SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 10: EL TRAUMÁTICO FIN DE LA ERA DITKO

Los encuadres dejaron de ser imaginativos, la expresividad de los protagonistas se redujo hasta lo esquemático y las viñetas aumentaron más que nunca de tamaño, no para ser más espectaculares, sino para quedarse vacías en muchas ocasiones, con un indisimulado descuido en la elaboración de los fondos y con una narrativa casi simplista, como si aquellas páginas se hubieran elaborado con el piloto automático puesto (pp. 70).

 

Stan Lee pidió a Ditko que redibujara al personaje, de manera que en la versión publicada figuraba de lado y su pie izquierdo tapaba oportunamente el trasero. La corrección molestó a Ditko, mientras que el dibujo original, tal y como lo había concebido, apareció finalmente… ¡en una edición italiana! (pp. 71).

 

“Stan se enfureció”, recuerda Roy Thomas, “porque sabía que Steve siempre se leía las historias, pero había decidido que aquel personaje debía ser El Saqueador y lo entintó como tal. Stan hizo que Carl Hubbell cambiara el dibujo del traje sobre la figura del villano y añadiera las telarañas de Spidey. Estaba furioso, diciendo: ‘¡Él lo sabía! ¡Él lo sabía! ¡Lo hizo a propósito!’. Steve no se enteró del cambio porque, cuando el cómic se publicó, ya se había ido de Marvel” (pp. 71).

 

Habla Roy Thomas: “Steve vino a dejar un trabajo y Sol tenía una indicación de Stan, que tenía que estar aprobada por Goodman, según la cual daría a Steve un aumento de cinco dólares por página. Aquello era mucho en aquel entonces, pero cuando Steve apareció, no llegó a ver la nota de Stan. Sol fue corriendo a por Stan, y cuando volvieron, Steve ya se había ido” (pp. 72).

 

El disco que se regalaba a los socios de la MMMS incluía las voces de todos los empleados y colaboradores de La Casa de las Ideas. De todos, menos de Ditko, que no había querido participar en la charada. “Ese jaleo es del tímido Steve Ditko”, decía Sol Brodsky en un diálogo del guión escrito por Lee para el vinilo. “¡Se ha enterado de que estabas grabando un disco y le ha entrado miedo al micrófono!”. (pp. 72).

 

“Las aventuras de Spider-Man eran extremadamente autobiográficas para Ditko”, señaló Greg Treakston, basándose en conversaciones que había mantenido con el artista. “Spider-Man era la culminación de todo lo que Ditko había sido hasta ese momento. Tenía lazos personales con él. Cuando la gente empezó a manipularle, tratando de que añadiera más romance a la serie y que cambiara la dirección, se sintió roto, insultado”. (pp. 73).

 

Habla Greg Treakston: “En uno de los mejores libros de Ayn Rand, El manantial, hay un personaje, llamado Howard Roark, que es arquitecto. Construye un increíble rascacielos, pero debido a las intromisiones de la gente con las que trabaja se convierte en un horrible tributo a los esfuerzos de todo el grupo, lo cual no es siempre lo mejor. Al final, Roark vuela por los aires el edificio, Puedes ver la similitud entre las dos historias: un creador concibe algo magnífico. Alguien se inmiscuye y termina mal. Es la parábola de Steve Ditko en Marvel” (pp. 73).

 

Los lectores supieron del fin de una era en el propio Amazing #38, a través del Marvel Bulletins: “Steve nos ha dicho que se marcha por razones personales. Después de estos años, lamentamos que se vaya, y deseamos que alguien con tanto talento tenga éxito en sus labores futuras” (pp. 74).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 9: LA INSPIRACIÓN DE GWEN STACY

“Siempre me consideraste una rubia tonta… ¡Y puede que lo sea! ¡Pero ya es hora de que también me gradúe de esa parte de mi vida!”, decía Liz en la ceremonia de graduación. A excepción de una breve aparición en el Amazing #30, no volvió hasta casi diez años después (p. 67).

 

“Quiero un hombre que tenga un trabajo fijo y decente… que venga a casa cada noche con su pipa y su periódico… ¡y conmigo!”. El episodio concluía con una escalofriante viñeta, en que el fantasma de Spider-Man separaba a los amantes (p. 67).

 

El Amazing Annual #2 (1965) fue testigo del largamente esperado encuentro de Spider-Man y el Doctor Extraño, las dos grandes creaciones de la pareja Lee/Ditko. Pocos años antes de la generalización de los alucinógenos en Estados Unidos, Ditko ya había imaginado un auténtico viaje al fondo de la mente plagado de referencias oníricas y experimentos visuales (p. 67).

 

En el Amazing #31 debutaron tres personajes capitales para el futuro de Spider-Man. Los dos primeros fueron Harry Osborn y Gwen Stacy. Harry encarnaba al típico jovencito caprichoso y acomodado, mientras que ella era una mujer fatal a lo Veronica Lake (p. 68).

 

El nombre de Gwen constituía un homenaje de Ditko a Sweet Gwendoline, una rubia ingenua y escultural siempre necesitada de rescate y siempre vestida en ropa interior. Había sido creada por John Willie, uno de los pioneros del bondage, y Eric Stanton la había retomado tras la muerte del autor, en sus cómics de erotismo soft (p. 68).

 

En la historia orquestada por Ditko, los criminales servían a las órdenes del misterioso Planeador Maestro, como un adelanto de la aventura que comenzaba en el número siguiente. En los textos, sin embargo, Stan Lee atribuía su lealtad al villano de ese episodio (p. 68).

 

En la viñeta final, el antídoto aparecía en primer plano, pero inalcanzable para un diminuto Spider-Man, sepultado e impotente. A los ojos de Ditko, representaba al hombre al que el peso de la sociedad impide alcanzar sus objetivos. Puro Objetivismo, pero también un brillante “Continuará” (p. 69).

 

 

Décadas después de la publicación de “La saga del Planeador Maestro”, Ditko todavía saltó ofendido, después de que Lee se atribuyera, en una entrevista, la idea de esa escena cumbre. El guionista sacaba a colación el tema para elogiar a su antiguo compañero (p. 70).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 8: EL DEBATE SOBRE LA ENTRADA DE PETER EN LA UNIVERSIDAD

El ambiente urbano en que se desenvolvía el trepamuros fue realista desde el primer momento. La influencia de Eisner en Ditko quedó patente en las caras, muy cercanas a la caricatura, pero también en una Nueva York más parecida a la Central City de The Spirit que a la ciudad de los prodigios que aparecía en las aventuras de Los Cuatro Fantásticos o de Los Vengadores, con sombras, callejones y sordidez hiperrealista (p 62).

 

Ditko se sumergió hasta tal punto en la plasmación de Nueva York que llenó las paredes de su estudio con mapas y dibujos en planta de la casa de Tía May, de las oficinas del Daily Bugle o del Instituto Midtown. Esa dedicación, por cierto, se reflejó en los extras de una de las mayores apoteosis de su trabajo con el trepamuros: el primer especial fuera de colección (p.63).

 

Los Seis Siniestros agruparon a los peores villanos a los que se había enfrentado el arácnido hasta la fecha, dejando fuera a El Duende Verde. El grupo estaba formado por Electro, Kraven El Cazador, Mysterio, El Hombre de Arena y El Buitre, liderados por el Doctor Octopus (…). Ditko obsequiaba a los lectores con una viñeta-página por cada villano, lo que hacía los combates todavía más espectaculares y grandiosos (p. 64).

 

La producción del Amazing Annual #1 supuso una extraordinaria sobrecarga de trabajo para el artista. No es extraño que un examen concienzudo de las páginas levante sospechas acerca de la autoría del entintado, que podría haber sido obra de Eric Stanton, su compañero de estudio, aunque no esté acreditado al respecto (p. 64).

 

En el Amazing #28 (septiembre de 1965), tras la pertinente batalla contra el villano de turno, en este caso El Hombre Ígneo, Peter acudía a su ceremonia de graduación: ¡había terminado la Escuela Secundaria! Unos números antes, desde el correo de los lectores, The Man ya había dejado caer la posibilidad, al afirmar que el protagonista tendría que ir a la Universidad “tarde o temprano” (p. 64).

 

El debate al respecto fue tan intenso que Stan pidió a los fans que proporcionaran soluciones, después de que alguien protestara por el paso a la Universidad. “¿Debemos continuar permitiendo que Peter crezca, hasta que se gradúe y entre en la edad adulta o debemos detener las cosas en este punto?”, se preguntaba el guionista en el correo de los lectores del Amazing #43 (p. 65).

 

Conducir al personaje a través de la frontera que separaba la vida juvenil de la adulta encajaba en los postulados del Objetivismo y su búsqueda de un héroe idealizado, masculino y romántico. La gradual evolución gráfica que había experimentado el joven trepamuros en su identidad civil ya avanzaba en esa dirección, con un Peter con un rostro más adulto, una musculación más marcada y una manera de vestir en la que las corbatas y los chalecos de niño bueno no siempre estaban ahí (p. 66).

 

Peter llevaba escapándose de Mary Jane desde que la Tía May la mencionara por primera vez, en el Amazing #15, convencido de que no debía ser especialmente agraciada. Diez números más tarde, los lectores seguían sin conocer su rostro, ya que apareció oportunamente tapado por una flor, pero Betty y Liz quedaron boquiabiertas ante su belleza (p. 66).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 7: AYN RAND SE METE EN LA CABEZA DE DITKO

“Steve quería que El Duende Verde fuera algún personaje que nunca antes hubiéramos visto”, recordaba Stan Lee. “Porque, decía, en la vida real, el villano lo más probable es que fuera alguien que el protagonista no conocía. Yo sentía que eso hubiera estado mal. Sentí, de hecho, que sería como engañar al lector. Se había vuelto una especie de misterioso asesinato en el que, al final de todo, descubrías que el culpable era el mayordomo o la inocente tía o alguien así. Pero si fuera alguien que no hubiera aparecido hasta entonces, ¿dónde estaría el sentido de seguir todas las pistas? Pensé que algo así frustraría al lector. Así que esa fue la gran discusión que tuvimos. Y yo gané. Probablemente no porque tuviera más razón que Steve, sino porque yo era el editor” (pp. 58 y 59).

 

Sin que casi nadie se percatara, Norman Osborn llevaba unos cuantos meses apareciendo. Se dejó ver por primera vez en el Amazing #23 (página seis, viñetas siete y ocho). Repitió, siempre fugazmente en el Amazing #25 (página tres, viñeta cinco), en el Amazing #26 (viñeta seis de la página ocho, la primera en la que habló) y en el Amazing #27 (viñeta uno, página dieciocho) (pp. 59).

 

La pareja creativa de Spider-Man cada vez tenía diferencias más pronunciadas alrededor de la dirección que debía llevar la serie, lo que coincidió con el interés que suscitó en el artista el movimiento filosófico conocido como Objetivismo, que impulsaba la escritora Ayn Rand. Ditko ya era alguien con escasas relaciones sociales, que probablemente se tomaba a sí mismo demasiado en serio y que mantenía unas convicciones radicales acerca del trabajo y de la vida. En el Objetivismo encontró una percha de la que quedarse colgado y no bajarse nunca (pp. 59).

 

Los primeros síntomas del Objetivismo que cabe encontrar en las aventuras de Spider-Man tienen que ver con el cambio de perspectiva que se produjo con respecto al papel de la policía: si en los primeros tiempos, aparecían siempre persiguiendo a Spider-Man, en un momento dado se representó a las fuerzas del orden de manera mucho más amable, e incluso heroica. Los agentes figuraban como verdaderos gigantes para el Objetivismo (pp. 60).

 

Las enseñanzas objetivistas también estaban detrás del cambio de estrategia de Peter con respecto a su trabajo. “¿Por qué tengo que venderle siempre mis fotos a un canalla como Jameson?”, se preguntaba en el Amazing #27, para a continuación llevarle las instantáneas a Barney Bushkin, el entusiasta editor del Daily Globe, principal competidor del Bugle (pp. 61).

 

La intrusión más antipática del Objetivismo en las aventuras de Spider-Man apareció en el último número que dibujó Ditko, el Amazing #38 (julio de 1966). Peter expresaba su disgusto al encontrarse con una manifestación estudiantil, cuyos participantes se encaraban con él. La escena, que ridiculizaba las protestas con saña, fue introducida por el artista poco después de haber leído un panfleto de la propia Rand muy crítico con las manifestaciones de los estudiantes (pp. 61 y 62).

 

Ditko aprendió a crear imágenes alegóricas, con las que solía abrir y cerrar el cómic, que contaban por sí mismas una historia épica, exponían una cuestión o adelantaban una tragedia. Con todo, el mayor disfrute estaba en el propio Spider-Man, siempre en movimiento, siempre en posturas que ninguna persona normal adoptaría, siempre pegado a paredes y techos, saltando y balanceándose con una ligereza inhumana, pero golpeando con poderosa contundencia (pp. 62).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada