SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 16: LA TELESERIE DE SPIDEY QUE JOHN ROMITA ODIABA

“Hice que pesara ciento ochenta kilos, le hice calvo”, recuerda Romita. “Estaba pensando en un actor llamado Robert Middelton. No sé si alguna vez llegó a aparecer calvo en pantalla, pero quería que Kingpin fuera alguien tan aterrador como él, ya que solía interpretar papeles aterradores. Era alguien ultrapoderoso y ultrarrico, así que le puse un pañuelo en el cuello, un bastón, un anillo brillante y muy caro, un chaleco… La versión de alguien muy rico que podía verse en los dibujos animados” (p 103).

 

Spider-Man contaba con auténtica animación, aunque de factura extremadamente modesta, con abuso de reuses y de planos en los que únicamente se movía un único elemento, como las bocas o los brazos. A causa de esto mismo, el diseño del traje arácnido se simplificó al máximo (p 103).

 

“Me pidieron que hiciera algunas adaptaciones simples de los personajes, como Peter y Spider-Man, para que sirvieran de guía a los animadores”, comentaba Romita. “Y ellos usaron algunas de nuestras viñetas como fuente para sus historias. Hacían una especie de versión corta” (p 104).

 

“Desde un punto de vista estético, creo que fue horrible”, confesaba Stan Lee. “Yo estaba muy interesado en la serie, al principio de todo. Volé a la costa y discutí estas cosas con Hanna-Barbera y Krantz Films y así sucesivamente, hasta que comprendí que discutir no servía de nada, porque todo en lo que ellos estaban interesados era en complacer a los anunciantes” (p 106).

 

“No sé siquiera si era consciente de ello”, dice el dibujante. “Creo que traté de hacer que pareciera alguien con un traje de superhombre en lugar de un señor mayor. Quería que tuviera más brillo, que tuviera una apariencia menos fofa. Pensé que parecería una amenaza mayor para Spider-Man si tenía un poco de músculo. Le seguí haciendo ancho de cintura, pero ya no era un tipo gordo” (p 107).

 

Lieber se permitía un guiño a quienes conocían su trabajo de los cómics del oeste de Marvel, al introducir a Kid Colt, uno de sus personajes habituales, en la viñeta en que el vuelo de Peter llegaba a Hollywood. “Me gustaba más la manera de dibujar de Romita que la de Ditko, porque hacía a la gente más atractiva”, reconoció luego. “Así que en el Annual estaba tratando de dibujar como John. Me esforcé mucho en ello. Cuando terminé, se lo enseñé a Stan y me dijo: ‘Sabes, creo que me gusta. Tiene esa calidad feísta a lo Ditko’ (p 108).

 

Con el título inmerso en una casualidad constante que relacionaba sin ningún pudor a los villanos de Spider-Man con el entorno social de Peter, el quinto Annual acercaba el planteamiento al puro absurdo. La historia ahondaba en la familia del protagonista. No en sus tíos, sino en sus padres. El argumento fue construido entre Lee, Romita y Lieber, mientras que el segundo diseñó a los padres de Peter e hizo bocetos generales, muy rápidos, de toda la historia, deteniéndose un poco más en las imágenes del trepamuros, Lieber los repasó, y Romita volvió luego para corregirlos en caso de que hubiera figuras demasiado rígidas (p 108).

 

“Fue un regalo para Stan y para mí”, recuerda nostálgico Jazzy. “Hacer la historia de los padres de Peter nos hizo sentirnos como niños en una tienda de chucherías. Me encantó dar vida a ambos. El padre tenía el peinado de Peter, mientras que la madre era un cruce entre Katharine Hepburn y Lauren Bacall. Ambos son dos de mis creaciones más satisfactorias” (p 109).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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