Episodio III: El trailer

No soy especial aficionado a Star Wars, saga que siempre me ha parecido sencillota y populista en exceso, aunque con el paso de los año he llegado a apreciarla. No así a los dos primeros episodios, de los que sólo me quedo con algunos momentos, pero que como películas me parecen más que fallidas. No obstante, la revisión de las películas clásicas gracias al DVD me ha despertado el interés por ver el Episodio III, también las batallas y el espectáculo, que eso es lo principal que ha de mostrar la película. Ayer por fin cayó el trailer, primero en la versión mutilada y que apenas se ve que puso Antena 3 (en su línea, vamos), y luego, vía Emule, con la versión completa y en gloriosa V. O.
Bueno, pues desde luego es una buena manera de que tengas más ganas de ver la película. No es la tontería del trailer del Episodio I, aquel cuya frase más inolvidable venía a ser algo así como: “Se nos ha ido la luz… ¡eso sólo puede significar que nos atacan!”. Aquí se respira cierta trascendencia, mucha oscuridad y mucha solemnidad que espero no se diluya luego con los robots soltando chorradas. Por fin Anakin, el soso este de Anakin, se nos convierte en Darth Vader, y aunque todo apunta a que no será hasta el final del filme, cómo se llega a eso pinta la mar de bien, con Palpatine tomando un protagonismo que hasta ahora era más bien lateral.
No dejo de preguntarme, en todo caso, si los mejores momentos de esta nueva trilogía no provienen de la evocación de la antigua. Porque recuerdo que el Episodio II dejaba con la carne de gallina sólo cuando sonaba la marcha imperial o cuando se desplegaban las tropas para las Guerras Clon. En definitiva: cuando se apelaba a la nostalgia. Y en este trailer… pues el momento en el que me he quedado epatado ha sido cuando he visto esas naves que ya son clavadas al Tie-Fighters, o esos cazadores imperiales tan similares a los clásicos, por no hablar de la aparición, por fin, de Darth Vader. Curioso el final: poned los altavoces muy altos, porque sobre la respiración de éste, (“el que respira mal”, como lo llamaba una amiga en un alarde genial de absoluta falta de frikismo) parece que se superpone el susurro de Palpatine. Va a ser verdad, lo que dice Rafa Marín, de que ésta es su historia.

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