Nueva en la ciudad

Por Julián Clemente
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No quieres llamar la atención, de verdad que no. Pero no puedes evitarlo. Creías que en el nuevo instituto sería diferente, y vaya si lo ha sido. Has acabado en la comisaría. ¡En el despacho de tu padre! Lo peor de ser la única hija del Capitán de Policía George Stacy es que todos esperan que cumplirás las reglas, te comportarás como una niña buena y pasarás inadvertida excepto a la hora de conseguir buenas notas.


Y a veces te gustaría que así fuera, aunque distas mucho de conseguirlo. Porque todo el mundo se fija en ti, no sólo por tu ropa (siempre a la última sin necesidad de caer en la esclavitud de las modas); no sólo por tu hipnotizante melena rubia o por tu espectacular figura (aunque sabes que le vuelve locos a los chicos), sino por lo que dices y lo que haces. Ni más ni menos que lo que crees justo.
¿Tan grave es decir lo que una piensa?, le has preguntado a papá en cada una de vuestras muchas broncas. No, no lo es. Es lo que tú crees y no vas a dejar de creerlo, aunque él no parezca entenderlo. Estás orgullosa de ser así. Estás orgullosa de ser diferente a las otras chicas. No quieres tener una brillante carrera, no quieres un novio rico y con un coche caro. No quieres ser la Reina de la fiesta de Fin de Curso. No quieres salir con el más popular del Instituto. No quieres saber nada de todo eso. Sólo quieres ser tú misma. Sólo quieres ser Gwen Stacy.
El caso es que decir lo que piensas y hacer lo que crees que es correcto no te ha traído más que problemas. Problemas y broncas con papá. A veces, piensas que ojalá todo fuera diferente. Ojalá mamá estuviera en casa y pudierais llevar la vida de una familia normal. A veces, sueñas con vivir en otro mundo en el que eres una dulce rubita adorada por todos. La novia ideal, la perfecta esposa. Siempre dulce y siempre comprensiva. La chica del héroe. Entonces te das cuenta que es un error. Que este universo es mucho más interesante que el que has soñado. Que no serás así ni en un millón de años. Que aunque papá fuera un entrañable anciano, estuviera retirado, fumando en pipa y especulando con los amigos sobre la identidad secreta de ese tal Spider-Man en lugar de perseguir criminales, poco o nada cambiaría en ti. Debes llevarlo en la sangre.
Prueba de ello es el problemilla con la navaja que te ha hecho famosa en tu segundo día de clase. Por supuesto que nunca se la hubieras clavado a ese botarate, pero sabes que se merecía algo de su propia medicina. Y luego está este Peter Parker… No sabes si te está agradecido por defenderle o te tiene miedo… ¿o tal vez se sienta atraído? Lo ves, y hay quien diría que es un pobre chico. Un chaval tímido y poquita cosa siempre pegado a las faldas de esa pelirroja tan mona. Pero hay algo en Peter Parker que te resulta atrayente. No sabes lo que es, pero está ahí. Tu instinto te dice que ese cerebrito hay mucho más de lo que aparenta, y te gustaría descubrirlo algún día. Siempre que el señor Warren no te expulse antes o la pelirroja te saque los ojos con sus uñas perfectamente esmaltadas, claro.
Y aquí es donde está la sorpresa. Tú, Gwen Stacy, la chica dura, independiente y que no necesita a nadie ni a nada, estás dispuesta a juntarte con los bichos raros del instituto, con los empollones, con los que no se pierden una sola clase, se colocan en primera fila y son los primeros en levantar la mano cuando el profesor hace una pregunta. Y no te arrepientes. Peter y Mary Jane tal vez no sean demasiado populares en las aulas, pero tú tampoco lo eres (aunque sea por razones completamente opuestas), y lo más importante es que, más allá de cualquier etiqueta, Peter y Mary Jane son buenos chicos. ¿Eres tú una buena chica?
Muchos dirían que no. Muchos dirían que, con varias expulsiones en tu expediente académico, con el incidente de la navaja y con la actitud de la que presumes ante todo y ante todos, estás llamada a ser la peor mujer fatal jamás vista. Pero tú no te ves así. Sólo te ves como tú misma. Como Gwen Stacy. Y mientras sigas fiel a ti misma y a tus convicciones, lo que piensen los demás no importa en absoluto.
Artículo aparecido originalmente Ultimate Spider-Man 9 publicado por Cómics Forum.

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