La ciudad que nunca duerme – Season 1 –

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Hay ciudades icónicas. Su historia y sus habitantes las hacen únicas y reconocibles en cualquier parte.

Está París con su torre, Londres con su reloj, Las Vegas con sus casinos, Los Ángeles con sus películas, Barcelona con su iglesia inacabada, Berlín con su puerta…

Y luego está Nueva York.

La capital del mundo occidental, la metrópolis de la actualidad, el centro de los negocios mundiales. Todo eso se ha dicho de esta gran ciudad, pese a no ser ni la ciudad mas grande, ni la más poblada ni, incluso, la ciudad más bella. 

Pero esta ciudad tiene algo que la hace única. No es su edificio Chrysler, ni su estatua de la libertad, ni su historia (marcada por la tragedia desde principios de siglo). Se dice que lo mejor de la ciudad son sus habitantes, y por eso Nueva York es una ciudad única, porque tiene un vecino asombroso. Nueva York tiene su araña. 

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Cuando uno pasea por Londres desearía poder encontrarse en Baker Street con el gran detective Holmes, o cuando cruzamos el Támesis dirección al centro esperamos poder ver a 007 persiguiendo en lancha a algún peligroso villano. Cuando visitamos Nueva York es imposible no mirar hacia el cielo entre los enormes edificios acristalados e imaginarse a nuestro amistoso vecino Spider-Man balanceándose entre comentarios jocosos.

Y es que Peter Parker es neoyorquino, podría ser de Albacete o de Sabadell, pero no, se crió en Queens y se ha convertido a sus 50 años de vida, en el mejor embajador de la ciudad.

Los que seguimos las andanzas del trepamuros desde jovencitos, y ya peinamos canas (o en mi caso, ni podemos peinarlas por falta de material) hemos podido disfrutar, además de las aventuras y desventuras de Peter y compañía, de la evolución de un personaje silencioso que se transformaba con el tiempo, un personaje tanto o más importante que el villano del mes a quien Spidey encierra tras una emocionante batalla. Un personaje que aparece en casi cada uno de los números de nuestra colección preferida (excepto honrosos viajes de P. a la tierra salvaje o a otros exóticos lugares).

Nueva York es uno de los personajes secundarios mas ricos en detalles que pasan mes a mes por las páginas de Spider-Man. De hecho también es uno de los que más sufren durante las andanzas del héroe. No hay mes que no se destroce una calle, se desplome un edificio o arda alguna esquina en las viñetas de los cómics Marvel.

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Uno de los detalles que a muchos nos llamó la atención cuando empezamos a meternos en el maravilloso mundo de los superhéroes Marvel fue que realmente sucedían en nuestro mundo (algo que la Distinguida Competencia no ha tenido, salvo excepciones), podías descubrir que las ciudades donde se movían los héroes eran ciudades reconocibles, reales. Había aventuras en las que Spidey iba a París, un maravilloso número especial en el que los Parker iban a Escocia, viajes por todo USA para promocionar un libro de fotos entre un largo etc. Era un mundo real, y eso es algo que los artistas Marvel siempre han querido tener muy presente, por eso ciudades como Nueva York cobran tanta importancia en los tebeos de Spider-Man.

Esa es la razón por la que me quiero detener en cómo los artistas de la casa de las ideas han sabido dar a las historias de Spider-Man un tono realista usando la ciudad como marco y personaje. 

Fijándonos en las viñetas de los cómics arácnidos hemos sido testigos de la evolución de la ciudad, al mismo tiempo que hemos visitado muchos de sus rincones más reconocibles, y algunos de los más oscuros también. Incluso pudimos visitar las localidades reales que servían a los personajes como hogar, trabajo o incluso los lugares donde nuestros héroes descansaban entre aventuras como el Café Bean, un sitio que nos encantaría que también fuera real.

Ditko nos enseñaba una ciudad típica de su época, (mediados/finales de los sesenta) con su ambiente calmado, sus caballeros con sombrero y puro paseando por las calles, las señoras elegantes con vestido y tocado charlando delante de los jardines. Cuando seguíamos a Peter por las azoteas veíamos mucho tocho en los edificios, las astas de banderas y los depósitos de agua eran algo habitual en cada número arácnido, para apagar un fuego o para defenderse de un malvado robot mata arañas, siempre estaban ahí. La ciudad clásica, la época de luz. De espacios abiertos y aventuras sencillas a la par que emocionantes.

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La propia estructura de las páginas no permitía mucho alarde gráfico a la hora de mostrar los fondos de la ciudad, pero siempre estaba clara la presencia urbana y sus características básicas de una ciudad con entidad propia.

En esa época los habitantes de la gran urbe tenían una presencia testimonial en las aventuras que nos narraban mes a mes, eran personajes maleables a la voluntad de un Jameson desatado contra el amistoso vecino Spider-Man. Sin embargo no perdían su conexión con la ciudad real, siempre con entornos reconocibles y típicos.

Cuánto han cambiado las cosas para el neoyorquino de a pie. Ahora los habitantes de la ciudad incluso comparten aventuras arácnidas con Peter Parker. Hace unos meses vimos a todos los habitantes convertidos en monstruosas arañas, una evolución increíble en 50 años de historia del cómic, en esencia la idea no cambió demasiado, ciudadanos en contra de nuestro héroe, pero ahora ellos eran los que actuaban directamente. Sin embargo el final de Spider-Island nos dibujaba un panorama curioso, una ciudad semi destruida pero con sus habitantes más unidos si cabe en un mismo ideal, ser de Nueva York los convertía en poco menos que héroes. Habían prevalecido contra el mal. Otra vez. 

Ese es el espíritu del buen neoyorquino. Y eso es lo que convierte a Nueva York en un personaje principal de Spider-Man y a sus habitantes, en secundarios de lujo.

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Estatua de la libertad en uno de los primeros números de Amazing, y en plena Spider-Island.

De hecho una de las escenas más definitorias de Peter como Spider-Man se la debe un rincón muy especial de su ciudad, el puente de Brooklin. Sin ese escenario tan peculiar la escena no tendría sentido, la escena y la historia sencillamente no serían igual, debería haberse buscado otra manera de acabar el relato.

En la narración del Duende Verde contra Peter, con Gwen de por medio, el personaje nunca nombrado es el escenario de la gran batalla, el que, en el momento debido, pone su granito de arena para convertir una historia más de superhéroes, en La Historia de Spider-Man. La que hizo llorar a toda una generación, la que se recuerda una y otra vez, la que, en definitiva, marcó de por vida al héroe. El mismo resultado, en otro entorno no hubiera causado el mismo impacto. Era una muerte real, en un entorno real, todo un acierto en enmarcarlo en un lugar tan accesible y reconocible. El puente de Brooklin nunca será lo mismo. Ése puente es un hito en la historia del arácnido y por añadidura, en la de todos los lectores de sus aventuras.

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Durante las siguientes semanas desde Bajo la Máscara haremos un pequeño repaso por lugares reales que se han mezclado con las historias más emocionantes de nuestro superhéroe favorito. Seguro que nos servirán para rememorar momentos inolvidables y ver algún rincón de Nueva York con otros ojos.
¡Esperamos que disfrutéis con nosotros de este emocionante viaje!

Thwip!

8 comentarios

  • “Todo eso se ha dicho de esta gran ciudad, pese a no ser ni la ciudad mas grande, ni la más poblada ni, incluso, la ciudad más bella.”
    A Nueva York le pasa como a Lola Flores, no era la que mejor cantaba ni la que mejor bailaba, pero siempre será la más grande 😀
    Genial artículo. Personalmente, cuando he hablado de Nueva York con alguien, el interlocutor de turno siempre piensa que he estado allí, y la verdad es que no. Gran parte de lo que sé de ella es a través de los comics de Spiderman.
    No en vano, además, fue la ciudad elegida por Donner para enmarcar su Metrópolis cinematográfica. Nueva York y su gente respira superheroismo por todos sus poros.

  • La ciudad marca mucho, sí señor, Busiek también lo sabe y a su magnífica serie le puso como título la urbe donde se desarrolla la acción: Astro City.
    Los tejados de Romita Sr. o Andru son maravillosos. ¡Esos depósitos de agua!

  • A mí el puente donde muere Gwen me impresiona. Pero mucho.

  • Estupendo artículo Israrc.

  • Una de las cosas que me encantan de los comics de Spider-Man son los diferentes escenarios urbanos en los que se mueve el personaje. Creo que pocos comics han retratado tan bien a la ciudad de Nueva York como los de Spidey.

  • Muchas gracias por los halagos!
    La verdad es que estoy disfrutando mucho preparando los siguientes artículos de esta serie, espero que os guste tanto como a mí prepararlo…

  • Yo al aficionarme a Spiderman leí ANTES lo de la muerte de Gwen Stacy por referencias que en el tebeo original, siendo uno de los que más busqué afanosamente por leer (y más disfruté cuando lo consegui)

  • Times Square, Central Park, Liberty Island… Spidey fue mi primer agente de viajes. Por él siempre había querido viajar a Nueva York hasta que lo conseguí en 2004. No podia evitar imaginar a Spider-Man balancearse por los edificios.

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