SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 3: AMAZING FANTASY #15 EN DETALLE

Cuando dibujaba a Peter, Ditko quizás tenía en mente a su yo de quince años, “un perdedor con gafas, al que sus compañeros de clase recordaban como un estudiante con pocos amigos, más interesado en sus aficiones que en socializar con los demás” (pp. 32).

 

El que Peter fuera el sobrino de Tío Ben y Tía May y fueran ellos quienes lo criaran, daba a entender que había perdido a sus padres. Se trataba de una tradición habitual en la cultura popular, la del huérfano criado por sus tíos, que Stan Lee hizo suya (pp. 33).

 

Stan Lee no tenía ninguna aspiración intelectual al respecto de la ciencia ficción ni manifestaba, en esos primeros pasos de su proyecto, influencias de los maestros del género. El elemento científico funcionaba como catalizador, no como un escenario sobre el que buscar respuestas (pp. 34).

 

Esta fue una de las escasas ocasiones en las que Peter utilizó sus poderes sin el traje de Spider-Man. Según Ditko, Stan Lee estaba preocupado por la manera en que el Comics Code pudiera interpretar los ademanes arácnidos, lo que dio lugar a un debate entre los dos autores (pp. 34).

 

The Ed Sullivan Show se emitía en directo los sábados por la noche en la CBS. El Universo Marvel no era sino el mismo lugar en el que habitaban los lectores, cubierto por una capa de fantasía y diversión. Si el trepamuros debía ir a la tele, tenía que ser a un programa que todo el mundo conociera (pp. 35).

 

Según afirmó Eric Stanton, fue él quien sugirió a Ditko prescindir de la dichosa pistola de telarañas de Kirby y que éstas surgieran de sus manos. También plantó la idea de una Spider-Señal, oculta en el cinturón y que sirviera para iluminar a los delincuentes antes de darles caza (pp. 35).

 

 

Stan Lee explicaba así ese demoledor contraste entre el hombre y la araña: “Cuando Steve lo dibujaba, Peter Parker era un chico normal. Cuando Mister D. le ponía el uniforme, todo en Spider-Man era arácnido, desde la forma en que curvaba los dedos a la manera en que se movía” (pp. 36).

 

 

En la octava página del relato ocurría el suceso que marcaba para siempre la existencia del héroe. A la salida del espectáculo, era testigo inmóvil de cómo un policía perseguía a un ladrón, que lograba escapar. El agente reprochaba su pasividad al enmascarado, pero él le replicaba (pp. 36).

 

 

Conocido anteriormente como Whitepot (olla blanca), Forest Hills se sitúa en el centro de Queens y en aquel entonces era una zona con una elevada población judía en la que abundaban las hileras de casas similares a la de nuestro protagonista (pp. 37).

 

 

Para resaltar la sorpresa, Ditko dibujó dos diminutos puntos negros en los ojos blancos de la máscara arácnida. Fue la única vez en la que el artista optó por tal solución estética, que además fue eliminada en la mayor parte de las sucesivas reediciones del episodio, hasta su rehabilitación total ya en el inicio del siglo XXI (pp. 37).

 

A Ditko la frase le parecía excesivamente fuerte para los niños a los que estaba destinada, de manera que él no la hubiera utilizado, pero aquella sentencia estaba en el corazón de la manera de escribir de Lee (pp. 38).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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