SECRETOS DE CONFESIÓN: DETRÁS DE “PECADOS DEL PASADO”

Cuando John Romita Jr. fue requerido, en 2004, para encargarse del relanzamiento de Pantera Negra, esto supuso su salida de la serie que estaba dibujando desde muchos años atrás: The Amazing Spider-Man. El éxito del proyecto escrito por Joe Michael Straczynski estaba tan asentado que en Marvel bien podían permitirse la salida del dibujante que había contribuido al mismo. En su lugar, el editor Axel Alonso requirió los servicios de Mike Deodato, un dibujante de origen brasileño que había escapado de la tendencia clonificadora de los años noventa para renovar por completo su estilo en el siglo XXI y hacerlo por tanto equiparable a los cánones de la nueva época. Coincidiendo con la integración de Deodato, JMS acometió un cambio radical de rumbo que se tradujo en una aventura polémica como pocas que hubiera vivido el trepamuros.

 

Deodato había formado parte de la generación que irrumpió en el cómic estadounidense siguiendo la ola arrasadora de Jim Lee, con todos los excesos que eso significaba: viñetas rotas, posados artificiosos de los héroes, cosificación de la mujer y escasa atención a la narrativa. Tras una larga temporada desaparecido del mapa, Deodato había regresado coincidiendo con los primeros tiempos de la Neomarvel. Axel Alonso vio que todo eso había quedado atrás. El Deodato de los 2000 se apoyaba más sobre el juego de luces y sombras, la referencia fotográfica y una sobriedad en las escenas cotidianas que se compensaba con momentos de acción que se apoyaban más en la estructura de la página que en la pose de revista. Tras unos meses en The Incredible Hulk que sirvieron para señalarlo como autor hot ante el fandom, su incorporación a Amazing fue visto por la audiencia de manera neutra, cuando no favorable. El Spidey de Deodato no se parecía en nada al de Romita Jr, e incluso recuperaba cierta retorcimiento propio de la Era McFarlane, pero el tipo de historias que estaba planificando Straczynski ponían más el acento en la relación de pareja de Peter y Mary Jane, con lo que el artista podría hacer valer una habilidad que ya había demostrado en su paso por el mundo Gamma: la de que una pareja conversando en una habitación resultara algo atractivo.

 

En el primer número de Deodato, The Amazing Spider-Man #509 USA (2004), comenzaba “Pecados del pasado”, una saga en la que JMS iba a contracorriente de todo lo que él mismo venía haciendo. Si hasta ese momento había eludido tratar temas del pasado del héroe, ahora se revolcaba sobre ellos con la excitación de un colegial. La trama partía de un descubrimiento inquietante, tanto que, si algún lector de esta edición desconociera de qué se trata, recomendamos que retrase la lectura del resto del artículo hasta haber llegado a la última página de cómic.

 

Sí, porque Gwen Stacy, a la que Straczynski sólo había aludido en un par de ocasiones, y siempre para glorificarla de alguna manera, Gwen, a la que Straczynski sólo había aludido de pasada en un par de viñetas en los tres años que llevaba allí, había tenido dos hijos en secreto, en algún punto de la continuidad que el guionista trató de fijar a martillazos. Descubrir quién era el padre de esos mellizos que de alguna inexplicable manera ya eran adultos estaba entre los reclamos de la saga. La intención del autor consistía en que se tratase del propio Peter, pero los tiempos en los que en Marvel no le discutían ni una coma habían terminado ya. Joe Quesada, el Director Editorial, se opuso firmemente a la historia y como el comienzo estaba en marcha, solicitó a JMS que buscara un progenitor alternativo y sugirió que este fuera… Norman Osborn. En el curso de un tiempo en el que Gwen no estaba saliendo con Peter, o ambos estaban distanciados, había sido seducida por éste y, como consecuencia de ello, habían nacido Gabriel y Sarah. Éstos, afectados por la Fórmula Duende, habían experimentado un crecimiento acelerado, y de ahí que ahora fueran adultos.

 

Cuando el argumento completo salió a la luz, la comunidad de seguidores arácnidos cayó encima de Straczynski con una furia demoledora, como no había ocurrido desde los tiempos de “El regreso del clon”, en los aciagos noventa, sólo que ahora Internet ya era una máquina generadora de insultos y de demagogia al alcance de cualquiera. JMS cometió el error de bajar al barrizal. Se peleó con los fans y dio explicaciones de cómo todo tenía mucho sentido y lo había encajado de manera incuestionable dentro de los cómics clásicos, pero su lógica sólo funcionaba si se forzaban demasiado las cosas; si se aceptaban afirmaciones tan inexactas como que The Amazing Spider-Man #116-118 USA (1973. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 6) eran una mera reedición de The Spectacular Spider-Man #1 USA (1973. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 3), en cuyo impasse había dado tiempo a que Gwen se ausentara y diera a luz. Quien conocía esos cómics sabía que Straczynski o no los había visto realmente o se apoyaba en la ignorancia de los aficionados más jóvenes para retorcer la realidad: las modificaciones llevadas a cabo en su momento sobre el Spectacular #1 USA lo habían integrado en la continuidad actual, así que la explicación del guionista no servía. Esa historia no era ya una reedición sin más, sino una aventura que de hecho estaba contextualizada con sumo detalle en ese momento preciso y en la que podía verse a Gwen con su esbelta figura.

 

Mayor peso tuvieron los argumentos contra los comentarios machistas que enjuiciaban el comportamiento de ella. “Muchas de las críticas estaban fuera de lugar porque dirigían su furia no contra mí, sino contra Gwen”, se defendía JMS. “Haz una búsqueda en Google de Gwen junto a las palabras zorra, puta y golfa. Algunos, que insisten en que ella es un personaje importante, alguien de quien se preocupaban, fueron los primeros en llamarla puta, porque había tenido relaciones sexuales con Norman Osborn. Llamar a alguien puta porque tiene sexo con otra persona demuestra algunos problemas psicológicos subyacentes que deben ser abordados, que nada tienen que ver con lo que cuenta el cómic, sino con la mente de esos lectores”.

 

En el curso de “Pecados del pasado” se ponía de manifiesto que Gwen, tras descubrir su embarazo, se había enfrentado con Norman para proteger a sus hijos: en último término, éste había sido el motivo real detrás de su asesinato a manos de El Duende Verde. Por si no hubiera suficiente reescritura en la trama, Mary Jane no sólo conocía los hechos, sino que se los había ocultado a Peter durante años. “Todos cometemos errores… Esa es una parte esencial del núcleo de ‘Pecados del pasado’. La cuestión consiste en cómo afrontamos nuestros errores, en cómo Gwen afrontó honorablemente y con fortaleza los suyos, y en cómo otros afrontan nuestros errores, en cómo Peter nunca deja de preocuparse por Gwen, aunque sepa lo que ha ocurrido”, esgrimía JMS. “¿No es un buen mensaje que enviar a la gente? ¿Que podemos superar nuestros errores, hacernos responsables e intentar hacer las cosas mejor? Aquéllos que nos quieren, ¿no pueden ver nuestros errores y seguir preocupándose por nosotros?”.

 

El guionista presumió de que las ventas de Amazing se habían disparado gracias a la saga y de que muchos aficionados le habían felicitado por ella, aunque pocos se atrevieran a contarlo en los foros. Lo que no llegó a manifestar entonces es que no había quedado satisfecho con el remiendo que había tenido que hacer a causa de la intervención editorial, de la que tampoco se supo nada hasta unos años después. El destino de los gemelos, con Gabriel erigido como la enésima variante de El Duende Verde, lo dejó en manos de su amiga Fiona Avery, en una continuación en cuatro partes que apareció en The Spectacular Spider-Man #23-26 USA (2005) y que se ofrece en el siguiente volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman.

 

Una vez terminada de publicar esa aventura, el olvido cayó sobre los mellizos, los comportamientos sexuales de Gwen y Norman, el silencio de Mary Jane o cualquier otro detalle que pudiera recordar el incidente. Algunos aficionados continuaron paseando su furia en la red, pero los ánimos se apaciguaron conforme pasaban los meses y surgían otras polémicas que enmudecían a las anteriores. El mecanismo perfecto por el que la industria generaba historias controvertidas, los foros de Internet las magnificaban hasta el agotamiento y el círculo volvía a empezar, estaba en marcha y ya nunca iba a parar. Siempre había alguien dispuesto a enfadarse por algo y a proclamar su opinión particular como general, mientras que en los cómics siempre había algo lo suficientemente llamativo o absurdo como para producir reacciones airadas.

 

La saga de los pecados de Gwen estaba escrita con tanta profesionalidad y buen hacer como otras aventuras arácnidas de Straczynski. Tenía momentos emocionantes, caracterizaba muy bien a los personajes y creaba un suspense intenso en cada viñeta. Pero el fondo de la historia no se sostenía. Straczynski, un autor que había basado su éxito en Amazing en dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro, se regodeaba ahora en fabular unas situaciones que habrían tenido lugar hacía más de tres décadas, en despojar de su magia a la época dorada de Stan Lee y John Romita para envolverla de una sordidez que era impropia del cabeza de red. Cuando le echaron en cara la transformación acometida en la personalidad de Gwen, se justificó, diciendo que no quería que se mantuviera intocable, como una mosca en el ámbar, que quería hacerla de nuevo relevante. Detrás de sus palabras, latía el reconocimiento de que aquella época dorada de los sesenta y los setenta era tan irrepetible que se hacía necesario volver una y otra vez sobre ella, aunque fuera para deconstruirla y demolerla. Viniendo del guionista que había sabido sacar a Spiderman del pozo insondable de los noventa, se antojaba como un discurso descorazonador. Pero “Pecados del pasado” también marcó una ruptura con la independencia del resto del Universo Marvel que hasta entonces atesoraba Straczynski. Muy pronto, Spidey se vería envuelto en la órbita de Los Vengadores, y aunque esto no dejara espacio para que JMS desarrollara muchas de las tramas que mantenía abiertas en los tiempos de Romita Jr., su trabajo alcanzó tal excelencia bajo las nuevas circunstancias que “Pecados del pasado” quedó para muchos como un mero paréntesis que olvidar.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 6: Pecados del pasado

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