STRACYZNKI EN AMAZING: LA MIRADA ATRÁS, EL IMPULSO HACIA DELANTE

Los primeros meses de 2005 fueron de transición para los cómics de Spiderman, de un modelo en que la independencia de la franquicia había sido uno de sus principales valores desde el comienzo de la década, a un nuevo paradigma en que el trepamuros se vería sujeto a decisiones editoriales que afectaban al conjunto del Universo Marvel. La transición había empezado con “Pecados del pasado”, la saga en la que Mike Deodato se incorporó a The Amazing Spider-Man, y finalizó con las dos historias contenidas en este tomo: la secuela de “Pecados…”, donde se daba a conocer el destino de los mellizos Gabriel y Sarah, y “A flor de piel”, una aventura sin excesivas pretensiones, que abordaba el recuerdo de los años de instituto de Peter Parker, y que paradójicamente Joe Michael Straczynski utilizó como resorte argumental para lanzar al personaje a la siguiente etapa que venía marcada por la editorial.

 

Probablemente JMS nunca imaginó el revuelo que iba a levantar “Pecados del pasado”, la historia en que se revelaba que, antes de morir, Gwen Stacy tuvo relaciones sexuales con Norman Osborn, fruto de las cuáles nacieron dos mellizos, Gabriel y Sarah, que, tras un proceso de crecimiento acelerado, regresaban para atormentar la vida de Peter y Mary Jane. La Neomarvel de Joe Quesada había sufrido otras polémicas en el lustro que llevaba en marcha, pero ninguna hasta ese momento se vio tan descompensada entre el abundante número de detractores y la escasa cantidad de partidarios. Straczynski defendió su historia con ardor, pero lo cierto es que la secuela de la trama, en la que se descubriría cual iba a ser el destino de los gemelos, fue descartada de las páginas de The Amazing Spider-Man para ver la luz en The Spectacular Spider-Man #23-26 (2005). La segunda serie arácnida venía hasta entonces acogiendo las historias divertidas, ligeras e intimistas de Paul Jenkins, pero éste se ausentó durante esos cuatro meses para que Samm Barnes, una colaboradora cercana a JMS, desarrollara esta secuela lejos de los focos escrutadores que suponía Amazing. Para Marvel, fue otra manera de zanjar la polémica y enterrar en el olvido el asunto, al que a partir de entonces no volvería a aludirse más que en contadísimas ocasiones, y siempre de manera muy indirecta. Parecía que el hasta entonces inconfesable e inconfesado pasado de Gwen Stacy, tan fuera de personaje con respecto a la imagen que los lectores tenían del angelical amor perdido de Peter Parker, hubiera sido sepultado bajo toneladas de olvido, como ocurrió a mediados de los años noventa con Ben Reilly y “El regreso del clon”. En la factoría de Stan Lee, siempre habían preferido ignorar sus decisiones fallidas y dejarlas sin efectos prácticos, en lugar de dedicar tiempo y esfuerzos a deshacerlas. Una década después, todavía habría dos supuestos gemelos adultos, hijos de Gwen Stacy, sueltos por el Universo Marvel, pero sin que se notara su presencia ni afectara lo más mínimo a su funcionamiento.

 

Detrás de la decisión de que “Pecados recordados”, como se llamó a la secuela de “Pecados del pasado” pasara de Amazing a Spectacular latía también una cuestión de calendario. Y es que, mientras todo esto ocurría, otro tabú alrededor del trepamuros saltaba por los aires. Brian Michael Bendis, el principal guionista de la escudería Quesada, puso punto y final a la historia de Los Vengadores clásicos, para relanzarlos bajo el nombre de Los Nuevos Vengadores e integrar en sus filas, entre otros héroes, a Lobezno y Spiderman, lo que suponía redimensionar a Los Héroes Más Poderosos de la Tierra dentro del ordenamiento editorial. Pasaban a un primer plano del que no gozaban en décadas.

 

La pertenencia de Spiderman a Los Vengadores iba a tener consecuencias para su vida personal y la de aquéllos que lo rodeaban. Probablemente no entraba en los planes de Straczynski, pero, con la mayor de las profesionalidades, el guionista encaminó la serie hacia ese escenario, y lo hizo de manera natural, sin que pareciera forzado por las circunstancias editoriales. Esa fue la verdadera función de “A flor de piel”, la segunda de las aventuras contenidas en este tomo. Al igual que “Pecados…”, esta saga abordaba el pasado de Peter Parker desde los ojos del presente, pero en este caso la época a observar no era su juventud universitaria, sino los duros años de instituto, como estudiante nerd, incomprendido y que nunca había terminado de cicatrizar sus heridas de entonces. Algo así le ocurría al propio JMS y latía en el trasfondo de sus historias de Spidey.

 

Todo empezaba cuando Peter se cruzaba en el camino de un viejo compañero de aquellos años… que sin embargo nunca había aparecido en los cómics. La manera de introducirlo fue, una vez más, la retrocontinuidad, por la cual se añadían nuevos elementos a la cronología establecida décadas atrás. Para ello, se recurrió a una serie de flashbacks intercalados a lo largo de la saga de los que se encargó Mark Brooks, un artista de estilo radicalmente distinto al de Mike Deodato, cartoon en lugar de realista, que precisamente firmara las primeras entregas de Marvel Age: Spider-Man. Este título había nacido el año anterior con el objetivo de llevar a las nuevas generaciones las historias clásicas de Stan Lee y Steve Ditko bajo un estilo actual, con pequeñas influencias manga. En la Oficina Arácnida les pareció apropiado que fuera Brooks también quien se encargara de los flashbacks de “A flor de piel”, ya que acudían a la misma época que Marvel Age. El guiño al auténtico sabor de la era Lee-Ditko pervivió en una portada, la de The Amazing Spider-Man #516 USA, en la que Deodato recurrió a la característica representación de Peter Parker con el rostro partido, entre la identidad civil y la máscara de Spiderman, mientras vibraba su sentido arácnido. Era un rasgo muy característico de Ditko, que aunque había sido utilizado por otros dibujantes posteriores seguía relacionándose con el creador gráfico de Spidey. Además, los poderes que adquiría el viejo compañero de clase de Peter recordaban poderosamente a los de El Hombre Ígneo, uno de los villanos clásicos de aquel entonces.

 

Sólo en la conclusión de la historia los lectores podían entender la manera en que aquel encuentro iba a conducir a la nueva situación vital de Spiderman y su familia en el entorno de Los Vengadores, pero ése es un detalle que analizaremos una vez abierta la puerta, en el próximo volumen. Resta advertir, antes de pasar a la lectura, de un detalle de coordinación entre las dos historias que nos disponemos a ofrecer: “Pecados recordados” tiene lugar entre medias de “A flor de piel”, que a su vez continúa directamente en el siguiente número de las aventuras arácnidas. Para facilitar la lectura, hemos optado por colocar primero la secuela de la historia de los hijos de Gwen y, a continuación, la aventura que nos lanzará hacia el futuro.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 7: A flor de piel

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