Tom DeFalco sustituye a Roger Stern en los guiones de
Amazing. Su conocimiento del personaje le facilita
el acceso al puesto, a pesar de que su única experiencia
hasta el momento es como editor, primero en Archie y
luego en Marvel. A los lápices le acompañará Ron Frenz.
La llegada de los dos autores coincide con el regreso
del personaje de las Secret Wars, la aventura
intergaláctica en forma de maxiserie en la que el editor
jefe de Marvel, Jim Shooter, decidió enrolar durante un
año a los principales héroes de la compañía. Las Secret
Wars se desarrollan en doce números mensuales, y parar
las principales series de Marvel durante un año no
resulta una opción. Por ello, al mes siguiente de su
partida al espacio todos los superhéroes vuelven a la
Tierra contando las cosas maravillosas e increíbles que
han vivido en un lejano planeta y que los lectores verán
durante el año siguiente (NOTA: las Secrets Wars
fueron un extraordinario éxito, llegando a cifras de
ventas cercanas al millón de ejemplares por número, y
generando una igualmente lucrativa secuela un año
después).
Durante su estancia en las “Guerras Secretas”, muchos
héroes sufren sonoros cambios, pero sin duda el más
llamativo de todos ellos se lo adjudica Spider-Man: el
trepamuros cambia de traje. La sacrosanta indumentaria
creada por Steve Ditko es sustituida por un atrevido
diseño de Rick Leonardi, que consigue el prodigio de
cambiar completamente la imagen del personaje a la vez
que lo mantiene perfectamente reconocible. Un disfraz
extraordinario que no desmerece en absoluto al traje
original, y que su propio autor dibujará en los AS 253y
254 (VI y VII 84). Estos dos tebeos que dejan para el
recuerdo una de las mejores representaciones gráficas
del lanzaredes jamás realizadas.
Pero el trajecito en cuestión va a dar mucha guerra. Los
lectores ya alucinan con sus peculiares capacidades en
primer tebeo en el que aparece, el AS 252 (V 84): El
traje puede modificar su apariencia y parecer ropa de
calle, o vestir y desvestir al trepamuros simplemente
obedeciendo una orden mental. Quizá demasiado
sofisticado para nuestro amigo y vecino. Y no sólo eso,
sino que además tiene la fea costumbre de apoderarse del
trepamuros mientras duerme y sacarle a dar paseos
nocturnos (váyase usted a saber con qué fin), mientras
el pobre Peter es presa de las pesadillas, y después de
levanta echo polvo (a ver, si es que no descansa).
Las sospechas acaban llevando a Peter a visitar a Reed
Richards, Míster Fantástico, que confirma lo que el
lector lleva meses sabiendo: el traje es un ser
viviente, con voluntad propia. Y encima pretende
consumar una unión simbiótica perpetua con Peter.
Afortunadamente, Richards consigue separarlo de su
anfitrión. El reencuentro de Peter con este singular
personaje -destinado a convertirse en uno de los grandes
villanos de Spider-Man- lo veremos en el WOS 1 (III 85).
No obstante, el diseño de Leonardi ha calado entre los
fans, y Spider-Man alternará durante una buena temporada
su traje rojo y azul con una versión "de tela" del
uniforme negro.
A la vez que narra estos acontecimientos, DeFalco ya ha
creado algún que otro personaje nuevo. Entre estos
tenemos al Puma, el típico villano bestial al estilo
Dientes de Sable, al que DeFalco concibe como un
personaje ambiguo que se debate entre el bien y el mal,
con un profundo sentido del honor (lo cual no deja de
resultar curioso, porque se trata de un millonario que
se dedica a hacer de asesino a sueldo por diversión.
Todo un ejemplo para la comunidad, vamos). Está también
Marta Plateada, otra mercenaria, pero esta vez buena (en
todos los sentidos). La dama alquila su equipo de
fuerzas especiales para conseguir unos ahorrillos que
van a parar a las arcas de uno de esos pequeños países
europeos imaginarios y semi-medievales que tanto le
gustan a Marvel. Y por último destaca el Zorro Negro, un
simpático y anciano ladrón de guante blanco en busca del
golpe que lo retire definitivamente, pero con una enorme
facilidad para meterse en líos de los que el trepamuros
debe sacarle.
No obstante, la principal creación de DeFalco será La
Rosa, un hampón a las ordenes de Kingpin, pero que
conspira a espaldas de su jefe con intenciones poco
claras. El villano, inspirado en el Amo del Crimen,
oculta tras su máscara mucho más de lo que se podría
esperar a primera vista
.
Tras una serie de entretenidas y vistosas historias que
hacen presagiar una nueva buena época para el
trepamuros, el tandem DeFalco-Frenz se centra en
continuar los dos grandes argumentos que Roger Stern
dejó pendientes: el Duende y el regreso de Mary Jane
La relación entre la Gata y Spider-Man no va bien. Peter
le ha revelado a Felicia su identidad civil en el SS 87
(II 84), y a la chica
Peter Parker le parece bastante
poco glamouroso. Por su parte, el trepamuros presiente
que su pareja le oculta algo. Y, para acabar de liarla,
en el AS 257 (X 84) Mary Jane le suelta ni corta ni
perezosa a Peter que sabe desde hace mucho tiempo que es
él es Spider-Man. Y se queda tan ancha. Se trata de una
de esas reescrituras de la historia a las que los
guionistas de los comics de superhéroes son tan
aficionados. (Años después, en la novela gráfica
Vidas paralelas, escrita por Gerry Conway, nos
enteraremos de que M.J. descubrió la identidad secreta
se Spider-Man al verlo salir tras el asesino de tío Ben,
hecho narrado en el primigenio Amazing Fantasy
15).
En el AS 259 (XII 84) nos enteramos de que la pizpireta
M.J. es así de díscola porque es su forma de plantar
cara a una vida marcada por la desgracia. La pobre
muchacha sufrió en su hogar los malos tratos de su padre
a su madre y, posteriormente, fue testigo del fracaso
del matrimonio de su hermana. Esos factores, y la
certeza de que vivir junto a un hombre que arriesga la
vida cada día sería otra fuentes de sufrimientos,
motivó el rechazo de la propuesta de matrimonio que
Peter le había hecho en el AS 183 (VIII 78).
Tras confesar el dramonazo a Peter, ambos quedan como
"sólo amigos". Naturalmente, ni Peter, ni M.J., ni los
avispados lectores se lo creen. Desde este momento, Mary
Jane se implica cada vez más en la doble identidad de
Peter, que además ya ha roto su relación con la Gata
Negra en el SS 100 (III 85). El siguiente (y lógico)
paso en la relación de la pareja Peter-MJ se dará ya con
DeFalco y Frenz fuera de la colección.
Y queda la otra gran línea argumental heredada de Stern:
el Duende. La sombra del villano ha comenzado a
sobrevolar la colección al poco de llegar DeFalco a los
guiones, concretamente en uno de los episodios dibujados
por Leonardi, el AS 254 (VII 84). En el AS 257 (X 84) el
villano se alía con La Rosa para intentar conseguir el
dominio del hampa. Y en el AS 260 (I 85) ya tenemos otra
vez al Duende pegándose con Spider-Man. Desde este
momento, la trama principal de la serie serán estos
enfrentamientos, a la vez que el guionista implica en la
historia a cada vez más secundarios y villanos
habituales de la serie. En realidad, se trata de una
huida hacia adelante cuyo lógico final, el
descubrimiento de la identidad del Duende, se retrasa
mes a mes por una sola razón: DeFalco y el editor de
Amazing Spider-Man, Jim Owsley, aún no han decidido
quién se oculta tras la máscara.
Los nuevos enfrentamientos entre Spider-Man y el Duende
resultan, en un principio, entretenidos, pero están muy
lejos del esplendor y la aureola de gran amenaza con la
que Stern había conseguido rodear a su personaje. A
fuerza de pura repetición, los combates acaban por
cansar. El Duende implica en sus actividades a Harry y
Liz Osborn (que, entre disgusto y disgusto, tienen un
hijo al que bautizan Norman... qué buen presagio), a
Flash, a Betty... y, por supuesto, a toda la pléyade de
sospechosos de ser el villano, que retornan a la
colección como por arte de magia: Lance Bannon, Roderick
Kingsley, Donald Manken, y el máximo candidato, Ned
Leeds, que se ha vuelto malísimo y violento de la noche
a la mañana.
Por si fuera poco, la trama se complica con una guerra
de bandas que implica a los clásicos hampones de poca
monta del universo Marvel, además de al mercenario Jack
O´Lantern, que acabará teniendo un papel inesperadamente
importante en la resolución de la historia.
En medio de tanto caos, DeFalco logra sus mejores
episodios cuando se aleja de la trama principal, como en
el enfrentamiento entre el Señor del Fuego y Spider-Man
(AS 269 y 270, X y XI 85) o el inesperado regreso de
"Triturador" Hogan, el entrañable luchador de
wrestling al que el lanzarredes se enfrentó en el
AMF 15.
En sus últimos
episodios, el tándem Frenz-DeFalco ha perdido a todas
luces el ritmo de la colección. El estilo del dibujante
es ahora más rígido y forzado, mientras que DeFalco se
dedica a enredar la historia del Duende, además de
recurrir de nuevo a los clichés más manidos de la
colección (el sentido de la responsabilidad, la muerte
de Gwen, el deseo de Peter de abandonar la identidad de
Spider-Man...).
El AS 284 (I 87) es el último dibujado por Frenz, que
cede los lápices a un poco afortunado Alan Kupperberg.
El AS 285 es el último de DeFalco como guionista, que
abandona la colección en pleno apogeo de la guerra de
bandas, y con la identidad del Duende aún por descubrir.
Tras tres años, el duo Frenz-DeFalco deja como legado un
puñado de interesantes nuevos personajes y entretenidas
historias, que quedan empañados por un último año de
desconcierto total. Quizá la herencia de Roger Stern
resultó demasiado pesada...
Al editor arácnido, Jim Owsley, le queda el problema de
desvelar quién es el Duende. Menos mal que un tal Peter
David, el joven escritor que ha despuntado en
Spectacular Spider-Man, está allí para salvar los
muebles...
Jim Owsley se hizo entonces cargo de los guiones de AS,
demostrando hasta que punto la más pura improvisación
puede guiar los argumentos de una serie estrella del
cómic americano. En su primer episodio, el AS 286 (III
87), Owsley revela el nombre de la Rosa: Richard Fisk,
el hijo de Kingpin. Richard ha asumido esa identidad
para minar el imperio criminal de su padre desde dentro,
pero ha acabado por utilizar los mismos métodos
delictivos que le asqueaban. Si pareces un criminal y
actúas como un criminal...
Pero lo
que verdaderamente urge es revelar la identidad del
Duende, y Owsley cree tener al guionista apropiado para
ese episodio: Peter David, que acaba de sorprender a
todo el mundo con su excelente saga La Muerte de Jean
DeWolf desarrollada entre los números 107 y 110 de
SS (X 85 y I 86). Además, el editor decide matar al
principal sospechoso: Ned Leeds. Efectivamente, Ned es
misteriosamente asesinado en un especial
Spider-Man-Lobezno que guioniza el mismo Owsley, dejando
la identidad del Duende más en el aire que nunca.
Lo
cierto es que el Duende no es nadie. Tres años después
de que Roger Stern abandonara la colección y se llevara
consigo el codiciado secreto, sus sucesores no han sido
capaces de dar una repuesta coherente al enigma.
Afortunadamente, el talento de Peter David salva el que
está apunto de convertirse en un monumental desaguisado:
efectivamente, en el 289 de AS (VI 87) se revela la
identidad del Duede, y David logra sorprender a todo el
mundo en un cómic que, de no ser por el inoperante
dibujo de Alan Kupperberg, hoy podría considerarse un
clásico. No obstante la respuesta que Peter David da al
enigma sólo será definitiva hasta que Stern vuelva a
colaborar con Marvel varios años después... y se decida
a contar quién era de verdad el Duende en la serie
limitada The Hobgoblin Lives! (II a I 97).
Una vez resuelto el enigma que ha planeado por la
colección durante casi un lustro, llega el momento de
mirar hacia adelante, lo que significa volver a poner al
frente de la serie a un guionista fijo. El elegido es
David Micheline, que se ha labrado una buena reputación
escribiendo Iron Man y que, a pesar de ser cualquier
cosa menos un guionista estrella, se mantendrá al frente
de Amazing Spider-Man durante casi siete años. La
primera historia de la que se encarga es verdaderamente
trascendente: la boda de Peter y Mary Jane.
En el final de la aventura del Duende, Peter Parker ha
asumido que Spider-Man es una parte ineludible de su
vida, lo que puede interpretarse como un nuevo comienzo.
Por ello decide poner orden también en su vida personal,
y qué mejor manera que volver a pedir matrimonio a la
mujer que ama. La petición se produce en el AS 290 (VII
87), el primero de Micheline como guionista. El tebeo
estará ilustrado por un viejo conocido de la serie,
Romita Jr., que también dibujará el siguiente episodio.
Antes de decidirse, Mary Jane vuelve a Pittsburg a hacer
las paces con su hermana y, una vez exorcizados los
fantasmas de su pasado, acepta la proposición de Peter.
El magno acontecimiento tiene lugar en el Annual
21 de Amazing Spider-Man (1987), escrito
por David Micheline y dibujado por Paul Ryan. Aparte de
un pequeño enfrentamiento con Electro al comienzo del
tebeo, no hay villanos. Sólo nervios, inseguridades y
dos novios que sienten cada vez más pánico según se
acerca la ceremonia. Y una divertida despedida de
soltero, y un emocionado recuerdo de Gwen Stacy, y dos
novios que llegan tarde a su boda y ...un final feliz.
En las escalinatas del Ayuntamiento de Nueva York, Mary
Jane Watson y Peter Parker se convierten en marido y
mujer.
Un acontecimiento del
calibre de la boda de Peter y Mary Jane obliga a los
responsables de Spider-Man a poner en paralelo las tres
cabeceras del trepamuros. Y nada mejor que encargar a
autores invitados un par de historias de características
muy especiales. Primero, porque ésta será la primera vez
que los argumentos se desarrollen consecutivamente en
las tres series. Y segundo, por el tono oscuro y
psicológico que predomina en ambas aventuras.
En diciembre de 1987 se publica Spider-Man Loco,
saga en tres capítulos escrita por Ann Nocenti, que
narra uno de los episodios más olvidados de la vida del
trepamuros: su internamiento en un manicomio. Quizá esta
original e interesante historia no sea tan recordada
como merece por el tremendo impacto que tuvo la aventura
publicada inmediatamente después.
Se trata de La Última Cacería de Kraven, escrita
por J.M. DeMatteis y dibujada por Mike Zeck, que se
publica en las colecciones arácnidas en enero y febrero
de 1988. Kraven captura a Spider-Man, lo entierra vivo y
suplanta su identidad. Un sobrecogedor análisis de la
mente de tres personajes, Spider-Man, Kraven y Alimaña,
que dignificará para siempre la figura de El Cazador y
dejará en Peter Parker imborrables secuelas. Spider-Man,
el más optimista de los héroes, ha pagado el precio de
duro realismo que impregna el cómic de superhéroes de
los ochenta debido a la influencia de autores como Alan
Moore y Frank Miller.
Rubén Guzmán