MARVEL EN MARZO DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

30 de marzo

Christina Harrington deja Marvel

 

29 de marzo

¡Al fin!!!!! Fantastic Four #1, de Dan Slott y Sara Pichelli

 

28 de marzo

Death Of the Inhumans, por Donny Cates y Ariel Olivetti

 

27 de marzo

Anuncian Infinity Wars para Julio

Sven Larsen nuevo director de licencias

 

19 de marzo

Jordan D. White y Mark Paniccia intercambian puestos de edición en Star Wars y X-Men

 

14 de marzo

Chip Zdarsky firma exclusiva

X-23 #1 por Mariko Tamaki y Juann Cabal

 

9 de marzo

Heather Antos deja Marvel por una compañía de videojuegos

Kevin Feige confirma Black Panther 2

 

6 de marzo

The Sentry #1 de Lemire y Jacinto

Deadpool #1 de Skottie Young y Nic Klein

 

5 de marzo

Tony Stark: Iron Man #1 de Dan Slott y Valerio Schiti

Deadpool #300 será el último de Gerry Duggan y Jordan D. White

 

2 de marzo:

Dr. Strange #1 de Mark Waid y Jesús Saiz

Life Of Captain Marvel #1 de Margaret Stohl y Carlos Pacheco

 

1 de marzo

The Amazing Spider-Man #1 con Nick Spencer y Ryan Ottley

Disney data seis estrenos Marvel para 2021 y 2022

 

SOMBRAS DEL PASADO: DE LA GATA NEGRA A NORMAN OSBORN EN “UN NUEVO DÍA”

En los años ochenta, mucho antes de que decidiera asentar la cabeza y casarse, el trepamuros vivió el más ardiente romance de su historia. Decimos el trepamuros y decimos bien, porque La Gata Negra, la espectacular ladrona de buen corazón con la que Spidey compartió cama y hazañas superheroicas durante una buena temporada, no quería saber nada del hombre detrás de la máscara. Felicia Hardy fue una de las grandes atracciones de la época, y su impronta quedó marcada en el Hombre Araña de tal manera que el personaje regresó de forma intermitente a lo largo de los años del matrimonio. La gran diferencia que encontraron los guionistas arácnidos en 2010 es que ese matrimonio había dejado de existir. ¡Miau!

 

La Gata Negra fue una creación de Marv Wolfman y Keith Pollard que había debutado en The Amazing Spider-Man #194 USA (1979). Desde el principio entabló una química muy especial con el protagonista de la serie, que tenía que dar caza y captura a una delincuente por la que se sentía extraordinariamente atraído. Felicia Hardy y Spidey estuvieron varios años jugando, nunca mejor dicho, el juego del gato y el ratón, hasta que ella se alzó como la gran novia arácnida de los años ochenta, en un romance auspiciado por la etapa que estaba escribiendo Roger Stern en The Amazing Spider-Man, pero que desarrolló fundamentalmente Bill Mantlo en la colección hermana, Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. Ambos formaban pareja tanto en la vida privada como en las aventuras que vivían en las calles de Nueva York, y ocurrieron circunstancias tan peculiares como que, durante una temporada, las fotos que vendía Peter al Daily Bugle eran las que hacía Felicia. Pero la relación tenía un indudable problema de confianza: cuando el trepamuros se desenmascaró ante su nuevo amor, ella rechazó de plano a Peter Parker, puesto que quien de verdad le resultaba atractivo era el Hombre Araña, no un individuo convencional y sin el menor atractivo. Felicia además no se sentía a la altura de Spidey frente a villanos temibles, como El Duende, así que pactó con Kingpin que le concediera poderes “de mala suerte”. El secreto fue, en último término, lo que dio al traste con la relación, dejando poco después la vía abierta para que Mary Jane entrara en escena y se encadenara a Peter en matrimonio.

 

En los años siguiente, La Gata Negra siguió formando parte de la vida de Spiderman, pero de manera intermitente y girando alrededor de otros personajes secundarios, como Flash Thompson, con el que estuvo saliendo una temporada. En 2002, una miniserie compartida entre Spidey y Felicia la colocó de nuevo en el disparadero. La historia de Kevin Smith, con dibujo de Terry y Rachel Dodson, descubrió al personaje a nuevas generaciones y lo redefinió para el siglo XXI. La Gata Negra repitió durante la etapa de Mark Millar y también de los Dodson, en Marvel Knights: Spider-Man, pero se perdió de vista con la locura en que se convirtió la vida de Spidey a partir del momento en que se unió a Los Nuevos Vengadores. Es así como llegamos al momento actual, en que Mary Jane vuelve a formar parte de la vida de Peter, después de una larga ausencia, pero hay un hecho diferencial evidente, y es que ya no es su esposa. El editor Stephen Wacker encargó en este punto a Joe Kelly que tejiera una historia de enredo, en que La Gata Negra recupera su actitud de los años ochenta, con su interés delimitado al Hombre Araña, y no a quien quiera que sea cuando se quite la máscara, y con muchas otras mujeres revoloteando alrededor de su figura: Carlie, Michelle, Norah y, por supuesto, Mary Jane.

 

“No veía la hora de recuperar a la Gata Negra”, confesó Kelly en aquel momento. “Es muy divertida, y consigue meter siempre a Spiderman en enormes líos. Es una fuerza irresistible de la que Peter no puede apartar sus ojos. Con ella alrededor, sabes que las cosas saldrán mal, pero no puedes evitarlo”. El relato inicial dedicado al personaje se ve complementado con una segunda historia, también escrita por Kelly, con dibujos del madrileño Ken Nimura. En Estados Unidos, se publicó en un número posterior de Amazing, pero en esta edición se adelante unos pocos números, para así mantener la unidad literaria, cronológica y temática.

 

El segundo bloque de este tomo lo ocupa la última saga escrita por Marc Guggenheim para Spiderman antes de marcharse de Marvel para concentrar sus esfuerzos en la televisión. En ella, se volvía sobre otra figura que había sido de enorme relevancia en el pasado del personaje, para luego desaparecer. Se trataba de Ben Reilly, el clon de Peter Parker que fuera creado por Miles Warren en una sobrecogedora historia a mediados de los años setenta y que a mediados de los noventa protagonizó la más larga y convulsa saga de la Franquicia Arácnida. Ben Reilly alcanzó tal importancia que llegó a sustituir al propio Peter en su papel de Spiderman durante una pequeña temporada, que finalizó ante las protestas generalizadas de los lectores. En aquel momento, y para acallar el vendaval de críticas, los editores y guionistas decidieron eliminar a Ben Reilly y certificar que se trataba del clon de Spidey. A partir de ese momento, se extendió una sombra de silencio sobre su figura, quedando vetada la posibilidad de su regreso. Guggenheim, no obstante, encontró una falla en ese edicto. Ben Reilly debía permanecer desaparecido, pero nadie había dicho nada sobre Kaine, el primer e imperfecto clon de Peter Parker, que en los noventa amagó con alzarse como uno de sus villanos más interesantes y cuyo potencial estaba todavía por desarrollar. El regreso de Kaine en estas páginas supuso el comienzo de un largo camino, que habría de desarrollarse a lo largo de los años posteriores.

 

Kaine fue elegido para inaugurar una nueva serie arácnida, Web of Spider-Man, consagrada a sustituir a los Amazing Spider-Man Extra y Amazing Spider-Man Family que se venían alternando hasta ese momento. Stephen Wacker volvió así sobre una cabecera histórica de los ochenta y los noventa, aquella en la que, precisamente, tuvo lugar el regreso de Ben Reilly. El propósito de esta nueva iteración era mucho más claro que el de los títulos que sustituía. Web of estaba consagrada a servir de background para Amazing. En la edición española, cada historia se ofrece intercalada en el momento argumental oportuno, de manera que el relato de Kaine con el que se inaugura la iniciativa antecede a la saga de Guggenheim. Su guionista es nada menos que J. M. DeMatteis, escritor de “La última cacería de Kraven” y que fuera el creador de Kaine en la miniserie: Spider-Man: The Lost Years (1995).

 

El tomo continúa de nuevo con Joe Kelly, que viene acompañado del que fuera su personaje fetiche, Masacre. En 1997, este guionista se dio a conocer a través de la primera y muy divertida serie abierta del Mercenario Bocazas, que encontró uno de sus momentos más destacados en un episodio donde Wade Wilson viajaba hasta el pasado y se integraba en un cómic mítico del Amazing Spider-Man de Stan Lee y John Romita… ¡haciéndose pasar por Spidey! Masacre gozaba de una renovada popularidad en el momento de publicarse la historia que aquí ofrecemos, de forma que era cuestión de tiempo que se cruzara en el camino del trepamuros, y qué mejor que hacerlo de la mano de Kelly. No sería sino el prólogo de una futura reunión mucho más ambiciosa.

 

Y para el cierre, una guinda muy especial: el episodio de Spiderman relacionado con “Reinado Oscuro: La lista”, en el que Dan Slott y Adam Kubert retomaban el argumento de “Hijo de América”. En “La Lista”, el jefe de HAMMER se proponía cumplir sus objetivos más ambiciosos, y entre ellos se encontraba la aniquilación de Spiderman. Poco imaginaba que el final de su Reinado Oscuro estaba cada vez más cerca, y que Peter Parker jugaría un papel fundamental en el mismo.

 

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24

EL AMAZING SPIDER-MAN #600 USA: UN 00 COMO NINGÚN OTRO

Había pasado una semana desde la llegada a las librerías de The Amazing Spider-Man #600 USA. Aquel cómic era uno de los cómics más complicados que había acometido jamás Dan Slott, pero también uno de los más satisfactorios. Sabedor de que los números redondos son muy especiales y se quedan en la retina del lector, para bien o para mal, puso todo su empeño en componer algo memorable. ¿Lo había conseguido? Con el Spidey de “Un nuevo día”, siempre era difícil saberlo, puesto que muchos aficionados continuaban mirando al trepamuros desde la desconfianza provocada por el descasamiento. Tras sentarse ante la audiencia que le esperaba en la Chicago Comic-Con, aquel verano de 2009, las primeras palabras de Slott fueron: “Chicos, ¿habéis leído ya el #600?”. Y entonces, la multitud rompió en aplausos.

 

 

Los números 00 siempre habían representado una ocasión destacable, incluso en tiempos en los que la editorial mantenía intacto el número de páginas pese a la significativa circunstancia. Stan Lee todavía tenía esa limitación cuando alcanzó The Amazing Spider-Man #100 USA (1971). Apenas contaba con las 19 planchas habituales en aquel entonces, pero eso no impidió a The Man ofrecer un relato memorable, en el que Spidey revivía su origen y se enfrentaba metafóricamente a sus peores enemigos, para terminar en una situación tan sorprendente como que le hubieran crecido cuatro brazos extra. Ocho años después, Marv Wolfman ya había conseguido que el Fantastic Four #200 USA tuviera extensión doble. Unida esta circunstancia a que en sus páginas concluía una emocionante saga que enfrentaba al cuarteto con su peor enemigo, el Doctor Muerte, dio como resultado que las ventas aumentaran considerablemente, pese a que el mayor número de páginas entrañaba también un precio mayor. Con el terreno allanado, The Amazing Spider-Man #200 USA (1979) fue también doble, también la culminación de una gran historia escrita por el mismo equipo de Los 4 Fantásticos y además una fiesta tan señalada que incluso Stan regresó, para escribir el epílogo.

 

No menos importancia revistió The Amazing Spider-Man #300 USA (1988), en que David Michelinie y Todd McFarlane presentaron a Veneno, el peor enemigo con el que se encontraría el trepamuros en mucho tiempo. The Amazing Spider-Man #400 USA (1995) formaba parte de “El regreso del clon”, y por lo tanto ni empezaba ni finalizaba ninguna trama, pero J. M. DeMatteis y Mark Bagley hicieron de aquel número algo único, al presentar la muerte de Tía May. Continuó siendo un tebeo para recordar, incluso cuando esa muerte fue deshecha, algunos años después. ¿Y qué decir de The Amazing Spider-Man #500 USA (2003)? Joe M. Straczynski y John Romita Jr. condujeron a Peter Parker a lo largo de toda su carrera como trepamuros, para en las páginas finales reencontrarse tanto con Tío Ben como con John Romita. Una aventura extraordinaria, sin lugar a dudas.

 

En 2009, llegaba la hora para The Amazing Spider-Man #600 USA. Tras un año del arranque de “Un nuevo día” y con más de cincuenta entregas a las espaldas del landscape, el editor Stephen Wacker mantenía un cierto equilibrio entre los diversos escritores que componían el proyecto. Todos habían tenido grandes oportunidades para brillar y las habían aprovechado, pero quizás ninguno con tanto acierto como Dan Slott. No sólo se ganó el derecho a encargarse de ese número tan destacado, sino que además se moría por hacerlo. John Romita Jr., al que Joe Quesada calificaba por aquel entonces como “el mejor dibujante de cómics del mundo”, regresaba a casa, con lo que se reunía el equipo creativo que había dado lugar a “Nuevas formas de morir”, uno de los mayores campanazos de todo “Un nuevo día”. Wacker puso todo de su parte para que aquella entrega fuera distinta a las demás, e incluso por encima de cualquier otro 00 que hubiera protagonizado el trepamuros. El cómic tendría cerca de un centenar de páginas, con más de la mitad dedicadas a la historia principal, lo que equivalía a tres números convencionales, y con el resto a pequeños relatos elaborados por otros miembros del braintrust arácnido, a los que también se sumó una pequeña joya de Stan Lee y Marcos Martín que brillaba con luz propia. La historia principal estaba destinada a narrar la boda de Tía May con J. Jonah Jameson Senior, un subargumento que se venía desarrollando desde unos cuantos números antes, pero Slott tuvo la idea de traer al villano perfecto para una ocasión así… un hombre que, en el pasado, llevó también a la buena de May Parker ante el altar, aunque Spiderman impidió que se culminara la ceremonia: Otto Octavius, también conocido como Doctor Octopus.

 

A juicio de Slott, Spidey no tenía un antagonista mayor que el Doctor Octopus. Su enemistad había dado pie a algunas de las más memorables aventuras arácnidas, y el guionista veía a Otto Octavius como el reverso tenebroso de Peter Parker: un genio de la ciencia, introvertido y falto de habilidades para relacionarse con los demás, que se había deslizado por la senda criminal al carecer del fondo ético que el Tío Ben aportó a Peter. En el horizonte a largo plazo, la mayor epopeya de Spiderman que llegaría a escribir Slott iba a colocar a Octopus en el centro del escenario, y era en este Amazing #600 USA donde se daba el primer paso del que sería un largo camino, cuyo impacto completo no se entendería hasta pasados otros cien números. Phil Jimenez, uno de los artistas habituales de la serie, rediseñó por completo al villano, para reflejar la situación en la que se encontraba y que le llevaría hasta territorios nunca antes explorados.

 

En lo estructural, la referencia básica de Slott fue The Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964), el primer gran especial del personaje, que permanecía como uno de los mejores y más completos de su historia. Como entonces, estaba Octopus como gran amenaza en la sombra, aquí sin el resto de Los Seis Siniestros, la aparición especial de buena parte de los héroes del Universo Marvel, el secuestro de personas cercanas a Peter y un tono lúdico que hacía de la lectura un disfrute en cada página. La última, además, reservaba una sorpresa destinada a alimentar las siguientes historias. Amazing había alcanzado seiscientas entregas publicadas y la fiesta que celebraba la ocasión no hacía sino adelantar un futuro brillante.

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 23

LA OBAMANÍA ARÁCNIDA: EL ÉXITO INESPERADO DE THE AMAZING SPIDER-MAN #583

En las bases sobre las que se asentó “Un nuevo día” estaba la recuperación de las señas de identidad del personaje, el retorno a una era dorada que muchos identificaban con el arranque de los años ochenta, cuando Tom DeFalco coordinaba las tres colecciones arácnidas con exquisita perfección y autores como Roger Stern o Bill Mantlo contribuyeron a dar riqueza a la vida de Peter Parker y a las aventuras de Spiderman. Puesto a revivir esa exuberancia y dar mayor legitimidad a su proyecto, el editor Stephen Wacker se dispuso a traer a alguno de aquellos escritores que había hecho grande al trepamuros.

 

 

BAJO TIERRA

La llegada de Joe Kelly a la mesa de guionistas de Amazing aportó creatividad, pero no sería el último de los autores que Wacker ficharía en aquella fase expansiva de “Un nuevo día”. Durante sus tiempos como coordinador de 52, aclamada serie semanal publicada por DC Comics, había tenido la oportunidad de trabajar con Mark Waid, el que fuera el guionista de Kingdom Come o de Capitán América en tiempos de Heroes Return, y una auténtica leyenda del cómic estadounidense. Frente a los autores que atribuían a los justicieros enmascarados comportamientos tan violentos como los de sus enemigos o que se recreaban en las situaciones sádicas, Waid hizo en los noventa algo tan revolucionario como que los superhéroes volvieran a comportarse como tales. Su primera historia para el Amazing de “Un nuevo día” nació de una conversación con Wacker, en la que ambos trataban de encontrar el peor lugar en el que pudiera tener lugar una batalla arácnida. “Spiderman se maneja mejor en espacios abiertos, así que colocarle en un sitio en el que moverse entrañe dificultades, las acrobacias resulten imposibles y la fuerza bruta pueda ser un laste me pareció muy interesante. Ése era el camino que debíamos seguir”, afirmaba. Para el guionista, el poder más importante que tiene el Hombre Araña consiste en que nunca se rinde. A la hora de buscar el adversario apropiado en semejante contexto, Waid escogió a El Conmocionador: “Siempre me ha gustado, por las razones más equivocadas que puedas imaginar”, cuenta. “Me gusta su traje hortera, esa extraña combinación de colores, sus poderes y el hecho de que puedas introducirlo en una historia sin necesidad de explicar un montón de cosas de su pasado”.

 

La trama, de apenas dos entregas, se vio extraordinariamente reforzada por la aportación gráfica de Marcos Martín, que ya había destacado como uno de los mejores artistas de la etapa arácnida, por su sencillez de línea, elegancia conceptual y un diseño de página casi hipnótico, El costumbrismo y la viveza de las escenas de Peter moviéndose por el metro, la claustrofobia de los túneles subterráneos, o el toque melancólico de ese Nueva York bajo la lluvia demostraba la versatilidad del dibujante para moverse con soltura en cualquier territorio narrativo. Martín ya estaba entonces llamado a convertirse en una estrella del cómic y sólo faltaba que los aficionados se dieran cuenta, pero cada una de las historias que firmó para el trepamuros lo demostraba sobradamente. Otro elemento de importancia fue la incorporación de un nuevo personaje secundario llamado a quedarse y a remover el entorno de Peter Parker como hacía tiempo que no ocurría. La idea de introducir a ese personaje vino de Tom Peyer, un viejo colega de Waid, y el autor la incluyó en su primera reunión con Wacker y con el resto de guionistas. Volveremos a hablar de ello en próximos volúmenes.

 

EL REGRESO DE UN CLÁSICO

El fichaje legitimador que llevó a cabo Wacker por esta época fue nada menos que el de Roger Stern, el más significativo guionista de Spiderman en los años ochenta, y cabeza pensante detrás de la creación de El Duende, impulsor del romance entre Spidey y La Gata Negra o autor de historias como “Nada puede detener a Juggernaut” o “El chico que colecciona Spiderman”. Stern había tenido anteriormente ofertas de regresar a la serie, pero se negó a aceptarlas en tanto que durase el matrimonio entre Peter Parker y Mary Jane, de manera que durante décadas su acercamiento al personaje se limitó a la miniserie en la que desvelaba el verdadero rostro de El Duende y a algunas historias que sirvieron como secuela a ésta. Dentro del contexto de “Un nuevo día”, Stern irrumpió con un relato autoconclusivo para el que, siguiendo su tradición de los tiempos al frente de Amazing, hizo que Spidey se enfrentara contra un villano próximo a otros héroes con el que nunca antes se hubiera cruzado. En este caso, se trataba de La Nada, al que el propio Stern, junto a Bob Hall, hubiera presentado en West Coast Avengers #2 USA (1984. Marvel Gold. Los Vengadores Costa Oeste: Reunión) y que desde entonces apenas sí había vuelto a aparecer en algún otro cómic. El relato contaba con el talento gráfico de Lee Weeks, cuyo estilo recordaba bastante al de John Romita Jr. en los tiempos en que acompañara al guionista en Amazing. Weeks hacía un guiño hacia Stern, mediante la figura del Agente Ray Donovan, cuyo rostro recordaba al del escritor. Para más adelante, Stern preparaba ya una secuela de su mítica saga con Juggernaut.

 

PERO… ¿CÓMO VOLVIÓ HARRY?

Era una de las preguntas que muchos habían lanzado cuando se reencontraron con el viejo amigo de Peter en las páginas finales de “Un día más”, y el encargado de responderla sería Dan Slott, el más erudito de los guionistas arácnidos. En el planteamiento inicial de Joe Quesada para “Un día más”, no había realmente nada que explicar, pues todo era el resultado de la magia. Sin embargo, el equipo de guionistas de Wacker, siguiendo tanto las inconsistencias de ese planteamiento como los requerimientos del fandom, optó por acotar lo máximo posible la actuación de Mefisto, de tal manera que lo único que habría hecho éste sería el borrado del estado civil de Peter Parker y Mary Jane. Dentro de la continuidad, el resto se mantenía inalterable, mientras que cambios introducidos, como el regreso de Harry o que la identidad de Spiderman volviera a ser secreta, debían encontrar explicaciones exógenas a Mefisto. En el caso que nos ocupa, Slott tiró de continuidad, tomando como base tanto la muerte de Harry Osborn en The Spectacular Spider-Man #200 USA (1993) como el regreso de su padre, Norman Osborn, en Peter Parker: Spider-Man #75 USA (1997). Pese a todo, el guionista era consciente que en la intención de los autores de las historias originales nunca estaba el que nadie las desdijera luego. “Nunca vas a tener explicaciones de continuidad a prueba de bomba”, dijo al respecto. “Son necesarias muchas mentiras y mucha suspensión de la realidad. Si la gente no está dispuesta a aceptarlo y rellenar los huecos, no puedes hacer nada”.

 

 

UN FAN DE SPIDEY

Ningún detalle hacía imaginar que The Amazing Spider-Man #583 USA fuera a convertirse en un best-seller, por más que Marvel lo hubiera promocionado como la vuelta de Peter al ruedo sentimental, que el legendario John Romita se hubiera encargado de la portada o que el equipo creativo compuesto por Mark Waid y Barry Kitson, que anteriormente se hubiera encargado de narrar el origen de la Liga de la Justicia de América o de acometer proyectos en común como Empire, se descolgaran con una tierna historia que en realidad hablaba sobre la particular relación de Peter con su amiga y primer amor, Betty Brant. Pero aquel número del Hombre Araña también contenía una modesta historia de complemento, que Stephen Wacker orquestó sin imaginar la repercusión que luego tendría, porque en caso contrario hubiera sido mucho más ambiciosa. En ella, Spidey asistía a la toma de posesión de Barack Obama, que coincidió con el lanzamiento del cómic, en enero de 2008. El cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos había comentado su afición por los cómics y que el trepamuros se encontraba entre sus personajes favoritos, así que… ¿por qué no? El movimiento se integraba en otras iniciativas que hubiera hecho Marvel en el pasado, por las que siempre se hacía eco de quién fuera el Comandante en Jefe de Estados Unidos en cada momento. Franklin Roosevelt había entregado su escudo al Capitán América; Richard Nixon se había descubierto como el Número Uno de una organización secreta destinada a hacerse con el poder del país; Jimmy Carter había sido salvado de sendos intentos de asesinato por Spiderman y Los 4 Fantásticos, respectivamente; Ronald Reagan entregó un perdón presidencial a Hulk; Bill Clinton fue uno de los que portó el ataúd del Capitán América cuando se dio a éste por muerto; y George Bush había saludado el regreso del Centinela de la Libertad en The Ultimates. Desde los años cuarenta, ningún presidente había faltado a su cita en las viñetas, y Obama no iba a ser distinto. De hecho, debido a su inmensa popularidad, se convirtió en uno de los más ubicuos de la historia del cómic.

 

Lo que en principio no era más que una simpática historia, en la que el nuevo inquilino de la Casa Blanca se encontraba con el personaje cuyas aventuras había seguido desde niño, alcanzó el grado de superventas en cuanto se corrió la voz sobre su temática. En plena Obamanía, The Amazing Spider-Man #583, con una portada alternativa a cargo de Phil Jimenez en la que el presidente posaba para Spidey, agotó varias tiradas en pocos días, hasta convertirse en el tebeo más vendido del año, con un total de 350.000 ejemplares puestos en la calle, y sin duda el más comentado en los medios de comunicación. En opinión del editor Steven Wacker, “Marvel siempre ha luchado por representar el mundo al otro lado de tu ventana, por lo que en cada época tenemos que mostrar al presidente que corresponda. Spidey es sin duda el personaje más reconocible de Marvel, por lo que es un gran embajador para la gente que no lee nuestros cómics. Pero no puedo dejar de lado el hecho de que Obama sea un aficionado a Spidey. Si él no lo hubiera admitido, probablemente no hubiéramos hecho esta historia en concreto, de manera que me alegro de que comentara el tema”.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 19

SPIDERMAN Y LA ANTORCHA HUMANA: EL ESTÚPIDO VIENE CONMIGO

En los inicios de sus respectivas carreras como justicieros, fueron los dos adolescentes más deslenguados y traviesos del Universo Marvel, siempre dispuestos a gastar una buena novatada a cualquiera que se le pusiera por delante. No es extraño que el Hombre Araña y la Antorcha se detestaran primero, se respetaran más tarde y se hicieran amigos al fin. El cabeza de red y la cerillita han cruzado su camino en decenas de ocasiones desde aquellas primeras escaramuzas, e incluso a punto estuvieron de compartir una colección, Marvel Team-Up, que finalmente se repartiría el lanzarredes con otros muchos colegas, aunque Johnny se dejara caer por allí de cuando en cuando, sacando muchas veces de apuros a su entrañable vecino arácnido, metiéndolo hasta las cejas en irresolubles problemas en otras tantas ocasiones, y divirtiendo al común de los aficionados siempre.

Ahora, más de cuatro décadas después del nacimiento de ambos personajes, Marvel lanza esta golosina, una miniserie muy especial, aquí reunida en un único tomo de Marvel Style, siguiendo la política de la editorial americana a la hora de utilizar este formato de cara a recopilar una historia que pretende llegar al máximo posible de fans. Otros proyectos en los que la Casa de las Ideas cruza a sus populares iconos están realizados por autores escasamente versados en la trayectoria de las criaturas con las que tratan, hasta el punto de cometer errores que provocan que los lectores se lleven las manos a la cabeza. En esta ocasión, por el contrario, el cuidado y el respeto hacia la biografía de los protagonistas es el aspecto más emblemático de la obra. Bueno, eso… ¡Y la diversión!

 

La miniserie de Spiderman y La Antorcha Humana publicada en 2005 repasa todos estos años de amistad y rivalidad entre Spiderman y la Antorcha Humana, tomando cuatro momentos concretos del pasado para rematar la faena en el presente. El timón del viaje lo lleva Dan Slott, quien, gracias a esta obra o su trabajo en Hulka, ha conseguido alzarse como el autor-revelación de la temporada. Este autor, unas veces escribe historias terriblemente ingeniosas, inteligentes y divertidas, mientras que otras se deja llevar por lo tétrico y la profundidad psicológica, pero siempre podemos encontrar un denominador común en su trabajo: Slott utiliza el pasado que cargan a cuestas sus personajes como un elemento con el que enriquecer el resultado final. Los lectores que no hayan seguido las aventuras pasadas a las que Slott se refiere se divertirán como el que más, pero el que lleve un tiempo en el mundillo probablemente no dará crédito a la capacidad del escritor para que todo encaje y todo tenga sentido. Es evidente, además, que a Slott le encanta Spiderman, cuyas bromas ganan muchos enteros cuando se las escribe un escriba con semejante bis cómica. Ya le utilizaría en un desternillante episodio de Hulka, y quizás por eso los editores de la Casa de las Ideas se fijaron en él a la hora de lanzar esta obra.

 

Al guionista le acompaña Ty Templeton, también su compañero en la maravillosa Batman Adventures, quien abandona su habitual estilo cartoon para atreverse a imitar a los artistas característicos del periodo histórico al que alude cada capítulo. Tan pronto emula a Steve Ditko, como a John Romita, Ross Andru o Ron Frenz, y eso sin renunciar a su propia huella. Puede que no resulte demasiado espectacular, pero Templeton cumple y se complementa a la perfección con la narración ágil de Slott.

 

Son, sin embargo, los pequeños detalles de este cómic los que hacen que servidor se quite el sombrero. La primera parte se ambienta en los años de instituto de Peter Parker, cuando Johnny salía con Dorrie Evans y ambos héroes, en sus identidades civiles, se habían cruzado apenas en un par de ocasiones: el Amazing Spider-Man 3, donde una conferencia del miembro más joven de los Cuatro Efe animaba a Peter Parker a continuar con su labor arácnida, después de estar a punto de colgar las redes a causa de una soberana paliza del Doctor Octopus, y en el Amazing 21, donde se veían cara a cara por primera vez. La trama que ahora nos ocupa retoma un cabo suelto, y absolutamente olvidado, perteneciente al Amazing Spider-Man 5, donde el Doctor Muerte ofrecía al lanzarredes una alianza contra los Cuatro Fantásticos. Además, Slott despeja una gran duda: ¿Por qué Pete Pote de Pasta, el más recurrente enemigo de la Antorcha en aquellos años, cambió de nombre por el mucho más respetable de “El Trampero”?

 

 

El segundo capítulo es el más romántico de todos, al trasladarnos a la época de Gwen Stacy, Crystal y el Café Bean como lugar de reunión de la panda de Peter Parker (Atentos a los carteles de las paredes, que son los mismos que dibujaba en su momento Jazzy Romita). Contrasta la alegría de esa historia, donde hasta los villanos son un poco inocentones, con la amargura de la siguiente, ambientada poco después de la muerte de Gwen y de la ruptura de Johnny con Crystal. Son los tiempos bizarros del Spider-Móvil, un utilitario de lo más ridículo diseñado por Johnny para uso y disfrute de un Hombre Araña que nunca se había sacado el carnet de conducir. El coche no escalaría paredes hasta un tiempo más tarde, después de que el Chapucero le hiciera ciertas modificaciones, pero aquí se estrena ya en tal prestación, aunque sólo momentáneamente (Slott se ha estudiado los tebeos a conciencia), gracias al genio de Reed Richards. Increíble, el cameo del joven Daniel Ketch, destinado a convertirse algún día en el segundo Motorista Fantasma, y que aquí aparece en homenaje a los lectores más avezados a la hora de pillar guiños, y de paso a Kurt Busiek y Alex Ross, quienes también lo mostraran, también de chavalín, al final de sus Marvels.

 

De ahí saltamos al cuarto capítulo, ya ambientado en los años ochenta, con Spidey luciendo su traje negro, antes de que supiera que se trataba de un simbionte alienígena, y ennoviado con la Gata Negra, algo que despertaba los celos de Johnny Storm, quien tampoco daba crédito a la llegada de cierto bellezón verde para sustituir a la adorable Cosa de los ojos azules dentro de la Primera Familia. Los tiempos estaban cambiando, e incluso el lanzarredes ya no se llevaba tan mal con la policía. No en vano anda por ahí la capitana Jean DeWolff, mirando a la Gata con muy malos ojos.

 

El final de la historia pasa por alto los noventa (aunque no falte una descacharrante alusión a La saga de Ben Reilly, en la que Spiderman era sustituido por su clon) y nos deja en el presente, un tiempo en el que Peter Parker ya no es un estudiante de secundaria, sino un respetable profesor; y en el que Johnny Storm ya no es un adolescente irresponsable, sino un adulto… irresponsable. No nos engañemos: el primero ha llegado a casarse con una supermodelo y fabrica ahora sus propias telarañas sin necesidad de ningún lanzarredes mecánico, mientras que el segundo se ha hecho cargo de algunas tareas empresariales dentro de los Cuatro Fantásticos, además de tener un par de sobrinos, pero básicamente siguen siendo los mismos personajes que nacieron hace cuarenta años.

 

Aquí es donde Slott aprovecha una excusa argumental para dar un salto cualitativo en la relación entre los dos héroes, haciendo que la miniserie se salde con un importante suceso a recordar en el futuro y a sumarse a la continuidad que han ido apuntalando los primeros cuatro episodios. El guionista matiza así todo lo leído en las páginas precedentes, pero también viene a hacer una reivindicación pública acerca de la necesidad de mantener cierto sentido en torno a las cosas que ocurren en el Universo Marvel. Probablemente, Slott andaba espantado al contemplar cómo todo el mundo parecía haber descubierto quién se ocultaba bajo la máscara de Spiderman, mientras que el superhéroe que más merecía conocer esa información continuaba, y nunca mejor dicho, a dos velas. Es de justicia ese gesto final que hace un guionista consciente de los personajes con los que está tratando, de su historia pasada, de su presente y su posible futuro. Ojalá ese futuro esté lleno de tebeos tan condenadamente buenos como éste. Dicen en la contraportada del recopilatorio americano que es la mejor aventura de Spiderman de los últimos diez años. De la Antorcha también, añado yo. Y en este caso no es una frase publicitaria.

 

 

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Style. Spiderman y La Antorcha Humana

EL PRÓLOGO DE UNIVERSO VENENO: UN SIMBIONTE COMBINA CON TODO

Las digresiones en el Universo Marvel no suelen durar mucho tiempo. Sabemos que Steve Rogers siempre volverá a ser el Capitán América, que Los 4 Fantásticos son los inquilinos naturales del Edificio Baxter, que Daredevil patrulla las calles de La Cocina del Infierno o que Lobezno es el mejor en lo que hace. Puede que durante una temporada esas circunstancias cambien, a favor de situaciones nunca antes vistas, que sirvan para alentar el interés de los lectores y animar el escenario, pero en La Casa de las Ideas rigen las leyes de la química por las que los elementos tienden recuperar su estructura natural, por mucho que se vean alterados durante un espacio acotado de tiempo.

 

¿Cuál es el estado natural de cada uno de los iconos que conforman el Universo Marvel? El que esté aceptado por la inmensa mayoría de público. No se puede luchar contra eso, así que no debería sorprenderte que Peter Parker vuelva a estar sin blanca, después de una temporada al frente de una multinacional tecnológica, que Tony Stark se prepara para volver a calzarse su armadura o que los mutantes vuelvan a ser perseguidos y odiados por el mundo al que prometieron proteger. Mientras tanto, todos ellos han pasado por momentos interesantes en sus vidas, como esa vez que hiciste aquello tan loco… que no podía durar demasiado.

 

El caso de Veneno no es diferente al de los demás. Porque nos dicen Veneno y nos viene, como un resorte, la imagen arquetípica que construyeran David Michelinie y Todd McFarlane para aliñar el The Amazing Spider-Man #300 USA (1988. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman: La leyenda empieza de nuevo). El impacto que tuvo el personaje en aquel momento fue tan enorme que los fans siempre desean recuperar el escalofrío que supuso darse de bruces con aquel enemigo imponente y aterrador. Por eso, y pese a que Veneno sea en su planteamiento una creación muy limitada, con una enorme descompensación entre lo carismático de la imagen y la simpleza de Eddie Brock, todo fanboy quiere recuperar aquella electrizante primera impresión que sintió al leer su debut. Los guionistas han intentado evolucionar sobre el punto de partida, y ahí están ante un concepto muy sencillo de alterar: basta que el simbionte alienígena pase a otras manos para encontrarnos a un Veneno diferente. Es así como hemos tenido desde versiones extremas del original, como es el Veneno que encarnara Mac Gargan, hasta interpretaciones benévolas, como fue la del Agente Veneno, pero una vez que el público lo ha probado todo, Marvel acaba volviendo a la casilla de salida: al Protector Letal.

 

En el trigésimo aniversario del nacimiento de Veneno, y después de tantas variaciones como las que hemos conocido en lo que va de siglo, en el Bullpen han pulsado ya la tecla que conduce a los fundamentos. Ahora hay una nueva colección abierta con intenciones de evocar al Veneno de los tiempos de Michelinie y McFarlane, al tiempo que se preparan diversos encuentros con populares superhéroes. Toda esa efervescencia tiene lugar en el año en que se estrenará la primera película del personaje, un hito con el que ojalá se olvide el mal sabor de boca que dejó su encarnación en Spider-Man 3. Ante la cercanía del blockbuster, Marvel Comics ha propiciado un conjunto de celebraciones, y “Universo Veneno” representa la siguiente de ellas.

 

Esta saga, como ya se avanza en el título, busca representar para el Protector Letal lo mismo que significara “Universo Spiderman” para el trepamuros: una gran aventura con la que volver a colocar el foco sobre el personaje. El entusiasmo del editor Devin Lewis llega al punto de calificarla como “¡La aventura de Veneno más grande de todos los tiempos!”, y a establecer una curiosa analogía: “Si ‘Universo Spiderman’ era el Salvad al soldado Ryan de Spidey, ‘Universo Veneno’ será La jungla de cristal de Veneno”. Como en la saga arácnida previa, este microevento juega a la ópera coral y a poner sobre el papel las que bien podrían ser las ocurrencias delirantes de un apasionado fanboy. Después de todo, “Universo Spiderman” ya representaba el sueño de infancia de un true believer de pura cepa llamado Dan Slott. Allí el tema recurrente era el de las versiones del Hombre Araña y aquí la diversidad de individuos a los que se puede ver ligado el simbionte alienígena. En el fondo, el concepto es el mismo: montar una fiesta alrededor de un montón de variantes del mismo personaje famoso.

 

Como es evidente, el destino del Veneno original es el de encontrarse en el camino de ese infinito número de contrapartidas y que todos se unan para hacer frente a un enemigo común. Los Herederos ya no están disponibles, pero en su lugar tenemos a una nueva y misteriosa especie cuya ferocidad haría palidecer al clan de Morlum. Como ocurriera en “Universo Spiderman”, el prólogo de la aventura consiste en un puñado de especiales en los que se nos presenta a algunas de las más representativas encarnaciones. Como ya avanzábamos al comienzo de este artículo, la filosofía de la historia viene a decirnos que los simbiontes son la mejor prenda con la que vestir, porque todo el mundo consigue que le combinen bien, aunque los responsables de “Universo Veneno” han elegido fundamentalmente a personajes caracterizados por su amor por la violencia. Lobezna, Masacre-Gwen, el Piloto Fantasma, El Viejo Logan, Masacre… Los distintos especiales se lo reparten entre autores consagrados, tan interesantes como Matthew Rosenberg, Roland Boschi o Simon Spurrier, y algunos de los que no teníamos noticia hasta este proyecto. Todos ellos nos ayudan a calentar motores para el espectáculo que nos aguarda en la saga propiamente dicha. Ey, ¿te has fijado en ese pringue negro que ha empezado a salir por todas partes? No, no son hilillos de plastilina.

 

Artículo aparecido originalmente en 100 % Marvel. Universo Veneno. Prólogo

SLOTT Y ROMITA JR. EN “UN NUEVO DÍA”: NUEVAS FORMAS DE EPATAR

2008 fue un año relativamente tranquilo para el trepamuros. No había película a la vista y la recién estrenada estructura de publicación de los cómics estaba en periodo de consolidación. Mientras, el Universo Marvel vivía un momento de impasse, consecuencia del final de la Guerra Civil Superheroica. Los héroes que se habían negado a firmar el Acta de Registro seguían en la clandestinidad, mientras que villanos como Norman Osborn habían pasado a trabajar para el gobierno, algo que no parecía incidir demasiado en el mundo de Spidey. El periodo de aventuras de “Un nuevo día” estaba tan desconectado de la actualidad que hubo lectores que incluso dudaron de que aquellas historias tuvieran lugar en una realidad alternativa. Eso cambió con una espectacular saga orquestada para reconectar al personaje con el resto de La Casa de las Ideas: “Nuevas formas de morir”

 

Stephen Wacker, el coordinador de los títulos arácnidos, sabía que los aficionados necesitaban un blockbuster arácnido, y ya que el cine no estaba dispuesto a dárselo esa temporada, tendrían que ser él y los suyos quienes lo procuraran. El equipo de Amazing había demostrado que estaba bien engrasado: cumpliendo las fechas de entrega, sin problemas de coordinación y con unas ventas consistentes, pese a que el coro de plañideras que seguían sin superar “Un día más” cargasen una y otra vez contra ellos. Con todo, faltaba una historia verdaderamente carismática y excepcional, que atrajera la atención más allá del día a día, y esa historia fue “Nuevas formas de morir”.

 

No bastaba con un título que parecía sacado de las películas de James Bond, y quizás tampoco fuera suficiente con que Dan Slott, el que se estaba alzando como la estrella literaria del braintrust arácnido, se encargara de escribir. Para esos seis episodios en los que se desarrollaría la acción, Wacker consiguió que se cumpliera una promesa hecha a los lectores largo tiempo atrás. Que John Romita Jr., el hombre que había nacido para dibujar a Spiderman, la leyenda viviente que había tenido que dejar Amazing de manera abrupta, a mitad de la época escrita por Joe Michael Straczynski, regresara a casa y lo hiciera por la puerta grande. Ya lo había hecho, en cierta forma, meses atrás, en la presentación de “Un nuevo día”, cuando fue requerido para ilustrar la doble página en que se presentaba la situación que tendría Peter Parker a partir de ese momento, pero no era en absoluto suficiente, y los lectores por fin tendrían la opinión de resarcirse.

 

Entre esos fanboys se encontraba el propio Dan Slott. “Necesito que Romita Jr. cuente el origen de Spidey”, fue lo primero que pensó en cuando supo del regreso del artista. No importó que su colega de mesa de guionistas, Bob Gale, protestara enérgicamente, aduciendo que ya habíamos visto muchas veces eso. Era un sueño de fan que debía hacerse realidad, pero la escena, con la que comenzó la aventura, era mucho más que eso: buscaba conectar el pasado con la actualidad. La tercera página contextualizaba el mundo de Peter Parker tal y como se había establecido durante “Un nuevo día”. Eran muchos los lectores que volverían junto a Romita Jr. y era necesario ponerlos al día con rapidez.

 

“Nuevas formas de morir” tenía también como objetivo recordar a todos que Spiderman formaba parte del Universo Marvel. A ese respecto, resultaba sangrante la escasa incidencia que para el trepamuros había tenido la ascensión de Norman Osborn, y que además hubiera elegido a otro de sus peores enemigos, Veneno, entre sus colaboradores más cercanos. Lo cierto es que a Norman le sentaba bien alejarse del entorno arácnido, donde la fórmula de batalla decisiva entre El Duende Verde y Spiderman había alcanzado su apoteosis con el Marvel Knights: Spider-Man de Mark Millar, Terry Dodson y Frank Cho, a partir de lo que sólo restaba la repetición agotadora de tópicos. La ruptura se había producido cuando Warren Ellis lo reclamó para dirigir una nueva fase de los Thunderbolts. Su etapa, junto a Mike Deodato Jr., apenas abarcó doce números, pero representó una verdadera hecatombe dentro de Marvel, que acabaría por producir, meses más tarde, un cambio de escenario como hacía mucho tiempo que no tenía lugar. Ellis nunca llegó a considerar la posibilidad de que su escuadrón de villanos al servicio del poder establecido se cruzara en el camino de aquel con el que tanto habían batallado algunos de los integrantes, pero Slott supo ver la incoherencia y convertirla en motor de su relato. Por debajo del choque, latía además una cuestión. Aquello que había hecho Peter Parker para que su identidad volviera a ser secreta, ¿afectaba también a Norman Osborn, el hombre que primero había descubierto el verdadero rostro de Spiderman? El braintrust arácnido todavía no iba a aclarar todas las dudas al respecto, puesto que era una cuestión a resolver en profundidad más adelante, aunque sí aportaría importantes pistas con las que dejar al fan haciendo conjeturas.

 

Veneno figuraba de manera destacada en las filas de los Thunderbolts, aunque desde los tiempos de Marvel Knights: Spider-Man no era Eddie Brock quien vestía el simbionte, sino Mac Gargan, en antiguo Escorpión, lo que había llevado a que el personaje diera rienda suelta a su salvajismo, con toques abiertamente gores. Mientras tanto, Eddie llevaba a cuestas un cáncer terminal, pero todavía estaba vivo. Coincidió que, en aquel momento, Activision se disponía a lanzar un videojuego arácnido, titulado Spider-Man: Web Of Shadows (Spiderman: El reino de la oscuridad en España), en el que se presentaba una nueva especie de simbiontes, con un diseño en que el color negro y el blanco intercambiaban su lugar. Slott encontró una imaginativa manera de incorporar a la aventura aquel detalle. Así nació Anti-Veneno, el hallazgo que, una vez asentado el polvo, quedó para la posteridad.

 

“Nuevas formas de morir” matizó el modo de estructurar las historias dentro de la Franquicia Arácnida, en el contexto de un Amazing como hilo conductor de todas las aventuras del personaje. Aunque el seguimiento de las tramas fuera más lineal que nunca, a partir de ese momento algunas sagas en concreto tendrían una importancia superior a las del resto. En el Universo Marvel, estaban teniendo lugar eventos que requerían de serie principal, serie complementaria e innumerables tie-ins. Stephen Wacker y su equipo demostró en The Amazing Spider-Man que, para montar un gran espectáculo, que a ellos les bastaba con disponer de la historia y los autores apropiados.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 17

SPIDERMAN Y “UN NUEVO DÍA”: LOS DÍAS QUE VINIERON DESPUÉS

Los cuatro primeros arcos argumentales que se plantearon en el Amazing Spider-Man de “Un nuevo día” sirvieron de carta de presentación a los diferentes autores que había fichado Stephen Wacker para que narraran la vida del trepamuros en esa fase trascendental. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, y todavía con la furia desatada por “Un día más” resonando entre los fans, llegaba el momento mirar hacia delante y desarrollar la fórmula elegida. Wacker era el director de orquesta de un puñado de guionistas y dibujantes con los que enseguida tocó hacer permutaciones. Aunque en muchas ocasiones éstas fueran consecuencia de las circunstancias, darían lugar a interesantes resultados.

 

 

LA MAGIA DE LA CÁMARA

La presencia de Steve McNiven y Salvador Larroca, dos de los artistas con los que se puso en marcha “Un nuevo día”, estaba sólo contemplada para esos sendos arcos argumentales, de manera que Wacker se vio en la necesidad de cubrir sus huecos. A tal efecto, había contratado tanto a Marcos Martín como a Barry Kitson, dos profesionales que, pese a su excelencia, no gozaban de la categoría de estrella que se merecían. Fue el español Martín, de trazo limpio, narrativa elegante y con una tendencia a establecer interesantes juegos de composición en cada página, quien acompañó a Dan Slott en su segunda intervención en “Un nuevo día”. Si bien haber sido el responsable de trazar las líneas maestras del escenario y el que para ello contara con alguien de la relevancia de McNiven a su lado ya habían colocado a Slott como el más destacado de los autores de la serie, la lectura de “Peter Parker, paparazzi” vino a confirmarlo. La base del relato se encontraba en la deriva amarillista que había tomado el Daily Bugle, ahora DB, tras la salida de Jonah J. Jameson y su sustitución por el poco escrupuloso Dexter Bennet. En esas circunstancias, Peter debía reciclarse laboralmente, y pasar de hacer fotos a su alter ego arácnido a perseguir famosos, como ya adelantaba el título. Slott abordaba los límites éticos de ese oficio de rapiña, lo cual no dejaba de ser interesante ante un personaje con tendencia a caer en el error para luego rectificar, como es el caso de Spidey, pero los verdaderos atractivos de la historia estaban en el regreso de un importante secundario, en cuyos diálogos el guionista deslizaba llamativas indirectas acerca no sólo de la polémica surgida alrededor de “Un día más”, sino de la manera en que la editorial, en especial Joe Quesada, había manejado el asunto. El segundo punto de interés estaba en la villana, Muñeca de Papel. De todos los nuevos enemigos arácnidos surgidos durante “Un nuevo día”, quizás fuera la más original, con un toque escalofriante muy bien representado por Martín.

 

ESPERANDO A LOS CLONES

El relevo de Slott y Martín lo tomaban Bob Gale y el mencionado Barry Kitson, con una trama centrada en el bar de apuestas frecuentado por villanos de segunda categoría que ya venía apareciendo en números anteriores y que ahora saltaba a primer plano. A priori, se presentaba como una oportunidad para dar algo de brío a viejas caras, como las de Los Forzadores, que tenían pocas ocasiones de brillar. Spidey se había nutrido en muchas ocasiones de esa clase de amenazas a pie de suelo, que no significarían ningún problema para otros héroes, pero que a él podían darle dificultades. Frente a la trascendencia de tipos como Morlum o El Duende Verde, esos villanos aportaban una ligereza propia del mundo arácnido. Desde la portada, además, se jugaba al despiste, planteando la posibilidad de que los clones volvieran a entrar en la vida del Hombre Araña, como ya había ocurrido en los años noventa. ¿Qué opciones reales había de que tal cosa ocurriera? Muy pocas, pero aquí Wacker y los suyos jugaron por primera vez con la idea. No sería la última.

 

AHORA TODOS JUNTOS

El Amazing Spider-Man #564 USA (2008) fue la prueba de que las estructuras de “Un nuevo día” eran moldeables y Wacker jugaría con ellas siempre que tuviera oportunidad. “¡Colisión a tres bandas!” permitía a Guggenheim, Gale y Slott, tres de los cuatro guionistas de la writer’s room arácnida, tejer a seis manos una frenética historia, en la que Spidey perseguía a Turbo, otra de las incorporaciones criminales a la franquicia, durante todo el cómic. El editor estaba ensayando fórmulas por el sistema de prueba y error. Ésta, por las razones que fueran, no cuajó más allá del episodio en concreto y nunca volvería a repetirse, pese al ambiente cordial que se respiraba en la oficina. Así lo contaba Slott en aquel entonces: “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo. Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Y ENTONCES, LLEGARON LOS KRAVEN

La aventura que da título a este volumen es la que lo cierra, y tuvo una importancia determinante, más de lo que podría imaginarse con su mera lectura. Desde el título “La primera cacería de Kraven” evocaba a la que muchos consideraban como la mejor historia de Spiderman de todos los tiempos, “La última cacería de Kraven”, con la que J. M. DeMatteis y Mike Zeck habían llenado de oscuridad el mundo del trepamuros a finales de los años noventa. La mítica historia había supuesto también la muerte del villano, pero desde entonces, de cuanto en cuanto, ya fuera el propio DeMatteis, ya fueran otros autores, habían recurrido a la familia de Sergei Kravinoff como sustituta del difunto. En esta historia en concreto, se presentaba a Ana, la más joven del clan, que trataba de repetir la hazaña del patriarca. Daredevil también se veía envuelto en la refriega, lo que permitía a los fans continuar con su especulación alrededor de en qué consistía exactamente que la identidad de Spidey volviera a ser secreta. “La primera cacería” podía haberse quedado en anécdota, pero en realidad fue la primera semilla de la más importante saga que llegaría a narrarse durante “Un nuevo día”.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16

MARVEL LEGACY: A MÍ DADME MARVEL

Menudo mapa nos han cartografiado Aaron, Ribić y todos los demás en Marvel Legacy Alfa. Nos detendríamos en destacar la grandiosidad de la historia… ¡pero no hay tiempo! Vamos mejor con las derivadas.

 

LOS VENGADORES PREHISTÓRICOS VUELVEN EN… Bueno, pues empezamos por la incógnita. ¡No sabemos dónde! Aunque no cuesta imaginar a Aaron como hipotético guionista de Vengadores, pero no es algo que esté decidido o tenga fecha de inicio.

 

EL DESTINO DE LOKI SE VERÁ EN… Sorpresa, sorpresa… ¡Doctor Extraño nº 26 (marzo)! El Señor de las Mentiras será el nuevo Hechicero Supremo, en la etapa que abren Donny Cates y Gabriel Hernández Walta, en el primer trabajo de éste después de La Visión.

 

EL CAMINO DE LOS VENGADORES SIGUE EN… Su propia serie, primero con un cruce con los alevines, que se desarrollará en Vengadores nos 89-91 y Campeones nos 13-15 (febrero-abril). Después, vendrá una macroaventura, por la que The Avengers pasa a ser semanal en Estados Unidos. Lo veremos a partir de Vengadores nº 92. Será ahí donde descubramos los motivos de por qué en la estatua de los fundadores del grupo ahora se ha añadido a una misteriosa mujer. ¡Y además será Pepe Larraz quien dibuje el arranque de la historia!

 

EL VIAJE DE STEVE ROGERS EMPIEZA EN… Capitán América nº 89, a partir de marzo, y con el superequipo de Mark Waid y Chris Samnee. No se nos ocurre otro mejor para devolver su esencia al Capi.

 

EL DESTINO DE JANE FOSTER LLEGARÁ EN… Thor: Diosa del Trueno nº 81 (febrero), donde empieza una historia que no podría ser más descriptiva: “La muerte de Thor”.

 

LA BÚSQUEDA DE TONY STARK EMPIEZA EN… El Invencible Iron Man nº 87 (febrero), en lo que Brian Michael Bendis califica como la mayor saga del Vengador Dorado en los últimos años.

 

LA LOCURA DE WADE WILSON CONTINÚA EN… Masacre nº 25 (marzo). “Imperio Secreto” y los sucesos de su propia serie nos han dejado muy tocado a Wade, que tiene una misión: asesinar a Cable.

 

LOS PLANES DE NORMAN OSBORN SE DESCUBRIRÁN EN… El tomo mensual del trepamuros, sin que esté demasiado claro en qué aventura concreta, aunque Peter Parker ingresa en Marvel Legacy a partir de El Asombroso Spiderman nº 139, a la venta en mayo.

 

LA BÚSQUEDA DE BEN Y JOHNNY SIGUE EN… Marvel 2 en Uno: La Cosa y La Antorcha Humana nº 1 (abril). Nueva y deseadísima serie mensual en la que Chip Zdarsky y Jim Cheung contarán la aventura que más deseamos leer: la búsqueda de Los 4 Fantásticos. Porque no puede haber regreso a la esencia de Marvel sin La Primera Familia.

 

CONOCEREMOS EL IMPERIO GALÁCTICO DE WAKANDA DESDE… Pantera Negra nº 20 (febrero). Vuelco radical para la serie de T’Challa.

 

LA SEÑAL DE AUXILIO DE SAKAAR SERÁ RESPONDIDA EN… El Increíble Hulk nº 69 (febrero). ¡Empieza “Regreso a Planeta Hulk”!

 

LOBEZNO Y LA GEMA DE LA MENTE VOLVERÁN EN… Llámalo X. La otra incógnita. Todavía no lo sabemos, pero sí nos olemos que aquí está el comienzo de una futura “Guerra del Infinito”. Lo que sí sabemos es que Marvel ha despertado. Y nada puede detenernos ahora. 

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA: EL LANZAMIENTO DE “UN NUEVO DÍA”

En 2008, las reglas del juego cambiaron para Spiderman como no había ocurrido en veinte años. Los sucesos de “Un día más” habían servido para deshacer no sólo su matrimonio con Mary Jane, sino también la relación con ésta y buena parte de la evolución llevada a cabo por el personaje en las épocas anteriores. Volvía a la soltería, a la economía en precario, a los lanzarredes mecánicos e incluso a la amistad con Harry Osborn, que inexplicablemente había vuelto a la vida. En lo editorial, Marvel también alteró los procedimientos establecidos. A partir de ese momento, dejaba de haber tres series en paralelo y la Oficina Arácnida concentraba toda su fuerza en The Amazing Spider-Man, con una estructura calcada a la de las Writer’s Room de las series de televisión.

 

 

El fin de la era de Axel Alonso como editor arácnido también coincidió con el fin de la etapa de Joe Michael Straczynski como guionista de la principal colección del trepamuros. Para hacer borrón y cuenta nueva, y de cara a un único título con tres salidas cada mes, Joe Quesada fichó al editor Stephen Wacker, quien estaba detrás del mayor éxito de DC Comics de los años anteriores, la miniserie semanal 52, en la que había tenido que coordinar varios equipos de guionistas y dibujantes, tal y como ocurriría ahora con el Hombre Araña. A lo largo de los años, el fandom había identificado claramente Amazing como el título principal de la franquicia, confiriendo una menor atención, y unas menores ventas, al resto de cabeceras, salvo en ocasiones muy significativas. Tras “Un día más”, un buen número de aficionados abandonarían al personaje, enfadados por el radical giro de su biografía y la metodología para llevarlo a cabo, pero las bajas se verían de alguna manera compensadas por el beneficio de sólo contar con Amazing. En el medio plazo y pese a todo, Spiderman terminaría por recuperar su posición de personaje más comercial de La Casa de las Ideas.

 

Había mala prensa alrededor de “Un día más” y la situación en que quedaría Peter Parker, así que Wacker tuvo que luchar a contracorriente. En el Bullpen, antes de la publicación de la historia de Mefisto, comenzó a extenderse el rumor de que lo que ocurriría iba a dejar a Spidey destrozado. Como consecuencia de ello, había dificultad para fichar nuevos equipos creativos. Wacker sumó rechazos de unas cuantas estrellas que no querían verse salpicadas por la polémica. Pero el nuevo coordinador sí consiguió una figura emergente que contaba con la admiración de los lectores veteranos. Se trataba de Dan Slott, que había destacado con sus guiones para la serie de Hulka, muy divertidos, desenfadados y con una poderosa inserción en el background del Universo Marvel. Como si estuviera opositando a guionista arácnido, llegó a incluir una aparición especial de Spiderman en la serie de la Amazona Esmeralda que había sido especialmente aplaudida, por su capacidad para captar el tono y la manera de expresarse del héroe, con grandes dosis humorísticas. Slott también había demostrado sus dotes para la aventura e incluso para el grim & gritty, lo que le demostraba como un autor versátil y preparado para afrontar el reto.

 

 

Fue Slott el guionista detrás de The Amazing Spider-Man: Swing Shift (2007), un número especial, que se regaló en las tiendas de cómics el día después del estreno de Spider-Man 3. Faltaban varios meses para el arranque de “Un nuevo día”, y sin previo aviso ni explicación alguna, Marvel lanzaba el que luego se descubrió como el “número cero” del nuevo statu quo. Peter volvía a ser Spidey después de una larga ausencia, estaban ahí los nuevos villanos y secundarios con los que los lectores se familiarizaban; Jackpot, una misteriosa superheroína pelirroja echaba una mano al trepamuros mientras se insinuaba que se trataba de Mary Jane, y Tía May gozaba de una excelente salud mientras ignoraba, como el resto del mundo, que su sobrino y Spiderman eran la misma persona. La historia tenía un tono ligero, humorístico, casi naïve, en el que se podía reconocer al Spidey icónico de los ochenta, pero no al de los últimos años.

 

 

Wacker había cocinado todo aquello junto con los autores que había logrado reclutar, en la primera de sus reuniones en la sala de conferencias de Marvel. “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo”, explicaba Slott. “Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Slott era el encargado de iniciar “Un nuevo día”, propiamente dicho, en el Amazing #546 USA (2008). Le acompañaba Steve McNiven, el hombre que había desenmascarado a Spidey, que sólo iba a estar allí durante tres entregas, las suficientes para que el trepamuros tuviera un estreno llamativo. El cómic, más que Swing Shift, servía como perfecto ejemplo de lo que pretendía la nueva andadura. Peter buscaba trabajo mientras el mundo que le rodeaba entretejía una compleja red de villanos, secundarios y situaciones que entraban en conflicto entre ellas. John Romita Jr. se encargaba de dibujar una doble página en la que se establecía la situación actual de Peter. Según la doble, Gwen y Mary Jane habían sido los amores de su vida, y mientras la primera había muerto, con la segunda había roto “por razones todavía no reveladas”; Harry había vuelto después de una estancia de años en Europa y había comprado el Coffee Bean; Tía May vivía en su casa de siempre mientras ayudaba en un albergue de necesitados; nadie sabía la identidad de Spiderman, quien no se había registrado y por ello le buscaban las autoridades; usaba lanzarredes orgánicos y estaba sin blanca. Era todo lo que el lector debía conocer para acercarse a la serie, pero las dos páginas no hicieron sino suscitar preguntas de aficionados que encontraron agujeros negros en cada uno de los aspectos de “Un nuevo día”.

 

Había cuatro arcos para estrenar a los respectivos equipos, cada uno con tres números de longitud. En el de Slott ocurrían probablemente más cosas, y había más personajes presentes, de lo que se podía verse en doce episodios de Straczynski. El enfoque era radicalmente distinto: de un melodrama con tres protagonistas (Peter, Mary Jane y Tía May), se había pasado a una comedia de situación coral, en la que incontables secundarios giraban alrededor del protagonista y sus tribulaciones. Era lo más parecido que se había visto en los últimos veinte años al Spidey quintaesencial.

 

A continuación de esa primera aventura, entraba Marc Guggenheim, un guionista de televisión que llevaba un tiempo en Marvel pasando inadvertido, y al que acompañaba el veterano y habitualmente aplaudido Salvador Larroca, también sólo para el arranque. Guggenheim era uno de los que sí se habían atrevido a colocar a Spiderman en su lista de deseos. Cuando manifestó que no se acercaba a la serie desde los tiempos de DeFalco, se la dieron encantados.

 

En este volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman comienza la publicación de esta nueva era para el trepamuros, con Swing Shift como pistoletazo de salida y los dos primeros arcos del landscape, así como gran cantidad de extras, como la doble página de John Romita Jr. antes comentada o el largo manifiesto redactado por Tom Brevoort, y en el que enunciaba las intenciones de Marvel con este movimiento, que transcurrido el tiempo desde su publicación original puede apreciarse en su auténtica magnitud. En aquel entonces, muchos no daban ni un centavo por aquel nuevo statu quo. Wacker y sus hombres, sin embargo, consiguieron crear un entorno sólido sobre el que edificar el Spidey del futuro.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 14

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