¡Mayday, Mayday!

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Por Julián M. Clemente
Sucedió antes de que una araña radiactiva picara a Peter Parker; sucedió incluso antes de que un brillante científico, su mejor amigo, su novia y el hermano de ésta fueran transformados en la familia más famosa del mundo; antes de que el último hijo de Kripton llegara a la tierra, de que un asesino cambiara para siempre la vida de Bruce Wayne… Antes de todo eso, un Hombre Enmascarado vivía en la selva y era temido por sus enemigos, que le consideraban inmortal. The Phantom era tan finito como cualquier otra persona, lo que ocurre es que, durante generaciones, el traje, el antifaz y aquel fascinante anillo habían pasado de generación en generación, de padres a hijos, perpetuando una de las más hermosas tradiciones jamás vistas en un cómic. En The Phantom, al contrario de lo que ocurre en otras series, la muerte del protagonista es posible e incluso probable, ya que siempre habrá un hijo para recoger la antorcha.


Las circunstancias de The Phantom no son exclusivas, pero sí inusuales. Vale, es cierto que una vez existió una Tierra-2 en el Universo DC (Multiverso entonces) en la que los hijos continuaban la labor de sus padres, y que a nuestro Cíclope le han salido unos cuantos retoños aquí y allá que van por la vida desfaciendo entuertos. Pero, por lo normal, la progenie de los superhéroes suele ser escasa y las posibilidades de que esos hijos sustituyan a sus padres suele quedar más que lejana.
Tom DeFalco, antiguo director editorial de Marvel y creador de toda una legión de superhéroes en su etapa al frente de la Casa de las Ideas, es el responsable de que las cosas hayan cambiado. En este MC2 que transcurre a unos quince años vista de actual continuidad Marvel asistimos por primera vez al recambio generacional del mejor universo de ficción jamás creado. En el MC2, los viejos superhéroes de siempre han ido retirándose sin estruendos, sin inmensos apocalipsis ni grandes tragedias (algunas sí que nos encontramos, aunque sea pequeña; ahí está, perdón, estaba, la pierna de Peter Parker para atestiguarlo), y otros héroes, con ilusión renovada, han ocupado su lugar. Así, Spider-Girl, J2, Wild Thing o Psi-Lord suceden, respectivamente, a Spider-Man, Juggernaut, Lobezno y Elektra o Reed y Sue Richards.
El MC2, impregnado de un optimismo que ha faltado en el resto de universos o futuros alternativos que han proliferado como setas en los últimos años, es una de las propuestas más valientes que se pueden encontrar ahora en los catálogos de cualquier editorial americana. Es cierto que el éxito tan sólo ha acompañado a una de sus series, pero esto no niega en absoluto su validez como honrosa alternativa a los personajes oscuros que pueblan las librerías. En contra de estos, el MC2 no es rupturista, sino continuísta. Es continuísta, en un sentido amplio, de la actual ola de “vuelta a los orígenes” que vive el cómic desde que unos cuantos carismáticos guionistas encabezados por Mark Waid o Kurt Busiek demostraran que la esencia de los buenos tebeos sigue estando presente en las buenas historias y en los buenos personajes bien caracterizados, y no en la supuesta espectacularidad de los dibujos enormes y el texto inexistente. Resultado de esta tendencia han sido Marvels, Kingdom Come, Flash, Thunderbolts, JLA y, por supuesto, Las historias jamás contadas de Spider-Man.
En un sentido más restringido, el MC2 continúa la labor de Tom DeFalco llevada a cabo durante los años noventa. Así, los Fantastic Five del MC2 parecen una continuación de la etapa de DeFalco al frente de Los Cuatro Fantásticos, y en A-Next se ha recuperado parte del espíritu de los primeros números de los Nuevos Guerreros, serie que, pese a estar escrita por Fabian Nicieza, fue creada por DeFalco. Por último, DeFalco fue escritor y editor de las series arácnidas durante una buena temporada. Entre otras muchas historias, escribió, por ejemplo, la saga del traje alienígena que luego acabaría formando parte de Veneno. ¿Alguien adivina qué traje viviente veremos de vuelta en Spider-Girl?
Para los que les interesen los datos biográficos, Tom DeFalco nació el 26 de junio de 1950. Antes de fichar para Marvel fue editor en Archie Comics. En la Casa de las Ideas fue el creador, además de lo ya mencionado, de la Star Comics, la línea infantil de la corporación. Es alguien, por tanto, consciente de la necesidad de hacer tebeos dirigidos a todos los públicos, con historias sencillas y entretenidas.
En Spider-Girl, la hija del asombroso y retirado Spider-Man se enfunda el traje de trepamuros para vivir aventuras que recuperan el ambiente y la atmósfera de los primerísimos tiempos de Peter Parker como superhéroe, aquellos años en los que Peter era un tímido adolescente delgaducho y oculto bajo unas enormes gafas de culo de vaso que sufría las iras del matón Flash Thompson y la ignorancia, en el mejor de los casos, de las chicas que le rodeaban; un Peter Parker que perdía incluso cuando ganaba; un Peter Parker preocupado por que la tía May no sufriera infartos, secuestros por parte de villanos o disgustos varios mientras esperaba la vuelta a casa del sobrino; un Peter Parker con eternos problemas monetarios, jefe cascarrabias y compañeros de profesión listillos (y la Antorcha Humana de entonces lo era). Su hija se enfrenta ahora al mismo terrible villano que conociera su padre en aquellos años. Su hija, ay, pobre May, no sabes lo que te ha tocado, se enfrenta a su propia adolescencia, y, en mi modesta opinión, lo hace con bastante más habilidad que la demostrada por su padre. Porque May es una chica popular, rodeada de amigos, pretendida por chicos y triunfadora en el baloncesto. Sólo que ahora May ha descubierto en carne propia el gran secreto familiar. Ha descubierto su herencia arácnida.
Eso significa que, además de las andanzas de May, esta colección cuenta con el aliciente de poder ver a un Peter Parker hoy por hoy imposible. Un Peter Parker maduro, retirado, científico de la policía y fiel marido de una Mary Jane que ha dejado atrás sus años de pasarela. La relación paterno-filial entre Peter y May es uno de los aspectos más interesantes y mejor tratados por DeFalco y su partenaire, el dibujante Pat Olliffe. Se trata de una relación que evolucionará en los próximos meses, y que cambiará por completo a partir de los números ocho y nueve americanos, aunque por supuesto no desvelaremos en qué sentido. Además, en el séptimo número, asistiremos nada más y nada menos que a los últimos días de Spider-Man… ¿intrigados?
Adelantándonos a una de las preguntas obvias que surgirán en el correo de lectores…. Sí. Veremos a Spider-Girl y a Spider-Man actuar codo a codo, ¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué? Bueno, permaneced atentos, queridos marvelitas. Mientras tanto, hay muchas más preguntas que contestar. En el próximo número debuta el correo de Spider-Girl… ¿Y qué es lo que necesita un correo? ¡Exacto! ¡vuestras cartas! ¡Quiero cartas! Con preguntas, opiniones, críticas, dibujos… lo que se tercie. ¡Cartas! ¡cuantas más y más largas, mejor! Aquí estaremos para responderlas. Hasta entonces… ¡arácnidos saludos!

Este artículo apareció originalmente en Spider-Girl Vol. 1, 1, publicado por Cómics Forum. El artículo servía de presentación al correo de lectores, de ahí la petición de cartas con la que termina.

2 comentarios

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