GEOFF JOHNS EN LOS VENGADORES: VISIÓN PLANETARIA

Si dentro del Universo Marvel un grupo de superhéroes representan la grandeza, ese es, sin lugar a dudas, el de Los Vengadores. Stan Lee y Jack Kirby los crearon como una plataforma para reunir a todos los personajes importantes de la editorial, a imagen y semejanza de La Liga de la Justicia de América, que publicaba su competencia, DC Comics.

No obstante, el propio Stan Lee, cuando todavía se encargaba de escribir la serie, fue alejándose progresivamente del concepto inicial, al verse obligado a sustituir a la plana mayor de los protagonistas por otros héroes menos conocidos, que contra todo pronóstico alcanzarían inmensa popularidad, pero siempre asociados a su pertenencia al equipo, no al valor de sus aventuras individuales. Roy Thomas, el sucesor de Stan, ahondaría en este aspecto, de tal manera que la interacción de los héroes estaría en el primer punto de prioridades a la hora de desarrollar sus aventuras, mientras que la lucha contra peligros hiperbólicos se mantendría en un segundo plano, por más que permaneciera como uno de los elementos distintivos de Los Vengadores.

 

Las relaciones entre sus integrantes y el desarrollo de aventuras más grandes que la vida son, por lo tanto, los dos pilares fundamentales sobre los que se debe apoyar cualquier autor que se haga cargo de la colección, y los que sirvieron de punta de lanza a Geoff Johns en su breve, pero sustanciosa etapa, como guionista de Los Vengadores. Corría el año 2002, y Johns despuntaba como uno de los nombres más interesantes que podía encontrarse en DC Comics, donde sacaba un gran partido a héroes clásicos, como Flash o La Sociedad de la Justicia de América. Su máxima virtud se encontraba en abordarlos con una narrativa moderna pero tomando como referencia el trabajo que con ellos habían hecho los grandes pioneros: aquellos guionistas que asentaran la imagen icónica de esos héroes. Fue en ese contexto, cuando todavía Johns no se había convertido en la estrella que llegaría a ser, pero en la que muchos aficionados ya le señalaban como una de las grandes esperanzas de la industria, en el que Marvel procedió a ofrecerle Los Vengadores. Era una forma de que el grupo pudiera mantenerse fiel a la época que acababa de cerrarse, escrita por Kurt Busiek junto a leyendas del dibujo como George Pérez y Alan Davis, en la que predominaba un acercamiento tradicional a sus aventuras.

 

Para Johns, representó todo un reto suceder al guionista que había conseguido recuperar el favor del público hacia Los Vengadores. Por eso, antes de ponerse a escribir, reflexionó acerca de lo que representa el grupo dentro del Universo Marvel, para llegar a la conclusión de que éste se sitúa en ámbito opuesto al de La Patrulla-X. Mientras que los mutantes son temidos por la sociedad y se mantienen en una posición poco menos que clandestina, Los Vengadores han crecido hasta convertirse en el equipo al que todo el mundo acude en los momentos de necesidad, cuando grandes desastres azotan el planeta y ponen en peligro la vida de miles de personas. Su jurisdicción, por tanto, va más allá de Estados Unidos, hasta competer a la Tierra en su totalidad. Entonces, ¿qué ocurriría si la ONU les entregara el control del planeta, a causa de una crisis como ninguna otra?

 

“Confianza mundial”, la aventura que respondería a semejante cuestión, llegaría hasta los lectores como un ejemplo de lo que debe ser una gran aventura protagonizada por Los Vengadores: con un escenario gigantesco, un peligro global, una metáfora socio-política y la participación de los más importantes miembros del grupo, con Iron Man y el Capitán América a la cabeza, aunque sin descuidar la atención a los secundarios, que además tienen una abultada representación: Johns procura que El Halcón, Pantera Negra, Hulka, Chaqueta Amarilla o La Avispa brillen con luz propia, y en sucesivas aventuras acentuaría este aspecto.

 

En el apartado gráfico, el guionista recibe la réplica de Kieron Dwyer, un artista que ya se encargó de los últimos números escritos por Busiek meses atrás y que había sido una solución de urgencia adoptada por Marvel antes de dar con otro autor. Sin llegar a brillar como los grandes gigantes que han pasado por la colección, este veterano artista lograba superar el trance con dignidad, en una saga muy compleja por la multitud de personajes y lugares en los que se mueve, como si de una superproducción cinematográfica se tratara.

 

Johns permanecería en la colección durante un corto periodo de tiempo, sin que llegara a desarrollar todo su potencial, pero dejando atrás un puñado de estupendas historias, todas ellas ya ofrecidas dentro del coleccionable Marvel Héroes, en los tomos titulados Zona Roja y La búsqueda de Hulka. Finalmente, el escritor se decantaría por DC, donde llegarían las obras que más fama y fortuna le han dado. Antes de eso, no obstante, todavía firmaría para La Casa de Las Ideas una miniserie protagonizada por La Visión, personaje que encontraba fascinante, puesto que no es un hombre, pero tampoco acaba de ser una máquina: alguien con sentimientos humanos que no puede expresarlos. Para la ocasión, contó con Iván Reis, un impresionante artista que posteriormente le acompañaría en Green Lantern, el que quizás sea el trabajo más reconocido de ambos. La mencionada aventura del carismático sintozoide se encuentra también en este volumen, un complemento de excepción a la que fue una breve, pero acertada etapa, que capturaba como pocas el espíritu de lo que significan Los Vengadores.

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Héroes. Los Vengadores: Confianza mundial

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