EL HIJO DEL DUENDE: CUANDO HARRY CONTINUÓ LA SAGA EN ULTIMATE SPIDERMAN

La figura de Harry Osborn siempre ha tenido un complejo engarce en los mitos de Spiderman, a causa de las muchas vueltas que ha dado este personaje y el terrible peso que recae sobre sus hombros. Ya sea en los cómics clásicos, en los dibujos animados de televisión o en las películas de la pantalla grande, todo empieza igual: Harry es el mejor amigo de Peter Parker, una de las pocas personas que le respeta y acepta como es, pese a que pertenezcan a estratos sociales diferentes… o tal vez por eso mismo. Pero enseguida se descubre que Harry es también el hijo del peor enemigo de Spiderman. ¡Harry Osborn es el hijo del Duende Verde!

 

En la vida, y en el cómic, es necesario dejarse sorprender, y eso es lo que le pasó a Peter, pero también a sus autores, con Harry Osborn. El debut de este personaje secundario se produjo en The Amazing Spider-Man #31 USA (1965), con Stan Lee a los guiones y todavía con Steve Ditko a los dibujos. Peter Parker acababa de pasar del instituto a la universidad y los autores estaban tratando de repetir los esquemas que tan buenos resultados les procuraran en la etapa anterior. Se trataba de cumplir con la máxima de Stan Lee de “la ilusión del cambio”: que se dieran alteraciones que a los ojos de los lectores parecieran revolucionarias, pero que a fin de cuentas se mantuviera intacta la esencia del concepto original. De esta manera, Harry no sería más que el repuesto para Flash Thompson, el tipo que se había dedicado a hacer la vida imposible de Peter durante la adolescencia, mientras que Gwen Stacy haría las veces de Liz Allan, la chica que se sentía atraída por Peter pero era demasiado orgullosa para confesarlo.

 

Quizás los derroteros de la serie hubieran ido en esa dirección prefijada, y de hecho las primeras apariciones de estos dos personajes así lo hacían entrever: Peter y Harry tuvieron encontronazos desde el primer momento en que se cruzaron el uno con el otro, y otro tanto sucedía con Gwen, pero lo imprevisto llegó entonces. Steve Ditko decidió dejar Spiderman, y lo hizo por una disputa alrededor de la identidad del Duende Verde. Mientras que Stan Lee estaba convencido de que debía ser alguien perteneciente al elenco de secundarios, Ditko consideraba que tal opción rompía la credibilidad de la serie. Ante la imposibilidad de convencer de lo contrario al que también era Director Editorial de Marvel, optó por marcharse.

 

La solución al misterio alrededor del Duende Verde marcaría un antes y un después en la historia del Hombre Araña. Se entraba en un periodo en el que sus aventuras contarían con cierto tono culebronesco, por el cual se entremezclarían sin pudor alguno la vida privada de Peter Parker y su actividad superheroica como Spiderman, como si Nueva York fuera un lugar pequeño, en el que todo el mundo se conociera y en el que todo el mundo que peleaba con el trepamuros era también amigo, familia, compañero de trabajo o mero conocido del muchacho bajo la máscara. Esta circunstancia coincidiría con la entrada en la serie de John Romita, un artista prodigioso, que además de dotar a las andanzas de Spiderman de una espectacularidad nunca antes vista concedió al mundo de Peter Parker un romanticismo que tampoco había tenido hasta entonces. Mientras que el protagonista adoptaba la fisionomía de un joven atractivo, las chicas que formaban parte de su vida se revestían de belleza sin parangón. Gwen, la mujer fatal que dibujara Ditko, pasó a ser una jovencita tierna e incapaz de romper un plato (la novia perfecta), al tiempo que descubríamos el rostro, el encanto y la alegría de Mary Jane, la despreocupada vecina de al lado, que irrumpía en la vida de Peter Parker para introducir un elemento de adorable imprevisibilidad. Ambas formarían parte de la pandilla de Pete, en la que también se integraría Flash, de vuelta a la serie, y Harry, ahora convertido en el mejor amigo de Peter.

 

¿Qué es lo que les había unido? El sentimiento de soledad. En The Amazing Spider-Man #39 USA (1966. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Días de gloria). Harry confesaba a Peter que su madre había muerto cuando era un niño y que su padre, el acaudalado Norman Osborn, no le prestaba demasiada atención. Peter había perdido a sus padres, y también a la figura paterna de tío Ben, por lo que se producía la identificación de Harry como alma gemela. Por supuesto, Stan Lee ya lo tenía todo pensado, de manera que, en ese mismo número, el Duende Verde descubría la identidad secreta de Spiderman, y a su vez éste se desvelaba como Norman, el padre de Harry. En la pelea posterior, un accidente fortuito servía para que el villano perdiera la memoria, pero desde ese preciso momento, su destino, el de Harry y el de Peter quedaron unidos y sellados para siempre.

 

Harry siguió presente en la serie durante los años posteriores, llegando a convertirse en el compañero de piso de Peter y en el novio ocasional de Mary Jane, pero su creciente inestabilidad le arrastraría a las drogas. Después de que Norman, como Duende Verde, asesinara a Gwen y muriera como consecuencia de ello, Harry averiguaba la verdad y la interpretaría a su manera, para convertirse en el segundo Duende Verde, ya en los años setenta. Como luego sostendría el guionista Roger Stern, no era en realidad un villano, sino alguien pretendiendo serlo: pronto daría con sus huesos en un psiquiátrico, del que saldría en apariencia restablecido y para formar una nueva vida junto a Liz Allan, la que pronto sería su esposa. En años posteriores, Harry sufriría diversas recaídas y recuperaciones, e incluso estaría dado por muerto durante largo tiempo. Fue Stern quien, en los años ochenta, recogería la herencia dejada por el Duende Verde en un nuevo criminal, llamado simplemente el Duende, que daba con una guarida de Norman y aprovechaba su equipo (The Amazing Spider-Man #238 USA, 1983. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman de Roger Stern y John Romita Jr.). El traje de batalla sería similar al del Duende Verde original, aunque entre los cambios más destacables estuvo la elección del dorado como color básico.

 

Para Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis cogió la esencia de Harry Osborn: el niño rico amigo de Peter que resultaba ser hijo del Duende Verde. En el curso de esta serie, hemos visto como le manipulaba éste y le sometía a diversos tratamientos de cara a borrar el recuerdo de su identidad… Y también le hemos visto revelarse contra el Duende Verde, pasar a custodia de SHIELD y prometer que, algún día, mataría a Peter, al que culpa de todas las desgracias de su vida.

 

Este volumen retoma el complejo personaje de Harry y en él Bendis juega con las diversas maneras en las que, en la versión clásica de Spiderman, se dio continuidad a la figura del Duende Verde. El guionista conjura de nuevo y de manera consciente, un arco argumental de tono oscuro, acercándose de hecho al género terrorífico y al thriller. A su vez, aborda una cuestión que está sobre la mesa desde que Norman tratara de asesinar a Mary Jane: ¿Puede Peter mantenerla en su vida y protegerla?

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 15 

INTERCAMBIO DE MENTES: EL TEMOR AL SALTO DEL TIBURÓN DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte de Gwen Stacy, ocurrida en Ultimate Spiderman: Matanza, sumergió la serie en una oscuridad que ya venía creciendo desde varias aventuras atrás, con la aparición de Veneno y la ruptura temporal entre Peter y Mary Jane. Las aventuras de Spiderman siempre han sido característicamente agridulces, por lo que una excesiva carga negativa podía alejar demasiado al personaje de su espíritu fundacional. Brian Michael Bendis necesitaba romper la inercia en la que parecía haber caído su encarnación del Hombre Araña y para hacerlo optó por una idea que había tenido su editor Nick Lowe y que le pareció fundamentalmente estúpida. Al menos la primera vez que la escuchó.

 

¿Has visto cualquiera de esas películas en que un adulto se mete en la cabeza de un niño y viceversa? Causaron sensación en los años ochenta, hasta casi convertirse en un género en sí mismas. Todo empezó con De tal astilla, tal palo (1987), con la entonces estrella adolescente Kirk Cameron en el papel de un chaval que intercambiaba el cuerpo con su padre, encarnado por Dudley Moore. El filme estaba ligeramente inspirado por Viernes loco (1975), largometraje en el que también se producía un embrollo similar, aunque en este caso era con madre e hija. Fue precisamente esta última película la que usó Nick Lowe, el coordinador de la edición americana de Ultimate Spiderman, para comentarle a Brian Michael Bendis que, de cara a dejar atrás la tristeza imperante tras la muerte de Gwen, no estaría mal hacer algo similar entre el trepamuros… y Lobezno. El guionista, al que nunca antes le había propuesto una trama ningún editor, tuvo palabras amables con Nick, de quien estaba convencido que algún día llegaría incluso a ocupar el puesto de Joe Quesada… Pero la idea le parecía horrible.

 

Solo que en aquel entonces, una de sus hijas pasaba por el periodo que suelen atravesar en algún momento todos los niños, cuando se obsesionan por alguna película y no dejan de verla una vez tras otra. Lo más divertido es que la cinta que tanto le gustaba a la pequeña no era otra que Viernes loco. La ponía constantemente, y en muchas ocasiones estaba su padre junto a él. Tras repasar el filme hasta la extenuación, Bendis tuvo que dar su brazo a torcer y reconocer que la ocurrencia de Lowe no era tan mala, después de todo, y que incluso podría dar para unas cuantas situaciones bastante alocadas y divertidas. Sería la manera adecuada de poner de nuevo el tren sobre los raíles.

 

Los lectores necesitaban y anhelaban un giro inmediato. La muerte de Gwen, que había cogido con la guardia baja, les disgustó tanto que muchos no dudaron en enviar sus quejas a la editorial, tal y como había ocurrido con la historia clásica en que el Duende Verde asesinaba a la entonces novia de Peter Parker. Al contrario que lo sucedido en el cómic que escribiera Gerry Conway y dibujara Gil Kane en 1973, la tragedia carecía de cualquier rasgo de épica o de cualquier posibilidad de desquite. A la Gwen original la asesinaba el Duende Verde, que quería así dañar al trepamuros, y tenía como consecuencia, en último término, el fallecimiento de éste. La historia, por triste y difícil de aceptar que fuera, se orquestaba como una fábula moral. La muerte de la Gwen de Ultimate Spiderman, en cambio, tenía una aleatoriedad total que la hacía mucho más cruda. Gwen había encontrado la parca porque estaba en el lugar y en el momento equivocados. Matanza tampoco era un villano convencional que llevara a cabo una acción consciente: tan sólo era una criatura amorfa que deseaba convertirse en humana. Más allá de que el método respondiera a las herramientas del buen escritor naturalista que es, Bendis tenía sus razones para que el fin de Gwen fuera así de cruel y sin sentido. Lo necesitaba para llevar la colección y la vida de Peter por la dirección que se disponía a tomar, pero muchos lectores, sin la visión de conjunto, no quisieron tener en cuenta nada de todo eso. Perdieron parte de la confianza que habían depositado en la que, hasta ese momento, era una serie muy especialmente querida por ellos. Algunos identificaron la muerte de Gwen como “el salto del tiburón”, una expresión propia del medio televisivo que se usa para señalar el momento en que una serie que entusiasma a multitud de seguidores pierde su esencia y comienza su decadencia, en muchos casos hasta finalizar con la cancelación.

 

Como demostraría el paso del tiempo, Ultimate Spiderman no sólo había evitado el salto del tiburón, sino que nunca lo llegaría a conocer. Brian Michael Bendis reivindicaría el producto una y otra vez, de las más imaginativas maneras, y la irreverente aventura de Spidey y Lobezno sería el detonante de uno de esos cambios inesperados. La historia, de apenas dos episodios, no sólo insuflaría nueva vida a la cabecera, sino que sería recibida con alborozo por los aficionados, que no esperaban nada similar. Joe Quesada se acercó para felicitar a Bendis, que no acababa de creerse la reacción, proponiéndole que cada año repitieran la broma, hasta convertirla en una tradición, a lo que el guionista respondió con una sonora negativa: ¡jamás repetiría aquello!

 

Se equivocaba: ocho años después, el relato sería adaptado por el propio Bendis, para materializarse como el décimo episodio en la primera temporada de la teleserie de dibujos animados de Ultimate Spider-Man. Ésta a su vez estaba influida por el tono absurdo y endiablado de aquel intercambio de cuerpos entre Spidey y Lobezno. Apenas fueron dos números, pero quedaron grabados en el recuerdo de los lectores como algo muy especial.

 

En los siguientes episodios, siguiendo con la recepción de invitados especiales, y después de que la saga con Lobezno hubiera dado también pie a la aparición de La Patrulla-X, entraba en juego La Antorcha Humana. En los cómics clásicos, Spidey y el más joven de Los 4 Fantásticos siempre han mantenido una profunda amistad que ha ido creciendo con el paso de las décadas. Bendis trasladaba la relación hasta el Universo Ultimate, pero poniendo el acento en las identidades civiles de los héroes. A renglón seguido, La Antorcha cedería el testigo al Doctor Extraño, otro personaje con fuertes lazos con Spidey no siempre explorados en profundidad. Por debajo de todas esas historias, latía el sentimiento de Peter, Mary Jane y todos los demás secundarios, tratando de superar la pérdida de Gwen, cada uno a su manera. Estaban creciendo y, en palabras de Bendis, comprendiendo que las cosas cada vez serían más duras.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 14

SPIDERMEN II 4: UNA HISTORIA DE DOS BARBARAS

Si creías que el mes pasado ya te habías enterado de todo lo que tenías que saber acerca del otro Miles Morales… bueno, este número ha venido a desmentir tal conjetura. Seguimos escarbando en el pasado del mejor amigo de Wilson Fisk y pasando por los momentos que han definido su vida. El hombre que se llama igual que nuestro joven trepamuros abre y cierra el cómic, mientras que el auténtico Miles, junto a Peter Parker, que más que coprotagonista parece comparsa, se quedan con el resto de las páginas.

 

EL RECUERDO DE VANESSA

Ya sabes que siempre tenemos problemas para situar acontecimientos del pasado del Universo Marvel en una cronología bien definida. El Universo Marvel está hecho para durar, y de ahí que haya acontecimientos que se narraron en cómics publicados hace diez, treinta, cincuenta o incluso más años, pero que para el personaje protagonista ocurrieron un tiempo atrás imposible de precisar. Bendis, que se las ha visto y se las ha deseado con este tema, ya opta por simplemente indicar que algo sucedió hace muchos años. El caso que aquí nos ocupa es el de la muerte de Vanessa Mariana Fisk, la esposa de Wilson Fisk. Este secundario fue presentado, por Stan Lee y John Romita, en The Amazing Spider-Man #70 USA (1969), aunque hasta unos meses después no la veríamos de manera completa. Esta sufriente esposa pasó toda su vida intentando que su marido abandonara el crimen organizado para dedicarse a los negocios honestos… algo que nunca terminó de conseguir. Vanessa murió fuera de plano, de manera que supimos de ello en Daredevil vol. 2, #93 USA (2007. Marvel Saga. Daredevil nº 16), cuando ya no era Bendis quien se encargaba de las aventuras del Diablo Guardián, sino su sucesor, Ed Brubaker. En tiempo real, ha pasado más de una década desde la publicación del cómic, pero en “Tiempo Marvel” no debería llegar siquiera a un par de años.

 

A LA SOMBRA DEL OGRO

Vanessa, modelo de esposa de mafioso

 

LA TENTACIÓN PERMANENTE

A Bendis le queda muy poquito tiempo en Marvel. De hecho, cuando leas estas palabras, ya habrá abandonado la editorial en la que se ha dejado los dieciocho años más brillantes de su carrera. Pero en estos episodios escritos por él que nos quedan por leer todavía podemos llegar a contemplar uno de sus lugares comunes: el de Spider-Man desvelando la identidad secreta a la chica que le gusta. En tiempos de Stan Lee, Steve Ditko y John Romita, no había nada que Peter Parker protegiera más que su identidad secreta. Nadie la conocía en aquel entonces, y la excepción a esa regla era una auténtica pesadilla (El Duende Verde, para ser exactos). Cuando Bendis reinventó el personaje para el siglo XXI, en Ultimate Spider-Man, quiso que la realidad del momento actual se hiciera presente en la serie, y en esta realidad no hay nada más frágil que el anonimato. El trepamuros definitivo enseguida se desenmascaró ante Mary Jane, y detrás de ella vinieron muchos más. Una gran parte de los villanos sabían quién era, y cuando murió lo supo todo el mundo. La fiesta ha continuado con Miles, que trató de mantener el secreto durante un tiempo, pero a estas alturas lo conoce la práctica totalidad de su entorno, SHIELD, un montón de compañeros de heroicidades… ¿por qué no Barbara, esa chica que acaba de conocer y que bien podría ser hija de agentes de Hydra? ¡No es una exageración, es algo que ya ha ocurrido! Por cierto, que no te pase inadvertido que esta Barbara, con la que hay tanta química, se llama igual que la que fuera esposa del otro Miles. ¿Nos está diciendo Bendis que están condenados a vivir vidas paralelas? ¿Y qué significa exactamente eso para nuestro héroe? Ah, sí: tanto Miles como Peter recuerdan las Guerras Secretas… y todo lo que ocurrió antes. La cosa está tan calentita que el próximo número quizás sea el del regreso del Universo Ultimate.

 

MILES LE CONTÓ TODO

Y en su casa eran muy de Hydra

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 4

 

SPIDER-MAN 21: EL DESCANSO

Poco han durado las vacaciones en el lejano Japón. Miles vuelve a casa con las pilas cargadas, aunque con importantes decisiones que tomar acerca de su futuro. “Como ocurre con cualquier adolescente en Estados Unidos, tiene una vida muy complicada, llena de responsabilidades con las que no contaba hace apenas unos meses”, explica Bendis en una entrevista con nuestro compañero Josh Weiss, de Marvel.com. “La parte de su vida como Spider-Man, que podría ser el equivalente de los deportes, el arte o las responsabilidades sociales en cualquier otro chaval, le ocupa tanto tiempo que consume toda su energía y no le queda para nada más. Sus experiencias de los últimos tiempos le han servido para comprender que hay algo que definitivamente no está enfocando bien”. El autor considera que esta aventura se complementa perfectamente tanto con el episodio perteneciente a “Generaciones”, que se pone a la venta este mismo mes, como con Spidermen II, actualmente en curso. A la vuelta de la esquina aguarda Marvel Legacy, con una nueva formación de Los Seis Siniestros que te dejará a cuadros. Como puedes ver en el avance del próximo número, hay una nueva Araña de Hierro en la ciudad… ¡y cuando sepas de quién se trata, te vas a quedar a cuadros!

 

LA NOTICIA QUE NO QUERÍAMOS DAR

A cuadros no, lo siguiente a lo siguiente. Así nos quedamos nosotros cuando nos amanecimos con el comunicado de que Brian Michael Bendis había tomado la decisión de abandonar La Casa de las Ideas. Hay que tener en cuenta que Bendis lleva con nosotros desde el arranque del siglo; que fue una de las figuras que más contribuyó, en aquellos primeros y apasionantes años de Joe Quesada, a que la editorial volviera a molar; que ha sido quien ha articulado, a lo largo de todo este tiempo, buena parte del Universo Marvel, y que a día de hoy era el último vestigio de aquella época brillante y que tanto echamos de menos, en la que también estaban gigantes como Mark Millar, Grant Morrison y Joe Michael Straczynski. En estos diecisiete años, Bendis ha tocado techo en Marvel: Reinventó a Spiderman y consiguió no sólo que funcionara, sino que fuera apasionante; nos dejó una inmejorable etapa de Daredevil; volvió a hacer relevantes a Los Vengadores cuando a nadie les importaban ya; creó a Jessica Jones, Maria Hill, Miles Morales; llamó la atención sobre Luke Cage o Spiderwoman cuando nadie daba un duro por ellos; escribió buena parte de los eventos que han conformado La Casa de las Ideas en la última década y se convirtió, en definitiva, en un hombre asociado a la editorial como lo fueran en otro tiempo Jack Kirby, John Byrne o Chris Claremont. Su pérdida es incuantificable y el hueco que deja será muy difícil de llenar, aunque confiamos en que no imposible. A día de hoy, todavía no sabemos qué sucederá con las cuatro colecciones que venía escribiendo, aunque él mismo ha asegurado que Marvel está comprometida a seguir adelante tanto con Miles como con Riri. ¿Bajo qué parámetros? En cuanto lo sepamos, daremos los detalles. Pero hasta hace unas semanas era inconcebible que ningún otro autor se acercara al Hombre Araña Definitivo, igual que era inconcebible, en 1991, que otra persona que no fuera Chris Claremont guiara el destino de La Patrulla-X. Primero con 160 entregas de Ultimate Spiderman, luego con este reinventado Hombre Araña, Bendis ha estado ahí desde el principio y tardaremos mucho en creer que no es él quien continúa con la saga.

 

BENDIS TIRA EL MICRÓFONO

Esta portada tiene ahora un nuevo significado

 

NUESTRA REACCIÓN

No, no lo acabamos de llevar bien

 

Spot On aparecido originalmente en Spider-Man 21

LA HORA DE MATANZA EN ULTIMATE SPIDERMAN

“¿Qué puedo hacer para machacar de una tacada a todos los protagonistas de Ultimate Spiderman?” La formulación de esa pregunta por parte de Brian Michael Bendis tuvo como respuesta el arco argumental en el que se presentaría a Matanza, un villano arácnido surgido en el Universo Marvel convencional en los años noventa como una extensión de Veneno. Después de que éste hubiera contado con su réplica definitiva, era cuestión de tiempo que el simbionte psicópata también irrumpiera en el mundo del adolescente Peter Parker. Lo que quizás nadie hubiera imaginado es que volvería su existencia del revés.

 

Para conocer los orígenes de Matanza debemos retroceder hasta los años noventa, durante la larga etapa de The Amazing Spider-Man escrita por David Michelinie, que se caracterizó por la espectacularidad de los dibujantes y la ligereza de los contenidos. Michelinie había creado, junto a Todd McFarlane, a Veneno, villano que se convirtió en un éxito rotundo e inesperado, cuyos periódicos regresos a la colección suponían grandes ventas inmediatas, aunque la fórmula del enemigo acosador que conoce todos los secretos del héroe pronto empezaría a agotarse. Con la intención de dar un paso más allá, Michelinie se planteó que el simbionte alienígena fuera pasando por otros individuos, además de Eddie Brock, ya que planeaba que éste moriría en The Amazing Spider-Man #400 USA, en celebración de los cien números que habrían transcurrido desde la primera gran aventura del villano. Estos últimos planes se vieron truncados, ya que Veneno estaba teniendo tal aceptación comercial que Marvel no sólo se negaba a acabar con su vida, sino que pronto empezaría a colocarlo como protagonista de una sucesión de miniseries que terminarían por devaluarle como rival arácnido.

 

Michelinie, sin embargo, decidió seguir adelante con la idea de que otro personaje contara con su propio simbionte. ¿Por qué no un engendro de la entidad original, tomando como excusa que la especie se reprodujera por fragmentación, como si de una estrella de mar se tratara? No obstante, la clave no estaba tanto en la criatura en sí misma, sino en el huésped humano que la acogería. Mientras que Eddie Brock contaba con un retorcido concepto de moralidad, el nuevo personaje carecería de ella: sería un psicópata y un asesino en serie. Hay que tener en cuenta que la gran película de aquel año, 1991, había sido El silencio de los corderos, con un Anibal Lecter idolatrado como la imagen del villano definitivo. Kletus Casady, el alter ego del nuevo enemigo arácnido, había sido condenado a once cadenas perpetuas por otros tantos asesinatos. Durante su estancia en prisión, compartiría celda con Eddie, lo que abría la puerta a que el vástago del simbionte original entrara en contacto con él… Y naciera Matanza (Carnage en inglés), para el que también se barajaron nombres como Caos (Chaos) o Depravación (Ravage). Mientras que el diseño de Kletus corrió a cargo de Erik Larsen, éste ya estaba fuera de la serie cuando llegó la hora de la primera gran saga con Matanza, en The Amazing Spider-Man #361-363 USA (1992), así que el artista que dio con su imagen no fue otro que… Mark Bagley, quien con el paso de los años acabaría siendo el ilustrador por antonomasia de Ultimate Spider-Man.

 

 

A día de hoy, Bagley todavía recuerda que el diseño del Matanza clásico fue un auténtico quebradero de cabeza. Su idea original, con una mancha de sangre que se extendía por el torso hasta las extremidades, no convenció al editor Danny Fingeroth, que le pidió que buscara otra fórmula, hasta dar con la definitiva. Además, para alguien tan conservador como Bagley, el personaje resultaba demasiado extremo. Pero cuando aquella primera aventura se convirtió en un inesperado éxito que obligó a su reimpresión inmediata, se dio cuenta que tendría que dibujar muchas veces a Matanza. En las convenciones, los aficionados empezaron a pedirle insistentemente que bocetos del villano lanzando un bebé por la ventana, una de las escenas más intensas del cómic. La popularidad de Matanza fue tal que acabó por ser el gran protagonista de “Matanza Máxima”, un crossover arácnido publicado en 1993 que llegaría a tener su propio videojuego, pese a que no convenció ni siquiera a los autores. Su pésima calidad llevaría al olvido del personaje: pese a que volvería a enfrentarse con Spiderman en diversas ocasiones, su tiempo había pasado.

 

Y entonces, más de diez años después, llegó el momento de implantarlo en el Universo Ultimate. Como en el caso de Veneno, Bendis no estaba demasiado conforme con el origen clásico, puesto que lo veía demasiado alejado del protagonista de la serie: no era una historia de Spiderman propiamente dicha, sino una historia en la que estaba Spiderman, pero podría haber estado cualquier otro héroe. Al igual que con el Protector Letal, lo que de verdad le gustaba de Matanza era su aspecto desasosegante y pesadillesco. En lugar de un asesino en serie, el guionista de Ultimate Spiderman se iría al extremo opuesto: el Matanza definitivo no sería malvado. Ni siquiera tendría conciencia de existir, y mucho menos de conceptos complejos como el bien o el mal. Y sí estaría ligado a Peter Parker, y de manera íntima, lo que supondría la peor situación posible en la que Bendis imaginaba que podía colocar al joven héroe, porque… Bueno, es una sorpresa que quizás merezca dejarse para la lectura de la historia.

 

La saga serviría también para recuperar a un personaje que había tenido cierta importancia en números anteriores, pero que todavía estaba esperando su gran oportunidad: Curt Conners, la cara humana del Lagarto, que llegó en Ultimate Marvel Team-Up #10 USA (2002. Ultimate Spiderman: Encuentros extraños), sería la punta de lanza para dar vida a Matanza… Pero también estaría presente otro secundario más, un técnico de laboratorio llamado Ben Reilly. Bendis sabía que la mera utilización de ese nombre pondría en alerta a los lectores, puesto que así se llamaba el clon de Peter Parker de la continuidad clásica. En realidad, era su manera de hacerles un guiño acerca de los planes de futuro que tenía, de cara a una adaptación de la celebérrima saga que a finales de los noventa casi dio al traste con el Hombre Araña. No obstante, cualquier insinuación quedaría enterrada por los trágicos acontecimientos que tendrían lugar alrededor de Matanza y que determinarían en grado máximo el desarrollo de la colección a partir de entonces.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 13

 

ULTIMATE SPIDER-MAN EN HOLLYWOOD: LA FICCIÓN DENTRO DE LA FICCIÓN

En 2004 tuvieron lugar los XXVIII Juegos Olímpicos, Brasil lanzó su primer cohete al espacio, se estrenó La pasión de Cristo, arrancaron las franquicias de videojuegos Far Cry o Fable, se emitieron los capítulos finales de Friends y Frasier o los iniciales de Lost y Veronica Mars, y en general ocurrieron un montón de cosas, pero ninguna de esas fue tan importante para los Verdaderos Creyentes de Marvel como la llegada a los cines de Spider-Man 2.

 

 

Después de que Sam Raimi consiguiera convertir la primera cinta del trepamuros en la perfecta película de superhéroes, la expectación, dentro y fuera del fandom, estaba en todo lo alto, con los seguidores pendientes de cada noticia, cada imagen y cada rumor sobre el largometraje en que el Hombre Araña se enfrentaría al Doctor Octopus, que además parecía más siniestro y adulto que el Duende Verde plasticoide de la primera parte. ¿Cómo respondería la propia Marvel Comics a un proyecto de semejante envergadura? En la factoría dirigida por Joe Quesada prepararon todo tipo de lanzamientos alrededor tanto del héroe como del villano.

 

De esta forma, se estrenó una nueva serie arácnida dentro de la línea Marvel Knights, con nada menos que Mark Millar y Terry Dodson como autores; Doc Ock volvió a casa en el Spectacular Spider-Man de Paul Jenkins y Humberto Ramos, quien para la ocasión rediseñó el aspecto del personaje para que se pareciera al que tendría en la película, y por si fuera poco se estrenaron hasta un total de tres miniseries dedicadas a la figura del villano y a su particular enconamiento con el Hombre Araña, entre las que destacaría el Año Uno dedicado a exponer su origen, que firmaron Zeb Wells y Kaare Andrews.

 

Todo eso sucedía en el Universo Marvel tradicional, pero el Universo Ultimate no podía permanecer al margen de la fiesta: no en vano era el que se encontraba más cercano a las adaptaciones cinematográficas de La Casa de las Ideas. Había que constatar que, para entonces, Brian Michael Bendis y Mark Bagley no sólo habían realizado, en paralelo con el cine, una revitalización total de los mitos arácnidos, sino que también se habían adelantado a las películas a la hora de imaginar hipotéticas secuelas. Así, la plana mayor de los enemigos ya había pasado por la serie, y eso incluía, claro está, al Doctor Octopus. De hecho, fue el gran enemigo con el que arrancaba el segundo año de la cabecera (Ultimate Spiderman: Problemas por duplicado) y posteriormente formaría equipo con el resto de amenazas arácnidas (Ultimate Spiderman: Los Seis Siniestros). Ya había pasado un tiempo desde todo aquello, y Bendis estimó que la mejor manera de celebrar el debut fílmico del criminal de los brazos metálicos consistía en traerlo de vuelta por la puerta grande. Al igual que ya hubiera hecho Ramos en Spectacular, Bagley buscó una manera de acercar la estética de Octopus a la que luciría Alfred Molina en pantalla, algo que consiguió cambiando la ajustada licra verde habitual por una tétrica gabardina marrón propia de un vagabundo. La trama se construiría a partir del hecho de que Doc Ock conociera la identidad secreta del héroe, lo que le convertía en un peligro todavía mayor si cabe, y de fondo seguirían en marcha las diversas tramas abiertas, como la de Gwen Stacy, instalada en la casa de los Parker.

 

Pero faltaba algo. No bastaba con un nuevo enfrentamiento contra Octopus. Bendis quería darle un toque especial que le relacionara indudablemente con el blockbuster del verano. Y entonces tuvo una genial idea: ¿Qué ocurriría si, dentro del mundo del trepamuros, estuvieran rodando una película con él como protagonista? ¿Cuál sería la reacción de Peter? ¿De qué manera entraría el rodaje en colisión con la batalla entre Spidey y Doc Ock? El enorme peligro que suponía uno de los peores enemigos del joven justiciero contrastaría con el humor que destilaba la situación, dando lugar a una sorprendente combinación.

 

La propuesta respondía a una larga tradición de La Casa de las Ideas, la de la ficción dentro de la ficción. Desde los inicios del Universo Marvel, quedó establecido que estos personajes viven en un mundo donde, a su vez, existen cómics, películas y videojuegos basados en ellos mismos. En The Fantastic Four #5 USA (1962), La Cosa destruía el primer número de The Incredible Hulk que estaba leyendo La Antorcha Humana. Cuatro números más tarde, Namor engañaría a Los 4 Efe, haciéndoles creer que un gran estudio les había contratado para hacer una película. Una vez derrotado, el Hombre Submarino accedería, de hecho, a la realización del filme, que se convertía en todo un éxito. La gran sorpresa tendría lugar en el siguiente episodio, cuando nada menos que los propios Stan Lee y Jack Kirby aparecerían como invitados, dando a entender que Marvel existe como editorial dentro del Universo Marvel y que los diferentes héroes dan permiso para que publique sus cómics oficiales. A lo largo de las décadas y siguiendo este patrón, varios personajes han visitado, dentro de las viñetas, las oficinas de la compañía. El extremo de este diálogo del medio consigo mismo llegaría en el año 2000, cuando la editorial puso a la venta seis lanzamientos, bajo el sello Marvels Comics Group, que no eran sino ejemplos de los tebeos que se producían dentro del cosmos de ficción. La iniciativa se completó incluso con una historia imaginaria de la editorial.

 

El lanzarredes, como casi cualquier otro, tampoco ha escapado a la tendencia. Ya en The Amazing Spider-Man #14 USA (1964) era sometido por el Duende Verde a un engaño similar al que padecieran Los 4 Efe a manos de Namor: un avispado productor ofrecía a Spidey un contrato millonario para protagonizar una película en que se narraría su propia saga. No contento con caer en esta trampa, el Hombre Araña repetiría el mismo error en The Amazing Spider-Man Annual #4 USA (1967), en el que viajaba a Hollywood para rodar junto a La Antorcha Humana en lo que finalmente se revelaba como una maquinación de Mysterio y del Mago.

 

Quizás Bendis estuviera al tanto de esta última anécdota, porque en el curso de la aventura en la que el Spiderman definitivo contempla cómo se rodaba un largometraje basado en él mismo, puede verse en una de las viñetas a un actor disfrazado como Mysterio, personaje que por otra parte tardaría mucho tiempo en aparecer en el Universo Ultimate. Pero este detalle resulta apenas secundario frente a la presencia continuada en la historia del propio Sam Raimi, director de la auténtica Franquicia Arácnida, de Avi Arad, el productor ejecutivo de Marvel Studios, o de Tobey Maguire, el actor que encarnaba a Spidey, aunque, quizás por problemas contractuales, su rostro dibujado por Mark Bagley es el que menos recuerda al real. No debe pasar inadvertida para el lector la mirada escéptica que Bendis lanza al mundo del Noveno Arte, siguiendo las líneas establecidas en su obra independiente Fortune And Glory, acerca de un guionista de cómics que trata de irrumpir en Hollywood. Hay una acidez nada disimulada en ese Peter Parker que se juega la vida a diario pero no va a ver ni un dólar de una superproducción sobre Spiderman que va a recaudar millones. Paradójicamente, al cabo de los años Bendis formaría parte del consejo que asesora a los directores de las películas de Marvel Studios.

 

El cine nos vuelve locos a todos y estamos deseando ver esas películas, nos viene a recordar el guionista de Cleveland. ¿Cómo no va a ser así? ¿Cómo no sentir un escalofrío cuando ves a un Spiderman, de carne, hueso y efecto digital, balancearse por Nueva York? Pero esos blockbusters que arrasan en taquilla nunca existirían sin la versión original, sin el Hombre Araña que nos fascinó, antes que en ningún sitio, en las modestas viñetas de un cómic.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 12

PACTO INTERGENERACIONAL: MARVEL ANTE EL RETO DEL LEGADO

Desde los tiempos de Marvel Now! hasta la actualidad, La Casa de las Ideas se ha atrevido a potenciar un conjunto de nuevos personajes derivados de algunos de sus más clásicos y respetados iconos. El objetivo no era, en absoluto, sustituir a Thor, Hulk o el Capitán América, sino introducir jóvenes héroes que conectaran con la diversidad, complejidad y riqueza del siglo XXI. Desde La Antorcha Humana de Los 4 Fantásticos hasta La Patrulla-X de la Segunda Génesis, desde James Rhodes en el papel de Iron Man a Ben Reilly como Spiderman, la editorial siempre ha buscado dar continuidad a sus personajes mediante versiones puestas al día de los mismos que, en muchas ocasiones, ponían el acento en minorías étnicas. La fuerza centrífuga del Universo Marvel termina por colocar las cosas en su sitio y tras “Imperio Secreto” ese momento parece haber llegado: Con Marvel Legacy, ha llegado la hora del back to the basics, y una pregunta resuena en el ambiente. ¿Seguirán adelante esos nuevos héroes, como Kamala Khan, Miles Morales, Riri Williams o Amadeus Cho, o por contra caerán en el olvido?

Generaciones es un proyecto inusual. Lo podemos definir por lo que es, un conjunto de especiales autoconclusivos en que los héroes de legado entran en contacto con sus respectivas contrapartidas adultas en un momento del pasado de éstas, pero también por lo que no es: no estamos ante un evento por sí mismo, aunque parte de los acontecimientos que han tenido lugar en el evento de mayor envergadura que ha tenido lugar en el último ciclo editorial; los especiales tampoco forman parte específica de las colecciones de ninguno de sus protagonistas, pero impactarán en el futuro de todas; no encajan en la filosofía seguida por La Casa de las Ideas en estos años, pero tampoco terminan de hacerlo en la anunciada Marvel Legacy. Generaciones surgió del discurrir de “Imperio Secreto”. Al comienzo de la saga, mientras un corrompido Capitán América arrasaba con su país, sus amigos y todo lo que hasta entonces representaba, el auténtico Steve Rogers, con sus principios morales y su heroísmo intactos, se materializaba en un misterioso lugar, conocido como Punto de Fuga, donde parecían terminar amigos y enemigos que habían sido afectados por el Cubo Cósmico, ya fuera de manera directa o por las acciones llevadas a cabo por el Capi después de haber sido afectado por este artefacto. En el décimo capítulo, Steve lograba acceder a nuestra realidad y enfrentarse a su yo alterado. Tras la batalla final, algunos de los héroes que habían participado de la misma se veían transportados al Punto de Fuga. El hecho ocurría en una viñeta, y en la siguiente ya estaban de vuelta, al más puro estilo de las clásicas Guerras Secretas. ¿Qué había ocurrido entre una y otra viñeta? La respuesta está en estos especiales, originalmente publicados en Estados Unidos durante los dos últimos meses de “Imperio Secreto”. De cara a este volumen, y aunque la lectura de cada episodio funcione de manera autónoma, hemos optado por el orden de publicación seguido en Estados Unidos.

 

HULKS: AMADEUS Y BRUCE

En el primer especial de Generaciones, el actual Piel Verde retrocede a los tiempos del Hulk iracundo de pantalones morados siempre perseguido por el ejército. Greg Pak, guionista que alcanzara la fama con una de las aventuras más celebradas de Bruce Banner, “Planeta Hulk”, pero que también está detrás de la creación de Amadeus Cho, con la ayuda de Matteo Buffagni en los lápices, afronta este encuentro de sus dos personajes fetiche, que encaja a la perfección en las tribulaciones que ha venido padeciendo El Alucinante Hulk. Al contrario que su antecesor, Amadeus se caracteriza por mantener un estricto control sobre sus transformaciones y controlar así a la bestia interior. Sin embargo, algunas circunstancias ocurridas durante sus aventuras, especialmente después de que Banner fuera asesinado en el curso de “Civil War II”, le están empujando por una senda incierta. La criatura furiosa, hasta ahora confinada en el maletero de un coche metafórico conducido por Cho, está ahora libre y condicionará su futuro. Con toda probabilidad, su destino se verá alterado tras “Imperio Secreto”, una vez responda a la llamada de socorro que llega de Sakaar.

CHICAS MARAVILLOSAS: JEAN Y FÉNIX

Venida desde el pasado junto al resto de sus compañeros de los Cinco Originales, nadie como la joven Jean Grey ha luchado para escapar de su destino: el de transformarse en huésped y víctima de la entidad cósmica todopoderosa que conocemos como la Fuerza Fénix. Con esos condicionantes, la actual Jean se cruza en el camino de su equivalente adulta en un momento muy concreto de su existencia, el periodo que va desde que La Patrulla-X es dada por muerta, al final de The X-Men #113 USA (1978), hasta el reencuentro de Jean con sus compañeros, en The X-Men #126 USA (1979). Es también el periodo en que Mente Maestra trataba de corromperla, de cara a que se uniera al Club Fuego Infernal. Falta, por lo tanto, muy poco tiempo para que sufra su primera muerte, en el curso de “La saga de Fénix Oscura”. Cullen Bunn, guionista de Jean en Patrulla-X Azul, y R. B. Silva, uno de los dibujantes de la misma, con un estilo que fusiona elementos de Stuart Immonen y Frank Cho, conducen la experiencia, que tendrá continuidad tanto en la serie propiamente dicha de Jean como en La resurrección de Fénix, acontecimiento a publicar en los primeros estadios de Marvel Legacy.

 

LOBEZNOS: LAURA Y LOGAN

Desde que sustituyera a Lobezno tras la muerte de éste, Laura Kinney ha protagonizado una excelente colección con guiones de Tom Taylor, quien ahora escribe este especial en que la mutante se encuentra con su mentor en un contexto familiar, el de Tokio y las luchas contra interminables legiones de ninjas, para componer una trama sencilla, con predomino de la acción, pero bajo la que late un subtexto poderoso, centrado sobre la relación paterno-filial de los protagonistas. El español Ramón Rosanas (Hombre Hormiga) ilustra esta historia, en la que encontramos unos pocos detalles que permiten contextualizarla durante un amplio periodo. Lobezno viste su uniforme amarillo, pero estamos en una época en la que ya ha adoptado a Akiko y todavía está viva Mariko, por lo que cabe situar el relato entre la recuperación del traje clásico y la muerte del gran amor de Logan.

 

THORS: JEAN Y ODINSON

Jason Aaron, el autor que escribiera las aventuras del Hijo de Odín durante una aclamada etapa y lleva un tiempo equiparable narrando la saga de la mujer digna de sostener Mjolnir, procura la reunión de ambos, en una época a la que ya se ha aproximado antes en sus relatos: cuando la humanidad era joven y Odinson todavía no era capaz todavía de blandir Mjolnir. Dibuja Mahmud Asrar, un profesional todoterreno, injustamente minusvalorado, que después de pasar tanto por Vengadores como por Patrulla-X, tendría que haber alcanzado ya la categoría de estrella. En estas páginas, combina su personal lápiz con claras influencias tanto del Thor de Simonson como del de Coipel. El cómic toma también como referencia el enfrentamiento que tuviera este Thor primigenio con Apocalipsis, en un episodio retrospectivo de Imposibles Vengadores, para luego apuntar, más que ningún otro de los especiales aquí reunidos, hacia el futuro inmediato: las últimas páginas enlazan directamente con Marvel Legacy: Alfa.

 

OJOS DE HALCÓN: KATE Y CLINT

Durante la unánimemente aclamada etapa de Matt Fraction y David Aja, Kate Bishop se situó como la perfecta compañera de batallas del Ojo de Halcón original, un papel en el que ha ido ganando importancia, hasta quedarse ella como única protagonista de la más reciente temporada de la serie, con Kelly Thompson (Fuerza-V) como guionista. Esta misma autora encara el cruce entre Kate y un Clint Barton en los inicios de la carrera de él, cuando todavía no había completado el viaje que le llevaría desde su ambivalente posición de los primeros tiempos hasta las filas de Los Vengadores. Stefano Raffaele, sólido dibujante que al igual que Asrar merecería mayor consideración, coreografía un especial que pone el acento sobre la complicidad de ambos héroes y que nos deja unos cuantos momentos deliciosos y un final memorable.

 

IRON MEN: TONY Y RIRI

Quizás el especial más extraño de todos los aquí reunidos.  Brian Michael Bendis fue el guionista de que, después de haber escrito sus aventuras durante una temporada, se atrevió a sustituir al Hombre de Hierro original por una adolescente superdotada con muy mala suerte en la vida. Aquí, se permite el lujo de romper con la estructura utilizada por el resto de sus colegas. Hubiera sido muy sencillo conducir a Riri, por ejemplo, a la época en la que Tony estaba inmerso en una de sus crisis alcohólicas, pero en lugar de eso ha optado por llevársela a un posible futuro lejano y enseñarnos qué ocurre allí. Como efecto secundario, el guionista arroja jugosas pistas, no sólo acerca de lo que aguarda a Riri a la vuelta de la esquina, sino sobre lo que cabría esperar de otros actores fundamentales del Universo Marvel. El viaje está parcialmente ilustrado por Marco Rudy, un singular artista, en las antípodas de lo que cabe esperar en un cómic de superhéroes, con el que ya coincidiera Bendis durante su etapa en La Patrulla-X.

 

CAPITANES MARVEL: CAROL Y MAR-VELL

De todos los héroes de legado con que cuenta La Casa de las Ideas, la Capitana Marvel quizás sea la que tenga su papel más consolidado. El Capitán Marvel, héroe de quien ha tomado su manto, lleva muerto y enterrado desde 1982, y pese a que su resurrección se haya insinuado en muchas ocasiones, lo cierto es que Mar-Vell parece haber adquirido la condición de muerto intocable, con mayor utilidad en la tumba que fuera de ella. En el otro extremo, Carol Danvers está muy asentada como Capitana Marvel, hasta el punto de que va a protagonizar la primera película de Marvel Studios con una mujer como cabeza de cartel. La guionista de su actual colección, Margareth Stohl, ha escrito una aventura en la que Carol se une a Mar-Vell en el periodo en que éste se encontraba confinado en la Zona Negativa y sólo podía escapar de allí cambiando su posición con Rick Jones. Dibuja Brent Schoonover, con un peculiar lápiz con trazas clásicas y al mismo tiempo underground.

 

MS. MARVELS: CAROL Y KAMALA

En esta historia, Carol Danvers repite protagonismo, pero ahora es ella quien recibe la visita de su sucesora. Kamala Khan probablemente sea el personaje de la factoría que durante la actual década haya alcanzado una mayor relevancia, capacidad para construir legiones de lectores y solidez para garantizar su permanencia. G. Willow Wilson la creó, junto a la editora Sana Amanat, sin tener para ello que quitarse de en medio a la heroína de la que tomaba su nombre, lo que le garantizó la confianza del fandom. La acción se enmarca en el contexto de la primera serie abierta que protagonizara la Ms. Marvel original, allá por la segunda mitad de los setenta, y tanto el lápiz de Paolo Villanelli (Escuadrón Supremo) como la paleta de color de Ian Herring así lo refrendan. Para la ocasión, se ha recuperado a Ave de Muerte, una de las villanas que se enfrentara con Ms. Marvel en sus años dorados, así como el genuino sabor del Daily Bugle de aquel entonces.

 

SPIDERMAN: MILES Y PETER

Brian Michael Bendis se mantiene como narrador fundamental de las andanzas del joven trepamuros e incorpora este especial a su discurrir biográfico, de tal manera que funciona en conjunción con recientes números de la serie abierta o con la miniserie Spidermen II. El autor, esta vez sí, se ciñe a la estructura de la mayor parte de especiales del proyecto, con Miles Morales aterrizando en la Universidad Empire State cuando Peter Parker acababa de matricularse y todavía no había establecido lazos con Harry Osborn o Liz Allan. La visita al pasado, centrada de manera casi total en los héroes bajo la máscara y con escenas de acción meramente testimoniales, nos recuerda las partes menos amables del Peter Parker primigenio, deja un poso agrio en el sentir de Miles y abre las puertas a un importante cambio en su vida. Ramón Pérez, un indie captado por Marvel hace algunos años y que sigue colaborando intermitentemente con la editorial, se mimetiza con la época evocada en el cómic, hasta el punto de casi calcar algunas icónicas viñetas de Steve Ditko o acudir en unas pocas páginas a su célebre plancha dividida en nueve viñetas.

 

CAPITANES AMÉRICA: SAM Y STEVE

Marvel dejó para el final la que probablemente sea la mejor pieza del proyecto, una épica odisea protagonizada por Sam Wilson que hace las veces de epílogo a la larga etapa escrita por Nick Spencer en los últimos años y que ha encontrado su cénit en “Imperio Secreto”. Al tiempo que nos presentaba un Capitán América corrupto, el Steve Rogers pervertido por Kobik, Spencer también ofrecía otro Capitán América: Sam Wilson, sustituto del original, que ha mantenido una fidelidad inquebrantable a los ideales del mito y ha pagado un alto precio por ello. Este relato, con un lápiz muy inspirado a cargo de Paul Renaud, que ya acompañara a Spencer en momentos puntuales de su etapa en el abanderado, ensalza aún más si cabe la figura de Sam, a la par que subraya el verdadero significado del héroe de las barras y estrellas. Una verdadera joya.

 

Marvel presento Generaciones como un derivado de “Imperio Secreto”, pero también como una avanzadilla de Marvel Legacy: el proceso por el que tendrá lugar la progresiva vuelta de los héroes clásicos. Generaciones se erige como una celebración del pasado de la factoría, pero también como una afirmación de la importancia que han adquirido los jóvenes héroes en estos años. El compromiso de la editorial pasa por mantener a los unos por más que regresen los otros. Es ahora, por tanto, cuando Miles, Kamala, Riri, Amadeus y todos los demás serán puestos a prueba como nunca antes. ¿Perdurarán por sí mismos, mientras conviven con los iconos que tomaron como modelo? El futuro de Marvel, su capacidad para mantenerse fresca y espontánea, para acoplarse al sentir de los tiempos y atraer al nuevo público llamado a renovar las canteras de aficionados quizás dependan de que esa respuesta sea afirmativa.

 

Artículo originalmente aparecido en 100 % Marvel HC. Generaciones.

SPIDERMAN Y LA GATA NEGRA: UN ADOLESCENTE EN BRAZOS DE LA MUJER FATAL

Las relaciones sentimentales de Peter Parker siempre han sido una parte esencial del interés de los lectores hacia la figura de Spiderman. Cuesta encontrar un periodo en la historia del héroe en que no haya estado saliendo con alguna chica o tratando de que hacerlo. De todas las novias con las que ha contado el Hombre Araña, una de ellas podría calificarse como diferente a las demás, y no hablamos de Mary Jane, sino de la mujer que se enamoró del héroe, y no de la persona de a pie. Y esa mujer es la Gata Negra.

Felicia Hardy, la ladrona de buen corazón, la escultural aventurera de melena plateada, la sensual dama que recorre los tejados del Universo Marvel, vino al mundo de la mano del guionista Marv Wolfman y el dibujante Keith Pollard, quienes narraban las andanzas de Spiderman a finales de los años setenta. Wolfman disfrutaba mucho con Bad Luck Blackie (1949), un corto animado de Tex Avery en el que un gato negro atraía la mala suerte de quienes le rodeaban, e incluso llegaban a pagarle por ello. En esencia, la Gata Negra mantiene esa característica, de manera que en su primer encuentro con el trepamuros, que tuvo lugar en The Amazing Spider-Man #194 y 195 USA (1978), éste no dejaba de padecer infortunios aparentemente casuales, que permitían a su enemiga burlarle una y otra vez, al tiempo que surgía una mutua atracción, con un primer beso incluido.

 

Aunque la Gata Negra moría, en apariencia, al final de la historia, no tardó en convertirse en un personaje recurrente. Para Spidey, suponía todo un desafío moral, puesto que Felicia Hardy seguía siendo una delincuente a la que llevar a la cárcel… De no ser porque resultaba más sencillo caer en sus brazos. El punto de inflexión se produjo cuando ella aceptó reformarse, tras lo que comenzaría un tórrido romance caracterizado por un importante detalle: la Gata Negra no estaba en absoluto interesada en Peter Parker, y de hecho no permitía que se desenmascarara ante su presencia. Ello no impidió que continuara un tórrido y tumultuoso romance que se desarrollaría durante buena parte de los años ochenta, con rupturas y reconciliaciones incluidas. En Marvel sólo apartaron a la pareja después de que se decidiera que Peter se casara con Mary Jane Watson. Así fue como se dejó atrás una relación adulta como no había ninguna otra en el Universo Marvel. La Gata Negra seguiría apareciendo ocasionalmente en las aventuras arácnidas, e incluso gozaría de su propia miniserie, hasta que cayó en el olvido, para ser recuperada ya en el siglo XXI, a través de una alucinante historia escrita nada menos que por el director de cine Kevin Smith, que reavivó el interés por la ladrona.

 

La edición original de Spider-Man / Gata Negra: El mal que hacen los hombres se extendió nada menos que de 2002 a 2006, cuatro años para apenas seis episodios, un retraso debido a la lentitud de Smith a la hora de entregar sus guiones. No es extraño que, en esa época, con Felicia Hardy de nuevo en el ojo del huracán, Brian Michael Bendis se planteara trasladarla al Universo Ultimate, algo que haría coincidiendo con una ocasión tan especial como la publicación del Ultimate Spider-Man #50 USA. En su versión definitiva, La Gata Negra mantendría la esencia del original. Al fin y al cabo, un concepto tan puro como el de una ladrona divertida y de curvas imposibles que vuelve loco al héroe lleva dándose en los cómics desde que Will Eisner cruzaba a Spirit con todo tipo de mujeres fatales. ¿Qué había cambiado que pudiera llamar la atención de los lectores? Pues la gran variación estaba en el propio Spiderman. Cuando el Hombre Araña clásico se cruzó por primera vez en el camino de Felicia Hardy, ambos eran dos personas adultas y experimentadas. En el Universo Ultimate, el caso es radicalmente distinto, puesto que aquí Spidey sigue siendo un adolescente de apenas quince años que no ha pasado de los besos y achuchones con su novia. ¿Qué hacer ante una chica tan atractiva y sexualmente abierta como la Gata Negra? ¿Y qué pensaría Mary Jane de todo ello? Mark Bagley, que había tenido oportunidad de dibujar a la Gata Negra a principio de los años noventa, durante su etapa como dibujante de Amazing, lleva a cabo un rediseño del personaje que ofrece ecos de aquella primera toma de contacto.

 

Por si las complicaciones fueran pocas, el arco argumental con el que se celebraba la llegada al medio centenar de entregas del Spiderman definitivo también contaría con la presencia de Elektra, otra peligrosa mujer con la que el trepamuros se había encontrado brevemente en el pasado, pero a la que tendría que enfrentarse de manera directa, después de que se hubiera puesto a las órdenes de Kingpin, siguiendo también la música, que no la letra, de viejas aventuras pertenecientes al Universo Marvel convencional. De nuevo, Bendis recurría a la mezcla de conceptos procedentes de diversos momentos de la historia de La Casa de las Ideas. Si las dos aventureras entre las que se sitúa el Hombre Araña enclavan su mayor época de popularidad en los años ochenta, el objeto de interés a partir del cual se desencadenan los acontecimientos, una tablilla que La Gata Negra roba a Kingpin, encuentra su origen en los años sesenta.

 

“La saga de la tablilla” original se desarrolló en The Amazing Spider-Man #68-77 USA (1969. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y fue la más compleja trama tejida por Stan Lee como guionista arácnido, con John Romita y John Buscema como dibujantes. La tablilla del título contenía nada menos que el secreto de la inmortalidad, lo que desataba la codicia de Kingpin, pero también de Cabello de Plata, su rival mafioso. No se vayan todavía, que aún hay más, parece decirnos Bendis, ya que todo ello se cruza con la candidatura de Sam Bullit a la alcaldía o los problemas de Mary Jane con su padre. En el primer caso, estamos ante una historia que originalmente fue narrada por Stan Lee y Gil Kane en The Amazing Spider-Man #91 y 92 (1971) y a cuya literalidad casi se ceñiría Bendis: Sam Bullit se presentaba como un político corrupto que desataba una campaña de prensa contra Spiderman de la que se beneficiaba electoralmente. El trepamuros, junto al Hombre de Hielo, conseguía mostrar la verdad ante la opinión pública y la policía, que detenía a Bullit al final de la historia. En el segundo caso, el del trágico pasado familiar de Mary Jane, habría que avanzar más de diez años en el tiempo para encontrar el referente: hasta The Amazing Spider-Man #259 USA (1984), la alegre pelirroja no desvelaría a Peter sus problemas de niñez, en un relato presentado por Tom DeFalco y Ron Frenz.

 

Una vez más, Brian Michael Bendis recogía todos esos argumentos, surgidos de los más diversos puntos de la biografía clásica del personaje, para actualizarlos, reinterpretarlos y ofrecerlos a los lectores actuales como si fueran totalmente nuevos, para dar lugar a una sólida trama, ejemplo de la época dorada que atravesaba Ultimate Spider-Man cincuenta entregas después de su nacimiento.

 

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 11.

ULTIMATE X-MEN: EL RETO OLVIDADO DE BRIAN MICHAEL BENDIS

El término “blockbuster” significa superproducción, y se ha aplicado para denominar a esas películas de elevadas ambiciones comerciales que los grandes estudios suelen programar en la temporada veraniega o navideña. Blockbusters son tanto las monstruosidades de Michael Bay como los más ambiciosos filmes de Marvel Studios, tanto la saga de Harry Potter como la de Batman. El elemento común es la enormidad, que se refleja en todos los aspectos: un reparto con grandes nombres que atraigan a las masas, un gigantesco presupuesto, espectaculares efectos visuales, una trama con multitud de escenarios, escenas complejas y casi imposibles de rodar…

Si hubiera que hablar de blockbusters en la industria del cómic, no hay ningún referente a la altura de la línea Ultimate, presidida por la idea de que cada arco argumental debe de ser, en sí mismo, un gran espectáculo. Miras las aventuras de los Ultimates, y no tienen nada que envidiar a un estreno de 200 millones de dólares. Te fijas en las diferentes sagas de Ultimate X-Men, y siempre van más allá de lo que nunca soñarían en llegar las películas de los mutantes de Marvel. Lees el origen de Los 4 Fantásticos definitivos y lo primero en lo que piensas es que ojalá hubiera sido así en el cine. Este planteamiento en que la grandilocuencia está en el centro de todo es el que habitualmente asociamos a los trabajos de Mark Millar. La otra mente sobre la que se asentó la creación del Universo Ultimate, la de Brian Michael Bendis, no funciona así. Las historias de Bendis son marcadamente espontáneas y naturalistas. El tratamiento de personajes brilla por encima de la acción, que en muchas ocasiones se reduce a la mínima necesidad, hasta el punto de que el escritor se hizo popular por tebeos tan fundamentales como el Ultimate Spider-Man #13 USA (Ultimate Spiderman: Curva de aprendizaje), un relato centrado en su totalidad en una conversación entre Peter y Mary Jane.

 

Cuando Mark Millar decidió abandonar Ultimate X-Men, parecía imposible sustituirle. Sorprendió entonces que Marvel optara por Bendis, e incluso que éste aceptara el puesto, dado que, cuatro años antes, ya había sido el elegido para poner en marcha la cabecera, para luego desistir de tal misión, después de intentar en varias ocasiones dar con el tono que deberían tener los mutantes, sin llegar a conseguirlo. ¿Qué había cambiado en 2003? Para entonces, la relación entre Bendis y Marvel se había vuelto cada vez más estrecha, de manera que, en ese momento, estaba escribiendo, además de Ultimate Spiderman, las aventuras de Daredevil, en una etapa que se estaba llevando el aplauso unánime de todos, así como Alias, una serie para lectores adultos en la que se exploraba la trastienda del Universo Marvel. Su compromiso con la editorial era tan elevado que, cuando la marcha de Millar dejó huérfanos a los mutantes definitivos, no tuvo inconveniente en dar un paso adelante y ofrecerse a escribir una saga de seis números. Durante la interinidad, en La Casa de las Ideas tendrían el tiempo suficiente para encontrar al sustituto definitivo. En el apartado artístico, David Finch, que había dibujado algunos de los últimos episodios de Millar, pasaría a primer plano. Y quizás fuera su presencia la que lo cambió todo.

 

Heredero del hiperdetallismo y la adrenalina propia de la Image de los noventa, Finch se había criado como artista a la sombra de Marc Silvestri, de la que apenas comenzaba a despegarse cuando fichó por Marvel. Al ver sus lápices, Bendis fue consciente de que se trataba de un dibujante que brillaba en las batallas, en las explosiones, en la acción pura y dura, no en la quietud ni en las conversaciones espontáneas que eran tan habituales en sus cómics. Fue cuando se impuso un reto: ¿Sería capaz de hacer un cómic-espectáculo, tal y como los hacía Millar? ¿Conseguiría crear su propio “blockbuster”?

 

La principal dificultad que para el guionista entrañaba La Patrulla-X consistía en encontrar el equilibrio entre los diversos integrantes, de forma que todos tuvieran voz propia y participaran de la historia. Nunca había hecho nada similar. El tiempo transcurrido desde la primera vez que lo intentó le serviría para calmar los miedos y jugar con elementos procedentes de Ultimate Spiderman, derivados de la relación que había establecido el trepamuros en sus encuentros con los mutantes y, en especial, con Lobezno. El hombre-X de las garras de adamántium había sido el invitado en la primera historia de Ultimate Marvel Team-Up, un relato en el que ya se intuía el interés de Bendis por profundizar en la dinámica entre los dos héroes. Sentía que la diferencia de edad influía en su relación, de forma que Peter ve a Logan como un tipo fascinante, como si Clint Eastwood fuera a su casa a pedirle ayuda: un sueño de adolescente hecho realidad. En la dirección opuesta, Logan siente que el chaval es un incordio y llega a tratarle, en palabras del guionista, como basura. El impulso para unir a ambos estaba en el pasado de Lobezno, que volvía para perseguirle. En ese sentido, “Blockbuster” podía calificarse como una secuela de “Regreso a Arma-X”, pero Bendis optó por seguir la filosofía de Alfred Hitchcock: lo determinante de la historia está en mostrar a los personajes en una situación límite que permita conocerles mejor, mientras que el engranaje que pone todo en movimiento no es más que una excusa, un mcguffin.

 

Partir de una aventura de Lobezno en solitario a la que progresivamente se unirían nuevos personajes, hasta completar un extenso reparto, apareció ante los ojos de Bendis como la manera más efectiva de adaptarse a la fórmula de cómic de supergrupo. La trama incorporaría primero a Spiderman y luego a Daredevil, en una extensión de las historias narradas en el Team-Up, para que finalmente irrumpiera la propia Patrulla-X, porque no en vano sus integrantes seguían siendo los titulares de la cabecera.

 

La experiencia colmó los deseos de que Ultimate X-Men perviviera más allá la marcha de su creador, pero fue todavía más allá. Bendis disfrutó tanto de ella que decidió quedarse en la serie un tiempo más del inicialmente previsto. Su colaboración con Finch resultó tan fructífera que pronto empezó a pensar en qué harían a renglón seguido. Y la química que consiguió establecer entre Lobezno, Spiderman y Daredevil sirvió para que se olvidara de cualquier reticencia previa a escribir cómics protagonizados por equipos de superhéroes, además de ayudarle a descubrir el atractivo de unir rincones en apariencia inconexos. Sin que ni siquiera fuera consciente de ello, en su cabeza empezaban a surgir las ideas que llevarían a un profundo cambio dentro de Marvel.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Men nº 6

SPIDERMEN II nº 3: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

Después de leer este cómic, nos hemos acordado de “El mes sin Spiderman”. “¿Y qué era eso?”, preguntarán algunos. Pues un mes, a finales de los ochenta, en que el trepamuros desapareció en una aventura y en las colecciones arácnidas se dedicaron a contar lo que sucedía mientras tanto con sus amigos. Aquí no sólo hemos tenido un número entero sin Peter Parker: ¡tampoco está Miles! Bueno, no está nuestro entrañable Miles Morales, porque sí está el otro, que ha dejado de ser un tipo misterioso para desvelarse como una pieza esencial del pasado de Wilson Fisk, el hombre conocido como Kingpin.

 

GANGSTERS DE NUEVA YORK Como buen fan de Martin Scorsese, la historia del crimen organizado siempre ha fascinado a Brian Michael Bendis, quien se ha ocupado de la misma en el Universo Marvel en diversas ocasiones, fundamentalmente en sus obras enmarcadas en el género negro. Cuando escribía las aventuras de Daredevil, dedicó todo un arco argumental, titulado “La edad dorada” a desentrañar los orígenes del negocio sucio en Manhattan, en un recorrido que iría desde los años treinta hasta la irrupción de la figura de Wilson Fisk. En la última página de la saga, después de que hubiera tenido lugar la caída del capo que controlaba en aquel entonces La Cocina del Infierno, un joven Kingpin entraba en escena, para interesarse por la posibilidad de controlar el territorio. Trece años después, justo cuando en muchos de sus trabajos Bendis está volviendo a los orígenes, retoma a Wilson Fisk antes de convertirse en el amo de todo, pero cuando ya era un hombre verdaderamente perturbador. Es la misma época en la que también está ambientada, por ejemplo, Kingpin: Todos los hombres del Rey, de Bruce Jones y Sean Phillips. Bueno, el caso es que es en este momento en que nuestro guionista ubica el providencial encuentro entre Fisk y Morales, que cambia la vida de ambos.

LA DERIVADA RIGOLETTO El ascenso de Kingpin tuvo lugar después de asesinar a Don Rigoletto, el capo a cuyas órdenes se encontraba. Lo primero: Don Rigoletto fue un personaje introducido en 1993 por Frank Miller y John Romita Jr. en Daredevil: El hombre sin miedo, precisamente en el momento en que Kingpin le asesinaba. El personaje fue utilizado, de manera puntual y a modo de flashback, en algunos tebeos de Spiderman de finales de los noventa y, al margen de la continuidad, en la etapa de Jason Aaron y Steve Dillon en Punisher MAX.

EL DEBUT DE DON RIGOLETTO…

En Daredevil: Man Without Fear #3

 

…Y SU FINAL

Una página más tarde

 

Y LA DERIVADA D’ONOFRIO ¿Te recuerda a alguien el Kingpin todavía joven de este número? Sospechamos que el modelo tomado por David Marquez para plasmarlo no es otro que la caracterización que del personaje hace Vincent D’Onofrio en la teleserie de Daredevil en Netflix. ¡Incluso lleva el uniforme naranja de presidiario, con el que le vimos en la segunda temporada!

 

Spot On perteneciente a Spidermen II nº 3

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