SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 13: ANN-MARGRET, LA INSPIRACIÓN PARA MARY JANE

“Un día, llevó a su hija al estudio donde trabajaba con Ross Andru en Wonder Woman, y allí ella cogió un número de Amazing de la época de Ditko y se lo puso a leer. “¿Te gusta?”, le preguntó Esposito. “Sí, me gusta, papi”, respondió ella. “Pero las cabezas son muy grandes y los dibujos están desproporcionados”, objetaba el artista, a lo que ella respondió: “Me gusta, papi. Está preocupado por sus tareas domésticas. Le preocupa que su Tía May se enfade y le esconda su traje de superhéroe”. Fue entonces cuando Esposito entendió que DC había perdido la batalla” (pp. 87).

 

Stan solía poner en el despacho de Romita un cartel de “No molestar”, y le decía que ese día se concentrara única y exclusivamente en Spidey, pero el primero que se saltaba la prohibición era él mismo, que aparecía a todas horas, diciendo que sólo le molestaría durante un minuto con algo sin importancia. Lo hacía con tanto entusiasmo, que Romita era incapaz de decirle que no” (pp. 88).

 

En los dos primeros años desde su vuelta a La Casa de las Ideas, echó tripa, le salieron canas y envejeció el equivalente a una década. Todo por el sueldo fijo de 275 dólares semanales y la seguridad que le ofrecía estar en nómina. Había vivido la vida del freelance, sabía que era muy dura y no quería volver a ella. En quince años como freelance, jamás había tenido una semana de vacaciones. Ahora, por fin pudo llegar a disfrutarla, sin dejar de cobrar su sueldo” (pp. 88).

 

Para la elaboración de las cubiertas, Romita hacía varios bocetos, a partir de los cuales Stan elegía uno. Las favoritas del artista eran las que él denominaba “portadas truco”, como la del Amazing #55 (diciembre de 1967), con Spidey reflejado en las gafas de Doc Ock. “Stan hizo que las portadas fueran muy importantes”, dijo. “Su actitud era que si el cómic no tenía una buena portada, nadie se daría cuenta de él” (pp. 90).

 

Situar a Peter sobre una motocicleta resquebrajaba la imagen de empollón de los tiempos de Ditko, y que se mudara a un bonito piso en el centro de Manhattan la rompía en mil pedazos. La araña había abrazado la independencia. (pp. 93).

 

“Una de las buenas cosas de que te hayas hecho cargo de la colección es que ahora podré introducir a Mary Jane en la historia”, le dijo The Man. El guionista quería que la vecinita de Peter Parker fuera preciosa, pero tenía la impresión de que su primer compañero en Amazing no era la persona más indicada para ofrecerle eso (pp. 93).

 

“Como guía, usó fotos de la actriz Ann-Margret, una sueca escultural que bailaba, cantaba, actuaba y se estaba haciendo una carrera en Hollywood, con películas como Bye Bye Birdie (1963). De ésta, se había hecho especialmente popular su tema, que cantaba Margret tras un fondo azul chillón mientras la cámara se acercaba y alejaba espasmódicamente, en el comienzo del filme. Tenía una impresionante melena pelirroja, una sonrisa seductora y unos ojos hambrientos, que devoraban la cámara (pp. 94).

 

Pese a que los aficionados señalaron la viñeta como una de sus favoritas, Romita no estaba del todo contento. De hecho, manifestó en varias ocasiones que, de poder dibujarla de nuevo, la cuidaría todavía más, para que fuera una imagen que golpeara al lector sólo con verla. ¡Como si no fuera exactamente eso lo que provocaba! (pp. 94).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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