SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 17: EL MAGAZINE EN BLANCO Y NEGRO

The Spectacular Spider-Man tuvo un tamaño superior al de los comic books convencionales, papel de calidad, blanco y negro con grises manuales, sesenta y cuatro páginas sin publicidad en tripa y un precio de treinta y cinco centavos, casi el triple de lo que costaba el tebeo mensual (p 109).

 

Pocos imaginaban que la elaboración del primer número de la revista había sido un infierno para Romita, que se dejó la espalda en el proceso. Ya hacía tiempo que se había olvidado de la rígida plantilla de nueve viñetas que heredara de Ditko, de manera que en Amazing solían verse planificaciones mucho más abiertas, pero el tamaño magazine le permitió dar rienda suelta a su ambición, con gran cantidad de planchas con cuatro o menos viñetas (p 110).

 

A Martin Goodman le asustaba anunciar Spectacular en los cómics mensuales, ya que se trataba de una publicación que no pasaba el Code; le asustaba que las imprentas no pudieran manejar un producto tan distinto; le asustaba que los libreros no lo colocaran en sus expositores, ya que estaban pensados para el tamaño del comic book… Le asustaba ganar demasiado dinero (p 111).

 

En el tira y afloja, The Man sólo consiguió salvar el tamaño superlativo. El segundo número de Spectacular salió a color y, además, pasó por la supervisión del Comics Code. Su argumento, por más que evitara cualquier asunto que pudiera resultar polémico, no podía ser más trascendental para el que estuviera enganchado a la serie, ya que ofrecía la vuelta de El Duende Verde (p 111).

 

Martin Goodman exigió la cancelación del magazine antes incluso de que el segundo número saliera a la calle, por más que, en las últimas páginas de éste, ya se anunciaba una tercera salida, “The Mistery Of The TV Terror”, que había empezado a dibujar Marie Severin, ante el evidente agotamiento de Romita (p 112).

 

Seis meses después del lanzamiento, en la editorial recibieron las cifras de ventas: habían sido magníficas, pero eso no se tradujo en una rectificación. Goodman alegó entonces que se trataba de una serie que daba muchos problemas de producción y obligaba a incurrir en excesivos costes. “No importaba cuánto dinero hubiéramos hecho”, dice Romita. “No quería cambiar de opinión porque estaba avergonzado” (p 113).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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