SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 14: LA TRANSFORMACIÓN DE GWEN STACY, DE MUJER FATAL A NOVIA FORMAL

En el episodio posterior al de la famosa viñeta, con Mary Jane ya interactuando en la vida de Peter Parker, Romita abordó los primeros cambios gráficos en la compañera de Universidad del trepamuros. Seguía dibujándola tan fría como la había diseñado Ditko, pero cambió las dos espantosas pinzas para el pelo por su, desde ese momento, característica diadema negra.

 

“Traté con todas mis fuerzas de complacer a Stan”, recuerda. “Él quería que Gwen pareciera una chica tan fiestera como Mary Jane. La dibujé así durante tres o cuatro números y, simplemente, no funcionaba. Me parecía falsa” (p. 95).

 

El parecido en el peinado también motivó las quejas de Stan, una vez comprobado que nada de lo anterior funcionaba para que la rubia venciera en popularidad a la pelirroja. En consecuencia, pidió a Romita que cambiara el de Mary Jane. En el Amazing #64 (septiembre de 1968) ella se presentó con una permanente que recordaba a la de Betty Brant en sus inicios (p 95).

 

“Siempre pensé que Peter se casaría con Gwen”, comenta The Man al respecto. “Era el tipo de chica dulce, guapa y con sentido común que podía ser tu vecina. Pero por la manera en que Jazzy dibujaba a Mary Jane, ella parecía mucho más fresca y divertida. Gwen era sólo una chica. Mary Jane era una bomba” (p 95).

 

Puede decirse que en el Amazing #47 fue donde nació “la pandilla de Peter”, un concepto que no existía hasta entonces y que contrastaba con la burbuja de aislamiento en que estaba el protagonista en su primera aparición (p 96).

 

Incluso la Tía May pareció florecer: “Quité treinta años a Tía May porque cuando empecé parecía que tuviera noventa”, confiesa Jazzy. “Parecería que fuera la tía abuela de Peter, era demasiado mayor. Yo quería hacerla más vital, así que la dibujé un poco más joven, aunque no dejé de ponerle arrugas” (p 97).

 

El dibujante no recuerda el motivo por el que decidió hacer que su bigote fuera mínimo, casi insignificante. Ditko ya lo había dibujado así, aunque también con un corte mayor, pero Romita optó por quedarse con la primera opción, de manera que Jameson se parecía a Hitler más que nunca. Nadie se quejó al respecto (p 97).

 

“Para Robertson, pensé que se trataba de un antiguo luchador que se había convertido en periodista”, explica el dibujante. “Le puse una nariz rota y, en el diseño original, tenía la oreja como una coliflor, deformada por los golpes. Quería que fuera un antiguo campeón de boxeo que había luchado duro para salir del arroyo y llegar al Bugle, aunque eso nunca llegó a utilizarse” (p 97).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 9: LA INSPIRACIÓN DE GWEN STACY

“Siempre me consideraste una rubia tonta… ¡Y puede que lo sea! ¡Pero ya es hora de que también me gradúe de esa parte de mi vida!”, decía Liz en la ceremonia de graduación. A excepción de una breve aparición en el Amazing #30, no volvió hasta casi diez años después (p. 67).

 

“Quiero un hombre que tenga un trabajo fijo y decente… que venga a casa cada noche con su pipa y su periódico… ¡y conmigo!”. El episodio concluía con una escalofriante viñeta, en que el fantasma de Spider-Man separaba a los amantes (p. 67).

 

El Amazing Annual #2 (1965) fue testigo del largamente esperado encuentro de Spider-Man y el Doctor Extraño, las dos grandes creaciones de la pareja Lee/Ditko. Pocos años antes de la generalización de los alucinógenos en Estados Unidos, Ditko ya había imaginado un auténtico viaje al fondo de la mente plagado de referencias oníricas y experimentos visuales (p. 67).

 

En el Amazing #31 debutaron tres personajes capitales para el futuro de Spider-Man. Los dos primeros fueron Harry Osborn y Gwen Stacy. Harry encarnaba al típico jovencito caprichoso y acomodado, mientras que ella era una mujer fatal a lo Veronica Lake (p. 68).

 

El nombre de Gwen constituía un homenaje de Ditko a Sweet Gwendoline, una rubia ingenua y escultural siempre necesitada de rescate y siempre vestida en ropa interior. Había sido creada por John Willie, uno de los pioneros del bondage, y Eric Stanton la había retomado tras la muerte del autor, en sus cómics de erotismo soft (p. 68).

 

En la historia orquestada por Ditko, los criminales servían a las órdenes del misterioso Planeador Maestro, como un adelanto de la aventura que comenzaba en el número siguiente. En los textos, sin embargo, Stan Lee atribuía su lealtad al villano de ese episodio (p. 68).

 

En la viñeta final, el antídoto aparecía en primer plano, pero inalcanzable para un diminuto Spider-Man, sepultado e impotente. A los ojos de Ditko, representaba al hombre al que el peso de la sociedad impide alcanzar sus objetivos. Puro Objetivismo, pero también un brillante “Continuará” (p. 69).

 

 

Décadas después de la publicación de “La saga del Planeador Maestro”, Ditko todavía saltó ofendido, después de que Lee se atribuyera, en una entrevista, la idea de esa escena cumbre. El guionista sacaba a colación el tema para elogiar a su antiguo compañero (p. 70).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

LAS 15 (MÁS 8) MUJERES MÁS IMPORTANTES DE LA VIDA DE SPIDERMAN

“Enamorarse, el odio al trabajo y otros éxitos del pop”. Así se presenta una de las novelas capitales de la década de los noventa, Alta fidelidad, firmada por el genial Nick Hornby, con una adaptación cinematográfica a la altura del original. En ella, un loco por la música con el que podría identificarse cualquiera de nosotros, utiliza las típicas listas de los más vendidos para ordenar sus prioridades en la vida, ya sean trabajos, amigos o incluso mujeres. Al fin y al cabo, ¿quién no ha entrado alguna vez en el juego de elegir los mejores libros, o los mejores momentos, o las mejores novias/os? Es un juego que, en el caso de Peter Parker y en el caso de una miniserie centrada en su relación con la más explosiva de sus ex, no nos resistimos a poner en marcha y hacemos extensible a todas las mujeres de su vida. No en vano, las aventuras de Spiderman siempre han podido calificarse de gran comedia romántica. Allá van quince buenos motivos.

 

15 Debra Withman

Corrían los felices ochenta, y Peter frecuentaba las aulas universitarias, aunque lo hacía ya licenciado, en calidad de alumno de postgrado. Tanto se pasaba por el departamento, que la secretaria del profesor Sloan, una rubita tímida, muy mona y con gafitas, acabó colgada de sus encantos. Ella se llamaba Debra Withman, y aunque a nuestro protagonista no acababa de disgustarle, faltaba química entre ambos. Salieron unas cuantas veces, hasta que Debbie llegó a la peregrina conclusión de que las repetidas ausencias de su medio novio eran debidas a que era en realidad Spiderman. No iba desencaminada la pobre, pero Peter acabaría convenciéndola de lo contrario de la manera más extraña: plantándose en su piso con el traje arácnido, lo que hizo ver a Debbie lo absurdo de sus ideas (para alivio del lanzarredes). Dispuesta a dejar atrás sus fantasías y madurar de una vez por todas, Debra abandonó Nueva York para atar cuentas con su pasado. Nunca más se supo, pero siempre cabe la esperanza de que algún guionista se acuerde de ella.

 

14. La Viuda Negra (O Nancy Rushman)

¿Qué mejor novia para un Hombre Araña que una Viuda Negra? De hecho, la espía más sexy de todos los tiempos había abandonado un horroroso traje sesentero para cambiarlo por su cenidísimo y característico uniforme de cuero negro después de contemplar al trepamuros e inspirarse en él, en plena etapa de John Romita, a la postre diseñador de tan suculento trapo. Pero la Viuda ocupa este puesto de honor entre las mujeres del trepamuros debido a una aventura muy posterior, la que les unió durante una época en la que ella perdió la memoria, creyendo que su verdadero nombre era el de Nancy Rushman (curiosamente, el primer nombre que utilizó en Estados Unidos). Spidey la ayudó en la búsqueda de su pasado, y Nancy no tardó en caer enamorada de su bienhechor, sentimiento ratificado en el más equilibrista de los besos: nada más y nada menos que con ambos colgados del Helitransporte de SHIELD. El romance acabó en cuanto ella recuperó la memoria… y perdió el interés.

 

13. Cissy Ironwood

Algo menos fugaz fue el escarceo de nuestro rompecorazones con esta linda muchachita estudiante de matemáticas que demuestra como pocos personajes lo peligroso que es acercarse al señor Parker. Era el primer verano de Pete después de acabar la carrera, y ya se sabe: todo euforia y alegría ante un horizonte despejado sin exámenes a la vista. Cissy se puso a salir con tan amable caballero sin sospechar que, en las semanas posteriores, acabaría siendo ¡mordida! por el Doctor Extraño (convertido en hombre lobo, mejor que no preguntéis los detalles), mientras que su padre sería víctima de un asesinato a manos de un agente del KGB. No es de extrañar que tardáramos unos cuantos años en descubrir que había sido de ella: desde una ilustración perdida en un especial, nos revelaba que se había ido a vivir al oeste. ¿La echará alguien de menos?

12. Glory Grant

Nunca fue novia de Peter, pero a algunos lectores nos hubiera hecho mucha ilusión. En tiempos en los que el fantasma de Gwen Stacy parecía diluirse y Mary Jane no alcanzaba todavía la categoría lograda con posterioridad, Glory vino a alegrar el cochambroso vecindario de Chelsea al que se había ido a vivir Peter. Muchas noches quedaban en el apartamento de él para disfrutar de una pizza y lo que viniera después, que con el Comics Code de por medio quedaba a la imaginación del lector. Glory escalaría puestos en el universo arácnido, al sustituir a Betty Brant como secretaria de J. Jonah Jameson. Para su desgracia, años después se echaría un novio mafiosillo y hombre lobo que moriría a consecuencia de un disparo de ella dirigido a Spiderman. Pasado el mal trago, reaparecería en la última época escrita por Howard Mackie a finales de los novneta, para alegrar la vida de Randy Robertson.

 

 

11. Marta Plateada

No es que robara el corazón de Spiderman, ni estuviera siquiera interesada en ello, pero se hizo con el de los aficionados, que vieron en ella a una de las chicas más duras e interesantes de la Marvel de los noventa. Marta Plateada comanda la Banda Salvaje, al tiempo que es propietaria de una multinacional dedicada a deshacer entuertos allá donde sea requerida, siempre que el demandante pueda pagar la abultada factura. Así es como esta ciudadana modelo del país centroeuropeo de Symkaria nutre las arcas públicas y mantiene ocupado al equipo creado por su padre para luchar contra los nazis. Su actividad le ha llevado en unas cuantas ocasiones a luchar contra Spider-Man, y en otras tantas a aliarse con él. Nunca se fijará en lo bien que le quedan las mallas al lanzarredes, tan ocupada como está contando los billetes.

 

10 Marcy Kane

¿Tú crees que has tenido novias raras? Eso es porque no conoces a Marcy. Ya que estamos elaborando una lista de grandes éxitos, la señorita Kane debería cantar la banda sonora de Mi novia es una extraterrestre. Cosas del guionista Bill Mantlo, que introdujo a Marcy allá por los primeros ochenta como una revisión de la Gwen Stacy severa y protestota de los tiempos de Ditko, y que acabaría reutilizándola con otro de sus personajes, con Jack, la Sota de Corazones, en una estupenda (y olvidada) miniserie en la que este fascinante héroe descubría su herencia alienígena y regresaba al planeta natal de su madre junto a Marcy, a la postre toda una princesa. Quien lo hubiera dicho, con esos vestidos de tipa tiesa que se ponía.

 

9. Jean DeWolff

Ah, otro de los personajes femeninos de Mantlo, probablemente el mejor, junto a Puñal. Jean venía a cubrir el puesto dejado largo tiempo atrás vacante con la trágica desaparición de George Stacy. La capitana era la cara amiga de Spiderman dentro de la policía, esa tipa dura con un corazón de oro a la que recurrir, porque sabes que siempre te va a sacar del apuro. Incluso logró el indulto para nuestra Gata Negra, y eso que le reventaba que Felicia estuviera liada con Spidey. Y es que Jean andaba secretamente enamorada del trepamuros, algo que nunca podría confesarle, ya que moriría asesinada por el Comepecados, en una de las más impactantes sagas firmadas por Peter David.

 

8. Liz Allan

Toda una clásica de los primerísimos tiempos arácnidos. Durante el instituto fue la novia más o menos oficial de Flash Thompson, al tiempo que lanzaba ardientes señales a un Peter Parker que, si vio alguna, nunca pareció sentirse interesado. No sería hasta la ceremonia de graduación del instituto cuando ella le confesaría su amor. Un poco tarde, ya que abandonaría la serie durante ¡más de cien números! Con su vuelta, averiguaríamos que era la hermanastra del Hombre Ígneo. Ahí empezaron los problemas, porque luego vendría un accidentado matrimonio con Harry Osborn (la cosa acabó con él convertido en segundo Duende Verde) y su viudez como rica heredera junto a su hijo Normie, sólo para vivir el regreso del abuelo Norman. Y es que, a veces, conviene quedarse en el olvido.

 

7. Mary Parker

Poco sabemos de la madre de Peter Parker, y tal vez por eso ocupa tan discreto lugar en este Top 15. Los lectores veteranos nos pasamos unos cuantos añitos suponiendo que nuestro trepamuros había sido, antes de la picadura de la araña radiactiva, un tipo de lo más ordinario, sólo para descubrir asombrados la naturaleza de espías de sus padres, fallecidos en accidente aéreo provocado por Cráneo Rojo. Todo ello, aparte de una de las más comentadas meteduras de pata de Stan Lee (El Hombre es grande, pero no perfecto), también volvía a recordarnos lo pequeño que es, en el fondo, el Universo Marvel. Y ya que hablamos de malas ideas, en los noventa alguien tendría la de resucitar a los padres de Peter, pero al final no sería más que un nuevo engaño de un villano, en este caso el Camaleón, siguiendo órdenes de Harry Osborn, que trataba de volver loco al trepamuros desde la tumba. Estas cosas sólo le pasan a Spider-Man.

 

6.Betty Brant

El tierno primer amor de Peter, que demostraba su interés por las mujeres mayores que él. (Kurt Busiek explicaría muchos años después que Betty en realidad no era tan mayor, pero a nosotros siempre nos lo pareció, con ese peinado y esa actitud digna de la Hermana San Sulpicio). A Betty le han pasado tantas cosas en la vida y algunas tan malas que no le tendremos en cuenta su dedicación periodística de los últimos años sin haber pasado previamente por la facultad. Empezó como secretaria pacientísima de Jameson; siguió como señora esposa de Ned Leeds, un chico tranquilo, no como el zarandajas ese de Peter Parker, pero que acabaría dándole muchos disgustos, ya que no sólo moriría, sino que sería acusado de ser el Duende. Fue la misma Betty quien, años después, limpiaría el nombre de Ned. Hace tiempo que no la vemos, pero siempre vuelve. En fin…

 

5. May Mayday Parker

O los caprichos editoriales del destino. May es la hija de Peter y Mary Jane, arrebatada por Norman Osborn a sus padres en la misma mesa de partos del hospital y dada por muerta. Querían los guionistas traerla de vuelta y que así aprendieran los Parker a limpiar biberones, pero desde lo más alto de la editorial llegó la orden de que quien debía volver no era otra que la tía May, fallecida años atrás. Por suerte, Tom DeFalco, impulsor del embarazo de M. J., decidiría recuperar a la hija de Spider-Man en una colección ambientada en un futuro alternativo, donde ella tomaría el manto de su padre y el traje de su tío Ben (Reilly. No queráis que os explique quién es si no tenéis aspirinas a mano). Spider-Girl no sólo es una digna sucesora arácnida, sino que además ha logrado sostener la que ya es la más larga colección Marvel protagonizada por una chica. Su padre debe estar orgulloso.

4. La Gata Negra

¡Cuánto echábamos de menos a Felicia Hardy, la Catwoman particular de Spider-Man, mucho más interesante que la original, y también mucho más guapa! La queríamos de vuelta, como queremos de vuelta a esa novia que tuvimos hace tanto tiempo y que nos volvía locos, pero a la que no aguantábamos ni un minuto más. Ya sabemos que los años lo curan todo, y cualquiera se olvida de los malos momentos ante la más escultural y divertida mujer que haya conocido el Universo Marvel. Si tú tampoco sabes con quién quedarte de entre las novias clásicas de Spider-Man, si con Mary Jane o con Gwen, haz como nosotros. ¡Opta por Felicia! No te arrepentirás.

 

3. Gwen Stacy

Es ella. Es incomparable. Es insuperable. Es la chica del héroe por excelencia, y probablemente nunca lo hubiera sido si una buena mañana no hubiera decidido el Duende Verde acabar con su vida. Reconozcámoslo: Gwen es mítica porque está muerta, porque si no probablemente no la aguantaría ni su querido Peter, a quien le habría subido el colesterol una barbaridad, con tanta dulzura que tenía la niña. Nos gusta enamorarnos de mitos, y hoy en día Gwen lo es, tanto como Kennedy, Marilyn o John Lennon. Extrañas maneras de alcanzar la inmortalidad.

2. Tía May

Llegamos a los primeros puestos de nuestra lista, a los más discutidos, a los más apretados. Tía May probablemente sea más importante que Gwen, porque mientras ésta necesitó morir para convertirse en un símbolo, nuestra anciana favorita tan sólo ha necesitado persistir, sobrevivir contra viento y marea, contra infartos, ataques al corazón, novios ludópatas, sustos de supervillanos, planes del Duende Verde, viajes a Florida, e incluso al hecho de conocer la verdad sobre su querido sobrino. Han pasado cuatro décadas y ahí sigue, fuerte como un roble, dispuesta a enterrarnos a todos. Qué mujer, de verdad.

1. Mary Jane Watson-Parker

Y el premio gordo es… para la señora de Parker, la única capaz de arrastrar a Spider-Man ante el altar y mantenerle casado durante dos décadas, con sus más y sus menos, sus peleas y sus reconciliaciones, e incluso con sus tratos con el diablo. Mary Jane lo ha sido todo para Peter. Ha sido amiga, amante, novia, ex–novia, esposa y, en los últimos tiempos, no-esposa. Probablemente no acaben sus días juntos (o tal vez sí), pero a fuerza de volver, una y otra vez, ha demostrado, además de una paciencia infinita, merecer el primer puesto de la lista de las mujeres de Spiderman. ¿Cómo? ¿Qué el primer puesto no es para la Gata Negra? ¡Pero sí es la protagonista de esta obra! Bueno, para Peter es más importante Mary Jane, eso ya no tiene remedio. Pero que nos pregunten a nosotros….

 

 

ANOTACIONES DEL AÑO 2018: Este artículo apareció originalmente en 100 % Marvel. Spiderman y La Gata Negra: El mal que hacen los hombres, publicado en 2006. Desde entonces, hay diversas circunstancias que han cambiado en la vida de Peter Parker y en la de los personajes secundarios aquí mencionados. De esta manera…

Debra Withman reapareció durante la época de “Civil War”, cuando Peter se desenmascaró, con un libro sobre su relación lleno de reproches, cortesía de Peter David en su serie Friendly Neighborhood Spider-Man

Glory Grant volvió a estar activa en la época en que J. Jonah Jameson fue alcalde de Nueva York. En aquel entonces, fue una de las asistentes de éste, pero renunció cuando comprendió que Jameson estaba utilizando el cargo para continuar con su cruzada contra Spider-Man.

A Marta Plateada la hemos visto morir, en “Hasta el fin del mundo”, y regresar, en “El caso Osborn”.

Liz Allan fundó su propia empresa, que luego unida a Horizon Labs y Oscorp se ha convertido en Alchemax. También tiene un papelito en Renueva tus votos y en Spider-Man 2099.

Efectivamente, Betty volvió a escena, ascendida a reportera del Daily Bugle, entonces DB, cuando era propiedad de Dexter Bennett, lo que causó el enfado de los más cercanos.

La colección de May Mayday Parker terminó tras una larga trayectoria, y el personaje regresó en “Universo Spider-Man”. Ya adulta, ha asumido la identidad de Spider-Woman y la hemos visto en Guerreros Secretos.

La Gata Negra se pasó al bando de los malos, y desde entonces ha perseverado ahí. Está por ver que la volvamos a ver en una posición más tradicional con lo que fue el personaje durante su trayectoria clásica.

Gwen resucitó brevemente, durante “La conspiración del clon”, donde se enfrentó a varios Duendes de golpe. De eso de “Pecados del pasado” ni hablar, probablemente porque nunca ocurrió.

Tía May se echó novio, se casó, enviudó de nuevo y jugó un papel destacado en Industrias Parker.

Mary Jane, tras barajarse la posibilidad de volver con Peter, y descartarse, emprendió de nuevo su propio camino, y pasó a ser una secundaria… ¡del entorno de Iron Man! Sabemos que eso cambiará a lo largo de este 2018. Lo dicho: SIEMPRE vuelve

Y además, en todo este tiempo, han aparecido nuevas mujeres con una importancia decisiva dentro de la vida de Spidey. De entre todas ellas, nos quedamos con estas:

 

8. Annie Parker

La hija de Peter y Mary Jane en el mundo de Renueva tus votos. La conocimos en la miniserie del mismo nombre relacionada con Secret Wars y volvió en la colección abierta posterior. Una más de la familia arácnida con sus propios poderes, tras verla como una niña, el salto de ocho años que ha propiciado Marvel Legacy nos ha permitido verla ya adolescente, y nos sigue cayendo genial.

 

7. Michele Gonzales

La hermana del policía corrupto Vince Gonzales, que acabó viviendo con Peter y enrollándose con él, alcohol de por medio, en la boda de Tía May con Jay Jameson. Las cosas se complicaron todavía más cuando El Camaleón, haciéndose pasar por Peter, aprovechó la situación para intimar con Michele. En definitiva, ella acabó odiando a Peter, y saldría de la serie coincidiendo con el inicio de “A lo grande”.

 

6. Sajani Jaffrey

Compi de curro de Pete en Horizon Labs, pasó luego a trabajar también en Industrias Parker, donde trató de sabotear a su jefe una y otra vez. Era la jefa de IP en Europa, pero fue finalmente despedida por Peter. Desde entonces, no hemos vuelto a saber de ella.

 

5. Cindy Moon

También conocida como Seda. La chica a la que también picó la araña radiactiva que dio sus poderes a Peter, pero estuvo todo este tiempo encerrada en un búnker para escapar de Morlum. ¿Qué fue lo primero que hizo cuando salió? Llevarse a la cama al primer tío que tuvo cerca, que dio la casualidad que era Peter. Su relación, de lo más apasionada, duró poco, y ella se independizó para tener serie propia, bajo la identidad de Seda, y ponerse a buscar a su familia, a la que encontró antes de sufrir la cancelación.

 

4. Spider-Gwen

¿Y si Gwen Stacy hubiera conseguido poderes arácnidos y Peter hubiera muerto? Es lo que ocurrió en uno de los mundos alternativos que vimos en “Universo Spider-Man”. Spider-Gwen fue un personaje creado para la ocasión por Dan Slott, pero que impactó de tal manera entre los fans que no tardó en conseguir serie propia. Entre la chavalería cosplayera, es un verdadero fenómeno.

 

3. Anna María Marconi

Sin duda, el personaje femenino más importante de la era escrita por Dan Slott. Inteligente, novia del Doctor Octopus cuando ocupaba la mente de Peter durante la época de Spider-Man Superior, la mano derecha del trepamuros en Industrias Parker y un ejemplo de inclusión en el Universo Marvel. Su mejor momento, durante “La conspiración del clon”, cuando se le ofreció la posibilidad de cambiar su cuerpo por otro perfecto, y ella respondió airada: “¡Yo ya soy perfecta!”. Y tanto que sí.

 

2. Carlie Cooper

El interés amoroso de Peter durante “Un nuevo día” y novia finalmente en “A lo grande”… hasta que supo la identidad secreta de éste y decidió romper. Durante un tiempo, estuvo entre los secundarios de la serie, por su papel como policía forense. Durante la época de Spider-Man Superior, fue quien averiguó la verdad sobre el trepamuros y Octopus. Al negarse a revelar la identidad secreta de Spidey, El Duende Verde la transformó en una criatura a sus órdenes. Consiguió recuperarse luego, pero la experiencia le dejó claro que no debía quedarse cerca de Nueva York. Hace mucho que no sabemos de ella, y es una lástima, porque nos caía realmente bien. 

 

1. Pájaro Burlón

En la etapa posterior a Secret Wars, se convirtió en habitual colaboradora de Spidey en sus misiones internacionales de altos vuelos a lo James Bond. Tía May la ve con buenos ojos como posible novia de Peter. Su importancia crecerá con Marvel Legacy.

 

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL PRIMER REGRESO DEL DUENDE VERDE

Cuando abordó la creación de Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis recurrió a todo tipo de influencias, pero, por encima de cualquier otra consideración, pesó el tono y el espíritu, que no necesariamente la literalidad, de la etapa del trepamuros firmada por Stan Lee y John Romita en los años sesenta. Esa época, que lanzó a Spidey al estrellato, la serie pasó a ser una agridulce comedia romántica.

Bendis estaba prendado del equilibrio perfecto que tuvieran aquellos cómics, en los que los devaneos amorosos y la vida social de Peter Parker llegó a superar en importancia a las por otra parte fabulosas aventuras de Spiderman: Romita era tan bueno dibujando mujeres bellas y seductoras como villanos terribles y amenazantes. Durante su estancia en la cabecera, dos chicas adquirieron una importancia vital. La primera era Gwen Stacy, que evolucionó de la femme fatale que había presentado Steve Ditko a la dulce novia fiel de Peter. La segunda era Mary Jane Watson, una vecina de Peter con la que tía May no dejaba de prepararle citas a ciegas, de manera que los autores jugaban a ocultar su apariencia, hasta que por fin llegó el momento de mostrarla a todos, y Romita realizó una de las más célebres viñetas de la historia de Marvel, en la que Mary Jane se presentaba en la casa de Peter, que se quedaba atónito ante su belleza. Desde ese momento, la presencia de la una y la otra fue continua en la serie. Peter, y por extensión los lectores, veían en Gwen a la compañera perfecta, la mujer que querrían para ser la madre de sus hijos, mientras que Mary Jane representaba el sueño imposible, la amante ardiente, la belleza carnal.

 

Puesto a elegir entre una y otra, Gwen se alzó victoriosa en el corazón de Peter… Hasta que, ya superada la etapa Lee/Romita, encontraría la muerte, a manos del Duende Verde, en el mítico Amazing Spider-Man #122 USA (1973. Marvel Gold. El Sombroso Spiderman: La muerte de Gwen Stacy). Paradójicamente, al cabo de un tiempo, Peter comenzaría una relación amorosa con Mary Jane, y sería ella quien se convertiría en su esposa, según la continuidad clásica, en Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987). La pareja permanecía unida desde entonces, afianzándose en el imaginario colectivo gracias a su existencia también en la teleserie de dibujos animados de los años noventa o en las películas de Sam Raimi. Influido por todo esto, de cara a Ultimate Spider-Man, Bendis asumió desde el principio la presencia activa de Mary Jane, circunstancia que no se había dado en la continuidad clásica, otorgándole a su personalidad rasgos más propios de Gwen que de la desinhibida pelirroja con la que todos los lectores de cómics estaban familiarizados, algo que también se produciría en los filmes de Raimi.

 

Sin embargo, llegado un determinado momento, el guionista del trepamuros definitivo decidió hacer suyo el binomio introducido durante la época de Romita, aunque dándole una divertida vuelta de tuerca. En Ultimate Spider-Man #14 USA (el cuarto tomo de nuestra colección), los lectores se quedaron boquiabiertos cuando apareció en escena… ¡Gwen Stacy! Una Gwen que en nada se parecía a la clásica: llena de piercings, ligera de ropa, condenadamente atractiva, con una actitud desafiante ante todos y con opiniones muy claras acerca del mundo. Su debut tenía lugar apenas un episodio después de que Peter y Mary Jane se hubieran convertido, oficialmente, en pareja.

 

Fue entonces cuando las mentes calenturientas de los lectores empezaron a dejarse llevar, algo que entraba en las previsiones de Bendis y que él mismo había alentado. Si en el Universo Definitivo algunas cosas habían sido alteradas con respecto a la Tierra-616, de manera que Mary Jane Watson y Gwen Stacy parecían haberse intercambiado los papeles, ¿ocurriría lo mismo con su destino? ¿Acabaría la pelirroja asesinada a manos del Duende Verde y Gwen se alzaría como nueva chica de Peter? Todas las posibilidades se encontraban abiertas, especialmente conforme la serie comenzó a acercarse al final de su segundo año de existencia.

 

Para entonces, el Spiderman Definitivo había luchado contra el Duende Verde, en su aventura iniciática, para luego enfrentarse a Kingpin, Los Forzadores, Electro, el Doctor Octopus, Kraven el Cazador, El Lagarto… Se aproximaba un número tan significativo como el #25 USA, y Bendis quería hacer algo de verdad especial: la vuelta del Duende Verde, el que seguía siendo el más terrible enemigo contra el que hubiera luchado nunca su lanzarredes y precisamente aquél con el que más licencias se había tomado a la hora de versionearlo.

 

En la continuidad clásica, La fórmula química que había transformado en villano a Norman Osborn le dotaba de superfuerza y le desequilibraba mentalmente, pero no cambiaba su aspecto en lo más mínimo. En el primer episodio dibujado por John Romita, descubrió la identidad secreta de Spidey, pero sus episodios psicóticos le hacían olvidarla, hasta que algún suceso puntual le devolvía la conciencia de quién era realmente. El truco acabó por resultar repetitivo, de manera que la muerte de Gwen Stacy sería también utilizada en aquella época para librarse de Osborn, que también encontraría el final, insertado en su propio deslizador (sí, a imagen y semejanza de lo que ocurrió luego en la película).

 

En cambio, en el Universo Ultimate, Norman se transformaba en una terrible bestia que no necesitaba recurrir a ningún tipo de artilugio para luchar contra su enemigo y recordaba perfectamente todo, de manera que sabía que Peter y Spiderman eran la misma persona. Había, no obstante, un rasgo que compartía con su encarnación clásica: la capacidad para hacer daño a su peor enemigo a través de sus seres queridos, y ése sería el aspecto a explorar en su regreso.

 

La aventura comenzó antes de cumplirse el segundo aniversario de la serie, con un espectacular número doble, y alcanzaría hasta incluso después de esa celebración. Durante la misma, es cuando los lectores tomarían conciencia del enorme peligro que el Duende Verde suponía para Spidey. No sólo era el villano al que se había enfrentado por primera vez, sino también el único que tenía motivos personales para acabar con él y la determinación para hacerlo. Por fin, Ultimate Spider-Man #25 USA sería un episodio especial, no por su extensión, dado que tenía la que de cualquier otro número, sino porque allí estaban el Duende Verde, Mary Jane, el mismo puente desde el que Norman había arrojado a Gwen en la continuidad clásica… ¡Y los lectores, con el corazón en un puño!

 

Hasta ese momento, más allá de las diferencias puntuales en las características de algunos personajes y la modernización de los detalles propios de la época, Brian Michael Bendis y Mark Bagley se habían mantenido increíblemente fieles al espíritu del Spiderman clásico. Pero, por contradictorio que pareciera, estaban construyendo unos cómics en los que el lector tenía la impresión de que nada estaba cerrado, en uno u otro sentido. Y eso es lo que hace de Ultimate Spiderman un cómic imprescindible.

 

Texto procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 5

LOS TENTÁCULOS DE OCTOPUS

Al igual que Sam Raimi supo ver sin ningún género de dudas que Spiderman debía enfrentarse al Doctor Octopus en la segunda entrega de la saga cinematográfica del trepamuros, Brian Michael Bendis intuyó que ése sería el villano con el que se cruzaría el Hombre Araña definitivo en una de sus primeras aventuras, una vez establecido el origen del personaje. No en vano, de los enemigos clásicos de Spiderman, Octopus ha sido siempre uno de los más queridos por los lectores, quizás tan sólo por debajo del Duende Verde.

 

Stan Lee y Steve Ditko lo crearon en The Amazing Spider-Man #3 USA (1963), partiendo de una idea muy común en aquel entonces: el científico que juega con fuego y acaba quemándose. Tras un accidente radiactivo, los tentáculos artificiales que utilizaba para manipular sustancias peligrosas quedan adheridos al cuerpo de Otto Octavius, cuya mente también se ve irremediablemente dañada. Frente a la alegría juvenil de Spidey, el Doctor Octopus aparece como un adulto siniestro que utiliza la ciencia con propósitos terroríficos. Esa dicotomía entre un personaje y otro es la que hace su rivalidad tan atractiva. Bendis la quiso mantener intacta, solo que trasladando el origen del villano al contexto conspirativo del Universo Ultimate, que se apuntaba en algunas historias previas y que viene a decirnos que hay unos pocos individuos muy poderosos moviendo los hilos, manipulando a la opinión pública y diseñando el mundo en el que vivimos sin que los ciudadanos tengan la menor idea de su existencia.

Lo cierto es que los lectores de Ultimate Spiderman ya conocían a Octavius. Le habían visto desde el comienzo de la serie, como parte del equipo científico que trabajaba para Norman Osborn: un tesoro escondido, un “huevo de pascua”, para aquellos que supieran darse cuenta de que estaba ahí. De hecho, en el tercer número, puede contemplarse cómo Octavius utiliza los brazos mecánicos en el experimento que transforma a Norman en el Duende Verde, durante el que tiene lugar una explosión a la que el científico que apenas sobrevive. De esta manera, Bendis permanece fiel al concepto original que utilizaran Lee y Ditko cuatro décadas atrás, pero introduce una sutil diferencia: el nacimiento del Doctor Octopus está ligado también al del Duende Verde, que a su vez enlaza con el del propio Spiderman.

 

Frente a Norman, quien ha buscado convertirse en un monstruo, Octavius es, por tanto, una víctima de lo ocurrido… Una víctima colérica dispuesto a emprender el camino de la venganza contra uno de esos hombres que mueve los hilos, sólo para encontrarse también con Spiderman. No es el único enemigo de la historia: en un ejercicio de acumulación que señala el caos en que se ha convertido la vida del héroe, Spidey ha de luchar también contra Kraven El Cazador. De nuevo, se está reciclando un personaje de la época clásica, concebido por Lee y Ditko en Amazing Spider-Man #34 USA (1966). Lejos de la relevancia que tuvo Octopus desde el principio, Kraven se mantendría en una discreta posición hasta bien entrados los años ochenta, cuando J. M. DeMatteis y Mike Zeck lo transformaron en un oscuro y fascinante adversario. De cara a su reinvención, Bendis juega a la intriga, de manera que los lectores se pregunten cuáles serían sus rasgos definitorios y hacia qué lado de la balanza se inclinaría.

 

 

Aunque el Doctor Octopus se alza por derecho propio como el elemento de peso en este arco argumental, con Kraven en un segundo plano, Bendis procura que su llegada encaje en un momento particularmente complejo de la existencia de Peter Parker, donde ya empiezan a surgir interesantes diferencias con respecto al original. La confesión ante Mary Jane de la doble vida del héroe acaba de abrir todo un nuevo campo de exploración al que el guionista saca un rendimiento gigantesco. Lejos de quedarse en la mera interacción entre la pareja, para la que se basa fundamentalmente en su propio noviazgo de instituto, Bendis amplía el reparto, dando importancia a secundarios que no la habían tenido hasta entonces e introduciendo otros nuevos, como es el caso de Gwen Stacy.

 

En la continuidad tradicional, Gwen fue, durante buena parte de los años sesenta, el contrapunto de la superficial M.J. y la dulce novia de Peter. De hecho, se hubiera casado con él de no encontrar la muerte a manos del Duende Verde, en uno de los momentos definitorios de la saga del trepamuros. En los primeros números de Ultimate Spiderman, algunos rasgos de la personalidad de la Gwen clásica habían recaído sobre Mary Jane, de tal forma que la llegada de una Gwen moderna y transgresora permite un interesante cambio de roles, además de abrir las puertas de la especulación. ¿Será esta mucho más asequible y cercana M. J. la destinada a morir en la nueva versión? El guionista deja que los aficionados especulen, mientras él se limita a sacar el máximo partido a esta y otras situaciones, conforme la serie se aproxima al fin de su segundo año de publicación y se sitúa, por derecho propio, en la categoría de clásico del cómic moderno.

 

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4

EL OTRO SIGNIFICADO DE BLUE

 

Blue [Blu:} ADJ. Azul; cielo; triste, deprimido/a; to feel… estar tristón/ona, tener pena; enamorado. (Collins English-Spanish Dictionary. Harper Collins, tercera edición. 1998).

 

Tengo un viejo amigo que se llama Peter.

 

Le conozco desde hace más años de los que pueda recordar. Vino conmigo al colegio, al instituto, a la universidad, a las clases de post-grado y al trabajo. Podría mirar hacia cualquier momento de mi vida, y sería completamente diferente a cualquier otro, pero siempre encontraría un denominador común: Peter estaba allí, a mi lado. A lo largo de todo este tiempo, le he visto estudiar, pasar cursos, enamorarse, sufrir la pérdida de unos cuantos seres queridos, casarse, separarse… Y, mientras tanto, yo también terminaba el instituto, empezaba la carrera, pasaba cursos, perdía series queridos, me enamoraba…

 

¿Queréis que os cuente un pequeño secreto? Bueno, en realidad no es pequeño, pero no lo podéis revelar por nada del mundo. Aunque Peter parezca un chico de lo más normal, no lo es. Cuando tenía dieciséis años le picó una araña radiactiva que alteró su composición celular. Imaginaros a aquel chico que se había pasado toda su vida acurrucado entre sus tíos, con los que vivía desde que sus padres murieron cuando era muy pequeño, siempre escondido en sus libros de ciencias y tras aquellas enormes gafas… Imaginaros a aquel chico que, de la noche a la mañana, tenía en sus manos un asombroso poder que le permitía trepar paredes, saltar de tejado en tejado, moverse como una auténtica araña humana… Imaginaros la sensación. Peter pecó de orgullo, pero cualquiera de nosotros lo hubiera hecho. Qué diablos, tan sólo quería utilizar esos poderes para conseguir algo de dinero con el que ayudar a sus tíos. Entonces dejó escapar a un ladrón que podría haber detenido fácilmente. Y ese ladrón fue el que asesinó a su tío Ben. Peter comprendió, por las malas, que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Desde entonces, viste la máscara del asombroso Spider-Man.

 

Y como Spider-Man ha luchado contra terribles villanos, ha estado al borde de la muerte en múltiples ocasiones, e incluso ha ayudado a salvar al mundo en otras cuantas. Pero, a pesar de todo ello, Peter ha seguido siendo un chico como otro cualquiera. Un chico que se ha hecho mayor, como yo. Un chico que ya no tiene dieciséis años, que ya no va al instituto, que ya no mira al mundo con la inocencia que un día tuvimos y, no sé cuándo, perdimos. Peter, ay, como yo, merodea peligrosamente la treintena. Siente cómo los últimos quince años han pasado en un suspiro, siente que se le han escapado de las manos sin que apenas se diera cuenta. Ya no tiene “toda la vida por delante”, como cuando estaba en el instituto. Los días pasan deprisa, y cada vez se parecen más los unos a los otros. Como dice la canción, cada año parece más corto. Nunca encuentras tiempo. Los planes se quedan en media página con palabras sin sentido garabateadas.

 

Y entonces, miras hacia atrás. Miras hacia tu Edad de Oro. Todos tenemos una. Es esa época en la que todo era perfecto. Es esa época en la que eras inmensamente feliz, aunque ni siquiera tú lo supieras entonces, y sólo puedas descubrirlo con el pasar del tiempo. Para Peter, esa época es su primer año de universidad, cuando tenía dieciocho años y conoció a Gwen y Mary Jane, las dos mujeres más importantes de su vida, aunque él ni siquiera lo imaginaba. Fue la época en la que compartió gratis un piso con Harry, su mejor amigo. Fue la época, nunca lo creeríais si le conocierais ahora, que Peter iba por ahí en moto.

 

¿Qué fue de la antigua moto? Creo que al final acabó empeñándola, una de aquellas veces que estaba tan pelado de dinero que hubiera vendido hasta su última camisa. Eso también lo aprendes con los años. Sí, es cierto que hay gente que acaba triunfando, acaba ganando un pastón increíble, conduciendo un coche increíble y viviendo en una casa increíble con un perro y unos niños y una mujer increíble. Pero no es nada que vaya a pasar ni a Peter, ni a mi, ni a nuestros amigos. El dinero va y viene. El trabajo va y viene. Las chicas van y vienen. Pero a lo que iba…

 

Gwen. Se hubieran casado antes de cumplir los veinticinco. Eran de ésos. Toda la angustia existencialista que había atenazado a Peter durante su adolescencia acabó enterrada tan pronto como ella se instaló en su vida. Tiene gracia, porque Gwen le echó el ojo a Peter desde el primer día de clase, pero no puede decirse que entonces se llevaran bien. Él estaba distraído (intentando conseguir el antídoto que salvara la vida de su tía May, enferma debido a la transfusión que él mismo le hubiera hecho… pero eso es otra historia), y cuando Peter está pendiente de una cosa, se olvida de todo lo demás. Gwen interpretó aquella actitud como desaire, pero eso sólo sirvió para aumentar su interés hacia el bueno de Pete. Al final, un tipo que siempre había tenido que sudar la gota gorda para llevarse a la chica, la consiguió casi sin darse cuenta. Podrías pensar que una chica como Gwen se debería haber fijado en cualquier otro tío, o que Peter simplemente habría estado demasiado ocupado pateando el culo del Doctor Octopus como para descubrir que ella estaba allí, pero no ocurrió. Acabaron juntos, porque no podía ser de otra forma, como si la magia hubiera tenido algo que ver.

 

Mary Jane. Como si no hubiera bastante con Gwen. Hacía meses que tía May andaba conchabada con su vecina, Anna Watson, para que los niños de la casa se conocieran. Los niños eran, claro, Peter por parte de tía May… y Mary Jane por parte de tía Anna. Peter, el muy cabestro, sospechaba que Mary Jane debía ser una gorda, calva e insoportable tonta, por eso había hecho lo imposible por escaparse de todas las citas a ciegas que las dos amorosas tías habían preparado para sus los encantadores sobrinos. Pero Mary Jane no era ni gorda, ni calva ni mucho menos tonta, aunque alguno pudiera pensar que aquella pelirroja irresistible no debía tener demasiadas luces en su linda cabecita. Las tenía, vaya si las tenía. ¿He dicho ya que parecía mágica la manera en la que Peter y Gwen habían acabado juntos? En esa misma época, Peter conoció por fin a Mary Jane, y fue uno de esos encuentros que quedan grabados a fuego en la memoria. Fue verla y querer saberlo todo de ella, y no entender cómo había pasado todos esos meses esquivándola. Y ya teníamos el lío en la cabeza del pobre Peter, dividido entre dos mujeres maravillosas. Como Betty y Verónica con Archie, pero esta vez no era un tebeo para críos. Era la realidad.

 

Ah, y también estaban Harry y Flash, espectadores boquiabiertos de lo que pasaba. Flash conocía a Peter desde el instituto. Bueno, sería más apropiado decir que Flash llevaba siendo la peor pesadilla de Peter desde el instituto. Con el tiempo, habían aprendido a soportarse, pero Flash no podía comprender que la rubia bebiera los vientos por el canijo Parker, y que él encima apareciera un buen día con la pelirroja. El mundo se había vuelto loco. Flash no entendía que su momento había pasado, en apenas un abrir y cerrar de ojos. Aquella no era su Edad de Oro, era la de Peter. La suya había empezado y terminado ya, cuando todos le miraban como una gran estrella del fútbol. Para lo que le serviría.

 

Harry. Harry nunca tuvo una Edad de Oro. O quizás fue tan breve que apenas pudo apreciarla. En aquella época, el niño rico luchaba por el amor de su padre, sin saber que su padre era un psicópata cuya maldición arrastraría a ambos a la tumba. Pensó que encontraría su consuelo en Mary Jane, pero aquello no funcionaría. Funcionó lo de Peter con Gwen, y envidió a su amigo más que a nadie en el mundo. Su amigo, el que le había ayudado a estudiar, el que había aceptado compartir piso con él para no sentirse tan solo como estaba. Al menos Harry no sabía lo que vendría luego, y ese es el mejor consuelo que pueden esperar quienes le conocieron.

 

Ha llovido tanto desde entonces… Gwen murió. Mary Jane se casó con Peter. Harry también murió. Flash acabó hundido en una botella, sin comprender el motivo por el que los días de la estrella de fútbol habían terminado. Como había terminado aquella Edad de Oro. Aquellos años en azul. Azul enamorado, como estaba Peter, no sólo de Gwen, o más tarde de Mary Jane, sino de una época irrepetible. Azul nostálgico, entristecido, como es el poso amargo que deja el recuerdo de aquello que se ha perdido para siempre. Recuerdos en azul brillante, porque, sin buscarlo y sin saberlo, el brillo en los ojos de una chica había hecho de su vida algo maravilloso.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Age nº 16

LA MARCA DEL DESTINO

Sorprende que la vida de uno de los personajes Marvel que más se prestan al humor esté tan salpicada por la tragedia. Es uno de los elementos que articulan la grandeza y complejidad de Spiderman, cuya existencia, desde su nacimiento, va de la mano, y encuentra sentido, en la muerte de un ser querido. El tío Ben fue asesinado por la inacción del imprudente Peter Parker, que pudo haber detenido al ladrón que luego perpetraría el crimen, pero no lo hizo. Lección moral, casualidad aparentemente simple, pero que encierra la fatalidad del destino: un destino al que el Hombre Araña, a partir de entonces, nunca ha conseguido escapar.

De manera periódica, la parca volvería a cebarse con diversos integrantes del elenco de personajes que aparecían en las aventuras de Spiderman, siempre envueltos tanto en las andanzas del trepamuros como en las de su alter ego. En Amazing Spider-Man #10 (1964), Bennet Brant, el hermano de Betty, la entonces novia del joven héroe, moría en el marco de una batalla entre el trepamuros y los delincuentes con quienes Bennet tenía cuentas por saldar. La ocasión se repetiría unos pocos años más tarde, con Frederick Foswell, periodista del Daily Bugle y criminal arrepentido, que fallecía en un fuego abierto contra Spidey por los subalternos de Kingpin, el Rey del Crimen de Nueva York (Amazing Spider-Man #52. 1967).

 

Pero las aventuras del lanzarredes están presididas por el contrapeso y el equilibrio de elementos. Las muchas meteduras de pata del protagonista, la mala suerte que le persigue allá donde se dirige, los conflictos, en definitiva, que inundan su vida privada al chocar con su vida de superhéroe, se contrarrestan gracias a otras circunstancias de cariz positivo y enriquecedor. El Peter Parker al que las chicas rechazaban en su adolescencia encuentra, llegada la edad adulta, al gran amor de su vida, una belleza cargada de dulzura y comprensión llamada Gwen Stacy. A su vez, el Peter Parker que había perdido a una figura paterna con la muerte de tío Ben haya un cierto equivalente en el veterano capitán de policía George Stacy, padre de Gwen y el único dentro de los adultos que aparecen en la serie que confía en la condición heroica de Spiderman.

 

Aunque Gwen ya había aparecido en la recta final de la etapa dibujada por Steve Ditko, el creador gráfico del personaje, sería tras su sustitución por John Romita cuando ella adquiriría un papel preponderante, momento en que su progenitor también se sumaría a los secundarios. De una época dominada por lo extraño y por una alegoría del aislamiento del adolescente, las aventuras de Spiderman pasarían a convertirse en una suerte de comedia romántica, en la que el peso recaía sobre las posibilidades amorosas que se presentaban ante un protagonista que debía elegir entre la ardiente y dispuesta Mary Jane, estupenda vecinita de al lado con la que cualquier mortal le hubiera gustado acostarse, y la encantadora y angelical Gwen, la novia que todos los jóvenes que leían las aventuras del lanzarredes hubieran querido tener, y por la que finalmente acabaría decidiéndose Peter.

 

¿Llegaba entonces la plenitud para el atormentado superhéroe? No, nunca llega, porque toda serie necesita de conflictos para seguir adelante, y la de Spiderman los concentra en cuanto sucede alrededor del hombre bajo la máscara. El noviazgo con Gwen estaría impregnado de ellos: de escapadas de Peter en momentos de peligro en que debía dar paso a Spiderman, pero que le dejaban como un cobarde ante su amada; de circunstancias comprometidas para las que no podía dar ninguna explicación sin revelar su identidad secreta. Y mientras tanto, ahí estaba el capitán Stacy, ya retirado, demasiado inteligente para estarse quieto, que llenaba su tiempo libre con deducciones acerca de quién era Spiderman y por qué se comportaba como lo hacía. Stacy era, junto con Robbie Robertson, el amable redactor jefe del Daily Bugle, un hombre bueno en un mundo lleno de oportunistas en quien no se puede confiar. Era un héroe esperando a mostrarse como tal, y esa oportunidad le llegaría, en la primera de las aventuras recogidas en este volumen, aquella que, una vez más, y con mayor intensidad que nunca antes, tiñó de negro la trayectoria de Spiderman.

 

La vida sigue en ausencia de los que no están, y los lazos establecidos entre los que han de continuar adelante se hacen más fuertes, si cabe. Fue lo que ocurrió entre Peter y Gwen, cuya relación se volvía más seria, más estable, más abocada a donde acababan todas las relaciones en una época en la que no había, al menos no en los cómics, alternativas. Ella se había convertido en la novia eterna del héroe, y de ahí al matrimonio sólo había un paso. Pero tal alteración en el escenario del Hombre Araña hubiera certificado, en cierta forma, su final. Sus aventuras tratan, en cierta forma, de un chaval al que el destino ha señalado con el dedo, que no puede llevar el tipo de vida que llevaría cualquier otra persona, porque cualquier intento de hacerlo siempre choca con la responsabilidad que supone ser Spiderman.

 

Stan Lee había cumplido las cien entregas publicadas como guionista del trepamuros, para ceder el testigo a un joven llamado Gerry Conway, que con apenas diecinueve años conectaba con el personaje mejor todavía de lo que lo hubiera hecho su creador. Conway comprendió que Peter Parker estaba en la encrucijada. Podría casarse con Gwen Stacy, pero tal opción le empujaba a un callejón sin salida. Había otra opción, a la que nadie se atrevía, pero que había sido propuesta por John Romita, que ya no dibujaba las aventuras arácnidas, ahora en manos del virtuoso Gil Kane, pero que seguía presente en la toma de decisiones, desde el cargo de Director Artístico de Marvel.

 

Y entonces, dieron un paso hacia delante, y decidieron romper las reglas del juego. La decisión fue tomada, a iniciativa de Romita, con la aquiescencia de Roy Thomas, segundo al mando de la editorial, y la aceptación de Stan Lee, al que se le presentó la idea con suficiente convicción. Conway y Kane serían los responsables de llevarla a cabo, en Amazing Spider-Man #122 y 123 (1973), y consiguieron producir un relato irrepetible, que señaló el fin de una época y marcó para siempre a cuantos la leyeron. Porque el héroe siempre está ahí para rescatar a su novia. Porque Superman nunca deja caer a Lois Lane… Pero Superman no es un personaje Marvel, y Marvel es el lugar donde ocurren las cosas que no suceden en ninguna otra parte.

 

Los ecos de aquella historia todavía resuenan en la actualidad, y muchos elementos se han venido a sumar a los hechos narrados entonces. También a los que supusieron la despedida del Capitán Stacy. De todos ellos destaca, en especial, una miniserie acometida por el guionista y dibujante Lee Weeks en el año 2000, en la que se profundizaba en las consecuencias de lo ocurrido, completando el relato, aumentando aún más si cabe el insondable pozo de oscuridad.

 

Ambos relatos originales, así como Muerte y destino, la mencionada historia posterior, componen este volumen de Marvel Héroes. Son las aventuras que terminaron de definir al Hombre Araña, aquellas sobre las que siempre se vuelve, porque, después de ellas, nada puede ser más demoledor ni terrible. Son también las historias que cerraron las ventanas de la inocencia y abrieron la puerta de la oscuridad en el cómic de superhéroes. Nada volvió a ser igual. Ni para Spiderman, ni para el mundo de las viñetas, pero tampoco sus seguidores.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Spiderman: La muerte de los Stacy

Novedades Octubre 2016

Vamos avanzando en las tramas y en la vida del Universo Marvel, y como está claro esto afecta a nuestros arácnidos. Sí, ahora debemos hablar de arácnidos en plural, como cambian las cosas.

Nos metemos de lleno en una nueva guerra civil superheroica, con unas motivaciones distintas a las que iniciaron la primera, pero con la constante de la formación de dos bandos. Está por ver si toda la familia arácnida se alineará en el mismo o, si por contra, tendremos arañas en ambos bandos, lo cual sería muy interesante, ¿no creéis? ¿Se pelearían Peter y Miles? ¿Intentaría uno convencer al otro de que su postura es equivocada? Todo está por ver, puesto que justo acabamos de empezar, vamos a disfrutarlo y ver en que afectará todo esto la vida de nuestros personajes favoritos.

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Novedades Julio 2016

Creo que este mes nos encontramos con un suceso que nunca se había dado hasta la fecha, y es que no tenemos tomo de la serie regular del Asombroso Spider-Man. ¿Por qué? Pues por lo que sabemos, parece ser que el último número de la aventura que empezó el mes pasado, justo aparecía en USA la última semana de junio. Con lo que, como os podéis suponer, los materiales para su reproducción e inclusión en el tomo mensual han llegado a Panini más tarde de lo esperado. ¿Supone eso que solo habrá 11 números de la serie este año? Pues no, ya está anunciado en la web de Panini que en agosto tendremos ración doble de Asombroso Spider-Man, el número que debería haber salido este mes y el correspondiente de agosto.

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Spider-Man: Bajo la Máscara 116. Especial Plot 2.0 La Muerte de Gwen Stacy

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Plot 2.0 es una revista que ya lleva un tiempo en el mercado gracias a la labor (impagable por varios motivos que muchos sabréis si seguís dicha publicación) de Ferrán Delgado. Después de varios temas dedicados a profesionales como Chris Claremont, John Byrne o Walter Simonson y su trabajo en los mutantes o en el personaje de Thor (entre otras muchas cosas si ahondamos en la revista) ha tocado a “nuestro trepamuros” con una historia determinante en su vida.

LA MUERTE DE GWEN STACY. Imprescindible creo que sería el adjetivo. Como Julián M. Clemente también ha tenido su aportación en este número, el 7 más concretamente, empezamos el Podcast con una charla entre él y yo (Néstor) para seguidamente se vayan juntando el resto de componentes a posteriori para dar sus impresiones.

Sólo el ver la comparativa entre los bocetos de Gil Kane y el entintado creo que ya merecería la pena hacerse con Plot 2.0 nº 7, pero si sumamos las entrevistas, las curiosidades y lo que puede aportar al fan Spider-Man, creo que su compra es obligada.

*¿Queréis un ejemplar de Plot 2.0 por la patilla? Bien, pues esto es lo que tenéis que hacer:

1.- Ser seguidores de la página de Facebook de Spider-Man: Bajo La Máscara (que seguro que ya lo sois, pero por si acaso).
 
2.- Compartir esta entrada en vuestro muro (sí, esta, no otra)
 
Cuando la compartáis, tenéis que dejar el siguiente texto:
 
“En Spider-Man: Bajo La Máscara regalan un ejemplar de Plot 2.0 por la patilla”
 
3.- Dejar un comentario en este mismo hilo con el texto:
 
“Yo quiero mi Plot 2.0 por la patilla”
 
Dejando este comentario: “Yo también quiero revivir La Muerte de Gwen Stacy con Plot 2.0 y El Podcast de Bajo la Máscara”.
 
El concurso está abierto a todos los residentes en España.
 
Tenéis hasta el 10 de Julio para participar.
 
¡Mucha suerte!

De nuevo gracias a Ferrán Delgado.

Casting: Néstor, Julián M. Clemente, Leo, Fran, Xavi, Isra e Íñigo de Prada

 

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar en la imagen que abre este artículo.

**También disponible en ITUNES.

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