King Kong, ¿la octava maravilla?


Me ha dejado un tanto frío la película, con todas las ganas que le tenía, y con lo mucho que me gustan las películas de grandes bichos. Tiene muchas cosas valiosas, muchísimas. Tecnicamente está muy bien, el gorila es magnífico, probablemente lo mejor hecho jamás en ordenador, aunque a veces falla estrepitósamente la integración de los personajes en las escenas con los brontosaurios, como si todo el dinero se hubiera quedado en el mono y en su impresionante batalla con los tiranosaurios. También se agradecen desde la ambientación, en los años de la depresión, con ese maracilloso New York, hasta el trabajo de algunos actores. Y me encantan los nativos de la isla, que dan mucho miedo, y probablemente sea el elemento más adulto en un filme que, para ser del tío que hizo Mal gusto y Criaturas celestiales, termina por resultarme demasiado infantil, de simplón que llega a veces a resultar.
¿Que falla? Pues creo que fundamentalmente el guión. Hay cosas muy mal explicadas, especialmente en las motivaciones de los personajes, que hacen que la película flaquee por momentos. ¿Qué sentido tiene la mucha pena que siente ella hacia el monstruo mientras éste anda cargándose a los que han ido a rescatarla? Parece la chica la que está enamorada de Kong, y no al revés. Y a veces, no ya enamorada, sino, ejem, encoñada. En general, el comportamiento de la chica, sin demasiados pies ni cabeza y sin que se paren demasiado a explicarlo (y mira que había tiempo), hace que la película resulte un poquín tontorrona.
Y por lo demás, creo que es una película con problemas de ritmo. Sí, las escenas de acción son muy divertidas, saliéndose por completo del canon Spielberg impuesto por Parque Jurásico, pero hay partes en la que el filme se hace eterno. Con todo lo fiel que resulta a la primer cinta (hasta a la hora de no explicar como narices meten a Kong en el barco y se lo llevan a New York), sorprende que el chicle se alargue hasta abarcar el doble de tiempo.
Sí, es muy superior al espanto de Guillermin. Sí, no es un filme infumable, no es una estafa, no es una mala película. Sí, es un buen homenaje al clásico de Cooper, que hay que volver a ver para darse cuenta de lo grande que era. Sí, hay que ir a verla. Sí, está bien hecha y bien rodada. Pero creo que se queda a medio camino de lo que podría haber sido. Y eso es lo que más lamento.

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