Spider-Man: Te podría pasar a ti

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El héroe más popular de los publicados por Marvel Comics estuvo a punto de no llegar a ver la luz. Spiderman debutó en el último número de una agonizante colección que hasta entonces había contenido relatos cortos de monstruos, misterio y terror. Stan Lee había incluido en el Amazing Fantasy 15 (agosto de 1962) las once páginas del origen del Hombre Araña porque su jefe Martin Goodman desconfiaba de la capacidad del lanzarredes para convocar lectores. Lee por el contrario tenía la intuición de que volvería a triunfar con su nueva criatura. La idea básica de Spiderman surgió de un momento de distracción en el que el genial guionista se había quedado mirando cómo una araña trepaba por la pared de su oficina. El aspecto verdaderamente revolucionario del personaje tendría más que ver con su identidad pública que con sus poderes. Hasta ese momento, era moneda común que un joven adolescente acompañara al héroe principal. Los guionistas podían mantener así al protagonista hablando con alguien en cada viñeta, y los lectores podían identificarse con estos sidekicks. Stan Lee no estaba de acuerdo con tal planteamiento. Le aburrían profundamente los ayudantes, como demostraría el hecho de que prescindiera de Bucky Barnes al traer de vuelta al Capitán América. ¿Qué ocurriría si el adolescente fuera quien protagonizara la serie? Stan deseaba emprender ese camino, hasta entonces inexplorado. El alter ego de Spiderman se llamaría Peter Parker, y sería un chaval inteligente, marginado de sus compañeros de estudios y de las chicas, y un tanto inocente, retrato robot de muchos de los compradores habituales de los cómics Marvel. El hecho de ser picado por una araña radiactiva que le transferiría sus habilidades y su fuerza proporcional no mejoraría la popularidad de Peter Parker. Muy al contrario. Disfrazarse como Spiderman tan sólo le acarrearía problemas, pero no podría jamás renunciar a su carrera de justiciero, porque el destino, y la muerte de tío Ben a manos del ladrón que se negó a detener, le enseñarían que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Jack Kirby, como en tantas otras ocasiones, sería el dibujante de la nueva colección, pero al ver las primeras páginas que hizo El Rey, Stan comprendió que se había equivocado. Jack había seguido el mismo canon que utilizaba para el resto de sus héroes, y no era esa la visión que Stan tenía de Spiderman. El trabajo pasó entonces a Steve Ditko, un artista opuesto en todo a Kirby. Ditko hizo que el trepamuros fuera delgado y se moviera de forma inhumana. Diseñó un innovador traje con máscara completa y ojos enormes y reflectantes, tan sobrecogedor que continúa siendo uno de los mejores uniformes de superhéroe de todos los tiempos.

Artículo aparecido originalmente en el libro Marvel 100 % Clásicos, publicado por Cómics Forum

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