CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2017

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a diciembre de 2017.

EL NACIMIENTO DE UN ARTISTA SOBRESALIENTE

Un vistazo a la historia del cómic estadounidense desvela que cada generación tiene dos o tres autores que despuntan por encima de la media y cuyas obras sirven de modelo a la gran mayoría de sus contemporáneos y sucesores. La Marvel de los años ochenta fue afortunada en cuanto a la generación de esa clase de genios, capaces de insuflar nueva vida a personajes agotados y encontrar nuevos caminos que recorrer por parte de toda una industria. En aquella época, estaba John Byrne. Estaba Walter Simonson. Y desde luego, estaba Frank Miller.

Lo cierto es que en el currículum de ningún genio figura una obra maestra al comienzo del documento. Primero tiene que haber, por fuerza, voluntariosos intentos, esperanzadores reflejos de lo que será, ensayos que están muy lejos de la perfección, pero que consiguen divisarla a lo lejos. El caso de Miller no es diferente. El artista destinado a crear Daredevil: Born Again, Batman: Dark Knight o Sin City (por mencionar tres de sus más reconocidas obras), nació el 27 de enero de 1957, en Maryland y creció leyendo los cómics de Spiderman, Superboy o Los 4 Fantásticos. Era tal su pasión por las viñetas que, a los seis años, su madre ya le dijo que se dedicaría a ese negocio. Pero no sólo de tebeos se nutrió la imaginación del joven Miller, que frecuentaba también las novelas de género negro de Mickey Spillane, el creador de Mike Hammer o las películas de Alfred Hitchcock.

 

Decidido a convertirse en un profesional de las viñetas, utodidacta del dibujo y aprendiz de técnicas narrativas a través de libros sobre cinematografía, Miller malvivió durante buena parte de su juventud, intentándose abrir camino en el mundo del cómic. Tras unos pequeños encargos de las editoriales Gold Key y DC, recibió la llamada de Marvel. Y aquí es donde las cosas se ponen verdaderamente interesantes.

 

Miller, en aquel 1979, no era más que uno de los muchos autores que empezaba su carrera, y en la Casa de las Ideas le hicieron un encargo a la altura de un desconocido: Debía dibujar un par de episodios de la segunda serie del Hombre Araña, titulada Spectacular Spider-Man. Aquellos dos números formaban parte de una saga en la que el trepamuros se enfrentaba a un nuevo y mortífero enemigo llamado Carroña. Pero el detalle importante de aquella historia, desarrollada por el prolífico guionista Bill Mantlo, estaba en la presencia de un viejo amigo de Spidey: Daredevil.

 

Pese a los muchos rasgos que delataban la juventud y falta de experiencia de la joven promesa, para los editores de la compañía brillaron mucho más sus aciertos, todo el potencial que había en aquel Nueva York sucio y auténtico, en aquellas composiciones de página tan originales, en aquellos personajes secundarios que parecían tipos que te podías encontrar por la calle, o en aquellos dos héroes que, donde otros muchos encontraban semejanzas, este dibujante procuraba destacar las diferencias. Si los movimientos de Spiderman resultaban elásticos y espontáneos, con posturas sólo posibles para alguien capaz de dislocar sus miembros, los de Daredevil eran propios de alguien que, aunque había recibido un severo entrenamiento, seguía siendo humano. Había, en autor aquel recién llegado, influencias de artistas como Gil Kane, Will Eisner o Neal Adams; un realismo heredado del cine y una oscuridad propia de la novela negra. Todo en potencia, todo esperando a ser tallado, como un diamante en la piedra.

 

Cuenta la leyenda que Jim Shooter, el Director de la Compañía en aquel entonces, se enamoró del trabajo de Miller, que su fe y confianza en el recién llegado fueron las que le llevaron a darle el espaldarazo definitivo. Quiso el destino que Gene Colan deseara abandonar Daredevil y que el joven Frank hubiera demostrado su capacidad para dibujar al héroe ciego. Apenas dos meses después de su breve paso por Spectacular Spider-Man, Miller fue nombrado dibujante habitual de la cabecera protagonizada por el Hombre Sin Miedo, de la que poco tiempo después se convertiría también en guionista.

 

La que entonces era una serie moribunda, pasaría a situarse como uno de los mayores referentes artísticos y comerciales de Marvel. Pero de nuevo, aquel proceso fue lento, de tal forma que, en el momento de aterrizar Miller en la colección, Daredevil mostraba unas paupérrimas ventas que habían obligado a que su llegada a las librerías se produjera cada dos meses, en lugar de los treinta días habituales. Miller tenía por lo tanto mucho tiempo libre para ocuparse de otros encargos puntuales, de tal manera que, en un plazo de dos años, llegaría a frecuentar al trepamuros en repetidas ocasiones. Daredevil era su esposa, pero Spiderman era su amante secreta.

 

Este volumen recoge todos aquellos trabajos, realizados entre 1979 y 1981 en las diversas publicaciones protagonizadas por el héroe rojiazul. Abre fuego el Amazing Spider-Man Annual #14 (1980), una colaboración con el veterano escritor Denny O’Neil, en la que tiene lugar a su vez un encuentro entre Spidey y el Doctor Extraño. Se trata de los dos personajes que creara gráficamente Steve Ditko, un autor que influyó de manera determinante a Miller en estos primeros tiempos. Las dimensiones mágicas de Ditko, plagados de criaturas gelatinosas y donde no se cumplen las leyes físicas de nuestro mundo, se abren paso en una aventura plena de viñetas de gran belleza y composiciones tan originales como sugestivas.

 

A continuación, figura el Marvel Team-Up #100 (1980), un cómic sobresaliente por varios motivos. El primero, que Miller tuvo la oportunidad de trabajar por primera vez con Chris Claremont, el guionista de La Patrulla-X, junto con el que luego firmaría la más aclamada aventura de Lobezno de todos los tiempos. El segundo, que supone la presentación de un nuevo personaje, Karma, destinado a situarse luego en la cosmogonía mutante. El tercero, que se trata de una de las escasas oportunidades de contemplar la interpretación que Miller hace de unos personajes tan alejados de sus querencias habituales, como son Los 4 Fantásticos. A destacar, el flashback con el origen de Karma, en el que el artista ensaya nuevas técnicas pictóricas y narrativas. Faltaba mucho para la llegada de Sin City, pero aquí hay una lejana sombra del estilo de esa futura obra.

 

Llega luego una sorpresa, el Marvel Team-Up Annual #4 (1981), donde Miller no dibuja –esta tarea queda en manos de Herb Trimpe-, sino que es el encargado de escribir una historia que reúne de nuevo a Spiderman junto a Daredevil, además de otros justicieros urbanos de la editorial: El Caballero Luna (considerado por muchos como el Batman de Marvel), Power Man y Puño de Hierro. Por encima de los héroes, es el tratamiento del villano lo que verdaderamente destaca: un Kingpin habitualmente adscrito al lanzarredes, que Miller acabaría por convertirlo en el enemigo por excelencia de Daredevil.

 

Sigue el Amazing Spider-Man Annual #15 (1981), otra colaboración con O’Neil, el que era su editor en la colección del Hombre sin Miedo y luego le sustituiría como guionista. Aquí ambos componen un divertido aunque absorbente relato urbano en el que destaca el genial tratamiento de personaje llevado a cabo con J. Jonah Jameson, el verborréico  director del Daily Bugle, así como el detalle de que Miller entre en contacto con Punisher, un implacable vigilante que pocos meses después recuperaría en Daredevil. La pelea con el Doctor Octopus, en medio de las rotativas del Bugle, trae de nuevo a la memoria los mejores momentos del Spiderman de Ditko.

 

El volumen se cierra con aquel puñado de páginas que permitieron a Miller hacerse con una colección propia: una curiosidad que demuestra la inexperiencia del autor en aquel entonces, pero también la fuerza arrasadora de su trazo. Se incluyen además las muchas portadas de diversas series arácnidas que Miller dibujó en este periodo, y que sirven de colofón a un volumen dedicado a la época más desconocida de un autor que, en aquel entonces, ni siquiera sospechaba los infinitos horizontes que habría de conquistar.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Spiderman: Integral Frank Miller

UNIVERSO SPIDER-MAN EN EL CINE ¿ALGÚN DÍA?

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Ahora que Sony tiene un acuerdo con Marvel para que Spider-Man entre en el Universo Cinemático no sólo podemos estar hablando de que el trepamuros entre a jugar con los Vengadores. El acuerdo habla de que Marvel produce la cinta de Spidey para Sony y, pese a que muchas partes de ese acuerdo no se han revelado de manera oficial, el interés de Sony para que el trepamuros contase con su propio universo no debe haber muerto del todo… o no debería.

En España acaba de terminar Universo Spider-Man, saga ideada por Dan Slott en la que Morlun y su familia se pasean por distintos universos para cazar a todo trepamuros que se les presente por delante. Con esta base en mente, se presentan varias opciones a favor para que esta aventura pueda trasladarse a la gran pantalla, satisfaciendo a muchos y sacando partido de otras encarnaciones que harían las delicias del fan. Vamos a verlo.

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