EL PRIMER PASO DE UN LARGO CAMINO

Durante buena parte de los años noventa, Marvel Comics buscó la manera de devolver la gloria perdida a Spiderman. El trepamuros siempre había sido el más popular icono de La Casa de las Ideas, pero desde finales de la década anterior, coincidiendo con la decisión de casar al personaje, había ido perdiendo impulso, junto con buena parte del favor del público. Tras muchas decisiones equivocadas, la factoría de Stan Lee acertó cuando dio con la fórmula maestra: un extraordinario equipo creativo con pasión por el Hombre Araña, conocimiento de los mecanismos que lo hacían funcionar y libertad suficiente para ejecutar historias formidables.

Todo empezó con la llegada de Joe Quesada a la dirección de Marvel. Su misión prioritaria, en aquel verano de 2000, fue la de “arreglar a Spiderman”, un objetivo que en aquel entonces parecía poco menos que imposible. Para hacerlo, puso al frente de la franquicia arácnida al mejor editor del momento, Axel Alonso, quien había logrado en el sello Vertigo de DC Comics poner en las librerías algunos títulos revolucionarios, desafiantes e imprescindibles. Alonso concentró sus esfuerzos en la serie fundamental del trepamuros, The Amazing Spider-Man, donde mantuvo al que venía siendo el dibujante principal durante largos años, e introdujo un refuerzo literario titánico, el de Joe Michael Straczynski, creador de la teleserie Babylon 5.

Straczynski, que se había posicionado como un fan favorite mediante los cómics de creación propia Rising Stars y Midnight Nation, servía como ejemplo de la clase de autores que hasta entonces resultaba inalcanzable para Marvel. Y es que la factoría arrastraba una merecida fama de interferencias literarias, de excesivo control desde el estamento editorial y de adicción a los cómics intrincados e ilegibles. Por eso fue necesario que el propio Quesada se comprometiera con JMS en que no tocaría ni una sola línea de sus libretos y que aceptaría cada decisión que tomase al frente de la cabecera. El escritor recordaba a Spidey como uno de los grandes héroes de su adolescencia y etapa universitaria, en los años dorados de Stan Lee, John Romita, Gerry Conway, Gil Kane… autores que eran conscientes de la importancia del mito, que elaboraban aventuras con una resonancia más allá del mero entretenimiento y que apoyaban sus historias sobre sólidas tramas e ingeniosos diálogos. Straczynski consideraba que el paso de los años había llenado de herrumbre las andanzas del trepamuros, mediante conceptos que escogían la espectacularidad sobre la conexión emocional. Detestaba con particular inquina la amenaza de Veneno, que no podía considerar más hueca: un traje que se alza como el peor enemigo del héroe, sin otro sustrato psicológico que no fuera el odio.

Quizás para olvidar los malos tiempos pasados, quizás para establecer un nuevo punto de partida, la manera que tuvo JMS de aproximarse a Peter Parker fue la de alguien que lleva largo tiempo sin ver a un viejo amigo del Instituto y se reencuentra con él cuando ya es un adulto. Él ha cambiado, pero tú también has cambiado, y sin embargo basta con estar un rato charlando para redescubrir a aquella persona que fue tan importante para ti y con la que compartiste tantas cosas. El primer paso hacia el renacimiento del trepamuros pasaba por admitir que Peter había crecido, que ya no era aquel universitario preocupado de llegar a tiempo a clase mientras peleaba contra el Doctor Octopus. Nada más empezar la historia, el protagonista tomaba una decisión con la que afirmarse de manera inequívoca como adulto, pero que al mismo tiempo le ligaba con la persona que fuera. A su vez, conocía a alguien que podía mirar como un maestro, alguien misterioso con muchas cosas que enseñarle, y que en cierta forma era el hombre en el que se podría haber convertido… de seguir un camino distinto al que decidió tomar. Por último, surgía una terrible amenaza, un enemigo invencible que le obligaba a agudizar al máximo sus habilidades, arácnidas e intelectuales, para sobrevivir.

Joe Michael Straczynski se incorporó a The Amazing Spider-Man en el año 2001, a apenas unos meses de que el trepamuros estuviera en el centro de todo a causa del estreno de su película, y en lo que fue el comienzo de una larga y extraordinaria etapa que se extendió durante casi siete años. El guionista estaba acostumbrado a erigir extensas construcciones argumentales que funcionaban como mecanismos de relojería, pero con Spidey optó por andar un camino sin destino prefijado, aunque con las ideas muy claras acerca de lo que quería hacer. Antes de su llegada, en La Casa de las Ideas habían dejado limpio el escenario, de manera que se encontró con un Peter Parker que acababa de romper con su esposa, Mary Jane Watson, y que por lo tanto necesitaba reencontrarse consigo mismo. Estaba dispuesto a manejar un rico elenco de secundarios, como pronto apuntaría el entorno laboral del protagonista, pero en esos primeros pasos prefería concentrarse en Peter, para luego ir ampliando el círculo, con Tía May en lugar preferente, una Tía May que no tenía nada que ver con la anciana despistada de antaño, sino que pronto figuró como el personaje de reparto favorito de los seguidores.

 

Por su parte, John Romita Jr. se tomó el trabajo como un auténtico reto que le obligaba a llevar sus habilidades gráficas al límite. Reformuló la manera de narrar la historia, utilizando para ello gran número de viñetas; alteró las claves gráficas a las que venía acudiendo para plasmar al trepamuros, que de un aspecto robusto e hipermusculado pasó a recuperar la delgadez y fibrosidad de otros tiempos, e incluso replanteó la manera de escenificar las batallas, optando por fórmulas experimentales, como la de concentrar toda la coreografía en un dibujo completo, sin separación en viñetas, un truco que aumentaba la intensidad del momento. El lector se quedaba con la impresión de que estaba presenciando a un Spiderman en el pináculo de su excelencia, tal y como debía haber sido siempre.

Este volumen de apertura de Marvel Saga: El Asombroso Spiderman recoge el primer arco argumental desarrollado por JMS, una impresionante aventura que lanzó al personaje a la modernidad y señaló su rumbo por el siglo XXI. Los superhéroes, iconos que viven una interminable cadena de aventuras sin fin, precisan de puntos de enganche que permita incorporar a nuevas generaciones y reafirmar a las que ya están. En lo que a Spiderman se refiere, no hay ningún punto de enganche tan potente como este tomo que tienes en tus manos. Aquí empieza todo.

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 1

¿Quién es el mejor guionista de Amazing según los lectores? Slott arranca en cabeza

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Se lo pregunta Comic Book Resources, la web de referencia sobre cómic americano. En las primeras horas de esta encuenta, Dan Slott está en lo más alto, con casi el doble de votos que su inmediato seguidor, Joe Michael Straczynski. El que fuera el gran guionista estrella de la primera década del siglo XX se ha visto superado por el hombre que nos presentó al Spider-Man Superior. Y, siempre de momento, en tercer puesto se posiciona Roger Stern, por encima de autores tan significativos como Gerry Conway o el propio Stan Lee. Las siguientes posiciones son para J. M. DeMatteis, David Micheline y Gerry Conway, los que fueran albaceas de la franquicia durante una larga temporada a finales de los ochenta, mientras que entre los autores con posibilidades de suceder algún día a Slott sólo nos encontramos con uno dentro de la encuesta: Mark Waid, en el séptimo puesto, al menos mientras preparamos esta noticia. El que está considerado uno de los peores guionistas del trepamuros, Howard Mackie, puede decir que al menos tiene ocho buenos amigos, que le han votado, dejando en el vagón de cola a Archie Goodwin o Bob Gale..

La votación seguirá abierta hasta el 1 de junio de 2014. Puedes participar aquí.