EL RETO DEL CLON: DE CÓMO REPETIR LA SAGA DEL CLON Y SALIR AIROSO

Cuando Marvel tomó la decisión de lanzar Ultimate Spider-Man, hacía falta una reinvención completa del personaje, destrozado por el maltrato que sufrió durante buena parte de los años noventa. El estado de desamparo en que se encontraba el Hombre Araña era el resultado de un conjunto de causas: el matrimonio con Mary Jane había abocado al personaje a un callejón sin salida del que los guionistas y editores trataron de sacarlo una y otra vez, sin conseguirlo, pero con perjuicios todavía mayores.

 

 

Una de esas intentonas consistió en traer de vuelta al clon de Peter Parker, un personaje olvidado, que había aparecido al final de una dramática saga publicada a mediados de los años setenta y que en realidad era a su vez consecuencia de las peticiones de muchos lectores de que volviera Gwen Stacy. Para ello, el guionista Gerry Conway había optado por recurrir a una versión clonada de la trágicamente fallecida novia de Peter. La mano negra detrás de todo era Miles Warren, profesor de ciencias del protagonista, enamorado en secreto de la joven y que había desarrollado una personalidad psicótica, bajo la identidad del Chacal. Al final de la historia, publicada en The Amazing Spider-Man #144-150 USA (1975), el clon de Gwen optaba por desaparecer de la vida de Peter, mientras que éste arrojaba a una chimenea industrial el cuerpo de su propio clon, aparentemente muerto. Puesto que el héroe y su doble se habían encontrado y confundido entre ellos durante una épica batalla, la duda de si el superviviente era el auténtico o el clon quedaba en el aire, a modo de recurso dramático.

 

Esa duda permitió en los años noventa que ese clon regresara, bajo el nombre de Ben Reilly, y se reclamara como el auténtico Hombre Araña, lo que llevaría a una larguísima aventura, que se extendió durante más de dos años, entre 1994 y 1996, conllevó gran número de decisiones inapropiadas, alienó a los autores, enfureció a los lectores y se saldó con la aniquilación definitiva del clon, con la reafirmación de que Peter Parker era el único, el auténtico y el original Spiderman y con una orden incontrovertible: a partir de entonces, no se volvería a hablar jamás de los clones arácnidos. Era un tabú. Un tema radiactivo.

 

Ocurre que no hay mal que mil años dure y con el paso del tiempo hasta el más siniestro de los recuerdos encuentra algún aspecto agradable. Transcurrida una década de “La saga de Ben Reilly”, algunos pocos autores se atrevieron a recuperar elementos puntuales de aquella historia, que seguía desatando la polémica entre los lectores tan pronto se mencionaba.

 

Ultimate Spiderman representaba la revitalización llevada a cabo con el personaje a partir de la llegada de Joe Quesada a la dirección editorial de La Casa de las Ideas. En el fondo, su nacimiento era consecuencia directa de la búsqueda de un Spiderman comprensible para todo tipo de lectores y que huyera, por tanto, de todo lo malo que había representado “La saga de Ben Reilly”. Pero, una vez consolidado el proyecto de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, los lectores empezaron a preguntarse cómo sería una versión Ultimate de la dichosa aventura. Bendis no era ajeno a la polémica, de manera que, cuando la portada de Ultimate Spider-Man #32 USA (2003. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público) mostró a dos Hombres Araña luchando entre ellos, Internet ardió ante la posibilidad de que los clones ya estuvieran aquí. Fue una falsa alarma, puesto que se trataba de un mero impostor.

 

Lo que nadie sabía es que Bendis no había descartado en absoluto hacer ese remake maldito. Sólo que lo haría en sus propios términos: cuando tuviera sentido argumental llevarlo a cabo. De hecho, sería la más ambiciosa historia jamás publicada en la cabecera, de manera que llevaría hasta Ultimate Spider-Man #100 USA y, no contento el autor con ello, lo superaría con creces, hasta convertirse en la saga más extensa que hubiera escrito Bendis para el Hombre Araña Definitivo. El plan fue cuidadosamente trazado, de manera que el germen estaría, como en la continuidad clásica, en la muerte de Gwen. Tal cosa había ocurrido a manos de Matanza, una criatura creada accidentalmente a partir de la sangre de Peter (Coleccionable Ultimate nº 29. Ultimate Spiderman nº 13: Matanza). Una muestra de aquella sangre acabaría en manos del ayudante de laboratorio de Curt Conners, al que Bendis había llamado Ben Reilly, por un lado para hacer saltar de nuevo las alarmas de los lectores, pero por el otro porque él sería el detonante de los acontecimientos.

 

La nueva historia pondría además el foco en el misterio alrededor de los padres de Peter, un tema en el que Bendis se había concentrado desde el comienzo. En la continuidad tradicional, poco antes de “La saga de Ben Reilly”, habían tenido la ocurrencia de resucitarlos, sólo para luego explica que se trataba de un par de androides controlados por un villano: un pequeño sinsentido argumental que sólo fue olvidado por los lectores porque el desastre del clon fue todavía mayor. Bendis tomó buena nota: incorporaría aquello a su historia. Incluso sacaría partido a la idea de Joe Michael Straczynski de que Peter y tía May tuvieran una larga conversación al respecto de las actividades superheroicas del sobrino, una vez ella descubriera su identidad secreta. Bendis no estaba muy conforme con la manera en que había reaccionado la anciana. De haber ocurrido en su serie, lo habría manejado de una manera radicalmente distinta. Ahora podría demostrarlo. Por si fuera poco, también habría homenajes a la mítica historia del Amazing Spider-Man #100 USA (1971), en la que Peter conseguía seis brazos extra. “Esto es el Universo Ultimate y estamos en posición de partir de muchas cosas de la continuidad tradicional y construir con ellas nuestra propia leyenda de Spiderman, de una manera que nunca se ha hecho anteriormente”, declararía Bendis al respecto.

 

Los ingredientes, por más que hubieran surgido de los más insospechados lugares, no pendían del vacío, sino que eran la consecuencia natural de cuanto había tenido lugar en la serie hasta entonces: hilos narrativos que se enhebrarían en los nueve capítulos de una historia que rondaría las 230 páginas. Son muchas, desde luego, más que ninguna otra aventura de Ultimate Spiderman, pero la cifra estaba muy alejada de las más de 5.000 planchas que había abarcado “La saga de Ben Reilly” de los noventa, y lo que es más importante, mantenían una coherencia y una planificación irreprochable de principio a fin. Sí, Ultimate Spider-Man por fin se había atrevido con los clones, pero esta vez el resultado no podía haber sido mejor. La aventura representó otro hito para Brian Michael Bendis y Mark Bagley, puesto que con ella superaron el récord de permanencia ininterrumpida del mismo equipo creativo en una serie Marvel, que hasta entonces lo tenían nada menos que Stan Lee y Jack Kirby, con sus 102 entregas continuadas de The Fantastic Four. Y superados semejantes retos, cualquier cosa era posible.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 19

EL ARRANQUE DE LA PATRULLA-X DE BRIAN MICHAEL BENDIS: EL PASADO QUE MIRABA AL FUTURO

En 2013, el lanzamiento de Marvel Now! representó el primer gran proyecto que Axel Alonso desarrolló en independencia plena, casi dos años después de haber accedido al cargo de Director Editorial de Marvel Comics. Alonso heredó la máquina que había engrasado Joe Quesada durante una década espléndida, con la mayoría de grandes estrellas del cómic estadounidense trabajando en su seno y con un formidable elenco de personajes que vivía un momento de popularidad extraordinariamente dulce. A esas alturas de siglo, Marvel parecía que no tenía ya nada que demostrar, sólo que conservar, así que, de cara al siguiente desafío de la compañía, Alonso dio un golpe de mano contra cualquier postura acomodaticia, que obligó a todos los autores a cambiar de puesto. Y el cambio más radical de todos fue el efectuado por Brian Michael Bendis.

 

 

La ascensión de este guionista había tenido lugar durante la década anterior, en paralelo con la evolución efectuada por Marvel en ese tiempo. La factoría había pasado de un pronóstico de enfermo terminal al de paraíso en el que todo el mundo quería estar, mientras que Bendis saltó de prestigioso indie desconocido por los fans a mayor estrella del medio. Muchas obras habían contribuido a tal posición, desde el nacimiento y desarrollo de Ultimate Spider-Man hasta la imperecedera etapa de Daredevil que orquestara en compañía de Alex Maleev, pero si una tarea del guionista de Cleveland había cambiado la faz del Universo Marvel esa era, sin dura, la desempeñada al frente de la franquicia de Los Vengadores. Cuando se hizo cargo de la misma, en 2006, los lectores lo veían como un cómic desgastado y sin interés. Bendis lo convirtió en el centro de cuanto ocurriría en el Universo Marvel durante los años venideros, ganándose el calificativo de Arquitecto de La Casa de las Ideas, así como las suspicacias de un sector del aficionado refractario a los grandes cambios introducidos en el concepto original. Muchos le reprochaban, sobre todo en los inicios, sus aparentes lagunas con respecto a la continuidad, pero lo cierto es que gracias a este autor Los Héroes Más Poderosos de la Tierra consolidaron una posición que no habían tenido en mucho tiempo, antes incluso de que esa realidad se abriera camino en la gran pantalla.

 

El ciclo creativo en Los Vengadores llevaba una temporada ya agotado cuando surgió la opción del cambio. Contra todo pronóstico, se anunció el salto del escritor a otro de los más importantes rincones de Marvel: La Patrulla-X. Hasta entonces, Bendis se había aproximado a los mutantes sólo de manera tangencial. Lobezno formó parte de sus Nuevos Vengadores, pero nunca dejó de ser mero reclamo comercial, mientras la atención estaba puesta en personajes menos llamativos, como Luke Cage o Jessica Jones. Sí era cierto que el mayor terremoto que había registrado el Homo superior en aquellos años derivaba de manera directa de una saga escrita por él, Dinastía de M, pero que aquella historia hubiera nacido de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en Los Nuevos Vengadores venía a señalar de manera implícita la realidad que se abrió camino en aquellos años: que el grupo liderado por el Capitán América había sustituido a La Patrulla-X como mayor foco de atracción.

 

Sí, porque en los años ochenta y en los noventa, los mutantes estaban en una esfera de consideración al margen del resto de la editorial. Su franquicia había crecido mientras el resto menguaba, los mejores dibujantes se quedaban en sus series, mientras otros se conformaban con las sobras, el Homo superior lideraba todos los eventos y se colocaba a la cabeza de todas las listas de éxito. Imaginar entonces que Los Vengadores podrían llegar a cambiarse su puesto con los mutantes constituía un absurdo, y sin embargo fue lo que ocurrió unos pocos años después. Por eso, en 2011, dar el salto inverso constituía un auténtico desafío que concitó la atención y la curiosidad del fandom. ¿Cuál sería el punto de partida? ¿Los personajes de referencia? ¿Qué cambiaría? ¿Qué permanecería?

 

Lo que pocos tenían en cuenta es que el Bendis de 2011 ya no era el autor que en 2005 necesitaba destruirlo todo para luego construir de nuevo. Se había vuelto más sabio, más cuidadoso a la hora de jugar con los juguetes prestados. Continuaba siendo igual de trasgresor, pero utilizaba las herramientas de la transgresión de otra manera. Repasó con lupa los cincuenta años de historia de La Patrulla-X, abordó un completo estudio de los personajes con los que iba a trabajar y, sólo entonces, se puso a escribir.

 

Estábamos ante un Bendis en plenitud de facultades, consciente de que la base sobre la que se asientan los mutantes está en su intrincada trayectoria, en medio siglo de historias culebronescas que han de servir para construir la siguiente planta del edificio, en lugar de para perderse por ellas, como tantas veces ocurre. No había leído resúmenes de biografías de sus personajes ni se había limitado a hojear las series fundamentales de la franquicia: se empapó de las vidas de los héroes como si fueran auténticas, las asumió y las integró en el discurso de cada viñeta, sin despreciar ninguna.

 

Las constantes que se mantienen entre esta etapa de La Patrulla-X y anteriores trabajos del autor las encontramos en aspectos estéticos, estructurales y argumentales. Durante su periplo con Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el escritor siempre consiguió estar acompañado de algunos de los mejores dibujantes de la industria, sacándoles en todo momento un provecho incalculable. Para los mutantes, contó con un amigo que le había acompañado ya con éxito tanto en Ultimate Spider-Man como en The New Avengers: Stuart Immonen, en el mejor momento de su carrera. Durante años, este artista había estado reinventando su estilo, afinando sus herramientas, hasta lograr en estas páginas la perfecta confluencia de limpieza, espectacularidad y caracterización. Nadie orquesta las batallas como Immonen, pero es que tampoco nadie estructura una conversación entre personajes como hace el canadiense, que una vez más contó con su entintador de cabecera, Wade Von Grawbadger. En lo estructural, Bendis acudió al mismo armazón que hubiera usado en Los Vengadores, con una segunda colección también escrita por él, que vendría a mostrar la otra cara de la historia hasta el punto de hacerse imprescindible. Ese segundo título fue Uncanny X-Men, retomando el nombre de la cabecera más veterana de la franquicia, y se integra en esta recopilación a partir del segundo tomo, tratando de buscar el orden cronológico, pero también y sobre todo la coherencia en la lectura.

 

Por último, experiencias pasadas del autor partieron de un catalizador narrativo a partir del que se construía toda la historia, y esta vez no iba a ser diferente: Bendis hizo algo tan imprevisible como recuperar a los a partir de entonces conocidos como Cinco Originales: los cinco miembros fundadores del equipo. ¿Cómo y en qué circunstancias? Ese fue el detalle que lo cambió todo. Bienvenidos al ayer. Bienvenidos al mañana.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Deluxe. La Patrulla-X de Brian Michael Bendis nº 1

LA PAREJA ADOLESCENTE PERFECTA: PETER PARKER Y KITTY PRYDE

“Masacre”, el decimo octavo volumen de la colección de Ultimate Spider-Man, marca el comienzo de una nueva época para el trepamuros definitivo de Marvel. En el tomo inmediatamente anterior, este se había echado una nueva novia, nada menos que Kitty Pryde, el miembro más joven de La Patrulla-X. ¿Qué les depararía el futuro? ¿Qué aventuras llegarían a vivir juntos? ¿Y cómo se orientaría la relación del trepamuros con alguien que también poseía poderes y los utilizaba para luchar contra villanos? Brian Michael Bendis quiso explorar la situación desde el primer momento, y bajo tales preceptos lanzó al trepamuros a una arriesgada aventura lejos de casa.

 

 

En la continuidad clásica, Spiderman y Kitty Pryde apenas habían llegado a cruzarse en unas cuantas ocasiones, pero ninguna de ellas especialmente significativa. Puede que de haber coincidido en la época de instituto quizás las cosas hubieran sido diferentes, pero a Spidey y Gatasombra les separaban al menos dos generaciones. Él, Peter, había sido el superhéroe adolescente por excelencia de los años sesenta, el marginado, el nerd, el empollón. Ella, Kitty Pryde, también sería la superheroína adolescente por excelencia… pero de los años ochenta, una época distinta, en que ser un genio de la informática ya no estaba tan mal visto, en que no era tan raro que a una chica le gustasen los videojuegos o las películas de Star Wars.

 

Pero, ¿qué hubiera ocurrido si ambos personajes hubieran tenido la misma edad y se hubieran conocido? ¿Acaso no se sentirían inmediatamente identificados el uno con el otro, no se verían como una versión de sí mismos en el sexo opuesto? Tal situación nunca pudo plantearse en el Universo Marvel clásico, pero el Universo Ultimate es diferente. Allí, Kitty había irrumpido durante el segundo año de existencia de la línea, en Ultimate X-Men #21 USA (2002. Coleccionable Ultimate nº 15. Ultimate X-Men nº 4: Fuego y azufre), mientras Spidey estaba instalado en los dieciséis años y sin prisas por abandonarlos. Por tanto, y a diferencia que en la Tierra-616, ambos sí pertenecían a la misma generación, sí podían mirarse como almas gemelas y sí que podían dar lugar a una interesante combinación.

 

Salvo que tampoco nadie hubiera imaginado que tal cosa ocurriría. Peter ya tenía a su Mary Jane, y todo el mundo sabía que Mary Jane es LA novia de Peter Parker. Spiderman vivía sus aventuras y La Patrulla-X las suyas, y todo el mundo sabía que ambos mundos eran muy diferentes y estaban muy alejados. Y pese a que las circunstancia fueran diferentes, a nadie se le ocurría pensar en Peter Parker y Kitty Pryde juntos.

 

Sólo que Brian Michael Bendis era diferente a todos los demás. Seis años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, seguía manteniendo la serie fresca y sorprendente. A veces pasaban cosas que nadie esperaba, a veces moría gente, y siempre parecía real como la vida misma. Precisamente porque ningún lector hubiera imaginado jamás una pareja formada por el Hombre Araña y la chica que atraviesa paredes, Bendis pudo orquestarlo todo para que ocurriera de manera sencilla y natural, como siempre pasaba todo en la colección. Conviene echar la vista atrás, hasta algunos momentos clave que el guionista había ido desgranando previamente. El primero tuvo lugar durante la que ciertos lectores llegaban a considerar la saga más irrelevante de la colección, el debut de Geldoff (2003. Coleccionable Ultimate nº 40. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable). Las chicas de La Patrulla-X irrumpían a mitad de la historia para revelar que el tal Geldoff era mutante y llevárselo, junto a Spidey, a la mansión del Profesor Xavier. Fue entonces cuando Kitty conoció a Spidey y le confesaba su admiración. A lo largo de la historia, se establecía una química muy especial entre ellos, además de que toda La Patrulla-X descubría la identidad secreta de Spidey. El segundo momento a examinar con lupa llegó a continuación de la muerte de Gwen, en la breve aventura en la que Peter y Lobezno intercambiaron sus mentes (2004. Coleccionable Ultimate nº 32. Ultimate Spiderman nº 14: Superestrellas). ¿Adivinas con qué alumno de la escuela hablaría Peter para comentarle su pequeño problema? Exacto: con Kitty.

 

Cuando finalmente estuvieron juntos, Bendis quiso que el noviazgo fuera distinto a cualquier otro que hubiera tenido el protagonista, ya fuera en esta encarnación o en la clásica. Mark Bagley diseñó un nuevo traje con máscara para que Kitty pudiera formar equipo con Spiderman sin que nadie la relacionara con la chica con la que acababa de empezar a salir Peter Parker, aunque luego se lamentaría de que apenas tuviera ocasión de dibujarlo en unas pocas viñetas… Porque la trama irían por los vericuetos inesperados. A Bendis le gustaba especialmente sacar al héroe de su entorno y llevarlo hasta escenarios que Bagley no hubiera tenido oportunidad de dibujar antes, que no todo fueran tejados de Nueva York, institutos de secundaria y almacenes abandonados. La acción se trasladaría hasta Krakoa, una jungla a la que un villano habría llevado tanto a Spidey como a La Patrulla-X, para que sirvieran de concursantes involuntarios en un reto de supervivencia al estilo del filme japonés Battle Royale (2000). Bendis estaba aprovechando una idea que había tenido el entonces guionista de Ultimate X-Men, Brian K. Vaughn, pero el villano culpable de todo sí que constituía una nueva incorporación al Universo Ultimate, puesto que era la versión definitiva de Masacre… Si bien es cierto que pocos elementos del Mercenario Bocazas original pervivirían en su puesta al día.

 

La aventura se alzó como una alucinante manera de mostrar a la nueva pareja de moda en Marvel… Y también para que los lectores especularan acerca de ese tal Miles Warren con quien la tía May había tenido una cita mientras tanto, lo que desató las especulaciones entre los lectores. A continuación, vendrían dos pequeñas historias más a través de las que Bendis volvería a cambiar radicalmente el tono de la serie: la primera, con el nacimiento de la versión Ultimate de Morbius, el vampiro con explicación científica al que había recurrido Roy Thomas a comienzos de los setenta, antes de que la censura de los cómics se relajara lo suficiente como para mostrar chupasangres sobrenaturales como es debido. Se trataba de recuperar un viejo hilo argumental perdido desde años atrás, cuando Spiderman se encontrara con Blade. Bagley actualizó la escena que hubiera dibujado Dan Brereton en el Ultimate Spider-Man Super Special (2002. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público), con resultados aterradores. Ambos autores se quedaron con ganas de hacer otras historias con Morbius y Blade, pero lo cierto que tal oportunidad nunca se plantearía de nuevo. La segunda historia también cerraba cabos pendientes, en este caso alrededor de Kingpin y la Jean DeWolfe. Estábamos ya en el segundo Annual de la serie, de nuevo dibujado por Mark Brooks. ¿Por qué dos relatos tan breves, uno a continuación de otro? La respuesta es muy sencilla: Bendis y Bagley se preparaban para la más ambiciosa epopeya jamás vivida por el joven trepamuros: la que vendría a continuación y que pondría su mundo patas arriba. Los clones se preparaban para irrumpir en el Universo Ultimate…

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 18

SPIDERMEN II 5: EL REGALO DE DESPEDIDA DE BENDIS QUE NADIE ESPERABA

Pero, pero, pero… ¿qué ha pasado? Sí, antes de arrojar el micrófono, Brian Michael Bendis nos deja un regalo: la recuperación del Ultimate Spiderman original y del Universo Ultimate, que fundara y ayudara a construir. Estamos flipándolo tanto como tú, Verdadero Creyente.

 

ANTECEDENTE 1: EL REGRESO DE PETER Todos recordamos que el Peter Parker del Universo Ultimate murió heroicamente en lucha contra El Duende Verde, sacrificio que inspiró a Miles Morales… pero quizás se recuerde mucho menos que ese mismo Peter Parker volvió a la vida tiempo después, en Ultimate Spider-Man #200 USA (2014). Allí veníamos a descubrir que, tras morir, Peter había despertado, de nuevo en forma. Alguien había sacado su cuerpo de la tumba y lo había dejado en la mesa de un laboratorio abandonado. Se podía concluir que la picadura de la araña había proporcionado a Peter habilidades regenerativas, algo similar a lo que ocurría con Norman Osborn, quien también había despertado: héroe y antagonista parecían virtualmente inmortales y condenados a seguir luchando entre ellos para siempre. Al final del cómic, Peter y Mary Jane se marchaban para iniciar una nueva etapa.

 

EL REGRESO DE PETER

La resurrección del trepamuros definitivo

 

ANTECEDENTE 2: EL FIN Las incursiones, el fenómeno que acabó con el Multiverso Marvel tal y como lo conocíamos hasta hace tres años, irrumpieron en la Tierra-1610 en Miles Morales: Ultimate Spider-Man #12 USA (2015). En este punto de la historia, las anteriores incursiones que habían tenido lugar dejaban únicamente dos tierras: ésta y la Tierra-616, el Universo Marvel convencional. A continuación, en Secret Wars nº 1, asistimos al proceso de esta incursión final, dando lugar a la destrucción de ambas realidades. Todo parecía perdido, pero Mundo de Batalla ocupó el hueco: un nuevo planeta compuesto por fragmentos de algunos de los mundos desaparecidos. Así descubrimos que la mitad de Manhattan conservaba partes de la Tierra-616… y la otra mitad partes de la Tierra-1610. Y a esta última estuvo dedicada la miniserie Ultimate End. En ella, podíamos ver de nuevo a personajes como el Capitán América Ultimate, que murió en el curso de “Cataclismo”. Hay que tener en cuenta que ésta era una realidad reconstruida por el Doctor Muerte, y no necesariamente igual a la que existía antes de la última Incursión. Al final de la miniserie, todos los héroes de ambas realidades se unían en la batalla contra Muerte, tenía lugar la destrucción de Mundo de Batalla y Miles y los suyos amanecían en la ahora conocida como Tierra Primordial.

 

LA INCURSIÓN FINAL

La despedida del Universo Ultimate

 

ANTECEDENTE 3: LA RECONSTRUCCIÓN En las últimas páginas de Secret Wars nº 9, Mister Fantástico, La Mujer Invisible y los chicos de la Fundación Futuro comenzaban la reconstrucción del Multiverso, con Franklin Richards creando los nuevos mundos. Detalle extraordinariamente importante, porque en el tiempo que ha transcurrido desde entonces, Franklin podría haber devuelto la vida al Universo Ultimate, o al menos a una versión optimizada del mismo: la que encontramos en este cómic. “En Spidermen II nº 5 encontramos una de las cosas que más me han pedido en Internet”, declaraba Bendis a Dominic Griffin, de Marvel.com. “No sabía, cuando lo estaba escribiendo, que sería una de mis últimas historias de Spidey. Pero estoy feliz, porque mis instintos me llevaron a hacer algo tan atrevido y porque incluí a mi querido amigo Mark Bagley en el proceso. Es un maravilloso momento culminante para mi etapa de 18 años con el trepamuros”.

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 5

SPIDER-MAN 22: ASÍ SON LOS NUEVOS SEIS SINIESTROS

La llegada de Marvel Legacy coincide con el último arco que escribirá Bendis. ¿Recuerdas cuando presentó la versión Ultimate de Los Seis Siniestros? Pues ahora repite jugada en el Universo Marvel, con una formación peculiar, donde destaca esa nueva Araña de Hierro, el traje que tuviera Peter Parker en el comienzo de la Civil War original, y que ahora ha pasado a manos de quien menos esperábamos: Aaron Davis. Por lo demás, tenemos proveyendo la tecnología a Ceres, la versión femenina y joven de El Chapucero que se presentara hace tres números, y en el grupo en sí, además del tío de Miles, están La Mancha, El Duende, Bomba madre, la nueva Electro (presentada durante “La conspiración del clon”) y El Hombre de Arena. Su objetivo de dar el golpe del Helitransporte es consecuencia de algo de lo que se ha hablado muy poco en este escenario posterior a “Imperio Secreto”: SHIELD está desmantelada. Ah, y apunta también que tenemos ya por aquí a Barbara Rodriguez, recién venida de Spidermen II, causando conmoción en la cuchipanda de Miles. ¡

 

 

LA ARAÑA DE HIERRO ORIGINAL

Tal y como la imaginó Joe Quesada

 

LAS MATEMÁTICAS DEL LEGADO Hemos recuperado la numeración real de la cabecera, pero en unas colecciones es más fácil que en otras, y nos atreveríamos a decir que aquí es donde más difícil ha sido. Lo primero a destacar: no sumamos a partir de la serie Spider-Man sin adjetivos, la que le hicieran para Todd McFarlane a comienzos de los noventa… ¡sumamos a partir de Ultimate Spider-Man! Y la suma no es nada fácil:

 

#1-53 – Ultimate Spider-Man #1-53 USA

#54-60 – Ultimate Six #1-7 USA

#61-140 – Ultimate Spider-Man #54-133 USA

#141 y 142 – Ultimatum: Spider-Man Requiem #1 y 2 USA

#143-158 – Ultimate Comics: Spider-Man #1-15 USA

#159-168 – Ultimate Spider-Man #150-160 USA

#169-196 – Ultimate Comics. All-New Spider-Man #1-28 USA

#197-196 – Cataclism. Ultimate Comics. Spider-Man #1-3 USA

#200 –Ultimate Spider-Man #200 USA

#201-212 –Miles Morales: The Ultimate Spider-Man #1-12 USA

#213-233 –Spider-Man vol. 2, #1-21 USA

 

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Spider-Man #234 USA

 

Se nota mucho que el apaño lo ha hecho Bendis, porque va a su bola de lo que se ha hecho en el resto de los casos Aquí sí se incluyen algunas miniseries, transcurrieran o no en paralelo (Six fue en paralelo; Requiem no, por ejemplo), y se dejan fuera especiales, Annuals, Ultimate Marvel Team-Up, la trilogía del Enemigo Definitivo, Ultimate Fallout, Spider-Men y Spider-Men II y, lo que parece un poco absurdo, Ultimate End, la miniserie que puso final al Universo Ultimate y donde Miles jugaba un papel decisivo. Además, esta suma se contradice con la otra vez que se hizo algo similar, y nos colocamos entonces en el Ultimate Spider-Man #150 USA. Nuestro guionista viene a confesar que entonces la operación no era correcta. Parece todo un poco aleatorio, aunque quizás obedeciera a un plan de Bendis de cara al Spider-Man #250 USA… que ahora sabemos que no escribirá él. Ay, lo dejamos aquí, que ya se nos han vuelto a saltar las lágrimas.

 

EL HOMENAJE AL PASADO

Nuestra variant cover rinde tributo a esta cubierta

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man 22

MARTA PLATEADA EN EL UNIVERSO ULTIMATE: LA EXTRAÑA ITINERANCIA DE UNA ANTI-HEROINA

El cómic siempre se ha dejado influir por las versiones que de sus iconos pudieran aportar otros medios. Los ejemplos más significativos podemos encontrarlos en la Distinguida Competencia. Así, la Kriptonita apareció primero en el serial radiofónico de Superman antes de saltar a las viñetas, y lo mismo ocurrió con Harley Quinn, en la excepcional serie animada de Batman que orquestara Bruce Timm. Marvel ofrece ejemplos similares en cuanto a la relación con sus adaptaciones audiovisuales. Como muestra, el caso que nos ocupa, aunque lo cierto es que con Marta Plateada nos encontramos ante un cúmulo de circunstancias extraordinarias, que lo hacen especialmente significativo y anecdótico.

 

Todo empezó donde menos podría imaginar nadie: en las tarjetas coleccionables de animales exóticos que se popularizaron durante los años setenta y ochenta y que se vendían por correspondencia junto con sus archivadores. Cada tarjeta mostraba por un lado una foto del animal en cuestión, junto a un mapa mundial que situaba su región de procedencia y algunos símbolos que informaban sobre ciertas características, mientras que por el otro lado había un largo texto divulgativo con todo lo que un chaval quisiera conocer sobre la bestia. Tom DeFalco, quien escribía The Amazing Spider-Man a mediados de los ochenta, invirtió los quince centavos más rentables de su vida en comprar un paquete de esas tarjetas, que vio anunciado en las teletiendas de madrugada. Un día, las llevó a Marvel y se las enseñó a Ron Frenz, el dibujante de la serie arácnida. De aquella reunión, salieron nada menos que tres personajes, que debutarían a lo largo del siguiente año en las aventuras de Spidey. Zorro Negro y Puma estaban además influidos por villanos clásicos, de la época dorada de Stan Lee y Steve Ditko, pero Marta Plateada era algo completamente nuevo, que no respondía a ningún planteamiento previo. De los tres, fue la que más fortuna comercial encontró. La implacable soldado de fortuna procedente del pequeño país europeo de Symkaria podía figurar tanto como enemiga de Spiderman, cuando éste interfiriera en sus asuntos, o como aliada, en tanto que ella contratara al lanzarredes para alguna peligrosa misión. Con el paso del tiempo, se fue demostrando como un personaje positivo, que se movía por un código de honor, más allá del interés por el dinero. Marta Plateada se hizo habitual de las aventuras arácnidas, lo que le llevaría a disfrutar de una colección propia, de la que se publicaron nada menos que 35 entregas, y también aparecería en la serie animada de Spiderman en los años noventa, lo que posibilitó que fuera conocida más allá de los cómics. Con el fin de esa década, iría declinando su fama, hasta casi perderse de vista. Es aquí cuando entró en acción Brian Michael Bendis.

 

El guionista de Ultimate Spider-Man fue requerido por Sony Pictures Television para producir una nueva serie de televisión basada en el héroe de las telarañas y que sería emitida por el canal juvenil MTV. La particularidad de este producto es que estaría animado por ordenador, con la técnica de cel-shading, que permitía darle un aspecto de cómic en movimiento, en una época, mediados de 2003, en que tal cosa no solía ser habitual. La trama cubriría el hueco entre la entonces recién estrenada Spider-Man y la inmediata Spider-Man 2, que llegaría un año más tarde, y aunque Bendis partía de un statu quo que era el de la película de Sam Raimi, lo cierto es que ésta coincidía bastante con Ultimate Spider-Man, de tal forma que Spider-Man: The New Animated Series tendría muchísimas semejanzas con el trepamuros definitivo: en el estilo narrativo, en la característica marca de Bendis y en el diseño de algunos personajes. La aparición de Marta Plateada tenía lugar en el tercer episodio, titulado “Spider-Man Dis-Sabled”, un intraducible juego de palabras que hacía alusión al nombre, en inglés, de Marta. Ésta se presentaba como una asesina a sueldo que sometía a Peter a una implacable persecución, de cara a recuperar unas fotos que la incriminaban.

 

Bendis volvería sobre el personaje, esta vez para integrarla en el entorno de Ultimate Spiderman, pero no sería en el cómic, sino dentro del excelente videojuego del mismo nombre, que escribió junto a Brian Reed, vio la luz en el otoño de 2005 y se integraba dentro de la continuidad de la serie mensual… De hecho, dentro de unos cuantos tomos volveremos sobre este tema para tratarlo en profundidad. El segundo acercamiento del guionista de Cleveland a la mercenaria de cabello plateado se aproximaba mucho más al personaje del Universo Marvel convencional, con un diseño prácticamente calcado del que hiciera en su momento Ron Frenz. La saga sería además generosa en la aparición de villanos, no todos ellos de extracción arácnida: la Brigada de la Demolición, Rojo Omega (de quien Bendis esperaba sacar mucho más partido del que finalmente consiguió extraer) y El Buitre. Este destacó como uno de los pocos villanos de la época Lee/Ditko que faltaban por verse en Ultimate Spider-Man, de manera que su irrupción sería acogida por los aficionados como una vieja asignatura por fin aprobada, en un arco que por lo demás suponía un buen punto de partida para subirse a la serie.

 

El motivo había que buscarlo en la historia que se situaba inmediatamente antes y con la que se abre este tomo: el Ultimate Spider-Man Annual #1 USA. Sí, es cierto que ya se había publicado un cómic al margen de la numeración, denominado Ultimate Spider-Man Super Special (Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público), pero éste había funcionado más como epílogo de Ultimate Marvel Team-Up que con el valor de excepcionalidad de los Annuals clásicos, que era lo que Bendis quería recuperar para la ocasión. Y es que, en sus páginas, Peter Parker se echaría una nueva novia. La identidad de la chica sería motivo de intriga entre los lectores, que se encontrarían con una sorpresa mayúscula al descubrir su rostro, a la altura de la expectación creada. Bendis se salía por la tangente como nadie había imaginado, y aunque él esperaba que esta relación amorosa dividiría a la audiencia, no fue así: la mayor parte de los aficionados saludaría con entusiasmo una decisión que se venía preparando desde meses antes, como resultado lógico de la muerte de Gwen y la ruptura con Mary Jane.

 

Mark Bagley hubiera dibujado el Annual, y de hecho así se le ofreció, pero para su disgusto no podría encajarlo en agenda. Al ser un número fuera de colección, mantenía intacto el objetivo de no faltar nunca a su cita con los lectores, toda vez que quedaría muy satisfecho con el trabajo que hizo en su lugar Mark Brooks, y así lo manifestaría en público. La llegada de esta novia de Peter Parker marcaría un giro interesante en la trayectoria del joven trepamuros, con un puñado de posibilidades a explorar en el futuro inmediato.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 17

GUERRA DE BANDAS EN ULTIMATE SPIDERMAN: EL NACIMIENTO DE LOS GUERREROS

Sorprende que cinco años después del comienzo de Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis y Mark Bagley no hubieran tocado todavía uno de los tópicos que han sido abordados con mayor insistencia en la colección clásica del trepamuros, el de la Guerra de Bandas. Desde Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta a Tom DeFalco y Ron Frenz en los ochenta, el conflicto entre las diversas facciones de los bajos fondos de Nueva York, con Spiderman por en medio, ha sido ese tipo de aventura de la que todo equipo creativo acaba dando su versión, y el del trepamuros definitivo no iba a ser menos.

 

Si repasamos algunos de esos conflictos intestinos entre los criminales de la Gran Manzana, nos encontramos con un denominador común: la complejidad. El choque de fuerzas criminales suele producirse entre personajes que se han presentado cuidadosamente durante largo tiempo y cuya rivalidad encuentra un foco de fricción o se va calentando a fuego lento hasta que finalmente estalla. En muchas ocasiones, no basta con un único superhéroe, como el Hombre Araña, para hacer frente al conflicto, de tal manera que se suelen implicar otros colegas de correrías, como Daredevil o El Castigador. Son aventuras difíciles de escribir y difíciles de dibujar, por el elevado número de participantes que requieren y la complejidad que llegan a adquirir. Son también un disfrute tanto para quienes las hacen como para quienes las leen, puesto que al ser el resultado de muchas tramas preexistentes se perciben como la culminación de todas ellas.

 

Decía Peter Clemenza en El Padrino que las batallas entre las diversas familias mafiosas ocurren cada cinco o diez años y sirven para dar rienda suelta a la mala sangre acumulada durante todo ese tiempo. Que lo mejor es detenerlas cuando están comenzando, igual que deberían haber detenido a Hitler en Munich en lugar de permitirle que fuera más allá. La definición se adapta al reflejo que han tenido estos conflictos en los cómics de Spiderman y el propio Bendis la abraza a la hora de orquestar su propia guerra de bandas, que funciona como catarsis de la tupida red de personajes que venía estableciendo, de manera natural y por lo tanto sin que nadie se diera apenas cuenta, durante los años pasados en Ultimate Spider-Man.

 

Para el escritor, ésta era una de las aventuras en la que se sentía más implicado a la hora de escribirla, debido a todo el tiempo que llevaba planificándola y a que llegaría a incluir en el argumento algunas vivencias propias o de algunos de sus amigos, no siempre de carácter dramático. La escena del ascensor entre Spidey y Elektra, en especial la frase que ella le dice, ocurrió realmente, en un campamento de verano, cuando el escritor apenas era un adolescente. Confiesa el escritor que la saga aquí contenida es una de sus favoritos, y que podría haberla extendido hasta los cuarenta episodios si hubiera sido necesario. También que disfrutó como nunca con las grandes escenas de lucha dibujadas por Mark Bagley en esas páginas dobles que tan espectaculares le quedan. Para Bendis, son inspiración directa de las películas de Jackie Chan.

 

La cantidad de personajes que aparecen quizás sea la mayor que se haya utilizado jamás en ningún otro arco argumental de la serie. En la cabeza de todos está, claro, Kingpin, el segundo gran villano al que se enfrentara el joven Peter Parker, que le propinó entonces la mayor derrota de su vida (en Ultimate Spiderman: Curva de aprendizaje). Kingpin fue mostrado ante todos como un cruel asesino, tuvo que abandonar durante meses el país, y sólo consiguió regresar después de haber destinado cantidades ingentes de dinero para comprar voluntades, en un gesto con el que Bendis certificaba que, por mucho que el héroe demuestre la maldad de su enemigo, éste siempre podrá escapar de la justicia gracias a un sistema corrupto. Es aquí donde la referencia no es precisamente películas ligeras de una estrella oriental, sino sus historias más oscuras y realistas, como Torso o Jinx.

 

Lo que precipita los acontecimientos es la irrupción de un nuevo gallo en el gallinero, de Cabeza de Martillo, versión Ultimate de uno de los villanos clásicos de Spidey que fuera creado por Gerry Conway y John Romita en The Amazing Spider-Man #113 USA (1972), tomando como referencia el tipo de gangsters deformados que podían verse en las tiras de prensa de Dick Tracy, aunque Romita le diera un rostro y una manera de vestir que parecían calcadas de Edward G. Robinson en sus más memorables interpretaciones de mafioso. El personaje ya había aparecido dentro del Universo Definitivo en Ultimate X-Men: Gira mundial, como malo de la historia de debut de Gambito y que terminaba con la aparente muerte de Cabeza de Martillo. Aquí regresa por la puerta grande, acabando con la vida de otro de los mafiosos recurrentes de la Franquicia Arácnida, lo que provocará que Kingpin reclame los servicios de Elektra, a la que Bendis recupera para situarla en su papel clásico de asesina de alquiler. En lo que a ella se refiere, aquí se completa el viaje a la oscuridad que comenzara en Ultimate Daredevil y Elektra, mientras que el de la Capitana Jean DeWolfe y su amistad con nuestro héroe, no por trama secundaria menos relevante en el puzle que construye Bendis, queda pendiente de seguir narrándose en futuras sagas.

 

Alrededor de la lucha entre Kingpin y Cabeza de Martillo surgen héroes que entran en conflicto o acaban colaborando con Spidey. Son los “guerreros” del título. Algunos ya habían pasado por estas páginas (Shang Chi), mientras que otros todavía tenían pendiente hacerlo (El Caballero Luna y Puño de Hierro), pero ninguno adquiere mayor importancia que La Gata Negra, a la que conocíamos desde Ultimate Spiderman: Gatas y reyes. El guionista resuelve la tensión sexual no resuelta entre ella y el lanzarredes, que se mantiene durante buena parte del tomo y desemboca en una escena deliciosa e hilarante a partes iguales que, según confesión de Mark Bagley, es su favorita de estos números. Este detalle se queda en anécdota, puesto que el drama de la ladrona se va adueñando de la historia hasta hacerla suya. Al igual que ocurría en las guerras de bandas del trepamuros clásico, aquí Spiderman juega desde la retaguardia: nada o casi nada cambia para Peter Parker, mientras todo se altera para quienes le acompañan, a veces con dramáticas consecuencias.

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 16

JESSICA JONES: LA PALABRA QUE EMPIEZA POR J Y TODO LO DEMÁS

El cómic de superhéroes nació como un entretenimiento para niños, jóvenes y preadolescentes. En la época dorada del género, cuando se dejaban atrás los pantalones cortos, se abandonaba su lectura. Eso cambió cuando Stan Lee dio vida al Universo Marvel, con sus personajes imperfectos y plagados de humanidad, y se acentuó aún más a partir de mediados de los años ochenta, con la llegada de obras clave como La Patrulla-X de Chris Claremont, Watchmen o el Daredevil y el Dark Knight de Frank Miller. Al acabar la década, DC Comics se animó con su propio sello para lectores adultos, Vertigo, que ofreció desde entonces los títulos más interesantes de la Distinguida Competencia. Y en 2001, Marvel lanzó por fin un equivalente. Así fue como nació MAX.

 

 

“Sabes que lo quieres”. Decía una sobria publicidad aparecida en los cómics de la época, con un fondo de rojo intenso y el logotipo de MAX a tamaño gigante. La Casa de las Ideas atravesaba un momento delicado, lo que sirvió para agudizar el ingenio. El entonces presidente de La Casa de las Ideas, Bill Jemas, tenía como máxima la producción de cómics legibles, que escaparan a la intrincada continuidad de más de cuatro décadas de publicaciones, y de esas premisas nacieron estimulantes iniciativas. En la línea Ultimate, el contador fue puesto a cero, para que las historias de Spiderman, La Patrulla-X o Los Vengadores, ahora rebautizados Ultimates, pudieran contarse para las nuevas generaciones; autores de renombre, como Joe M. Straczynki y Grant Morrison, fueron atraídos a las cuadras de Marvel, mientras que el Director Editorial Joe Quesada rastreaba en terrenos indies a la caza de talentos frescos y sin el amaneramiento de años de contar exclusivamente las vivencias de tipos en mallas.

 

David Mack, un autor con el que Quesada había trabajado en Daredevil, le hizo llegar la obra que había firmado un amigo suyo. Era un voluminoso cómic en blanco y negro, sobre un asesino en serie que mataba niños. Se titulaba Torso y estaba escrito y dibujado por alguien de quien pocos habían oído hablar: Brian Michael Bendis. Éste había hecho otros libros de temática noir y orientación similar a la de Torso, todos ellos en la independiente Caliber Comics, y en un terreno más comercial acababa de lanzar Powers, una serie de detectives enmarcada en un cosmos superheroico, que publicaba Image y pronto se situaría entre las favoritas de la crítica. En Marvel quedaron hechizados con su habilidad narrativa, su naturalismo en la construcción de historias y su espontaneidad con los diálogos. Le asignaron la reinvención del Hombre Araña, en Ultimate Spider-Man, y fue uno de los mayores éxitos editoriales del momento. Realizó también varias historias cortas de Daredevil, antes de ser elegido como su guionista fijo.

 

En paralelo, Bendis planteó a Marvel su más arriesgada propuesta. Tenía por título Marvel Inc., o algo parecido que el autor no termina de recordar, y llevaría a los superhéroes al terreno de la serie negra en el que el guionista se movía con tanta facilidad. Estaba protagonizada por Jessica Drew, la que había sido Spiderwoman, que ahora estaba retirada del superheroismo pero no lo había dejado del todo. Se dedicaba a investigar casos relacionados con su antigua profesión, de manera que por allí estarían los grandes iconos de la editorial… desde una perspectiva inesperada. “Tengo este concepto, y es un poco como una película de calificación R”, dijo Bendis a Bill Jemas. “El tema es adulto. No me la puedo imaginar sin palabrotas. Y vosotros no publicáis cosas así”. El presidente de Marvel respondió con otra pregunta: “¿Y por qué no hacemos cosas así?”. Pero Bendis no sabía explicárselo. Le envió las once primeras páginas de aquel proyecto adulto, en lugar de la típica propuesta técnica. A las dos horas, Jemas le llamó y le dijo que tenía razón. En Marvel no estaban haciendo nada parecido. Pero empezarían a hacerlo. Iban a lanzar toda una línea destinada a lectores adultos y el título de lanzamiento sería ése.

 

MAX arrancó en otoño de 2001. La colección insignia era la que había propuesto Bendis, aunque ya no se titulaba Marvel Inc, sino Alias, y tampoco estaba protagonizada por Jessica Drew, sino por un nuevo personaje llamado Jessica Jones, imbricado en el pasado del Universo Marvel de una manera que los lectores irían descubriendo sobre la marcha. Por supuesto, la palabra que empieza por J estaba por todas partes. A mitad de primer número, Luke Cage mantenía sexo anal con Jessica después de que ella se lo hubiera pedido. Aunque la escena no fuera explícita, provocó que el dueño de la imprenta de la republicana Alabama, en que debía tirarse el tebeo, se negara a hacerlo, lo que obligó a irse a otro sitio. El incidente supuso para Marvel una impagable publicidad gratuita. Pero el sexo no era lo verdaderamente relevante en un cómic que invitaba a mirar al Universo Marvel como nunca antes se había visto y a una mujer derrotada por la vida que necesitaba encontrar su camino. “Es como Sam Spade”, dijo Bendis. “Bebe y se odia a sí misma”. Michael Gaydos, un viejo amigo del escritor de los tiempos del independentismo en Caliber, con el que incluso había coincidido en el Instituto de Arte de Cleveland, dibujaba las páginas interiores, que recordaban en estructura y diálogos a Powers, sólo que el encanto del dibujo de ésta había sido sustituido por un trazo adusto. Además, frente a los misterios detectivescos, Alias ponía el acento en el intimismo bañado en alcohol. David Mack se ocuparía de las portadas, con su estilo pictórico característico, así que en el fondo todo quedaba un poco en casa: era un cómic familiar bajo el paraguas de Marvel.

 

Stuart Moore, hombre de confianza de Quesada y editor de MAX, encargó proyectos como Fury, US War Machine, Night Nurse, Howard The Duck, Black Widow o Cage. Alias brillaría por encima de sus coetáneos, sería la única cabecera abierta que tendría MAX en su primera fase, devolvió su popularidad de antaño a Luke Cage y lanzaría al estrellato a Jessica Jones, que se alzó como uno de los más importantes personajes que surgieron en la primera década del siglo XXI. Su camino no había hecho más que comenzar…

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. Jessica Jones nº 1

EL HIJO DEL DUENDE: CUANDO HARRY CONTINUÓ LA SAGA EN ULTIMATE SPIDERMAN

La figura de Harry Osborn siempre ha tenido un complejo engarce en los mitos de Spiderman, a causa de las muchas vueltas que ha dado este personaje y el terrible peso que recae sobre sus hombros. Ya sea en los cómics clásicos, en los dibujos animados de televisión o en las películas de la pantalla grande, todo empieza igual: Harry es el mejor amigo de Peter Parker, una de las pocas personas que le respeta y acepta como es, pese a que pertenezcan a estratos sociales diferentes… o tal vez por eso mismo. Pero enseguida se descubre que Harry es también el hijo del peor enemigo de Spiderman. ¡Harry Osborn es el hijo del Duende Verde!

 

En la vida, y en el cómic, es necesario dejarse sorprender, y eso es lo que le pasó a Peter, pero también a sus autores, con Harry Osborn. El debut de este personaje secundario se produjo en The Amazing Spider-Man #31 USA (1965), con Stan Lee a los guiones y todavía con Steve Ditko a los dibujos. Peter Parker acababa de pasar del instituto a la universidad y los autores estaban tratando de repetir los esquemas que tan buenos resultados les procuraran en la etapa anterior. Se trataba de cumplir con la máxima de Stan Lee de “la ilusión del cambio”: que se dieran alteraciones que a los ojos de los lectores parecieran revolucionarias, pero que a fin de cuentas se mantuviera intacta la esencia del concepto original. De esta manera, Harry no sería más que el repuesto para Flash Thompson, el tipo que se había dedicado a hacer la vida imposible de Peter durante la adolescencia, mientras que Gwen Stacy haría las veces de Liz Allan, la chica que se sentía atraída por Peter pero era demasiado orgullosa para confesarlo.

 

Quizás los derroteros de la serie hubieran ido en esa dirección prefijada, y de hecho las primeras apariciones de estos dos personajes así lo hacían entrever: Peter y Harry tuvieron encontronazos desde el primer momento en que se cruzaron el uno con el otro, y otro tanto sucedía con Gwen, pero lo imprevisto llegó entonces. Steve Ditko decidió dejar Spiderman, y lo hizo por una disputa alrededor de la identidad del Duende Verde. Mientras que Stan Lee estaba convencido de que debía ser alguien perteneciente al elenco de secundarios, Ditko consideraba que tal opción rompía la credibilidad de la serie. Ante la imposibilidad de convencer de lo contrario al que también era Director Editorial de Marvel, optó por marcharse.

 

La solución al misterio alrededor del Duende Verde marcaría un antes y un después en la historia del Hombre Araña. Se entraba en un periodo en el que sus aventuras contarían con cierto tono culebronesco, por el cual se entremezclarían sin pudor alguno la vida privada de Peter Parker y su actividad superheroica como Spiderman, como si Nueva York fuera un lugar pequeño, en el que todo el mundo se conociera y en el que todo el mundo que peleaba con el trepamuros era también amigo, familia, compañero de trabajo o mero conocido del muchacho bajo la máscara. Esta circunstancia coincidiría con la entrada en la serie de John Romita, un artista prodigioso, que además de dotar a las andanzas de Spiderman de una espectacularidad nunca antes vista concedió al mundo de Peter Parker un romanticismo que tampoco había tenido hasta entonces. Mientras que el protagonista adoptaba la fisionomía de un joven atractivo, las chicas que formaban parte de su vida se revestían de belleza sin parangón. Gwen, la mujer fatal que dibujara Ditko, pasó a ser una jovencita tierna e incapaz de romper un plato (la novia perfecta), al tiempo que descubríamos el rostro, el encanto y la alegría de Mary Jane, la despreocupada vecina de al lado, que irrumpía en la vida de Peter Parker para introducir un elemento de adorable imprevisibilidad. Ambas formarían parte de la pandilla de Pete, en la que también se integraría Flash, de vuelta a la serie, y Harry, ahora convertido en el mejor amigo de Peter.

 

¿Qué es lo que les había unido? El sentimiento de soledad. En The Amazing Spider-Man #39 USA (1966. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Días de gloria). Harry confesaba a Peter que su madre había muerto cuando era un niño y que su padre, el acaudalado Norman Osborn, no le prestaba demasiada atención. Peter había perdido a sus padres, y también a la figura paterna de tío Ben, por lo que se producía la identificación de Harry como alma gemela. Por supuesto, Stan Lee ya lo tenía todo pensado, de manera que, en ese mismo número, el Duende Verde descubría la identidad secreta de Spiderman, y a su vez éste se desvelaba como Norman, el padre de Harry. En la pelea posterior, un accidente fortuito servía para que el villano perdiera la memoria, pero desde ese preciso momento, su destino, el de Harry y el de Peter quedaron unidos y sellados para siempre.

 

Harry siguió presente en la serie durante los años posteriores, llegando a convertirse en el compañero de piso de Peter y en el novio ocasional de Mary Jane, pero su creciente inestabilidad le arrastraría a las drogas. Después de que Norman, como Duende Verde, asesinara a Gwen y muriera como consecuencia de ello, Harry averiguaba la verdad y la interpretaría a su manera, para convertirse en el segundo Duende Verde, ya en los años setenta. Como luego sostendría el guionista Roger Stern, no era en realidad un villano, sino alguien pretendiendo serlo: pronto daría con sus huesos en un psiquiátrico, del que saldría en apariencia restablecido y para formar una nueva vida junto a Liz Allan, la que pronto sería su esposa. En años posteriores, Harry sufriría diversas recaídas y recuperaciones, e incluso estaría dado por muerto durante largo tiempo. Fue Stern quien, en los años ochenta, recogería la herencia dejada por el Duende Verde en un nuevo criminal, llamado simplemente el Duende, que daba con una guarida de Norman y aprovechaba su equipo (The Amazing Spider-Man #238 USA, 1983. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman de Roger Stern y John Romita Jr.). El traje de batalla sería similar al del Duende Verde original, aunque entre los cambios más destacables estuvo la elección del dorado como color básico.

 

Para Ultimate Spiderman, Brian Michael Bendis cogió la esencia de Harry Osborn: el niño rico amigo de Peter que resultaba ser hijo del Duende Verde. En el curso de esta serie, hemos visto como le manipulaba éste y le sometía a diversos tratamientos de cara a borrar el recuerdo de su identidad… Y también le hemos visto revelarse contra el Duende Verde, pasar a custodia de SHIELD y prometer que, algún día, mataría a Peter, al que culpa de todas las desgracias de su vida.

 

Este volumen retoma el complejo personaje de Harry y en él Bendis juega con las diversas maneras en las que, en la versión clásica de Spiderman, se dio continuidad a la figura del Duende Verde. El guionista conjura de nuevo y de manera consciente, un arco argumental de tono oscuro, acercándose de hecho al género terrorífico y al thriller. A su vez, aborda una cuestión que está sobre la mesa desde que Norman tratara de asesinar a Mary Jane: ¿Puede Peter mantenerla en su vida y protegerla?

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 15 

INTERCAMBIO DE MENTES: EL TEMOR AL SALTO DEL TIBURÓN DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte de Gwen Stacy, ocurrida en Ultimate Spiderman: Matanza, sumergió la serie en una oscuridad que ya venía creciendo desde varias aventuras atrás, con la aparición de Veneno y la ruptura temporal entre Peter y Mary Jane. Las aventuras de Spiderman siempre han sido característicamente agridulces, por lo que una excesiva carga negativa podía alejar demasiado al personaje de su espíritu fundacional. Brian Michael Bendis necesitaba romper la inercia en la que parecía haber caído su encarnación del Hombre Araña y para hacerlo optó por una idea que había tenido su editor Nick Lowe y que le pareció fundamentalmente estúpida. Al menos la primera vez que la escuchó.

 

¿Has visto cualquiera de esas películas en que un adulto se mete en la cabeza de un niño y viceversa? Causaron sensación en los años ochenta, hasta casi convertirse en un género en sí mismas. Todo empezó con De tal astilla, tal palo (1987), con la entonces estrella adolescente Kirk Cameron en el papel de un chaval que intercambiaba el cuerpo con su padre, encarnado por Dudley Moore. El filme estaba ligeramente inspirado por Viernes loco (1975), largometraje en el que también se producía un embrollo similar, aunque en este caso era con madre e hija. Fue precisamente esta última película la que usó Nick Lowe, el coordinador de la edición americana de Ultimate Spiderman, para comentarle a Brian Michael Bendis que, de cara a dejar atrás la tristeza imperante tras la muerte de Gwen, no estaría mal hacer algo similar entre el trepamuros… y Lobezno. El guionista, al que nunca antes le había propuesto una trama ningún editor, tuvo palabras amables con Nick, de quien estaba convencido que algún día llegaría incluso a ocupar el puesto de Joe Quesada… Pero la idea le parecía horrible.

 

Solo que en aquel entonces, una de sus hijas pasaba por el periodo que suelen atravesar en algún momento todos los niños, cuando se obsesionan por alguna película y no dejan de verla una vez tras otra. Lo más divertido es que la cinta que tanto le gustaba a la pequeña no era otra que Viernes loco. La ponía constantemente, y en muchas ocasiones estaba su padre junto a él. Tras repasar el filme hasta la extenuación, Bendis tuvo que dar su brazo a torcer y reconocer que la ocurrencia de Lowe no era tan mala, después de todo, y que incluso podría dar para unas cuantas situaciones bastante alocadas y divertidas. Sería la manera adecuada de poner de nuevo el tren sobre los raíles.

 

Los lectores necesitaban y anhelaban un giro inmediato. La muerte de Gwen, que había cogido con la guardia baja, les disgustó tanto que muchos no dudaron en enviar sus quejas a la editorial, tal y como había ocurrido con la historia clásica en que el Duende Verde asesinaba a la entonces novia de Peter Parker. Al contrario que lo sucedido en el cómic que escribiera Gerry Conway y dibujara Gil Kane en 1973, la tragedia carecía de cualquier rasgo de épica o de cualquier posibilidad de desquite. A la Gwen original la asesinaba el Duende Verde, que quería así dañar al trepamuros, y tenía como consecuencia, en último término, el fallecimiento de éste. La historia, por triste y difícil de aceptar que fuera, se orquestaba como una fábula moral. La muerte de la Gwen de Ultimate Spiderman, en cambio, tenía una aleatoriedad total que la hacía mucho más cruda. Gwen había encontrado la parca porque estaba en el lugar y en el momento equivocados. Matanza tampoco era un villano convencional que llevara a cabo una acción consciente: tan sólo era una criatura amorfa que deseaba convertirse en humana. Más allá de que el método respondiera a las herramientas del buen escritor naturalista que es, Bendis tenía sus razones para que el fin de Gwen fuera así de cruel y sin sentido. Lo necesitaba para llevar la colección y la vida de Peter por la dirección que se disponía a tomar, pero muchos lectores, sin la visión de conjunto, no quisieron tener en cuenta nada de todo eso. Perdieron parte de la confianza que habían depositado en la que, hasta ese momento, era una serie muy especialmente querida por ellos. Algunos identificaron la muerte de Gwen como “el salto del tiburón”, una expresión propia del medio televisivo que se usa para señalar el momento en que una serie que entusiasma a multitud de seguidores pierde su esencia y comienza su decadencia, en muchos casos hasta finalizar con la cancelación.

 

Como demostraría el paso del tiempo, Ultimate Spiderman no sólo había evitado el salto del tiburón, sino que nunca lo llegaría a conocer. Brian Michael Bendis reivindicaría el producto una y otra vez, de las más imaginativas maneras, y la irreverente aventura de Spidey y Lobezno sería el detonante de uno de esos cambios inesperados. La historia, de apenas dos episodios, no sólo insuflaría nueva vida a la cabecera, sino que sería recibida con alborozo por los aficionados, que no esperaban nada similar. Joe Quesada se acercó para felicitar a Bendis, que no acababa de creerse la reacción, proponiéndole que cada año repitieran la broma, hasta convertirla en una tradición, a lo que el guionista respondió con una sonora negativa: ¡jamás repetiría aquello!

 

Se equivocaba: ocho años después, el relato sería adaptado por el propio Bendis, para materializarse como el décimo episodio en la primera temporada de la teleserie de dibujos animados de Ultimate Spider-Man. Ésta a su vez estaba influida por el tono absurdo y endiablado de aquel intercambio de cuerpos entre Spidey y Lobezno. Apenas fueron dos números, pero quedaron grabados en el recuerdo de los lectores como algo muy especial.

 

En los siguientes episodios, siguiendo con la recepción de invitados especiales, y después de que la saga con Lobezno hubiera dado también pie a la aparición de La Patrulla-X, entraba en juego La Antorcha Humana. En los cómics clásicos, Spidey y el más joven de Los 4 Fantásticos siempre han mantenido una profunda amistad que ha ido creciendo con el paso de las décadas. Bendis trasladaba la relación hasta el Universo Ultimate, pero poniendo el acento en las identidades civiles de los héroes. A renglón seguido, La Antorcha cedería el testigo al Doctor Extraño, otro personaje con fuertes lazos con Spidey no siempre explorados en profundidad. Por debajo de todas esas historias, latía el sentimiento de Peter, Mary Jane y todos los demás secundarios, tratando de superar la pérdida de Gwen, cada uno a su manera. Estaban creciendo y, en palabras de Bendis, comprendiendo que las cosas cada vez serían más duras.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 14

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