PACTO INTERGENERACIONAL: MARVEL ANTE EL RETO DEL LEGADO

Desde los tiempos de Marvel Now! hasta la actualidad, La Casa de las Ideas se ha atrevido a potenciar un conjunto de nuevos personajes derivados de algunos de sus más clásicos y respetados iconos. El objetivo no era, en absoluto, sustituir a Thor, Hulk o el Capitán América, sino introducir jóvenes héroes que conectaran con la diversidad, complejidad y riqueza del siglo XXI. Desde La Antorcha Humana de Los 4 Fantásticos hasta La Patrulla-X de la Segunda Génesis, desde James Rhodes en el papel de Iron Man a Ben Reilly como Spiderman, la editorial siempre ha buscado dar continuidad a sus personajes mediante versiones puestas al día de los mismos que, en muchas ocasiones, ponían el acento en minorías étnicas. La fuerza centrífuga del Universo Marvel termina por colocar las cosas en su sitio y tras “Imperio Secreto” ese momento parece haber llegado: Con Marvel Legacy, ha llegado la hora del back to the basics, y una pregunta resuena en el ambiente. ¿Seguirán adelante esos nuevos héroes, como Kamala Khan, Miles Morales, Riri Williams o Amadeus Cho, o por contra caerán en el olvido?

Generaciones es un proyecto inusual. Lo podemos definir por lo que es, un conjunto de especiales autoconclusivos en que los héroes de legado entran en contacto con sus respectivas contrapartidas adultas en un momento del pasado de éstas, pero también por lo que no es: no estamos ante un evento por sí mismo, aunque parte de los acontecimientos que han tenido lugar en el evento de mayor envergadura que ha tenido lugar en el último ciclo editorial; los especiales tampoco forman parte específica de las colecciones de ninguno de sus protagonistas, pero impactarán en el futuro de todas; no encajan en la filosofía seguida por La Casa de las Ideas en estos años, pero tampoco terminan de hacerlo en la anunciada Marvel Legacy. Generaciones surgió del discurrir de “Imperio Secreto”. Al comienzo de la saga, mientras un corrompido Capitán América arrasaba con su país, sus amigos y todo lo que hasta entonces representaba, el auténtico Steve Rogers, con sus principios morales y su heroísmo intactos, se materializaba en un misterioso lugar, conocido como Punto de Fuga, donde parecían terminar amigos y enemigos que habían sido afectados por el Cubo Cósmico, ya fuera de manera directa o por las acciones llevadas a cabo por el Capi después de haber sido afectado por este artefacto. En el décimo capítulo, Steve lograba acceder a nuestra realidad y enfrentarse a su yo alterado. Tras la batalla final, algunos de los héroes que habían participado de la misma se veían transportados al Punto de Fuga. El hecho ocurría en una viñeta, y en la siguiente ya estaban de vuelta, al más puro estilo de las clásicas Guerras Secretas. ¿Qué había ocurrido entre una y otra viñeta? La respuesta está en estos especiales, originalmente publicados en Estados Unidos durante los dos últimos meses de “Imperio Secreto”. De cara a este volumen, y aunque la lectura de cada episodio funcione de manera autónoma, hemos optado por el orden de publicación seguido en Estados Unidos.

 

HULKS: AMADEUS Y BRUCE

En el primer especial de Generaciones, el actual Piel Verde retrocede a los tiempos del Hulk iracundo de pantalones morados siempre perseguido por el ejército. Greg Pak, guionista que alcanzara la fama con una de las aventuras más celebradas de Bruce Banner, “Planeta Hulk”, pero que también está detrás de la creación de Amadeus Cho, con la ayuda de Matteo Buffagni en los lápices, afronta este encuentro de sus dos personajes fetiche, que encaja a la perfección en las tribulaciones que ha venido padeciendo El Alucinante Hulk. Al contrario que su antecesor, Amadeus se caracteriza por mantener un estricto control sobre sus transformaciones y controlar así a la bestia interior. Sin embargo, algunas circunstancias ocurridas durante sus aventuras, especialmente después de que Banner fuera asesinado en el curso de “Civil War II”, le están empujando por una senda incierta. La criatura furiosa, hasta ahora confinada en el maletero de un coche metafórico conducido por Cho, está ahora libre y condicionará su futuro. Con toda probabilidad, su destino se verá alterado tras “Imperio Secreto”, una vez responda a la llamada de socorro que llega de Sakaar.

CHICAS MARAVILLOSAS: JEAN Y FÉNIX

Venida desde el pasado junto al resto de sus compañeros de los Cinco Originales, nadie como la joven Jean Grey ha luchado para escapar de su destino: el de transformarse en huésped y víctima de la entidad cósmica todopoderosa que conocemos como la Fuerza Fénix. Con esos condicionantes, la actual Jean se cruza en el camino de su equivalente adulta en un momento muy concreto de su existencia, el periodo que va desde que La Patrulla-X es dada por muerta, al final de The X-Men #113 USA (1978), hasta el reencuentro de Jean con sus compañeros, en The X-Men #126 USA (1979). Es también el periodo en que Mente Maestra trataba de corromperla, de cara a que se uniera al Club Fuego Infernal. Falta, por lo tanto, muy poco tiempo para que sufra su primera muerte, en el curso de “La saga de Fénix Oscura”. Cullen Bunn, guionista de Jean en Patrulla-X Azul, y R. B. Silva, uno de los dibujantes de la misma, con un estilo que fusiona elementos de Stuart Immonen y Frank Cho, conducen la experiencia, que tendrá continuidad tanto en la serie propiamente dicha de Jean como en La resurrección de Fénix, acontecimiento a publicar en los primeros estadios de Marvel Legacy.

 

LOBEZNOS: LAURA Y LOGAN

Desde que sustituyera a Lobezno tras la muerte de éste, Laura Kinney ha protagonizado una excelente colección con guiones de Tom Taylor, quien ahora escribe este especial en que la mutante se encuentra con su mentor en un contexto familiar, el de Tokio y las luchas contra interminables legiones de ninjas, para componer una trama sencilla, con predomino de la acción, pero bajo la que late un subtexto poderoso, centrado sobre la relación paterno-filial de los protagonistas. El español Ramón Rosanas (Hombre Hormiga) ilustra esta historia, en la que encontramos unos pocos detalles que permiten contextualizarla durante un amplio periodo. Lobezno viste su uniforme amarillo, pero estamos en una época en la que ya ha adoptado a Akiko y todavía está viva Mariko, por lo que cabe situar el relato entre la recuperación del traje clásico y la muerte del gran amor de Logan.

 

THORS: JEAN Y ODINSON

Jason Aaron, el autor que escribiera las aventuras del Hijo de Odín durante una aclamada etapa y lleva un tiempo equiparable narrando la saga de la mujer digna de sostener Mjolnir, procura la reunión de ambos, en una época a la que ya se ha aproximado antes en sus relatos: cuando la humanidad era joven y Odinson todavía no era capaz todavía de blandir Mjolnir. Dibuja Mahmud Asrar, un profesional todoterreno, injustamente minusvalorado, que después de pasar tanto por Vengadores como por Patrulla-X, tendría que haber alcanzado ya la categoría de estrella. En estas páginas, combina su personal lápiz con claras influencias tanto del Thor de Simonson como del de Coipel. El cómic toma también como referencia el enfrentamiento que tuviera este Thor primigenio con Apocalipsis, en un episodio retrospectivo de Imposibles Vengadores, para luego apuntar, más que ningún otro de los especiales aquí reunidos, hacia el futuro inmediato: las últimas páginas enlazan directamente con Marvel Legacy: Alfa.

 

OJOS DE HALCÓN: KATE Y CLINT

Durante la unánimemente aclamada etapa de Matt Fraction y David Aja, Kate Bishop se situó como la perfecta compañera de batallas del Ojo de Halcón original, un papel en el que ha ido ganando importancia, hasta quedarse ella como única protagonista de la más reciente temporada de la serie, con Kelly Thompson (Fuerza-V) como guionista. Esta misma autora encara el cruce entre Kate y un Clint Barton en los inicios de la carrera de él, cuando todavía no había completado el viaje que le llevaría desde su ambivalente posición de los primeros tiempos hasta las filas de Los Vengadores. Stefano Raffaele, sólido dibujante que al igual que Asrar merecería mayor consideración, coreografía un especial que pone el acento sobre la complicidad de ambos héroes y que nos deja unos cuantos momentos deliciosos y un final memorable.

 

IRON MEN: TONY Y RIRI

Quizás el especial más extraño de todos los aquí reunidos.  Brian Michael Bendis fue el guionista de que, después de haber escrito sus aventuras durante una temporada, se atrevió a sustituir al Hombre de Hierro original por una adolescente superdotada con muy mala suerte en la vida. Aquí, se permite el lujo de romper con la estructura utilizada por el resto de sus colegas. Hubiera sido muy sencillo conducir a Riri, por ejemplo, a la época en la que Tony estaba inmerso en una de sus crisis alcohólicas, pero en lugar de eso ha optado por llevársela a un posible futuro lejano y enseñarnos qué ocurre allí. Como efecto secundario, el guionista arroja jugosas pistas, no sólo acerca de lo que aguarda a Riri a la vuelta de la esquina, sino sobre lo que cabría esperar de otros actores fundamentales del Universo Marvel. El viaje está parcialmente ilustrado por Marco Rudy, un singular artista, en las antípodas de lo que cabe esperar en un cómic de superhéroes, con el que ya coincidiera Bendis durante su etapa en La Patrulla-X.

 

CAPITANES MARVEL: CAROL Y MAR-VELL

De todos los héroes de legado con que cuenta La Casa de las Ideas, la Capitana Marvel quizás sea la que tenga su papel más consolidado. El Capitán Marvel, héroe de quien ha tomado su manto, lleva muerto y enterrado desde 1982, y pese a que su resurrección se haya insinuado en muchas ocasiones, lo cierto es que Mar-Vell parece haber adquirido la condición de muerto intocable, con mayor utilidad en la tumba que fuera de ella. En el otro extremo, Carol Danvers está muy asentada como Capitana Marvel, hasta el punto de que va a protagonizar la primera película de Marvel Studios con una mujer como cabeza de cartel. La guionista de su actual colección, Margareth Stohl, ha escrito una aventura en la que Carol se une a Mar-Vell en el periodo en que éste se encontraba confinado en la Zona Negativa y sólo podía escapar de allí cambiando su posición con Rick Jones. Dibuja Brent Schoonover, con un peculiar lápiz con trazas clásicas y al mismo tiempo underground.

 

MS. MARVELS: CAROL Y KAMALA

En esta historia, Carol Danvers repite protagonismo, pero ahora es ella quien recibe la visita de su sucesora. Kamala Khan probablemente sea el personaje de la factoría que durante la actual década haya alcanzado una mayor relevancia, capacidad para construir legiones de lectores y solidez para garantizar su permanencia. G. Willow Wilson la creó, junto a la editora Sana Amanat, sin tener para ello que quitarse de en medio a la heroína de la que tomaba su nombre, lo que le garantizó la confianza del fandom. La acción se enmarca en el contexto de la primera serie abierta que protagonizara la Ms. Marvel original, allá por la segunda mitad de los setenta, y tanto el lápiz de Paolo Villanelli (Escuadrón Supremo) como la paleta de color de Ian Herring así lo refrendan. Para la ocasión, se ha recuperado a Ave de Muerte, una de las villanas que se enfrentara con Ms. Marvel en sus años dorados, así como el genuino sabor del Daily Bugle de aquel entonces.

 

SPIDERMAN: MILES Y PETER

Brian Michael Bendis se mantiene como narrador fundamental de las andanzas del joven trepamuros e incorpora este especial a su discurrir biográfico, de tal manera que funciona en conjunción con recientes números de la serie abierta o con la miniserie Spidermen II. El autor, esta vez sí, se ciñe a la estructura de la mayor parte de especiales del proyecto, con Miles Morales aterrizando en la Universidad Empire State cuando Peter Parker acababa de matricularse y todavía no había establecido lazos con Harry Osborn o Liz Allan. La visita al pasado, centrada de manera casi total en los héroes bajo la máscara y con escenas de acción meramente testimoniales, nos recuerda las partes menos amables del Peter Parker primigenio, deja un poso agrio en el sentir de Miles y abre las puertas a un importante cambio en su vida. Ramón Pérez, un indie captado por Marvel hace algunos años y que sigue colaborando intermitentemente con la editorial, se mimetiza con la época evocada en el cómic, hasta el punto de casi calcar algunas icónicas viñetas de Steve Ditko o acudir en unas pocas páginas a su célebre plancha dividida en nueve viñetas.

 

CAPITANES AMÉRICA: SAM Y STEVE

Marvel dejó para el final la que probablemente sea la mejor pieza del proyecto, una épica odisea protagonizada por Sam Wilson que hace las veces de epílogo a la larga etapa escrita por Nick Spencer en los últimos años y que ha encontrado su cénit en “Imperio Secreto”. Al tiempo que nos presentaba un Capitán América corrupto, el Steve Rogers pervertido por Kobik, Spencer también ofrecía otro Capitán América: Sam Wilson, sustituto del original, que ha mantenido una fidelidad inquebrantable a los ideales del mito y ha pagado un alto precio por ello. Este relato, con un lápiz muy inspirado a cargo de Paul Renaud, que ya acompañara a Spencer en momentos puntuales de su etapa en el abanderado, ensalza aún más si cabe la figura de Sam, a la par que subraya el verdadero significado del héroe de las barras y estrellas. Una verdadera joya.

 

Marvel presento Generaciones como un derivado de “Imperio Secreto”, pero también como una avanzadilla de Marvel Legacy: el proceso por el que tendrá lugar la progresiva vuelta de los héroes clásicos. Generaciones se erige como una celebración del pasado de la factoría, pero también como una afirmación de la importancia que han adquirido los jóvenes héroes en estos años. El compromiso de la editorial pasa por mantener a los unos por más que regresen los otros. Es ahora, por tanto, cuando Miles, Kamala, Riri, Amadeus y todos los demás serán puestos a prueba como nunca antes. ¿Perdurarán por sí mismos, mientras conviven con los iconos que tomaron como modelo? El futuro de Marvel, su capacidad para mantenerse fresca y espontánea, para acoplarse al sentir de los tiempos y atraer al nuevo público llamado a renovar las canteras de aficionados quizás dependan de que esa respuesta sea afirmativa.

 

Artículo originalmente aparecido en 100 % Marvel HC. Generaciones.

SPIDERMAN Y LA GATA NEGRA: UN ADOLESCENTE EN BRAZOS DE LA MUJER FATAL

Las relaciones sentimentales de Peter Parker siempre han sido una parte esencial del interés de los lectores hacia la figura de Spiderman. Cuesta encontrar un periodo en la historia del héroe en que no haya estado saliendo con alguna chica o tratando de que hacerlo. De todas las novias con las que ha contado el Hombre Araña, una de ellas podría calificarse como diferente a las demás, y no hablamos de Mary Jane, sino de la mujer que se enamoró del héroe, y no de la persona de a pie. Y esa mujer es la Gata Negra.

Felicia Hardy, la ladrona de buen corazón, la escultural aventurera de melena plateada, la sensual dama que recorre los tejados del Universo Marvel, vino al mundo de la mano del guionista Marv Wolfman y el dibujante Keith Pollard, quienes narraban las andanzas de Spiderman a finales de los años setenta. Wolfman disfrutaba mucho con Bad Luck Blackie (1949), un corto animado de Tex Avery en el que un gato negro atraía la mala suerte de quienes le rodeaban, e incluso llegaban a pagarle por ello. En esencia, la Gata Negra mantiene esa característica, de manera que en su primer encuentro con el trepamuros, que tuvo lugar en The Amazing Spider-Man #194 y 195 USA (1978), éste no dejaba de padecer infortunios aparentemente casuales, que permitían a su enemiga burlarle una y otra vez, al tiempo que surgía una mutua atracción, con un primer beso incluido.

 

Aunque la Gata Negra moría, en apariencia, al final de la historia, no tardó en convertirse en un personaje recurrente. Para Spidey, suponía todo un desafío moral, puesto que Felicia Hardy seguía siendo una delincuente a la que llevar a la cárcel… De no ser porque resultaba más sencillo caer en sus brazos. El punto de inflexión se produjo cuando ella aceptó reformarse, tras lo que comenzaría un tórrido romance caracterizado por un importante detalle: la Gata Negra no estaba en absoluto interesada en Peter Parker, y de hecho no permitía que se desenmascarara ante su presencia. Ello no impidió que continuara un tórrido y tumultuoso romance que se desarrollaría durante buena parte de los años ochenta, con rupturas y reconciliaciones incluidas. En Marvel sólo apartaron a la pareja después de que se decidiera que Peter se casara con Mary Jane Watson. Así fue como se dejó atrás una relación adulta como no había ninguna otra en el Universo Marvel. La Gata Negra seguiría apareciendo ocasionalmente en las aventuras arácnidas, e incluso gozaría de su propia miniserie, hasta que cayó en el olvido, para ser recuperada ya en el siglo XXI, a través de una alucinante historia escrita nada menos que por el director de cine Kevin Smith, que reavivó el interés por la ladrona.

 

La edición original de Spider-Man / Gata Negra: El mal que hacen los hombres se extendió nada menos que de 2002 a 2006, cuatro años para apenas seis episodios, un retraso debido a la lentitud de Smith a la hora de entregar sus guiones. No es extraño que, en esa época, con Felicia Hardy de nuevo en el ojo del huracán, Brian Michael Bendis se planteara trasladarla al Universo Ultimate, algo que haría coincidiendo con una ocasión tan especial como la publicación del Ultimate Spider-Man #50 USA. En su versión definitiva, La Gata Negra mantendría la esencia del original. Al fin y al cabo, un concepto tan puro como el de una ladrona divertida y de curvas imposibles que vuelve loco al héroe lleva dándose en los cómics desde que Will Eisner cruzaba a Spirit con todo tipo de mujeres fatales. ¿Qué había cambiado que pudiera llamar la atención de los lectores? Pues la gran variación estaba en el propio Spiderman. Cuando el Hombre Araña clásico se cruzó por primera vez en el camino de Felicia Hardy, ambos eran dos personas adultas y experimentadas. En el Universo Ultimate, el caso es radicalmente distinto, puesto que aquí Spidey sigue siendo un adolescente de apenas quince años que no ha pasado de los besos y achuchones con su novia. ¿Qué hacer ante una chica tan atractiva y sexualmente abierta como la Gata Negra? ¿Y qué pensaría Mary Jane de todo ello? Mark Bagley, que había tenido oportunidad de dibujar a la Gata Negra a principio de los años noventa, durante su etapa como dibujante de Amazing, lleva a cabo un rediseño del personaje que ofrece ecos de aquella primera toma de contacto.

 

Por si las complicaciones fueran pocas, el arco argumental con el que se celebraba la llegada al medio centenar de entregas del Spiderman definitivo también contaría con la presencia de Elektra, otra peligrosa mujer con la que el trepamuros se había encontrado brevemente en el pasado, pero a la que tendría que enfrentarse de manera directa, después de que se hubiera puesto a las órdenes de Kingpin, siguiendo también la música, que no la letra, de viejas aventuras pertenecientes al Universo Marvel convencional. De nuevo, Bendis recurría a la mezcla de conceptos procedentes de diversos momentos de la historia de La Casa de las Ideas. Si las dos aventureras entre las que se sitúa el Hombre Araña enclavan su mayor época de popularidad en los años ochenta, el objeto de interés a partir del cual se desencadenan los acontecimientos, una tablilla que La Gata Negra roba a Kingpin, encuentra su origen en los años sesenta.

 

“La saga de la tablilla” original se desarrolló en The Amazing Spider-Man #68-77 USA (1969. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y fue la más compleja trama tejida por Stan Lee como guionista arácnido, con John Romita y John Buscema como dibujantes. La tablilla del título contenía nada menos que el secreto de la inmortalidad, lo que desataba la codicia de Kingpin, pero también de Cabello de Plata, su rival mafioso. No se vayan todavía, que aún hay más, parece decirnos Bendis, ya que todo ello se cruza con la candidatura de Sam Bullit a la alcaldía o los problemas de Mary Jane con su padre. En el primer caso, estamos ante una historia que originalmente fue narrada por Stan Lee y Gil Kane en The Amazing Spider-Man #91 y 92 (1971) y a cuya literalidad casi se ceñiría Bendis: Sam Bullit se presentaba como un político corrupto que desataba una campaña de prensa contra Spiderman de la que se beneficiaba electoralmente. El trepamuros, junto al Hombre de Hielo, conseguía mostrar la verdad ante la opinión pública y la policía, que detenía a Bullit al final de la historia. En el segundo caso, el del trágico pasado familiar de Mary Jane, habría que avanzar más de diez años en el tiempo para encontrar el referente: hasta The Amazing Spider-Man #259 USA (1984), la alegre pelirroja no desvelaría a Peter sus problemas de niñez, en un relato presentado por Tom DeFalco y Ron Frenz.

 

Una vez más, Brian Michael Bendis recogía todos esos argumentos, surgidos de los más diversos puntos de la biografía clásica del personaje, para actualizarlos, reinterpretarlos y ofrecerlos a los lectores actuales como si fueran totalmente nuevos, para dar lugar a una sólida trama, ejemplo de la época dorada que atravesaba Ultimate Spider-Man cincuenta entregas después de su nacimiento.

 

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 11.

ULTIMATE X-MEN: EL RETO OLVIDADO DE BRIAN MICHAEL BENDIS

El término “blockbuster” significa superproducción, y se ha aplicado para denominar a esas películas de elevadas ambiciones comerciales que los grandes estudios suelen programar en la temporada veraniega o navideña. Blockbusters son tanto las monstruosidades de Michael Bay como los más ambiciosos filmes de Marvel Studios, tanto la saga de Harry Potter como la de Batman. El elemento común es la enormidad, que se refleja en todos los aspectos: un reparto con grandes nombres que atraigan a las masas, un gigantesco presupuesto, espectaculares efectos visuales, una trama con multitud de escenarios, escenas complejas y casi imposibles de rodar…

Si hubiera que hablar de blockbusters en la industria del cómic, no hay ningún referente a la altura de la línea Ultimate, presidida por la idea de que cada arco argumental debe de ser, en sí mismo, un gran espectáculo. Miras las aventuras de los Ultimates, y no tienen nada que envidiar a un estreno de 200 millones de dólares. Te fijas en las diferentes sagas de Ultimate X-Men, y siempre van más allá de lo que nunca soñarían en llegar las películas de los mutantes de Marvel. Lees el origen de Los 4 Fantásticos definitivos y lo primero en lo que piensas es que ojalá hubiera sido así en el cine. Este planteamiento en que la grandilocuencia está en el centro de todo es el que habitualmente asociamos a los trabajos de Mark Millar. La otra mente sobre la que se asentó la creación del Universo Ultimate, la de Brian Michael Bendis, no funciona así. Las historias de Bendis son marcadamente espontáneas y naturalistas. El tratamiento de personajes brilla por encima de la acción, que en muchas ocasiones se reduce a la mínima necesidad, hasta el punto de que el escritor se hizo popular por tebeos tan fundamentales como el Ultimate Spider-Man #13 USA (Ultimate Spiderman: Curva de aprendizaje), un relato centrado en su totalidad en una conversación entre Peter y Mary Jane.

 

Cuando Mark Millar decidió abandonar Ultimate X-Men, parecía imposible sustituirle. Sorprendió entonces que Marvel optara por Bendis, e incluso que éste aceptara el puesto, dado que, cuatro años antes, ya había sido el elegido para poner en marcha la cabecera, para luego desistir de tal misión, después de intentar en varias ocasiones dar con el tono que deberían tener los mutantes, sin llegar a conseguirlo. ¿Qué había cambiado en 2003? Para entonces, la relación entre Bendis y Marvel se había vuelto cada vez más estrecha, de manera que, en ese momento, estaba escribiendo, además de Ultimate Spiderman, las aventuras de Daredevil, en una etapa que se estaba llevando el aplauso unánime de todos, así como Alias, una serie para lectores adultos en la que se exploraba la trastienda del Universo Marvel. Su compromiso con la editorial era tan elevado que, cuando la marcha de Millar dejó huérfanos a los mutantes definitivos, no tuvo inconveniente en dar un paso adelante y ofrecerse a escribir una saga de seis números. Durante la interinidad, en La Casa de las Ideas tendrían el tiempo suficiente para encontrar al sustituto definitivo. En el apartado artístico, David Finch, que había dibujado algunos de los últimos episodios de Millar, pasaría a primer plano. Y quizás fuera su presencia la que lo cambió todo.

 

Heredero del hiperdetallismo y la adrenalina propia de la Image de los noventa, Finch se había criado como artista a la sombra de Marc Silvestri, de la que apenas comenzaba a despegarse cuando fichó por Marvel. Al ver sus lápices, Bendis fue consciente de que se trataba de un dibujante que brillaba en las batallas, en las explosiones, en la acción pura y dura, no en la quietud ni en las conversaciones espontáneas que eran tan habituales en sus cómics. Fue cuando se impuso un reto: ¿Sería capaz de hacer un cómic-espectáculo, tal y como los hacía Millar? ¿Conseguiría crear su propio “blockbuster”?

 

La principal dificultad que para el guionista entrañaba La Patrulla-X consistía en encontrar el equilibrio entre los diversos integrantes, de forma que todos tuvieran voz propia y participaran de la historia. Nunca había hecho nada similar. El tiempo transcurrido desde la primera vez que lo intentó le serviría para calmar los miedos y jugar con elementos procedentes de Ultimate Spiderman, derivados de la relación que había establecido el trepamuros en sus encuentros con los mutantes y, en especial, con Lobezno. El hombre-X de las garras de adamántium había sido el invitado en la primera historia de Ultimate Marvel Team-Up, un relato en el que ya se intuía el interés de Bendis por profundizar en la dinámica entre los dos héroes. Sentía que la diferencia de edad influía en su relación, de forma que Peter ve a Logan como un tipo fascinante, como si Clint Eastwood fuera a su casa a pedirle ayuda: un sueño de adolescente hecho realidad. En la dirección opuesta, Logan siente que el chaval es un incordio y llega a tratarle, en palabras del guionista, como basura. El impulso para unir a ambos estaba en el pasado de Lobezno, que volvía para perseguirle. En ese sentido, “Blockbuster” podía calificarse como una secuela de “Regreso a Arma-X”, pero Bendis optó por seguir la filosofía de Alfred Hitchcock: lo determinante de la historia está en mostrar a los personajes en una situación límite que permita conocerles mejor, mientras que el engranaje que pone todo en movimiento no es más que una excusa, un mcguffin.

 

Partir de una aventura de Lobezno en solitario a la que progresivamente se unirían nuevos personajes, hasta completar un extenso reparto, apareció ante los ojos de Bendis como la manera más efectiva de adaptarse a la fórmula de cómic de supergrupo. La trama incorporaría primero a Spiderman y luego a Daredevil, en una extensión de las historias narradas en el Team-Up, para que finalmente irrumpiera la propia Patrulla-X, porque no en vano sus integrantes seguían siendo los titulares de la cabecera.

 

La experiencia colmó los deseos de que Ultimate X-Men perviviera más allá la marcha de su creador, pero fue todavía más allá. Bendis disfrutó tanto de ella que decidió quedarse en la serie un tiempo más del inicialmente previsto. Su colaboración con Finch resultó tan fructífera que pronto empezó a pensar en qué harían a renglón seguido. Y la química que consiguió establecer entre Lobezno, Spiderman y Daredevil sirvió para que se olvidara de cualquier reticencia previa a escribir cómics protagonizados por equipos de superhéroes, además de ayudarle a descubrir el atractivo de unir rincones en apariencia inconexos. Sin que ni siquiera fuera consciente de ello, en su cabeza empezaban a surgir las ideas que llevarían a un profundo cambio dentro de Marvel.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Men nº 6

SPIDERMEN II nº 3: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

Después de leer este cómic, nos hemos acordado de “El mes sin Spiderman”. “¿Y qué era eso?”, preguntarán algunos. Pues un mes, a finales de los ochenta, en que el trepamuros desapareció en una aventura y en las colecciones arácnidas se dedicaron a contar lo que sucedía mientras tanto con sus amigos. Aquí no sólo hemos tenido un número entero sin Peter Parker: ¡tampoco está Miles! Bueno, no está nuestro entrañable Miles Morales, porque sí está el otro, que ha dejado de ser un tipo misterioso para desvelarse como una pieza esencial del pasado de Wilson Fisk, el hombre conocido como Kingpin.

 

GANGSTERS DE NUEVA YORK Como buen fan de Martin Scorsese, la historia del crimen organizado siempre ha fascinado a Brian Michael Bendis, quien se ha ocupado de la misma en el Universo Marvel en diversas ocasiones, fundamentalmente en sus obras enmarcadas en el género negro. Cuando escribía las aventuras de Daredevil, dedicó todo un arco argumental, titulado “La edad dorada” a desentrañar los orígenes del negocio sucio en Manhattan, en un recorrido que iría desde los años treinta hasta la irrupción de la figura de Wilson Fisk. En la última página de la saga, después de que hubiera tenido lugar la caída del capo que controlaba en aquel entonces La Cocina del Infierno, un joven Kingpin entraba en escena, para interesarse por la posibilidad de controlar el territorio. Trece años después, justo cuando en muchos de sus trabajos Bendis está volviendo a los orígenes, retoma a Wilson Fisk antes de convertirse en el amo de todo, pero cuando ya era un hombre verdaderamente perturbador. Es la misma época en la que también está ambientada, por ejemplo, Kingpin: Todos los hombres del Rey, de Bruce Jones y Sean Phillips. Bueno, el caso es que es en este momento en que nuestro guionista ubica el providencial encuentro entre Fisk y Morales, que cambia la vida de ambos.

LA DERIVADA RIGOLETTO El ascenso de Kingpin tuvo lugar después de asesinar a Don Rigoletto, el capo a cuyas órdenes se encontraba. Lo primero: Don Rigoletto fue un personaje introducido en 1993 por Frank Miller y John Romita Jr. en Daredevil: El hombre sin miedo, precisamente en el momento en que Kingpin le asesinaba. El personaje fue utilizado, de manera puntual y a modo de flashback, en algunos tebeos de Spiderman de finales de los noventa y, al margen de la continuidad, en la etapa de Jason Aaron y Steve Dillon en Punisher MAX.

EL DEBUT DE DON RIGOLETTO…

En Daredevil: Man Without Fear #3

 

…Y SU FINAL

Una página más tarde

 

Y LA DERIVADA D’ONOFRIO ¿Te recuerda a alguien el Kingpin todavía joven de este número? Sospechamos que el modelo tomado por David Marquez para plasmarlo no es otro que la caracterización que del personaje hace Vincent D’Onofrio en la teleserie de Daredevil en Netflix. ¡Incluso lleva el uniforme naranja de presidiario, con el que le vimos en la segunda temporada!

 

Spot On perteneciente a Spidermen II nº 3

PLAN EDITORIAL 2018: MILES MORALES

Gracias a esta serie, muchos descubrieron al que está llamado a ser una auténtica estrella, Nico León. El caso es que, después de que se ocupara de los números relacionados con “Civil War II”, le perdimos de vista, ya que fue requerido para llevar a cabo el relanzamiento de Hulka. Una vez concluido ese trabajo, el artista argentino regresa con nosotros, para una pequeña aventura de apenas dos entregas en la que continúa la deriva existencialista de Miles Morales, y nada mejor que un largo viaje para aclararse las ideas. Es así como ha aparecido en Tokio, donde se encuentra con Tomoe, una villana creada por Brian Michael Bendis y David Marquez para nutrir la caterva de enemigos de Iron Man y que también se ha estado enfrentando contra Riri Williams. En cualquier caso, nuestro protagonista está rumiando importantes decisiones acerca de su futuro. Será algo que a buen seguro se desentrañará a lo largo de este año que aquí comienza, y sobre el que nos gustaría darte algunas pistas en relación al joven trepamuros. ¡Empezamos!

 

LA ACTUALIDAD Como apuntábamos más arriba, las vacaciones arácnidas en Japón apenas nos ocuparán un número más, el del mes que viene. En marzo, damos el salto a Marvel Legacy, con el regreso de Óscar Bazaldúa, la presentación de los nuevos Seis Siniestros, un nuevo diseño y, en lo que respecta a la edición americana, el regreso a la numeración histórica de la serie… espera, ¿de qué serie? De Ultimate Spider-Man, por supuesto. ¿Ya se te ha olvidado que éste es el Hombre Araña Definitivo? Cuando llegue el momento, trataremos de explicar en detalle la suma que lleva a colocarnos en el Spider-Man #234 USA. Poco más que añadir al respecto de esta colección propiamente dicha, pero Miles no se limita sólo a estas páginas. Apunta que Spidermen II continuará en estos primeros meses del 2018, hasta su quinto y último número, a la venta en marzo. Este enero se publica además Generaciones, el tomo que reúne todos los especiales que transcurren en el “Punto de fuga” de “Imperio Secreto”. En su interior, entre otros encuentros entre héroes de legado y sus contrapartidas veteranas, podrás ver el viaje de Miles hasta los tiempos en que Peter Parker tenía su edad y estaba en el Instituto Midtown. Atención, porque en esa historia se avanza la decisión que podría tomar nuestro héroe al respecto de su futuro como superhéroe, por lo que se trata de un relato trascendental. Y, como habrás podido suponer, Miles también seguirá siendo uno de los miembros de Los Campeones, así que cuenta con él en su colección mensual, que el mes que viene inicia un crossover con Vengadores.

UN ENCUENTRO PROVIDENCIAL

Juntos de nuevo por primera vez

 

LOS CLÁSICOS Sí, habrá reediciones clásicas vinculadas a esta cabecera, y ahí un buen motivo para hacerlo. Este diciembre, se estrena la primera película animada del trepamuros, que cuenta precisamente con Miles Morales como protagonista. Podríamos haber aprovechado para recuperar sus primeras historias, pero ya sabes que nos gusta hacer las cosas en orden, así que hemos acudido al amanecer de los tiempos… en concreto, al amanecer de Ultimate Spider-Man. Porque este clásico moderno de Marvel siempre ha de estar disponible en todas las librerías, este año arranca su recopilación en Marvel Integral, con dos primeros tomos: el primero, a la venta en junio, contará con los trece primeros números de la cabecera original, mientras que el siguiente, disponible en octubre, reunirá los siguientes, hasta quedarse en Ultimate Spider-Man #27 USA.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Porque nunca nos cansamos de este clásico

Spot On perteneciente a Spider-Man nº 20

LOS SEIS SINIESTROS DEL UNIVERSO ULTIMATE: ESPECTÁCULO SIN IGUAL

Cada aventura de la línea Ultimate se construye sobre la premisa de que se trata de una gran superproducción en la que todo ha de ser espectacular y grandilocuente. Sin embargo, no se trata de un concepto desconocido en La Casa de las Ideas: todo lo contrario. Cuarenta años antes, en el amanecer del Universo Marvel, Stan Lee decidió lanzar una serie de especiales con idénticas pretensiones. Se trataba de los Annuals, números al margen de las colecciones mensuales que ofrecían el doble de páginas y estaban destinados a relatar acontecimientos tan destacados que debían rodearse de un halo de excepcionalidad.

Con el paso del tiempo, los Annuals acabarían desvirtuándose, conforme la inercia llevó a hacer la fórmula reiterativa… Pero, en estos primeros años de la Era Marvel de los Cómics, aquellos mágicos sesenta, los Annuals constituían una cita ineludible. En Fantastic Four Annual #1 USA (1963) se narró la invasión del mundo de la superficie por parte de la Atlantis de Namor; en Avengers Annual #1 USA (1967) los fundadores del grupo se unían a los miembros modernos frente a una coalición de sus peores enemigos… y en Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964) el trepamuros trataba de encontrar a su tía May y a su novia de entonces, Betty Brant, secuestradas por una coalición de sus principales villanos: Los Seis Siniestros. Bajo el liderazgo del Doctor Octopus, se agrupaban Electro, Mysterio, El Buitre, El Hombre de Arena y Kraven El Cazador.

 

Entre todos los contrincantes de importancia a los que se había enfrentado Spidey, sólo faltaban El Duende Verde, a quien Stan Lee y Steve Ditko reservaban empresas mayores, y El Lagarto, que estaba curado y en la distante Florida, lo que habría dificultado su inclusión en la trama. Ditko reservó a cada uno de Los Seis Siniestros un combate singular con el trepamuros, durante el cual insertaba una viñeta a toda página, algo verdaderamente único en la época. Stan Lee, por su parte, procuró que no faltara ninguno de los héroes de la ciudad durante la búsqueda que lleva a cabo Spiderman. Las 41 páginas de las que constaba la historia principal se complementaban con otras 31 planchas, con fichas de los villanos (incluso de aquellos que no formaban parte de Los Seis Siniestros), los secretos de Spiderman, los personajes secundarios y una historieta humorística en la que se describía la manera en la que Lee y Ditko concebían cada aventura. En definitiva, aquel número extraordinario obedecía, por encima de cualquier otra consideración, a aquel adjetivo.

 

Saltamos ahora al siglo XXI, para encontrarnos con una situación que arrastraba paralelismos con aquélla. Estamos en 2003. Unos meses antes, Ultimate War, el choque entre los Ultimates y La Patrulla-X que en realidad formaba parte del hilo narrativo de la serie de estos, había constituido un campanazo comercial. Para que siguiera en marcha la rueda, el Director Editorial de Marvel, Joe Quesada, y el editor de las series Ultimate, Ralph Macchio, buscaban un producto equivalente, esta vez con Spidey y los Ultimates como protagonistas. Esto permitía que, pese a los muchos retrasos que acumulaba la realización de la cabecera de estos, a causa de la lentitud de Bryan Hitch, nunca dejaran de estar presentes en las librerías. Para Brian Michael Bendis, la idea encajaba con algunas tramas que venía desarrollando en Ultimate Spider-Man, con una presencia cada vez mayor de SHIELD y de Nick Furia en la vida del trepamuros, y con un creciente número de enemigos a los que el joven héroe había enviado a las celdas del Triskelion. Allí estaban ya el Doctor Octopus, el Hombre de Arena, Electro, el Duende Verde y Kraven. ¡Parecía como si el destino hubiera colocado en el mismo lugar y a la misma hora a una posible versión definitiva de Los Seis Siniestros! Aunque había algunas diferencias sustanciales con respecto a la situación original: en aquel caso, los villanos se unían bajo el liderazgo de Octopus, pero en el Universo Ultimate, su consideración de mayor enemigo de Spidey se había trasladado hasta el Duende Verde, que por lo tanto pasaba de no estar en el grupo en el Amazing Spider-Man Annual #1 USA a liderarlo en la versión definitiva. También faltaba el Buitre y Mysterio en la formación moderna, pero había un importante motivo para esas ausencias concretas: Bendis todavía no había encontrado la manera de adaptarlos, y tardaría en hacerlo. Tampoco estaba Veneno en la alineación, pero, al igual que les ocurrió a Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta con el Duende Verde, el guionista de Ultimate Spider-Man prefería dejarlo al margen.

 

Con todos esos condicionantes, el número de villanos que quedaban en sus manos era cinco, y aunque en ningún momento se mentaría a “Los Seis Siniestros”, el título de la miniserie ya estaba decidido: Ultimate Six. Pero, ¿quién sería el sexto miembro? Esa incógnita permanecería oculta hasta bien avanzada la historia. Desde el aparato publicitario de Marvel, coquetearían con la respuesta, que supondría toda una sorpresa para los lectores, ya que el misterioso sexto integrante de Los Seis Siniestros Definitivos sería quien menos se esperaban.

La semilla de la aventura fue plantada en Ultimate Spider-Man #46 USA, con Mark Bagley a las viñetas, pero, dado que esta colección seguiría publicándose durante los meses en que Ultimate Six viera la luz, surgió la necesidad de que fuera otro dibujante quien encarara el proyecto. En aquellos momentos, el británico Trevor Hairsine había destacado por el gran parecido de su estilo con el de Bryan Hitch, por lo que se antojaba como la elección correcta para una aventura en que la participación de los Ultimates sería crucial. También en esos meses la revista Wizard preparaba un “número cero”, con el que renovaban su diseño y buscaban atraer nuevos lectores. Joe Quesada, que sabía que la rival DC Comics haría lo mismo con el Batman de Jim Lee, les ofreció la posibilidad de publicar un prólogo de Ultimate Six en su interior, con el valor añadido de que él mismo se ocuparía de ilustrarlo, lo que suponía su regreso al tablero de dibujo,  del que había permanecido alejado en los tres años anteriores, desde que asumiera la posición de cabeza visible de la compañía.

 

El proyecto, más allá de lograr su objetivo de emular aquel lejano, pero inolvidable Annual, acabó por convertirse en uno de los capítulos más valiosos dentro de la cronología del Spiderman Definitivo, e incluso sería determinante en el destino del personaje, pero para eso faltaban todavía muchos años y muchas aventuras.

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 10

EL VALOR DE LA EXCEPCIÓN: CREANDO UN NUEVO VILLANO PARA ULTIMATE SPIDERMAN

Tres años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis y Mark Bagley ya habían reciclado a la inmensa mayoría de los villanos clásicos del trepamuros, hasta el punto de que no se habían detenido en los años fundacionales de Stan Lee y Steve Ditko, sino que habían llegado hasta los tiempos modernos, al presentar la versión definitiva de Veneno. Mientras calentaba motores para la reunión de todos esos villanos en una única historia, Bendis decidió tomarse un respiro, mediante el arco argumental incluido en este tomo, donde haría algo inédito hasta el momento en el Universo Ultimate: ¡presentar un villano de nueva creación!

 

Si algo había aprendido Bendis después de escribir cuatro docenas de episodios de Ultimate Spider-Man, más los dieciséis de los que constó Ultimate Marvel Team-Up, es que la importancia de la serie no residía en los villanos a los que se enfrentaba el héroe, sino en los conflictos que tenía que afrontar en las relaciones con su entorno y la manera en que la actividad justiciera de Peter Parker las dificultaba. Para entonces, de una forma u otra Spiderman le había traído problemas en casa y fuera de ella. Tía May no dejaba de sospechar del comportamiento de su sobrino y de sus cada vez más inconsistentes excusas para estar llegar tarde o incluso desaparecer. Mary Jane sabía la verdad, casi desde el principio, pero eso no servía para mejorar las cosas, más bien al contrario: la novia de Peter no sólo tenía que contemplar cómo su chico quedaba cada vez más magullado por los encuentros con sus enemigos, sino que ya se había visto envuelta en alguno de ellos, con peligro incluso de morir, un miedo que le había llevado a romper la relación… Lo que por otra parte dejaba vía libre a Peter por primera vez desde que comenzara la serie. ¡Y por allí pululaba Gwen Stacy!

 

Ahí había suficiente material para toda una saga, pero la clave de la misma no surgiría hasta que Bendis dio con el villano apropiado sobre el que construir su discurso. Ése sería el enemigo que crearía expresamente para Ultimate Spider-Man: ¡Un personaje que construiría desde la nada, sin apoyarse en un modelo propuesto previamente en el Universo Marvel convencional! La idea permanecía intocable hasta ese momento. Manteniéndose cercanos o distanciándose de los clásicos, cada héroes y villano de la línea Ultimate había tenido una vida previa en los cómics clásicos. Lo más parecido era Ultimate Adventures, una miniserie de seis números que había aparecido al margen de las colecciones principales del sello y que estaba protagonizada por Búho-Halcón y Woody, dos personajes que parodiaban a Batman y Robin. El proyecto pasó casi inadvertido, hasta el punto de que puede considerarse apócrifo, pero lo cierto es que abrió una puerta que en muy pocas ocasiones se atravesaría. El caso de Bendis en Ultimate Spider-Man sería, por lo tanto, muy excepcional, por motivos que luego abordaremos.

 

El guionista construiría su tesis alrededor del gran tema central de Spiderman: “Un gran poder conlleva una responsabilidad”. El trepamuros lo había aprendido por las malas, a consecuencia de la muerte del tío Ben a manos del ladrón que hubiera podido detener. Pero, ¿y si alguien que gozara de todo ese poder desconociera la lección moral de la responsabilidad? La idea era buena, sin duda. Si además Bendis llevaba a ese alguien al terreno del Instituto Midtown, podía jugar con todo eso en el mundo de Peter, antes de saltar al de Spiderman. Porque, ¿qué puede ser peor cuando tu novia te ha dejado que aparezca un tipo carismático que parece capaz de ligar con ella y con cualquier otra chica que te pueda interesar? Fue así como surgió Geldoff, el tipo en el que podría haberse convertido Peter Parker de no haberle agarrado el destino por el cuello.

 

La experiencia, sin embargo, no sedujo a algunos lectores, que escribieron a Marvel para mostrar su desagrado, mientras que las reseñas en prensa especializada tampoco acompañaron. Años más tarde, incluso el propio Bendis reconocería que ni siquiera a él le convencieron los resultados, de manera que en lo sucesivo acotaría los nuevos enemigos del trepamuros a la fórmula de versionear a los más viejos del lugar.

 

Y sin embargo… El arco argumental en el que se presenta a Geldoff tiene un buen número de elementos que destacan con luz propia: el humor es tan sobresaliente como en el resto de la serie, hay situaciones extraordinariamente divertidas, como la que rodea al traje de repuesto de Spidey, inspirada en algunos memorables momentos pertenecientes a las mejores etapas del trepamuros clásico. Y por supuesto, tenemos a La Patrulla-X. Antes, Spidey se había cruzado en el camino de Lobezno o se había encontrado en el centro comercial con algunos de sus compañeros de la escuela de mutantes del Profesor Charles Xavier, pero aquí está la primera aventura compartida entre las versiones Ultimate de Spidey y La Patrulla.-X, en la que se sembrarían semillas que tiempo después germinarían, para dar lugar a sorprendentes historias que nadie hubiera imaginado.

 

Con el tiempo, Bendis acabó por coger cariño a Geldoff, ese personaje que tanto le criticaron, hasta el punto que en el videojuego de Ultimate Spider-Man, también escrito por él, puede leerse una pintada en una pared del Instituto Midtown en la que proclama “Geldoff Rules!!”: ¡Geldoff mola! Lo mismo debieron pensar los guionistas Dan Slott y Christos Gage, quienes le trasladaron al Universo Marvel convencional, dentro de la serie Los Vengadores: La Iniciativa, lo que convierte a Geldoff en el primer personaje en llevar a cabo el viaje en el sentido contrario: de la línea Ultimate a la Marvel clásica, en lugar de al revés.

 

Mucho tiempo después de la primera edición de esta historia, quizás haya llegado la hora de valorarla en su medida. Puede que Geldoff no estuviera hecho para situarse entre el Doctor Octopus y el Duende Verde, pero las circunstancias han permitido que se le recuerde como una rara avis: un personaje verdaderamente excepcional.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable

ULTIMATE SPIDER-MAN: LA REFORMULACIÓN DE VENENO

El trabajo de los creadores de Spiderman llevado a cabo en su primera década de existencia, en los años sesenta, fue tan deslumbrante que oscureció cualquier logro que pudieran acometer sus sucesores. Por muchos años que pasen, los clásicos como el Duende Verde, el Doctor Octopus, El Buitre, El Lagarto, Electro, Mysterio o El Hombre de Arena se sitúan siempre a la cabeza. Habría que citar dos excepciones: dos enemigos que, habiendo sido creados mucho tiempo después, sí conseguirían colarse en esos primeros puestos. Uno de ellos fue El Duende, sorprendente actualización del concepto de villano de identidad desconocida que fuera Norman Osborn en sus inicios. El otro, que destacó de tal manera que muchos llegarían a posicionarlo como el peor enemigo de Spiderman, respondía al nombre de Veneno.

 

Veneno fue presentado en Amazing Spider-Man #299 USA (abril de 1988), como una versión oscura del propio trepamuros. Sin embargo, para precisar su origen, hay que retroceder a algunos años antes, hasta 1984, fecha en las que se publicó un evento que reunió a los grandes héroes de Marvel y recibió el nombre de Secret Wars. En estas Guerras Secretas, Los Vengadores, La Patrulla-X, Los 4 Fantásticos y, por supuesto, Spiderman, eran enviados por un misterioso ser llamado el Todopoderoso hasta un remoto planeta, donde todos ellos se veían obligados a luchar contra sus peores contrincantes. Durante la saga, Spidey se hacía con un misterioso traje que respondía a sus órdenes, cambiaba de aspecto y creaba sus propias telarañas. Decidió traérselo de vuelta a la Tierra… Sólo para descubrir, una vez en casa, que se trataba de un ser vivo, un simbionte que trataba de poseerle. Separado del mismo gracias a la intervención de Reed Richards, todavía habría de encontrarse con el traje maldito en un par de ocasiones, hasta que consiguió vencerle en lo alto de un campanario. Parecía que nunca volvería a saberse de él.

 

Por aquel entonces, también tuvo lugar otra aventura significativa, en la que Jean DeWolff, el contacto de Spidey en la policía, era violentamente asesinada por un misterioso psicópata llamado El Comepecados. En el curso de la historia, el Daily Globe señaló a un individuo como culpable, pero la noticia resultó ser falsa, ya que el trepamuros atrapó al verdadero criminal. Tampoco nadie podía imaginar que esta segunda historia tuviera continuidad, o que llegase a entrar en relación con la primera.

 

El guionista David Michelinie, en cambio, sí logró una manera de conectarlas, mediante la creación de la figura de Eddie Brock, el periodista del Globe que hubiera sido quien escribió la falsa noticia y cayó por ello en desgracia. Encolerizado con el trepamuros y fanatizado por la religión, había acudido a la iglesia donde tuvo lugar la batalla final contra el simbionte… Y allí, una vez que éste había abandonado a Peter Parker, Eddie se uniría con la criatura, para dar vida a Veneno. La complejidad del concepto, unida a la contundencia gráfica que le supo dar el dibujante Todd McFarlane, sirvió para que Veneno alcanzara una increíble fama desde el primer encuentro con Spiderman. Cada una de las siguientes apariciones fue celebrada con alboroto y subida de ventas, un fenómeno que no hizo más que crecer cuando el personaje también fue llevado a la pequeña pantalla, en la teleserie animada de Spidey, o consiguió a raíz de esto último sus propios muñecos.

 

Llegados a Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis sabía que, tarde o temprano, abordaría la figura de Veneno, lo que nadie imaginaba era la manera en la que lo haría. El problema principal residía en que el villano había sido construido a partir de historias previas anteriores, Secret Wars y la saga del Comepecados, demasiado complicadas como para incluirlas dentro del mundo del Spiderman Definitivo, además de que esto no supondría sino una lamentable repetición de aventuras ya narradas en la continuidad clásica. Aquí fue cuando Bendis optó por recurrir a una subtrama que venía trabajando casi desde los inicios de la colección, con insinuaciones que sólo captaron los lectores que estuvieran suficientemente atentos: la de los padres de Peter.

 

En el Universo Marvel tradicional, Stan Lee tuvo la ocurrencia de que Richard y Mary Parker fueran en realidad agentes secretos que habían sido desacreditados y asesinados por Cráneo Rojo, una intriga que salió a flote en el Amazing Spider-Man Annual #5 USA (1968. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Crisis en el campus) y que apenas impactó en la tradición del personaje, debido a lo rocambolesca que resultaba. Bendis sin embargo estimó oportuno que ahí había algunos detalles interesantes que podían encajar muy bien en la teoría de la conspiración que estaba construyendo junto con Mark Millar en el Universo Ultimate. De esta forma, había ido dejando caer que Richard Parker fue un brillante científico admirado incluso por Mister Fantástico, cuya muerte y la de su esposa estaba sumida en la bruma y llenaba de pesar a Peter.

 

¿Y si alguien hubiera tenido buenos motivos para hacer desaparecer a los Parker? ¿Y si Richard había creado algo revolucionario que podría cambiar el curso de la historia? Las semillas para crear al Veneno Definitivo, partiendo de un origen diferente al establecido por los cómics clásicos, pero llegando a unas conclusiones similares, ya estaban ahí plantadas. Faltaba sólo acudir a la figura de Eddie Brock. ¿Quién sería en realidad? En Ultimate Spider-Man #17 USA (Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4), durante la conferencia de prensa de Justin Hammer, había aparecido fuera de plano un tal Eddie Brock, reportero del Globe. El detalle llamó la atención de los lectores, que se apresuraron a anunciar la inminente irrupción de Veneno, pero… o se trataba de una pista falsa o Bendis cambió luego de idea y decidió ignorarla. El verdadero Eddie Brock sería un amigo de la infancia de Peter, lo que lo relacionaría con una época en la que sus padres estaban todavía vivos. Para que se desataran los acontecimientos sólo hacía falta que el joven lanzarredes se encontrara en el trastero de su casa con una caja llena de recuerdos.

 

La saga, contenida en este volumen, sabría aunar todas las nuevas ideas de Bendis con la esencia de los cómics en los que se había fraguado el Veneno original, hasta dar lugar a una trama que aunaba a partes iguales intriga, espectacularidad y terror. No sólo conquistaría a las nuevas generaciones de lectores, sino que abriría una nueva puerta, cuando años después el director de cine Marc Webb y los guionistas James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves recurrieron en gran medida a ella para construir el argumento de The Amazing Spiderman (2012), reinicio de las aventuras cinematográficas del trepamuros en el que el misterio alrededor de la muerte de los padres de Peter tendría una relevancia absoluta y seguiría muy de cerca los parámetros establecidos por Brian Michael Bendis en Ultimate Spider-Man.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 8: Veneno

SPIDER-MAN EN NUEVOS VENGADORES: EL FIN DEL TREPAMUROS SOLITARIO

Desde siempre, se nos ha transmitido la idea de que Spiderman actúa en solitario, que nunca se unirá a ningún grupo de superhéroes. En los años fundacionales del Hombre Araña, Stan Lee escribió unas cuantas historias en las que éste trataba de incorporarse a las filas de equipos como Los Vengadores o Los 4 Fantásticos y nunca llegaba a hacerlo, casi siempre por razones un tanto absurdas, que venían a expresar una impresión que estaba en el aire: que Spidey era demasiado distinto a los demás, demasiado independiente a la hora de hacer las cosas, demasiado mal visto por las autoridades, demasiado informal para pertenecer a cualquier club. Pero como todos los grandes tabúes del cómic, ese también terminó por romperse, y lo hizo a finales de 2004, cuando el trepamuros ingresó en la última alineación de Los Vengadores.

 

Aquélla era otra de las consecuencias de que los chicos que habían dado la campanada con la creación del Universo Ultimate, Mark Millar y Brian Michael Bendis, llevaran algún tiempo construyendo también sus historias dentro del Universo Marvel clásico. Empezó en un retiro editorial multitudinario, con más de cincuenta autores y editores en la sala. Bill Jemas, el entonces presidente de la compañía, planteó un tema para que su gente profundizara: ¿Cuáles eran las raíces de cada título? ¿Cuál era la esencia, la naturaleza verdadera de cada serie? Bendis estaba sentado al lado de Millar, y hablaban entre ellos con la inconsciente convicción de los que creen saberlo todo. Entonces, la disquisición editorial llegó hasta Los Vengadores. En la formación del momento, militaban personajes secundarios como Hulka y La Sota de Corazones y la serie no arrojaba ventas destacables. “¿Son de verdad esos Los Héroes Más Grandes de la Tierra?”, planteó Bendis, inquisitivo. “¿Por qué no están ahí gente como Spiderman, Lobezno y el Capitán América?”. Y la habitación estalló en una discusión a gritos, con la gente proclamando, como la verdad absoluta que había sido siempre, que “¡Spider-Man no es un vengador!”.

 

Tom Brevoort, el editor de la Oficina Vengadora y una de las personas más implicadas en la coordinación del Universo Marvel, miró a Bendis como si fuera a asesinarle. Ni él ni Millar se habían llegado a plantear escribir la colección de Los Vengadores. Aquello no era más que un hablar por hablar. Pero Joe Quesada, el Director Editorial de la compañía, se dirigió entonces hacia los chicos Ultimate y les dijo: “Muy bien, pues uno de vosotros va a escribir eso. ¿Quién va a ser?”. BMB trató de escabullirse. Se había retirado de Ultimate X-Men antes de terminar ni un número porque no se le daba bien escribir grupos, le asustaban. Millar alegó que ya estaba haciendo, de hecho, Los Vengadores, sólo que en el Universo Ultimate se llamaban The Ultimates. “Entonces, comprendí que había dicho, literalmente, que me asustaba algo”, rememoraría luego Bendis, “y eso es malo para un escritor. Si algo te asusta, inmediatamente tienes que decir que vas a escribirlo. Así que me acerqué a Joe esa misma noche, cuando estábamos de copas, y le dije que quería hacerlo, si no era demasiado tarde. Me dijo que el trabajo era mío”.

 

Antes de que la nueva colección de Vengadores de Bendis, editada por Tom Brevoort, estuviera en marcha, se produjo el relevo en la Presidencia de Marvel. El polémico Jemas salió por la puerta de atrás, después de acumular diversos conflictos con autores, editores y ejecutivos, y en su lugar entro el pacífico e integrador Dan Buckley, el ejecutivo con el que Marvel iba a recuperar muchas de sus señas de identidad y el que enterró definitivamente los experimentos de la época que se había dado en llamar Neomarvel. Buckley dio carta libre a Bendis para sus Héroes Más Poderosos de la Tierra, con la condición de que en el equipo estuvieran Spiderman, Lobezno, Capitán América y Iron Man. Podía completar con quien quisiera, así que BMB optó por Luke Cage, que era otra manera de traerse también a Jessica Jones; por Spiderwoman y quizás por Daredevil. Junto a David Finch, un tipo de Top Cow con un estilo muy derivado de los de Jim Lee y Marc Silvestri, entró en la serie en Avengers #500 (septiembre de 2004) y lo primero que hizo fue dinamitar la mansión. En el curso de una saga apropiadamente titulada “Vengadores Desunidos”, murieron El Hombre Hormiga, La Sota de Corazones y La Visión. La responsable era La Bruja Escarlata, que se había vuelto loca a causa de la pérdida de sus hijos, un acontecimiento que había tenido lugar hacía tantos lustros que pocos lo recordaban. Bendis tocaba de oídas en cuanto a continuidad, con pequeños errores que exageró el fandom veterano, pero la saga fue un éxito absoluto de ventas. Al cabo de cuatro entregas, la colección llegaba a su final. Y un mes más tarde, The New Avengers #1 (enero de 2005), irrumpió en las librerías.

 

Spiderman no podía ser vengador, decían algunos, apoyados en la tradición, en que siempre había sido un solitario y que todos sus intentos de unirse a cualquier grupo habían salido mal. Pero allí estaba Spiderman. Vendió por encima de cualquier previsión optimista, hasta desbancar a los mutantes o la línea Ultimate, algo insólito que nunca había pasado con Los Vengadores. Desde ese momento, tal vez porque los personajes pertenecían a cada franquicia destacable, se situaron en el centro del Universo Marvel, y éste recuperó la interconexión previa a la Administración Quesada.

 

Spidey, como pronto se puso de manifiesto, era el alivio cómico de Los Nuevos Vengadores. Junto a Luke Cage parecía protagonizar una buddy movie sin fin. Bendis, que hasta entonces había escrito el Peter Parker adolescente de Ultimate Spider-Man, tuvo que meterse en la piel de uno que tenía treinta y tantos, casado y superhéroe con experiencia, que había vivido casi todas las situaciones imaginables y que se reía de ellas. De las muchas cosas que los tradicionalistas detestaron de The New Avengers, la caracterización del Hombre Araña estuvo entre las primeras.

 

Un acontecimiento de semejantes características tenía que tener, por fuerza, impacto en las colecciones protagonizadas por el personaje, y la que lideró el cambio fue, precisamente, The Amazing Spider-Man, el título principal de la franquicia. Joe Michael Straczynski aprovechó la trama de “A flor de piel” para, al final de dicha historia, prender fuego a la casa de Tía May. Ya tenía la excusa perfecta para que tanto ella, como Peter y Mary Jane se mudaran a vivir a la Torre Stark. El truco de JMS para integrar sus historias en el nuevo statu quo estaba en la comedia, en sacar punta a la inclusión de una familia convencional, como la de los Parker, en un entorno que les resultaba alienígena, como el de Los Vengadores. El resultado fue una trepidante saga, la incluida en este tomo, en la que el cabeza de red se enfrentaba contra la clase de enemigo con la que no solía encontrarse de manera habitual, a la vez que trataba de aclimatarse a su nuevo mundo. Esta vez, aquello de que “nada volvería a ser igual”, sería completamente cierto.

 

Artículo aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 8: Nuevos Vengadores

ULTIMATE SPIDER-MAN: EL IMPOSTOR

Acostumbrados como estamos hoy en día a la presencia de superhéroes que escapan al canon tradicional del género, cuesta imaginar la conmoción que supuso la irrupción de Spidey en 1962. Baste señalar dos importantes circunstancias que hasta entonces en rara ocasión se llegaban a encontrar. La primera, el trepamuros usaba un traje que evitaba todos los elementos tradicionales. No había ni calzones por fuera y la máscara tapaba su cara al completo. La segunda, las autoridades públicas le perseguían con ahínco, por mucho que demostrara estar entre los buenos chicos.

 

El aislamiento social e incluso el enfrentamiento a los poderes establecidos fue, desde el primer número, características inherentes a Spiderman. Cada vez que ocurría algo malo y él estaba cerca, los agentes o cualquier ciudadano que estuviera allí le culpaban, a lo que se añadía la feroz campaña de prensa desatada por J. Jonah Jameson desde los titulares a cinco columnas del Daily Bugle, que ayudaría a formar la imagen negativa del héroe entre la población. De hecho, la primera página de Amazing Spider-Man #1 USA (1062), estaba dedicada a reflejar tal circunstancia. Por si fuera poco, en aquel comienzo de la serie mensual arácnida, el villano no era otro que El Camaleón, un maestro del disfraz que se hacía pasar por Spiderman para perpetrar sus crímenes. Aunque el verdadero lanzarredes conseguía destapar el engaño, los recelos hacía su figura continuarían de manera indefinida.

 

En su translación al Universo Ultimate, Brian Michael Bendis puso especial énfasis en mantener ese rasgo definitorio, que adquirió elevado protagonismo en “Escrutinio público”. Bendis ofrecería su propia versión del relato en el que El Camaleón viera la luz, pero añadiría otros elementos asociados a diversas etapas del trepamuros original que hicieron que la historia fuera completamente diferente y encajara de manera lógica en el desarrollo de Ultimate Spiderman.

 

Había llegado el momento de dar más protagonismo a Gwen Stacy, cuya inesperada irrupción todavía permanecía en la memoria de los lectores como uno de los mejores momentos de la colección. Poco a poco, Gwen se había ido introduciendo en la vida de Peter, hasta el punto de competir en cuanto a presencia con la que hasta ahora había sido “la chica” de la serie, Mary Jane. Pese a que la personalidad de esta moderna Gwen era poco menos que opuesta a la del dulce amor trágico del Peter Parker original, Bendis quiso ofrecer algunas matizaciones al respecto, toda vez que explicaba la naturaleza de su Gwen. Como la clásica, ésta también era hija de un capitán de policía, un George Stacy mucho más activo y joven que el que los lectores veteranos conocían y que se situaría en posición destacada dentro de la caza policial contra Spiderman… Una vez que alguien que se hace pasar por él le coloque al margen de la ley.

 

De nuevo, Bendis tomaba su propio camino a la hora de presentar al padre de Gwen en una línea contrapuesta a la del personaje que tomaba como referencia. No sólo peinaba menos canas, estaba en el servicio activo y su carrera le había alejado de su mujer, de la que estaba separado o divorciado. Tampoco se convertiría en el defensor número uno de Spidey, mucho menos llegaría a sospechar que Peter era en realidad Spiderman, y lo último que se le pasaba a los lectores por la cabeza es que el nuevo Capitán Stacy compartiera el destino del original, morir heroicamente mientras salvaba la vida de un niño de los daños colaterales del ataque de un villano, un momento mítico en la historia del trepamuros de toda la vida, que tuvo lugar en Amazing Spider-Man #90 USA (1070). Con estas pequeñas variaciones, Bendis conseguía algo que ya era básico en la serie: cualquier cosa podía ocurrir.

¿Y en cuanto al impostor? De nuevo Bendis se movió con la habilidad suficiente para presentar sucesos de la continuidad clásica recombinados de tal manera que resultaron novedosos. Ante su debut, algunos aficionados llegaron a plantearse que el Spidey definitivo contaba con un clon. La explicación sería mucho más sencilla, y de nuevo recurriría a un detalle de la colección original cambiado de lugar y utilizado, por lo tanto, de la más original de las maneras. Tiene que ver con la obsesión de Steve Ditko, el primer dibujante que tuviera Spiderman, de que los villanos no tuvieran relación alguna con el héroe, e incluso fueran tipos desconocidos, algo que suscitaría controversias con Stan Lee y que supondría finalmente la ruptura del equipo, cuando llegó la hora de desenmascarar al Duende Verde.

 

Además de contener la historia antes comentada, el volumen se abre con el que fue el primer número especial fuera de colección publicado dentro de la línea definitiva. Respondió al título de Ultimate Spider-Man Super Special, lo que venía a recordar a los Annuals que hubiera tenido La Casa de las Ideas durante buena parte de su existencia y que en ese momento se encontraban poco menos que proscritos, ante la degeneración, en cuanto a contenidos y resultados comerciales, que venían padeciendo en los últimos años. Por contra, Brian Michael Bendis se planteó este Super Special como una gran fiesta, una ocasión muy importante que había que celebrar a lo grande. Pese a encuadrarse dentro de la colección propiamente dicha del trepamuros, se trata de la despedida por todo lo alto de Ultimate Marvel Team-Up, ya que contiene las dos máximas que guiaron a aquella cabecera de corto recorrido dentro de la línea Ultimate, y que nosotros recogimos en el tercer y sexto volumen del lanzarredes: héroes y dibujantes invitados, pero no sólo uno de cada, sino muchísimos. Para la ocasión, Bendis se hizo acompañar de amigos que habían estado con él en las páginas de Ultimate Marvel Team-Up, a los que añadió nuevos nombres entre los que cabía encontrar verdaderas leyendas del cómic, como John Romita, el que hubiera sido el más célebre dibujante de Spidey en su etapa clásica, o Dave Gibbons, el co-autor de Watchmen. Entre los héroes con los que se cruzaba Spidey, se encontraban todos los que ya conocía, junto con otros que todavía no habían irrumpido en la Línea Definitiva, como Blade o Elektra, quien luego acabaría compartiendo dos miniseries con Daredevil.

 

Pero el Ultimate Spider-Man Super Special es importante por otro motivo más: la mención, y sobre todo la importancia, que adquiere la figura del padre de Peter Parker. En la continuidad tradicional, después de años en que los progenitores del trepamuros permanecían en la nebulosa, Stan Lee se atrevió con una abracadabrante historia, según la cual habrían sido en realidad agentes secretos asesinados nada menos que por Cráneo Rojo, el enemigo del Capitán América. Tal retruécano narrativo dio pie a todo un Annual de Spiderman que alcanzó cierta categoría mítica en el imaginario de los aficionados, pero supuso también un quiebro en la verosimilitud de la que se había rodeado al entorno familiar del protagonista durante todos esos años. Ese Annual también abrió la puerta a que Brian Michael Bendis abordara el tema en Ultimate Spider-Man… Y vaya si lo haría, pero eso es una historia para tratar en nuestro próximo volumen.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público

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