayor peso tuvieron los argumentos contra los comentarios machistas que enjuiciaban el comportamiento de ella. “Muchas de las críticas estaban fuera de lugar porque dirigían su furia no contra mí, sino contra Gwen”, se defendía JMS. “Haz una búsqueda en Google de Gwen junto a las palabras zorra, puta y golfa. Algunos, que insisten en que ella es un personaje importante, alguien de quien se preocupaban, fueron los primeros en llamarla puta, porque había tenido relaciones sexuales con Norman Osborn. Llamar a alguien puta porque tiene sexo con otra persona demuestra algunos problemas psicológicos subyacentes que deben ser abordados, que nada tienen que ver con lo que cuenta el cómic, sino con la mente de esos lectores”.

 

En el curso de “Pecados del pasado” se ponía de manifiesto que Gwen, tras descubrir su embarazo, se había enfrentado con Norman para proteger a sus hijos: en último término, éste había sido el motivo real detrás de su asesinato a manos de El Duende Verde. Por si no hubiera suficiente reescritura en la trama, Mary Jane no sólo conocía los hechos, sino que se los había ocultado a Peter durante años. “Todos cometemos errores… Esa es una parte esencial del núcleo de ‘Pecados del pasado’. La cuestión consiste en cómo afrontamos nuestros errores, en cómo Gwen afrontó honorablemente y con fortaleza los suyos, y en cómo otros afrontan nuestros errores, en cómo Peter nunca deja de preocuparse por Gwen, aunque sepa lo que ha ocurrido”, esgrimía JMS. “¿No es un buen mensaje que enviar a la gente? ¿Que podemos superar nuestros errores, hacernos responsables e intentar hacer las cosas mejor? Aquéllos que nos quieren, ¿no pueden ver nuestros errores y seguir preocupándose por nosotros?”.

 

El guionista presumió de que las ventas de Amazing se habían disparado gracias a la saga y de que muchos aficionados le habían felicitado por ella, aunque pocos se atrevieran a contarlo en los foros. Lo que no llegó a manifestar entonces es que no había quedado satisfecho con el remiendo que había tenido que hacer a causa de la intervención editorial, de la que tampoco se supo nada hasta unos años después. El destino de los gemelos, con Gabriel erigido como la enésima variante de El Duende Verde, lo dejó en manos de su amiga Fiona Avery, en una continuación en cuatro partes que apareció en The Spectacular Spider-Man #23-26 USA (2005) y que se ofrece en el siguiente volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman.

 

Una vez terminada de publicar esa aventura, el olvido cayó sobre los mellizos, los comportamientos sexuales de Gwen y Norman, el silencio de Mary Jane o cualquier otro detalle que pudiera recordar el incidente. Algunos aficionados continuaron paseando su furia en la red, pero los ánimos se apaciguaron conforme pasaban los meses y surgían otras polémicas que enmudecían a las anteriores. El mecanismo perfecto por el que la industria generaba historias controvertidas, los foros de Internet las magnificaban hasta el agotamiento y el círculo volvía a empezar, estaba en marcha y ya nunca iba a parar. Siempre había alguien dispuesto a enfadarse por algo y a proclamar su opinión particular como general, mientras que en los cómics siempre había algo lo suficientemente llamativo o absurdo como para producir reacciones airadas.

 

La saga de los pecados de Gwen estaba escrita con tanta profesionalidad y buen hacer como otras aventuras arácnidas de Straczynski. Tenía momentos emocionantes, caracterizaba muy bien a los personajes y creaba un suspense intenso en cada viñeta. Pero el fondo de la historia no se sostenía. Straczynski, un autor que había basado su éxito en Amazing en dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro, se regodeaba ahora en fabular unas situaciones que habrían tenido lugar hacía más de tres décadas, en despojar de su magia a la época dorada de Stan Lee y John Romita para envolverla de una sordidez que era impropia del cabeza de red. Cuando le echaron en cara la transformación acometida en la personalidad de Gwen, se justificó, diciendo que no quería que se mantuviera intocable, como una mosca en el ámbar, que quería hacerla de nuevo relevante. Detrás de sus palabras, latía el reconocimiento de que aquella época dorada de los sesenta y los setenta era tan irrepetible que se hacía necesario volver una y otra vez sobre ella, aunque fuera para deconstruirla y demolerla. Viniendo del guionista que había sabido sacar a Spiderman del pozo insondable de los noventa, se antojaba como un discurso descorazonador. Pero “Pecados del pasado” también marcó una ruptura con la independencia del resto del Universo Marvel que hasta entonces atesoraba Straczynski. Muy pronto, Spidey se vería envuelto en la órbita de Los Vengadores, y aunque esto no dejara espacio para que JMS desarrollara muchas de las tramas que mantenía abiertas en los tiempos de Romita Jr., su trabajo alcanzó tal excelencia bajo las nuevas circunstancias que “Pecados del pasado” quedó para muchos como un mero paréntesis que olvidar.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 6: Pecados del pasado

EL SPIDER-MAN DE STRACZYNSKI: EL FIN DE LA INDEPENDENCIA

En el arranque de la etapa de Joe Michael Straczynski y John Romita Jr. en The Amazing Spider-Man, el guionista introdujo a Ezequiel Sims, un misterioso personaje con habilidades arácnidas similares a las de Peter Parker que le hizo saber acerca de la herencia totémica que conllevaban sus poderes. La saga de Ezequiel se desarrolló durante los dos años siguientes, hasta alcanzar su final, quizás un tanto prematuro, pero que coincidió con dos hechos que cambiarían radicalmente la configuración de las aventuras del trepamuros hasta entonces: la marcha de John Romita Jr. a otra serie y la decisión de integrar a Spidey en Los Vengadores y, de esa manera, hacerle partícipe de las grandes decisiones que se tomaran en el corazón del Universo Marvel. Hasta entonces, JMS había desarrollado las historias sin tener en cuenta otros parámetros que los de su imaginación, pero ese tiempo se agotaba…

Afirman los eruditos de la Biblia que El Libro de Ezequiel se diferencia de otros pasajes en que apela a la responsabilidad individual de cada persona, lo que marca una distinción significativa con respecto a la culpa y los castigos colectivos que pueblan las versiones más primitivas del judaísmo y el cristianismo. No es extraño que Joe Michael Straczynski recurriera al profeta para nombrar su más significativa aportación al mito de Spiderman. Porque la responsabilidad es el tema central que rodea al trepamuros, sobre el que pivota toda la etapa del escritor.

 

Al respecto, conviene hacer una importante acotación. Cuando JMS se convirtió en el guionista del trepamuros, allá por el año 2000, Marvel en general y la Franquicia Arácnida en particular arrastraban una merecida fama de abuso de la injerencia editorial. Abundaban los casos en que para escribir personajes de elevada importancia se escogía un guionista de perfil bajo. Así el editor podía moldear a su antojo el rumbo de la serie, llegando incluso a reescribir los guiones. Las consecuencias de esta política fue la desbandada de todas las firmas de calidad con las que pudiera contar la compañía, un importante bajón en la calidad de esos cómics “escritos al dictado” y el abandono de los propios lectores, en un círculo vicioso que no parecía tener fin.

 

La revolución de Joe Quesada consistía en romper con las inercias del pasado y recuperar el prestigio que nunca debería haber perdido La Casa de las Ideas, de ahí que se buscaran los autores más punteros del medio, pero también que se les diera carta blanca para acometer su trabajo, puesto que esos grandes nombres se hubieran negado a trabajar bajo las condiciones de la anterior administración.

 

Joe Michael Straczynski en The Amazing Spiderman y Grant Morrison en New X-Men fueron los pesos pesados con cuyos servicios se hizo Quesada. El Director Editorial les prometió que nadie tocaría una coma de lo que escribieran. En el caso del trepamuros, esa promesa se extendió durante cuatro largos y fructíferos años, quizás los mejores de los que gozó Spiderman durante la primera década del siglo XXI, lo que coincidió con la presencia como dibujante de John Romita Jr. y con la desvinculación del lanzarredes del resto del Universo Marvel. Bien es cierto que Straczynski recurrió durante ese tiempo a un buen número de invitados especiales, desde el Capitán América a su favorito, el Doctor Extraño; que Spidey siguió gozando de otras series paralelas a Amazing, aunque fueran a remolque de lo que se cociera en ésta; y que el héroe continuó visitando multitud de títulos… Pero JMS gozó de una autonomía tal que nada de eso importaba: sus historias seguían un camino al margen del resto.

 

En 2004 se decidió recuperar la intensa estructura de universo compartido que hubiera sido moneda común durante buena parte de la historia de Marvel. Se trataba de que el lector fuera consciente de que todos esos héroes viven en el mismo escenario y en la misma época. Para ello, resultó fundamental la creación de Los Nuevos Vengadores, una formación en la que, junto a miembros clásicos del equipo, como Iron Man y Capitán América, también estarían algunos héroes olvidados (Spiderwoman, Luke Cage, El Vigía…), así como los dos iconos más comerciales de Marvel: Lobezno y, por supuesto, Spiderman. La consecuencia de esto último es que sus aventuras cada vez estarían más imbricadas en las de estos.

 

El cambio de rumbo coincidiría además con una destacable circunstancia artística: John Romita Jr. abandonaría Amazing Spider-Man, para acometer otros proyectos que la editorial estimara oportunos. Con todos esos condicionantes encima de la mesa, Joe Michael Straczynski decidió que estaba lo suficientemente satisfecho como para continuar al frente del barco. Sabía que todo iba a cambiar, que ya no sería él quien eligiera el rumbo a seguir, pero aceptó el reto, hasta el punto que todavía escribiría la serie durante tres largos años en los que mantuvo un inmenso nivel de calidad.

 

No obstante, antes de dar ese giro a su manera de abordar al trepamuros y de decir adiós a Romita Jr, Straczynski quiso cerrar la trama de Ezequiel Sims. Fue este misterioso Hombre Araña quien apuntó que las habilidades de Peter no son el resultado de la picadura de la araña radiactiva, sino que proceden de una herencia totémica que se transmite desde tiempo inmemorial: habría habido otros Hombres Araña a lo largo de la historia y otros más que tendrían que venir algún día. ¿Es esto cierto y hasta qué punto debe hacer que Peter reconsidere su posición en el mundo? En todo este tiempo, Ezequiel ha ejercido la posición de mentor: un maestro sabio que ofrece al trepamuros nuevas revelaciones, toda vez que le ayuda a vencer a los enemigos que se encuentra en su camino y que están, precisamente, ligados a los poderes totémicos, como Morlum y Shathra. Mientras tanto, el mayor misterio no es otro que el propio Ezequiel Sims. ¿Quién es realmente? ¿Por qué ha permanecido fuera de la vida de Peter hasta ahora? ¿Cuáles son sus auténticos objetivos?

 

La gran diferencia entre un Hombre Araña y el otro radica en la manera en que encaran la existencia. Spiderman asumió la culpa por la muerte de tío Ben y se convirtió en un gran superhéroe; Ezequiel ha usado sus poderes para el bien personal, para amasar una enorme fortuna, en lugar de para el bien general. Cuando contempla a Peter, ve al hombre en que podría haberse convertido de seguir otro camino. A la hora de abordar la historia definitiva alrededor de Ezequiel Sims, la pregunta que lanza JMS es qué camino elegirá éste, si abrazará la responsabilidad individual proclamada por el libro del profeta o continuará adelante con la vida que ha llevado hasta ahora. En la respuesta, claro está, se encontraba implícito el destino de Peter Parker y el final de una época de excelencia irrepetible y, a día de hoy, insuperable.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 5: El libro de Ezequiel.

 

EL CHICO QUE (A VECES) CUMPLÍA AÑOS

Hasta que llegó el Universo Marvel, y con él una de las mayores revoluciones de la historia del medio, los superhéroes vivían suspendidos en el tiempo, como moscas en ámbar, sin un antes ni un después en sus vidas, más allá de la mera numeración de sus historietas. Las aventuras ocurrían sin que tuvieran impacto unas en otras y sin alterar lo más mínimo a los protagonistas, que se mantenían siempre intocables. Carecían del elemento que se ha dado en llamar “continuidad”, y que viene a significar que todo personaje acumula un pasado y una trayectoria, en la que cada cómic es una pieza que forma parte de una compleja biografía.

 

Con Marvel y con Stan Lee llegó el tiempo como unidad de medida. En el amanecer de La Casa de las Ideas, Spiderman era uno de los personajes más indicados para percibirlo, ya que avanzaba cursos, o pasaba a hacer una carrera, algo que ocurrió a petición de lectores que se preguntaban cómo era posible que un chico tan listo como Peter Parker necesitara tantos años para terminar la educación secundaria. ¡Poco imaginarían que el héroe iba a precisar de más de una década para graduarse como bioquímico! Este detalle ya da una pista acerca de que, por mucho que el tiempo transcurra en el contexto del Universo Marvel, lo hace de manera ralentizada y en absoluto real, a veces incluso con retrocesos que se justifican por la necesidad de mantener frescos a los protagonistas.

 

Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, La Patrulla-X o Spiderman deben permanecer accesibles para todas las generaciones de lectores, de manera que el envejecimiento nunca debe hacer mella en ellos. Cuando por ejemplo Los Cuatro Fantásticos recuerdan en la actualidad el momento en que consiguieron sus poderes, suelen referirse a que tal cosa ocurrió hace algo más de diez años, cuando la historia se publicó en 1961. De hecho, Reed Richards parece mantenerse siempre en la misma edad, e incluso hay quien diría que ha rejuvenecido con respecto a su debut. Stan Lee hablaba de ” ilusión del cambio”, en lugar de cambio real, porque descubrió que los lectores aplaudían el que sus personajes experimentaran circunstancias que parecieran definitivas o rupturistas, pero se sentían reacios a que esas mismas vicisitudes acabaran arrastrando al héroe hasta un punto en que se alejara demasiado de la imagen que tenían del mismo.

 

The Man aplicó este procedimiento con especial sabiduría durante el centenar de episodios que escribió para Spiderman, uno de sus personajes favoritos. El que Peter Parker fuera un adolescente cuando comenzó su andadura facilitó aún más las cosas: en un momento determinado, Peter terminó el instituto para acudir a la universidad; más adelante finalizó la carrera y comenzó sus estudios de posgrado. En todo ese tiempo, podían cambiar los personajes secundarios, podía cambiar el entorno académico… Pero siempre nos encontrábamos con un Peter Parker estudiante (sin importar qué estudiara), dividido entre dos chicas (primero Liz Allan y Betty Brant; luego Mary Jane y Gwen Stacy, etc) y con los eternos problemas para compatibilizar su vida cotidiana con su actividad de superhéroe. En esencia, era el mismo personaje en que todos sus lectores podían reconocerse.

 

Algunos guionistas, como fue el caso de Marv Wolfman o Len Wein, que escribieron las historias de Spidey a mediados de los setenta, pretendían que el avance se detuviera en los años de doctorado, mientras que Roger Stern, que llegaría poco después, optó por sacarle de ahí, precisamente para que la situación no se eternizara. Fue entonces cuando el trepamuros entró en el periodo en que la indefinición acerca de su edad fue la norma adoptada. Una cláusula de los postulados de Stan Lee consiste en que los adolescentes en el Universo Marvel siguen una maduración más o menos evidente hasta que superan la veintena. En ese punto, al igual que ocurre con personajes más maduros, ellos también acaban perdidos en una nebulosa que se mueve entre los veintitantos y, en pocas ocasiones, los treintaytantos. No sólo puede decirse de Spiderman, sino también de La Patrulla-X, cuyos integrantes originales tenían una edad similar a la de Peter cuando se formó el grupo. Como él, alcanzaron la graduación sin problemas… Y ahí se quedaron.

 

Resulta llamativo que, después de que se prescindiera del recurso que nos permitía determinar la edad del trepamruos (los cursos académicos) sólo hayan existido dos ocasiones en que los autores se atrevieran a celebrar su cumpleaños. La primera de ellas, tuvo lugar en Spider-Man #23 USA, un cómic escrito y dibujado por Erik Larsen en 1992 y al final del cual Peter soplaba 25 velitas. La segunda se daría con motivo del Amazing Spider-Man #500 USA, aparecido en 2003 e incluido en este volumen. En este caso, aunque no llega a indicarse en ningún momento el cumpleaños que celebra el trepamuros, no sería atrevido aventurar que se trata de la treintena, por múltiples motivos.

 

 

Nos encontramos en el epicentro de la etapa escrita por Joe M. Straczynski y dibujada por John Romita Jr. La idea central de JMS a la hora de abordar al personaje se encontraba en la necesidad de maduración del mismo, deseo explicitado en su nuevo trabajo como profesor, en la confesión a tía May de su doble vida o en el cambio de su relación con Mary Jane, que pasaba a estar sostenida por la sinceridad y la complicidad. Peter, a fin de cuentas y aunque fuera de manera implícita, estaba aceptando que ya no era un crío, sino un adulto responsable y coherente con la edad que había alcanzado. Su siguiente cumpleaños, por tanto, no podía ser más especial y significado… Lo que se tradujo en una espectacular aventura, en la que se veía obligado a revivir los combates contra todos y cada uno de los enemigos con los que se haya enfrentado alguna vez… Sólo para encontrarse con un espectacular regalo al final del camino.

 

Y si Peter recibía ese obsequio maravilloso, no era de menor importancia el que llegaba hasta los lectores. Marvel quiso que para ellos también la ocasión fuera única, no sólo por la mayor longitud de la historia, por la participación del Doctor Extraño o porque se recuperara la numeración histórica de la serie, sino porque pidió a uno de los más significados autores que han pasado por ella que regresara durante unas pocas páginas. Se trataba del mismísimo John Romita, quien dibujara a Spidey durante sus años dorados en la década de los sesenta y que aquí compartía cartel con su propio hijo, John Romita Jr.

 

El resultado final es el que quizás sea el mejor número “redondo” con el que jamás haya contado Spiderman. Un glorioso recordatorio del camino recorrido, pero también una cima desde la que contemplar un prometedor futuro. Este es quizás también el cómic que marcço a fuego el límite al que se atreve a llegar Marvel con respecto a la madurez de su personaje insignia. Y, aunque hay quien le gustaría conocer a un Peter Parker cincuentón o jubilado, otros preferimos que siga en la brecha durante mucho, mucho tiempo, por más que nosotros envejezcamos mientras él continúa tan joven como siempre.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 4: Feliz cumpleaños

EL DILEMA DE PETER Y MARY JANE

En el momento en que Joe Michael Straczynski comenzó su etapa como guionista de El Asombroso Spider-Man, Marvel había dejado despejado el terreno de juego. No había tramas colgadas de épocas anteriores y el asunto que más había complicado la Franquicia Arácnida durante años estaba más o menos resuelto. Ese asunto era la relación de Peter Parker con Mary Jane Watson. Se trataba de un matrimonio forzado por las circunstancias editoriales que nunca había funcionado bien en el día a día de las viñetas: o bien suponía un lastre para los autores o bien anulaba buena parte de la tensión romántica que siempre habían ofrecido las aventuras del trepamuros. Fue así como JMS se hizo cargo de un Peter separado. Faltaba por dilucidar si esa circunstancia se mantendría en el tiempo o si bien la pareja volvería a estar unida.

El primer año largo de Joe en The Amazing Spider-Man estuvo consagrado a la caracterización del protagonista y la reconstrucción de su entorno, a partir de dos circunstancias determinantes: la aparición de Ezequiel Sims, el hombre que le revelaba que sus poderes y su destino estaba unido a un tótem arácnido del que nunca había oído hablar, y el descubrimiento por parte de Tía May de su identidad secreta. Ambas circunstancias obligaron a Peter a crecer, tanto como persona como superhéroe. Había aceptado un trabajo como profesor en su viejo instituto, se había enfrentado, y vencido, a la primera de las amenazas que Ezequiel le anunciara que tratarían de acabar con él y se había sincerado con la mujer que le criara como una madre, desvelándole toda la verdad acerca de su actividad como superhéroe.

 

¿Cuál era el siguiente paso? El escritor lo tenía muy claro: era necesario despejar la duda acerca de Mary Jane. Una separación no era equivalente a un divorcio, sino un estado intermedio, a partir del cual se podía avanzar o se podía retroceder. Con esa idea en mente, ya desde The Amazing Spider-Man vol. 2, #39 (2002) JMS mostró la solitaria vida de ella en Los Ángeles, y cómo era incapaz de dejar de pensar en Peter. Apenas unos números después, empezó a jugar con la posibilidad de que la pelirroja regresara a primer plano, recurriendo para ello a los mejores instrumentos de comedia romántica que estaban al alcance de un guionista televisivo tan brillante como él. Un viaje de Peter y Tía May hasta la Costa Oeste, al encuentro de la pelirroja, además de una ácida mirada al Hollywood comercial, certificó que Peter podía estar separado de su esposa, pero la seguía amando. La amaría, como decía el título del tomo anterior a éste, hasta que las estrellas se congelaran.

 

Straczynski anunció en público que la solución al dilema llegaría con un número redondo, The Amazing Spider-Man #50 (2003), y se negó a posicionarse al respecto de lo que ocurriría en sus páginas, para que nadie intuyera en qué sentido se decantaría la historia. Unos meses antes, se había estrenado al fin la ansiada película del lanzarredes, en la que la Mary Jane encarnada por Kirsten Dunst quedaba entronizada como la pareja por excelencia de Peter. Marvel había hecho seguidismo del largometraje en algunos aspectos, como la vuelta a primer término del Duende Verde, pero JMS continuaba gozando de carta blanca, por lo que cualquier opción estaba sobre la mesa. Tampoco era necesario que la pareja volviera a estar unida: como se venía demostrando en números anteriores, Mary Jane podía formar parte del elenco de secundarios sin necesidad de unir el destino al de su todavía marido.

 

Las circunstancias fueron propiciadas por la llegada de un segundo enemigo de los tótems arácnidos, que trataba de vencer allí donde Morlum había fracasado. La saga de dicho villano había sido tan apabullante que el guionista difícilmente podría ofrecer algo que estuviera a la misma altura emocional y dramática. En lugar de buscar la superación de unos parámetros que se antojaban inmejorables, decidió irse al extremo opuesto: Shathra, la nueva amenaza que sustituía al vampiresco individuo, atacaba en una esfera distinta de la vida de Spiderman, al tiempo que Ezequiel reaparecía en escena para ofrecer más detalles sobre la naturaleza totémica de los poderes arácnidos y desmentía que entrasen en contradicción con el origen establecido del superhéroe, una queja que habían lanzado algunos aficionados. Shathra no llegó en absoluto a epatar a la audiencia de la manera que lo hiciera Morlum, pero supuso una interesante vuelta de tuerca, además de aportar uno de los escasos villanos femeninos del protagonista. Por si fuera poco, sirvió de catalizador para el regreso de Mary Jane. El episodio estaba en su mayor parte compuesto por una larga conversación entre ella y Peter. “Traté de imaginar cómo sería si yo estuviera en su lugar”, explicó el guionista al respecto de cómo había desarrollado la historia. “Luego hice que Peter fuera más listo que yo, porque siempre estropeo las cosas cuando estoy en ese lugar”.

 

Sin duda era necesario reexaminar la relación. ¿En qué había fallado? Por mucho que ambos se quisieran, ¿había alguna manera de hacer funcionar el día a día? Todos los anteriores guionistas del trepamuros se negaban a abordar el verdadero problema: que la relación no estaba cimentada sobre base real alguna, sino que era el resultado de una operación de marketing editorial que había tenido cierto sentido en el momento de llevarse a cabo, pero que no estaba pensada para seguir adelante más allá de ese trance. La que fuera una chica imprevisible, seductora y alocada en los gloriosos años sesenta, una vez firmados los papeles, había quedado como una esposa antipática y aguafiestas, que se mostraba disconforme con que su marido fuera Spiderman y que le había rogado en multitud de ocasiones que colgara las redes. Su presencia era un lastre de negatividad para las historias, que anulaba además cualquier ingrediente romántico, un elemento clave en la trayectoria del lanzarredes. La cuestión resultaba realmente endiablada y muy difícil de abordar.

 

Por suerte, JMS encontró una brillante solución para todo ello, que encajaba como un guante en cuanto venía construyendo desde su llegada. ¿En qué consistía? Y sobre todo, ¿de qué lado se decantaría, a favor del regreso o la marcha de Mary Jane? La respuesta se encuentra en las siguientes páginas.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 3

LA TELARAÑA ENTRE LAS TORRES

Nos hemos acostumbrado a que Spiderman sea un habitual de los blockbusters cinematográficos, pero nunca fue así. En 2001, faltaba todavía un año para el estreno de su primera película y las expectativas estaban en todo lo alto. Un cartel mostraba al trepamuros asomándose entre los rascacielos de Nueva York, con el World Trade Center reflejándose en sus ojos. En verano, los pases de Parque Jurásico III estaban acompañados de un teaser de la película, que mostraba a unos atracadores escapando en helicóptero, hasta que éste quedaba atrapado en una red arácnida entre las dos Torres Gemelas. Era un avance brillante, que sin mostrar al trepamuros le señalaba como inequívoco protagonista. Pero, el 11 de septiembre de ese año, se transformó también en un amargo recuerdo.

Los atentados del World Trade Center impactaron de lleno en la industria del cómic. La respuesta inmediata del Bullpen de Marvel fue la publicación de un número del trepamuros dedicado a lo ocurrido. A las pocas horas del derrumbe de las Torres Gemelas, con el Bullpen en estado de shock, y mientras Sony se apresuraba a retirar el teaser de la película, Joe Quesada puso en marcha el que fue un manifiesto urgente de La Casa de las Ideas acerca de lo ocurrido. Spiderman era un vecino de la ciudad y el mayor representante de Marvel, así que lo eligió sin pensar otra opción. En lugar de acudir a un especial al margen de la cabecera, quiso que fuera un número más de Amazing, que interrumpiera la saga en curso, que no era otra que la de Tía May descubriendo la doble vida de Peter, porque la inmediatez así lo merecía.

 

El Director Editorial de La Casa de las Ideas pidió a Joe Michael Straczynski que escribiera la historia. Él no sabía cómo hacerlo y pasó varios días dándole vueltas. Entonces, cuando estaba lejos de casa, en el rodaje en exteriores de su teleserie Jeremiah, se metió en la caravana del productor, se hizo con un portátil y empezó a escribir. Cuarenta y cinco minutos después, había terminado el guión. Era un poema en prosa, más que una aventura de Spidey propiamente dicha. Lo envió a Marvel y allí lloraron. Pasó a John Romita Jr., y también lloró. Dibujarlo le llevó un total de seis semanas, mucho más de lo que era habitual en un artista tan rápido como él, debido a la enorme cantidad de detalles de referencia que tuvo que usar, desde fotos de la Zona Cero hasta los uniformes de policías o bomberos, pero sobre todo a causa de la intensidad emocional. Telefoneaba a sus padres no menos de cinco o seis veces cada día, todos los días. Mientras dibujaba, era incapaz de apagar la televisión, con los informativos dando constantes noticias sobre la tragedia, que hundían su ánimo, mientras le ayudaban a meterse dentro de la historia. Se abstrajo de tal manera que, tiempo después, no tenía recuerdos de esos días febriles, en los que ni él ni su mujer dejaban de llorar. Veía páginas que formaban parte del cómic, y no era capaz de recordar haberlas dibujado. Aquellas semanas, quedaron en una nebulosa.

 

Cuando The Amazing Spider-Man vol. 2, #36 USA se publicó, con una portada completamente negra, produjo un elevado impacto en la prensa generalista. Pese a la excelente acogida, la ultraderecha estadounidense se indignó, porque el cómic la equiparaba con los Ayatolás, y pedía comprensión para las minorías musulmanas. Una parte del fandom también montó en cólera, porque en una página aparecían varios villanos en la Zona Cero, y al Doctor Muerte se le saltaban las lágrimas, cuando en el Universo Marvel era lo más parecido que existía a Bin Laden. Straczynski se escudó en el valor metafórico de su trabajo, y no le dio mayor importancia, mientras que Romita Jr. confesó que fue él quien puso el llanto en los ojos de Muerte, sin que así lo indicara el guión. La presencia de Muerte no era real, sino una representación simbólica: “Añadí las lágrimas porque no era el Doctor Muerte per se quien estaba llorando”, explicaba. “Para mí, aquello era la prueba de que el suceso había provocado que todo el mundo llorara, incluso el Doctor Muerte”. Más allá de polémicas estériles, JMS, que donó sus ganancias al Fondo de Emergencia de Bomberos de Nueva York, sentía que aquel puñado de páginas habían hecho más por la gente que nada que hubiera escrito antes o después. Los bomberos se acercaban a él para darle las gracias, los profesores le decían que usaban el cómic en clase para explicar los atentados y llegó a escuchar que había pastores que lo mencionaban en sus sermones. De entre los muchos proyectos surgidos alrededor de la tragedia, aquel pequeño cómic fue el más recordado de todos, y el primero que dejó a los superhéroes en un segundo plano para señalar a la gente común como los verdaderos héroes de aquel día.

 

Este segundo volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman se abre, precisamente, con ese memorable episodio, extraído del punto en que se ubicó originalmente en la edición americana para así mantener intacta la cronología del personaje. A continuación, se abre el siguiente arco argumental de la etapa Straczynski-Romita Jr., con la que el guionista continuaba los presupuestos planteados hasta entonces. El primero de los episodios se rendía a una propuesta trasversal de Marvel, por la que todos los cómics publicados por la editorial en un mes concreto carecerían de diálogos. En realidad, el de Amazing se retrasó un tiempo con respecto al resto, lo que evidenciaba la flexibilidad que el guionista había logrado alcanzar. Fue el del regreso de Mary Jane a la franquicia. Establecido el nuevo trabajo de Peter, su nueva relación con Tía May basada en la sinceridad y el propósito de renovar villanos y secundarios, JMS quiso acometer el regreso paulatino de la que todavía era la esposa del protagonista, sin tener todavía claro cuál sería su papel a partir de ahí.

 

En los propósitos del guionista estaba mantener el Instituto Midtown como escenario de referencia, e incluso en estas páginas así lo refleja, con el centro escolar como punto de partida para la llegada de un nuevo villano. También estaba dispuesto a ampliar los parámetros del entorno arácnido, de forma que presentó al Teniente William Lamont, un policía en la tradición del Capitán Stacy o de la Capitana DeWolff, que serviría a Spidey como enlace con la policía. Sin embargo, todas esas intenciones se irían desdibujando con el paso del tiempo. Mientras tanto, Tía May se abría paso como un espectacular descubrimiento. En su papel de confidente y cómplice de su sobrino alcanzó el aplauso de los lectores como no se había visto en mucho tiempo. JMS también se permitió bromear con la relación que ella había mantenido en el pasado con el Doctor Octopus, pero parecía obvio que tocaba de oído en lo que a conocimiento profundo del pasado se refiere, algo que ya se había puesto de manifiesto en algunos detalles vistos durante “La conversación”, como que el guionista situara la muerte de Tío Ben fuera de la casa familiar, en lugar de en la cocina de la misma, o en otra escena, que colocaba la figura de Gwen Stacy en la época de Instituto de Peter. Pese a ello, Straczynski no se resistió a narrar su momento con Spidey resurgiendo de las ruinas del edificio que le habían tirado encima, una escena evidente homenaje a la clásica de The Amazing Spider-Man #33 (1966. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 2). Aquí como entonces, el villano era Octopus, aunque en el ánimo del escritor de presentar nuevas amenazas, también recurría a la ocasión para ofrecer un aspirante a sustituto de Doc Ock, y todo ello en un ambiente hollywoodiense, que le permitía mofarse de algunos de los aspectos más risibles de una industria de la que por otra parte era partícipe habitual.

 

“Hasta que las estrellas se congelen” quedó como una deliciosa historia, con un humor encomiable, un tratamiento de personajes modélico, una vez se perdonaba que, al estilo Aaron Sorkin, J. Michael Straczynski hiciera a todos sus protagonistas más inteligentes e incisivos de lo que nunca habían sido. También quedó como el siguiente ladrillo en el proyecto que estaba construyendo. Era un proyecto que, de alguna u otra manera, pasaba a centrarse en las figuras de Peter, Tía May… y Mary Jane.

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 2

EL PRIMER PASO DE UN LARGO CAMINO

Durante buena parte de los años noventa, Marvel Comics buscó la manera de devolver la gloria perdida a Spiderman. El trepamuros siempre había sido el más popular icono de La Casa de las Ideas, pero desde finales de la década anterior, coincidiendo con la decisión de casar al personaje, había ido perdiendo impulso, junto con buena parte del favor del público. Tras muchas decisiones equivocadas, la factoría de Stan Lee acertó cuando dio con la fórmula maestra: un extraordinario equipo creativo con pasión por el Hombre Araña, conocimiento de los mecanismos que lo hacían funcionar y libertad suficiente para ejecutar historias formidables.

Todo empezó con la llegada de Joe Quesada a la dirección de Marvel. Su misión prioritaria, en aquel verano de 2000, fue la de “arreglar a Spiderman”, un objetivo que en aquel entonces parecía poco menos que imposible. Para hacerlo, puso al frente de la franquicia arácnida al mejor editor del momento, Axel Alonso, quien había logrado en el sello Vertigo de DC Comics poner en las librerías algunos títulos revolucionarios, desafiantes e imprescindibles. Alonso concentró sus esfuerzos en la serie fundamental del trepamuros, The Amazing Spider-Man, donde mantuvo al que venía siendo el dibujante principal durante largos años, e introdujo un refuerzo literario titánico, el de Joe Michael Straczynski, creador de la teleserie Babylon 5.

Straczynski, que se había posicionado como un fan favorite mediante los cómics de creación propia Rising Stars y Midnight Nation, servía como ejemplo de la clase de autores que hasta entonces resultaba inalcanzable para Marvel. Y es que la factoría arrastraba una merecida fama de interferencias literarias, de excesivo control desde el estamento editorial y de adicción a los cómics intrincados e ilegibles. Por eso fue necesario que el propio Quesada se comprometiera con JMS en que no tocaría ni una sola línea de sus libretos y que aceptaría cada decisión que tomase al frente de la cabecera. El escritor recordaba a Spidey como uno de los grandes héroes de su adolescencia y etapa universitaria, en los años dorados de Stan Lee, John Romita, Gerry Conway, Gil Kane… autores que eran conscientes de la importancia del mito, que elaboraban aventuras con una resonancia más allá del mero entretenimiento y que apoyaban sus historias sobre sólidas tramas e ingeniosos diálogos. Straczynski consideraba que el paso de los años había llenado de herrumbre las andanzas del trepamuros, mediante conceptos que escogían la espectacularidad sobre la conexión emocional. Detestaba con particular inquina la amenaza de Veneno, que no podía considerar más hueca: un traje que se alza como el peor enemigo del héroe, sin otro sustrato psicológico que no fuera el odio.

Quizás para olvidar los malos tiempos pasados, quizás para establecer un nuevo punto de partida, la manera que tuvo JMS de aproximarse a Peter Parker fue la de alguien que lleva largo tiempo sin ver a un viejo amigo del Instituto y se reencuentra con él cuando ya es un adulto. Él ha cambiado, pero tú también has cambiado, y sin embargo basta con estar un rato charlando para redescubrir a aquella persona que fue tan importante para ti y con la que compartiste tantas cosas. El primer paso hacia el renacimiento del trepamuros pasaba por admitir que Peter había crecido, que ya no era aquel universitario preocupado de llegar a tiempo a clase mientras peleaba contra el Doctor Octopus. Nada más empezar la historia, el protagonista tomaba una decisión con la que afirmarse de manera inequívoca como adulto, pero que al mismo tiempo le ligaba con la persona que fuera. A su vez, conocía a alguien que podía mirar como un maestro, alguien misterioso con muchas cosas que enseñarle, y que en cierta forma era el hombre en el que se podría haber convertido… de seguir un camino distinto al que decidió tomar. Por último, surgía una terrible amenaza, un enemigo invencible que le obligaba a agudizar al máximo sus habilidades, arácnidas e intelectuales, para sobrevivir.

Joe Michael Straczynski se incorporó a The Amazing Spider-Man en el año 2001, a apenas unos meses de que el trepamuros estuviera en el centro de todo a causa del estreno de su película, y en lo que fue el comienzo de una larga y extraordinaria etapa que se extendió durante casi siete años. El guionista estaba acostumbrado a erigir extensas construcciones argumentales que funcionaban como mecanismos de relojería, pero con Spidey optó por andar un camino sin destino prefijado, aunque con las ideas muy claras acerca de lo que quería hacer. Antes de su llegada, en La Casa de las Ideas habían dejado limpio el escenario, de manera que se encontró con un Peter Parker que acababa de romper con su esposa, Mary Jane Watson, y que por lo tanto necesitaba reencontrarse consigo mismo. Estaba dispuesto a manejar un rico elenco de secundarios, como pronto apuntaría el entorno laboral del protagonista, pero en esos primeros pasos prefería concentrarse en Peter, para luego ir ampliando el círculo, con Tía May en lugar preferente, una Tía May que no tenía nada que ver con la anciana despistada de antaño, sino que pronto figuró como el personaje de reparto favorito de los seguidores.

 

Por su parte, John Romita Jr. se tomó el trabajo como un auténtico reto que le obligaba a llevar sus habilidades gráficas al límite. Reformuló la manera de narrar la historia, utilizando para ello gran número de viñetas; alteró las claves gráficas a las que venía acudiendo para plasmar al trepamuros, que de un aspecto robusto e hipermusculado pasó a recuperar la delgadez y fibrosidad de otros tiempos, e incluso replanteó la manera de escenificar las batallas, optando por fórmulas experimentales, como la de concentrar toda la coreografía en un dibujo completo, sin separación en viñetas, un truco que aumentaba la intensidad del momento. El lector se quedaba con la impresión de que estaba presenciando a un Spiderman en el pináculo de su excelencia, tal y como debía haber sido siempre.

Este volumen de apertura de Marvel Saga: El Asombroso Spiderman recoge el primer arco argumental desarrollado por JMS, una impresionante aventura que lanzó al personaje a la modernidad y señaló su rumbo por el siglo XXI. Los superhéroes, iconos que viven una interminable cadena de aventuras sin fin, precisan de puntos de enganche que permita incorporar a nuevas generaciones y reafirmar a las que ya están. En lo que a Spiderman se refiere, no hay ningún punto de enganche tan potente como este tomo que tienes en tus manos. Aquí empieza todo.

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 1

Spider-Man: Bajo la Máscara. El Asombroso Spider-Man 104, recomendaciones y las lágrimas del Dr. Muerte.

banner68Queda poco, muy poco, para terminar la saga que nos ha ofrecido Dan Slott y que tantísimos “Spider-Man” juntos hemos podido disfrutar. A Universo Spider-Man (Spider-Verse) le queda un mesecito para su conclusión, con lo que éste mes de Junio hablaremos del tomo de El Asombroso Spider-man 104 y lo que nos ha parecido.

Además tendremos las siempre tan apetitosas y variadas recomendaciones de los integrantes del Podcast, con lo que más de uno puede ir anotando en su agenda esas cosillas que no se puede perder.

Para terminar, después de una semana de ausencia, vuelve la sección Las Historias Jamás Contadas de Spider-Man (a cargo de Julián M. Clemente). En esta ocasión con un tema titulado “Las Lágrimas del Dr. Muerte”. No os lo podéis perder.

Casting del Podcast 104: Néstor Gascón, Latro, Iñigo de Prada, Xavi, Leo e Israel.

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar en la imagen que abre el artículo.

**También disponible en ITUNES.

Escritores Arácnidos: Joe Michael Stracynski (Parte 1)

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Dan Slott, el guionista de éxito, el personaje, el polémico, el twitstar. Mucho se ha escrito sobre este fenomenal escritor, amado por unos, odiado por otros. Desde hace unos años se ha adueñado de la cabecera estrella de Spiderman como todo buen fan de Marvel seguro ya sabrá. A nadie a dejado indiferente el “Suceso Octopus” que dio pie a una de las temporadas más excitantes del personaje arácnido. Con la “muerte” de Peter ha conseguido hacerlo salir en medios, lo ha actualizado, lo ha hecho evolucionar. Le ha dado un nuevo espacio para sus aventuras. En definitiva ha sido muy positivo para el universo arácnido.

Pero no fue este el primer escritor que ha intentado revitalizar a un personaje con más de 50 años de historia. De los muchos escritores de la casa de las ideas me gustaría destacar uno en particular que, en mi modesta opinión, consiguió influir muchísimo en el personaje de Spiderman, y además, sin necesidad de matarlo.

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Historia de un Duende

Corrían muy buenos tiempos a principios de los 80 para la cabecera central de Spider-Man.

Roger Stern acababa de empezar su etapa en Amazing Spider-Man, dibujado por un John Romita Jr absolutamente pletórico en aquellos momentos. Ambos autores nos brindaron historias como el regreso y desaparición (momentánea) de Felicia Hardy, la trama en la que la corporación Brand acababa transformando al primer Tarántula en un engendro arácnido (en la cual Stern finiquitó algunos cabos sueltos de su etapa en Captain America)…pero a la serie le faltaba algo: un buen misterio que enganchara al lector (no,no miréis a Quentin Beck… aunque bien pensado,perfectamente podrían haber acabado implicándolo,viendo como acabó la cosa). Y Stern,siendo inteligente y usando como referente la etapa de Stan Lee y Steve Ditko al frente de la serie en sus primeros treinta y  ocho números,introdujo al que sería el aliciente principal para seguir la serie,al enigma que hacía que uno ansiara tener el siguiente episodio en sus manos.

Hablamos del Duende.

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