No me echan, me voy yo

 

No creo que a estas alturas suponga para nadie un spoiler el decir que Spiderman pasará a ser miembro de Los Vengadores después de su reestructuración tras la saga Desunidos. El cabeza de red ha tonteado en muchas ocasiones con el grupo, pero siempre ha acabado por mantener su status de solitario. Sin embargo, en este momento, parece que la cosa va en serio. Para muchos aficionados, el trato que ha recibido cada vez que ha colaborado era poco menos que el de bufón. Personalmente, y sin menospreciar al trepamuros, creo que las típicas aventuras que se desarrollan en la páginas de los héroes más poderosos del planeta le vienen grande o no van con él. Hasta podría dar más juego como Peter Parker que como Spiderman dentro de este conjunto. Vamos a echar un vistazo al pasado, a la última gran aventura que vivió Spiderman dentro de la serie regular de Los Vengadores y que fue más allá de los habituales cameos para soltar una gracia. Hay que remontarse a 1990, a los números que van del #314 al #318. Nébula, nieta de Thanos, roba un cachivache a El Extraño con el que es capaz de obtener el poder suficiente como para hacer desaparecer el universo como si nada. Mientras se pone a tono, da muestras de su vigor trayendo la "nada" a nuestra realidad de manera fugaz, sobrecogedoramente recogida en el comic con viñetas en blanco inmaculado. Spiderman se introduce en el argumento al ayudar a Thor cuando sobrevolaba NY durante estas crisis de ausencia universales. Y no lo hace mal del todo. Sin renunciar a los chistes, resulta crucial para vencer en una primera batalla a la villana, en parte gracias a que sus telarañas no son orgánicas -ironías del destino- y puede acercarse a la maquinaria generadora del cuartel de Nébula. Sin embargo, cuando el grupo se dispone a iniciar el segundo asalto trasladándose al espacio, el Capitán América parece que trata de librarse del trepamuros agradeciéndole los servicios prestados, pero Spiderman quiere seguir hasta el final y vuela con ellos con escafandra y todo. Una variedad de traje que tal vez llame la atención de Wieringo para sus famosas portadas alternativas. Ya en la órbita lunar, el cabeza de red parece contagiar su entusiasmo payasete a todos durante sus peleas con los siervos de Nébula, hecho que no pasa desapercibido para el Capi, que le insta a unirse a Los Vengadores como miembro de pleno derecho. Y ¡Voilà!, Spiderman acepta para regocijo de todos sus compañeros. Pero, cuando llega el momento de la verdad, cuando todos están buscando el artilugio que da poder a la villana, con órdenes expresas del Capi de no tocarlo si lo localizan, Spiderman mete la pata incomprensiblemente poniéndole la mano encima, lo que llena a Nébula de un poder inigualable, que sólo pueden derrotar con la ayuda final de El Extraño. Una vez de vuelta en la Tierra, el Capitán América habla a solas con el trepamuros, conminándole a que se vuelva por donde vino. Y es que las imprudencias se pagan. Como veis, el pasado de Spiderman como Vengador no es muy glorioso, y ambas partes reconocen que el cabeza de red es muy buen amigo y que desarrolla una importante labor, pero cada uno en su parcela, que es donde mejor se está. Ahora las cosas, ¿han cambiado? ¿o será todo demasiado forzado? Pronto lo descubriremos…

 

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *