LA HORA DE MATANZA EN ULTIMATE SPIDERMAN

“¿Qué puedo hacer para machacar de una tacada a todos los protagonistas de Ultimate Spiderman?” La formulación de esa pregunta por parte de Brian Michael Bendis tuvo como respuesta el arco argumental en el que se presentaría a Matanza, un villano arácnido surgido en el Universo Marvel convencional en los años noventa como una extensión de Veneno. Después de que éste hubiera contado con su réplica definitiva, era cuestión de tiempo que el simbionte psicópata también irrumpiera en el mundo del adolescente Peter Parker. Lo que quizás nadie hubiera imaginado es que volvería su existencia del revés.

 

Para conocer los orígenes de Matanza debemos retroceder hasta los años noventa, durante la larga etapa de The Amazing Spider-Man escrita por David Michelinie, que se caracterizó por la espectacularidad de los dibujantes y la ligereza de los contenidos. Michelinie había creado, junto a Todd McFarlane, a Veneno, villano que se convirtió en un éxito rotundo e inesperado, cuyos periódicos regresos a la colección suponían grandes ventas inmediatas, aunque la fórmula del enemigo acosador que conoce todos los secretos del héroe pronto empezaría a agotarse. Con la intención de dar un paso más allá, Michelinie se planteó que el simbionte alienígena fuera pasando por otros individuos, además de Eddie Brock, ya que planeaba que éste moriría en The Amazing Spider-Man #400 USA, en celebración de los cien números que habrían transcurrido desde la primera gran aventura del villano. Estos últimos planes se vieron truncados, ya que Veneno estaba teniendo tal aceptación comercial que Marvel no sólo se negaba a acabar con su vida, sino que pronto empezaría a colocarlo como protagonista de una sucesión de miniseries que terminarían por devaluarle como rival arácnido.

 

Michelinie, sin embargo, decidió seguir adelante con la idea de que otro personaje contara con su propio simbionte. ¿Por qué no un engendro de la entidad original, tomando como excusa que la especie se reprodujera por fragmentación, como si de una estrella de mar se tratara? No obstante, la clave no estaba tanto en la criatura en sí misma, sino en el huésped humano que la acogería. Mientras que Eddie Brock contaba con un retorcido concepto de moralidad, el nuevo personaje carecería de ella: sería un psicópata y un asesino en serie. Hay que tener en cuenta que la gran película de aquel año, 1991, había sido El silencio de los corderos, con un Anibal Lecter idolatrado como la imagen del villano definitivo. Kletus Casady, el alter ego del nuevo enemigo arácnido, había sido condenado a once cadenas perpetuas por otros tantos asesinatos. Durante su estancia en prisión, compartiría celda con Eddie, lo que abría la puerta a que el vástago del simbionte original entrara en contacto con él… Y naciera Matanza (Carnage en inglés), para el que también se barajaron nombres como Caos (Chaos) o Depravación (Ravage). Mientras que el diseño de Kletus corrió a cargo de Erik Larsen, éste ya estaba fuera de la serie cuando llegó la hora de la primera gran saga con Matanza, en The Amazing Spider-Man #361-363 USA (1992), así que el artista que dio con su imagen no fue otro que… Mark Bagley, quien con el paso de los años acabaría siendo el ilustrador por antonomasia de Ultimate Spider-Man.

 

 

A día de hoy, Bagley todavía recuerda que el diseño del Matanza clásico fue un auténtico quebradero de cabeza. Su idea original, con una mancha de sangre que se extendía por el torso hasta las extremidades, no convenció al editor Danny Fingeroth, que le pidió que buscara otra fórmula, hasta dar con la definitiva. Además, para alguien tan conservador como Bagley, el personaje resultaba demasiado extremo. Pero cuando aquella primera aventura se convirtió en un inesperado éxito que obligó a su reimpresión inmediata, se dio cuenta que tendría que dibujar muchas veces a Matanza. En las convenciones, los aficionados empezaron a pedirle insistentemente que bocetos del villano lanzando un bebé por la ventana, una de las escenas más intensas del cómic. La popularidad de Matanza fue tal que acabó por ser el gran protagonista de “Matanza Máxima”, un crossover arácnido publicado en 1993 que llegaría a tener su propio videojuego, pese a que no convenció ni siquiera a los autores. Su pésima calidad llevaría al olvido del personaje: pese a que volvería a enfrentarse con Spiderman en diversas ocasiones, su tiempo había pasado.

 

Y entonces, más de diez años después, llegó el momento de implantarlo en el Universo Ultimate. Como en el caso de Veneno, Bendis no estaba demasiado conforme con el origen clásico, puesto que lo veía demasiado alejado del protagonista de la serie: no era una historia de Spiderman propiamente dicha, sino una historia en la que estaba Spiderman, pero podría haber estado cualquier otro héroe. Al igual que con el Protector Letal, lo que de verdad le gustaba de Matanza era su aspecto desasosegante y pesadillesco. En lugar de un asesino en serie, el guionista de Ultimate Spiderman se iría al extremo opuesto: el Matanza definitivo no sería malvado. Ni siquiera tendría conciencia de existir, y mucho menos de conceptos complejos como el bien o el mal. Y sí estaría ligado a Peter Parker, y de manera íntima, lo que supondría la peor situación posible en la que Bendis imaginaba que podía colocar al joven héroe, porque… Bueno, es una sorpresa que quizás merezca dejarse para la lectura de la historia.

 

La saga serviría también para recuperar a un personaje que había tenido cierta importancia en números anteriores, pero que todavía estaba esperando su gran oportunidad: Curt Conners, la cara humana del Lagarto, que llegó en Ultimate Marvel Team-Up #10 USA (2002. Ultimate Spiderman: Encuentros extraños), sería la punta de lanza para dar vida a Matanza… Pero también estaría presente otro secundario más, un técnico de laboratorio llamado Ben Reilly. Bendis sabía que la mera utilización de ese nombre pondría en alerta a los lectores, puesto que así se llamaba el clon de Peter Parker de la continuidad clásica. En realidad, era su manera de hacerles un guiño acerca de los planes de futuro que tenía, de cara a una adaptación de la celebérrima saga que a finales de los noventa casi dio al traste con el Hombre Araña. No obstante, cualquier insinuación quedaría enterrada por los trágicos acontecimientos que tendrían lugar alrededor de Matanza y que determinarían en grado máximo el desarrollo de la colección a partir de entonces.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 13

 

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