LAS INFLUENCIAS INCONFESABLES: LOS AMAZING FRIENDS DEL UNIVERSO ULTIMATE

La inmensa popularidad de Spiderman le ha llevado a ser un personaje que sobrepasa a los cómics y cuya vida se extiende hasta los más insospechados lugares: juguetes, libros infantiles, videojuegos, películas, series de animación… Cualquiera de estos productos puede ser la puerta de entrada de nuevos fans en el Universo Arácnido. Y cuando uno de esos aficionados casuales se convierte en permanente, suele recordar su entrada a este mágico mundo con especial cariño, aunque se trata a través de un programa de televisión demencial. Porque hay lectores que conocieron a Spiderman por las obras maestras de Steve Ditko o John Romita, pero también los hay que lo descubrieron gracias a un cartel de circo en el que aparecía un equilibrista disfrazado del trepamuros, por unos cromos de bollería en que ni siquiera los colores del traje eran los correctos… o por Spiderman y sus asombrosos amigos.

 

El canal estadounidense NBC puso en marcha Spider-Man And His Amazing Friends como respuesta a Super Friends, el programa que reunía a la Liga de la Justicia de DC Comics, que estaba logrando excelentes audiencias en la competidora ABC. La visión de los superhéroes que existía fuera de la industria, unida a los tópicos que eran comunes en el terreno de la animación, daría pie a una singular propuesta, en la que Peter Parker estaba conviviendo, además de con su tía May, junto a Bobby Drake, el miembro más joven de La Patrulla-X, y con una pelirroja que recordaba lejanamente a Mary Jane, pero que en realidad era una superheroina llamada Estrella de Fuego. En otras series era habitual que hubiera mascotas por medio, así que los asombrosos amigos también tenían una, Ms. Lion, una perrita con trenzas. Y como la alta tecnología fascinaba a los niños, el salón de tía May se transformaba en una base de superhéroes llena de todo tipo de trastos, con solo mover una figura de adorno.

 

Bajo un concepto tan inclasificable, Spider-Man And His Amazing Friends, que permaneció en antena durante tres temporadas, de 1981 a 1983, sirvió para que una nueva generación de chavales descubriera al trepamuros, y con él a muchos de los superhéroes y supervillanos Marvel. Por allí pasaron, entre los primeros, el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Daredevil, el Doctor Extraño o La Patrulla-X de la segunda génesis (en su primera aparición audiovisual), mientras que entre los segundos se dejaron caer El Camaleón, Electro, el Duende Verde, Kingpin, Kraven, El Hombre de Arena, El Conmocionador, Mysterio e incluso gran número de villanos del resto de la editorial, como Loki, Cráneo Rojo, Magneto y el Doctor Muerte. La popularidad de la serie impactó en los cómics, de forma que en 1981 apareció una adaptación del episodio piloto, que contaba con una estupenda portada de John Romita Jr., seguido de otro especial, que se vendió como suplemento del Denver Post. Además, Estrella de Fuego saltaría a las viñetas para convertirse en personaje habitual del Universo Marvel, con debut en The Uncanny X-Men #193 USA (1985), y meses más tarde con una miniserie que narraba su origen y que se derivaba en cierta manera de la aventura de La Patrulla-X. Al cabo del tiempo, formaría parte de Los Nuevos Guerreros, el grupo adolescente por antonomasia de los noventa, e incluso de Los Vengadores.

 

El recuerdo de Spiderman And His Amazing Friends se mantendría latente a través de las décadas. En 2006, como celebración del cuarto de siglo de su estreno, la editorial ofreció un especial en el que reunía a los tres amigos. Quizás fue ese repentino arranque nostálgico el que animó a Brian Michael Bendis a llevar el concepto hasta el Universo Ultimate. Como tantos otros chavales de principios de los ochenta, había disfrutado con la teleserie pese a ser consciente que era bastante estúpida y escasamente próxima al espíritu del Hombre Araña. “Pero había algo alrededor de la camarería que Peter Parker tenía con su pequeño grupo de colegas que molaba mucho”, declararía al respecto. “Y creo que a todo el mundo le gustaba eso de la serie, porque el resto era lamentable. Lo que ha quedado es la camarería entre los tres, la imagen chula del grupo”.

 

La intención de Bendis venía de largo. En concreto, de la época inicial de Ultimate Spider-Man, cuando una vez publicado el primer número pasó de ser un experimento en forma de miniserie a una colección abierta. En ese momento, el guionista escribió una lista de las cosas que le gustaría hacer si se conseguía mantener al frente del proyecto, y allí estaban ya El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego. La gran duda consistía en cómo podría llegar a introducir a Bobby Drake. Por aquel entonces, ni siquiera había comenzado a publicarse Ultimate X-Men, así que la cuestión no era irrelevante. Bendis deseaba que, cuando tuviera lugar aquello, fuera el resultado natural de la evolución de los personajes, y no la mera reunión de un equipo absurdo. Pasó el tiempo, sin que volviera a surgir el tema… hasta que Kitty Pryde se incorporó al elenco de secundarios y abrió la posibilidad a aquel pequeño sueño inconfesable. Y en cuanto a Estrella de Fuego… Bendis quería que fuera, como la original, una mutante, pero también tenía que estar relacionada de alguna manera con el mundo de Peter Parker. Su verdadera identidad quedaría en la incógnita hasta que se revelara en las páginas del cómic, y supondría una sorpresa para muchos. La nueva mutante serviría además para atraer a Magneto, un villano de altura con el que el Spidey adolescente no se había encontrado hasta entonces, y por supuesto para una nueva visita de La Patrulla-X. Con la cercanía de “Ultimatum” en el horizonte, Bendis estaba plantando algunas de las semillas que luego germinarían en la etapa posterior a este evento.

 

Además del ciclo de los asombrosos amigos, este tomo contiene dos historias más. La primera es un episodio autoconclusivo que puede calificarse de prodigio de la narración secuencial. Bendis e Immonen transforman al Conmocionador, un villano ocasional que servía para liberar tensiones, en la causa de la peor pesadilla que pudiera tener Peter Parker. ¿Qué sucede cuando uno de sus enemigos consigue capturarle, mantenerle indefenso y torturarle durante horas, sin otro final previsible más que una muerte segura? Bajo esa premisa asfixiante, el relato trasmite que Peter Parker vive cada día al límite, enfrentado a la opción cierta de que podría ser el último.

 

Y para cerrar al volumen asistimos al tercer Annual, centrado en la relación de Peter con Mary Jane y en un tema pocas veces tratado en un cómic de superhéroes: el sexo entre adolescentes. Bendis había llegado a insinuar alguna historia en esa dirección, pero nunca de manera tan abierta, fresca y natural como en esta pequeña joya, inspirada en parte por sus vivencias juveniles. Para ella, contó con el ilustrador español David Lafuente, cuyo estilo decididamente influido por el cómic independiente y costumbrista estadounidense, se adaptaba a la perfección a los propósitos de la historia. El Annual servía como test para averiguar si David estaría preparado para hacerse cargo del apartado gráfico de la cabecera en caso de que ésta diera un giro radical en sus planteamiento. Por supuesto, el dibujante pasó la prueba con nota.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 22

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