HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA: EL LANZAMIENTO DE “UN NUEVO DÍA”

En 2008, las reglas del juego cambiaron para Spiderman como no había ocurrido en veinte años. Los sucesos de “Un día más” habían servido para deshacer no sólo su matrimonio con Mary Jane, sino también la relación con ésta y buena parte de la evolución llevada a cabo por el personaje en las épocas anteriores. Volvía a la soltería, a la economía en precario, a los lanzarredes mecánicos e incluso a la amistad con Harry Osborn, que inexplicablemente había vuelto a la vida. En lo editorial, Marvel también alteró los procedimientos establecidos. A partir de ese momento, dejaba de haber tres series en paralelo y la Oficina Arácnida concentraba toda su fuerza en The Amazing Spider-Man, con una estructura calcada a la de las Writer’s Room de las series de televisión.

 

 

El fin de la era de Axel Alonso como editor arácnido también coincidió con el fin de la etapa de Joe Michael Straczynski como guionista de la principal colección del trepamuros. Para hacer borrón y cuenta nueva, y de cara a un único título con tres salidas cada mes, Joe Quesada fichó al editor Stephen Wacker, quien estaba detrás del mayor éxito de DC Comics de los años anteriores, la miniserie semanal 52, en la que había tenido que coordinar varios equipos de guionistas y dibujantes, tal y como ocurriría ahora con el Hombre Araña. A lo largo de los años, el fandom había identificado claramente Amazing como el título principal de la franquicia, confiriendo una menor atención, y unas menores ventas, al resto de cabeceras, salvo en ocasiones muy significativas. Tras “Un día más”, un buen número de aficionados abandonarían al personaje, enfadados por el radical giro de su biografía y la metodología para llevarlo a cabo, pero las bajas se verían de alguna manera compensadas por el beneficio de sólo contar con Amazing. En el medio plazo y pese a todo, Spiderman terminaría por recuperar su posición de personaje más comercial de La Casa de las Ideas.

 

Había mala prensa alrededor de “Un día más” y la situación en que quedaría Peter Parker, así que Wacker tuvo que luchar a contracorriente. En el Bullpen, antes de la publicación de la historia de Mefisto, comenzó a extenderse el rumor de que lo que ocurriría iba a dejar a Spidey destrozado. Como consecuencia de ello, había dificultad para fichar nuevos equipos creativos. Wacker sumó rechazos de unas cuantas estrellas que no querían verse salpicadas por la polémica. Pero el nuevo coordinador sí consiguió una figura emergente que contaba con la admiración de los lectores veteranos. Se trataba de Dan Slott, que había destacado con sus guiones para la serie de Hulka, muy divertidos, desenfadados y con una poderosa inserción en el background del Universo Marvel. Como si estuviera opositando a guionista arácnido, llegó a incluir una aparición especial de Spiderman en la serie de la Amazona Esmeralda que había sido especialmente aplaudida, por su capacidad para captar el tono y la manera de expresarse del héroe, con grandes dosis humorísticas. Slott también había demostrado sus dotes para la aventura e incluso para el grim & gritty, lo que le demostraba como un autor versátil y preparado para afrontar el reto.

 

 

Fue Slott el guionista detrás de The Amazing Spider-Man: Swing Shift (2007), un número especial, que se regaló en las tiendas de cómics el día después del estreno de Spider-Man 3. Faltaban varios meses para el arranque de “Un nuevo día”, y sin previo aviso ni explicación alguna, Marvel lanzaba el que luego se descubrió como el “número cero” del nuevo statu quo. Peter volvía a ser Spidey después de una larga ausencia, estaban ahí los nuevos villanos y secundarios con los que los lectores se familiarizaban; Jackpot, una misteriosa superheroína pelirroja echaba una mano al trepamuros mientras se insinuaba que se trataba de Mary Jane, y Tía May gozaba de una excelente salud mientras ignoraba, como el resto del mundo, que su sobrino y Spiderman eran la misma persona. La historia tenía un tono ligero, humorístico, casi naïve, en el que se podía reconocer al Spidey icónico de los ochenta, pero no al de los últimos años.

 

 

Wacker había cocinado todo aquello junto con los autores que había logrado reclutar, en la primera de sus reuniones en la sala de conferencias de Marvel. “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo”, explicaba Slott. “Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Slott era el encargado de iniciar “Un nuevo día”, propiamente dicho, en el Amazing #546 USA (2008). Le acompañaba Steve McNiven, el hombre que había desenmascarado a Spidey, que sólo iba a estar allí durante tres entregas, las suficientes para que el trepamuros tuviera un estreno llamativo. El cómic, más que Swing Shift, servía como perfecto ejemplo de lo que pretendía la nueva andadura. Peter buscaba trabajo mientras el mundo que le rodeaba entretejía una compleja red de villanos, secundarios y situaciones que entraban en conflicto entre ellas. John Romita Jr. se encargaba de dibujar una doble página en la que se establecía la situación actual de Peter. Según la doble, Gwen y Mary Jane habían sido los amores de su vida, y mientras la primera había muerto, con la segunda había roto “por razones todavía no reveladas”; Harry había vuelto después de una estancia de años en Europa y había comprado el Coffee Bean; Tía May vivía en su casa de siempre mientras ayudaba en un albergue de necesitados; nadie sabía la identidad de Spiderman, quien no se había registrado y por ello le buscaban las autoridades; usaba lanzarredes orgánicos y estaba sin blanca. Era todo lo que el lector debía conocer para acercarse a la serie, pero las dos páginas no hicieron sino suscitar preguntas de aficionados que encontraron agujeros negros en cada uno de los aspectos de “Un nuevo día”.

 

Había cuatro arcos para estrenar a los respectivos equipos, cada uno con tres números de longitud. En el de Slott ocurrían probablemente más cosas, y había más personajes presentes, de lo que se podía verse en doce episodios de Straczynski. El enfoque era radicalmente distinto: de un melodrama con tres protagonistas (Peter, Mary Jane y Tía May), se había pasado a una comedia de situación coral, en la que incontables secundarios giraban alrededor del protagonista y sus tribulaciones. Era lo más parecido que se había visto en los últimos veinte años al Spidey quintaesencial.

 

A continuación de esa primera aventura, entraba Marc Guggenheim, un guionista de televisión que llevaba un tiempo en Marvel pasando inadvertido, y al que acompañaba el veterano y habitualmente aplaudido Salvador Larroca, también sólo para el arranque. Guggenheim era uno de los que sí se habían atrevido a colocar a Spiderman en su lista de deseos. Cuando manifestó que no se acercaba a la serie desde los tiempos de DeFalco, se la dieron encantados.

 

En este volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman comienza la publicación de esta nueva era para el trepamuros, con Swing Shift como pistoletazo de salida y los dos primeros arcos del landscape, así como gran cantidad de extras, como la doble página de John Romita Jr. antes comentada o el largo manifiesto redactado por Tom Brevoort, y en el que enunciaba las intenciones de Marvel con este movimiento, que transcurrido el tiempo desde su publicación original puede apreciarse en su auténtica magnitud. En aquel entonces, muchos no daban ni un centavo por aquel nuevo statu quo. Wacker y sus hombres, sin embargo, consiguieron crear un entorno sólido sobre el que edificar el Spidey del futuro.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 14

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