SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 4

Ese recuadro recibió el nombre de logoforma y facilitó la identificación de cada serie en aquellas tiendas donde se expusieran los cómics dejando únicamente esa zona a la vista. En el correo de los lectores de Fantastic Four #18 (septiembre de 1963), Lee afirmó que la idea de la logoforma había sido de Ditko (pp. 40).

 

Ese resumen escatimaba un importante dato al respecto: el hecho de que Peter hubiera dejado escapar al ladrón que luego asesinó a Tío Ben. ¿Quizás Stan Lee edulcoraba la situación para evitar el posible rechazo de los aficionados que se encontraran por primera vez con el personaje? La integridad del origen de Spider-Man no fue restituida hasta dos años después, cuando se reeditó el Amazing Fantasy #15 en Marvel Tales Annual #1 (1964) (pp. 40).

 

“Muy a menudo recibíamos cartas que nos querían mostrar lo tonto que les parecía que la vida de un superhéroe se complicara a causa de una anciana que debería estar haciendo calceta”, explicaba Lee. “Al mismo tiempo, nos llegaba una cantidad de correo similar en la que aplaudían el hecho de que hubiéramos incluido una persona mayor en el cómic, porque añadía un gran realismo” (pp. 41).

 

“Lo más importante de todos nuestros superhéroes”, dijo The Man al respecto, “era que todos vivían en la misma zona. Todos estaban instalados en la ciudad de Nueva York. Y para mantener la sensación de que eran personajes reales, gente real, me encantaba que se encontraran en diferentes historias, que uno fuera el invitado en la serie del otro, y viceversa” (pp. 43).

 

“También hice de manera deliberada que Spider-Man y La Antorcha Humana fueran ineficientes como equipo a la hora de capturar a El Escarabajo”, explicaba Ditjo. “Ningún héroe de cómic necesita a otro héroe de cómic para derrotar a un villano. No hay propósito alguno en esas apariciones. Son trucos baratos que prostituyen la integridad de Spider-Man y su mundo, la integridad de cualquier héroe” (pp. 44).

 

En un momento dado, Spidey acababa en una habitación a oscuras, buscando a su enemigo. Stan Lee lanzó a Ditko el reto de justificar que el héroe pudiera lograrlo. “Cogí el lápiz y dibujé unas líneas onduladas que salían de la cabeza de Spider-Man y dije: ‘Spider-Man tiene sentidos arácnidos, igual que los murciélagos tienen un radar que les permiten detectar objetos en la oscuridad’ (pp. 44).

 

“Yo había utilizado anteriormente algo parecido al sentido arácnido, en una historia para Charlton, de Space Adventures vol. 3, #36 (octubre de 1960). Dividí la cara y parte del pecho del personaje. La mitad era Allen Allan, con su uniforme de oficial de las fuerzas aéreas y la otra mitad era el Capitán Atom, su identidad superheroica. En esta zona, añadí un efecto de brillos de estrellas y de electrones que rodeaban al personaje” (pp. 44).

 

Cuando el sentido arácnido se activaba con Peter vestido de calle, también aparecía sobre la mitad de su cara el dibujo de la máscara arácnida. Recurriendo al rostro partido, Ditko conseguía además cumplir los deseos del guionista. “Stan quería y le gustaba ver a Spider-Man en acción en cada página o tan pronto como fuera posible y tan a menudo como fuera posible”, explicaba Ditko (pp. 45).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 3

Cuando dibujaba a Peter, Ditko quizás tenía en mente a su yo de quince años, “un perdedor con gafas, al que sus compañeros de clase recordaban como un estudiante con pocos amigos, más interesado en sus aficiones que en socializar con los demás” (pp. 32).

 

El que Peter fuera el sobrino de Tío Ben y Tía May y fueran ellos quienes lo criaran, daba a entender que había perdido a sus padres. Se trataba de una tradición habitual en la cultura popular, la del huérfano criado por sus tíos, que Stan Lee hizo suya (pp. 33).

 

Stan Lee no tenía ninguna aspiración intelectual al respecto de la ciencia ficción ni manifestaba, en esos primeros pasos de su proyecto, influencias de los maestros del género. El elemento científico funcionaba como catalizador, no como un escenario sobre el que buscar respuestas (pp. 34).

 

Esta fue una de las escasas ocasiones en las que Peter utilizó sus poderes sin el traje de Spider-Man. Según Ditko, Stan Lee estaba preocupado por la manera en que el Comics Code pudiera interpretar los ademanes arácnidos, lo que dio lugar a un debate entre los dos autores (pp. 34).

 

The Ed Sullivan Show se emitía en directo los sábados por la noche en la CBS. El Universo Marvel no era sino el mismo lugar en el que habitaban los lectores, cubierto por una capa de fantasía y diversión. Si el trepamuros debía ir a la tele, tenía que ser a un programa que todo el mundo conociera (pp. 35).

 

Según afirmó Eric Stanton, fue él quien sugirió a Ditko prescindir de la dichosa pistola de telarañas de Kirby y que éstas surgieran de sus manos. También plantó la idea de una Spider-Señal, oculta en el cinturón y que sirviera para iluminar a los delincuentes antes de darles caza (pp. 35).

 

 

Stan Lee explicaba así ese demoledor contraste entre el hombre y la araña: “Cuando Steve lo dibujaba, Peter Parker era un chico normal. Cuando Mister D. le ponía el uniforme, todo en Spider-Man era arácnido, desde la forma en que curvaba los dedos a la manera en que se movía” (pp. 36).

 

 

En la octava página del relato ocurría el suceso que marcaba para siempre la existencia del héroe. A la salida del espectáculo, era testigo inmóvil de cómo un policía perseguía a un ladrón, que lograba escapar. El agente reprochaba su pasividad al enmascarado, pero él le replicaba (pp. 36).

 

 

Conocido anteriormente como Whitepot (olla blanca), Forest Hills se sitúa en el centro de Queens y en aquel entonces era una zona con una elevada población judía en la que abundaban las hileras de casas similares a la de nuestro protagonista (pp. 37).

 

 

Para resaltar la sorpresa, Ditko dibujó dos diminutos puntos negros en los ojos blancos de la máscara arácnida. Fue la única vez en la que el artista optó por tal solución estética, que además fue eliminada en la mayor parte de las sucesivas reediciones del episodio, hasta su rehabilitación total ya en el inicio del siglo XXI (pp. 37).

 

A Ditko la frase le parecía excesivamente fuerte para los niños a los que estaba destinada, de manera que él no la hubiera utilizado, pero aquella sentencia estaba en el corazón de la manera de escribir de Lee (pp. 38).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 1

En 1961, próximo a cumplir los cuarenta, Stan Lee ejercía como guionista, editor y motor de la compañía, que por entonces utilizaba el nombre de Atlas, y a cuyas pequeñas oficinas en el 655 de Madison Avenue viajaba cada día desde su casa en Long Island. (pp. 9)

 

Tad Carter, el primer mutante de Marvel, se parecía extraordinariamente a Peter Parker, tanto en su aspecto físico como en su manera de vestir y comportarse. (pp. 13)

 

“Adiós a Linda Brown” contaba la historia de una joven en silla de ruedas que vivía junto a su Tío Ben y su Tía May en una casa al borde de la playa. Los rasgos y personalidad de la pareja eran equivalentes a los de los tíos de Peter (pp. 13)

 

Con un nombre muy similar en lo fonético al de Peter Parker aunque sin la aliteración típica de muchos superhéroes, Carter era un científico que introducía en una cámara atómica una araña. Ésta crecía hasta el tamaño de un ser humano y adquiría inteligencia y unos sorprendentes poderes (pp. 13)

 

Stephen J. Ditko, el artista detrás tanto de la historia de Tad Carter como de la de Linda Brown, era, después de Jack Kirby, el dibujante más destacado de la factoría. Había nacido el 2 de noviembre de 1927 en el seno de una familia trabajadora de inmigrantes eslavos, en Johnstown (Pensilvania). (pp 13).

 

La inclusión de la palabra “Adult” en el título representaba poco menos que un desafío. “El magazine que respeta tu inteligencia”, decía una frase destacada en el índice, junto a otro aviso que advertía de que todas las historias y el dibujo eran de Stan Lee y Steve Ditko. (pp. 15)

 

El cómic se publicó, la colección se canceló tal y como estaba previsto y, hasta pasados unos meses, no llegaron los datos de ventas, que certificaban el éxito y que el trepamuros, por tanto, era merecedor de su propia serie. (pp. 17)

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

Amazing Fantasy #15: algo más que Spider-Man

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Cualquier aficionado al comic sabe que este año se ha celebrado el 50 aniversario de la aparición del Amazing Fantasy #15. "Lo he leído docenas de veces", diréis alguno. ¿Seguro? ¿Qué historia os gustó más? Porque el tebeo tenía tres además de la de Spider-Man…

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