LA DIFÍCIL VUELTA A LAS ESENCIAS: DETRÁS DE “UN DÍA MÁS”

¿Cuántos cambios resiste un superhéroe antes de alejarse de su imagen icónica? Tantos como sean necesarios o quieran llevar a cabo los autores, porque al final del camino siempre queda el recurso a la vuelta atrás, al truco argumental que permita desdecirse de lo hecho hasta ese momento. El mecanismo es conocido por los lectores del género, que a poco que perseveren un poco en su afición terminan por encontrárselo. Ha ocurrido con cualquier personaje que pueda mentarse, incluido Spiderman. Sin embargo, el trepamuros es especial: sus seguidores se identifican con Peter Parker hasta tal punto que sienten como propia cualquier operación que pueda sufrir… sobre todo las operaciones a corazón abierto.

La revelación de la identidad secreta de Spiderman, ocurrida en el curso de “Civil War”, fue un gran golpe de efecto, pero no podía durar para siempre. Una vez que los guionistas sacaron toda la punta posible a la situación, tenía que corregirse. Lo que nadie esperaba es que el método para hacerlo sirviera también para resolver lo que el Director Editorial Joe Quesada consideraba como el mayor problema del trepamuros: su matrimonio con Mary Jane. “Déjame decirlo claro: Spiderman es uno de los más grandes, o acaso el mayor de los superhéroes adolescentes”, había dicho antes incluso del desenmascaramiento. “Se supone que debería ser un personaje joven, viable y soltero. Y a lo largo de sus cuarenta años de existencia, según los escritores se hacían mayores y se casaban, se llevaron a Peter Parker con ellos, olvidando el hecho de que siempre va a haber ahí fuera niños de nueve años que quieran conocer a Peter de la misma manera que todos nosotros lo hicimos, que fue como un tipo joven. Peter se hizo mayor y se casó con una supermodelo. Peter se convirtió en Billy Joel. Sus secundarios han desaparecido. Harry, Flash, Gwen. Me gustaría que volviera a tener un buen elenco de secundarios, como en los viejos tiempos”.

 

Después de haber reducido el número de mutantes a una cifra razonable con “Dinastía de M”, el Director Editorial tenía decidido que el matrimonio arácnido iba a ser “el siguiente genio en devolver a su correspondiente botella”, según sus palabras. Quería que el personaje recuperara sus esencias, que estuviera fresco para cualquier lector que quisiera sumarse al fandom, y no sólo para los veteranos con los que Peter había crecido, se había casado y se había estancado. Cuando supo de la intención de Joe Michael Straczynski de abandonar los guiones de The Amazing Spider-Man, pensó que su última saga era el lugar perfecto para hacerlo. En este artículo, se desmenuzan las circunstancias que rodean a esta aventura, la contenida en el presente tomo, por lo que se aconseja postergar la lectura de las siguientes líneas a quien no la conociera previamente.

 

En una reunión editorial con un grupo de trabajo compuesto por Brian Michael Bendis, Mark Millar, Jeph Loeb, Tom Brevoort y Axel Alonso, Quesada anunció sus intenciones y algunas ideas de cómo materializarlas. JMS, que había permanecido muy callado durante todo el encuentro, aceptó desarrollar la historia, para la que ofreció una solución que a Joe Q le pareció imaginativa. En síntesis, consistía en recurrir al planteamiento de la película Dos vidas en un instante (1998), que mostraba en paralelo los dos rumbos que podía tomar la vida de la protagonista, encarnada por Gwyneth Paltrow, en caso de tomar una decisión tan pequeña como subirse a un tren o no hacerlo. Para Peter y Mary Jane, el equivalente consistía en una pequeñez en el día de su boda que impedía que se casaran. Quesada había repasado a conciencia el cómic de la boda, The Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman: La identidad del Duende), para llegar a la conclusión de que estaba muy improvisado y lleno de sinsentidos. La mejor prueba de que el matrimonio no había sido más que un truco publicitario. “No sé tú, pero si yo me entero de que mi futura mujer se ha pasado la noche antes de la boda con su ex, pensaría que eso es una especie de engaño”, señaló al respecto del contenido de aquella historia. “Y no nos olvidemos de Peter. Todavía sufría por su antigua novia, que ni siquiera está viva. En la misma víspera de la boda, va al puente de Brooklyn con una foto de ella para pedirle permiso para casarse con MJ. No tengo ningún problema con este tipo de historias, que consiguen un gran drama y tensión. Pero es gracioso cómo, después de todo el tiempo que ha pasado, se olvida el comportamiento de los personajes”.

 

Después de la saga que estaban planificando, no habría habido matrimonio, pero todo lo demás podría haber transcurrido exactamente igual, con lo que los cambios en la continuidad serían mínimos. Por ejemplo, aducía Quesada, Jonathon Caesar habría acosado a Mary Jane, tal y como ocurrió en los cómics de Michelinie y McFarlane, sólo que ahora estaría emparejada y no casada con Peter. Era un escenario en el que el comité al completo se sentía cómodo. En cualquier caso, la historia debía estar atada hasta el más mínimo detalle, porque, mientras tuviera lugar la ejecución de la trama, Stephen Wacker, el nuevo editor asignado a la Oficina Arácnida que sustituiría a Axel Alonso, ya había fichado a sus equipos y estos estaban desarrollando las historias que se publicarían después.

 

Joe Q estaba convencido de que todos los lectores llorarían y se emocionarían como no lo habían hecho nunca. Él mismo iba a dibujar la historia, en su vuelta al tablero después de años, porque después de haberse implicado tanto en la elaboración, sentía que debía hacerlo. Era también su oportunidad para dibujar a uno de los personajes más comerciales de la compañía, algo que no había podido hacer en toda su carrera. Jugando con los sentimientos de los aficionados, Marvel lanzó una publicidad en la que planteaba: “Sólo una persona del Universo Marvel puede salvar a Spider-Man. ¿Pero a qué precio?”. Las imágenes que podían verse eran las de Ezequiel, Iron Man, el Superskrull, Loki, Daredevil, La Valquiria, Veneno, La Bruja Escarlata y Gwen. Alguno de ellos, como era el caso de Loki, con el que había trabajado Straczynski, bien podía encajar, pero la inclusión de otros parecía más fruto de la aleatoriedad que de otra cosa. La solución ni siquiera formaba parte de los ejemplos.

 

“Un Día Más” fue el último evento trasversal en publicarse a través de los títulos arácnidos. La acción empezaba y terminaba en The Amazing Spider-Man, mientras que los capítulos intermedios servían también para clausurar el resto de series arácnidas que existían en ese momento: Friendly Neighborhood Spider-Man y The Sensational Spider-Man. La historia recuperaba la Opción Mefisto, que había surgido en los años noventa, como posible clave a la también controvertida saga del regreso del clon, para cerrar con otra posibilidad también desechada: la Solución Dallas propuesta por John Byrne a finales de los noventa, por la cual varios lustros de cómics arácnidos no hubieran sido más que un sueño. Parecía como si la única manera de romper aquello que había perturbado la buena marcha de la franquicia durante las dos décadas anteriores consistiera en recurrir a las peores ocurrencias de esos años. Quesada se esforzó al máximo para que los tres primeros capítulos y la mitad del cuarto tuvieran un dibujo oscuro, casi deprimente, y que los protagonistas reflejaran la edad con la que a algunos lectores les gustaba imaginárselos, metidos ya de fondo en la treintena, mientras que en las últimas páginas, donde ya se mostraba el nuevo statu quo, recurrió a la luminosidad, al buen humor y a un héroe que parecía haberse quitado diez años de encima. Introdujo gran cantidad de guiños, como por ejemplo que Mary Jane vistiera la misma ropa que había llevado en su primera aparición. Pero sus obligaciones editoriales pesaron demasiado durante la fase de realización, con lo que los planes iniciales de que las cuatro entregas se pusieran a la venta semanalmente durante agosto tuvieron que cambiar. Hasta finales de 2007 no llegó a las tiendas el último número.

 

Las discrepancias entre Straczynski y Quesada sumaron problemas a la ya de por sí problemática historia. Ocurrió a la altura del cuarto episodio. Cuando Axel Alonso y Tom Brevoort recibieron el texto de JMS, llamaron alarmados a Joe Q. El guionista había cambiado importantes aspectos de la trama decidida por el grupo de trabajo. En lugar de volver al día de la boda para explicar por qué ésta no se había celebrado, la historia lo que hacía era borrar la continuidad desde nada menos que “La saga de las drogas”. Lo que ahora cambiaba, en lugar de la boda, era que Peter convencía a Harry de que acudiera a rehabilitación. Como consecuencia de ello, Harry y Mary Jane no rompían su noviazgo, Norman Osborn no volvía a convertirse de nuevo en El Duende Verde y Gwen Stacy seguía con vida, además de no pasar por la cama de Norman. JMS todavía tenía clavada la espina de “Pecados del pasado”, donde se había visto obligado a cambiar la trama y adjudicarle a Norman la paternidad de los hijos de Gwen. En las reuniones del grupo de trabajo se había puesto encima de la mesa que aquello fuera el camino a seguir, puesto que también se barajó la posibilidad de la vuelta de Gwen, pero los participantes optaron por desechar la idea. No sólo hubiera afectado a Spidey, sino a buena parte del Universo Marvel. Si ahora Straczynski introducía en su libreto ese proceder no era con ninguna intención aviesa hacia la editorial, sino para que, a su juicio, la saga cobrara sentido. Había lanzado al aire preguntas incómodas, provocadas en su mayor parte por el epílogo, aquél que mostraba la nueva vida a la que despertaba Peter Parker. ¿Por qué la casa estaba de nuevo en pie? ¿Qué pasaba con los periódicos o las grabaciones con Spiderman desenmascarado? ¿Cómo había vuelto Harry? ¿Recordaba haber muerto? Para todas esas preguntas, Joe Q sólo tenía una respuesta: “Es magia. No necesitamos explicarlo”.

 

Ése era el auténtico problema que tenía JMS: el que la magia fuera la excusa para arreglar o justificarlo todo. No le parecía un argumento válido, puesto que la magia también tiene sus reglas. Mefisto no sólo hacía aquello que se había planteado, sino muchas más cosas: resucitaba a gente, reconstruía casas, restituía poderes perdidos, etc. El guionista trabajó para que todo eso estuviera debidamente explicado. “Lo que yo quería hacer era un pequeño cambio en la historia, una cosa pequeña, que alterara sólo aquello que la editorial quería tocar, haciendo que los cambios pudieran explicarse de manera lógica”, dijo. “Fue algo riguroso. Tan lógico como podía hacerlo. En el final de ‘Un día más’, Harry está vivo y siempre ha sido así, o al menos así lo piensan los personajes… ¿cuál es la diferencia entre eso y que hubiera estado vivo todo el tiempo? No tenía sentido para mí. Todavía no lo tiene. Es algo descuidado. Viola todas las reglas de la escritura de ficción que yo o cualquier otro escritor de ciencia ficción o fantasía sabe que no puede violar. Son reglas de Primero de Fantasía”. Con la prioridad absoluta de no contradecir los episodios posteriores, el guión de Straczynski para el cuarto capítulo fue reescrito a contrarreloj por Quesada, Axel Alonso, el editor saliente, y Stephen Wacker, el entrante. Mientras lo hacían, durante varias noches seguidas que no parecían tener fin, se hizo patente que al llegar a la última página muchas preguntas quedaban sin respuesta, lo que dejaba abierta la puerta a una secuela.

 

Cuando tuvieron en las manos aquel último episodio, los aficionados lloraron, sí, pero no de tristeza, sino de furia. Era una furia como no se recordaba en el Bullpen desde los tiempos de Ben Reilly, que dejaba en ridículo a la de “Pecados del pasado” y que sólo podía equipararse a la de la muerte de Gwen. Los foros de discusión, las webs de información especializada e incluso las páginas de vídeos se llenaron de insultos y descalificativos hacia Quesada y su equipo. Muchos lectores manifestaron que no iban a volver a leer las aventuras de Spiderman mientras no anularan la intervención de Mefisto. Los había que, pese a estar en desacuerdo, siguieron comprando las aventuras arácnidas, porque apreciaban demasiado al personaje. Y un pequeño sector se manifestaba a favor de deshacerse del matrimonio, pero aun así rechazaba la manera en que se había hecho. Costaba encontrar alguien favorable a la manera de actuar de Marvel en todos los aspectos. Y todavía era más difícil que algún aficionado fuera capaz de acercarse al asunto desprovisto de pasión incendiaria.

 

“Un día más” consiguió alzarse, por derecho propio, como la aventura más polémica de la historia de Spiderman. Incluso una década después seguía motivando airadas respuestas. Pese a todo, sirvió al propósito para el que había nacido: que el personaje soltara el lastre de su matrimonio y recibiera el impulso necesario para afrontar las décadas venideras.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 13

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *