SPIDEY: TU SPIDERMAN

Seguro que sabes que Spiderman fue creado por Stan Lee, ¿verdad? Pero a lo mejor, si no eres lector habitual de cómics, nadie te ha contado que el dibujante Steve Ditko fue también fundamental para la concepción del Mejor Personaje de Ficción Jamás Creado. Esto último es una verdad tan indiscutible que debe ponerse en mayúsculas, y por eso lo hemos hecho.

 

Lo que quizás no sepas es que el primer cómic en el que apareció Spidey se publicó en Estados Unidos… ¡en 1962! No es que no hubieras nacido en aquel entonces, es que ni siquiera había nacido yo, que a carroza no me gana ni la de La Cenicienta. En 1962 no había tele a color, ni Internet, ni pelis de superhéroes, ni móviles, ni videojuegos de ningún tipo. El mundo era totalmente distinto al que existe ahora. Era habitual que un chico de dieciséis años vistiera con corbata. Que los adultos llevaran sombrero y miraran con condescendencia a los adolescentes. Spiderman desafiaba aquello y, nada más llegar, triunfó. ¿Sabes por qué? Pues porque supo dar voz a sus lectores, hablarles de tú a tú, ser un superhéroe con el que pudieran identificarse de verdad. Porque las cosas que a ellos les pasaban eran muy parecidas a las que sufría Peter Parker… ¡y a veces incluso a Peter le iba peor que a ellos! Sí, la generación de “la década prodigiosa” se entregó en cuerpo y alma al trepamuros. ¡Era tan popular como el Che o como Bob Dylan! ¿No te suenan? ¡googlea!

 

Desde entonces, y a lo largo de todas las décadas que han pasado desde entonces, muchas otras generaciones han conectado con, repetimos, por si no te había quedado claro la primera vez, el Mejor Personaje de Ficción Jamás Creado. La manera de llegar al trepamuros no siempre es a través de la versión original del personaje, aquélla que empezó en 1962 y que todavía sigue adelante hoy en día, con un Peter Parker convertido en empresario de éxito y bien metido en la treintena: un Spiderman que dejó muy atrás sus días de aprendizaje.

 

Los hay que conocieron a ese Hombre Araña primordial por cualquiera de las series de dibujos animados con las que ha contado el personaje. Ha habido un montón, desde la primera, que era muy sencillota y que hoy probablemente provocaría que te cayeras de espaldas, pero que a mí me pilló bien pillado, porque nunca había visto a Spiderman en movimiento, hasta la actual Ultimate Spider-Man, ésa en la que hacen un montón de chistes con versiones chibi del héroe, sin olvidar un extrañísimo show de los ochenta, en que el trepamuros compartía protagonismo y casa con otros dos héroes, El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego, o la teleserie de los años noventa, que fue una fábrica de seguidores para Spidey como pocas. Y claro, los hay que su primer contacto con el trepamuros vino a través de cine: ¿Tú de quién eres, de Tobey Maguire o de Andrew Garfield? ¿Quizás de Tom Holland? ¿Hay alguien en la sala que sea de Nicholas Hammond? ¿No? Ya me figuraba. Actores muy distintos entre ellos. Más jóvenes o más mayores. Más guapos o más del montón. Y todos fueron Peter Parker, y quizás nunca dejen de serlo, aunque lleguen a cumplir los cien años.

 

Todo esto que te cuento también vale para los tebeos. Hace tres lustros, Marvel lanzó la “versión Ultimate” del trepamuros, y fue uno de los mayores éxitos de su historia. ¿Y sabes que éste no es el primer cómic en titularse Spidey? Entre 1974 y 1982, Marvel, en colaboración con el programa de televisión The Electric Company, publicó Spidey Super Stories, un tebeo orientado a que los más jóvenes se aficionaran a la lectura, en el que se ofrecían pequeñas historias del trepamuros elaboradas por expertos en pedagogía. Quizás ninguno de los relatos publicados allí llegara a la categoría de legendario, si bien solían ser bastante divertidos, pero muchos de sus compradores pasaron luego a leer las aventuras “canónicas” del lanzarredes, y a sumergirse en toda la complejidad de su rico mundo.

 

Y es así como llegamos al moderno Spidey.

 

Por lo que hemos comentado hasta aquí, seguro que ya conocías al Hombre Araña con anterioridad, ¿verdad? Pero con este cómic la factoría de Stan Lee se propone que descubras lo motivos que le hacen un personaje tan genial. Para ello, propone regresar a los días en los que Peter Parker estaba en la escuela secundaria, acababa de picarle la araña radiactiva y aprendía cómo ser un buen superhéroe. Bajo ese planteamiento, el hábil guionista Robbie Thompson nos narra historias extraordinariamente divertidas, que juegan a imaginar las andanzas de Pete en la actualidad. No es necesario que sepas mucho más, y de hecho, cuando después de leer estas aventuras te decidas a saltar a la versión central de Spiderman (porque no dudamos que vas a hacerlo), podrás comprobar que Thompson ha introducido unas cuantas diferencias en su visión del arácnido. No estamos ante tebeos que pudieran ser insertados entre las viejas historias de Stan Lee y Steve Ditko, sino frente a una curiosa fórmula en la que se mezclan aspectos de aquéllas, detalles de Ultimate Spiderman, hallazgos de las películas, porque Gwen nunca fue al instituto con Peter, etc… ¡siempre que mole, aquí lo encontrarás!

 

Enseguida te dejo que abandones estas aburridas palabras y pases a maravillarte con el cómic, pero antes quiero llamar tu atención sobre los dos artistas que lo ilustran, muy distintos entre ellos, pero capaces de dejarte con la boca abierta, por motivos también diferentes. El primero se llama Nick Bradshaw, y acomete la mitad del tomo. Fíjate detenidamente en su estilo. Nick es un loco de los pequeños detalles. Sus páginas están llenos de ellos: la arquitectura, la ropa, las facciones de los personajes, los trajes de héroes y villanos, las multitudes… el dibujante siempre toma el camino más largo, y además coloca el punto de vista de manera que produzca las viñetas más espectaculares que te puedas encontrar. En Estados Unidos, quedaron tan fascinados que ofrecieron una edición especial de estos tres números, a tamaño gigante, para que los lectores se pudieran recrear en cada escena. ¡No descartes que en España también acabemos haciéndolo!

 

A continuación, entra André Lima Araújo, con un estilo de cierta raigambre europea, algo inusual en el campo de los superhéroes. Araújo pone el acento en los elementos más extraños del héroe y su mundo, a la vez que lo humaniza. Atención a las ropas, a las texturas, a las posturas, no sólo de Spidey, sino de casi cualquier individuo que te encuentres aquí: parece como si el dibujante estuviera fotografiando la realidad. Detente también un momento a observar la manera en la que estructura las páginas. Algunas veces cuenta una historia por sí misma, otras te obliga a dirigir tu mirada por la plancha como si fuera un pinball y hay ocasiones en las que consigue clavar ambos hallazgos. No te quedes sólo en las extrañas formas de sus protagonistas: deja que conduzca tu mirada a través del papel, como si estuvieras balanceándote junto a Spidey.

 

Hay muchas maneras de mirar a Spiderman. Cada lector, cada generación, puede tener la suya propia, y cuando pasan los años, esos aficionados siempre miran con cariño a ese primer momento en que quedaron atrapados por el trepamuros. Ojalá este sea tu Spiderman. Ojalá te fascine tanto como me fascinó a mí, hace más tiempo del que quiero recordar. Ojalá te acompañe nuestro héroe a partir de este momento. Porque entonces Peter Parker será, para siempre, uno más entre tus mejores amigos.

 

Artículo publicado originalmente en 100 % Marvel. Spidey nº 1: Primer día

 

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