SPIDER-MAN: AÑO 1

Los noventa fueron terribles para Spider-Man.

El personaje llevaba más de tres décadas en activo, y seguía siendo uno de los más populares, si no el que más, de los héroes Marvel. Sus aventuras se extendían a lo largo de varias colecciones que seguían cada mes cientos de miles de lectores en todo el mundo.

Sin embargo, algo no funcionaba.

Las historias del lanzarredes habían caído en un pesimismo existencialista de difícil solución. En realidad, los guionistas no sabían muy bien qué hacer. Después de unos años ochenta vigorosos, y de un comienzo de década presidido por los más espectaculares dibujantes, el Hombre Araña parecía haberse quedado sin vitalidad. ¿Qué fallaba? Un conjunto de cosas. En primer lugar, el exceso de series jugaba en contra de la trascendencia de las mismas. Había muchos títulos, pero pocas ideas que desarrollar en ellas; para continuar, la negativa de Marvel a permitir la evolución del protagonista no hacía ningún favor al espíritu que le había guiado durante su trayectoria hasta la fecha. Si Spider-Man se había pasado toda su existencia madurando, desde los dieciséis años a los que recibió la picadura de la araña a los veinticinco recién cumplidos poco después de casarse con Mary Jane Watson, ahora la editorial se mostraba reticente a mostrar la verdadera edad del héroe. El desesperado intento por hacerlo parecer más joven de lo que realmente era dio al traste con buena parte de su encanto. Por si fuera poco, para afrontar todos estos problemas, en Marvel tomaron una decisión radical que acabó por hundir al trepamuros en la miseria: traer de vuelta al clon de Peter Parker que llevaba dos décadas aparentemente muerto y desvelar que se trataba del auténtico Spider-Man. Los lectores rechazaron por completo el planteamiento, y las ventas descendieron en picado.

En un contexto tan poco propicio para las obras maestras, una pequeña y valiente propuesta abrió una brecha y mostró el camino a seguir para sacar al Hombre Araña de la peligrosa senda en la que se había introducido. A finales de 1996, Marvel planeaba lanzar una línea de títulos “baratos” (99 céntimos de dólar frente a los 1,95 $ que costaba entonces un cómic convencional) que fueran atractivos para las nuevas generaciones. Spider-Man sería uno de los baluartes del nuevo sello y las historias que se narrasen en la nueva colección transcurrirían en su época de universidad, según había planeado el editor Tom Brevoort antes siquiera de tener un equipo creativo que se encargara de ella. Fue entonces cuando Kurt Busiek entró en escena. Busiek, guionista de Marvels, el cómic más importante que ofrecería la Casa de las Ideas a lo largo de toda la década, percibió mejor que nadie qué había que hacer con el lanzarredes.

Obsesionado con los primeros tiempos vividos por el personaje, aquellos míticos episodios de Stan Lee y Steve Ditko, Busiek propuso retroceder hasta ese punto, hasta el primer año de actividad heroica de Peter Parker, y narrar hechos situados entre las aventuras de Lee y Ditko, con absoluto respeto hacia la continuidad establecida, de tal manera que, en lugar de contradecir aquellos tebeos, las nuevas historias sirvieran de complemento a los mismos y aclarasen puntos oscuros del pasado de Spider-Man. Brevoort dio el visto bueno, y además eligió un compañero de viaje cuyo estilo recordaba poderosamente a Steve Ditko: el dibujante Pat Olliffe.

Una vez en la calle, Las historias jamás contadas de Spider-Man no sólo entusiasmaron al lector veterano, que encontró en ellas multitud de segundas lecturas: Los lectores de nuevo cuño tuvieron ante sí un perfecto vehículo para introducirse al fascinante Universo Arácnido y conocer a quienes lo pueblan, desde el mismo Peter Parker a toda la pléyade de secundarios: tía May, Betty Brant, Liz Allan, Jonah Jameson, Flash Thompson e incluso Mary Jane Watson, que todavía no conocía a Peter, aunque eso no impida su presencia en estas páginas; Desde los grandes villanos como el Doctor Octopus, el Duende Verde o El Buitre a otros héroes de Marvel, como La Patrulla-X, el Doctor Extraño o Los Cuatro Fantásticos. Y eso sin olvidar los nuevos personajes creados por Busiek, que forman ya parte de la leyenda.

Artículo aparecido originalmente en Las historias jamás contadas de Spiderman vol. 1 (forum)

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