LA METAMORFOSIS DE LAS ARAÑAS: UN SPIDERMAN PARA DESPUÉS DE “EL OTRO”

“Nada volverá a ser igual”. Esa frase, augurio del fin de una época que nunca volverá, ha sido utilizada por Marvel hasta la saciedad a lo largo de su historia, hasta convertirla en tópico recurrente, aunque la realidad constata que, en demasiadas ocasiones, los cambios que anuncia suelen verse diluidos hasta desaparecer al cabo de un tiempo. Con “El Otro”, el primer gran crossover arácnido del siglo XXI, se proclamaban alteraciones de amplio espectro para el trepamuros. En el transcurso de la historia, Peter Parker había muerto, y era entonces cuando las cosas se ponían interesantes…

Las últimas páginas del anterior volumen nos dejaban una sorpresa mayúscula: mientras Mary Jane y Tía May iniciaban los trámites funerarios, del cadáver de Peter emergía… algo… que dejaba atrás una ventana rota en la Torre de Los Vengadores y un cascarón vacío donde antes estaba el cuerpo del héroe. Aquello que había escapado formaba entonces una crisálida y se preparaba para el siguiente paso en la evolución del Hombre Araña. A lo largo de este tomo descubriremos las circunstancias de esa evolución, así como la aventura que sirvió de prólogo a la participación de Spiderman en la Guerra Civil Superheroica que estallaría a lo largo de 2006. En las próximas líneas entraremos en detalles al respecto, pero antes de hacerlo es conveniente avisar al respecto, puesto que ahondaremos en detalles argumentales de lo que ocurre en este volumen, por lo que aconsejamos postergar la lectura del mismo a todos los que no conozcan los hechos aquí descritos.

 

El Peter Parker que surgía de la crisálida no era muy distinto al que hasta entonces recordaban los lectores, salvo que añadía nuevas habilidades a los poderes arácnidos, en consonancia con el discurso totémico que había venido manteniendo Joe Michael Straczynski durante los años anteriores. Estas habilidades se sumaban además al cambio de los tradicionales lanzarredes mecánicos por los cinematográficos lanzarredes orgánicos que había puesto de moda la saga cinematográfica dirigida por Sam Raimi. La alteración de los lanzarredes había tenido lugar un par de años atrás, en las páginas de Spectacular Spider-Man vol. 2, #15-20 USA (2004), con Paul Jenkins como guionista, mientras que la que ahora tenía lugar había sido planificada por el propio Straczynski, con ayuda del comité de editores y guionistas que elaboraron “El Otro”. Durante los últimos capítulos de saga, las nuevas habilidades arácnidas eran presentadas en todo detalle, con la promesa de que formarían parte integral del personaje a partir de entonces. Sin embargo, en los meses siguientes, apenas iban a ser utilizadas. De entre todos los guionistas, curiosamente fue Peter David quien mejor las integró en sus historias, las consideró más interesantes y las defendió a capa y espada en cuanta discusión pública tuvo lugar al respecto. David escribía Friendly Neighborhood Spider-Man, la nueva cabecera lanzada junto con “El Otro” y que, una vez concluída la historia, seguiría adelante en paralelo con The Amazing Spider-Man, centrándose en las historias relacionadas con el instituto en el que trabajaba Peter, y donde se reencontraba nada menos que con Flash Thompson. La tercera serie en liza, Marvel Knights: Spider-Man, fue retitulada The Sensational Spider-Man tras el crossover. A tal efecto, cambió de equipo creativo y de orientación. El prestigioso dramaturgo Roberto Aguirre-Sacasa y el dibujante Ángel Medina la enfocaron como un revival de los tiempos en que Todd McFarlane escribía y dibujaba al trepamuros, con una preponderancia marcada de los villanos monstruosos.

 

Marvel Saga se concentra, no obstante, en la recuperación de The Amazing Spider-Man, como título central del trepamuros. Allí también hubo cambios: sus páginas acogieron un cambio creativo, de forma que Mike Deodato fue sustituido por Ron Garney, un valor sólido cuya llegada fue interrumpida por dos números en los que quien se encargó de los lápices fue Tyler Kirkham. Este autor pertenecía a la escudería de Top Cow, estudo de Marc Silvestri que en aquel entonces tenía un acuerdo firmado con Marvel por el que sus artistas desfilaban por algunas series de La Casa de las Ideas. La presencia de Kirkham vino a deslucir un tanto unos episodios en los que Stracyznki fue preparando el terreno para la Guerra Civil Superheroica que en aquellos momentos cocinaba Marvel. No hubo ni siquiera un respiro tras la conclusión de “El Otro”, de manera que, en la última página del evento, los lectores podían contemplar cómo Tony Stark preparaba a espaldas de Peter un nuevo uniforme arácnido con los colores de la armadura de Iron Man.

 

JMS veía la relación entre Tony y Peter similar a la que pudiera darse entre un mentor y su discípulo. Tony Stark era un triunfador, el genio hecho a su medida en que podría haberse convertido Peter Parker de no haberse interpuesto el destino en forma de araña radiactiva. El guionista daba a entender que en el joven trepamuros había potencial para que algún día se alzara como un científico brillante que construyera artefactos con los que cambiar el mundo. La idea de profesor de instituto, de superhéroe ceñido a un mundo asequible y abarcable para el lector medio comenzaba a desdibujarse. En cuanto al nuevo traje de Spidey, Chris Bachalo presentó varias propuestas, con diferentes variaciones de los colores clásicos. Entre todas ellas, al Director Editorial Joe Quesada le llamó la atención un diseño en el que Spider-Man disponía de unos tentáculos similares a los del Doctor Octopus. Le pareció una gran idea, como si el héroe estuviera buscando nuevas maneras de luchar contra sus enemigos. Encajaba en la manera de pensar de Tony Stark, propenso a combatir el fuego con el fuego. El traje que finalmente delimitó el propio Quesada recordaba explícitamente a la armadura de Iron Man, al partir del rojo y el dorado como colores básicos; contaba con unas patas mecánicas que simulaban la forma de una araña y podían usarse como armas; permitía además que el trepamuros hiciera algo tan ajeno a él como volar y desde el comienzo tuvo fecha de caducidad, aunque no se anunciara tal cosa. Los lectores se dividieron nada más verlo. Les encantaba o lo odiaban en porcentajes equiparables, que era la clase de reacción que esperaba Joe Q. El nuevo traje estaba allí para un propósito argumental, no para vender muñecos, aunque desde luego que los acabó vendiendo.

 

Y así, de rojo y oro, el Hombre Araña emprendió, sin saberlo, el camino que le conduciría, a él y a todo el Universo Marvel, a la más ambiciosa saga superheroica jamás publicada.

Prólogo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 10

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *