Eres Peter Parker

Por Pau González
El 2004 es un año de cifras redondas para cierto arácnido. El superhéroe azulgrana ha visto, nada más empezar enero, como su asombroso buque insignia se ha extendido más allá de 500 números. También, aunque seamos pocos los que lo recordemos, este año ha sido el 40 aniversario para personajes tan clásicos como Electro, Kraven, Misterio, los Forzadores y, sobretodo, el Duende Verde original. Pero no acaba aquí la cosa. Este año, Peter y yo hemos quedado para celebrar algo que nos une a ambos. Ya hace 10 años que los dos nos conocemos.


Hace dos lustros que un mini yo que no llegaba a la decena empezó a comprar impulsiva e ininterrumpidamente series de un superhéroe arácnido. Yo ya había leído cómics antes. Pero nadie me enganchó en su red como Spider-Man. ¿Por qué? En mis inicios yo fui Batmaniaco. Llegué a pasearme por Metrópolis. Pero nunca continué aquellos viajes. ¿Por qué me quedé mirando Nueva York desde las gárgolas del edificio Chrysler? Hoy echo la vista atrás y veo el porqué. Batman se centraba en Batman. Superman se centraba en Superman. ¿Y Spider-Man? Spider-Man, en apariencia, se centraba en Spider-Man. Pero no es así. Decidme grandes enemigos de Spider-Man. ¿El Duende Verde? ¿Doc Ock? ¿Veneno? Hay muchos más, pero estos tres son ejemplos perfectos de mi hipótesis. Son grandes porque no atacaban solo a Spider-Man. El Duende acabó con Gwen. El Doc se involucraba con Tía May. Veneno acosaba a MJ.
¿Veis dónde voy? Lo que hace grande a Spider-Man es Peter Parker.
Parker, Parker, Parker. Aunque Tarantino se empeñe en que tú no te despiertas siendo Spider-Man, te levantas siendo alguien muy importante para todos nosotros. Yo no me emocioné cuando Spider-Man y Morbius se azotaron. Tampoco cuando Spider-Man batalló contra ese tal Fusión. Ni tan solo cuando Spider-Man detuvo a una rubia cualquiera (porque eso sería sin ti aquella rubia, querido Peter) que caía por el puente de Brooklyn. No, no, no, querido amigo. Yo me emocioné, al igual que todos, cuándo sonó aquél snap por quién era ella. Yo me emocioné cuando el capitán dijo al hombre tras la máscara (y no a la máscara) aquello de ¡sé bueno con ella, hijo! Yo sonreí y me llené de optimismo con las palabras de ¿Sabes tigre? ¡Te acaba de tocar la lotería! Lloré como un niño cuándo aquella anciana siguió las indicaciones de su sobrino: Y todo recto hasta mañana ¿Y aquél Peter… ¡Lo siento mucho! ¡Tú eres el clon! Incluso sentí mi corazón en un puño con aquello de A partir de hoy… clon o no… tú eres Spider-Man. Sigue por mí. Cuida de mi sobrina, Peter…háblale…de su tío Ben. O aquello de… ¡Qué diablos! Mis pelos se vuelven escarpias cada vez que oigo Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.
¿Lo veis? Sí, tú, el del fondo, ya lo sé. Sin Spider-Man, mucho de esto no habría ocurrido. Pero, ¿habría tenido sentido algo de esto sin Peter Parker? Y mi teoría tiene respaldo. Straczynski lo ha demostrado en su Amazing subiendo las ventas. Raimi lo ha demostrado en sus films con un buen box office para respaldarlo. Y ahora viene la gran pregunta. Sí amigos. No es quién es el clon, no es si la araña le picó por casualidad o por motivación totémica, no es dónde está la pequeña May, no es qué quiere Ezequiel, no es cuántas veces más resucitará Tía May, no es en cuántos números a la vez puede aparecer Doc Ock en un solo mes, no es cuándo los malos morirán de verdad. No, amigo, no. La pregunta es, ¿es Spider-Man prescindible?
Y la respuesta es una buena colleja. Spider-Man. Peter Parker. Cada uno es el leit-motiv del otro. Más allá de la lógica, sin Spidey no hay Peter y sin Pete no hay Spider-Man. Prueba de ello es la etapa Ben Reilly. Es por eso que mis títulos favoritos siempre han sido Peter Parker: Spider-Man y The web of Spider-Man. Porque ante todo lo demás, Spider-Man es Peter Parker. Y la red de Spider-Man envuelve a todos los que rodean a Peter.
Incluido a mi, que tras diez años de aventuras y desventuras, de sonrisas y lágrimas, de clones y duendes, de muertes y resurrecciones… Tras diez años, estoy envuelto en su red como el primer día. Una red que es de Spider-Man tanto como de Peter Parker. Por eso me encanta ese título. Bajo la máscara. Porque implica una máscara y un bajo ella.
Lanzando redes o desayunando tortitas de la Tía May, brindemos, Peter. Por que de aquí a diez años sumemos nuevas alegrías y nuevas lágrimas los dos. Porque no lo olvides Spider-Man, tu eres Peter Parker.
tuerespeterparker2.jpg

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *