MONOGRÁFICO JIM LEE 4. AVENTURA EN MADRIPUR

Un mes más tarde de su debut como dibujante regular de Uncanny X-Men, ya sin Portaccio, pero siempre con Williams, Jim Lee se embarcaría en la que sería considerada una de las mejores historias de esta etapa, aunque simplemente se trate de un sencillo episodio autoconclusivo. La trama sigue los pasos de Lobezno, Júbilo y Mariposa Mental tras los acontecimientos de “Actos de Venganza”, y les lleva hasta Madripur, la isla sudoriental que utiliza habitualmente Logan como base de operaciones y en la que, durante la Guerra Mundial, se desarrollara una extraordinaria aventura del mutante de las garras de Adamántium junto al Capitán América, cuya narración en forma de flashback complementaba el episodio.

 

 

Aquel cómic se convirtió de inmediato en objeto de adoración por parte de los lectores, a causa de múltiples motivos. Claremont dejaba de lado la gran saga que llevaba desarrollando desde más de un año atrás, con los mutantes yendo y viniendo del Lugar Peligroso, para centrarse en un suceso del pasado de Lobezno, raro manjar que en contadas ocasiones el guionista llegaba a ofrecer a sus seguidores. “Caballeros de Madripur” se erige así como un clásico instantáneo que juega con los elementos de la mejor de las películas de Indiana Jones: un enclave neutral a la par que exótico donde la Segunda Guerra Mundial se desarrolla de manera subrepticia; héroes sin tacha aliados con otros vigilantes, de moralidad más cuestionable, mujeres de curvas imposibles y glamour insuperable, villanos de negro corazón que tan pronto visten el uniforme nazi como el traje de ninja… 

Parecía un filme de Lucas y Spielberg con la mejor fotografía posible: Jim Lee dotó a aquella aventura con mayúsculas de épica y grandiosidad. Y los lectores no podían dejar de preguntarse: “Si es capaz de hacer esto sólo con Lobezno y sus acompañantes, ¿hasta dónde llegará cuando se reúna el grupo al completo?”.

 

Artículo aparecido originalmente en Maestros Marvel: Jim Lee

PROYECTO MARVELS: LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MANERA EN QUE EMPEZÓ TODO

Dicen los libros de historia que el Universo Marvel echó a andar de manera oficial en 1961, con el nacimiento de Los 4 Fantásticos. Y no andan errados. En aquella fecha mítica, Stan Lee y Jack Kirby colocaron los cimientos de lo que luego se convertiría en el cosmos de ficción más importante jamás creado. Si no hubiera tenido lugar aquel singular acontecimiento, personajes como Spiderman, Los Vengadores o La Patrulla-X nunca habrían llegado a vivir. La aparición de la Primera Familia marcó un antes y un después, en tanto que supuso la resurrección de un medio a punto de desaparecer bajo unos presupuestos, los de la humanización del héroe, que nunca antes se habían utilizado.

 

 

Sin embargo, la historia no es tan sencilla y merece que se hagan algunas matizaciones. A finales de los años treinta y primeros cuarenta, coincidiendo con el auge del nazismo y la Segunda Guerra Mundial, el género de los superhéroes había vivido su primera gran explosión, en lo que se dio en llamar como la Edad de Oro de los cómics. En aquellos tiempos, la primigenia Casa de las Ideas había lanzado los primeros personajes. Timely Comics, la que luego se convertiría en Marvel, nació en 1939, año en el que presentaría en sociedad a la Antorcha Humana original y Namor, el Hombre Submarino. Ya en 1941, llegaría el Capitán América, y todos ellos combatirían la amenaza de Hitler, aunque sus caminos se encontrarían en contadas ocasiones.

 

Cuando, dos décadas más tarde, Stan Lee acometió la llegada de Los 4 Fantásticos, el guionista era plenamente consciente de tan rico pasado: de hecho había sido partícipe del mismo, puesto que llevaba en la editorial desde aquel entonces y su primer relato vio la luz dentro de Captain America Comics #3 USA (1941. Visionarios Marvel: Stan Lee). Decidido a aprovechar lo mejor de aquel legado, en el cuarto número de Los 4 Fantásticos llevó a cabo la integración de Namor en la actualidad de la Primera Familia. No contento con eso, en otro cuarto número, esta vez de Los Vengadores, se produjo la reentrada del Capitán América, quien había estado congelado en un bloque de hielo desde los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Y, un tiempo más tarde, aunque también en una cuarta entrega, Fantastic Four Annual #4 USA para ser exactos (1966. Los 4 Fantásticos: La edad dorada), Johnny Storm y el resto de sus compañeros desempolvarían del olvido a la Antorcha Humana original, cuyas pautas cerebrales luego servirían para dar vida a La Visión, uno de los integrantes de Los Vengadores.

 

De alguna manera, los grandes personajes de la Timely encontrarían nueva vida en el Universo Marvel. No obstante, en la editorial siempre mantendrían el primer episodio de Los 4 Fantásticos como una frontera entre lo que podría calificarse la prehistoria y “su” historia. De hecho, a efectos oficiales, la primera aparición del Capi, Namor o la Antorcha Humana original que se señalaba siempre era la que había tenido lugar en los años sesenta, y a la que se le añadía la matización de “moderna”, queriendo resaltar que todas aquellas aventuran de los años cuarenta y cincuenta existían y estaban ahí, pero que no debían tenerse en cuenta más que a efectos anecdóticos.

 

Ya en los setenta, el interés por esa “prehistoria Marvel” se reavivaría gracias a Los Invasores, un proyecto impulsado por un enorme aficionado a la Edad Dorada, el guionista Roy Thomas. “¿Qué hubiera pasado si algo similar a Los Vengadores, es decir, un supergrupo que reuniera a los principales héroes de la época, hubiera existido durante la Segunda Guerra Mundial?” Ésa es la respuesta que venía a responder. Con un toque de nostalgia rodeando sus aventuras, Los Invasores, en cuyas filas militaban el Capitán América y su compañero Bucky, la Antorcha Humana y su camarada Toro o Namor, entre otros combatieron contra las fuerzas del Eje en una cabecera que se publicó entre 1975 y 1971 y que quedaría marcada en el recuerdo de los lectores.

 

Una nueva ola nostálgica tendría lugar en pleno siglo XXI, coincidiendo con el setenta aniversario del nacimiento de Timely. En Marvel planificaron varios eventos que conmemoraran una fecha tan señalada, pero entre ellos uno destacó con una enorme fuerza: El proyecto Marvels. La idea surgió del editor Tom Brevoort, que consideró al guionista Ed Brubaker como el más apropiado para encarar el reto. Éste se había convertido por derecho propio en uno de los mejores autores con los que haya contado jamás el Capitán América y se sintió hipnotizado ante el ofrecimiento de Brevoort, ya que se trataba, en cierta forma, de contar el origen y el contexto de su personaje favorito. Mientras investigaba los cómics que había protagonizado el Centinela de la Libertad y otros héroes en los años cuarenta, Bru sintió que era necesario actualizar aquellas historias a través del lenguaje del cómic moderno, así como entrelazarlas de tal manera que, en lugar de los relatos fragmentados sin conexión alguna que fueran en el momento de publicarse, se organizaran como una compleja trama trasversal que sirviera para desentrañar la manera en la que los superhéroes habían surgido y los motivos que les habían llevado a colaborar contra un enemigo común.

 

Anteriormente, Kurt Busiek y Alex Ross, ya habían desarrollado un trabajo lejanamente similar, en el prólogo y primer capítulo de Marvels, donde se evocaba el nacimiento de la Antorcha Humana original o una de sus batallas con Namor. El propósito de Brubaker consistiría, sin embargo, en ir un paso más allá: utilizar el material ya existente con sumo cuidado y respeto, pero también unir los huecos vacíos, con el objeto de ofrecer una monumental historia de espías que se introdujera en el trasfondo de eventos históricos. De esta forma, la trama abarca desde la Gran Depresión hasta poco después del ataque a Pearl Harbor, o, lo que es lo mismo: desde que surge la necesidad de crear superhumanos con los que oponerse al auge del nazismo hasta que estos llegan a formalizar su alianza, pasando por todo el proceso de nacimiento y primeros pasos. El guionista llegó a plantearse Cold Secret War (Guerra Fría Secreta) como título de la obra, pero finalmente prefirió El Proyecto Marvels, para así establecer un paralelismo con el Proyecto Manhattan, que en las mismas fechas en las que sucede esta historia había dado lugar a la bomba atómica. Así, seguía la tradición del Universo Marvel de reflejar la realidad de cada momento histórico desde un punto de vista superheroico.

 

Brubaker encontraría espacio no sólo para los grandes nombres de la Timely, los que forman la trinidad de Capitán América, Namor y la Antorcha Humana, sino también para otros conceptos, de menor impacto cultural, pero que también existieron en aquel entonces, así como otros que fueron aportados por Thomas dentro de Los Invasores. No sólo el escritor brilla con intensidad, sino también el dibujante Steve Epting, quien ya estuviera con él durante los primeros años de la etapa en Capitán América. El realismo de Epting, junto a su indudable raigambre clásica, coronan El proyecto Marvels como un cómic con ecos de superproducción cinematográfica en el que se consigue capturar y embotellar un mundo que ya no existe y en el que se sembró la semilla de nuestro tiempo.

 

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Héroes. Capitán América: Proyecto Marvels

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2018

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a enero de 2018.

 

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2017

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a diciembre de 2017.

LA RECUPERACIÓN

La pelea entre Spider-Man y Cabeza de Martillo ha terminado, pero a la guerra todavía le puede quedar mucho por delante. Faltan todavía tres episodios antes de que saltemos a Marvel Legacy, donde además de la llegada de Los Seis Siniestros y la vuelta a la numeración clásica de Ultimate Spider-Man vamos a tener alguna importante sorpresa que afectará a Miles, y aunque todo parezca ahora muy tranquilo después de la batalla, la semilla de lo que habrá de venir se está sembrando en estas mismas páginas. ¡Atento!

LA GRADUACIÓN DE BOLAS DORADAS Ya le vimos actuar en varias ocasiones durante sus tiempos como alumno de La Imposible Patrulla-X de Cíclope, pero hacía tiempo que Bolas Doradas no tenía un choque contra un villano, al menos no de la envergadura de Cabeza de Martillo, al que vence con cierta facilidad pese a tratarse del tipo que acaba de propinar una paliza al Hombre Araña. ¿Cuál será el siguiente paso en la carrera superheroica del mutante? ¿Permanecerá al lado de Miles o se dispone a emprender su propio camino? A día de hoy, Fabio Medina es uno de los personajes secundarios más interesantes de esta cabecera, pero qué duda cabe que todavía no está preparado para sostener un proyecto por sí mismo, y ni siquiera cabe imaginarlo en una miniserie propia… aunque cosas más extrañas se han visto.

EL REGRESO DE RIO MORALES Primero no se tomó demasiado bien el secreto de su hijo, pero una madre es una madre y Rio ha vuelto para ayudarlo en el momento en que él más lo necesitaba. La situación guarda paralelismos con lo ocurrido con la Tía May y el Peter Parker Ultimate. Ella descubrió su identidad secreta en plena saga del clon y no le gustó lo más mínimo… hasta que luego tuvieron tiempo para hablar. Falta por ver cuál será la posición de Rio Morales en la vida de su hijo en lo sucesivo, algo sobre lo que tendremos más pistas en el próximo número, pero su trabajo en el hospital bien podría servir de cobertura a Miles en otras futuras aventuras.

LA VIDA ES UN COSPLAY Al menos es lo que parece en las colecciones arácnidas de Brian Michael Bendis, donde siempre encontramos a un tipo disfrazado en el momento y lugar más inesperado. ¿Te has fijado del que aparece en la sala de espera del hospital? Se trata del Hombre-D, viejo colega del Capitán América, al que Bendis ya ha recurrido en alguna que otra ocasión. Por ejemplo, estuvo en The Pulse y también formó parte de aquel equipo organizado por el Hombre Maravilla para destruir a Los Vengadores. ¿Que cómo sabemos que es un tipo disfrazada del Hombre-D y no el auténtico? Pues porque Dennis Dunphy viene siendo secundario de la colección de Sam Wilson, donde ha dejado atrás su uniforme clásico, y seguro que Bendis debe estar al tanto de ello, ¿verdad?

 

DE VUELTA AL RING El Hombre-D en su más reciente aventura

ABRAZOS QUE MATAN O que por lo menos hacen daño. Más allá de la entrañable escena en la que Lana agradece a Miles que devolviera el golpe a Cabeza de Martillo, está por ver las repercusiones que tendrá esa declaración de amor por parte de ella. Y hay un detalle que no debemos perder de vista… ¿cómo se lo tomará su madre? ¿Tendrá algo que ver con eso el que vaya a unirse a los Seis Siniestros con motivo de Marvel Legacy?

 

COSAS POR VENIR Miles no lo va a tener fácil

Spot On aparecido originalmente en Spider-Man nº 18

EL HÉROE FUERA DEL TIEMPO

Los héroes fundamentales surgidos de la imaginación de Stan Lee que conformarían lo que hemos dado en denominar Universo Marvel surgieron a comienzos de los años sesenta, en lo que se dio en llamar la Era de Plata de los cómics. Stan Lee, junto a los dibujantes Jack Kirby y Steve Ditko, entre otros, concibió personajes como Los 4 Fantásticos, Spiderman, Hulk, Los Vengadores o La Patrulla-X, que consiguieron dar nueva vida a un género, el de los superhéroes, que por aquel entonces todos daban por acabado.

La editorial que lanzó esos grandes éxitos pronto tomaría la denominación de Marvel Comics. Sin embargo, aquella factoría burbujeante de ideas que acababa de alcanzar el estrellato llevaba ya más de dos décadas produciendo tebeos. Su auge hay que buscarlo en la década de los años cuarenta, la Edad de Oro de los Cómics. El nacimiento de Superman y Batman, ambos de National Periodicals (posterior DC Comics), animó al editor Martin Goodman, dueño de Timely (el germen de lo que luego sería Marvel), a presentar nuevos personajes circunscritos al género superheroico. Entre otros, Timely presentó a la Antorcha Humana original, a Namor, el Hombre Submarino… Y al Capitán América.

 

Fueron dos jóvenes de origen judío, el escritor Joe Simon y el dibujante Jack Kirby, quienes, furiosos e impotentes ante el auge de las Fuerzas del Eje, decidieron crear un nuevo icono que representara el espíritu de una juventud que quería luchar contra el nazismo. Steve Rogers, un humilde hijo de la Depresión Americana, es quien se transforma, gracias al suero del supersoldado, en el Centinela de la Libertad. El primer número de su colección aparecería con fecha de marzo de 1941, y en la portada el Capi, vestido con su traje tricolor y armado con su escudo, golpeaba al dictador en la cara. La imagen estremeció a un país que, apenas unos meses después, entraría en guerra contra Alemania.

 

El Capitán América fue el mayor representante de Timely durante los años siguientes, un verdadero símbolo de la justicia que incluso llegaría a contar con seriales cinematográficos. El final de la guerra, sin embargo, traería su declive y desaparición. ¡Pero el mito no había hecho más que nacer! En 1963, en plena ebullición de Marvel, Stan Lee tuvo la brillante idea de unir en un único equipo de justicieros a las principales espadas de la editorial. En Los Vengadores estarían Thor, Iron Man, Hulk, El Hombre Hormiga y La Avispa. Pero faltaba algo. Y entonces, Stan se acordó de la figura del Capitán América, y encontró la manera perfecta de recuperarlo. En su cuarta aventura, Los Vengadores encontraban por casualidad al veterano héroe, congelado en hielo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que de nuevo volvería a entrar en acción.

 

El gran acierto de Stan Lee, más allá de recuperar a un personaje que permanecía en el recuerdo del país, estuvo en presentarlo como un hombre fuera de su tiempo: alguien que había vivido en un mundo de buenos y malos y ahora descubría la existencia de toda una escala de grises. Además de sus aventuras junto a Los Vengadores, de los que pronto se convertiría en líder, Steve Rogers contaría enseguida con su propia colección, también desarrollada por Lee con dibujos de Jack Kirby, el que hubiera sido su creador gráfico y que tenía la oportunidad, veinte años después, de reinterpretarlo para las nuevas generaciones.

 

En los años siguientes, grandes autores como Jim Steranko, John Romita, Gene Colan, Steve Englehart o Sal Buscema apuntalarían el mito. El trabajo de estos dos últimos, ya a mediados de los setenta, fue especialmente revelador: Uno a los guiones, el otro a los lápices, narrarían un largo ciclo de historias en el que el Capi tendría que abrir los ojos a la América corrupta del escándalo Watergate, el mismo que había hecho despertar al país a la dura realidad. Desencantado, Steve Rogers decidía abandonar la identidad del Capitán América para adoptar la del Nómada, un héroe sin patria. Tras comprender que el sueño al que representa no reside en los políticos, sino en el pueblo, el Centinela de la Libertad volvía a su puesto, con más fuerza que nunca.

 

La etapa que recoge este volumen se publicaría unos años más tarde, entre 1980 y 81, y supondría otro nuevo acierto, no sólo para el héroe de las barras y estrellas, sino también para Marvel. Sus responsables son el guionista Roger Stern y el dibujante John Byrne, quienes se habían amamantado con las grandes sagas de Stan Lee y Jack Kirby para pasar luego a convertirse en piezas fundamentales de la factoría. Curiosamente, cuando recibió el encargo de escribir la serie, Stern ya había pasado un año coordinándola, pero no por ello se sintió menos intimidado. Veía al personaje como un idealista y un patriota: un símbolo viviente del Sueño Americano. ¡Y es muy difícil que una persona convencional se sienta identificada con alguien así! Por eso, Stern quiso meterse en la cabeza de Steve Rogers, misión que se tomó muy en serio y para la cual realizó un profundo estudio de los años veinte, la época en la que hubiera nacido el hombre bajo la máscara. Fue entonces cuando hizo un descubrimiento que le sorprendió: aquél había sido un tiempo tan depravado como el actual, con grandes injusticias económicas y corrupción política generalizada. No era cierto que las cosas hubieran cambiado tanto desde entonces: simplemente, los demagogos que engañaban a la gente habían cambiado la radio por la televisión.

 

En cuanto supo que su amigo Stern escribiría la serie, John Byrne tuvo claro que él debía dibujarla, y nadie se hubiera atrevido a negar tal deseo al que estaba considerado como uno de los grandes autores de la época. El entintador Joe Rubinstein completaría un equipo que se encargaría de nueve trepidantes episodios repletos de acción, con nuevos y viejos enemigos y un renovado plantel de secundarios del que surgiría el nuevo interés amoroso de Steve Rogers. Entre las aventuras narradas, algunas se quedarían para siempre en la memoria del lector. A destacar, el encuentro con el Barón Sangre, una escalofriante amenaza de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuya conclusión dejó boquiabiertos a miles de fans; el capítulo en el que se aborda la hipotética candidatura del Capi a la presidencia, que a punto estuvo de tener un final diferente, o el flashback con el que se corona la etapa, y en el que se rememora el origen del héroe, tan redondo y certero que acabaría siendo novelizado, e incluso convertido en audiolibro.

Aquella época dorada terminó demasiado pronto, cuando ya había alcanzado la categoría de excelente. Los motivos habría que buscarlos en las discrepancias editoriales acerca de algo tan nimio como la duración de la siguiente saga que Stern y Byrne tenían proyectado realizar: un choque contra Cráneo Rojo, el archienemigo del Capi. Ante la imposibilidad de seguir adelante con sus planes, el guionista decidió abandonar la colección, y con él también se fue el dibujante. Pese a todo, ambos recuerdan todavía esta colaboración como una fuente de inmenso disfrute y alegría. Quedó para siempre como uno de los mejores periodos jamás vividos por el Capitán América, y entre los que más acertadamente definen a este defensor de los sueños que no teme nunca enfrentarse a la realidad, por dura que sea.

Artículo aparecido en Marvel Héroes. Capitán América: La leyenda viviente

Novedades Mayo 2016

Si algo destacaba del Universo Marvel en sus inicios, era la interconexión de los personajes, lo cual reforzaba esa sensación de universo conectado. Spider-Man apareciendo en la serie de Daredevil, Vengadores paseando por las viñetas del primer anual del Trepamuros. Ha habido momentos en los que esa interconexión se ha diluido o ha pasado a ser testimonial, pero parece que no es el caso actual. Tal es así, que veréis que este mes tenemos una nueva categoría, una dedicada a la pelirroja más explosiva del Universo Marvel, que está de camino a trabajar en una empresa de tecnología competencia directa de Industrias Parker. Así que, al turrón!!!

Leer más

Spider-Man ya está en casa

Lo estábamos esperando, el ansia viva nos estaba devorando, pero al final ya tenemos a Spider-Man en el Universo Cinemático. Es tal la emoción, que lo único que podemos hacer es añadir el trailer de Capitán América: Civil War. Excelsior!!!!

Novedades Febrero 2016

A la espera que el mes que viene llegue ese “totalmente nuevo y diferente” Universo Marvel, nos encontramos con los últimos coletazos de las Guerras Secretas que, si las autoridades lo permiten y el tiempo no lo impide, finalizarán en pocas semanas.

Por lo que a Spider-Man respecta, este es un mes donde va a tener más apariciones en tomos recopilatorios que en novedades estrictas, pero no adelantemos acontecimientos, todo lo que necesitáis saber sobre los cómics arácnidos de febrero lo encontraréis a continuación.

Leer más

Spider-Man: Bajo la Máscara 99. Grandes Sagas: Matanza Máxima y su videojuego.

banner99

 

Toca una gran saga (aunque aquí podríamos poner comillas) que para muchos no es más que una tontada del tamaño del edificio Baxter. “Matanza Máxima“, esos años noventa que tanto mal hicieron a la industria del cómic por unos argumentos pésimos, un dibujo que prevalecía sobre la historia y unos personajes que cuanto más apretados tenían los dientes y más mala hostia gastaban más triunfaban (o eso parecía).

Durante aproximadamente hora y media -más o menos- nos dedicamos en este Podcast a desgranar número a número esta saga tan prescindible y en momentos sonrojante que tan “buenos” recuerdos nos ha traído a los que la hemos vuelto leer. El que escribe estas líneas ha de reconocer que desde que la compré el día que apareció a la venta no había vuelto a tener contacto con ella.

Incluso hemos incluído algunos comentarios que han dejado en el grupo de Facebook los oyentes del Podcast.

Sois libres de escuchar y revisionar Matanza Máxima, siempre y cuando tengáis exceso de neuronas y no os importe perder algunas en el camino.

Y para acabar hablamos sobre el videojuego que sacaron en su momento para SuperNintendo y Megadrive (Genesis), del cual podemos decir en positivo que SÍ era fiel a lo que vimos en los cómics.

Casting: Néstor Gascón, Leo y Xavi.

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar en la imagen que abre este artículo.

**También disponible en ITUNES.

1 2