CUENTA ATRÁS A INFINITO: ADAM WARLOCK ENTRA EN LA NUEVA GUERRA POR LAS GEMAS

Desde las páginas de Guardianes de la Galaxia, llega la trama que estaba destinada a narrarse en esa misma serie, pero que en el Bullpen de Marvel han preferido desgajar de ella, para que así pudiera concitar muchísima mayor atención entre los lectores. Atentos, porque arrancamos un proyecto que nos llevará al menos hasta final de este año 2018, y con alta probabilidad mucho más allá.

 

LOS AUTORES Desde que aterrizara en la cabecera de los Guardianes, Gerry Duggan se ha alzado como una pieza fundamental del rincón cósmico Marvel, puesto que en esa serie no sólo asumió el destino de la tropa de Peter Quill, sino también de otros muchos personajes relacionados con dicho ámbito. En la editorial confían en él para sostener el cronómetro durante esta Cuenta atrás a Infinito, sin que sepamos todavía si será el encargado de ofrecernos la hipotética saga posterior. Durante el camino, contará con un buen puñado de dibujantes, que repasaremos conforme nos los vayamos encontrándonos. En este especial de Adam Warlock sorprende en un primer momento la incorporación de Michael Allred, en su primer trabajo para Marvel después de concluir con la aclamada etapa de Estela Plateada de la que se ha hecho cargo junto a Dan Slott. Es una vez que degustamos el contenido del cómic cuando entendemos que el editor Jordan D. White recurriera a él, puesto que repasamos la historia y la memorabilia del Universo Marvel, con especial atención a personajes y artefactos con un genuino aspecto kirbiesco… ¿y qué mejor artista para recoger el espíritu de El Rey de los Cómics que Allred? Apologista de Kirby durante toda su obra, se dio a conocer con la independiente Madman. En Marvel, todavía recordamos con emoción su magnífica etapa junto a Peter Milligan en Fuerza-X/X-Statix.

 

DESDE LA CRISÁLIDA

Kirby nos muestra a Él

 

EL DISCURRIR DE UNA VIDA Gracias a los lápices de Allred, recorremos los orígenes de Warlock desde su nacimiento, cuando no respondía a ese nombre, sino al de Él. Son tres impresionantes dobles páginas que narran los eventos del personaje a través de los años sesenta y setenta, hasta culminar en su primera muerte. Asistimos así a su nacimiento, a manos de El Enclave, en Fantastic Four #66 y 67 USA (1967. Marvel Gold. Los 4 Fantásticos nº 4: A través del Universo); saltamos a su regreso y su choque con el Dios del Trueno, en The Mighty Thor #166 USA (1969. Marvel Gold. El Poderoso Thor nº 4: Y ahora… ¡Galactus!) y alcanzamos a continuación hasta sus aventuras en solitario, ya como Adam Warlock, primero el ciclo con El Alto Evolucionador (1972-73. Marvel Gold. Warlock: La saga de la Contratierra), para luego concluir con la etapa de Jim Starlin, en que Adam fue quien acabó con el Titán Loco (1975-77. Marvel Gold. La saga de Thanos). Llama la atención que no se diga nada del revival del personaje en los noventa, que ahora precisamente estamos recopilando en la Colección Jim Starlin.

 

EL SEGUNDO PADRE

Starlin se hace con Warlock

 

LA ESTRUCTURA Una vez sentadas las bases en lo que a Warlock se refiere, el mes que viene entramos en la saga propiamente dicha, con un nº 0 al que le seguirán otras cinco entregas, lo que nos coloca en noviembre… ¡uy, tenemos el pálpito de que alguien volverá a casa por Navidad, portará el Guantelete del Infinito y será cierto amante de la muerte! Apunta además que habrá una serie-companion mensual, titulada Cuenta Atrás a Infinito: Héroes, de cuatro números, a publicarse entre septiembre y noviembre, y en cuyas páginas nos encontraremos con la implicación en la historia de Capitana Marvel, Daredevil, Viuda Negra, Halcón Oscuro y Los Campeones.

 

Spot On aparecido en Cuenta atrás a Infinito: Adam Warlock

DENTRO DEL ORIGEN DE THANOS: LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDA CÓSMICO

En 2012, el mundo entero despertó a La Era de los Prodigios. Sí, hacía muchas décadas que unos pocos elegidos conocían de aquella maravilla. Accedían a ella a través de un código secreto, sólo disponible para aquellos que hubieran tenido la suerte de percibir la magia: el código de los cómics de Marvel. Pero ahora ese lenguaje se había traducido al lenguaje común, mediante otra forma de magia. Todos contemplaron entonces a Los Héroes Más Poderosos de la Tierra uniéndose contra una amenaza a la que no podían hacer frente en solitario. Los que aguantaron en su sillón hasta el final de la velada, recibieron un regalo final: la identidad de la verdadera amenaza que se encontraba detrás de lo ocurrido. Contemplaron su rostro, pero sólo los Verdaderos Creyentes supieron identificarlo. Sólo ellos supieron que aquel era Thanos y que tenían motivos para temerlo.

 

 

La más famosa y celebrada creación de Jim Starlin para el Universo Marvel nunca vio su origen narrado en detalle por parte de éste o de cualquiera de los autores que tocaron al personaje durante las décadas siguientes. En el cuadragésimo aniversario de su nacimiento, y en coincidencia con una nueva era de popularidad impulsada por su salto al cine, Marvel Comics se atrevió con una miniserie que se acercaba a los primeros días de Thanos, y para la que confió en nada menos que Jason Aaron, uno de sus guionistas más destacados, autor entre otras obras de celebradas etapas de Thor o de Lobezno, y del artista Simone Bianchi, requerido sólo para proyectos de especial importancia.

 

¿Con qué herramientas trabajó Aaron para componer su relato? Si escrudiñamos las apariciones del villano, ya fuera mientras fue coto exclusivo de Starlin, ya fuera en manos de sus sucesores, apenas podemos encontrar unas pocas pinceladas, dispersas aquí y allá, y siempre mediante sucintos flashbacks. Cuando fue presentado, en Iron Man #55 USA (1973), Thanos ya era adulto y malvado. Starlin lo había concebido, junto a Drax El Destructor, cuando todavía estaba en la Universidad, asistía a clase de Psicoanálisis y abría las puertas de su mente a través del LSD. Con Thanos llegaron también su padre Mentor y su hermano Eros, el fascinante escenario de Titán, el satélite de Saturno, horadado para dar cobijo a un paraíso tecnológico autosuficiente y a una raza, la de los titanes, cuasi divina, que sin embargo ocultaba en la figura de Thanos la semilla de la discordia, “la serpiente en el paraíso”, como llegó a expresar el artista en sus textos de apoyo. La complejidad de la mitología que Starlin introdujo en apenas unas páginas rivalizaba con la que había establecido Jack Kirby en su fuga a DC Comics, cuando creó a Darkseid, de Los Nuevos Dioses, y no en pocas ocasiones fueron comparadas entre sí. El andamiaje inicial del Titán Loco se completó con nuevos elementos, que hicieron de Thanos algo único en su especie: la adoración hacia el avatar de la muerte, encarnada por una figura de rostro oculto y envuelta en una túnica; su elevación a la categoría de dios, un “dios loco, creador y aniquilador de mundos”; la aparición de nuevos enemigos y aliados, como Pip El Troll y Gamora; la instrumentación de objetos de poder, primero el Cubo Cósmico y luego las Gemas del Infinito… elevaron al personaje a la categoría de amenaza extrema dentro del Universo Marvel, un antagonista cuya mera presencia obligaba a desarrollar grandes epopeyas a su alrededor.

 

La década de los setenta fue su época por excelencia, cuando tuvo un conjunto de apariciones memorables en diversos especiales y series abiertas, que, siempre bajo la batuta de Starlin, conformaron lo que hemos dado en llamar “La saga de Thanos”, una gigantesca ópera espacial que finalizó con la muerte del genocida cósmico. Starlin no tardó demasiado en abandonar Marvel, una marcha para la que fue eliminando, con sistemática crueldad, a todos los grandes personajes que habían pasado por sus manos, lo que aseguraba que ningún otro llegara a utilizarlos. No es extraño que, a su regreso a La Casa de las Ideas, ya peinando canas en los comerciales noventa, resucitara a Thanos y su cohorte de enemigos, para dedicarles un nuevo ciclo de historias que se extendió hasta los primeros pasos del siglo XXI y que iba a servir para dar a conocer al autor y a sus criaturas a las nuevas generaciones. Fue el tiempo de la Trilogía del Infinito, compuesta por El Guantelete, La Guerra y La Cruzada del Infinito, sagas multitudinarias precedidas a su vez por una auténtica obra maestra, Thanos Quest, en que tenía lugar la búsqueda de las Gemas del Infinito. Bien sabe Stan Lee que Kevin Feige y sus chicos del Universo Cinemático Marvel repasaron estos cómics en decenas de ocasiones, para llevar a cabo la epopeya audiovisual que culminaba en la tercera aventura fílmica de Los Vengadores.

 

El salto al cine fue propiciado por Joss Whedon, el director de Los Vengadores, que llevaba fascinado por la figura del Titán Loco desde que, siendo niño, leyera The Avengers Annual #8 USA (1977). Se trataba de un capítulo fundamental de “La saga de Thanos”. La trama alcanzaba tal envergadura que Warlock y el Capitán Marvel, los dos aventureros que hasta entonces habían combatido al antagonista con mayor ahínco, requerían de la ayuda de Los Vengadores para la más decisiva de las batallas. Hasta entonces, no podía decirse que este supergrupo se encontrara en la órbita de Thanos, pero el Annual se bastaba por sí mismo para cambiar esa circunstancia. Marcó de tal manera a Whedon que, para elegir un archienemigo por encima de cualquier otro, no pensó ni en Kang El Conquistador, ni en Ultrón, ni en Los Señores del Mal: pensó en Thanos.

 

Bastó la escena postcréditos de Los Vengadores para que las apariciones fundamentales del personaje en los cómics comenzaran a cotizarse a precios astronómicos en el mercado coleccionista y para que Marvel lo recuperara en todo su esplendor. A día de hoy, Thanos es más importante y más conocido que nunca. Paradójicamente, la mayor parte de su público, todos esos que se han unido a la fiesta con las películas de Marvel Studios y albergan un conocimiento muy reducido de las viñetas, no saben gran cosa de su bagaje, más allá de que se trata de un tipo escalofriante al que los héroes tienen motivos para temer. Y así llegamos a la razón de ser de este cómic, que recopila la miniserie de cinco episodios titulada originalmente Thanos Rising. El guionista Jason Aaron (Jasper, Alabama, 28 de enero de 1973) es un laureado profesional del cómic estadounidense poco dado a los territorios cósmicos, pero especialista en sondear almas oscuras. El dibujante Simone Bianchi (Lucca, 10 de julio de 1972) destaca como profesional meticuloso, al que Marvel requiere para historias épicas, con tintes mitológicos o que transcurren en mundos imposibles. En un primer momento, la editorial seleccionó a dos autores mucho menos destacados para acometer el proyecto, pero cuando se vislumbró la envergadura del reto, La Casa de las Ideas prefirió empezar desde cero, cancelar aquel Thanos: Son Of Titan que iban a hacer Joe Keatinge y Richard Elson, pasar a estos un encargo de consolación y poner a Thanos en manos de autores que de verdad concitaran la atención de todos.

 

Aaron se acerca a Thanos mediante un relato iniciático, de descubrimiento y revelación, siguiendo un tratamiento próximo al que utilizó Truman Capote en A sangre fría o al empleado por Thomas Harris en las novelas de Hannibal Lecter, de las que el guionista se siente deudor. El protagonista es un genocida, un serial killer, galáctico si se quiere, pero serial killer al fin y al cabo, y todos los asesinos en serie tuvieron unos padres, y una infancia, y un territorio en el que empezó su historia. Antes de que sintamos el temor hacia Thanos, Aaron quiere que conozcamos al niño que fue, que simpaticemos con él y lleguemos a entenderlo como un ser de carne y hueso, como una figura trágica, por muchas atrocidades que luego fuera a cometer.

 

El relato aspira a un doble triunfo. En primera instancia, quiere mantenerse fiel a la herencia de Starlin, sin contradecir nada de lo que él escribió, pero a veces teniendo que resolver incoherencias, como las que existían alrededor de las circunstancias de la muerte de la madre de Thanos. Por otro lado, ofrece a quienes no lo conocieran un tratado completo para comprender la figura del protagonista. En palabras del autor, el resultado es una combinación del trabajo que hizo en Scalped con el acometido para Thor. “Y ciertamente”, afirma, “es más oscuro y extraño que la mayoría de las cosas que he escrito en Marvel, porque es la historia de un villano. No hay buenos chicos que aparezcan para salvar el mundo. Es el origen de un asesino de masas”.

 

 

Artículo aparecido originalmente en 100 % Marvel HC. Thanos: Origen