LOS VENGADORES VS. LA PATRULLA-X: ZONA DE COMBATE

“VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla” fue un evento decididamente lúdico. Frente a otras propuestas de Marvel, en las que se buscaba la alegoría social o política, en “VvX” se apostó por la espectacularidad y el espíritu de los cómics clásicos, donde las peleas entre los superhéroes se planteaban como divertidos choques cuasi deportivos que no dejaban mayor consecuencia. El modelo básico estaba en un mítico crossover de los años setenta, el que enfrentó a Los Vengadores contra Los Defensores. En esa saga, uno de los elementos más llamativos residía en los combates individuales entre diferentes miembros de ambos equipos, que permitía a los lectores ponerse de parte de su personaje favorito. En la serie central de “VvX” no había mucho espacio para tales juegos, pero en el Bullpen tuvieron una idea que permitió darles la relevancia que merecían.

 

La batalla entre Los Vengadores y Los Defensores, que desarrollara Steve Englehart en 1973, cuando era guionista de las series de ambos equipos, hundió las raíces en los viejos encuentros entre La Liga de la Justicia de América y La Sociedad de la Justicia de América, con los que compartía andamiaje y filosofía. Se trataba, a fin de cuentas, de una gran tradición inserta dentro del cómic estadounidense de superhéroes. En Los Vengadores Vs. Los Defensores, los combates individuales sirvieron de aliño a una estructura argumental muy tenue, de tal manera que apenas unas pocas páginas estaban dedicadas a la trama en sí, mientras que los duelos conformaban el grueso de la aventura. A día de hoy, los aficionados que disfrutaron de aquella batalla, sin parangón hasta entonces, todavía recuerdan con gozo sus choques favoritos y de parte de quién estaban, más que el engaño al que habían sometido Dormammu y Loki a sus enemigos para que lucharan entre ellos.

 

Cuatro décadas después, en Marvel eran conscientes de todas estas circunstancias y las tuvieron en cuenta a la hora de trazar las líneas maestras de “VvX”. La naturaleza de este evento se diferenciaba claramente de otras sagas que habían tenido lugar en La Casa de las Ideas en años inmediatamente anteriores, como “Civil War”, “World War Hulk”, “Asedio” o incluso “Miedo Encarnado”. Para acompañar a todas ellas, Marvel lanzaba una serie de complemento, habitualmente subtitulada “Primera línea”, que se acercaba a los aspectos más mundanos y a pie de calle del conflicto en cuestión. Solía erigirse como el vehículo perfecto para explicitar las conexiones de la historia con el mundo real. Sin embargo, en una aventura que explicaba cómo Los Vengadores y La Patrulla-X combatían entre ellos a cuenta de la llegada de una entidad cósmica no parecía haber lugar para tal cosa. Sí, tal vez podría haberse lanzado un “VvX: Primera Línea” que abordara el impacto de lo ocurrido entre los ciudadanos de Wakanda que sufrían las iras de Namor o entre los habitantes de los países a los que ayudaban los Cinco Fénix… pero parecía algo innecesario. En su lugar, la serie de acompañamiento de “VvX” estaría dedicada a la diversión en su grado más elevado.

 

Y es que, mientras desarrollaban el apretado argumento de VvX, en La Casa de las Ideas fueron conscientes de una terrible realidad. Una inmensa mayoría de lectores estarían aguardando los grandes combates que se desarrollarían durante la aventura. Las posibilidades eran poco menos que infinitas: Cíclope contra el Capitán América, Magneto contra Iron Man, Pícara contra Ms. Marvel, Tormenta contra Thor, Dr. Extraño contra Magik… Cada personaje tenía poco menos que un opuesto perfecto al que enfrentarse. ¿Cuál era entonces el problema? Pues que en la serie central pasaban tantas cosas que no había apenas espacio para esas batallas. ¿Solución? Trasladarlas a ese título companion huérfano todavía de definición. El encargado de poner en marcha el proyecto complementario fue Nick Lowe, coordinador de la Oficina Mutante, que en el evento principal ejercía labores de editor consultivo, mientras que la posición de editor principal recaía sobre Tom Brevoort. Al contrario que hubiera ocurrido con pasadas series complementarias de evento, Lowe decidió prescindir de un equipo creativo fijo, y en su lugar apostó a lo más alto… ¡y ganó! Cada entrega estaría compuesta de dos historias diferentes, cada una con autores de lujo. Algunos de los mejores guionistas y dibujantes con los que contaba La Casa de las Ideas al comienzo de la segunda década del siglo XXI se daban cita en esa serie companion, como ya ocurría, por otra parte, en el título principal.

 

Quizás AvX: Vs no sea ninguna obra maestra, pero constituye un entretenimiento de primer orden, donde los propios autores vuelven a ser chavales, orquestando las batallas que más les hubiera gustado leer a ellos mismos, y transmitiendo ese entusiasmo a los aficionados. Hay choques obvios, como el de Magneto, el mutante que controla las fuerzas del magnetismo, contra Iron Man, el caballero vestido con una armadura de hierro; hay viejas rivalidades recalentadas, como la que encontramos entre La Cosa y Namor, integrante y viejo rival de Los 4 Fantásticos, respectivamente; hay guiños a historias clásicas, como la que representa el choque de Spidey contra Coloso, aquí con el poder de Juggernaut; hay peleas que entran en lo personal y que cambian trayectorias vitales, como la que tiene lugar entre Pantera Negra y su esposa Tormenta; hay un último combate que se llevaba esperando casi desde que se anunciara el evento, el de Hope contra La Bruja Escarlata, e incluso hay una traca final, de historias cortas con un toque humorístico y/o paródico. No hubiéramos podido dormir sin ese Jarvis vs. El Sapo.

 

Este volumen recopila las seis entregas que tuviera la edición americana del proyecto, y se completa además con el especial A-Babies Vs. X-Babies, una auténtica y deliciosa locura, inspirada por la cubierta variante que realizara Skottie Young para el primer número de la serie troncal. En ella, el dibujante de la adaptación al cómic de El mago de Oz había presentado versiones infantiles de los dos grupos en liza. Los lectores aplaudieron de tal manera la ocurrencia que en Marvel no les quedó más remedio que transformarla en un especial, para el que Young se quedó en tareas literarias, cediendo la parte artística a Gurihiru. El éxito fue tal que, a partir de entonces, cada nuevo lanzamiento de Marvel está apoyado por una “baby variant” de Young. Fue una manera de mantener cierta acogedora familiaridad entre un tiempo que tocaba a su fin, el de la Marvel que pusiera en pie Joe Quesada, y Marvel Now!, el landscape al que dio pie la guerra entre Los Vengadores y La Patrulla-X y con el que Axel Alonso, que acababa de ser nombrado Director Editorial de la compañía, lanzaba su primera gran iniciativa. La sensación de continuidad era más ilusoria que real: una época nueva, y radicalmente diferente, estaba a punto de iniciarse en Marvel.

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Deluxe. VvX: Versus

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