LA RECONSTRUCCIÓN DE LA TELARAÑA: LOS PRIMEROS PASOS DE “UN NUEVO DÍA”

Dejando al margen todas la polémica generada alrededor de la manera en la que Marvel puso abrupto fin al matrimonio de Spiderman, las diferencias entre la etapa de Joe Michael Straczynski al frente del destino del trepamuros de Marvel y la era de “Un nuevo día” son tan grandes y profundas que la mayoría de los lectores, incluso aquellos desprovistos de suspicacias e ideas preconcebidas, tuvieron que aclimatarse de la noche al día a una manera de concebir al personaje que, siendo tan legítima como canónica, en nada se parecía a la que estaban acostumbrados desde hacía años.

La época de Joe M. Straczynski en The Amazing Spider-Man había estado caracterizada por la supeditación del resto de títulos a la que estaba considerada, indiscutiblemente, como la principal cabecera arácnida. Cuando JMS aterrizó en la serie, Spidey venía de una época en la que buena parte de las señas de identidad del héroe, entre ellas su rica tradición de villanos y personajes secundarios, se encontraba terriblemente devaluada. El autor de Babylon 5 optó por simplificar el terreno de juego. Durante sus años en la serie, y aunque hubiera tímidos amagos en el sentido contrario, el elenco de personajes fue reducido a la mínima expresión, de manera que se concentraba en las figuras de Peter, Mary Jane y Tía May. Las tramas, aunque mantuvieran un hilo conductor entre ellas, quedaban acotadas a arcos argumentales que permitieran la fácil recopilación posterior. En el apartado de villanos, JMS concibió nuevos enemigos a los que enfrentar a Spidey, mientras que los clásicos se atrincheraron, fundamentalmente, en las colecciones subsidiarias. Por último, el guionista dio preponderancia a temas complejos y adultos, como la naturaleza de los poderes arácnidos, el verdadero significado del heroísmo o los sacrificios que hay que hacer para mantenerse fiel a las creencias propias. Había mucho humor, y además muy inteligente, pero el componente culebronesco de los cómics clásicos de Spiderman, la ligereza que en muchas ocasiones solían tener sus aventuras, fue dejado de lado en beneficio de una intensidad y un dramatismo elevados.

 

A la hora de poner en marcha “Un día más”, el comité de guionistas dirigido por Stephen Wacker desechó muchas de las herramientas de la época Straczynski. Para sustituirlas, tiraron de manual clásico. El cambio más relevante consistía en que, por primera vez en décadas, se había roto la estructura de Amazing como serie core junto a otras dos de menor importancia: ahora todo era Amazing, con tres salidas cada mes y equipos creativos alternándose y coordinándose mediante un engrasado armazón editorial. En consecuencia, tampoco había ningún autor que pudiera calificarse como más destacado que el resto. Con el tiempo, como era natural, los lectores se decantarían hacia sus favoritos, pero todos empezaron la carrera en igualdad de condiciones.

 

Con respecto al elenco, el péndulo basculó hacia el extremo opuesto. Peter ya no estaba casado y, de repente, su vida se llenó de viejos y nuevos amigos, novias y compañeros de trabajo, cada uno con su propio ciclo argumental que se extendería a lo largo de muchas entregas y cada uno susceptible de trasladarse, en cualquier momento, desde el mundo de Peter Parker al de Spiderman. La facilidad para que uno se viera contaminado por el otro, y viceversa, que instituyera Stan Lee cuando hizo que tras la máscara de El Duende Verde estuviera el padre del mejor amigo de Peter, funcionaba de nuevo a plena potencia. Wacker decretó además que los villanos habituales merecían un descanso que permitiera la incorporación de otros de nuevo cuño, cada uno con su idiosincrasia particular, pero todos siguiendo los cánones tradicionales, de tal manera que recordasen a los veteranos sin necesidad de que fueran ellos. Y por supuesto habría misterios destinados a resolverse al cabo de un gran número de entregas. Por más que luego se reuniera en tomos, “Un nuevo día” respondía al andamiaje de una novela-río formada por capítulos de longitud desigual. En el lanzamiento, cada equipo produjo una aventura de tres entregas, pero a partir de ahí la extensión sería variable, e iría del episodio autoconclusivo a la saga de seis números. No es extraño que Wacker fuera el último en salir de las oficinas de Marvel a partir de entonces.

 

Puestos a buscar una época similar en la historia de Spiderman, la que más se parecía a aquello era la de comienzos de los ochenta, cuando Tom DeFalco era el editor de las series del trepamuros. Durante su mandato, las tres colecciones que componían la franquicia alcanzaron una consistencia equivalente y, aunque cada una presentaba historias independientes, estaban coordinadas con tal solidez que podían leerse como piezas de un único puzzle: los secundarios se movían de una cabecera a otra perfectamente sincronizados; lo que ocurría en una afectaba con sutil elegancia al resto y todo se desarrollaba sin necesidad de trucos de artificio, con absoluta naturalidad.

 

En este tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman se completa la presentación de los cuatro equipos con los que abrió fuego “Un nuevo día”. Bob Gale, leyenda de la narrativa cuyos guiones para la trilogía Regreso al futuro se estudian en las escuelas de cine, se unía al detallista Phil Jimenez en la presentación de Freak, para cuya creación seguía, quizás inconscientemente, un esquema muy similar al que hubiera aplicado Roger Stern en el nacimiento de El Duende. A continuación, Zeb Wells y Chris Bachalo sacan a Spidey de su elemento para enseñarnos cómo se las apaña en la peor nevada que haya sufrido Nueva York. Por último, regresa Gale, con Freak bajo el brazo, y avanza sobre el misterio de Amenaza, el remedo de El Duende Verde que fuera presentado por Marc Guggenheim y Salvador Larroca un par de meses antes. Y mientras tanto, la telaraña que forma Peter con Tía May, J. Jonah Jameson, Dexter Bennett, Carlie Cooper, Vin Gonzales y muchos más continúa enredándose y tejiéndose, igual que el propio héroe remienda su traje, una vieja escena anecdótica que llevaba mucho tiempo sin verse, pero que representaba toda una declaración de intenciones. Como muchos otros comienzos, el de “Un nuevo día” fue complejo, difícil y por ocasiones desconcertante, pero tenía potencial para la grandeza, y muy pronto la alcanzaría.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 15

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