LOS SEIS SINIESTROS DEL UNIVERSO ULTIMATE: ESPECTÁCULO SIN IGUAL

Cada aventura de la línea Ultimate se construye sobre la premisa de que se trata de una gran superproducción en la que todo ha de ser espectacular y grandilocuente. Sin embargo, no se trata de un concepto desconocido en La Casa de las Ideas: todo lo contrario. Cuarenta años antes, en el amanecer del Universo Marvel, Stan Lee decidió lanzar una serie de especiales con idénticas pretensiones. Se trataba de los Annuals, números al margen de las colecciones mensuales que ofrecían el doble de páginas y estaban destinados a relatar acontecimientos tan destacados que debían rodearse de un halo de excepcionalidad.

Con el paso del tiempo, los Annuals acabarían desvirtuándose, conforme la inercia llevó a hacer la fórmula reiterativa… Pero, en estos primeros años de la Era Marvel de los Cómics, aquellos mágicos sesenta, los Annuals constituían una cita ineludible. En Fantastic Four Annual #1 USA (1963) se narró la invasión del mundo de la superficie por parte de la Atlantis de Namor; en Avengers Annual #1 USA (1967) los fundadores del grupo se unían a los miembros modernos frente a una coalición de sus peores enemigos… y en Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964) el trepamuros trataba de encontrar a su tía May y a su novia de entonces, Betty Brant, secuestradas por una coalición de sus principales villanos: Los Seis Siniestros. Bajo el liderazgo del Doctor Octopus, se agrupaban Electro, Mysterio, El Buitre, El Hombre de Arena y Kraven El Cazador.

 

Entre todos los contrincantes de importancia a los que se había enfrentado Spidey, sólo faltaban El Duende Verde, a quien Stan Lee y Steve Ditko reservaban empresas mayores, y El Lagarto, que estaba curado y en la distante Florida, lo que habría dificultado su inclusión en la trama. Ditko reservó a cada uno de Los Seis Siniestros un combate singular con el trepamuros, durante el cual insertaba una viñeta a toda página, algo verdaderamente único en la época. Stan Lee, por su parte, procuró que no faltara ninguno de los héroes de la ciudad durante la búsqueda que lleva a cabo Spiderman. Las 41 páginas de las que constaba la historia principal se complementaban con otras 31 planchas, con fichas de los villanos (incluso de aquellos que no formaban parte de Los Seis Siniestros), los secretos de Spiderman, los personajes secundarios y una historieta humorística en la que se describía la manera en la que Lee y Ditko concebían cada aventura. En definitiva, aquel número extraordinario obedecía, por encima de cualquier otra consideración, a aquel adjetivo.

 

Saltamos ahora al siglo XXI, para encontrarnos con una situación que arrastraba paralelismos con aquélla. Estamos en 2003. Unos meses antes, Ultimate War, el choque entre los Ultimates y La Patrulla-X que en realidad formaba parte del hilo narrativo de la serie de estos, había constituido un campanazo comercial. Para que siguiera en marcha la rueda, el Director Editorial de Marvel, Joe Quesada, y el editor de las series Ultimate, Ralph Macchio, buscaban un producto equivalente, esta vez con Spidey y los Ultimates como protagonistas. Esto permitía que, pese a los muchos retrasos que acumulaba la realización de la cabecera de estos, a causa de la lentitud de Bryan Hitch, nunca dejaran de estar presentes en las librerías. Para Brian Michael Bendis, la idea encajaba con algunas tramas que venía desarrollando en Ultimate Spider-Man, con una presencia cada vez mayor de SHIELD y de Nick Furia en la vida del trepamuros, y con un creciente número de enemigos a los que el joven héroe había enviado a las celdas del Triskelion. Allí estaban ya el Doctor Octopus, el Hombre de Arena, Electro, el Duende Verde y Kraven. ¡Parecía como si el destino hubiera colocado en el mismo lugar y a la misma hora a una posible versión definitiva de Los Seis Siniestros! Aunque había algunas diferencias sustanciales con respecto a la situación original: en aquel caso, los villanos se unían bajo el liderazgo de Octopus, pero en el Universo Ultimate, su consideración de mayor enemigo de Spidey se había trasladado hasta el Duende Verde, que por lo tanto pasaba de no estar en el grupo en el Amazing Spider-Man Annual #1 USA a liderarlo en la versión definitiva. También faltaba el Buitre y Mysterio en la formación moderna, pero había un importante motivo para esas ausencias concretas: Bendis todavía no había encontrado la manera de adaptarlos, y tardaría en hacerlo. Tampoco estaba Veneno en la alineación, pero, al igual que les ocurrió a Stan Lee y Steve Ditko en los años sesenta con el Duende Verde, el guionista de Ultimate Spider-Man prefería dejarlo al margen.

 

Con todos esos condicionantes, el número de villanos que quedaban en sus manos era cinco, y aunque en ningún momento se mentaría a “Los Seis Siniestros”, el título de la miniserie ya estaba decidido: Ultimate Six. Pero, ¿quién sería el sexto miembro? Esa incógnita permanecería oculta hasta bien avanzada la historia. Desde el aparato publicitario de Marvel, coquetearían con la respuesta, que supondría toda una sorpresa para los lectores, ya que el misterioso sexto integrante de Los Seis Siniestros Definitivos sería quien menos se esperaban.

La semilla de la aventura fue plantada en Ultimate Spider-Man #46 USA, con Mark Bagley a las viñetas, pero, dado que esta colección seguiría publicándose durante los meses en que Ultimate Six viera la luz, surgió la necesidad de que fuera otro dibujante quien encarara el proyecto. En aquellos momentos, el británico Trevor Hairsine había destacado por el gran parecido de su estilo con el de Bryan Hitch, por lo que se antojaba como la elección correcta para una aventura en que la participación de los Ultimates sería crucial. También en esos meses la revista Wizard preparaba un “número cero”, con el que renovaban su diseño y buscaban atraer nuevos lectores. Joe Quesada, que sabía que la rival DC Comics haría lo mismo con el Batman de Jim Lee, les ofreció la posibilidad de publicar un prólogo de Ultimate Six en su interior, con el valor añadido de que él mismo se ocuparía de ilustrarlo, lo que suponía su regreso al tablero de dibujo,  del que había permanecido alejado en los tres años anteriores, desde que asumiera la posición de cabeza visible de la compañía.

 

El proyecto, más allá de lograr su objetivo de emular aquel lejano, pero inolvidable Annual, acabó por convertirse en uno de los capítulos más valiosos dentro de la cronología del Spiderman Definitivo, e incluso sería determinante en el destino del personaje, pero para eso faltaban todavía muchos años y muchas aventuras.

Artículo originalmente aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 10

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