LA GRAN AVENTURA ARÁCNIDA: EL COMIENZO DE “EL DESAFÍO”

Spidey no tiene villanos como los clásicos. Veneno puede que esté empeñado en colarse entre sus grandes antagonistas, y a Morlun tampoco le fue a la zaga. Los guionistas pueden esforzarse por traer nuevas y divertidas amenazas, y a veces surgen brillantes creaciones, como Muñeca de Papel… pero, por mucho que trates de innovar, llega un momento en que el carisma de los enemigos creados en los tiempos de Steve Ditko o John Romita puede con todo. Spiderman puede derrotar una y mil veces a El Lagarto, El Buitre, Electro, El Hombre de Arena, El Duende Verde, el Doctor Octopus, El Camaleón, Kingpin o Mysterio, pero cuando se trata de buscar villanos equiparables… ellos son los que siempre ganan, y los que siempre regresarán.

La primera temporada del nuevo régimen arácnido, como le gustaba llamarlo a Steve Wacker, se centró en la presentación del status quo, secundarios, escenario, villanos, etc. Las tramas, aunque establecidas en forma de historias independientes, fueron enredándose unas sobre otras, hasta llegar a “El rastro de la araña”, el que se podía considerar como punto y final al arranque de esta etapa. La segunda temporada, cuyo inicio vino marcado por el histórico Amazing Spider-Man #600 USA, ofreció una orientación un tanto distinta. El escenario en el que transcurrían las historias, así como los personajes de reparto que acompañaban a Peter Parker, ya eran conocidos por los lectores, con lo que llegaba el momento de jugar con ellos. Es aquí donde los villanos clásicos, con inteligentes giros en algunas de sus características, volvieron a recuperar la voz cantante, y lo hicieron mediante una macroaventura titulada, genéricamente, “El desafío”, que se extendió durante varios meses y cuyos capítulos podían leerse de manera autoconclusiva. Era una tendencia que, en cierta manera, seguía los pasos del Amazing #600 USA y de sus episodios posteriores, puesto que allí fue donde se recuperó al Doctor Octopus y a El Camaleón siguiendo en ambos casos un objetivo similar: presentar a ambos desde puntos de vista originales, sin que por ello perdieran su esencia.

 

El pequeño gran cambio que tuvo lugar con “El desafío” consistía en que esos ataques estuvieran coordinados desde las sombras por la psicótica familia del fallecido Kraven El Cazador. Las semillas de la historia llevaban plantadas desde los primeros pasos de “Un nuevo día”, en concreto desde The Amazing Spider-Man #565-567 USA (2008. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16), donde Marc Guggenheim y Phil Jimenez presentaron a Ana y Sasha Kravinoff, hija y viuda, respectivamente, de Kraven. El clan llevaba desde entonces maquinando en las sombras, preparándose para su siguiente golpe. Su intención consistía en que Spiderman se enfrentara a la mayor prueba de su carrera. ¿Sería el trepamuros capaz de superarla? Wacker orquestó “El desafío” mediante pequeños arcos de dos, tres o a lo sumo cuatro episodios, cada uno de ellos dedicados a un villano a las órdenes de los Kravinoff, y cada uno de ellos realizado por un equipo creativo distinto, siendo el tono oscuro y un tanto adulto, sobre todo en comparación con la primera temporada de “Un nuevo día”, el elemento homogeneizador a lo largo del evento. En paralelo, la recién recuperada Web Of Spider-Man acogió relatos cortos autoconclusivos, dedicados a cada uno de los antagonistas, que abundaban en sus orígenes.

 

HÉROE DEL PUEBLO

El bueno de Max Dillon, también conocido como Electro, tuvo el honor de abrir la saga, en una aventura que reflejaba un tema tan real como acuciante: el de las personas excluidas a causa de la crisis económica que estalló en 2008, una problemática que azotó con especial crudeza en Estados Unidos y que Marvel tardó más de dos años en abordar. “Aunque intentamos permanecer alejados de los tópicos y las referencias que serán olvidadas en apenas unos meses, la crisis económica es tan grande y afecta a tantas personas como para ignorarla”, explicaba Mark Waid. Lo que quizás nadie hubiera esperado es que fuera Electro quien se colocara al frente de la protesta popular: él, como tantos otros americanos, perdía su dinero con la quiebra de entidades bancarias como Lehman Brothers, cuyo colapso en septiembre de 2008 supuso una verdadera conmoción mundial. “Cuando se produjo el crack de Wall Street”, añadía el guionista, “Electro también perdió los ahorros de toda su vida. Sí, era dinero robado, por lo que no podemos sentir mucha lástima por él, pero Max no lo ve así”.

 

ARENA EN LOS ZAPATOS

En el siguiente capítulo de “El desafío”, Fred Van Lente repetía colaboración con Javier Pulido, después de haberse encargado ambos de The Amazing Spider-Man #605 USA (2009. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24). El guionista quiso aprovechar la dimensión humana alcanzada por El Hombre de Arena en Spider-Man 3, filme que le presentaba como esposo y padre de una hija. En los cómics, las circunstancias era diferentes, ya que la vida privada de William Baker también era distinta. “Nunca ha tenido nada que se parezca a una existencia normal”, mencionaba el guionista. “Cada vez que ha intentado conseguirlo, Spiderman lo ha arruinado todo, como si lo hiciera por el simple placer de divertirse. Para lograr tal ‘normalidad’, el villano comete algunos de los peores crímenes de su carrera, aunque no sea consciente de ello en un principio. Él sólo quiere que Spidey le deje en paz, y a Spidey le encantaría cumplir sus deseos, pero no puede ser así”.

 

La trama surgió a raíz de un dibujo realizado por Pulido en el que se mostraba a una niña encerrada en un castillo de arena gigante. “La imagen fue tan potente que tenía que averiguar qué quería decir y cómo podía contar una historia que la incluyera. ¿Quién era esa niña pequeña? ¿Y por qué El Hombre de Arena se preocupaba por ella?”, continuaba Van Lente. “Las respuestas a esas preguntas, combinadas con algunas otras conversaciones que tuve acerca de El Hombre de Arena, es lo que me llevó a escribir esta aventura”. Durante la elaboración del mencionado relato, se presentó una discusión acerca de si Baker era o no propenso al asesinato. “Cuando Steve Wacker me pidió que utilizara a este enemigo en ‘El desafío’, decidí explorar el tema de si es o no un asesino. Y así es como llegue al contexto de un misterioso crimen que debe ser resuelto”.

 

La aventura sacó especial partido de algo que era común a todos los demás episodios de “El desafío”: un incremento en el poder para todos sus villanos protagonistas. Javier Pulido echó el resto en mostrar unas nuevas habilidades para El Hombre de Arena inspiradas tanto por el filme como por su psicología. “No está loco o perturbado. Sencillamente, es un tipo con un cuerpo hecho de arena cuya biología es diferente a la nuestra”, concluía el guionista. “Es un Ben Grimm malvado, en el sentido de que ha sido convertido en un monstruo y debe vivir con eso. Sus nuevos poderes tienen que ver con el estado mental que sufre. Además, me quedé enganchado por la manera en la que Sam Raimi lo trató en la peli. Quería tener un Hombre de Arena gigante en mi aventura”.

 

A continuación de El Hombre de Arena, irrumpía por un único número Rino, con una inesperada historia de amor a cargo de Joe Kelly y Max Fiumara. Su lectura provoca que venga al recuerdo aquella maravillosa “Flores para Rino”, publicada en Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2001), aunque en este caso se trataba de un amor correspondido. La trama no se quedaría en ese breve capítulo, pese a lo que pudiera parecer, sino que habría de continuarse de manera intermitente a lo largo de varios años.

 

Este es el primer tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman dedicado a recoger la trama completa de “El desafió”, junto a los pertinentes complementos de Web Of Spiderman. Por estas páginas, además de los ya vistos, veremos desfilar a Mysterio, Morbius, El Buitre, Juggernaut, El Lagarto y muchos más, aunque el plato fuerte quedará para el final, un último volumen en que la oscuridad lo invadirá todo.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25

UN NUEVO DÍA TRAS EL RASTRO DE LA ARAÑA: ENTRE LA NOSTALGIA Y EL SALTO ADELANTE

La paradoja fue una de los retos al que se enfrentaron constantemente los guionistas coordinados por Stephen Wacker durante el desarrollo de “Un nuevo día”. Tenían el mandato de apostar por las esencias de Spiderman al tiempo que apuntaban hacia el futuro del personaje; habían dejado atrás un cambio radical sobre el que Marvel no quería dar demasiadas explicaciones, pero las circunstancias les obligaban a entrar en detalles a cada paso que daban. Esos condicionamientos no se metamorfosearon en piedras en los zapatos, sino en herramientas que utilizar para un objetivo que estaba por encima de cualquier otro: el de ofrecer cómics divertidos.

 

EL LADO OSCURO DE LO ESTRAFALARIO

Tras “El rastro de la araña” arrancaba la que extraoficialmente se definía como segunda temporada de “Un nuevo día”. Stephen Wacker continuaba preocupado por reforzar sus efectivos con talento literario. Mark Waid había cubierto el hueco dejado por Zeb Wells, pero la apretada cadencia de publicación exigía más madera. El presupuesto no daba para grandes estrellas, pero en su lugar el editor optó por recurrir a un perfil de guionista en que la profesionalidad estuviera en el primer puesto de la lista de méritos. Fred Van Lente, un estadounidense que llevaba un tiempo en Marvel haciendo dignos trabajos discretos con algún éxito puntual, fue requerido para unirse a la fiesta. Hasta entonces solía estar presente en proyectos ligeros, desde versiones infantiles de los héroes de siempre a The Incredible Hercules, donde había compartido tareas con Greg Pak, pero lo que pocos sabían es que Van Lente tenía una especial atracción por lo siniestro, que apenas había dejado entrever en sus últimas notas bibliográficas: una miniserie de Marvel Zombies y una versión noir de La Patrulla-X. Dentro de la Oficina Arácnida, dio rienda suelta a esa vertiente. Su carta de presentación fue The Amazing Spider-Man #589 USA, un cómic autoconclusivo para el que eligió como villano a La Mancha, criminal de tercera fila del que habitualmente se hacían chanzas. Pero Van Lente dejó congelada la sonrisa del lector veterano que recordaba aquellas ridículas historias del pasado. Las habilidades de La Mancha, abordadas desde una nueva perspectiva, tenían aplicaciones tan retorcidas como mortíferas. Ya nadie se burlaría de él. “Steve Wacker me pidió que le hiciera menos divertido y más digno de pertenecer a la galería de enemigos de Spidey”, dijo el autor. “La Mancha puede aparecer desde arriba, por detrás… En cualquier sitio en el que estés. A cualquier persona le debería resultar aterrador, por muy tonto que sea el personaje”,

 

LA CUESTIÓN DE LA IDENTIDAD SECRETA

Era una de las incógnitas que había dejado el ambiguo final de “Un día más”. Joe Quesada había pretendido, en un primer momento, que no hubiera nada que explicar. El matrimonio nunca había existido, Harry Osborn, los lanzarredes y la identidad secreta estaban de vuelta y había que echar la culpa de todo a la magia, pero una vez que el equipo de “Un nuevo día” tuvo que bajar al barro y escribir, una detrás de otra, cada historia del trepamuros, quedó en evidencia que las explicaciones eran necesarias para contar con un terreno firme sobre el que moverse. Amante de la continuidad y del uso de sus libretos como instrumento para ordenar la casa, Dan Slott se había erigido como el principal responsable de dar contenido a todo ese cúmulo de inconsistencias que dejó el choque con Mefisto. Cuando Quesada optó por éste, eligió también la opción sencilla, porque el diablo parecía capaz de alterar lo que fuera necesario sin mayores problemas. En la letra pequeña se evidenció que no había sido buena idea acudir a lo sobrenatural para reconfigurar a un héroe tan urbano y pegado a tierra como Spiderman. Por eso, cuanto más estuviera alejado el demonio de lo que había ocurrido, más verosímil sería el mundo arácnido construido tras su intervención. Cada nueva respuesta que ofrecía Slott restaba importancia a Mefisto, acotando cada vez más su intervención en lo ocurrido. Sí, Harry había vuelto, pero el motivo estaba en los efectos secundarios de la Fórmula Duende, no en ningún pacto con el demonio. Ésa era sencilla, pero, ¿qué pasaba con la identidad secreta, que Peter hubiera destruido ante las cámaras de todo el mundo durante “Civil War”? Es más, ¿qué ocurría con todos aquellos que, antes de la salida arácnida del armario, ya conocían el verdadero rostro de Spiderman? Brian Michael Bendis, que trabajaba con el personaje en Los Nuevos Vengadores, optó por la solución práctica, un desenmascaramiento en privado ante los miembros del grupo, pero Slott no era amigo de la simplicidad. En “Nuevas maneras de morir” insinuó que el trepamuros, junto a alguien que todavía no identificaba, habían hecho algo al respecto, pero no entró en más detalles sobre el qué o con quién. “Cuando Peter pensó eso de ‘lo que hicimos sigue funcionando’, algunos lectores asumieron que se refería a Mefisto”, explicaba a la prensa. “Pero no es así. Hay una historia por contar que ocurrió antes de que nosotros llegáramos. Una historia secreta en la que Peter y otra persona hicieron algo para borrar la mente de todos”. Los impacientes tendrían que esperar un tiempo para leer esa historia, pero mientras tanto el guionista sí podía darles otra cosa: podía explicarles cómo funcionaba eso que había hecho Peter junto a su misterioso benefactor. A tal efecto se consagró una saga con Los 4 Fantásticos como invitados especiales. El escritor siempre se había mostrado favorable a que la identidad de Spidey volviera a ser secreta, pero no ocultaba una espinita: que una vez conseguido eso, la excelente miniserie que había desarrollado acerca de la relación a lo largo de los años del trepamuros y la Antorcha Humana quedaba un tanto invalidada, ya que descansaba en buena parte sobre la amistad de ambos superhéroes y la confianza que Peter había tenido hacia Johnny al quitarse la máscara ante él y haberle dejado entrar en su vida privada. La nueva historia que ahora construía descansaba sobre aquel relato. “En realidad, no es que no hubiera pasado”, comentaba el guionista. “Simplemente, Johnny no recordaba lo que había ocurrido. Es algo de las nuevas reglas que mucha gente no acaba de entender. Todo ocurrió, pero los personajes no lo recuerdan”.

 

CAMBIO EN EL TABLERO

La tercera gran historia contenida en este volumen deja de lado las incógnitas del pasado para dar solución a una de las que habían sobrevolado el escenario en el presente. ¿Quién sería el futuro alcalde o alcaldesa de Nueva York? La subtrama, que venía desarrollándose desde los primeros momentos de “Un nuevo día” con no pocos giros, por fin se iba a resolver mediante una sorpresa mayúscula. Los guionistas ya la habían cocinado en sus reuniones iniciales, pero prefirieron retrasarla para que ocurriera de manera natural. De cara a la aplicación de la idea, tuvieron que convencer a Joe Quesada de que rompiera con la regla de que el Universo Marvel debía reflejar la realidad, pero lo consiguieron, ya que aquel cambio abría innumerables posibilidades. “Era una manzana demasiado jugosa como para no hincarle el diente”, llegó a decir JoeQ al respecto.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 21