SPIDERMEN II nº 3: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

Después de leer este cómic, nos hemos acordado de “El mes sin Spiderman”. “¿Y qué era eso?”, preguntarán algunos. Pues un mes, a finales de los ochenta, en que el trepamuros desapareció en una aventura y en las colecciones arácnidas se dedicaron a contar lo que sucedía mientras tanto con sus amigos. Aquí no sólo hemos tenido un número entero sin Peter Parker: ¡tampoco está Miles! Bueno, no está nuestro entrañable Miles Morales, porque sí está el otro, que ha dejado de ser un tipo misterioso para desvelarse como una pieza esencial del pasado de Wilson Fisk, el hombre conocido como Kingpin.

 

GANGSTERS DE NUEVA YORK Como buen fan de Martin Scorsese, la historia del crimen organizado siempre ha fascinado a Brian Michael Bendis, quien se ha ocupado de la misma en el Universo Marvel en diversas ocasiones, fundamentalmente en sus obras enmarcadas en el género negro. Cuando escribía las aventuras de Daredevil, dedicó todo un arco argumental, titulado “La edad dorada” a desentrañar los orígenes del negocio sucio en Manhattan, en un recorrido que iría desde los años treinta hasta la irrupción de la figura de Wilson Fisk. En la última página de la saga, después de que hubiera tenido lugar la caída del capo que controlaba en aquel entonces La Cocina del Infierno, un joven Kingpin entraba en escena, para interesarse por la posibilidad de controlar el territorio. Trece años después, justo cuando en muchos de sus trabajos Bendis está volviendo a los orígenes, retoma a Wilson Fisk antes de convertirse en el amo de todo, pero cuando ya era un hombre verdaderamente perturbador. Es la misma época en la que también está ambientada, por ejemplo, Kingpin: Todos los hombres del Rey, de Bruce Jones y Sean Phillips. Bueno, el caso es que es en este momento en que nuestro guionista ubica el providencial encuentro entre Fisk y Morales, que cambia la vida de ambos.

LA DERIVADA RIGOLETTO El ascenso de Kingpin tuvo lugar después de asesinar a Don Rigoletto, el capo a cuyas órdenes se encontraba. Lo primero: Don Rigoletto fue un personaje introducido en 1993 por Frank Miller y John Romita Jr. en Daredevil: El hombre sin miedo, precisamente en el momento en que Kingpin le asesinaba. El personaje fue utilizado, de manera puntual y a modo de flashback, en algunos tebeos de Spiderman de finales de los noventa y, al margen de la continuidad, en la etapa de Jason Aaron y Steve Dillon en Punisher MAX.

EL DEBUT DE DON RIGOLETTO…

En Daredevil: Man Without Fear #3

 

…Y SU FINAL

Una página más tarde

 

Y LA DERIVADA D’ONOFRIO ¿Te recuerda a alguien el Kingpin todavía joven de este número? Sospechamos que el modelo tomado por David Marquez para plasmarlo no es otro que la caracterización que del personaje hace Vincent D’Onofrio en la teleserie de Daredevil en Netflix. ¡Incluso lleva el uniforme naranja de presidiario, con el que le vimos en la segunda temporada!

 

Spot On perteneciente a Spidermen II nº 3

PLAN EDITORIAL 2018: MILES MORALES

Gracias a esta serie, muchos descubrieron al que está llamado a ser una auténtica estrella, Nico León. El caso es que, después de que se ocupara de los números relacionados con “Civil War II”, le perdimos de vista, ya que fue requerido para llevar a cabo el relanzamiento de Hulka. Una vez concluido ese trabajo, el artista argentino regresa con nosotros, para una pequeña aventura de apenas dos entregas en la que continúa la deriva existencialista de Miles Morales, y nada mejor que un largo viaje para aclararse las ideas. Es así como ha aparecido en Tokio, donde se encuentra con Tomoe, una villana creada por Brian Michael Bendis y David Marquez para nutrir la caterva de enemigos de Iron Man y que también se ha estado enfrentando contra Riri Williams. En cualquier caso, nuestro protagonista está rumiando importantes decisiones acerca de su futuro. Será algo que a buen seguro se desentrañará a lo largo de este año que aquí comienza, y sobre el que nos gustaría darte algunas pistas en relación al joven trepamuros. ¡Empezamos!

 

LA ACTUALIDAD Como apuntábamos más arriba, las vacaciones arácnidas en Japón apenas nos ocuparán un número más, el del mes que viene. En marzo, damos el salto a Marvel Legacy, con el regreso de Óscar Bazaldúa, la presentación de los nuevos Seis Siniestros, un nuevo diseño y, en lo que respecta a la edición americana, el regreso a la numeración histórica de la serie… espera, ¿de qué serie? De Ultimate Spider-Man, por supuesto. ¿Ya se te ha olvidado que éste es el Hombre Araña Definitivo? Cuando llegue el momento, trataremos de explicar en detalle la suma que lleva a colocarnos en el Spider-Man #234 USA. Poco más que añadir al respecto de esta colección propiamente dicha, pero Miles no se limita sólo a estas páginas. Apunta que Spidermen II continuará en estos primeros meses del 2018, hasta su quinto y último número, a la venta en marzo. Este enero se publica además Generaciones, el tomo que reúne todos los especiales que transcurren en el “Punto de fuga” de “Imperio Secreto”. En su interior, entre otros encuentros entre héroes de legado y sus contrapartidas veteranas, podrás ver el viaje de Miles hasta los tiempos en que Peter Parker tenía su edad y estaba en el Instituto Midtown. Atención, porque en esa historia se avanza la decisión que podría tomar nuestro héroe al respecto de su futuro como superhéroe, por lo que se trata de un relato trascendental. Y, como habrás podido suponer, Miles también seguirá siendo uno de los miembros de Los Campeones, así que cuenta con él en su colección mensual, que el mes que viene inicia un crossover con Vengadores.

UN ENCUENTRO PROVIDENCIAL

Juntos de nuevo por primera vez

 

LOS CLÁSICOS Sí, habrá reediciones clásicas vinculadas a esta cabecera, y ahí un buen motivo para hacerlo. Este diciembre, se estrena la primera película animada del trepamuros, que cuenta precisamente con Miles Morales como protagonista. Podríamos haber aprovechado para recuperar sus primeras historias, pero ya sabes que nos gusta hacer las cosas en orden, así que hemos acudido al amanecer de los tiempos… en concreto, al amanecer de Ultimate Spider-Man. Porque este clásico moderno de Marvel siempre ha de estar disponible en todas las librerías, este año arranca su recopilación en Marvel Integral, con dos primeros tomos: el primero, a la venta en junio, contará con los trece primeros números de la cabecera original, mientras que el siguiente, disponible en octubre, reunirá los siguientes, hasta quedarse en Ultimate Spider-Man #27 USA.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Porque nunca nos cansamos de este clásico

Spot On perteneciente a Spider-Man nº 20

LOS SEIS SINIESTROS DEL UNIVERSO ULTIMATE: ESPECTÁCULO SIN IGUAL

Cada aventura de la línea Ultimate se construye sobre la premisa de que se trata de una gran superproducción en la que todo ha de ser espectacular y grandilocuente. Sin embargo, no se trata de un concepto desconocido en La Casa de las Ideas: todo lo contrario. Cuarenta años antes, en el amanecer del Universo Marvel, Stan Lee decidió lanzar una serie de especiales con idénticas pretensiones. Se trataba de los Annuals, números al margen de las colecciones mensuales que ofrecían el doble de páginas y estaban destinados a relatar acontecimientos tan destacados que debían rodearse de un halo de excepcionalidad.

Con el paso del tiempo, los Annuals acabarían desvirtuándose, conforme la inercia llevó a hacer la fórmula reiterativa… Pero, en estos primeros años de la Era Marvel de los Cómics, aquellos mágicos sesenta, los Annuals constituían una cita ineludible. En Fantastic Four Annual #1 USA (1963) se narró la invasión del mundo de la superficie por parte de la Atlantis de Namor; en Avengers Annual #1 USA (1967) los fundadores del grupo se unían a los miembros modernos frente a una coalición de sus peores enemigos… y en Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964) el trepamuros trataba de encontrar a su tía May y a su novia de entonces, Betty Brant, secuestradas por una coalición de sus principales villanos: Los Seis Siniestros. Bajo el liderazgo del Doctor Octopus, se agrupaban Electro, Mysterio, El Buitre, El Hombre de Arena y Kraven El Cazador.

 

Entre todos los contrincantes de importancia a los que se había enfrentado Spidey, sólo faltaban El Duende Verde, a quien Stan Lee y Steve Ditko reservaban empresas mayores, y El Lagarto, que estaba curado y en la distante Florida, lo que habría dificultado su inclusión en la trama. Ditko reservó a cada uno de Los Seis Siniestros un combate singular con el trepamuros, durante el cual insertaba una viñeta a toda página, algo verdaderamente único en la época. Stan Lee, por su parte, procuró que no faltara ninguno de los héroes de la ciudad durante la búsqueda que lleva a cabo Spiderman. Las 41 páginas de las que constaba la historia principal se complementaban con otras 31 planchas, con fichas de los villanos (incluso de aquellos que no formaban parte de Los Seis Siniestros), los secretos de Spiderman, los personajes secundarios y una historieta humorística en la que se describía la manera en la que Lee y Ditko concebían cada aventura. En definitiva, aquel número extraordinario obedecía, por encima de cualquier otra consideración, a aquel adjetivo.

 

Saltamos ahora al siglo XXI, para encontrarnos con una situación que arrastraba paralelismos con aquélla. Estamos en 2003. Unos meses antes, Ultimate War, el choque entre los Ultimates y La Patrulla-X que en realidad formaba parte del hilo narrativo de la serie de estos, había constituido un campanazo comercial. Para que siguiera en marcha la rueda, el Director Editorial de Marvel, Joe Quesada, y el editor de las series Ultimate, Ralph Macchio, buscaban un producto equivalente, esta vez con Spidey y los Ultimates como protagonistas. Esto permitía que, pese a los muchos retrasos que acumulaba la realización de la cabecera de estos, a causa de la lentitud de Bryan Hitch, nunca dejaran de estar presentes en las librerías. Para Brian Michael Bendis, la idea encajaba con algunas tramas que venía desarrollando en Ultimate Spider-Man, con una presencia cada vez mayor de SHIELD y de Nick Furia en la vida del trepamuros, y con un creciente número de enemigos a los que el joven héroe había enviado a las celdas del Triskelion. Allí estaban ya el Doctor Octopus, el Hombre de Arena, Electro, el Duende Verde y Kraven. ¡Parecía como si el destino hubiera colocado en el mismo lugar y a la misma hora a una posible versión definitiva de Los Seis Siniestros! Aunque había algunas diferencias sustanciales con respecto a la situación original: en aquel caso, los villanos se unían bajo el liderazgo de Octopus, pero en el Universo Ultimate, su consideración de mayor enemigo de Spidey se había trasladado hasta el Duende Verde, que por lo tanto pasaba de no estar en el grupo en el Amazing Spider-Man Annual #1 USA a liderarlo en la versión definitiva. También faltaba el Buitre y Mysterio en la formación moderna, pero había un importante motivo para esas ausencias concretas: Bendis todavía no había encontrado la manera de adaptarlos, y tardaría en hacerlo. Tampoco estaba Veneno en la alineación, pero, al igual que les ocurrió a Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta con el Duende Verde, el guionista de Ultimate Spider-Man prefería dejarlo al margen.

 

Con todos esos condicionantes, el número de villanos que quedaban en sus manos era cinco, y aunque en ningún momento se mentaría a “Los Seis Siniestros”, el título de la miniserie ya estaba decidido: Ultimate Six. Pero, ¿quién sería el sexto miembro? Esa incógnita permanecería oculta hasta bien avanzada la historia. Desde el aparato publicitario de Marvel, coquetearían con la respuesta, que supondría toda una sorpresa para los lectores, ya que el misterioso sexto integrante de Los Seis Siniestros Definitivos sería quien menos se esperaban.

La semilla de la aventura fue plantada en Ultimate Spider-Man #46 USA, con Mark Bagley a las viñetas, pero, dado que esta colección seguiría publicándose durante los meses en que Ultimate Six viera la luz, surgió la necesidad de que fuera otro dibujante quien encarara el proyecto. En aquellos momentos, el británico Trevor Hairsine había destacado por el gran parecido de su estilo con el de Bryan Hitch, por lo que se antojaba como la elección correcta para una aventura en que la participación de los Ultimates sería crucial. También en esos meses la revista Wizard preparaba un “número cero”, con el que renovaban su diseño y buscaban atraer nuevos lectores. Joe Quesada, que sabía que la rival DC Comics haría lo mismo con el Batman de Jim Lee, les ofreció la posibilidad de publicar un prólogo de Ultimate Six en su interior, con el valor añadido de que él mismo se ocuparía de ilustrarlo, lo que suponía su regreso al tablero de dibujo,  del que había permanecido alejado en los tres años anteriores, desde que asumiera la posición de cabeza visible de la compañía.

 

El proyecto, más allá de lograr su objetivo de emular aquel lejano, pero inolvidable Annual, acabó por convertirse en uno de los capítulos más valiosos dentro de la cronología del Spiderman Definitivo, e incluso sería determinante en el destino del personaje, pero para eso faltaban todavía muchos años y muchas aventuras.

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 10

EL VALOR DE LA EXCEPCIÓN: CREANDO UN NUEVO VILLANO PARA ULTIMATE SPIDERMAN

Tres años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis y Mark Bagley ya habían reciclado a la inmensa mayoría de los villanos clásicos del trepamuros, hasta el punto de que no se habían detenido en los años fundacionales de Stan Lee y Steve Ditko, sino que habían llegado hasta los tiempos modernos, al presentar la versión definitiva de Veneno. Mientras calentaba motores para la reunión de todos esos villanos en una única historia, Bendis decidió tomarse un respiro, mediante el arco argumental incluido en este tomo, donde haría algo inédito hasta el momento en el Universo Ultimate: ¡presentar un villano de nueva creación!

 

Si algo había aprendido Bendis después de escribir cuatro docenas de episodios de Ultimate Spider-Man, más los dieciséis de los que constó Ultimate Marvel Team-Up, es que la importancia de la serie no residía en los villanos a los que se enfrentaba el héroe, sino en los conflictos que tenía que afrontar en las relaciones con su entorno y la manera en que la actividad justiciera de Peter Parker las dificultaba. Para entonces, de una forma u otra Spiderman le había traído problemas en casa y fuera de ella. Tía May no dejaba de sospechar del comportamiento de su sobrino y de sus cada vez más inconsistentes excusas para estar llegar tarde o incluso desaparecer. Mary Jane sabía la verdad, casi desde el principio, pero eso no servía para mejorar las cosas, más bien al contrario: la novia de Peter no sólo tenía que contemplar cómo su chico quedaba cada vez más magullado por los encuentros con sus enemigos, sino que ya se había visto envuelta en alguno de ellos, con peligro incluso de morir, un miedo que le había llevado a romper la relación… Lo que por otra parte dejaba vía libre a Peter por primera vez desde que comenzara la serie. ¡Y por allí pululaba Gwen Stacy!

 

Ahí había suficiente material para toda una saga, pero la clave de la misma no surgiría hasta que Bendis dio con el villano apropiado sobre el que construir su discurso. Ése sería el enemigo que crearía expresamente para Ultimate Spider-Man: ¡Un personaje que construiría desde la nada, sin apoyarse en un modelo propuesto previamente en el Universo Marvel convencional! La idea permanecía intocable hasta ese momento. Manteniéndose cercanos o distanciándose de los clásicos, cada héroes y villano de la línea Ultimate había tenido una vida previa en los cómics clásicos. Lo más parecido era Ultimate Adventures, una miniserie de seis números que había aparecido al margen de las colecciones principales del sello y que estaba protagonizada por Búho-Halcón y Woody, dos personajes que parodiaban a Batman y Robin. El proyecto pasó casi inadvertido, hasta el punto de que puede considerarse apócrifo, pero lo cierto es que abrió una puerta que en muy pocas ocasiones se atravesaría. El caso de Bendis en Ultimate Spider-Man sería, por lo tanto, muy excepcional, por motivos que luego abordaremos.

 

El guionista construiría su tesis alrededor del gran tema central de Spiderman: “Un gran poder conlleva una responsabilidad”. El trepamuros lo había aprendido por las malas, a consecuencia de la muerte del tío Ben a manos del ladrón que hubiera podido detener. Pero, ¿y si alguien que gozara de todo ese poder desconociera la lección moral de la responsabilidad? La idea era buena, sin duda. Si además Bendis llevaba a ese alguien al terreno del Instituto Midtown, podía jugar con todo eso en el mundo de Peter, antes de saltar al de Spiderman. Porque, ¿qué puede ser peor cuando tu novia te ha dejado que aparezca un tipo carismático que parece capaz de ligar con ella y con cualquier otra chica que te pueda interesar? Fue así como surgió Geldoff, el tipo en el que podría haberse convertido Peter Parker de no haberle agarrado el destino por el cuello.

 

La experiencia, sin embargo, no sedujo a algunos lectores, que escribieron a Marvel para mostrar su desagrado, mientras que las reseñas en prensa especializada tampoco acompañaron. Años más tarde, incluso el propio Bendis reconocería que ni siquiera a él le convencieron los resultados, de manera que en lo sucesivo acotaría los nuevos enemigos del trepamuros a la fórmula de versionear a los más viejos del lugar.

 

Y sin embargo… El arco argumental en el que se presenta a Geldoff tiene un buen número de elementos que destacan con luz propia: el humor es tan sobresaliente como en el resto de la serie, hay situaciones extraordinariamente divertidas, como la que rodea al traje de repuesto de Spidey, inspirada en algunos memorables momentos pertenecientes a las mejores etapas del trepamuros clásico. Y por supuesto, tenemos a La Patrulla-X. Antes, Spidey se había cruzado en el camino de Lobezno o se había encontrado en el centro comercial con algunos de sus compañeros de la escuela de mutantes del Profesor Charles Xavier, pero aquí está la primera aventura compartida entre las versiones Ultimate de Spidey y La Patrulla.-X, en la que se sembrarían semillas que tiempo después germinarían, para dar lugar a sorprendentes historias que nadie hubiera imaginado.

 

Con el tiempo, Bendis acabó por coger cariño a Geldoff, ese personaje que tanto le criticaron, hasta el punto que en el videojuego de Ultimate Spider-Man, también escrito por él, puede leerse una pintada en una pared del Instituto Midtown en la que proclama “Geldoff Rules!!”: ¡Geldoff mola! Lo mismo debieron pensar los guionistas Dan Slott y Christos Gage, quienes le trasladaron al Universo Marvel convencional, dentro de la serie Los Vengadores: La Iniciativa, lo que convierte a Geldoff en el primer personaje en llevar a cabo el viaje en el sentido contrario: de la línea Ultimate a la Marvel clásica, en lugar de al revés.

 

Mucho tiempo después de la primera edición de esta historia, quizás haya llegado la hora de valorarla en su medida. Puede que Geldoff no estuviera hecho para situarse entre el Doctor Octopus y el Duende Verde, pero las circunstancias han permitido que se le recuerde como una rara avis: un personaje verdaderamente excepcional.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable

ULTIMATE SPIDER-MAN: LA REFORMULACIÓN DE VENENO

El trabajo de los creadores de Spiderman llevado a cabo en su primera década de existencia, en los años sesenta, fue tan deslumbrante que oscureció cualquier logro que pudieran acometer sus sucesores. Por muchos años que pasen, los clásicos como el Duende Verde, el Doctor Octopus, El Buitre, El Lagarto, Electro, Mysterio o El Hombre de Arena se sitúan siempre a la cabeza. Habría que citar dos excepciones: dos enemigos que, habiendo sido creados mucho tiempo después, sí conseguirían colarse en esos primeros puestos. Uno de ellos fue El Duende, sorprendente actualización del concepto de villano de identidad desconocida que fuera Norman Osborn en sus inicios. El otro, que destacó de tal manera que muchos llegarían a posicionarlo como el peor enemigo de Spiderman, respondía al nombre de Veneno.

 

Veneno fue presentado en Amazing Spider-Man #299 USA (abril de 1988), como una versión oscura del propio trepamuros. Sin embargo, para precisar su origen, hay que retroceder a algunos años antes, hasta 1984, fecha en las que se publicó un evento que reunió a los grandes héroes de Marvel y recibió el nombre de Secret Wars. En estas Guerras Secretas, Los Vengadores, La Patrulla-X, Los 4 Fantásticos y, por supuesto, Spiderman, eran enviados por un misterioso ser llamado el Todopoderoso hasta un remoto planeta, donde todos ellos se veían obligados a luchar contra sus peores contrincantes. Durante la saga, Spidey se hacía con un misterioso traje que respondía a sus órdenes, cambiaba de aspecto y creaba sus propias telarañas. Decidió traérselo de vuelta a la Tierra… Sólo para descubrir, una vez en casa, que se trataba de un ser vivo, un simbionte que trataba de poseerle. Separado del mismo gracias a la intervención de Reed Richards, todavía habría de encontrarse con el traje maldito en un par de ocasiones, hasta que consiguió vencerle en lo alto de un campanario. Parecía que nunca volvería a saberse de él.

 

Por aquel entonces, también tuvo lugar otra aventura significativa, en la que Jean DeWolff, el contacto de Spidey en la policía, era violentamente asesinada por un misterioso psicópata llamado El Comepecados. En el curso de la historia, el Daily Globe señaló a un individuo como culpable, pero la noticia resultó ser falsa, ya que el trepamuros atrapó al verdadero criminal. Tampoco nadie podía imaginar que esta segunda historia tuviera continuidad, o que llegase a entrar en relación con la primera.

 

El guionista David Michelinie, en cambio, sí logró una manera de conectarlas, mediante la creación de la figura de Eddie Brock, el periodista del Globe que hubiera sido quien escribió la falsa noticia y cayó por ello en desgracia. Encolerizado con el trepamuros y fanatizado por la religión, había acudido a la iglesia donde tuvo lugar la batalla final contra el simbionte… Y allí, una vez que éste había abandonado a Peter Parker, Eddie se uniría con la criatura, para dar vida a Veneno. La complejidad del concepto, unida a la contundencia gráfica que le supo dar el dibujante Todd McFarlane, sirvió para que Veneno alcanzara una increíble fama desde el primer encuentro con Spiderman. Cada una de las siguientes apariciones fue celebrada con alboroto y subida de ventas, un fenómeno que no hizo más que crecer cuando el personaje también fue llevado a la pequeña pantalla, en la teleserie animada de Spidey, o consiguió a raíz de esto último sus propios muñecos.

 

Llegados a Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis sabía que, tarde o temprano, abordaría la figura de Veneno, lo que nadie imaginaba era la manera en la que lo haría. El problema principal residía en que el villano había sido construido a partir de historias previas anteriores, Secret Wars y la saga del Comepecados, demasiado complicadas como para incluirlas dentro del mundo del Spiderman Definitivo, además de que esto no supondría sino una lamentable repetición de aventuras ya narradas en la continuidad clásica. Aquí fue cuando Bendis optó por recurrir a una subtrama que venía trabajando casi desde los inicios de la colección, con insinuaciones que sólo captaron los lectores que estuvieran suficientemente atentos: la de los padres de Peter.

 

En el Universo Marvel tradicional, Stan Lee tuvo la ocurrencia de que Richard y Mary Parker fueran en realidad agentes secretos que habían sido desacreditados y asesinados por Cráneo Rojo, una intriga que salió a flote en el Amazing Spider-Man Annual #5 USA (1968. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y que apenas impactó en la tradición del personaje, debido a lo rocambolesca que resultaba. Bendis sin embargo estimó oportuno que ahí había algunos detalles interesantes que podían encajar muy bien en la teoría de la conspiración que estaba construyendo junto con Mark Millar en el Universo Ultimate. De esta forma, había ido dejando caer que Richard Parker fue un brillante científico admirado incluso por Mister Fantástico, cuya muerte y la de su esposa estaba sumida en la bruma y llenaba de pesar a Peter.

 

¿Y si alguien hubiera tenido buenos motivos para hacer desaparecer a los Parker? ¿Y si Richard había creado algo revolucionario que podría cambiar el curso de la historia? Las semillas para crear al Veneno Definitivo, partiendo de un origen diferente al establecido por los cómics clásicos, pero llegando a unas conclusiones similares, ya estaban ahí plantadas. Faltaba sólo acudir a la figura de Eddie Brock. ¿Quién sería en realidad? En Ultimate Spider-Man #17 USA (Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4), durante la conferencia de prensa de Justin Hammer, había aparecido fuera de plano un tal Eddie Brock, reportero del Globe. El detalle llamó la atención de los lectores, que se apresuraron a anunciar la inminente irrupción de Veneno, pero… o se trataba de una pista falsa o Bendis cambió luego de idea y decidió ignorarla. El verdadero Eddie Brock sería un amigo de la infancia de Peter, lo que lo relacionaría con una época en la que sus padres estaban todavía vivos. Para que se desataran los acontecimientos sólo hacía falta que el joven lanzarredes se encontrara en el trastero de su casa con una caja llena de recuerdos.

 

La saga, contenida en este volumen, sabría aunar todas las nuevas ideas de Bendis con la esencia de los cómics en los que se había fraguado el Veneno original, hasta dar lugar a una trama que aunaba a partes iguales intriga, espectacularidad y terror. No sólo conquistaría a las nuevas generaciones de lectores, sino que abriría una nueva puerta, cuando años después el director de cine Marc Webb y los guionistas James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves recurrieron en gran medida a ella para construir el argumento de The Amazing Spiderman (2012), reinicio de las aventuras cinematográficas del trepamuros en el que el misterio alrededor de la muerte de los padres de Peter tendría una relevancia absoluta y seguiría muy de cerca los parámetros establecidos por Brian Michael Bendis en Ultimate Spider-Man.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 8: Veneno

SPIDER-MAN EN NUEVOS VENGADORES: EL FIN DEL TREPAMUROS SOLITARIO

Desde siempre, se nos ha transmitido la idea de que Spiderman actúa en solitario, que nunca se unirá a ningún grupo de superhéroes. En los años fundacionales del Hombre Araña, Stan Lee escribió unas cuantas historias en las que éste trataba de incorporarse a las filas de equipos como Los Vengadores o Los 4 Fantásticos y nunca llegaba a hacerlo, casi siempre por razones un tanto absurdas, que venían a expresar una impresión que estaba en el aire: que Spidey era demasiado distinto a los demás, demasiado independiente a la hora de hacer las cosas, demasiado mal visto por las autoridades, demasiado informal para pertenecer a cualquier club. Pero como todos los grandes tabúes del cómic, ese también terminó por romperse, y lo hizo a finales de 2004, cuando el trepamuros ingresó en la última alineación de Los Vengadores.

 

Aquélla era otra de las consecuencias de que los chicos que habían dado la campanada con la creación del Universo Ultimate, Mark Millar y Brian Michael Bendis, llevaran algún tiempo construyendo también sus historias dentro del Universo Marvel clásico. Empezó en un retiro editorial multitudinario, con más de cincuenta autores y editores en la sala. Bill Jemas, el entonces presidente de la compañía, planteó un tema para que su gente profundizara: ¿Cuáles eran las raíces de cada título? ¿Cuál era la esencia, la naturaleza verdadera de cada serie? Bendis estaba sentado al lado de Millar, y hablaban entre ellos con la inconsciente convicción de los que creen saberlo todo. Entonces, la disquisición editorial llegó hasta Los Vengadores. En la formación del momento, militaban personajes secundarios como Hulka y La Sota de Corazones y la serie no arrojaba ventas destacables. “¿Son de verdad esos Los Héroes Más Grandes de la Tierra?”, planteó Bendis, inquisitivo. “¿Por qué no están ahí gente como Spiderman, Lobezno y el Capitán América?”. Y la habitación estalló en una discusión a gritos, con la gente proclamando, como la verdad absoluta que había sido siempre, que “¡Spider-Man no es un vengador!”.

 

Tom Brevoort, el editor de la Oficina Vengadora y una de las personas más implicadas en la coordinación del Universo Marvel, miró a Bendis como si fuera a asesinarle. Ni él ni Millar se habían llegado a plantear escribir la colección de Los Vengadores. Aquello no era más que un hablar por hablar. Pero Joe Quesada, el Director Editorial de la compañía, se dirigió entonces hacia los chicos Ultimate y les dijo: “Muy bien, pues uno de vosotros va a escribir eso. ¿Quién va a ser?”. BMB trató de escabullirse. Se había retirado de Ultimate X-Men antes de terminar ni un número porque no se le daba bien escribir grupos, le asustaban. Millar alegó que ya estaba haciendo, de hecho, Los Vengadores, sólo que en el Universo Ultimate se llamaban The Ultimates. “Entonces, comprendí que había dicho, literalmente, que me asustaba algo”, rememoraría luego Bendis, “y eso es malo para un escritor. Si algo te asusta, inmediatamente tienes que decir que vas a escribirlo. Así que me acerqué a Joe esa misma noche, cuando estábamos de copas, y le dije que quería hacerlo, si no era demasiado tarde. Me dijo que el trabajo era mío”.

 

Antes de que la nueva colección de Vengadores de Bendis, editada por Tom Brevoort, estuviera en marcha, se produjo el relevo en la Presidencia de Marvel. El polémico Jemas salió por la puerta de atrás, después de acumular diversos conflictos con autores, editores y ejecutivos, y en su lugar entro el pacífico e integrador Dan Buckley, el ejecutivo con el que Marvel iba a recuperar muchas de sus señas de identidad y el que enterró definitivamente los experimentos de la época que se había dado en llamar Neomarvel. Buckley dio carta libre a Bendis para sus Héroes Más Poderosos de la Tierra, con la condición de que en el equipo estuvieran Spiderman, Lobezno, Capitán América y Iron Man. Podía completar con quien quisiera, así que BMB optó por Luke Cage, que era otra manera de traerse también a Jessica Jones; por Spiderwoman y quizás por Daredevil. Junto a David Finch, un tipo de Top Cow con un estilo muy derivado de los de Jim Lee y Marc Silvestri, entró en la serie en Avengers #500 (septiembre de 2004) y lo primero que hizo fue dinamitar la mansión. En el curso de una saga apropiadamente titulada “Vengadores Desunidos”, murieron El Hombre Hormiga, La Sota de Corazones y La Visión. La responsable era La Bruja Escarlata, que se había vuelto loca a causa de la pérdida de sus hijos, un acontecimiento que había tenido lugar hacía tantos lustros que pocos lo recordaban. Bendis tocaba de oídas en cuanto a continuidad, con pequeños errores que exageró el fandom veterano, pero la saga fue un éxito absoluto de ventas. Al cabo de cuatro entregas, la colección llegaba a su final. Y un mes más tarde, The New Avengers #1 (enero de 2005), irrumpió en las librerías.

 

Spiderman no podía ser vengador, decían algunos, apoyados en la tradición, en que siempre había sido un solitario y que todos sus intentos de unirse a cualquier grupo habían salido mal. Pero allí estaba Spiderman. Vendió por encima de cualquier previsión optimista, hasta desbancar a los mutantes o la línea Ultimate, algo insólito que nunca había pasado con Los Vengadores. Desde ese momento, tal vez porque los personajes pertenecían a cada franquicia destacable, se situaron en el centro del Universo Marvel, y éste recuperó la interconexión previa a la Administración Quesada.

 

Spidey, como pronto se puso de manifiesto, era el alivio cómico de Los Nuevos Vengadores. Junto a Luke Cage parecía protagonizar una buddy movie sin fin. Bendis, que hasta entonces había escrito el Peter Parker adolescente de Ultimate Spider-Man, tuvo que meterse en la piel de uno que tenía treinta y tantos, casado y superhéroe con experiencia, que había vivido casi todas las situaciones imaginables y que se reía de ellas. De las muchas cosas que los tradicionalistas detestaron de The New Avengers, la caracterización del Hombre Araña estuvo entre las primeras.

 

Un acontecimiento de semejantes características tenía que tener, por fuerza, impacto en las colecciones protagonizadas por el personaje, y la que lideró el cambio fue, precisamente, The Amazing Spider-Man, el título principal de la franquicia. Joe Michael Straczynski aprovechó la trama de “A flor de piel” para, al final de dicha historia, prender fuego a la casa de Tía May. Ya tenía la excusa perfecta para que tanto ella, como Peter y Mary Jane se mudaran a vivir a la Torre Stark. El truco de JMS para integrar sus historias en el nuevo statu quo estaba en la comedia, en sacar punta a la inclusión de una familia convencional, como la de los Parker, en un entorno que les resultaba alienígena, como el de Los Vengadores. El resultado fue una trepidante saga, la incluida en este tomo, en la que el cabeza de red se enfrentaba contra la clase de enemigo con la que no solía encontrarse de manera habitual, a la vez que trataba de aclimatarse a su nuevo mundo. Esta vez, aquello de que “nada volvería a ser igual”, sería completamente cierto.

 

Artículo aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 8: Nuevos Vengadores

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL IMPOSTOR

Acostumbrados como estamos hoy en día a la presencia de superhéroes que escapan al canon tradicional del género, cuesta imaginar la conmoción que supuso la irrupción de Spidey en 1962. Baste señalar dos importantes circunstancias que hasta entonces en rara ocasión se llegaban a encontrar. La primera, el trepamuros usaba un traje que evitaba todos los elementos tradicionales. No había ni calzones por fuera y la máscara tapaba su cara al completo. La segunda, las autoridades públicas le perseguían con ahínco, por mucho que demostrara estar entre los buenos chicos.

 

El aislamiento social e incluso el enfrentamiento a los poderes establecidos fue, desde el primer número, características inherentes a Spiderman. Cada vez que ocurría algo malo y él estaba cerca, los agentes o cualquier ciudadano que estuviera allí le culpaban, a lo que se añadía la feroz campaña de prensa desatada por J. Jonah Jameson desde los titulares a cinco columnas del Daily Bugle, que ayudaría a formar la imagen negativa del héroe entre la población. De hecho, la primera página de Amazing Spider-Man #1 USA (1062), estaba dedicada a reflejar tal circunstancia. Por si fuera poco, en aquel comienzo de la serie mensual arácnida, el villano no era otro que El Camaleón, un maestro del disfraz que se hacía pasar por Spiderman para perpetrar sus crímenes. Aunque el verdadero lanzarredes conseguía destapar el engaño, los recelos hacía su figura continuarían de manera indefinida.

 

En su translación al Universo Ultimate, Brian Michael Bendis puso especial énfasis en mantener ese rasgo definitorio, que adquirió elevado protagonismo en “Escrutinio público”. Bendis ofrecería su propia versión del relato en el que El Camaleón viera la luz, pero añadiría otros elementos asociados a diversas etapas del trepamuros original que hicieron que la historia fuera completamente diferente y encajara de manera lógica en el desarrollo de Ultimate Spiderman.

 

Había llegado el momento de dar más protagonismo a Gwen Stacy, cuya inesperada irrupción todavía permanecía en la memoria de los lectores como uno de los mejores momentos de la colección. Poco a poco, Gwen se había ido introduciendo en la vida de Peter, hasta el punto de competir en cuanto a presencia con la que hasta ahora había sido “la chica” de la serie, Mary Jane. Pese a que la personalidad de esta moderna Gwen era poco menos que opuesta a la del dulce amor trágico del Peter Parker original, Bendis quiso ofrecer algunas matizaciones al respecto, toda vez que explicaba la naturaleza de su Gwen. Como la clásica, ésta también era hija de un capitán de policía, un George Stacy mucho más activo y joven que el que los lectores veteranos conocían y que se situaría en posición destacada dentro de la caza policial contra Spiderman… Una vez que alguien que se hace pasar por él le coloque al margen de la ley.

 

De nuevo, Bendis tomaba su propio camino a la hora de presentar al padre de Gwen en una línea contrapuesta a la del personaje que tomaba como referencia. No sólo peinaba menos canas, estaba en el servicio activo y su carrera le había alejado de su mujer, de la que estaba separado o divorciado. Tampoco se convertiría en el defensor número uno de Spidey, mucho menos llegaría a sospechar que Peter era en realidad Spiderman, y lo último que se le pasaba a los lectores por la cabeza es que el nuevo Capitán Stacy compartiera el destino del original, morir heroicamente mientras salvaba la vida de un niño de los daños colaterales del ataque de un villano, un momento mítico en la historia del trepamuros de toda la vida, que tuvo lugar en Amazing Spider-Man #90 USA (1070). Con estas pequeñas variaciones, Bendis conseguía algo que ya era básico en la serie: cualquier cosa podía ocurrir.

¿Y en cuanto al impostor? De nuevo Bendis se movió con la habilidad suficiente para presentar sucesos de la continuidad clásica recombinados de tal manera que resultaron novedosos. Ante su debut, algunos aficionados llegaron a plantearse que el Spidey definitivo contaba con un clon. La explicación sería mucho más sencilla, y de nuevo recurriría a un detalle de la colección original cambiado de lugar y utilizado, por lo tanto, de la más original de las maneras. Tiene que ver con la obsesión de Steve Ditko, el primer dibujante que tuviera Spiderman, de que los villanos no tuvieran relación alguna con el héroe, e incluso fueran tipos desconocidos, algo que suscitaría controversias con Stan Lee y que supondría finalmente la ruptura del equipo, cuando llegó la hora de desenmascarar al Duende Verde.

 

Además de contener la historia antes comentada, el volumen se abre con el que fue el primer número especial fuera de colección publicado dentro de la línea definitiva. Respondió al título de Ultimate Spider-Man Super Special, lo que venía a recordar a los Annuals que hubiera tenido La Casa de las Ideas durante buena parte de su existencia y que en ese momento se encontraban poco menos que proscritos, ante la degeneración, en cuanto a contenidos y resultados comerciales, que venían padeciendo en los últimos años. Por contra, Brian Michael Bendis se planteó este Super Special como una gran fiesta, una ocasión muy importante que había que celebrar a lo grande. Pese a encuadrarse dentro de la colección propiamente dicha del trepamuros, se trata de la despedida por todo lo alto de Ultimate Marvel Team-Up, ya que contiene las dos máximas que guiaron a aquella cabecera de corto recorrido dentro de la línea Ultimate, y que nosotros recogimos en el tercer y sexto volumen del lanzarredes: héroes y dibujantes invitados, pero no sólo uno de cada, sino muchísimos. Para la ocasión, Bendis se hizo acompañar de amigos que habían estado con él en las páginas de Ultimate Marvel Team-Up, a los que añadió nuevos nombres entre los que cabía encontrar verdaderas leyendas del cómic, como John Romita, el que hubiera sido el más célebre dibujante de Spidey en su etapa clásica, o Dave Gibbons, el co-autor de Watchmen. Entre los héroes con los que se cruzaba Spidey, se encontraban todos los que ya conocía, junto con otros que todavía no habían irrumpido en la Línea Definitiva, como Blade o Elektra, quien luego acabaría compartiendo dos miniseries con Daredevil.

 

Pero el Ultimate Spider-Man Super Special es importante por otro motivo más: la mención, y sobre todo la importancia, que adquiere la figura del padre de Peter Parker. En la continuidad tradicional, después de años en que los progenitores del trepamuros permanecían en la nebulosa, Stan Lee se atrevió con una abracadabrante historia, según la cual habrían sido en realidad agentes secretos asesinados nada menos que por Cráneo Rojo, el enemigo del Capitán América. Tal retruécano narrativo dio pie a todo un Annual de Spiderman que alcanzó cierta categoría mítica en el imaginario de los aficionados, pero supuso también un quiebro en la verosimilitud de la que se había rodeado al entorno familiar del protagonista durante todos esos años. Ese Annual también abrió la puerta a que Brian Michael Bendis abordara el tema en Ultimate Spider-Man… Y vaya si lo haría, pero eso es una historia para tratar en nuestro próximo volumen.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público

BIENVENIDOS A NEOMARVEL: EL CASO ULTIMATE MARVEL TEAM-UP

En los primeros años de la década de los 2000, La Casa de las Ideas vivió una de las épocas más sugestivas de su historia. El equipo encabezado por Joe Quesada debía manejar con cuidado la difícil herencia dejada por sus antecesores. Durante la década anterior, la editorial había establecido unas prácticas que ahuyentaban el talento y premiaban la mediocridad. Tales métodos debían desterrarse, no sólo para hacerse con la complicidad de los lectores, sino también para que guionistas y dibujantes miraran a Marvel como un lugar en el que quisieran estar.

En la cúpula de la editorial estaban convencidos de que las glorias del pasado cada vez tenían menos que ofrecer, por lo que necesitaban dar entrada a nuevos autores con las ideas frescas. Quesada, como Director Editorial, Bill Jemas, como presidente de la compañía, y editores como Axel Alonso, procedente del sello Vertigo de DC Comics para lectores adultos, se consagraron con tanta determinación a ese propósito que, en apenas unos pocos meses, los cómics Marvel se vieron inundados por estrellas consagradas que habían alcanzado la aclamación en otras editoriales e incluso en otros medios, como el cinematográfico o el televisivo, pero también por jóvenes promesas que venían del campo independiente. Los resultados fueron tan diversos como sorprendentes. Se alcanzó lo glorioso, lo extraño, lo nunca visto… También hubo errores, desde luego: propuestas tan estrambóticas que nunca encontraron su público, pero en general se consiguió cambiar la imagen que se tenía hasta entonces de la factoría. De una editorial acomodada, que nunca se arriesgaba y que no hacía sino sangrar a la cada vez más reducida comunidad de lectores, se pasó en un tiempo récord a afianzar la imagen de una Marvel abierta a la innovación. Muchos aplaudieron la valentía de La Casa de las Ideas y se acercaron a sus cómics. Otros, criticaron aquella operación a corazón abierto, acusando a sus responsables de estar desnaturalizando a grandes iconos con más de cuatro décadas de tradición a sus espaldas. Y tanto partidarios como detractores comenzaron a referirse a la editorial como Neomarvel.

 

Ultimate Marvel Team-Up vio la luz cuando esta época concreta estaba en plena efervescencia. Brian Michael Bendis había alcanzado ya la categoría de estrella, a causa del éxito conseguido por Ultimate Spiderman, pero sus referencias primarias seguían estando en el cómic independiente del que procedía. Las agendas de Quesada, que había sido responsable de la pequeña editorial Event Comics, y la de Alonso, que durante su etapa en Vertigo había recurrido a un buen número de artistas con una sensibilidad contrapuesta a la del género superheroico, sirvieron para nutrir la serie, lo que la convirtió en un pequeño catálogo de lo más extraño que podía encontrarse en el cómic estadounidense. Y conforme la colección fue avanzando, el riesgo de las apuestas fue en aumento.

 

Este segundo y último volumen dedicado a Marvel Team-Up ofrece, por tanto, los más inusuales encuentros que haya tenido jamás Spiderman con otros personajes, no ya porque, en su mayoría, éstos se encuentran en la retaguardia de La Casa de las Ideas, sino porque los dibujantes que fueron requeridos quizás nunca imaginaron que terminarían firmando un cómic Marvel.

 

El tomo se abre con un episodio humorístico, no en vano ilustrado por Jim Mahfood, dibujante de estilo cartoon que había colaborado con Kevin Smith en la adaptación al cómic de algunos de sus filmes. En sus páginas, Peter Parker acude al cuartel general de Los 4 Fantásticos para verse envuelto en una abracadabrante trama que le llevará a pasar por las mismísimas oficinas de Marvel. Bendis desata su vena humorística como nunca antes había hecho, a través de un experimento que, por inclasificable que pudiera parecer, en realidad enlazaba con una olvidada tradición, por la que, en ocasiones especiales, los autores de la editorial habían hecho acto de presencia en las viñetas. El cómic supuso además el debut de Los 4 Fantásticos en el Universo Ultimate. Sin embargo, la versión que se daba de La Primera Familia poco o nada tendría que ver con la que un tiempo después encontraríamos en su propia serie Ultimate, lo que dejaría fuera de continuidad este cómic en concreto, por más que sea un documento de incalculable valor para entender el clima en el que se desarrollaba la revolución Marvel de los 2000.

 

En las antípodas se colocaba el episodio inmediatamente posterior, con el Hombre-Cosa como personaje invitado. Consciente de las muchas veces que se había comparado a este monstruo con su contemporáneo de DC Comics, La Cosa del Pantano, Bendis requirió los servicios de John Totleben, el dibujante de la etapa más famosa que hubiera tenido éste, la que escribió Alan Moore. El resultado recuerda al tono oscuro y terrorífico de aquella obra maestra, muy adecuado para presentar a El Lagarto, uno de los enemigos clásicos del héroe original, que posteriormente regresaría en la colección-madre. Acto seguido, cambia de nuevo el tono: Chynna Clugston, otra autora de Oni Press, como era el caso de Mahfood, que había sido nominada a los Premios Eisner de ese año por su miniserie Blue Monday y estaba enormemente influida por el manga, sumerge a Spidey en un encuentro con La Patrulla-X, en un escenario tan poco superheroico como un centro comercial. De nuevo, estamos ante un cómic a tener en cuenta, puesto que avanzaría futuras tramas.

 

De ahí saltamos a una aventura de doble extensión, en la que el Doctor Extraño se estrena en el Universo Ultimate. Para la ocasión, Bendis quería rememorar el primer cruce entre los dos héroes clásicos, acaecido en Strange Tales Annual #2 USA (1963) e ilustrado por Steve Ditko, el creador gráfico de ambos. La nueva aventura viene a ser un remake indisimulado de aquella, con Ted McKeever, una leyenda del cómic independiente norteamericano, compitiendo con Ditko en capacidad para crear entornos mágicos desquiciados. La serie baja el diapasón para acoger la visita de la Viuda Negra, en una historia en la que también tenemos a Nick Furia y que se sitúa cronológicamente antes de que irrumpiera en la vida de Spidey, en Ultimate Spiderman: Legado, aunque sirve de preámbulo a ésta. Ilustra Terry Moore, que había conseguido el Eisner por Strangers In Paradise. Otra historia doble, esta vez coprotagonizada por Shang Chi y deudora del cine de serie B de artes marciales, supondría el colofón de Marvel Team-Up. Rick Mays, también con ciertos ecos de amerimanga en su trazo, fue el elegido para la ocasión.

 

Al parecer, la cabecera mantenía unas respetables cifras de venta, pero el esfuerzo de encontrar un artista de altura que se adaptara a cada nueva saga pesaba como una losa. Todavía se llevaría a cabo un número especial repleto de autores invitados, ya bajo el paraguas propiamente dicho de Ultimate Spider-Man y que veremos en el siguiente tomo del personaje, pero con la cancelación de Ultimate Marvel Team-Up también se veía próximo el fin de la época más experimental que haya tenido nunca La Casa de las Ideas. Neomarvel quedaba atrás mientras un nuevo tiempo se abría camino.

 

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 6: Encuentros extraños

 

 

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL PRIMER REGRESO DEL DUENDE VERDE

Cuando abordó la creación de Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis recurrió a todo tipo de influencias, pero, por encima de cualquier otra consideración, pesó el tono y el espíritu, que no necesariamente la literalidad, de la etapa del trepamuros firmada por Stan Lee y John Romita en los años sesenta. Esa época, que lanzó a Spidey al estrellato, la serie pasó a ser una agridulce comedia romántica.

Bendis estaba prendado del equilibrio perfecto que tuvieran aquellos cómics, en los que los devaneos amorosos y la vida social de Peter Parker llegó a superar en importancia a las por otra parte fabulosas aventuras de Spiderman: Romita era tan bueno dibujando mujeres bellas y seductoras como villanos terribles y amenazantes. Durante su estancia en la cabecera, dos chicas adquirieron una importancia vital. La primera era Gwen Stacy, que evolucionó de la femme fatale que había presentado Steve Ditko a la dulce novia fiel de Peter. La segunda era Mary Jane Watson, una vecina de Peter con la que tía May no dejaba de prepararle citas a ciegas, de manera que los autores jugaban a ocultar su apariencia, hasta que por fin llegó el momento de mostrarla a todos, y Romita realizó una de las más célebres viñetas de la historia de Marvel, en la que Mary Jane se presentaba en la casa de Peter, que se quedaba atónito ante su belleza. Desde ese momento, la presencia de la una y la otra fue continua en la serie. Peter, y por extensión los lectores, veían en Gwen a la compañera perfecta, la mujer que querrían para ser la madre de sus hijos, mientras que Mary Jane representaba el sueño imposible, la amante ardiente, la belleza carnal.

 

Puesto a elegir entre una y otra, Gwen se alzó victoriosa en el corazón de Peter… Hasta que, ya superada la etapa Lee/Romita, encontraría la muerte, a manos del Duende Verde, en el mítico Amazing Spider-Man #122 USA (1973. Marvel Gold. El Sombroso Spiderman: La muerte de Gwen Stacy). Paradójicamente, al cabo de un tiempo, Peter comenzaría una relación amorosa con Mary Jane, y sería ella quien se convertiría en su esposa, según la continuidad clásica, en Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987). La pareja permanecía unida desde entonces, afianzándose en el imaginario colectivo gracias a su existencia también en la teleserie de dibujos animados de los años noventa o en las películas de Sam Raimi. Influido por todo esto, de cara a Ultimate Spider-Man, Bendis asumió desde el principio la presencia activa de Mary Jane, circunstancia que no se había dado en la continuidad clásica, otorgándole a su personalidad rasgos más propios de Gwen que de la desinhibida pelirroja con la que todos los lectores de cómics estaban familiarizados, algo que también se produciría en los filmes de Raimi.

 

Sin embargo, llegado un determinado momento, el guionista del trepamuros definitivo decidió hacer suyo el binomio introducido durante la época de Romita, aunque dándole una divertida vuelta de tuerca. En Ultimate Spider-Man #14 USA (el cuarto tomo de nuestra colección), los lectores se quedaron boquiabiertos cuando apareció en escena… ¡Gwen Stacy! Una Gwen que en nada se parecía a la clásica: llena de piercings, ligera de ropa, condenadamente atractiva, con una actitud desafiante ante todos y con opiniones muy claras acerca del mundo. Su debut tenía lugar apenas un episodio después de que Peter y Mary Jane se hubieran convertido, oficialmente, en pareja.

 

Fue entonces cuando las mentes calenturientas de los lectores empezaron a dejarse llevar, algo que entraba en las previsiones de Bendis y que él mismo había alentado. Si en el Universo Definitivo algunas cosas habían sido alteradas con respecto a la Tierra-616, de manera que Mary Jane Watson y Gwen Stacy parecían haberse intercambiado los papeles, ¿ocurriría lo mismo con su destino? ¿Acabaría la pelirroja asesinada a manos del Duende Verde y Gwen se alzaría como nueva chica de Peter? Todas las posibilidades se encontraban abiertas, especialmente conforme la serie comenzó a acercarse al final de su segundo año de existencia.

 

Para entonces, el Spiderman Definitivo había luchado contra el Duende Verde, en su aventura iniciática, para luego enfrentarse a Kingpin, Los Forzadores, Electro, el Doctor Octopus, Kraven el Cazador, El Lagarto… Se aproximaba un número tan significativo como el #25 USA, y Bendis quería hacer algo de verdad especial: la vuelta del Duende Verde, el que seguía siendo el más terrible enemigo contra el que hubiera luchado nunca su lanzarredes y precisamente aquél con el que más licencias se había tomado a la hora de versionearlo.

 

En la continuidad clásica, La fórmula química que había transformado en villano a Norman Osborn le dotaba de superfuerza y le desequilibraba mentalmente, pero no cambiaba su aspecto en lo más mínimo. En el primer episodio dibujado por John Romita, descubrió la identidad secreta de Spidey, pero sus episodios psicóticos le hacían olvidarla, hasta que algún suceso puntual le devolvía la conciencia de quién era realmente. El truco acabó por resultar repetitivo, de manera que la muerte de Gwen Stacy sería también utilizada en aquella época para librarse de Osborn, que también encontraría el final, insertado en su propio deslizador (sí, a imagen y semejanza de lo que ocurrió luego en la película).

 

En cambio, en el Universo Ultimate, Norman se transformaba en una terrible bestia que no necesitaba recurrir a ningún tipo de artilugio para luchar contra su enemigo y recordaba perfectamente todo, de manera que sabía que Peter y Spiderman eran la misma persona. Había, no obstante, un rasgo que compartía con su encarnación clásica: la capacidad para hacer daño a su peor enemigo a través de sus seres queridos, y ése sería el aspecto a explorar en su regreso.

 

La aventura comenzó antes de cumplirse el segundo aniversario de la serie, con un espectacular número doble, y alcanzaría hasta incluso después de esa celebración. Durante la misma, es cuando los lectores tomarían conciencia del enorme peligro que el Duende Verde suponía para Spidey. No sólo era el villano al que se había enfrentado por primera vez, sino también el único que tenía motivos personales para acabar con él y la determinación para hacerlo. Por fin, Ultimate Spider-Man #25 USA sería un episodio especial, no por su extensión, dado que tenía la que de cualquier otro número, sino porque allí estaban el Duende Verde, Mary Jane, el mismo puente desde el que Norman había arrojado a Gwen en la continuidad clásica… ¡Y los lectores, con el corazón en un puño!

 

Hasta ese momento, más allá de las diferencias puntuales en las características de algunos personajes y la modernización de los detalles propios de la época, Brian Michael Bendis y Mark Bagley se habían mantenido increíblemente fieles al espíritu del Spiderman clásico. Pero, por contradictorio que pareciera, estaban construyendo unos cómics en los que el lector tenía la impresión de que nada estaba cerrado, en uno u otro sentido. Y eso es lo que hace de Ultimate Spiderman un cómic imprescindible.

 

Texto procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 5

SPIDER-MAN: EL BALANCE DEL AÑO

Vamos con algo que ya hicimos hace doce meses y que queremos convertir en una tradición que se repita cada diciembre: la de fijarnos en cómo nos ha ido el ciclo que cerramos, poner en una balanza lo bueno, lo menos bueno e incluso lo malo y prepararnos así para tomar un nuevo impulso. ¡Le toca el turno a nuestro querido Miles Morales!

 

EL CONTEXTO La colección arrancó 2017 sumergida en los cruces con “Civil War II”, que eran especialmente importantes para el protagonista de esta serie, ya que él formaba parte de la más ominosa profecía de Ulysses. Esta serie se detuvo en los aspectos más personales del conflicto en lo que a Miles se refiere, con especial atención al impacto que la acción tenía sobre los más cercanos al héroe. La saga tuvo como consecuencias que Jefferson regresara a SHIELD, y esto a su vez nos empujó al crossover con Spider-Gwen, con viaje interdimensional incluido. El regreso nos trajo el drama con Rio Morales, así como que retomáramos la trama de La Gata Negra y Cabeza de Martillo, con la que arrancara la colección y que a día de hoy parece muy lejos de haberse saldado. Por el camino, tuvimos a Miles integrado en Los Campeones, el gran grupo del año, pero fue algo que apenas sí se reflejó en estas páginas.

 

GANKE NO PARECE UN NED Probablemente, el mejor chiste del año

 

LOS PUNTOS FUERTES Nadie como Brian Michael Bendis domina el mundo de Miles Morales. Sabe introducir la sorpresa, hacer interesante al entramado de personajes secundarios y, por si fuera poco, el guionista sigue ejerciendo como imán de nuevos dibujantes con talento. Los latinos Nico León y Óscar Bazaldúa aportaron excelencia a la cabecera, mientras que Sara Pichelli apenas tuvo tiempo para pasar por aquí durante unos pocos números, antes de saltar a la segunda parte de Spider-Men, que por fin arrancaba en estos últimos meses. Salvo por el Spider-Man nº 15, con ese Szymon Kudranski que no pegaba lo más mínimo con el tono del cómic (aunque Bendis procuró escribirle un guión acorde con su toque oscuro), hemos mantenido una coherencia estilística dentro del por otra parte ya habitual baile de dibujantes que suele ofrecer Marvel en casi todas sus series. 2017 ha sido también el año en que Miles ha visto puesta a prueba su rectitud ética, con situaciones que le habrían podido enviar hacia zonas oscuras pero que consiguió evitar con la ayuda de su familia y sus amigos, a la postre el gran armazón sobre el que se sostiene tanto el personaje como la colección. Además de que Ganke y Fabio ya forman parte imprescindible de ese entorno, en estos meses se nos ha unido Danika. Está por ver hacia dónde se encaminará su creciente amistad con Ganke y cómo influirá sobre Miles.

 

EL PESO DE LA RESPONSABILIDAD La importancia de ser un Spider-Man negro

 

LOS PUNTOS DÉBILES Estamos en una colección escrita por el rey de la narrativa descomprimida, así que quizás no deberíamos quejarnos de que pasen pocas cosas, pero lo cierto es que la trama ha avanzado todavía más despacio de a lo que estamos acostumbrados. El crossover con Spider-Gwen parecía una aventura forzada por la necesidad de atraer atención hacia ella, no por los propios requerimientos narrativos de la serie que nos ocupa. Casi nos ha sobrado esa historia, pero lo que sin duda nos ha faltado es ver aquí el impacto en Miles de “Imperio Secreto”, que es donde se ha explicado la mencionada profecía de Ulysses. Los villanos también nos fallan: ninguno de los que hemos tenido por aquí estos meses ha representado una verdadera amenaza para el protagonista, más angustiado por sus demonios internos. ¡Que vengan ya esos Seis Siniestros!

 

Spot On de Spider-Man nº 19 (diciembre de 2017)

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